Brillo de luna

Por: Andy Yogima.

Capítulo 10. Sentimientos encontrados

Luego de pasar unos minutos en el despacho de Dumbledore pidiendo autorización para que Marie y Karim pudieran entrar al castillo, Dan se encontraba en la lechucería, de pie junto a una ventana mirando el atardecer, pronto empezarían a aparecer las estrellas, el tiempo seguía corriendo y a cada minuto se sentía más débil.

Cerró los ojos colocando una mano sobre ellos y al segundo siguiente una mueca burlona decoro su rostro. Retiro su mano y se volvió a mirar el cielo, tenía la certeza de poder reír a todo pulmón, pero… Aún había muchas cosas por arreglar, demasiados problemas y pese a ello estaba tranquilo. Las últimas semanas habían surgido una complicación tras otra, y tal vez eso había alterado su estado de ánimo, de pronto tenía la sensación de haberse estado compadeciendo. ¿Cómo es que de pronto había cambiado? Bajo la vista hacia la entrada principal del colegio. A Hermione tal vez le ocurría algo similar. ¿La magia del castillo? Quizá. Inconscientemente consulto su reloj, si Marie no llegaba pronto estaría en serios problemas.

Giro recargándose en la pared, primero necesitaba que Hermione despertara para asegurarse que no había problemas, y librarse de ese amargo presentimiento que aún lo asaltaba. La presencia de Malfoy tampoco ayudaba, volverlo a ver implicaba que el plan de Olivier había fallado. Eso, o que él mismo no había sido informado de una parte donde se incluía a Louis. Necesitaba ponerse al tanto de la situación antes que Dussolier apareciera con alguna idea descabellada. Miro a su lado distinguiendo un par de siluetas en medio de la oscuridad que empezaba a hacerse más densa. Se inclino ligeramente al notar que las siluetas corrían hacía la entrada, distinguió a una como Marie y enseguida se puso en camino. Bajo de la lechucería adentrándose por varios pasillos con la vaga impresión de ser vigilado, volvió a mirar su reloj y apuro el paso.

Finalmente llego a un amplio corredor que conectaba con la escalera principal, desde el barandal vio entrar a Marie, corriendo, seguida varios pasos atrás por Karim. Suspiro con alivio y se dejo caer sosteniéndose débilmente con el barandal. Enseguida, ambas corrieron a su encuentro sosteniéndolo a tiempo de que se soltara.

-¿Por qué haces locuras como está? –chillo Marie dejando todo el peso del auror en manos de Karim, mientras hurgaba una pequeña bolsa- no sabes lo preocupada que he estado, como no llegabas, dijiste que solo venías a ver el castillo y volvías. Luego mandas una lechuza pidiendo que viniéramos –balbuceaba sin ser conciente de lo que decía, desesperada al no encontrarle el fondo al bolso. Al fin saco una pequeña botella llena de un líquido transparente, lo destapo torpemente alejándolo al recibir el aroma quemante. Se lo tendió a Karim, quien a su vez lo vertió en los labios de Dan que respiraba con dificultad y los ojos entrecerrados.

-Tranquilízate, Marie –sonrió la joven igualmente nerviosa- al menos llegamos.

-Tarde, diría yo –murmuro Dan regulando su respiración.

-Pero todo es por tu culpa –retomo Marie poniéndose de pie- necesitas confiar más en Hermione –aquello fue suficiente para devolverlo a la realidad.

-Confió en ella –terció con rudeza, levantándose al tiempo que Karim- pero no en ciertas personas que la rodean.

-¿De qué estás hablando?

-Creo que ahora si nos quedaremos en el castillo –suspiro débilmente desviando la mirada- ya me cansé de estar al margen de la situación.

-¿Dónde está Hermione? –murmuro Karim inquieta.

-En la enfermería –amabas reprimieron sus comentarios- no está en peligro. Solo inconsciente, tardará un poco en reaccionar.

-¿Seguro que está bien…?

-Más importante que eso –cortó- Louis Wingther está aquí.

-¿Qué? -bufo Marie, entre sorprendida y molesta- ¿cómo es posible…? Creí que no quería saber nada de Olivier o Jane, menos aún de Amy.

-Yo también…

-Ya somos tres- tercio una cuarta voz, firme, que hizo eco en el vestíbulo. A su derecha apareció la figura alta y casi atemorizante de Louis, con su cabello fino y blanco atado en una sencilla coleta no muy larga que decoraba su túnica negra. Sus facciones igualmente finas que remontaban a los antepasados Wingther reconocidos por sus portes casi celestiales. Para Karim, que no conocía a Louis, la expresión de su rostro era de sorpresa mientras que la de Marie era de acusación. Dan, por su parte, se mostraba impasible sosteniendo la mirada escrutadora del mayor- Olivier realizo algo en ese par, ¿cierto? –cuestionó, claramente refiriéndose a los dos únicos pacientes de la enfermería- necesito saber todos los datos.

-¡Así que ahora va a ayudarnos! –exclamo Marie ganándose una mirada indiferente de Louis.

-Marie –llamo Dan mirándola un segundo antes de avanzar hacia Louis quien hizo un ademán con la mano para que lo siguiera. Ambas se quedaron en silencio hasta verlos desaparecer al final del corredor.

-¡Ah! –chillo Karim de pronto, sobresaltando a su compañera- ni siquiera nos dijo donde queda la enfermería.

-Es cierto. Ese hombre –giro bruscamente avanzando en dirección contraria- ya ajustaré cuentas con él.

-¿A dónde vamos? –se sitúo a su lado tratando de mantener el paso rápido.

-¿A dónde más? Buscaremos la enfermería –Karim abrió la boca para discutir sobre las dimensiones del castillo pero prefirió quedarse callada. Marie no se veía muy contenta. ¿Tendría algo que ver ese Louis Wingther?

Había pasado la mitad de la tarde en la torre de Astronomía pensando en… ¿En qué más podía pensar? Por ahora solo había una persona que ocupaba su mente. A pesar de la situación angustiante de la que todos hablaban, él no podía dejar de pensar en Hermione. Tal vez por eso ahora corría como si la vida le fuera en ello, porque en realidad así era. Apenas unos minutos atrás se había encontrado con Dumbledore, al bajar de la torre, éste le había dicho los datos a grandes rasgos pero ahora solo tenía en mente una cosa: Hermione estaba en la enfermería. De ahí salió corriendo escuchando vagamente las palabras del director, algo sobre avisar a Harry, pero no importaba, nada importaba excepto ella.

