La historia no me pertenece sino que es una adaptación de la serie "Beauty and the Beast" de 2012 a 2016, protagonizada por Kristin Kreuk (Catherine Chandler) y Jay Ryan (Vincent Keller). Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, pero la redacción, cronología y personajes de carácter menor son de mi absoluta responsabilidad.
Capítulo 9
El orgullo de un hombre era una cuestión seria, y si bien todos los hombres pensaban y actuaban diferente, resultaba humillante para Naruto el haberse quedado sin palabras delante de Sara a causa de la atracción que sentía por ella, a causa de su propia inseguridad sumada además a la ayuda incondicional que le brindaba a su mejor amigo y a Sakura, siendo que la seguridad de ambos resultaba absolutamente prioritaria para su persona.
-Ni siquiera sabía que decir, estaba temblando como gelatina- se lamentó Naruto, halando de su cabello con exasperación, -de todas formas ¿Qué iba a decirle?- intento defenderse el Uzumaki.
-¿Tal vez un sí?- menciono Sasuke con obviedad.
Guiándose por el manual, Sasuke intercalo su mirada de su amigo al artefacto en cuestión que habría de componer el "Bloqueo Analógico". La verdad no tenía ni la más remota idea de lo que estaba haciendo o si estaba bien, pero o se guiaba por el manual o sencillamente no hacía nada, y ya que tenía demasiado tiempo libre elegía la primera opción. La verdad es que era importante para el que su mejor amigo pudiera tener su propia vida, pero si Naruto no hacía nada por proyectarse y darse la oportunidad de tener una relación con alguien, ¿Quién era el para interferir? Debía creer que Naruto podría tomar sus propias decisiones sin ayuda de nadie más, debía tener fe en su amigo.
-Despierta Sasuke- espeto Naruto con voz dura, -un café lleva a cenar, cenar a beber y sabes cómo termina eso- razono el rubio.
-Serviría para que dejaras de insinuar cosas entre Sakura y yo- justifico su aprobación el Uchiha.
-Eso jamás- sentencio Naruto, determinado a ser el cupido y testigo de esa relación que, con toda seguridad, surgiría de un momento a otro, -pero ¿Qué crees que pasaría luego de meses de evasivas?, ¿Cómo le digo que no puede venir a mi casa?- increpo el Uzumaki, intentando creer que podía existir algo entre Sara y él.
-Dile que vives con tus padres- sugirió Sasuke.
No le hizo gracia a Naruto este comentario, si bien su madre era una mujer muy celosa en el ámbito maternal, no era a tal grado como para prohibirle llevar una novia, amiga o lo que sea, a casa. Usar esa excusa tan absurda era lo más pobre de libro, por no decir que mataba las pasiones que cualquier chica pudiera sentir, esa no era la idea, quería mantener un margen entre Sara y él, no humillarse a sí mismo como un idiota. No, debía haber algo más que hacer, algo que permitiera que Sara y él pudieran tener algo, pero sin implicarla demasiado en el mundo complicado en que vivía, protegiendo a su amigo y a si mismo de Muirfield.
-Magnifico, lo ideal para una noche de sexo- crítico el Uzumaki con palpable sarcasmo, -solo que hasta mis padres me permitían llevar una novia a casa- se rindió el rubio.
Dejando a un lado su trabajo, Sasuke volcó su completa atención hacia Naruto. No merecía pasar por todo eso, ya lo había acompañado en su "exilio" del mundo desde hace casi dos décadas, merecía tener su propia vida y despegarse tantas complicaciones emocionales, pero si Naruto no daba intenciones de hacerlo…entonces quizá deberían de probar si es que Sara podía lidiar con lo mismo que Naruto, él y Sakura lidiaban diariamente, quizá ella pudiera hacer lo mismo que ellos.
-¿Y si fuera de confianza?- planteo Sasuke. Naruto levanto la mirada en el acto, observándolo como si se le hubiera ocurrido lo más descabellado e imposible de la existencia. -Hablo enserio, ¿Y si fuera alguien que supiera la verdad y lo entendiera?- intento ayudar el Uchiha.
-Lo intentamos, ¿o hace falta que te recuerde como termino?- recrimino Naruto, molesto por lo que su amigo intentaba aludir. -Yo era esa persona de confianza, tenía amigos y novia pero todo desaprecio en cuanto comenzaron las mentiras y los secretos- recordó el Uzumaki, apretándose las manos con frustración. -Es la realidad, no podemos cambiarlo, es preferible dejarlo todo a involucrarse- dio por hecho el rubio, imaginándose a la hermosa detective pelirosa al decir esto, -admiro a Sakura, ella puede con todo- alabo Naruto.
-No lo hace, les miente a sus amigos y hermana como tú acabas de decir- corrigió Sasuke, con rencor hacia sí mismo y lo que significaba estar de su lado, -pero no es como si pudiera cambiarlo, ella eligió esto, no se lo pedí- se repitió el Uchiha, recordando insistentemente lo que Sakura decía en cada oportunidad en que él intentaba hacerla desistir.
-Esa es la diferencia, tu no lo elegiste, solo pudiste resignarte- ejemplifico Naruto, comparando la situación, -pero ella está aportando opciones, ¿Quién hace eso desinteresadamente?- cuestiono el Uzumaki, intentando no ser obvio al señalar la importancia de Sakura y la posibilidad de que pudiera existir algo entre ella y su amigo. -Si fuera tú, no lo pensarías dos veces- opino Naruto.
Sasuke no negó ni afirmo la declaración de su amigo. Claro que deseaba que pudiera existir algo más entre Sakura y él, pero…¿Ella sentiría lo mismo?, ¿Realmente podía haber algo entre ambos o solo se estaba imaginando cosas? Temía que no fuese así, temía enfrentarse a la realidad de que ella no sintiera lo mismo que él, esa era la razón por la cual no tenía el valor de decirle lo que sentía.
Temía que todo fuera una fantasía.
-¿Protección de testigos?- repitió Ino, incrédula.
Reunidas en el despacho de Sai, -estando este presente, desde luego-Ino, Sakura y Hinata escuchaban con incredulidad al agente Sakon, miembro del FBI y encargado del programa de protección de testigos bajo el cual se encontraba Ena, por su propia protección, valga la redundancia, ya que estaba vinculado a un caso de suma importancia y que seguía sin resolverse.
-Ena vio como mataban a sus padres, el asesino escapo pero atraparon al cómplice- informo el agente. -Ella nos ayudó a encarcelarlo y está en protección de testigos- justifico Sakon.
-Por eso no dejo pruebas de donde estaba- murmuro Hinata, relacionando los puntos.
-Sakon preparo la identidad de Ena, ha sido su guardián los últimos tres años- especifico Sai, serenando a sus detectives. -Retirare a mis agentes del caso- tranquilizo el peligro al agente.
-Ella vio la fotografía en el periódico y huyo porque no deseaba que su identidad se viera comprometida- razono Sakon.
Ciertamente toda aquella explicación resultaba de lo más plausible y nadie tenía porque dudar, Ino y Hinata-así como Sai-lo creían y eso era lo importante, pero algo le impedía Sakura confiar del todo. Podían decirle instinto animal o lo que fuera, pero no le permitía creer en todo aquello que el "Agente Sakon" estaba relatando coherentemente sobre la vida de Ena y el por qué tras su desaparición..
-¿Está a salvo?, ¿Esta con usted?- cuestiono Sakura, no del todo convencida.
