Guerras interminables…. Gigantes, Titanes, Dioses
En las afueras del Monte Otris, el choque de poder entre titanes era devastador y que decir entre dioses y gigantes, pero en el caso de estos últimos los dioses del inframundo estaban comenzando a obtener terreno contra sus adversarios que estaban debitándose y a pesar de estar en superioridad numérica su fuerza bruta era más que su propia inteligencia, armas que no podrían ser de utilidad para los fieles guerreros de Typhon: Brontes de Melas, Anemos de Leukotes, Rhuax de Phoenix, Phlox de Kyanos, Zugilos de Anthrakma, Spathê de Phaios, Hoplisma de Nephritis, Thêr de Elektron y Drakon de Margarites, los 3 ultimos eran los astros guardianes personales de del rey de los titanes.
Los ataques de los dioses gemelos, el "Tartaros Phobia" del dios de la muerte y el "Etanaru Durousinesu" eran sus técnicas más letales con las cuales podrían inutilizar a cualquier enemigo, la primer técnica que era de Thanatos invoca a las almas de aquellos que murieron asesinados por sus manos las cuales vagan en el infierno eternamente. La técnica puede dañar física y espiritualmente al oponente. La segunda que era de Hipnos es una técnica pasiva, debido su naturaleza pasiva ya que odia el derramamiento de sangre y la lucha sin sentido, por lo cual su técnica envía al oponente a un limbo extraño, donde su consciencia vagará dormida por la eternidad y su cuerpo físico dormirá hasta que se descomponga y muera a menos que el dios del sueño quiera darle muerte definitiva. Esta técnica es capaz de dormir dioses, aunque sabe que con este factor estos Despertarán algún día.
Vaya sí que son duros los gigantes hermano…— Decía el dios de la muerte mientras pulverizaba a sus oponentes quienes gritaban de dolor al no soportar el embate lleno de violencia de la encarnación de la muerte.
Es hora de que duerman una siesta…. porque no tenemos tiempo que perder — Usando su fuerza a los que había derribado su hermano los sumergiera en un sueño eterno cayendo uno por uno.
Los que aún quedaban en pie usaban la fuerza de los elementos, como fuego, aire, tierra y agua para lanzar rocas, llamaradas, ventiscas violentas y torbellinos de agua que no surtirían efecto en los dioses del inframundo porque el velo de sombras de Hipnos crearía una barrera que repelería los ataques contrarios. En respuesta ambos combinaron ambas técnicas para lanzar un rayo de energía divina que al golpear a los gigantes estos salieron disparados por los aires cayendo como estrellas fugaces contra el suelo dejando cráteres en ese valle rocoso con sus armaduras rotas como sus cuerpos quemados.
Solo los protectores de Cronos pudieron sobrevivir a tal descarga de energía, por supuesto no los dejarían escapar, pero al lanzarles un nuevo ataque una fuerza extraña lo bloqueo formándose una luz brillante en tonos azules y rojos emergiendo del suelo llamas azules como rojas como si una especie de muro les bloqueaba el camino impidiendo que dieran un solo paso. La fuerza amenazadora era originada por un ser que era tan poderoso, destructivo y ambicioso como Cronos, se trataba de Typhon el señor de los gigantes quien yacía de pie contra ambos heraldos de Hades con un cuerpo monstruoso: La parte inferior de su cintura era de una serpiente, la parte superior de un humano, pero con garras en las manos, y en los hombros le salían muchas bestias salvajes, apuntándole con su mano una voz grotesca salía de sus labios.
Ustedes son tan arrogantes y cínicos que se atreven a desafiarnos… tanto a gigantes como titanes que somos superiores a ustedes — Declaraba de manera intimidante con solamente una sola intención, matarlos.
Poco a poco comenzó a cargar en ambas garras grandes cantidades de energía proveniente de los elementos golpeando con la tierra con meteoritos, esferas de energía y con un poder destructivo que desquebrajaba la tierra a sus pies provocando alteraciones climáticas a su alrededor. Los dioses se protegieron con un campo de energía alrededor de ellos soportando los golpes uno tras otros de aquel monstruo mitológico quien lucía con un semblante molesto en demasía, sin duda alguna Typhon era un rival diferente a sus subordinados, su brutalidad y violencia era muchísimo peor, pero mantenía mejor control que los otros gigantes demostrando que era alguien sumamente sádico y hambriento de sangre.
Ustedes crean realmente… que pueden vencerme… ni el gran Zeus pudo asesinarme… ¿Qué les hace pensar que podrían conmigo? — Carcajeaba Typhon mientras golpeaba la tierra haciendo que, de esta, grandes cantidades de magma saliera disparada hacia Hipnos y Thanatos.
Porque nosotros no tenemos la necesidad de mantenerte preso en el monte Edna, nosotros si queremos podemos hacerte pedazos… No tenemos que rendirle cuentas al señor del Olimpo — Dijo el mayor de los gemelos quien estaba con una mirada serena concentrando en sus manos una pequeña luz de color violeta.