Tras bajar varios pisos de escaleras, llegó al pasillo donde vislumbro las amplias puertas de la enfermería abiertas de par en par. Entró bruscamente esperando ver a Pomfrey, atenta a sus pacientes como siempre pero se llevo la sorpresa de ver el recinto vacío y en silencio, y dio gracias por ello, tal vez la mujer no lo dejaría ver a Hermione. En seguida notó dos camas resguardadas por sus respetivas cortinas, una a un par de pasos de él y la otra al fondo. No muy preocupado por saber quien era el otro paciente, se dirigió a la primera cama donde efectivamente estaba Hermione descansando sin problema, no tenía heridas visibles, ni siquiera tenía conectado suero o sangre, solo parecía dormir. Se sentó al pie de la cama, con cuidado de no molestarla, mirándola con ternura y un claro dejo de tranquilidad, demasiado obvio después de correr tanto con el rostro distorsionado en miedo. Se mantuvo en la misma posición por varios minutos hasta que notó un leve movimiento en la mano de la joven.

Sin pensarlo se levanto y sitúo al lado de su rostro esperando cualquier reacción. Con asombro notó que sus labios se entreabrían en un respiro ahogado, sus párpados temblaban como si fueran a abrirse en cualquier momento. Acercándose un poco más a su rostro, Ron pudo escuchar un leve quejido y luego…

-…Draco… -murmuro con un suspiro antes de volver a dormir. Lentamente el pelirrojo se incorporo sin dejar de mirarla. ¿Qué había dicho? ¿Acaso escucho bien?

Un segundo antes estuvo a punto de decirle que no se preocupara, que él estaba ahí… pero ella había dicho, había llamado ¿a Malfoy? ¡¿A Draco "hurón" Malfoy?! Presa del desconcierto cerró los ojos con fuerza sintiendo el rápido latido de su corazón enviando más sangre de lo normal a su cerebro, nublando su juicio, cortando su respiración… Y en medio de eso una luz de razón atravesó su mente obligándolo a salir del cubículo. Malfoy. Todo estaba claro, ese infeliz era el causante del estado actual de Hermione, él la había atacado, o insultado, o torturado, o… Repentinamente su atención se vio atraída hacia la cama del fondo, "el otro" paciente.

Camino el par de pasos que lo separaban debatiéndose entre acercarse y no, cuando finalmente estaba frente a la cama, tomó la cortina jalándola de golpe. Sus ojos convirtiéndose en dos peligrosas rendijas, sus labios demasiado apretados para hablar.

-Malfoy –logro articular, frente al cuerpo inconciente del que fuera su mayor enemigo, apretando los puños con fuerza, dando un paso al frente justo al tiempo que la figura de Harry se dejaba ver en el umbral de la puerta respirando pesadamente.

-¡Ron! –chillo acercándose a pasos rápidos, vio su rostro y lo que estaba mirando con tanta dureza, entonces tuvo que pensar fría y rápidamente- no puedo creerlo, ¿por qué no me avisaste? –hablo con normalidad logrando la atención del pelirrojo, su expresión aunque molesta también se mostraba confundida- me dijeron que ya estarías aquí, y créeme, no había corrido tanto en toda mi vida –rió torpemente jalándolo por el hombro, debía sacarlo de ahí antes que recordara lo que iba a hacer. Lo que fuera que iba a hacer- Hermione no solo es importante para ti.

-Harry –se detuvo bruscamente obligando al moreno a mirarlo- en esa cama –señalo hacia atrás. Harry lo miro largamente antes de volver a sonreír, lo más tranquilo que le permitió la parte de su cerebro que gritaba "¡Es Malfoy!".

-Te ves más pálido que de costumbre – bromeo, en un nuevo intento por sacarlo.

-Es Malfoy –logró decir, sin moverse, mirando al moreno en espera de cualquier reacción, una similar a la propia, por ejemplo. Harry, en su intento por no delatarse se mantuvo en silencio, inconsciente de que incluso ese gesto lo delataba. Lentamente la mirada de Ron volvió a endurecerse y solo entonces, Harry se dio cuenta- tú lo sabías –siseo apretando los dientes- ¡Maldita sea, Harry, lo sabías!

-Ron, espera… -inconscientemente retrocedió un paso- yo…

-¿Desde hace cuánto? –bruscamente lo tomó por el cuello de la camisa levantándolo unos milímetros del suelo.

-E-eso no es lo más importante –consiguió decir, tratando de no alterarse, conciente de que si seguía el juego de Ron, ambos terminarían gritándose cosas que no sentían- Hermione es lo único que debería importarnos, a ambos –mecánicamente el pelirrojo lo soltó, sin hacer ningún movimiento más- ni siquiera sabemos la mitad de las cosas que están pasando, debemos esperar hasta hablar con ella. Creo que ya estás lo suficiente grande como para pensar.

-Solo dime una cosa, Harry –su tono dejaba claro que aún no entraba en razón- ¿Hermione lo sabe? ¿…qué Malfoy está aquí? –el silencio instantáneo del moreno le dio la respuesta. Ahora era un hecho que no podía quedarse ahí sin estallar- no puedo creerlo –siseo al pasar a su lado, rozando toscamente su hombro. Cruzó la estancia y salió a paso rápido.

En realidad no le molestaba la presencia de Malfoy, bueno, si, lo odiaba y no soportaba tenerlo cerca pero de eso hacía ya mucho y con gran esfuerzo podía ignorarlo, aunque mantuviera sus reservas. El problema era Hermione. Había algo, algo en la forma como pronunció el nombre del Slytherin, algo que muy en el fondo de su mente, y su corazón, sonaba cruel e incómodo. Nunca fue conciente de cuando comenzó a correr tanto como le daban las piernas bajando escaleras hasta salir del castillo y perderse en la oscuridad.

De pie en medio de la enfermería, Harry escuchaba su propia respiración levemente agitada. Se sentía tan estúpido, hasta molesto consigo mismo. No tenía más intención que proteger a Hermione pero termino encubriendo a Malfoy. Demonios. ¿En qué estaba pensando? Ponía en riesgo su amistad con Ron por ese tipo. Bufo frustrado mirando a su izquierda donde el culpable descansaba completamente ajeno a la realidad. Se acercó un par de pasos mirándolo larga y cansadamente al pie de la cama. Tuvo el súbito impulso de zarandearlo hasta que despertara para poder reclamarle los problemas que estaban teniendo por su causa. Pero en seguida desecho la idea, tenía mejores cosas que hacer que perder el tiempo con él.