Se trataba de una promesa, le había garantizado a Teyaki que darían con Ena o que al menos le dirían todo cuanto pudieran para tranquilizarlo, pero si no sabía absolutamente nada, ¿Cómo garantizar que ella estaba bien? , ¿Acaso el FBI realmente podía garantizar que ella estuviera a salvo? Sakura no conseguía creer del todo en esa historia, no tenía ni la más remota idea de porqué pero lo sentía, sentía que algo no estaba del todo bien en eso.
-No tengo permitido decírselo- evadió Sakon, cortésmente, -pero he de hablar con los que han estado en contacto con usted, toda persona que conozca su identidad haría que corriera peligro- se explicó el agente, levantándose de la silla. -Gracias por su ayuda- gratifico Sakon a Sai.
Siendo acompañado por Sai, el Agente Sakon abandono el despacho del jefe de policía ante la atenta mirada de las tres detectives, sobre todo de Sakura que no conseguía sacar aquella duda de su mente. Ya estaba oscureciendo, pronto llegaría la hora exacta en que había acordado cenar con la única persona con quien no debía guardar secretos…pero resultaba imposible pensar en ello cuando existía un problemita con el que Sakura hubiera deseado no contar en lo absoluto y que sus amigas no conseguían ocultar por más que lo intentaran.
-Ya no estamos en el caso y son más de las siete, ¿una cerveza por tu cumpleaños?- sugirió Ino con una radiante sonrisa.
-¿Creen que no me di cuenta?- Sakura cruzo los brazos por sobre su pecho, observando analíticamente sus dos amigas que temblaron de miedo al saberse descubiertas. -Una niña de dos años miente mejor que ustedes- critico la pelirosa con dureza, sabiendo muy bien del plan que su hermanita tenía en mente y ya había llevado a cabo. -Dije que no quería una fiesta- reprocho Sakura más bien par si misma, -¿A qué hora?- exigió la Haruno.
-A las nueve- murmuro Hinata, avergonzada.
Sakura bufo antes de darles la espalda, tendría que asistir pero para hacer eso primero debía de excusarse con la persona con quien realmente hubiera deseado pasar su noche.
Controlar a su propio corazón y mantener un latido uniforme, si como constante, resulto un completo reto para Sakura que se presentó en el hogar del Uzumaki, subiendo amenamente las escaleras. Puede que supiera o pensara lo que tenía que hacer pero ni siquiera se había detenido a pensar o cuestionarse lo que iba a decir, solo lo había divagado en su mente, preguntándose porque su querida hermanita tenía que organizar una fiesta de cumpleaños siendo que eso era lo que menos deseaba.
-Llegaste antes- reprocho Sasuke.
El Uchiha no necesito apartar su vista de su labor para saber que Sakura estaba en el umbral de la puerta, resultaba fácil para él detectar su presencia a causa del único aroma a narcisos que siempre emanaba de ella así como por el sereno y acompasado latir de su corazón que era más detectable para el que cualquier otra cosa.
-No, debo decirte algo- advirtió Sakura.
Adelantándose a la acción del Uchiha, Sakura le tendió el destornillador.
-Gracias- murmuro Sasuke.
Algo la inquietaba, lo sabía, el sobrecontrolado latir de su corazón lo decía a kilómetros de distancia, no sabía si se trataba de algo bueno o malo pero algo la estaba forzando a actuar como si no sucediera nada, no necesitaba verla a los ojos siquiera para saber que esto era así. Detrás de él, Sakura pensó en las palabras exactas que decirle, en el medio, la forma para no ofenderlo, no quería darle a entender que postergaba la amistad o vínculo entre ambos a causa de su propia vida, no quería eso, pero cuando menos quería pedirle un poco más de tiempo para lidiar con Matsuri y la fiesta antes de cumplir con lo que habían pactado.
-El asunto es que…- Sakura se mordió el labio inferior, no sabiendo que decir, no quería ofenderlo ni tampoco negarse a la oportunidad que él había sugerido, eso era más importante para ella que una fiesta sorpresa orquestada por su latosa hermana menor, -llegare tarde, el parasito que tengo por hermana insistió en una fiesta sorpresa, y quería avisar que quizá tarde en llegar- soltó la Haruno finalmente, con un sutil suspiro a causa del aire que había contenido, -si no te molesta, claro- añadió la pelirosa, preocupada de lo que él pudiera pensar.
Resulto extrañamente familiar para Sasuke escuchar estas palabras, ¿Quién las había dicho y cuándo? Naruto, hacía más de diez años atrás, cuando le prometía que podría tener un pie en cada mundo, por decirlo así. No, no podía pedirle a Sakura que hiciera lo mismo, ella no tenía por qué sacrificar su vida de esa manera, ¿De qué le servía el haberla salvado? Ella estaba demasiado determinada a servir de apoyo y respaldo, olvidándose de si misma y eso era un error, ella no tenía por qué cambiar su vida y rutina habitual a causa de él.
-No me molesta- tranquilizo Sasuke, volteando a verla, -pero no tienes porque- zanjo el Uchiha.
-Si, lo sé- sonrió Sakura, nerviosamente, temiendo haberlo ofendido, -pero espero que no te moleste que venga en cuanto termine la fiesta- sugirió la Haruno.
Claro que podía con eso, con ese paralelismo de mundos entre el propio y el de Sasuke, entre todo cuanto tenía que ver con Muirfield, todo eso formaba parte de su vida y quería, a su vez, formar parte de ello, pero no era culpa suya que Matsuri hubiera planeado una fiesta sin pedir su opinión siquiera, era muy lindo de su parte, -como hermana-pero Sakura hubiera deseado poder elegir, Matsuri y sus amigos no le habían dejado otra opción, ese era el punto. Centrando toda su atención en ella, Sasuke volteo a verla con aire crítico, reprochando tanto esfuerzo de su parte en algo que no valía la pena, ella no tenía por qué involucrarse de la forma en que lo estaba haciendo, no era justo.
-Esa clase de planes son los que hacia Naruto hace quince años- menciono Sasuke, con toda la intención de hacer que ella se fuera.
Sakura lo observo preocupada a causa de esto, él estaba malentendiendo sus palabras, ella quería estar ahí, con él, quería pasar la noche a su lado y olvidarse de todos los problemas, pero tampoco quería ofender a su hermana por dimitir de la fiesta sin haber estado ahí siquiera, no podía romperle el corazón a Matsuri de esa manera, mucho menos a sus amigas y compañeros que ya estaban involucrados, seria egoísta de su parte hacer eso.
-Sakura, un secreto como este exige un precio demasiado alto- sentencio Sasuke, no queriendo que ella pagara el mismo precio que Naruto estaba pagando desde hace ya casi dos décadas. -Cuando todo esto empezó ni Naruto ni yo sabíamos en que nos estábamos involucrando, pero ahora lo sabemos- estableció el Uchiha, inflexible.
-Sasuke…- intento protestar Sakura.
-No te salve hace doce años para que desperdicies tu vida de esta manera- silencio el Uchiha. -Te daré un consejo, ve a tu fiesta y vive tu vida- dicto Sasuke.
Fue duro para Sakura escuchar esto, escuchar que él quería que ella se mantuviera lejos, que se formara una línea invisible entre ambos para mantenerse separados el uno del otro. ¿Por qué él no veía la importancia que tenía en su vida? Él tenía un lugar tan importante y esencial en su corazón y en su existencia que nadie tenía ni podría tener, ¿Por qué no veía que estaba enamorada de él? No, no le servía de nada protestar, no cambiaría nada y lo sabía. Resignada, Sakura no se atrevió a decir nada más, bajando tristemente la mirada y retirándose bajo un impoluto silencio.