Esta la dispersaría en el aire cubriendo todo su entorno con un manto de color lila transformándolo lentamente en un lugar adverso al Monte Otris como si fuera otra dimensión, lo que así era ya que el dios del sueño usaría su "Enkaunta Anazā Fīrudo" con ella, Hipnos convierte en realidad los "sueños". Claro que son situaciones o lugares que le hacen daño a sus enemigos. Los transporta hacia otro espacio y tiempo que aparenta ser un escenario de sueños. Lentamente el entorno se transformó en un lugar lleno de fuego, rocas, magma, donde las temperaturas altas eran sencillamente endemonias.
Typhon se asqueaba de saber que lo habían enviado al tártaro, el lugar donde su aliado estuvo preso durante siglos hasta hace poco, negándose a sucumbir al mismo destino que Cronos volviendo al ataque consumiendo la energía que rodeaba esa zona concentrándola en todo su cuerpo, pero como si hubiera sufrido un corto circuito una explosión surgió de su interior dejando una gran nube de humo mientras los otros 2 sonreían de medio labio al ver que ingenuamente había caído en su trampa ese gigante
¿Qué… me hicieron?... malditas escorias…. ¡Respondan! — Los grandes brazos de la bestia se movieron para disipar el humo mirando su cuerpo realmente dañado con quemaduras críticas y partes de su piel cayéndose.
Únicamente te hemos llevado a otra dimensión, lejos del santuario de Cronos… y creo que este lugar te sentara bien jajaja — Sonreía burlón Thanatos que abrió los brazos cargando grandes cantidades de electricidad en sus manos.
¿Dime Thanatos? Lo matamos o lo dejamos encerrado… en este lugar… — Inquiría pensativo Hipnos tomándose el mentón formándose un aura oscura alrededor de su armadura emanando su pode.
¡No voy a permitirlo! — Enfurecido Typhon juntaría sus manos y consumiendo la infinita energía del tártaro formaría una gran llama de color rojo amenazaba con lanzarla a sus enemigos para calcinar no solo su cuerpo también su alma.
Los dioses únicamente suspiraron con decepción porque de nada servirían los golpes de ahogado de él, levantando los brazos zurdo y diestro cada con la palma abierta esperando el ataque de Typhon que no se haría esperar porque en tan solo segundos una gran esfera gigante de fuego, magma y rocas saldría disparada como un misil teledirigido hacia ellos que usando su cosmos lograron detenerla en el aire, como si fuera telequinesis la aventaron contra el impactando de lleno contra la fisonomía gigantesca de ese monstruo quien grito con furia y dolor aventando su cuerpo contra las profundidades del inframundo donde estaría confinado por el resto de la eternidad.
Mientras tanto en el interior del laberinto de Cronos, las ninfas habían decidido separarse para buscar a Umi y el Megas Drepanon el arma de tiránico titán que tanto ansiaba su destrucción, en uno de los tantos pasillos caminaba una realmente asustada Hanayo quien miraba a todos lados, a cada rincón orando a los dioses que no se encontrara con ninguno de esos titanes. Su rostro se tensaba en un gesto lleno de horror con tan solo recordar como sus queridas amigas y hermanas se sacrificaron sus vidas por protegerla, el sentimiento de culpa invadía su corazón porque se sentía impotente porque no pudo proteger ni a Rin ni a Kotori, se sentía como una completa inútil… la más débil de las 9 ninfas de los Campos Elíseos. En su interior el deseo de ser más fuerte era un anhelo que le permitía seguir viva, el ser alguien con la suficiente capacidad física como psicológica para proteger a sus seres queridos era una de sus mayores metas en su vida.
Su prueba de fuego seria esta, convirtiéndose ese miedo en la que sería su fortaleza misma que se vería desquebrajada porque al final de uno de los pasillos observo a una chica de baja estatura con una armadura que distingue a los titanes de cabellos rosados en 2 coletas a un costado de su cabeza y ojos color vino quien manifestaba una sonrisa tierna pero que encerraba unos deseos destructivos como la de sus hermanos pero ella tenía sus propias ambiciones, demasiado ocultas incluso hasta de sus hermanos titanes.
Deberías detenerte… pequeña Hanayo… tu camino y tu misión solamente traerán una sola cosa, la aniquilación de tus seres queridos — Expresaba de manera inocente como si eso le pareciera divertido.
Quien…. Quien eres tu… — Quería dar marcha atrás a su camino, pero su cuerpo estaba paralizado del miedo, encarando con pánico esos ojos color vino que estaban fijos en sus lilas.
Mnemósine titán de la memoria, quien puede controlar cualquier recuerdo del presente o del pasado e incluso de estos poder ver el futuro…. Dime ¿no te interesaría saber cómo es que terminara esta guerra? — Una risa simpática pero siniestra salió de sus labios enmarcando más la sonrisa en sus labios.