Giro hacia la salida deteniéndose al instante al escuchar el leve chirrido de la puerta que tenía tras de si, el despacho de Madame Pomfrey, abriéndose. Dio la vuelta sobre si mismo sorprendiéndose al ver, no a la enfermera, sino a una pequeña niña no mayor de cinco años que lo miraba intensamente con sus ojos negros, su cabello largo, un poco más debajo de los hombros y su piel demasiado blanca para ser normal. Vestía un camisón de la enfermería, claramente reducido y al parecer nada más debajo ya que tampoco tenía zapatos.

-¿Harry? –hablo suavemente entrecerrando un poco los ojos como tratando de recordarlo. El aludido se acercó un poco notando las leves betas de color verde reflejadas en sus ojos por efecto de la luz. Entonces supo quien era pero, era imposible.

-Amy… -logro articular con los ojos muy abiertos- pero… eras un bebé –"El crecimiento acelerado" fue un pensamiento que se filtró en su mente. Si, claro, esa era una respuesta, solo que no estaba muy seguro ¿era normal que creciera tanto en unas horas?

-¿De qué estás hablando? –murmuro con curiosidad.

-Amy –se hinco frente a si para quedar a su altura- ¿me reconoces?

-Claro, Hermione nos presento –sonrió con normalidad. Al parecer podía recordar lo vivido mientras era bebé pero sin darse cuenta del pequeño detalle en su crecimiento. Se encontró a si mismo rogando porque Hermione despertara. No entendía nada y empezaba a desesperarse- ¿qué ocurre? –insistió recuperando su atención.

-Dime, ¿recuerdas qué paso… hace unas horas? –hablo con calma tratando de no mostrarse nervioso- ¿qué estabas haciendo?

-Mmm, durmiendo.

-¿Durmiendo…?

-Si, pero escuché la voz de mamá y desperté. No la encuentro –su voz se volvió un murmullo de preocupación. Y más para Harry, sabiendo que Jane había muerto- ¿sabes donde está?

-Creo… que no. ¿Recuerdas lo que te dijo? –la pequeña asintió.

-Dijo que fuera por el libro.

-¡¿El libro?! ¿Sabes dónde está? –la sujeto por los hombros claramente emocionado. Tal vez ese libro fuera…

-Eso creo… -puso su mano cerrada en puño sobre su boca y cerró los ojos- me dijo… en la galería del séptimo piso, tras la figura de la serpiente se halla… -abrió los ojos- no recuerdo más. No sé que significa.

-Tal vez yo si –dijo poniéndose de pie. No era mucho pero al menos tenían una pista y eso era mejor que seguir buscando en vano por cada rincón del castillo- ¿te parece si vamos a dar una vuelta? Quizá encontremos ese lugar.

-¿Dónde?

-Creo saber donde es. ¿Vienes? –sonrió tendiendo una mano. Amy unió su pequeña mano sonriendo con algo de duda.

-Debe ser en el siguiente pasillo –murmuro Karim mirando a su alrededor.

-Que bueno que los alumnos de este colegio son tan amables –comento Marie- pudimos haber dado mil vueltas al castillo sin encontrar la enfermería.

Doblaron en la siguiente esquina distinguiendo una sencilla puerta al final del pasillo: la enfermería. Tal y como les había indicado el último alumno que encontraron en el salón principal. Entraron silenciosamente mirando las camas vacías, a excepción de dos resguardadas por cortinas blancas. Avanzaron hacia la más cercana, la de Hermione, que aún dormía ajena a su alrededor. Dieron un profundo suspiro a la vez, tranquilas de encontrarla sin heridas.

Mientras Karim entraba en el cubículo, Marie retrocedió mirando el amplio recinto, ¿acaso no había enfermera en ese lugar? Dan tampoco había llegado. Les tomó mucho tiempo llegar ahí, lo que el auror tenía que hablar con Louis no podía tomarle tanto. Aunque era aún más extraño que la enfermería no tuviera vigilancia, ni siquiera a los amigos de Hermione. ¿Qué estaba pasando? Volvió a fijarse en la cama del fondo, a paso lento se acerco retirando las cortinas con parsimonia, entró al cubículo deteniéndose en seguida. Permaneció de pie sujetándose de las cortinas, los ojos muy abiertos y los labios apretados en una mueca que podría convertirse en un grito de ira. Y fue ahí cuando supo que debía moverse, antes de cometer una tontería.

Apenas lo pensó, sus manos se asieron fuertemente a la tela para ver al cuerpo frente a si sacudirse ligeramente y enseguida parpadeo girando la cabeza a ambos lados. Lentamente lo vio reincorporarse llevándose una mano a la sien al sentir una punzada natural consecuencia de permanecer tanto tiempo inconsciente. Sin saber muy bien lo que hacía se acercó a él pasando de largo hasta la mesilla junto a la cama, tomó el único vaso disponible, lo llenó de agua tendiéndolo bruscamente hacia el rubio, éste miro un segundo el objeto y luego a ella. En cuanto pareció reconocerla su mirada se torno fría e irónica. "Como siempre" bufo para sus adentros.

-Haddou –musito ignorando su ofrecimiento.

-No sé porque demonios estás aquí –escupió fríamente en un tono que jamás emplearía- como mínimo deberías haber muerto.

-Es una pena que no se cumplan tus deseos –sonrió con burla sosteniéndole la mirada sin inmutarse.

-Al menos espero que desaparezcas de aquí lo antes posible –finalmente se cansó de ofrecer el vaso, lo colocó de nuevo en la mesa dejando salir un poco del líquido por la brusquedad del movimiento. Giro dispuesta a salir.

-¿Qué acaso Faucher no te lo dijo? –se burlo, realmente divertido. Marie giro levemente el rostro- ¿…la razón por la que estoy aquí? ¿Por lo que estuve en Francia? –inconscientemente giro todo su cuerpo, esa era una pregunta que hacía meses había hecho a Dan pero éste se limito a evadirla pidiendo que se olvidara del asunto- no, no te lo dijo –saboreo sus palabras dejando un momento de misterio- debería dejar que tú misma lo averiguaras pero si no te lo dijo antes no veo porqué lo haría ahora.

-Si tienes algo que decir, que sea de una vez, Malfoy.

