CAPITULO 10. AMOR HERIDO, AMOR PROHIBIDO
Aquella mañana resultaba más cálida de lo habitual, se acercaba el verano, los conflictos entre las tierras del Norte y el Sur aún no se habían aclarado, sobre todo después de la muerte del Sr. Tendo, la alianza Saotome- Kuonji al parecer, tenía todo resuelto, era cuestión de tiempo para que se hicieran de aquella riqueza. Sin embargo, aún tenían que ganar la guerra y para eso tenían que luchar a muerte contra sus enemigos, es por eso, que el Sr. Saotome sonreía ampliamente la mañana en que vislumbro a lo lejos la caravana del Sr. Kuonji.
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-Bienvenido seas amigo, a esta noble causa- Sonrió el Sr. Saotome a su amigo, como si tuviera años que no lo veía.
-Muchas gracias por este recibimiento, cualquiera diría que ya ganamos la guerra- comento el Sr. Kuonji al descender de su caballo.
-Es un hecho prácticamente, ohh, pero mira nada más, Señorita Kuonji, que gusto verla, ¿Qué tal estuvo el viaje?-
-Muy bien, gracias Sr. Saotome, es un honor para mí estar aquí en este momento- Sonrió Ukyo
-Veo que has venido a darle ánimos a mi hijo, creo que se alegrara, además le hace falta, últimamente lo he visto un poco distraído, quizás necesite un poco de compañía-
-Entonces iré a buscarlo para saludarlo, con su permiso- Ukyo hizo una ligera reverencia ante el Sr. Saotome y se fue en busca de su prometido.
Ranma se encontraba sumamente concentrado, mientras escribía unas cuantas líneas en un pergamino, hacia días que no había visto a Akane, no se habían encontrado en el rio, a pesar de que lo prometió, entonces le enviaría una carta para pedirle una explicación.
-Hola- escucho una tímida voz detrás de él. Ranma devolvió la mirada para ver quien había sido la persona que había interrumpido sus pensamientos.
-Señorita Kuonji, que gusto verla- Ranma se puso de pie de un salto y saludo debidamente a Ukyo.
-Qué alegría verte Ranma- le sonrió la joven.
-¿pero qué haces aquí?, ¿no sabes que puede ser muy peligroso?-
-Vine para apoyarte Ranma, es mi deber como prometida, tengo que estar a tu lado, y pelear junto a ti si es necesario-
-Ukyo, creo que estas confundida, no tenías que venir, esto no es un juego, ni un paseo, es la guerra, no es lugar para una chica como tú- le dijo Ranma en un tono de reprimenda.
-Bueno…., yo pensé, que tal vez…, te alegraría verme-
-Qué cosas dices, no era necesario que vinieras, deberías regresar a tu casa-
-No, mi lugar es aquí a tu lado, estoy aquí para apoyarte-
-Ukyo, no te necesito, estaba bien antes de que llegaras, y seguiré estando bien, así que por favor, no te molestes- Fueron las últimas palabras de Ranma, antes de meterse a su tienda y continuar con su escritura, esperaba realmente no ser interrumpido nuevamente, Ukyo se quedó sola afuera, guardándose sus buenas intenciones, mientras sentía una punzada de dolor en el corazón.
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Akane se encontraba sumida en una especie de pesadilla que no la dejaba en paz ni un solo momento, a causa de la muerte de su padre, pero, había logrado conversar con Ryoga, y habían llegado a un acuerdo, dormirían en la misma habitación pero solo como amigos, para aparentar el matrimonio, en principio Ryoga estaba en desacuerdo por la molestia que sentía desde que la encontró con Ranma en el bosque, sin embargo, sus sentimientos por Shampoo le hicieron reflexionar, lo mejor era no hacer tanto escándalo por el matrimonio, al final él y Akane, estaban en igualdad de condiciones. Aunque no estaba listo para confesarle lo de Shampoo.
A pesar de todo, Akane había decidido no volver a hablar con Ranma, sentía mucho rencor hacia él y hacia su padre, uno de los dos, se había encargado de arrebatarle la vida a su padre, y estaba dispuesta a hacer que lo pagaran, tenía que enterrar sus sentimientos en lo más recóndito de su ser, donde no pudiera escucharlos ni encontrarlos nunca más.
-Ryoga, creo que es momento de atacar, ya no podemos permitir que esos hombre estén en nuestras tierras, son una plaga, y tenemos que acabar con ellos- le dijo Akane a Ryoga sumamente decidida mientras bebían el té en el comedor.