No iba a protestar por algo que no sería correspondido, porque no le corresponderían.
El trayecto desde el hogar del Uzumaki a su apartamento había englobado el tiempo exacto para que dieran las nueve y con ello el momento exacto en que su hermanita tenía acordado que se celebrara la fiesta en honor a su cumpleaños.
Apoyándose en el marco de la puerta, Sakura tomo aire, fingiendo la mejor sonrisa que le fue posible en su rostro, y no solo porque estaría en una fiesta que no había pedido, sino porque aquella lejanía de parte de Sasuke la había herido mucho más de lo que ella quisiera admitir. Más serena, la Haruno práctico falsamente la expresión que tendría cuando todos gritaran "¡Sorpresa!" al momento de su aparición, no podía cambiar las cosas, ni siquiera su personalidad antiemocional se lo permitía, solo le quedaba aceptarlo. No dudando más, Sakura giro la perilla y entro dando con una absoluta oscuridad que cambio repentinamente en tanto cerró la puerta, iluminando la estancia donde estaban todos sus compañeros de trabajo, su jefe, Hinata, Ino y, desde luego, Matsuri.
-¡Sorpresa!- gritaron todos.
Habiendo practicado previamente, Sakura consiguió representar la expresión exacta de júbilo y sorpresa que todos, con absoluta certeza, habían esperado de ella. Ya estaba ahí, ¿no? Solo le quedaba tolerar y vivir todo cuanto fuera a suceder, no tenía planes después de todo.
-Felicidades, hermanita- Matsuri abrazo cálidamente a su hermana, aunque algo preocupada por lo que Ino y Hinata le habían dicho, -¿Sorprendida o molesta?- pregunto en un susurro la pelicastaña.
-Sorprendida- acepto Sakura en voz alta, rompiendo el abrazo y sonriendo radiante, antes de besar la mejilla de su hermana, -te costara caro- recrimino la pelirosa, entre dientes para no ser oída.
Matsuri lamento interiormente esto, viendo como Ino y Hinata repetían prontamente su acción, abrazando cálidamente a Sakura. No iba a negarlo, sabía que su hermana no quería una fiesta, pero quería que se destensara de tanto trabajo, más la extraña melancolía que brillaba en los ojos de su hermana mayor no hizo sino preocuparla. Sakura era muy buena fingiendo, por no decir que nadie jamás se daba cuenta de esto, pero siendo su hermana Matsuri podía intuir que algo andaba mal, pero no la instigaría o presionaría, dejaría que Sakura se confesara por su cuenta si es que quería hacerlo y de no ser así…pues solo entonces intervendría si veía a su hermana sufriendo por algún motivo.
-Feliz cumpleaños- la abrazo Sai.
-Gracias, jefe- sonrió Sakura.
Ciertamente se esperaba que tuviera un grado de lejanía con muchos en su trabajo, pero habiendo compartido tanto con ellos y viéndolos prácticamente todos los días a cada hora posible, Sakura tenía un grado diferente de empatía con todos, aprecio y amistad sincera y Sai era uno de ellos, si bien pocas veces lo llamaba por su nombre en lugar de llamarlo "jefe" eso no significaba que fuera menos querido para ella. Seguido de su jefe y amigo, Sakura quedo ante C que se encontraba acompañado de la misma bella pelinaranja que había visto en el sitio de citas. Ciertamente era mucho más bella en persona que la fotografía.
-Sakura, ella es Pakura- presento C.
-Un gusto, esperaba verte- saludo Sakura, con una sonrisa amistosa.
-¿Me conoces?- pregunto Pakura, un tanto asombrada por el cálido recibimiento de la cumpleañera.
-Algo así- sonrió la pelirosa, -C habla mucho de ti- alabo dirigiéndole una divertida mirada a su amigo.
-He hablado muy bien de ti- corrigió C, intentando que Sakura no lo hiciera quedar mal. -vuelvo en un minuto- se excusó el rubio.
Pakura asintió, viéndolo acercarse a algunos de los colegas que le había presentado esa noche, sonriendo encantada a la bella pelirosa que la había reconocido indudablemente, cosa que agradecía ya que no conocía a muchos de los presentes, salvo a Ino, Matsuri y Hinata.
-¿Es cierto que escalaste el Everest?- pregunto Sakura, recordando la duda de Hinata y ella al leer el perfil.
-Sí, dos veces- se jacto la pelinaranja, -pero me detuve muchas veces para hacer del baño- bromeo haciendo reír a todas, -por cierto, ¿Dónde está?- pregunto la pelinaranja.
-Al fondo a la derecha- señalo Ino.
Sonriendo, Pakura se retiró respetuosamente ante la amigable mirada de la pelirosa, su hermana y amigas que, en tanto la vieron desaparecer, cambiaron sus expresiones sonrientes por gestos de sorpresa y envidia, al menos Ino, Hinata y Matsuri, ya que Sakura por su parte estaba maravillada, C siempre estaba rodeado de las mujeres más bellas, debió esperar que Pakura fuera alguien así.
-Atractiva, alpinista, además de graciosa y sensata- enumero Sakura, viendo desaparecer a la bella pelinaranja, -mujeres como ella hacen que algunas nos sintamos inferiores- recordó la Haruno.
-Y esos pechos- envidio Matsuri abiertamente, -tiene unos pechos perfectos, mataría por lucir así- se lamentó la pelicastaña
-¿Y yo? Me siento plana- se señaló Sakura, y no en broma sino de manera crítica. -¿Nos emborrachamos?- propuso la pelirosa, dispuesta a olvidarse de todo y todos
-Por fin, ese es el espíritu- alabo Matsuri, abrazando a su hermana.
Si su hermana mayor quería lidiar las penas-quizá de carácter romántico-Matsuri conocía la forma perfecta de hacerlo y a lo grande. El momento de chicas se vio interrumpido ante el pronto regreso de C que observo confundido la ausencia de su bellísima acompañante que si bien lo tenía completamente cautivado, no rivalizaba con la magnífica y dulce cumpleañera.
-¿Y Pakura?- busco C.
-Haciendo funambulismo entre azoteas- bromeo Sakura.
Una sonrisa sarcástica apareció en el rostro de C que reconocía estar divertido ante su broma. Ciertamente había invitado a Pakura por motivos personales pero…si había una mujer por la que realmente sintiera algo, esa era Sakura, llevaba mucho tiempo-desde que habían comenzado a trabajar juntos-intentando proponérsele de alguna forma seria, sabiendo que ella era más centrada y correcta, inocente por decir menos, pero ella siempre evadía sus intentos de alguna forma, conformándose con la amistad que tenían, claro, el apreciaba esto y valoraba tenerla como amiga, pero era imposible no enamorarse de ella cuando era tan absolutamente perfecta.
-Señoritas, reserve lo mejor para la cumpleañera- ofreció Sai.
El pelinegro, apareció cargando una bandeja con tragos de todos los tipos posibles a lección de la cumpleañera y sus acompañantes. No pensándolo ni un momento siquiera, Sakura tomo uno de los pequeños vasos de tequila, si iba a soportar todo eso, iba a hacerlo con todas las medidas posibles.
-Por Sakura- celebro C, perdido en los encantos de su amiga.
Sakura sonrió ante el alago de C, al menos no tenía que mentir, quizá la fiesta no fuera tan horrible como ella estaba pensando.