-Yo soy el segundo protector de Amy –recito arrogante, satisfecho al ver la incredulidad que lograban sus palabras- si, esa es la terrible verdad que te escondían- siseo poniéndose de pie, mostrándose completamente recuperado aunque por dentro todo su cuerpo enviaba leves punzadas de dolor, no podía permitirse debilidad, no mientras tuviera su orgullo y el completo control de sus sentidos. Se sitúo a su lado sin mirarla- ¿por qué no le preguntas a Granger? Faucher podrá negarlo pero dudo mucho que ella lo haga –aprovechando la confusión evidente en la joven, concentro su magia logrando atraer su varita de algún lugar de la enfermería con ayuda del accio. A Marie le tomó unos segundos más notar el peligro en que estaba, momento que Draco aprovecho para dejarla inconsciente.

Con un sonido seco que resonó en el vacío del lugar, su cuerpo cayó junto a la cama. Draco salió del cubículo sin inmutarse encontrando la mirada incrédula de Karim quien ya se acercaba a investigar. Apenas fue conciente de la persona que tenía frente a si cuando éste, con un rápido movimiento de su varita la dejo igualmente inconsciente.

En un instante los recuerdos volvieron a su mente, dónde estaba, la razón y una teoría de cómo había llegado, no que le importara mucho. Ahondó un poco más en sus recuerdos captando algo. "El hechizo… se ha roto" pensó empezando a preocuparse, miro discretamente a su alrededor y antes que se formularan preguntas en su cabeza una ya ocupaba toda su atención. ¿Dónde estaba Hermione?

Apenas tuvo frente a si la única cama cubierta por cortinas, irrumpió bruscamente y en seguida bajo su defensa. Se relajo visiblemente al tiempo que se acercaba a la cómoda. Permaneció unos segundos mirando con intensidad el rostro inconsciente de Hermione, sintiendo como sus recuerdos despertaban luego de meses que ahora le parecían algo más. Hacía tanto que… impulsivamente acercó su mano acariciando su mejilla, dándose el lujo de un gesto tierno al saberse solo. No habría hecho eso ni aunque la misma Hermione estuviese despierta. Sonrió débilmente y el último de sus recuerdos se sitúo dolorosamente en su lugar recordándole el presente. Retiro su mano de la mejilla posándola en su frente, acercó su rostro y susurro.

-Hermione –espero unos segundos. En breve notó como apretaba los párpados, señal de que pronto despertaría. Se alejo manteniendo una considerable distancia y entonces su máscara de frialdad estuvo de nuevo instalada- ponte de pie, tenemos cosas que hacer –cruzó los brazos mirándola levantarse.

-¿Qué…? –se detuvo sujetándose la cabeza. Por un momento hizo presión con la mano cerrando los ojos, con ello, Draco tuvo la certeza de que ella también estaba recuperando sus recuerdos. Hasta el último, cuando levanto la cabeza bruscamente mirándolo con una mezcla entre sorpresa y… algo más- el hechizo –murmuro, de pronto asustada- ¿por qué lo rompiste?

-De hecho –suspiro con cansancio- alguien lo rompió.

-¿De qué hablas? Solo tú podías deshacerlo, nadie…

-Alguien –retomó- me envió una nota con la palabra para deshacerlo. El nombre –Hermione abrió la boca para reclamar pero optó por seguir al rubio que ya había salido del cubículo. Fue entonces cuando notó el cuerpo inconsciente de Karim- no te molestes, dejaran de chillar por un rato –hablo al verla inclinarse al lado de la chica.

-No tenías que hacer eso –dijo a manera de puchero, adivinando que Marie estaría cerca, en el mismo estado.

-Siempre han sido una molestia, no sé para que las necesitas –su voz se ahogo al entrar en el despacho de Pomfrey, donde se sorprendió de encontrar a la enfermera dormida por efecto de un hechizo. Su sorpresa se vio disipada al notar el familiar flujo mágico de los Wingther emanando de la mujer. Se olvido de ella enseguida al encontrar sus ropas y las de Hermione limpias y dobladas en un estante de junto. Salió del despacho justo para escuchar el final del discurso de Hermione, algo sobre su comportamiento y el modo como solucionaba los problemas- ¿qué nunca vas a cambiar? –se acercó tendiéndole su ropa.

-Lo mismo te digo. Ya madura –sonrió sosteniendo las prendas con todo y su mano, sin apartar la mirada, al igual que él.

-Ya te veo más tranquila –devolvió la sonrisa.

-Es cierto –lo soltó- tenemos que buscar a Amy –giro volviendo a su cubículo para cambiarse. Draco hizo lo mismo permaneciendo en el pasillo, sabiendo que nadie iría a la enfermería con Amy desaparecida. "A menos que no lo sepan" pensó frunciendo el ceño, termino de abrochar la camisa y empezó a buscar en los bolsillos de la túnica. Encontró el radar para localizar a la niña.

-No creo que funcione –Hermione salió, ya cambiada.

-¿Por qué? –murmuro sin apartar la vista de la esfera buscando la señal que marcaba el dije.

-Porque el collar lo tiene Harry.

-Solo a ti se te ocurre –ironizo.

-No fue mi culpa, los mortífagos nos lo quitaron y luego… llegó a manos de Harry –por fin, Draco dio con la señal, estaba en Hogwarts.

-Pues por ahora es todo lo que tenemos –levanto la vista- tendremos que seguir a Potter.

-Hace mucho que no vengo a Hogwarts pero no recuerdo que existiera una galería –comento Harry con Amy caminando a su lado mirando con interés todo a su alrededor. Miro de reojo a la pequeña, ya había intentado cargarla para evitarle el largo camino pero ella se había negado. Habían hecho, quizá, el doble de tiempo manteniendo el paso de la niña. Al menos habían llegado. Repentinamente Amy se detuvo a mitad del pasillo, fue entonces cuando Harry salió de sus pensamientos. Miro al frente y capto enseguida, el pasillo era muy corto y al final no había nada, ninguna puerta o escalera. Nada.

Harry se dio un minuto más para revisar el reducido espacio frente a si, dando oportunidad a Amy para alejarse. Se sitúo en la pared de su lado derecho, colocando ambas manos sobre el muro. Entrecerró los ojos y empezó a caminar dejando que sus manos la guiaran. Llegó al final del pasillo sintiendo una cortina demasiado gruesa que cubría de piso a techo pero que tenía el mismo color del muro por lo que no era visible de lejos. Giro para llamar a Harry descubriendo que éste ya la miraba con curiosidad. Se acercó al tiempo que ella tiraba de una esquina de la tela pero sin descubrir nada ya que era muy pesada.