-Estoy de acuerdo, recuperaremos las tierras que han invadido, y vengaremos el honor de tu padre-
-Tenemos que preparar todo para luchar mañana mismo si es preciso, ya fue mucho tiempo de duelo-
-Claro, mandare a avisar a todos los guerreros- Ryoga sujeto la mano de Akane, y le dijo muy decidido,- Akane, aunque no seamos un matrimonio ordinario, sabes que somos amigos, confía en mí, y veras que podremos ganar-
-Lo se Ryoga, y te lo agradezco-
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Mientras tanto en el campamento de los Saotome, todos se encontraban haciendo una celebración previa a la batalla, se sentían muy confiados, sabían que el ejército de las tierras del Norte, se encontraba desanimado por la muerte de su líder, sería fácil vencerlos y jamás se atreverían a atacar ellos primero.
Ukyo se encontraba sentada en un rincón cerca de su padre, la reacción de Ranma al verla no era la que ella esperaba, estaba segura que durante la visita a la casa de los Tendo se había portado muy amable con él, pensó que habían entablado una buena relación, ya que él había sido muy gentil y atento, tanto que, incluso ella se había enamorado de él, un amor que en los últimos meses le había llenado de sueños e ilusiones, y que ahora le daba un golpe de realidad demasiado fuerte. Ranma no la quería, ni siquiera la quería cerca, se lo había dicho durante casi una semana, y era doloroso, a pesar de sus esfuerzos, una y otra vez él la rechazaba. Y estaba dispuesta a averiguar a qué se debía su cambio de actitud. Había notado que siempre al amanecer enviaba unos pergaminos con un mensajero, y siempre al mediodía el mensajero volvía, entregando su respuesta, que al parecer no era satisfactoria, ya que siempre se encontraba de mal humor después de eso. Ahora que Ranma se encontraba charlando junto al Sr. Saotome y su padre, era el momento adecuado, se dirigió sigilosamente hacia la tienda de Ranma, y empezó a rebuscar entre sus pertenencias, hasta que encontró lo que buscaba, los rollos de pergamino en los que siempre escribía y comenzó a leer.
¿Por qué no has venido a verme?, ¿Qué no te das cuenta que te extraño?, te he esperado todas las noches junto al rio, por favor contéstame.
Uno a uno, desenrollo los pergaminos, y en todos había mensajes de ese tipo, algunos eran reproches, otros, como se dio cuenta lastimeramente, eran notas de amor, Ranma estaba enamorado de otra mujer, y todos los días pensaba en ella, como podía darse cuenta por las fechas, por eso la trataba tan mal, había alguien más. ¿Pero quién era esa misteriosa mujer?, ¿Dónde se habían conocido?, estaba segura que vivía cerca de los alrededores, ya que podían llevarle las respuestas inmediatamente, sin embargo, no encontró ninguna, ella no le respondía, a pesar de que le escribía todos los días, Ukyo, no pudo evitar sentir rencor por aquella misteriosa mujer, que le había robado el amor de su prometido, si tan solo ella tuviera un poco de esa suerte, la aprovecharía al máximo. La encontraría, no había duda, y le haría ver su suerte, Ukyo Kuonji nunca perdía una batalla.
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Era casi la hora del ocaso, el cielo se encontraba teñido de hermosos tonos rojizos y morados en el horizonte, Ranma se encontraba desesperado por la actitud de Akane, le había escrito todos los días pidiéndole encontrarse en el rio y simplemente se había negado a darle una respuesta, es más, se había negado a recibir sus mensajes, a pesar de todos los riesgos que corría su mensajero de ser descubierto por los enemigos.
-Akane, porque me haces esto- se dijo a sí mismo, mientras se encontraba sentado afuera de su tienda, -Tendré que ir a verte en persona si es necesario, no importa que me encuentren, tengo que hablar contigo-, diciendo esto, se levantó, se metió a su tienda a recoger unas cosas y empezó a caminar cautelosamente por el bosque.
Se encontraba completamente obscuro cuando llego a los límites de la casa Tendo, todo estaba en silencio, se dirigió a buscar a Akane y se percató que no tenía ni idea de donde se encontraba ahora su habitación, ya que su ventana habitualmente iluminada, ahora se encontraba cerrada.
-Rayos, Akane, ¿en verdad que fuiste capaz de dormir con ese idiota?, ¿y ahora qué?- se dijo molesto.
Caminó por los jardines, dirigiéndose al conocido jardín de su madre, con la única certeza de que quizás pudiera encontrarse ahí, pero al llegar, todo estaba obscuro y en silencio. Pero de pronto, como si hubiera sido llamada por su pensamiento, Akane apareció por la entrada del jardín, y se dirigió hacia el templo, esa era su oportunidad.
-Akane!- la llamo con voz fuerte.
Akane se giró hacia Ranma sorprendida, ya que no pudo percatarse antes de su presencia.
-¿Qué haces aquí?, no ves que no eres bienvenido- le dijo Akane molesta.
-Tenía que verte, ¿Qué ha pasado?, ¿Por qué no has ido a nuestra cita?-
-Y todavía lo preguntas, traidor, asesino- le dijo fríamente Akane.