¿Puedes… de verdad… hacer eso?... — Sudando completamente en frio, sentía como de la titán emergía una fuerza mística y antigua que no era hostil pero tampoco pacifica, sino más bien neutral lo cual era extraño, pero sabía que en cualquier momento podría variar
Poco a poco la chica peli rosa se acercó hacia ella para estar frente a frente y tocar su mejilla con suavidad, de ese toque una descarga golpeo todo su cuerpo causando que un malestar se impregnara en toda su columna vertebral causándole sensaciones de escalofríos en su cuerpo. La finalidad de esto era hacerla entrar en una especie de trance mental en la cual podría fácilmente manipular sus recuerdos y pensamientos para hacerle ver lo que ella quisiera o simplemente mostrarle que sus sueños podrían ser realidad. De pronto el entorno se trasgiverso en otro ambiente tratándose de un lugar árido y sin vida donde el sol ya no brillaba en el cielo, las nubes eran completamente negras, la sensación de vacío y dolor golpeaban de repente su corazón sin entenderlo hasta que finalmente con desesperación presenciaría la causa de tal sensación.
A lo lejos se encontraba la imagen de Cronos con su armadura titánica, detrás de él, un gran trono y alrededor de él estaban los cuerpos muertos de sus queridas hermanas tumbados sin vida, pálidos y con manchas de sangre. En la diestra tenia levantada y estrangulándola a su querida hermana peli naranja Rin quien tomaba la muñeca del titán resistiéndose a morir en sus manos, pero como era bien sabido por todas, ninguna era rival suficiente para encararle porque no llegaban ni siquiera a sus talones.
Todo se volvería rojo al ver con impotencia, frustración, dolor y desesperación como aquel ser usaba su Megas Drepanon para degollar la cabeza de Rin dejando su cuerpo caer sin vida amontonándose con las demás. No pudo soportar esas imágenes, cayendo de rodillas al suelo sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas, se negaba rotundamente a creer que era verdad, que ese sería su futuro.
Eso… Eso… Eso no puede ser verdad… ¡No lo será! — Alarmada no estaba dispuesta a creer que tan barbarie fuera su futuro.
¿Por qué te mentiría? Yo al igual que mi hermano puedo controlar una variante del tiempo y espacio…. pero en mi caso serían sueños a futuro, anhelos… memorias y deseos del subconsciente de humanos, dioses o semidioses — Se cruzaba de brazos viendo la impotencia reflejada en las lágrimas de la castaña.
¡Mientes! — Iba a golpearla con su mano, pero una fuerza telequinetica la detuvo en el intento parando su ataque.
Era interesante para ella, ver como la ninfa tenía la fuerza y voluntad de negarse a los hechos, a la realidad, que se aferraba a sus propios sueños y metas, encontrando en su debilidad su mayor fortaleza, su mayor virtud, pero aun así no sería suficiente, si bien la titán no tenía capacidades de combate y solo era considerada como un simple oráculo sus poderes mentales le brindaban su mayor arma para debilitar a su enemigo golpeando tanto su orgullo como sus emociones con sus visiones del futuro que el 99% de las veces eran acertadas y en esta caso no sería la excepción. Pero tenía la manera de poder evitar que eso así sucediera brindándole la oportunidad de poder cambiar, pero eso sería un riesgo grande de correr.
Su futuro puede cambiar... pero tendrás que colaborar conmigo para hacerlo — Tocaba su cabeza con la diestra inspirando más temor en la inocente ninfa.
¿Qué tengo que hacer? ... — Susurrando, pero lo suficientemente audible para que la peli rosada le escuchara claramente.
Consígueme la orca de Hades, el tridente de Poseidón y el rayo de Zeus… te daré la lanza de Trium y con esto podrás derrotar a Cronos… — Decía de manera fría la pequeña titan desconcertando a la ninfa frente a ella.
Aun así, si aceptase… No sé dónde están mi señor Hades – sama y sus hermanos…. — Bajaba la mirada con tristeza suspirando pesadamente.
Por eso no te preocupes… te enseñare el camino — Abrió 3 portales donde estaban los 3 dioses encerrados en una prisión diferente.
El rey del olimpo estaba encerrado en el Templo de Pandora, en lo más recóndito del mundo, el señor de los 7 mares estaba encerrado en la prisión de los malditos el hogar de las Furias y por último El señor del inframundo, su superior estaba encerrado en el mismo lugar que su padre lo habían condenado: El tártaro. Este último lugar le trajo recuerdos tormentosos del momento en que Cronos se liberó de su encarcelamiento convierto su hogar los elíseos en una zona árida y muerta, pensando seriamente en aceptar su oferta o no, no sabía si debía confiar en su palabra o simplemente encontrar otra manera de detener los planes de los titanes, posicionándola en una encrucijada donde tenía la obligación si aceptaba de enfrentar sus miedos.
Todo quedaba en sus manos, cualquier decisión que tomase en ese momento podría cambiar el rumbo de la batalla.
Continuara…
Nota del autor: Pues el primer enfrentamiento, por así decirlo fue entre Mnemósine y Pana, vaya manera de torturar una mente inocente ¿No creen? pero quedo claro que las acciones de esa titan son dignas de una traidora ¿o no? pronto descubrirán más de los planes del oráculo de la memoria y en el próximo capítulo habrá un round 2 entre Rin y Rhea, el gatito se volverá un fiero león…. eso les puedo asegurar, nos vemos en la próxima actualización