Harry llegó a su lado tirando bruscamente de la tela, que siendo tan gruesa y estando fuertemente enganchada al techo solo se ondeo un poco dejando al descubierto una pequeña puerta negra sin cerradura. Amy volvió a colocar sus pequeñas manos sobre la superficie y enseguida encontró una leve hendidura que hacia la función de perilla, retiro sus manos al constar que no podía abrirla. Harry la hizo a un lado con delicadeza agachándose un poco para tirar, metió la mano hasta tocar el fondo del orificio. Con sorpresa notó que le cubría hasta la muñeca, movió un poco los dedos sintiendo una especie de botón que, con cierta duda, presiono. Retiro rápidamente su mano al sentir que la puerta vibraba, al poco tiempo se abrió con un sonido seco dejando ver un angosto pasillo por el que apenas pasaría un adulto.

-Bien –musito levantándose, tomó la mano de Amy logrando que lo mirara- vamos a entrar.

-¿Crees que el libro este ahí? –musito manteniéndose alejada de la puerta.

-Es posible –"Aunque también podría ser una trampa" pensó desviando la mirada- solo investigaremos un poco, ¿de acuerdo? –Amy asintió no muy convencida y se adentraron en la oscuridad.

Apenas dieron un par de pasos y la puerta se cerró con un golpe seco detrás de ellos, pero al girar para buscar una respuesta una serie de velas se encendieron sobre sus cabezas. Permanecieron unos segundos estáticos esperando cualquier nueva reacción pero no ocurrió nada, solo el silencio frío que no permitía escuchar ni el crepitar de las pequeñas flamas. Amy se mantenía muy cerca de Harry, sin soltar su mano y al mismo tiempo sujetando su túnica, tenía miedo y empezaba a darle frío. El moreno, por su parte sacó discretamente su varita manteniéndose alerta.

Continuaron su camino siendo guiados por velas que se encendían a cada paso dejando en penumbras el camino ya recorrido. No les tomó mucho tiempo llegar al final del pasillo donde una diminuta luz azul les indicaba su destino.

Inconscientemente, Harry empujo un poco a la pequeña manteniéndola tras de si, levanto un poco más su varita tratando de no cerrar los ojos al recibir el brusco haz de luz que despedía la nueva habitación. No le tomó mucho acostumbrar su vista y distinguir las formas que había frente a si.

Se encontraban en una pequeña habitación circular sin puertas ni ventanas, tapizada en piso y paredes por una tela fina en color rojo sangre. Avanzaron un poco viéndose rodeados por una serie de pinturas, todas extrañamente fijas pero muy bien elaboradas. Entre cada cuadro había diferentes estaturas de animales y en el techo una sencilla antorcha de fuego azul daba luz al recinto. Lejanamente se podía escuchar un murmullo parecido al sonido del agua siendo mecida por el viento. La habitación en si era muy relajante y más cálida que el pasillo anterior. Ambos miraron con atención el lugar, captando cada detalle llevando sus miradas instantáneamente a la zona donde lucía la estatua de una serpiente.

-Esa debe ser –murmuro Harry jalando a la pequeña que seguía temerosa y renuente a seguir investigando.

-¿Qué es eso? –preguntó despegándose del moreno en cuanto estuvieron frente a la figura.

Como las demás, la serpiente era enorme, postrada en una roca en la que su cuerpo estaba enroscado pero su cabeza se mantenía alzada mirando con desafío y arrogancia. Amy señalaba un punto en su cabeza pero Harry no alcanzaba a notar nada extraño así que opto por cargarla, y una vez a la altura, la pequeña rozó los ojos de la serpiente. No que tuvieran algo extraño, solo parecían cristales transparentes. Amy siguió jugando con las piezas como si buscara algo.

-Creo que hay algo más atrás –dijo de pronto tratando de impulsarse. Harry la levanto un poco más cuidando que no se acercara mucho a la figura pero Amy apoyó sus manos en la cabeza de la serpiente asomándose por detrás.

Repentinamente los ojos de la figura brillaron arrojando una especie de flecha hecha de luz que atravesó lo que tuvo frente a si: la parte alta del pecho de Amy. Fue solo un segundo, pero pudo sentir como si algo se introdujera en su cuerpo y al instante saliera con la misma velocidad. Entonces se quedo quieta, a Harry le tomó un segundo más darse cuenta y alejarse cayendo de espaldas por la inercia. Mantuvo el pequeño cuerpo inconsciente entre sus brazos evitando que se lastimara, en cuanto pudo se reincorporo mirando algo que ya había sospechado. La ropa de Amy, que era el camisón de enfermería, le llegaba un poco más debajo de la rodilla pero cuando la encontró en la puerta del despacho de Pomfrey, la tela le llegaba casi al tobillo. Eso solo indicaba que su crecimiento no solo se había acelerado sino que seguía en movimiento. El problema era detenerlo, ya que según sus cálculos, no había pasado ni una hora y ella había cumplido un año más. De seguir así no le tomaría mucho llegar al límite de su vida. Se puso de pie dispuesto a regresar a la enfermería justo en el momento en que su atención se vio puesta en la figura de la serpiente que ahora tenía la cabeza agachada de forma sumisa, sus ojos se habían entrecerrado y por la posición dejaba al descubierto la roca donde se mantenía engarzado, incrustado en ella se encontraba un libro de pasta negra sin título ni nombre del propietario, o alguna marca que lo hiciera llamativo. Era pequeño y delgado. Algo confundido, Harry se encontró recordando las palabras de Dan y enseguida reconoció aquella pieza como el libro por el que estaban ahí. Extendió un brazo para tomarlo pero se detuvo poco antes de tocar siquiera la cabeza del animal, conciente, por primera vez, del campo mágico que rodeaba la estatua. No tardo en volver a la realidad al sentir el peso de Amy en su otro brazo que se había incrementado levemente. La acomodo de nuevo en ambos brazos, primero debía llevarla con Hermione luego… Giro justo para ver a la Gryffindor en el umbral que conectaba esa habitación con el pasillo, acompañada por Malfoy. Sin poder evitarlo, su expresión se torno en sorpresa e instantáneamente en furia pero no tuvo tiempo para hablar cuando ya tenía a su amiga sobre si tomando a Amy en sus brazos, se hinco dejándola en el suelo y volvió su mirada a Harry.