Todo era diferente este año y Sakura lo sabía, no estaba sentada teniendo en frente suyo una de las tradicionales tortas caseras que ella y su madre hacían anteriormente por su cumpleaños, todo era diferente, el panorama y lo que Matsuri había planeado, nada era como había sido hace doce años atrás y Sakura debía de usar todo su autocontrol para no exteriorizar esto, no estaba para nada de feliz a como aparentaba ante todos sus amigos y compañeros presentes.
-Pide un deseo, Sakura- animo Matsuri.
La pelirosa suspiro para sí misma mientras cerraba los ojos y pensaba en el único deseo que podía tener en ese momento, cambiar todo lo que estaba a su alrededor en ese momento por remediar lo sucedido con Sasuke, hubiera preferido pasar la noche a su lado, hablando y despreocupándose de tantos problemas, pero él era quien la había alejado, no podía forzar las cosas, no sería justo de su parte forzar algo que no existía, porque ella era la que sentía algo por Sasuke y aparentemente esto no era reciproco por más que su corazón se negara a aceptarlo.
Abriendo los ojos, Sakura soplo las velas, apagándolas en un solo intento. Se vale soñar, pensó la pelirosa.
Tendido sobre su cama, Sasuke contemplo por décimo séptima vez el techo, lamentando haber sido tan cortante con ella, no tenía por qué haberlo hecho, además era su cumpleaños, ¿En qué estaba pensando? No importa cuánto se reprochara lo dicho, ya no podía cambiarlo y eso lo hacía perderse entre sus propias divagaciones, pero no impedía que el Uchiha llevara su mirada hacia el regalo que se encontraba sobre su escritorio. La cena que inicialmente hubiera tenido lugar entre Sakura y él no era solo con el propósito de tenerla cerca y poder devolverle algo de la tranquilidad que ella le daba, sino por darle un regalo como merecía, pero había arruinado esa posibilidad con sus dudas y temores, con sus lamentaciones.
¿Aun podía remediar la situación?
Sakura sonrió una vez más a Pakura quien acababa de despedirse de ella.
La fiesta había sido demasiado larga, o lo bastante como para que el escaso trago de tequila que había bebido no diera abasto, ni embriagándola siquiera, pero no podía hacer nada en ese momento más que despedir a los últimos colegas y amigos presente, o más bien a C ya que el resto se habían marchado hace unos instantes-Ino y Hinata con ellos-mientras que Matsuri guardaba toda botella de alcohol-de la clase de que fuera-que pudiera servirles para otra ocasión o bien para lidiar las penas.
-Gracias por venir- sonrió Sakura a C, en el umbral de la puerta de su habitación ya que el rubio no se separaba de ella.
El plan de C era el usual, abrazarla y marcharse, pero verla tan sonriente, tan bella y tan única la vez hicieron que aprovechara la valentía que el alcohol consumido le brindaba, acercando osadamente su rostro al de la pelirosa. Sakura freno esto, apoyando sus manos sobre el pecho y el hombro de C, jamás había esperado que él intentara romper la línea de amistad entre ambos de esa manera tan abrupta, no, no era él quien actuaba, era el alcohol a través de él.
-C, ¿Qué estás haciendo?- detuvo Sakura, confundida por el repentino impulso de él. -Somos amigos- recordó la pelirosa.
-Es un beso de amigos- justifico el rubio.
-No…- suspiro Sakura, decepcionada al ver que C no desistía de su idea pese a que ella se hubiera opuesto por completo. -C, estas ebrio- recordó la pelirosa con obviedad.
-Eso es lo mejor- sonrió C, intentando repetir su actuar.
-C, no- sentencio Sakura.
La Haruno sostuvo fuertemente el brazo de C, guiándolo fuera de su habitación pese a una un sinfín de protestas y coqueteos por parte de él. Llamaría un taxi, no lo dejaría irse así luego de lo que había intentado.
Habiendo contemplado todo por el alfeizar de la ventana, Sasuke apoyo su cabeza en el muro junto a la escalera de incendios, no sabiendo si estar agradecido porque Sakura hubiera impedido ese beso, o celoso porque lo dicho por Naruto fuera verdad; alguien más estaba interesado en Sakura y se estaba adelantando a él, alguien tenía el valor de aquello que Sasuke no se atrevía a intentar siquiera. No había sido un error esperar verla esa noche, pero sí lo era haberla alejado por culpa de sus propias dudas. ¿Cómo podía saber si Sakura sentía lo mismo que él si no se atrevía a decírselo?
Ella era la única persona, la única-después de Naruto, claro-que lo aceptaba por quien era, por lo que era; una bestia, Sakura no sentía miedo y él era quien temía decepcionarla de alguna forma, la decepcionaba solo al tener dudas, al pensar que no merecía la pena intentar algo. Resignado, el Uchiha dejo el regalo sobre el umbral de la ventana antes de marcharse. Tenía que aclarar su mente antes de decidirse a decir lo que sentía.
No podría estar tranquilo hasta que eso pasara.
Devorando las palomitas mientras veía el partido, lidiando a su propio modo con sus penas emocionales a causa de la bella pelirroja, Naruto levanto la mirada hacia la puerta que acababa ser cerrada por Sasuke.
-¿Le gusto el regalo?, ¿Te beso?- interrogo Naruto, emocionado.
-No, pero alguien si intento besarla a ella- pronuncio el Uchiha.
El Uzumaki abrió la boca en una perfecta "O" a causa de esto, pero no sorprendido porque tal cosa hubiera pasado, sino por la preocupación que había surgido inmediatamente en él al saber a su amigo testigo de ello, era dolorosísimo ver a la mujer que era dueña de sus suspiros a punto de ser besada por alguien más, de hecho le sorprendía que Sakura no hubiera aceptado, otra mujer en su posición hubiera lanado todo por la borda, dispuesta a olvidar, realmente debía de sentir algo muy fuerte por su amigo.
-¿En serio?- pregunto el Uzumaki, preocupado por lo que su amigo pudiera sentir al respecto.
Sasuke se sentó junto a su amigo en el sofá. Su mente no paraba de reproducir esa maldita imagen a cada oportunidad posible, pensando en el hubiera, en cuan doloroso le habría resultado ver que Sakura no sentía algo por él, peor ahora no hacía más que dudar aún más de lo que ya dudaba antes. Si ella y el tal C eran amigos, compañeros de trabajo, sería normal que ella no quisiera arruinar tan relación, pero la parte egoísta de su mente le decía que esto era a causa de que Sakura, quizá, sentía algo por él. Pero eso no era posible, ¿o sí?
-No puedo culparla, le dije que viviera su vida y eso es lo que ha hecho- intento convencerse de ello el Uchiha, pero aun incapaz de hacerse a la idea. Naruto estuvo a punto de decir algo, pero no iba a permitirlo, lo que menos deseaba en ese momento era inspirarle lastima a alguien. -No quiero hablar de eso- zanjo Sasuke.
-Te advertí que debías darte prisa, no es una mujer que pudiera rechazar- justifico el Uzumaki, reparando en lo dicho y en la crítica mirada de su amigo, -si a ti no te gustara- puntualizo prontamente el rubio.
Sasuke se levantó del sofá, dispuesto a olvidarse de todo eso e intentar dormir, pero apenas y dio un paso se sintió perdido, a punto de perder el equilibrio por obra de una extraña sensación en sus reflejos visuales.
-Sasuke ¿estás bien?- se preocupó el Uzumaki, viendo una expresión de molestia en el rostro de su amigo, -Sasuke- repitió Naruto en un tono más fuerte.