-¿pero qué dices?, ¿Por qué me llamas así?-
-Que cínico eres, tú mataste a mi padre, y todavía tienes el valor de presentarte aquí en su casa, como si nada, debería matarte ahora mismo- Akane desenfundo su katana que ahora siempre traía consigo.
-Estas equivocada, yo no herí a tu padre, hubiera sido el último hombre al que hubiera tocado, además, yo me fui de la batalla contigo, ¿recuerdas?-
-¿Entonces quien fue?, él me lo dijo antes de morir, fue Saotome-
-Tal vez se confundió, yo no sé, quizás solo repitió el primer nombre que se le ocurrió-
-Sino fuiste tú, entonces fue tu padre, y para estos efectos, da lo mismo quien sea, vengare a mi padre- le dijo mientras lo apuntaba con la katana.
-Akane, yo sería incapaz de hacerte daño, o hacerle daño a alguien de tu familia, incluso, no le haría daño a tu esposo, si es que estas enamorada de él-
-Deja de decir estupideces que no vienen al caso, mañana atacaremos, haremos que se marchen de nuestras tierras, y que se arrepientan de haber intentado quitarnos lo que con tanto esfuerzo mi padre construyó, ¡te odio Saotome!-
Ranma se quedó sin palabras, no podía entender lo que Akane sentía, solo podía imaginarlo, estaba en todo su derecho de sentirse lastimada y desconfiada, y no podía arreglarlo con un par de palabras, eso, no le devolvería la vida a su padre.
-Perdóname Akane, no quería hacerte daño, y te juro, que si pudiera cambiar las cosas lo haría, aun a costa de mi propia vida, porque… ¡Te amo!-
Ranma se dio la vuelta y se alejó hacia su campamento, mientras escuchaba las últimas palabras de Akane, -Mañana estaré ahí, en medio de la batalla, esperándote-
Ukyo no podía creer lo que había visto y escuchado, apenas vio a Ranma salir de su tienda, lo había seguido hasta la casa de los Tendo, escucho su conversación con Akane y sus últimas palabras, ¡te amo!, una frase que tal vez, jamás ella escucharía.
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Ryoga se encontraba en la habitación que compartía con Akane, estaba un poco nervioso debido a la batalla, había estado estresado últimamente y no había podido ver a su amada Shampoo, es más, había notado que ella lo rehuía, y no estaba seguro de los motivos. Se encontraba observando la luna cuando, como si fuera la prueba viviente de una bendición, Shampoo entro a la habitación cargando unas mantas limpias para el futón matrimonial.
-Shampoo, que gusto verte-
La joven se sobresaltó al darse cuenta que Ryoga se encontraba en la habitación y dejo caer las mantas, Ryoga se apresuró a levantarlas al mismo tiempo que ella y aprovecho para tomar su mano.
-Shampoo, ¿Por qué no me hablas?, ¿acaso hice algo que te molestó?- le pregunto tiernamente mientras retenía su mano.
Shampoo se encontraba dolida por la decisión de Ryoga de compartir el cuarto con Akane, bastante era saber que se habían casado y encima tener que soportar la idea de saberlos juntos todas las noches, no podría tolerarlo más.
-No sé a qué te refieres, joven Hibiki- le contesto secamente
-Por favor, sé que estas molesta, sé que no te he prestado atención, pero en verdad que he estado muy ocupado-
-Incluso de noche, supongo- le contesto Shampoo
-Esto es muy importante para mí, salvar estas tierras es cuestión de honor, pero si me dices que te molesta, tratare de arreglarlo- le dijo Ryoga en un tono suplicante.
-Creo que amas a Akane-
-Nooo, no, en verdad que no, jamás la he amado y jamás lo hare, tu sabes que mi corazón es solo tuyo, y de nadie más-
-No te creo, además, hay una situación que no te he dicho, y sé que huiras en cuanto lo sepas-
-Jamás huiría de ti, porque si llegara el día que tuviera que escapar de aquí, te llevaría conmigo-
Shampoo lo miro intensamente, creyendo en la sinceridad de sus palabras, lo conocía hacia unos cuantos meses, pero no podía negar que estaba profundamente enamorada de él, y le creía, por siempre, aunque tuviera que morir por ese sentimiento, entonces, lo miro decidida, aunque se condenara por aquellas palabras, -estoy embarazada-, salieron de su boca como un golpe en la cara para Ryoga, en el preciso instante en que Akane entraba a la habitación.
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Hola, que tal, espero que te haya gustado el capitulo, gracias a bolilleirus, Esmeralda Saotom, litapaz y NerInchains, por dejarme sus comentarios, en verdad que me alegran, agradezco en verdad que hayan seguido la historia hasta este capitulo y ojala que me acompañen hasta el final.
Saludos! : )
Abril 2017.
