Capítulo 10

Harry, necesito tu ayuda. Francamente, escuchar aquellas palabras en su cabeza fue algo verdaderamente aterrador. Harry abrió la puerta lo más pronto posible y vio a su hermano en el umbral con una cara de desesperación que le hizo pensar que quizás las palabras no eran lo más aterrador. Era de mañana y ella tenía que prepararse para ir a la universidad, pero probablemente sería un día en el que ni siquiera podría concentrarse así es que tomó la decisión de quedarse en casa. Tenía que ayudar a su hermano de alguna forma u otra.

Sin embargo, antes de preguntarle que había ocurrido para que se comportara de aquella manera, Harry quería saber otra cosa primero.

-¿Cómo te fue anoche? Ya sabes... estando tan cerca de él -se atrevió a decir. Y no era que sintiera una morbosa curiosidad, sino que le preocupaba que su hermano estuviera sufriendo, como ella se lo advirtió.

Sin embargo, no tuvo que contestarle, todos los pensamientos fueron accesibles, parecía como si John quisiera gritar todo. Eran tan fuertes sus emociones que Harry logró ver algunas imágenes de Sherlock en la cocina, con una bata azul y una playera blanca... sus rizos oscuros hechos un desastre sobre su cabeza y también pudo ver al humano desde la perspectiva de su hermano. Ante sus ojos, Sherlock lucía adorable así, su sonrisa iluminaba toda la habitación y el brillo en sus ojos que reflejaban la emoción y los procesos de pensamiento a los que se sometía para resolver algo era lo más hermoso que podría verse en mucho tiempo. Aunque también vio algo de sufrimiento, sintió y escuchó los pensamientos de su hermano, sus ganas de estirar la mano y enterrar los dedos en esa cabellera espesa, su necesidad de besar los labios que, en ocasiones, decían cosas desesperantes y, sobre todo, el miedo de hacer todo lo que deseaba y perderlo para siempre.

Aunque, a decir verdad, John parecía más feliz estando constantemente alrededor de Sherlock que antes, cuando sólo podía verlo porque venía a darle asesorías a ella.

-Parece que te va bien -comentó, antes de tomar un poco de café, utilizando la taza para esconder la sonrisa que se formaba en sus labios-. Aunque tengo que decir que Sherlock es un poco lento en esas cosas, cualquier otra persona se habría dado cuenta inmediatamente que te estás muriendo por...

-Deja de meterte en mi cabeza -la interrumpió su hermano, mitad avergonzado y mitad molesto.

-Ni siquiera hice un esfuerzo por establecer comunicación, todas esas imágenes vinieron hacia mí -dijo ella.

John se frotó las sienes.

-No puedo evitarlo...

-Lo sé -Harry suspiró, pensando que sería sentirse como lo hacía su hermano... encontrar a alguien que cambiara tu mundo de una manera tan drástica. Sacudió su cabeza, tratando de borrar esos pensamiento, no había tiempo para eso ahora-. Dime, ¿a qué viniste exactamente?

-Creo que Moriarty está planeando algo -dijo John, antes de permitirle ver en sus pensamientos. Esta vez Harry vio la noche en que Sherlock y él fueron a ver el cuerpo... la escena del crimen. Y cuando Harry se dio cuenta, se cubrió la boca con las manos. Definitivamente era un asesinato cometido por un were, pero ¿quién? Era cierto que habían tenido problemas con Moriarty antes, pero ¿por qué arriesgar la tregua que tenían? ¿por qué ahora?

-No estamos seguros que lo hizo él -le recordó Harry-. Debemos tener cuidado en cómo hacemos las cosas.

John parecía completamente perdido.

-Lo sé, lo sé. No podemos hacer una acusación sin estar seguros, porque eso sería arriesgar la tregua, pero tampoco podemos ignorar lo que pasó... Si es cierto que se trata de Moriarty, lo más probable es que tenga algo más en mente y... yo no quiero arriesgar a Sherlock. Aunque todavía no sea mi pareja, forma parte de mi vida y está involucrado en todo esto... Harry no quiero perderlo, si algo le sucede...