El Uchiha parpadeo, recuperándose de esa repentina molestia que no podía identificar, pero la cual decidió desestimar al no considerarla de importancia, tenía la mente llena de ideas, no quería tener otro problema con que lidiar, no en ese momento. Lo único que deseaba era olvidare de todo lo que le había traído ese día y cuan tontamente había actuado.
-Estoy bien, solo estoy…- el Uchiha no supo que decir, aquello verdaderamente se había sentido extraño, nunca le había pasado, -algo cansado, fue una noche muy larga- concluyo el Uchiha.
Naruto no consiguió creer esto, observo con preocupación la partid de su amigo. ¿Realmente estaba bien?
Sakura entro en el apartamento de Teyaki luego de haber recibido una llamada que la había hecho salir de la cama y vestirse a toda prisa, ¿la razón? Había desaparecido misteriosamente en algún momento indefinido de la noche y como detective era su deber y prioridad hacerse cargo de la investigación junto a sus dos compañeras, o más bien Ino ya que Hinata había prometido llegar con el informe de la información recabada durante la noche por el resto de sus compañeros.
-¿Qué sucedió aquí?- indago Sakura, de forma inmediata.
Los miembros más importantes del equipo forense ya se habían retirado, llevando consigo las pruebas más visibles en un intento por esclarecer si el ADN encontrado en el inmobiliario pertenecía al desaparecido habitante, mientras que otro grupo revisaba cada sector del apartamento en espera de encontrar algún material o algo que pudiese ser investigado debidamente, alguna evidencia que apuntara algo importante
-Los vecinos llamaron por un alboroto- comunico Ino viendo a su amiga situándose a su lado, -hay señales de lucha y se originan en la sala- señalo la Yamanaka, observando todo de forma exhaustiva al igual que su amiga.
Ya ambas estaban informadas de lo esencial; el rastro de sangre encontrado en la sala del apartamento, sangre que estaba siendo analizadas en el departamento por obra de los forenses-alias C-pero en ese momento aquello realmente importante era dar con el paradero de Teyaki, ¿Quién lo habría hecho desaparecer dejando tamaño desastre tras de sí? Alguien desesperado sin duda, no tonto, pero si exacerbado e iracundo, alguien que no veía otra salida y el caos reinante en el inmobiliario daba testimonio de ello.
-¿La sangre es de Teyaki?- dudo Sakura.
-Tal vez, la están analizando- tranquilizo Ino, igual de nerviosa al estar ante un posible crimen. -Se resistió, esperemos que siga vivo cuando lo encontremos- menciono la Yamanaka.
-Esta mañana no hable especialmente con protección de testigos- inicio Hinata, apareciendo tras ellas y tendiéndoles un informe. -Hackearon mi teléfono por veinte minutos, cuando comprobé las credenciales de Sakon, en realidad estaba hablando con alguien en Chelsea- la Hyuga señalo el reporte en manos de la Haruno que la observo preocupada.
Ciertamente esa era la mayor prueba hasta ahora para saber que el temor de Teyaki no era simple paranoia de un novio preocupado, ni mucho menos algún tipo de coartada secreta, había un peligro real asechando a Ena y a él, y lo habían tenido delante de ellas sin haberse dado cuenta como deberían. Si Sakon no existía, o no era quien había dicho ser, ¿Quién había estado el día anterior en el despacho de Sai, delante de ellas?
-Si desviaron tu llamada, ¿Quién es Sakon?- se preocupó Ino.
-Por lo visto un cadáver que se encontró esta mañana- señalo Hinata, tendiéndole las fotografías del cadáver en cuestión. -Quien se presentó ayer en la oficina de Sai fue Ukon, el responsable del homicidio de los padres de Ena, alias Mai- revelo la Hyuga, ciertamente inquieta por esto.
-Solo Ena puede identificarlo como el asesino y hacer que lo encierren- suspiro Sakura, entendiendo la táctica que Ukon tenía en mente.
Si tenía como rehén a Teyaki y Ena se enteraba de esto, prontamente iría en su búsqueda y entonces el podría matarla o hacer lo que sea que tuviera en mente, Teyaki era el punto débil de ella. Ukon parecía haber investigado lo suficiente, los suficiente como para saber quien era Teyaki y el vínculo que lo unía a Ena y que a su vez la hacía vulnerable. Pero ¿Dónde buscar? Si en efecto Ena tenía un refugio secreto en el cual ocultarse…debían dar con ese lugar y pronto antes de que sucediera lo peor.
-De ser así, ¿Por qué llevarse a Teyaki?- cuestiono Ino, confundida.
-Porque cree que podrá llegar a ella mediante él, supone que sabe sus secretos o que puede decirlos si lo presiona lo suficiente, es una especie de seguro- facilito la Haruno, encontrando el sentido a todo eso. -Probablemente lo mantendrá con vida hasta dar con Ena, la cuestión es donde está el refugio de ella- murmuro esto último Sakura para sí misma.
-¿Refugio?- repitió Hinata, no entendiendo de qué hablaba.
-Si, si está huyendo con toda seguridad ha de tener un lugar en específico a donde ir cuando tiene miedo o quiere estar sola- señalo Sakura.
-Teyaki dijo que querían una boda y luna de miel en el condado de Rockland- recordó Hinata, señalando el informe, -según el informe Ena fue a un campamento en ese lugar mientras estaba en primaria- comunico la Hyuga.
Sakura sintió vibrar repentinamente su teléfono, tomándolo del bolsillo de su chaqueta, se trataba de un mensaje de parte de Sai quien-en la comisaria-se encontraba presionando y dirigiendo a todos, investigando por su parte para resolver ese caso en que se habían burlado personalmente de ellos, la situación no era solo por un deber moral sino también por una responsabilidad propia, nadie se burlaba de ellos sin que intentaran defenderse y el momento era ahora.
-Casualmente hay registros de un retiro de la cuenta de Teyaki en una gasolinera en el condado de Rockland- Sakura leyó el mensaje que había llegado a su correo, desde la comisaria, -Ena le estaba enviando un mensaje, si no puedes llamar, has de intentar la comunicación por otras vías- ejemplifico la Haruno, captando por completo la atención de su compañeras. -Ena intentaba decirle a Teyaki donde estaba- concluyo Sakura.
-Rockland está a media hora de camino- recordó Ino, devolviéndole las fotografías a Hinata, -busquemos una lista de hoteles, cabañas o lo que sea y a trabajar- lidero la Yamanaka.
Tenían una pista que seguir.
Divide y vencerás, decía el refrán que Sai había empleado meses atrás, pues si bien en aquel momento no venía al caso, ahora si ya que las tres se habían separado para cubrir mayor terreno. Hasta ahora la que tenía un esfuerzo más fructífero del que enorgullecerse era Sakura que recorría los pasillos del Hotel Belmond, marcando velozmente el número de la Hyuga en su teléfono, esperando que le contestara y pronto, no sabía si correría con riesgo o no, pero ninguna medida de precaución era demasiada cuando se lidiaba con un asesino.
-Hinata, estoy en el Hotel Belmond, hay una joven desconocida en la habitación seis- comunico Sakura, no esperando respuesta alguna, -infórmale a Ino y vengan pronto- dicto la Haruno, finalizando la llamada.
La Haruno guardo su teléfono, deteniéndose frente a la puerta que daba con la habitación en que-aparentemente-debía encontrarse Ena. Por simple precaución, Sakura situó una de sus manos por sobre la funda del arma, tocando la puerta a su vez, no tena idea si Ena estaba ahí o no pero era preferible correr cualquier riesgo posible en esa situación que ya de por si era contraproducente. La pelirosa no recibió ninguna respuesta desde el interior de la habitación más que el inequívoco silencio, pero eso no era un problema para ella, no era una prueba de que no hubiera alguien en el interior, solo ratificaba que alguien se estaba ocultando.