-¿Tienes el dije? –asalto ignorando la mirada hostil que el moreno dirigía a Malfoy y que no dudaba era respondida.

-No entiendo… -murmuro buscando en el bolsillo de sus pantalones- ¿…qué tiene que ver? –extendió la pieza.

-Ya verás –sonrió levemente. Tomó la cadena dejando que el dije colgara frente a la serpiente. Extendió la cadena dejando que el dije colgara pausadamente frente a los ojos casi cerrados del reptil. El balanceo duro unos segundos y en cuanto se detuvo los ojos cristalinos centellaron en rojo terminando por cerrarse. Con un suspiro de alivio retiro el colgante y tomó el pequeño libro volviendo al lado de Amy.

Bajo las miradas atentas de Harry y Draco, quien ya se había acercado a ellos, abrió el texto en lo que debería ser la primera hoja pero que en realidad era una segunda pasta de un tono café ocre con una especie de cerradura tallada en el centro, por la que apenas pasaría una hoja de papel. Como si se tratara de un proceso común, Hermione coloco el dije en la pequeña cerradura y a manera de llave le dio la vuelta a la derecha, seguida de un 'click' apenas audible pero que, bajo aquel silencio seco fue bastante claro.

Inconscientemente, Harry se inclino un poco tratando de ver lo que por un segundo pareció ser un brillo dorado manando del libro pero que no alcanzo a confirmar. Draco, del lado opuesto se mantenía impasible con los brazos cruzados y la mirada atenta a cualquier reacción. Cosa que no tardo en ocurrir, al poco Amy abrió los ojos mirando confundida a las tres personas que la rodeaban, con un suspiro de alivio, Hermione retiro el dije y cerró el libro centrando toda su atención en la pequeña.

-Hermione –murmuro haciendo sonar la 'r' como 'l', incorporándose torpemente.

-¿Cómo te sientes, pequeña?

-Tengo hambre –dijo a manera de puchero poniendo ambas manos en su estómago.

-Lo suponía. No sé cuando fue la última vez que comiste –comento medio sonriendo por la ironía de sus palabras. Levantó a la pequeña en brazos, y al ponerse de pie sus ojos chocaron con los de Harry- lo sé, necesitamos hablar –dijo ignorando la mirada agria que Draco le dirigía al moreno.

Sin más, giro caminando hacia la salida seguida por Harry, y con Draco a una considerable distancia luego de tomar el libro que la Gryffindor había dejado concientemente. En cuanto se abrieron paso a través de la puerta camuflajeada, liberados de la oscuridad del cuarto, Hermione se detuvo bruscamente en medio del pasillo mirando con apremio al trío frente a si. Encabezado por Albus Dumbledore, a su lado, Louis lucía su característico porte superior, al cual Hermione podría estar acostumbrada, de haberlo conocido antes, pero que de momento resultaba bastante incómodo. Tras ellos, Dan miraba duramente a alguien detrás de ella, y no tuvo que voltear para saber quien, solo tuvo la certeza de que estaba metida en un gran problema. Reacomodó a Amy en sus brazos notando que empezaba a dormirse, centró su mirada en Dumbledore tratando de ignorar al francés.

-Estoy seguro que tiene muchas cosas importantes que contarnos, señorita Granger –hablo el director captando la mirada tensa de la castaña y conciente de los problemas personales que tenía- y si no les molesta –miro a Draco y Harry- necesitamos hablar –avanzo unos pasos a su izquierda abriendo la puerta más cercana, dentro solo habían unas cuantas sillas que transformo en sillones, encendió las velas y giro con una sonrisa tranquila- por favor –extendió la mano invitándolos a pasar.

Hermione fue la primera en moverse, se acercó al anciano para pedirle tiempo de buscar algo de comida para Amy pero en cuanto estuvo frente a la habitación notó una mesa pequeña en medio de los sillones repleta de bocadillos y bebidas.

-Temo que esto nos llevara mucho tiempo –comento sin abandonar su sonrisa, hablando tan bajo que solo Hermione lo escucho.

Eso le basto para apresurarse a entrar, sin mirar a los demás se sitúo en el sillón más cercano a la mesa y reviso todos los alimentos. No había nada adecuado para un bebé, pero… miro a la pequeña en sus brazos. Ya no era un bebé. Casi había olvidado lo sucedido hacía unos minutos, lo que el hechizo casi logra. Solo entonces pudo darse un momento para asustarse. Amy pudo haber muerto en ese momento, de no haber llegado a tiempo, Harry, seguro, no habría sabido que hacer y todo habría terminado. Todos sus esfuerzos por sobrevivir y mantenerla con vida se habrían arruinado por un hechizo que ellos mismos colocaron. No pudo evitar el sentimiento de culpa ante la sola posibilidad y como si lo estuviera diciendo en voz alta escucho la voz que la había animado durante los últimos meses.

-¿Estás bien? –escucho un leve susurro a su lado. Abrió los ojos de golpe mirando automáticamente a su izquierda donde Dan la miraba seriamente pero su voz estaba impregnada de preocupación.

Volvió a mirar a Amy, quien la observaba intensamente, estaba demasiado despierta, tal vez nunca estuvo dormida. Sonrió levemente, no podía darse por vencida, no después de haber llegado tan lejos y no teniendo una razón para seguir… Escucho un leve carraspeo y miro a su derecha, a un Draco que estaba igualmente impasible pero quizás… Sintió un repentino déjavu tan curioso que sino fuera por sus recuerdos ya presentes, se sentiría muy confundida. Ya había vivido una escena similar, pero en ese entonces…

-Adelante, sírvanse lo que gusten –hablo Dumbledore tomando un poco de té, como para darles confianza- esto puede tomarnos un rato.

De nuevo, Hermione fue la única en decidirse, acercó un plato con un par de galletas dejándolo al alcance de Amy a quien sentó frente a la mesa. La pequeña lo pensó un segundo antes de empezar a comer en silencio. Hermione la observó un momento más con las miradas del resto sobre ella: Harry y Louis estaban sentados en el sillón al lado de Draco, y Dumbledore en el contiguo al lado de Harry. Finalmente levanto la cabeza mirando al director, a quien tenía enfrente.

-No sé por donde empezar.

-Hace un momento, Louis me ha contado la parte de la historia en la que estuvo directamente involucrado pero tiene demasiados cabos sueltos. Necesito que nos diga todo lo que sabe para tratar de reconstruir los hechos –aunque aún emanaba tranquilidad, su sonrisa se había transformado en una expresión cansada.