John no pudo terminar, pero no era necesario, todo estaba escrito en su rostro. Harry lo sabía, si Sherlock moría, su hermano también lo haría. Así era como funcionaban las cosas. Harry se acercó a su hermano y tomó su mano.

-No le va a pasar nada, nosotros cuidaremos de él, juntos.

-Gracias, Harry.

-Hola, guapo.

Sherlock se sorprendió al escuchar esa voz tan cerca de él. No estaba acostumbrado a que se refirieran a él con esas palabras, ni siquiera estaba acostumbrado a que alguien le hablara por más de unos cuantos minutos. No tenía muchos amigos. Aunque... meses antes hubiera dicho que no tenía ninguno, pero ahora tenía a John y a Harry. Y, para ser sincero, le gustaba pensar que ellos eran sus amigos.

-Irene -dijo cuando se giró y observó atentamente a la mujer que lo miraba. Sus labios rojos se estiraron hacia arriba en una sonrisa extraña.

-Es una lástima que me esté prohibido tocarte -comentó-, eres bastante atractivo.

Sherlock puso los ojos en blanco.

-¿Qué es lo que quieres?

Ella volvió a sonreír.

-Yo quiero muchas cosas, cariño. El problema aquí es que no importa lo que yo quiera, sino lo que mi jefe quiere.

El joven la observó atentamente y sus ojos bebieron cada detalle, su ropa, su estilo al caminar, incluso la forma en que le devolvía la mirada. Lo dedujo segundos antes de que ella sacara la rosa negra y se la entregara.

-¿Trabajas para Jim?

Irene arqueó las cejas.

-Ya veo que la cosa es seria, nunca pensé que él firmara las cartas de ese modo. Pero supongo que está bien, ya que son para ti. Sí, digamos que sí, que trabajo para él. Sin embargo, yo lo conozco por Moriarty.

-¿Y qué es lo que quiere Moriarty de mí?

-Es lamentable que yo no pueda darte esa respuesta, eso arruinaría el juego. Además, es extraño porque pensé que después de todos esos años de cartas, todos esos años de no perder ni uno de tus movimientos de vista... pensé que tal vez tendrías una idea. Pero ya veo que no eres muy intuitivo cuando las cosas se relacionan con... ese tema. En fin, ahora siento gran lástima por el pobre de John.

Sherlock frunció el ceño y tiró la rosa que Irene acababa de darle. Ella arqueó las cejas hacia él.

-John no tiene nada que ver con... ¿Qué hacías en su casa? ¿Tú también estás siguiéndome?

-Por supuesto, él me pidió que me mantuviera alerta en lo que respecta a ti... Pero yo no puedo llegar a tanto, él único que disfruta tanto con seguirte es él. Lamentablemente ahora no tiene mucho tiempo para ello, no como hace unos años. Sin embargo, yo no estaba ahí por ti.

-¿Qué relación tienes con los Watson, entonces?

-Eso es lo interesante, pero te dejaré que lo pienses un momento. Verás, cuando yo te vi ahí, yo también me sorprendí y debo decir que a mi jefe no le agradó mucho la idea. Sobre todo después de la información que le di acerca de John. Pero... él cree que es momento que sepas... Así que, Sherlock Holmes, te dejaré algo para pensar... John y Harry Watson no son lo que parecen. Aunque eso ya debes de saberlo, por lo menos lo piensas... ellos ocultan tantas cosas de ti, tanto que te dejaría verdaderamente sorprendido, créeme.

-Todos tenemos secretos. Yo sé que ellos ocultan algo, pero preferí...

-Oh no -Irene hizo una mueca-. Te importan, ¿verdad? Esto no le va a gustar nada.

Sherlock comenzó a caminar, sabía que era inútil, ella no le daría ninguna información. De alguna forma, Sherlock tenía la idea de que todos los secretos estaban encerrados en el asesinato que había sido cometido la noche anterior. Tenía que pensar, tenía que descubrir qué era lo que estaba pasando.

Irene lo alcanzó y lo tomó del brazo.

-Debe ser extraño que la persona que considerabas una amenaza por tanto tiempo esté de alguna forma relacionado con los amigos que tienes ahora, ¿no?

Sherlock continuó caminando sin hacer otro comentario, finalmente, ella lo soltó y se detuvo. Lo último que escuchó de ella fue su risa.