-Ena, soy Sakura Haruno, policía de Nueva York- se presentó Sakura, esperando oír algún sonido proveniente del interior, pero nada, -sé que tienes miedo, sé todo sobre Ukon- confeso la Haruno, empatizando con la joven dentro de la habitación. -Por favor abre la puerta, quiero ayudar a Teyaki y a ti, creo que está en problemas- aludió Sakura.
Sabía lo que se sentía preocuparse por alguien justo como hacia Ena, esperaba pode empatizar lo suficientemente bien con ella como para que Ena depositara en ella su confianza, para que juntas pudieran resolver esa situación y evitar que Teyaki corriera un riesgo innecesario por culpa de Ukon. La perilla, súbitamente, giro sobre su eje antes de que-muy lentamente-la puerta se abriera permitiéndole contemplar el rostro sereno y preocupado de la misma joven que había visto en la fotografía que Teyaki le había entregado:
Ena
Sentada sobre su cama, Ena observo con tristeza a la detective Haruno que acababa de relatarle todo cuanto había sucedido; la preocupación de Teyaki por ella, su desaparición y como es que Ukon podía estar implicado…eran justo las cosas que ella había intentado evitar al desaparecer de la forma en que lo había hecho, sin pensar en nada ni en nadie, pero de nada había servido su medida de precaución ya que ahora Teyaki se encontraba tras ella.
-Sé que esto es difícil de entender, pero por años he vivido con una identidad secreta, encerrada en mi departamento, temerosa de que alguien llegara a mi vida- admitió Ena, sintiendo que poda confiar en la detective a su lado, -y cuando Teyaki llego, me asuste, intente alejarlo- garantizo la peliazul. -Sé que es tonto- Ena bajo la mirada ante su propia vergüenza.
-No lo es- negó Sakura.
Ya sabría ella como se sentía eso; enamorada de un hombre sumamente complicado que no sabía si le correspondía pero a quien tenía que ver constantemente ante la fuerza de sus propios sentimientos, velando por su seguridad como él hacía con ella, acrecentando ese sentir, ese amor por el a cada día en que volvían a verse, a cada momento que pasaban juntos. Era imposible no involucrar los sentimientos, así es como Sakura podía entender a Ena pese a que la situación por la que ambas estaban pasando fuera diferente, ya que Ena y Teyaki se correspondían totalmente entre sí, mientras que Sasuke y ella…ni siquiera sabía que eran o como denominar su relación, porque eran más que amigos, eso estaba claro.
-Sé que no debí involucrarme pero no pude evitarlo, me enamore de él, aun lo amo- entristeció Ena, agradecida por el apoyo de la Haruno. -Nos mudamos juntos, nos comprometimos y yo añoraba tanto una vida normal que olvide que siempre he de huir- lamento la peliazul, reconociendo su error y asumiendo que debió de actuar de otra forma. -Cuando vi la foto en el periódico, supe que debía irme, alejarme- confeso Ena, dando sus razones para desaparecer.
Teyaki se había vuelto demasiado importante en su vida, por eso se alejaba porque no quería que el cambiara su vida por su causa, no era justo, él ya tenía una vida antes de que ella apareciera, debía creer que el podría seguir sin ella, pero él se había negado a ello. La idea de la felicidad y normalidad era magnifica, perfecta…pero no era posible, no para ella y no podía ser egoísta empeñándose en conseguirla y arriesgando a Teyaki en el proceso, nunca se lo perdonaría.
-Tal vez Teyaki pueda estar ahí para ti- alentó la Haruno, por experiencia propia.
-Nunca volverá a ser el mismo- protesto Ena, temiendo lo que pudiera sucederle por su culpa, -no será doctor, es muy fácil de rastrear, no podría pedirle que se sacrificara de esta forma- justifico la peliazul
-No puedes decidir por él- advirtió Sakura.
Inconscientemente, ella misma se dio la respuesta que necesitaba; Sasuke no podía decidir por ella, era su responsabilidad y autonomía decir que deseaba hacer, el camino que quería seguir: ella decidiría y sabía muy bien cuál era su resolución al respecto…
Ukon abrió la puerta sin mayor problema sosteniendo el arma entre sus manos, ya había tenido bastantes problemas para dar con Mai, perdón, Ena, esta vez no cometería errores, no dejaría testigo porque sencillamente no había nadie que pudiera testificar nada, no si Ena estaba muerta y eso era lo que sucedería inevitablemente.
Oculta tras la puerta, resulto relativamente fácil para Sakura sobresaltar a Ukon, sujetándose de su espalda e intentando hacerlo perder el equilibrio, forcejeando con el hasta hacer que el arma que tenía cayera al suelo, pero entre más se esforzaba, intentando asfixiarlo, más se daba cuenta de que contrario a otro individuos con quienes haba lidiado…Ukon sabía muy bien lo que estaba haciendo, ya que se zafo de su agarre con increíble facilidad, arrinconándola contra la pared, tomándola del cuello. No era la primera vez que le sucedía algo así, pero si lugar a dudas había esperado un adversario más débil. La Haruno alzo su rodilla, golpeando el estómago de él, ganando tiempo al hacerlo perder el aliento, recargando su peso en el él y girando para apoyar sus zapato contra el muro, ejecutando una voltereta que lo hizo perder el equilibrio por completo y caer.
La puerta del baño se abrió escasamente, y Ena asomo su cabeza, intentando saber que pasaba, Sakura le había indicado que se mantuviera oculta, pero no podía hacerlo, no cuando ella se estaba arriesgando.
-¡No salgas!- grito Sakura, haciendo que Ena volviera a encerrarse en el baño.
La momentánea perdida de concentración fue la oportunidad perfecta ara Ukon que intento asfixiarla, colocando sus brazos alrededor del cuello de ella, pero Sakura fue más rápida, dejándose caer sobre el suelo, consiguiendo tomar el arma de él que había caído anteriormente. Ukon estuvo a punto de sujetarla de los hombros y hacer que se levantara cando la puerta volvió a abrirse, sorprendiendo y haciendo que Sakura tuviera el tiempo de levantarse y apuntarle con el arma, sujetándolo de la tráquea justo para darle tiempo a Choji y Shikamaru de proceder y esposarlo. Ino y Hinata respiraron con tranquilidad al verla bien, o casi ya que tenía un ligero moretón en la frente.
Ante la atenta y confundida mirada de sus amigas, Sakura se dirigió velozmente hacia el baño, dando co Ena que aprecia aterrorizada y sorprendida de verla a salvo. Sakura sonrió únicamente antes de que Ena la abrazara efusivamente.
-Gracias- sollozo Ena.
Sakura correspondió por completo al abrazo, algo agotada pero satisfecha…lo había conseguido, había podido protegerlos, a ambos, a Teyaki y a Ena.
Los arrestos eran un incordio, pero uno necesario y con lo que había que lidiar.
Sakura, Ino y Hinata dirigieron sus miradas-entre enternecidas y románticas-hacia Teyaki y Ena que se encontraban abrazados-mientras que Choji y Shikamaru, bajo la vigilancia de Sai, "escoltaban" a Ukon hacia la patrulla. La pesadilla con que Ena había tenido que vivir por tantos años por fin había terminado, o por lo menos de tal manera que ella ya no tendría que vivir con el permanente temor de ser feliz, esta vez podía elegir y hacer su voluntad, poder actuar por impulso aunque fuera una vez, esta vez podía acceder a la vida normal que siempre había deseado y Sakura estaba feliz por ello.