-Cuando… yo era niña mis padres me llevaron a Francia- suspiro pesadamente volviendo a mirar a Amy- ahí vivía una amiga de mi madre. Ella se estaba haciendo cargo de Jane desde que sus padres habían muerto unos cinco años atrás. Fue la primera vez que vi a Jane y no la trate mucho pero me agrado, a partir de ese día mantuvimos una amistad a distancia. Nos enviábamos cartas pero eran muy esporádicas. Así fue hasta que ella me dio que era una bruja. Para ese entonces yo había entrado a Hogwarts –hizo una pausa dejándose caer en el respaldo- no sé… era una relación extraña, comunicándonos a tanta distancia… pero funciono –sonrió levemente sin mirar a nadie, como hablando consigo misma- nos volvimos muy buenas amigas con el paso del tiempo. Alguna vez, cuando yo tenía quince años, me hablo sobre su relación con Olivier, me dijo que estaba enamorada y que esperaba casarse algún día. Luego, no volvió a mencionarlo, hasta que termine Hogwarts. Recuerdo que había pasado meses sin contestar mis cartas hasta el día que envío la última –entrecerró los ojos mirando el techo- yo había terminado el trámite para iniciar mis estudios en medicina aquí cuando recibí esa carta. No pude negarme a su petición y tomé el primer vuelo que me llevara a Francia, sin avisar a nadie, del modo muggle, como ella me pidió.

Aprovechando la pausa repentina Dan se inclino sobre la mesilla llenando un vaso de agua que extendió a la Gryffindor. Le basto un segundo en el que sus ojos se conectaron para dejar en claro la advertencia: "no hables de más". Hermione bajo la mirada tomando el vaso. A su lado, Draco miraba de reojo la escena consiguiendo, apenas, mantenerse callado, desvió su atención al frente notando que Amy comenzaba a dormirse sobre la mesilla, luego de haber comido varias galletas.

-Creo… que así fue como me relacione con los Wingther –continuo luego de beber la mitad del vaso, mirando el recipiente entre sus manos- cuando llegue a Francia me encontré con Amy casada con Olivier y embarazada de hacia un par de meses.

-¿Cómo fue que se relacionaron con Voldemort? –cuestiono Albus, conciente que a partir de ese momento Hermione omitiría muchos detalles a menos que le preguntara directamente.

-Amy es la heredera de Gryffindor –dijo sin más, conciente que todos en la habitación conocían ese hecho. Volvió a levantar la vista agradeciendo silenciosamente al director por evitarle el trago amargo de seguir hablando sobre Jane y sus experiencias personales en Francia.

-La heredera ha sido buscada desde hace muchos años –concreto suavemente.

-Creí haber escuchado una leyenda acerca del porqué. Jane la conocía pero jamás quiso decírmela.

-No me extraña. Es una historia muy complicada y debido a que se convirtió en leyenda muchos de los datos se perdieron o tergiversaron. A la fecha no creo que exista una persona que conozca la historia completa. Me atrevería a pensar que algunos seguidores de Voldemort querrían tomar 'justicia' por su propia mano debido a esa leyenda.

-Lo sé. Cuando la situación se complico en Francia, Jane quiso venir aquí, a Hogwarts. Creo que le tenía mucha confianza –agrego mirándolo significativamente.

-Si, nos debimos encontrar alguna vez –sonrió con aquel aire de misterio que Harry conocía tan bien. Indicaba que no estaba siendo sincero, pero que tampoco quería hablar, de momento- por supuesto, no me molestaría que se quedaran. Todos –puntualizo mirando a cada uno- si no le importa, señorita Granger, necesito hacerle una pregunta personal –aquello volvió a sacarla de sus pensamientos- ¿qué ocurrió hace unos minutos? Quiero saber la razón por la que tuvimos que despertar a Madame Pomfrey.

Hermione no dijo nada bajo las miradas intensas del profesor, Harry y Louis. Su mente se había quedado en blanco, ¿cómo podría explicar un asunto tan personal que involucraba a Draco? No quería hablar sobre eso frente a Harry sabiendo lo que pensaba del rubio y que a duras penas estaba controlando. "Con esto solo lograré que lo odie más y de paso… que se decepcione de mí" sollozó internamente al tiempo que sus mejillas se coloreaban de un suave rubor. Aquello fue suficiente, los tres más jóvenes abrieron la boca para hablar pero fue Dan quien se hizo escuchar.

-Jane y Olivier realizaron un hechizo sobre los protectores para evitar que Amy fuese descubierta, inmediatamente después que ella naciera. En ese momento se decidió que saldríamos de Francia, el plan era separarnos por eso fue necesario crear un método para proteger a la niña sin importar que alguien fuese capturado. Al menos, ese era el plan original.

-¿Qué ocurrió, entonces? Hablas de un hechizo que al parecer ni Hermione ni Malfoy recuerdan –intervino Harry por primera vez. Había algo que no cuadraba en la historia y el repentino nerviosismo de su amiga empezaba a preocuparlo.

-Había un traidor entre los aurores –retomó la castaña, conciente de que esa explicación solo podía darla ella- nos descubrieron días antes de iniciar el traslado. Por eso fue que llegamos en un grupo tan grande –rememoro en la mente del moreno aquella primera noche en que se volvieron a ver- debido al caos, Malfoy y yo fuimos enviados en distintos caminos luego de activar el hechizo con el que nuestras memorias fueron bloqueadas.

-¿Cómo fue que el hechizo se rompió? –pregunto Dumbledore.

-No... tengo idea –murmuro mirando de reojo a Draco- solo Malfoy conocía la forma para deshacerlo.

-¿Qué fue lo que paso? –hablo Louis mirando duramente al rubio.

-Alguien me envió una nota con la palabra para deshacerlo –contesto secamente sin mirarlo.

-Lo que nos sugiere que el traidor continúa muy cerca de ustedes –concreto Albus entrelazando sus manos, pensativo- las señoritas que vienen con ustedes ¿son de confianza?

-Completamente –soltó Hermione, a la defensiva- Marie ha estado con nosotros desde el principio y Karim… no tiene mucho pero aún así confío en ellas.