-¿Qué pasara con ellos?- Hinata contemplo a la feliz pareja.
-Pueden dejar de esconderse, tienen suerte- sonrió Sakura.
De pie en la entrada del hotel, la imagen era digna de contemplar; ellos, observándose, sonriendo y prometiendo que ya nada volvería a separarlos…quizá comparable a algún momento cursi sacado de alguna película pero esto era diferente, no era una actuación, estaban siendo totalmente sinceros y por ello era más que maravilloso escucharlos hablar simplemente, escuchar que pudiera existir un amor que superara una barrera como lo era aquella por la que habían atravesado.
-Lamento no habértelo dicho, no era justo para ti- Ena intento hacerlo entender.
-Soy yo quien debe decidir eso- reprocho Teyaki, olvidándose de su frustración al saberla a salvo. -Haría lo que fuera por ti- prometió el pelicastaño.
Una parte estaba resuelta, el caso ya estaba fuera de su jurisdicción por haber sido resulto…y ahora era su turno, era el momento de que-justo como Ena y Teyaki-Sasuke y ella arreglaran las cosas entre ambos tras lo sucedido el día anterior no podían dejar que algo así los separara, no iba a suceder.
Sasuke cerró el libro que estaba leyendo, volteando a ver a Sakura que aprecio en el umbral de la escalera. Pese a no exteriorizarlo, le sorprendía que ella estuviera ahí, no había imaginado posible siquiera que ella volviera tan pronto.
-Gracias por el regalo- saludo Sakura, -aunque no me di cuenta de su presencia hasta que todos se hubieran ido y yo pudiera irme a dormir- se quejó la pelirosa, lamentando no haber reparado en la presencia del regalo mucho antes. -No sé lo que es, quería esperarte y abrirlo contigo- sonrió Sakura.
Tristemente la magia que sentía al volver a verla debía romperse, esta vez debía establecer límites pese a no haberlo hecho anteriormente, ella era demasiado importante en su vida como para que Sasuke le permitiera sacrificarse como hacia diariamente, empeñándose en protegerlo, distanciándose de todo el mundo que formaba parte de su vida, ella no tenía por qué hacer eso, no podía permitírselo.
-¿Qué tal la fiesta?- divago Sasuke.
Suponía lo que iba a suceder; ella mentiría o bien seria sincera diciendo que la fiesta había sido maravillosa, que había estado junto a sus amigos, que podía haberse olvidado perfectamente de todo y con toda seguridad eludiría el asunto del casi beso entre ella y su compañero de trabajo. Ella aún tenía tiempo de recapacitar, no necesitaba implicarse tanto con él como hacia Naruto que inclusive postergaba su propia vida por su causa, ella aun podía alejarse y seguir como si nada jamás hubiera pasado…pero-y aun siendo egoísta de su parte-Sasuke no quería que pasara eso.
-Horrible- admitió Sakura, sintiendo que lo vivido la noche anterior era una fiesta que jamás olvidaría, en el mal sentido, -las margaritas, el vodka y la idea de mi hermana sobre los solteros en la bañera no va conmigo, nadie de los que ahí estaban me conocían- dio por hecho la Haruno, -hubiera preferido venir aquí- confeso Sakura.
Eso había pasado en realidad, luego de haber despedido a todo el mundo-agotada por la fiesta siquiera-se había retirado a dormir dejando a su ebria hermanita durmiendo en el sofá, cubierta por una manta, y justo antes de dormir se había dado cuenta de la presencia del regalo en el umbral de su ventana. Había esperado un par de horas-quedándose despierta, esperando que el apareciera pero no lo había hecho, en su lugar solo tenía ese regalo que ansiaba abrir pero que esperaba poder hacerlo co el presente para agradecerle el haber tenido ese detalle con ella.
-Tu vida no está aquí, Sakura- protesto Sasuke.
¿Había esperado esa respuesta? Claro que sí, se trataba de Sasuke, en ese caso solo podía esperar una negativa que no era nada salvo una mentira que intentaría alejarla, solo que ella n quería dejarse alejar esta vez, quería quedarse, no importaba si él sentía algo por ella o no, el tema era que tenía una promesa para con él, tenía un voto solemne de lealtad incondicional y siempre seria así sin importar que no existiera nada entre ellos. Darle paz, control y posibilidades era su deber y lo que deseaba hacer, no iba a cambiar de opinión en ese momento, no tenía porque.
-La peor mitad, afortunadamente no- rio Sakura, no dejándose sorprender por su intento de alejarla, -la mejor mitad sí- dio a entender la pelirosa. -Lo que quería para mi cumpleaños era solo sentarme con alguien a quien no debo mentirle- le recordó con obviedad, aludiendo a sus propias palabras.
-No puedo pedirte…- debatió Sasuke.
-No lo haces, soy yo quien decide- interrumpió Sakura, determinada a hacerle ver el error que cometía al pensar que ella se arrepentía de involucrarse en su mundo. -No es que espere que lo hagas pero, ¿Quieres venir a cenar esta noche?- ofreció la Haruno, esperanzada.
Bajo otras circunstancias-y puntualizaba lo de "otras circunstancias" en el plano emocional-se hubiera sorprendido por su invitación, pero ahora no, no cuando aún se encontraba imperante aquella escena que había estado a nada de suceder entre ella y ese sujeto llamado C. ¿Por qué estaba ahí?, ¿Qué podía hacer él? Como Naruto había dicho; era bastante complicado, solo para empezar, ella no necesitaba complicar su vida más de lo que ya era, si ambos seguían acercándose las cosas solo empeorarían y se harían difíciles, sobre todo para ella y eso era lo que Sasuke no deseaba que sucediera.
-La única razón por la que debes mentir soy yo- le recordó Sasuke, incapaz de olvidar lo sucedido la noche anterior, y no solo su discusión sino también por la intervención de ese "C". -No soy el indicado, necesitas a alguien normal- zanjo el Uchiha.
-¿Qué te hace pensar que quiero una vida normal?- cuestiono Sakura, atreviéndose a hacer esta pregunta. -Es mi decisión, no la tuya- recrimino la Haruno, recordando a Teyaki y Ena. -Mi hermana no estará en toda la noche, tendría todo listo a las ocho- menciono la pelirosa, teniendo un panorama perfecto. -A menos que tengas algo que hacer, te estaré esperando- prometió Sakura.
Sonriendo radiante-como si supiera que así podía doblegarlo, Sakura se retiró bajo la atenta mirada del Uchiha, volteando a verlo una última vez en el umbral de la escalera. Él aceptaría, algo se lo decía, lo que existía entre ambo era demasiado fuere como para evitarse entre sí, y fueran amigo o algo más sus destinos, sus vidas estaban entrelazadas y eso no podía rebatirse.
No podían negar lo que sentían.
Sara afianzo el agarre de los libros que cargaba contra su pecho, aun meditabunda con respecto al tenso momento entre Naruto y ella, mentiría si dijera que no le interesaba la oportunidad: Naruto era muy guapo, agradable, tenia una sonrisa en todo momento y en resumen era el hombre que toda mujer desearía conocer y con quien había compartido múltiples experiencias, pero reconocía que tal vez él no la veía de la misma forma en que ella lo hacía, quizá ella estuviera sacando conjeturas erróneas.
Sus divagaciones la hicieron distraerse a tal punto que no se percató de que había chocado con alguien hasta que este evito que sus libros tocaran el suelo. Apenas Sara levanto la mirada se encontró de frente con el Uzumaki que había parecido como por arte de magia, o más bien llamado por sus pensamientos hacia él.
-¿Sigue en pie lo del café?- sonrió Naruto.
-Claro- asintió Sara, encantada y sorprendida, sobre todo encantada, -pero yo invito- propuso la pelirroja.
Naruto asintió animoso…se daría la oportunidad.
Replantearse las cosas era lo más normal del mundo, y reconocer un error lo era todavía más, por ello Sasuke asumía que-tras su comportamiento el día anterior-lo que al menos le debía a Sakura era acceder a su invitación. Debía elogiarla y mucho, era increíblemente persistente cuando se lo propia, pero eso no era una característica negativa sino que todo lo contrario ya que señalaba quien era y en lo que creía, delataba lo firmes que eran sus ideas y que cuan irrefutable era su voluntad.
Pero, ¿Qué sucedería entre ambos? Verla a los ojos aquella tarde y de por si se había resultado difícil, demasiado confundido y molesto consigo mismo, siendo carcomido por la culpa sabiendo que muchas de las limitaciones que ella sufría-al protegerlo-era por su causa, ¿Cómo no sentir odio por sí mismo? La había salvado y no se arrepentía, jamás lo haría pero estaba destruyendo su vida al anclarla a su mundo de esa forma aun cuando ella insistiera en que lo hacía por su voluntad, aun cuando insistiera que todo cuando sucediera eran sus decisiones y que por ello él no debía preocuparse, pero ¿Cómo no hacerlo?, ¿Cómo ignorar la importancia que ella tenía en su vida? Por eso accedía, por eso se encontraba camino a su apartamento, porque no quería decepcionarla ni entristecerla más de lo que ya había hecho inconscientemente y porque quería estar junto a ella, de eso estaba totalmente seguro.
Sasuke se detuvo abruptamente al sentir nuevamente aquel extraño mareo junto a una jaqueca que consiguió aletargarlo y confundirlo…
Segundos, minutos y horas, eso es lo que Sakura había contemplado sentada a la mesa, observando moverse las agujas del reloj, pasando el tiempo de forma melancólica bebiendo despreocupadamente una copa de vino, intentando pasar el tiempo de alguna forma hasta que se dio cuenta que estaba esperando algo en vano, algo que no iba a suceder…él no iba a venir.
Llegando a la triste conclusión de que Sasuke no iba a aparecer, Sakura guardo los platos que no había usado y limpio la copa de vino, guardando todos los cubiertos y demás, desechando las velas que se habían consumido por completo ante el paso de las horas. Había esperado desde antes de las ocho hasta las dos de la mañana sin obtener respuesta alguna, ¿Qué pensaba? Sasuke no tenía una obligación con ella ni nada por el estilo, eran solo amigos, ella era quien estaba implicando sus sentimientos en las cosas, no significaba que Sasuke sintiera algo por ella, debía entenderlo.
Afortunadamente Matsuri no llegaría hasta el día siguiente, no preguntaría que había sido de su noche o si había mantenido su mente pegada al trabajo…en realidad quería olvidar esta noche, quería olvidar las expectativas que se estaba haciendo con respecto a algo que no existía, ella sola estaba respondiendo a sentimientos que no existían, a una posibilidad que no tenía cabida, ¿Por qué Sasuke habría de fijarse en ella?, ¿Qué tenía de especial, para empezar? Negando para sí misma, intentando alejar esos pensamientos, Sakura cerró la puerta de su habitación antes de tomar su pijama y entrar al baño para cambiarse.
Debía despejar su mente de esa clase de pensamientos, ya se había torturado emocionalmente a sí misma en el pasado, no ganaría nada repitiendo tal proceso esta vez, debía centrarse en seguir adelante, por más que no tuviera otra opción de donde escoger. Cambiada de ropa, la Haruno tomo la caja que había encontrado en su ventana la noche anterior, había esperado que Sasuke estuviera ahí cuando decidiera abrirla…pero claramente eso no iba a suceder. Con mucho cuidado, removió el papel y la cinta antes de decidirse a abrir la caja, no tenía idea de que podía encontrarse en su interior y eso era lo más anhelado y desconcertante al mismo tiempo, decidiéndose finalmente, Sakura destapo la caja…encontrando un libro. El simple libro le traía recuerdos, era identifico a los que su madre le obsequiaba en cada cumpleaños desde que era niña, no había una inscripción en la cubierta ni nada, cosa que hizo a Sakura abrirlo para encontrar el título en la primera hoja:
La Bella y la Bestia
Una sonrisa entre triste y nostálgica se plasmó en el rostro de la pelirosa al leer el título, el libro que su madre no había alcanzado a obsequiarle y-casualmente-su historia favorita de los cuentos de hadas…o Sasuke era adivino o la conocía demasiado bien, elegía aceptar esto último. Fuera como fuera, Sakura dejo la caja sobre el suelo y se metió bajo las sabanas teniendo el libro en sus manos y, no desaprovechando la oportunidad, lo abrió nuevamente para-esta vez-comenzar a leer.
"Había una vez un rico mercader, era amable y valiente quien después de la muerte de su esposa solo vivía para la felicidad de sus seis hijos; tres mujeres y tres hombres que entre todos llenaban la casa de risas y alegría…"
Frunciendo levemente el ceño, Sasuke apretó los ojos.
Ese extraño mareo se había repetido, pero con mucha mayor intensidad y no entendía la razón, anteriormente había elegido desechar una absurda preocupación, pero ahora…no sabía que pensar. Se suponía que había estado a unas calles del apartamento de Sakura para aceptar su invitación y cenar con ella, pero de la nada ese mareo lo había desorientado por completo, borrando todo acontecimiento siguiente de su mente. La repentina sensación de una brisa fría lo hizo abrir los ojos finalmente, Sasuke levanto la vista encontrándose con un lugar que no reconocía en lo absoluto. Debía de encontrarse a una altura considerable porque podía ver con absoluta claridad toda la ciudad desde donde estaba.
Levantándose lentamente, aun inestable por causa de ese extraño mareo que-afortunadamente-había desaparecido, Sasuke no tardo en reparar en donde estaba, y aunque la vista era simplemente maravillosa y casi incapaz de comparar con otro paraje nocturno, eso no cambiaba el hecho de que no sabía como pero se encontraba en lo alto del puente de Brooklyn. Esto del mareo y este extraño estado de sonambulismo comenzaba a preocuparlo.
¿Cómo había llegado ahí?, ¿Qué le estaba sucediendo?
PD: tarde en actualizar pero como ya había comentado en "El Siglo Magnifico: La Sultana Sakura" he tenido que lidiar con unos problemas de índole emocional que me han agotado, pero solo lo digo para pedir su paciencia ya que como prometí no desistiré de ninguno de mis fics, se los prometo :3 actualización (como siempre) dedicada a DULCECITO311 (cuyos comentarios adoro y a quien esta dedicado el fic) así como a todos aquellos que leen, siguen o comentan esta historia en todas sus formas :3 Este capitulo engloba la segunda parte del 5 capitulo de la Primera Temporada titulado "El Regreso de Saturno", agradecería si es que tienen alguna sugerencia ya que todo lo que ustedes opinen o manifiesten es importante para mi :3 Muchas gracias mis queridos amigos y lectores, cariños, besos, abrazos y hasta la próxima.