-Y yo creeré en su palabra –terció luego de un incómodo silencio. Se puso de pie- dejaremos está charla para después, ya casi nos alcanza el amanecer y me gustaría que todos descansaran –paulatinamente cada uno se levanto. Hermione tomó en brazos a una adormilada Amy- solo quiero pedirle un favor, señorita Granger. Me gustaría que la pequeña descansara en la enfermería. Solo por hoy. Estoy seguro que Madame Pomfrey no pudo terminar su examen.

Antes de que Dan se opusiera, Hermione tendió el pequeño cuerpo en brazos del director. Era obvio que éste querría saber los datos generales de Amy, después de todo no era normal la cantidad de magia que desprendía. Y al mismo tiempo a ella le haría bien confirmar su salud con alguien como Pomfrey. En silencio Albus y Louis abandonaron la sala seguidos poco después por Draco.

-Aún hay cosas que no entiendo –hablo Harry dejándose caer en el sillón- ¿qué le ocurrió a Amy? ¿Cómo fue que su crecimiento se acelero de ese modo?

-Por el hechizo de los Wingther –dijo Hermione, sintiéndose más tranquila sin tantas miradas escrutadoras sobre ella- cuando Malfoy y yo recuperamos nuestros recuerdos se rompió el freno que detenía su crecimiento. Por eso me viste usar el dije en aquel libro, eso hacía la función de llave.

-¿Significa que su crecimiento fue detenido?

-No –sonrió débilmente- no existe un hechizo que pueda detener su crecimiento. Lo único que podemos hacer es disminuir el ritmo.

-Entiendo –sonrió sobriamente- ¿qué haremos ahora?

-Seguir con el plan de Olivier –hablo Dan, que había permanecido de pie- explotar el poder de Amy.

-¿Planeas entrenarla?

-Es todo lo que podemos hacer, así en caso de que fallemos ella podrá defenderse. Y teniendo el tiempo en nuestra contra –giro caminando hacia la salida- iré a informarles a Marie y a Karim.

-Yo puedo hacerlo –soltó Hermione temiendo la reacción de Dan cuando viera a las chicas en la enfermería, no precisamente esperando su regreso.

-Descuida –se detuvo en la puerta- estoy seguro que eres quien más necesita descansar en estos momentos.

-Pero…

-Estoy de acuerdo –intervino Harry poniendo una mano en su hombro- por hoy ya es suficiente –sonrió levemente logrando convencerla. Con una última mirada mezcla de furia y tristeza, Dan se alejo del lugar sabiendo exactamente lo que tenía que hacer.

En algún lejano momento meses atrás había tenido la certeza que al encontrar el libro la situación dejaría de ser tan tensa, al menos un poco. Pero en realidad nunca supo los detalles de aquel último hechizo, no supo y aún desconocía que tanto habían bloqueado las memorias de Malfoy y Hermione. Y aunque en realidad solo le importaba Hermione, él tenía mucho que ver con lo que ocurriría a partir de ese momento. Se detuvo un momento mirando discretamente su muñeca izquierda donde portaba una venda. Tenía las orillas semi-blancas pero era en el centro donde una mancha de sangre demasiado oscura empezaba a filtrarse a través de la tela. "Es cierto, tenemos el tiempo en nuestra contra".

De vuelta en su habitación, Hermione permanecía pegada a la puerta en medio de una semi-oscuridad que se disipaba conforme se acercaba el amanecer. Miro a su alrededor, el desastre en que se había convertido el lugar luego de que el hechizo se desactivara. Fue en ese momento cuando notó la ausencia de su varita, seguramente estaría en la enfermería pero ya podría recogerla en un rato. Se acercó a la ventana esquivando muebles, ropa, la cuna que ya no necesitarían y de más artículos esparcidos por el suelo. Cerró los ojos sintiendo la brisa matutina, tratando de no pensar, de relajarse. Como si no estuviera ahí, lejanamente creyó escuchar el sonido de la puerta al abrir y cerrarse pero no se sintió amenazada, casi aseguro que se trataba de Dan. Respiro tranquilamente y entonces se sintió rodeada por unos fuertes brazos que la ciñeron por la cintura. Abrió los ojos de golpe reconociendo la sensación, se alejó girando para encarar a Draco quien tenía la mirada pérdida pero al mismo tiempo…

-¿Q-Qué estás haciendo aquí? –susurro nerviosa viéndose atrapada entre la ventana y el cuerpo de Draco.

-No lo sé –murmuro acariciando su mejilla- quería saber si realmente recuperaste tus recuerdos –lentamente inclino su rostro acercando sus labios, apenas rozándolos.

-Draco… -sin poder evitarlo coloco sus manos en el pecho del rubio apretando sus labios en un beso que empezó lento y que rápidamente se volvió desesperado. Draco coloco de nuevo sus manos en la cintura delgada acercándola más a si sin dejar sus labios hasta que la falta de oxígeno los obligo a separarse.

Antes que volviera a besarla, Hermione rodeo su cuello apoyando la mejilla en su pecho con los ojos fuertemente cerrados para no llorar. "Es cierto, mientras estuvimos en Francia, Draco y yo…" Una lágrima silenciosa rodó por su mejilla recordándole la presencia de Dan.

Continuará…

Notas de la autora: ¡¡Al fin!! No puedo creer lo que me costó escribir este cap, ah, creo que me duele el cuello, he estado demasiado tiempo sentada… Pero también ha pasado mucho desde la última actualización, sorry, tuve problemas para escribir la última escena. Es que ya había sido demasiada información, ¿no? Seguro que dejé por lo menos una docena de dudas, ah, esto cada vez se vuelve más enredado. Ya he tenido que hacer muchas notas aparte para que no se me olvide, así que por favor sigan diciéndome sus dudas, así recordaré más fácil lo que se me este pasando, je, je, en que problema me metí, ¿no? Ah, por cierto, para los muy observadores, hay una escena en el cap que se 'corta', o eso me pareció a mí, iba muy bien y de pronto… ah, no sé, como que se interrumpe. No sé como explicarlo, el caso es que estos condenados personajes se me están revelando ¬.¬ ahora resulta que quieren escribir 'su' historia sin mi supervisión y ¡ya se iban a poner a contar todo! Ejem, suficiente, ya necesito dormir…

Pero antes, respondo a los reviews:

Hecmayr Gil: Je, je, hubo un escalofriante momento en que yo misma me sentí perdida con el final del cap pasado, es que yo ya doy por hecho muchos detalles que aún no he explicado y por eso me confundo. Es bueno que me recuerden eso con preguntas, así que no dudes en hacer, de verdad que son de gran ayuda P Espero que en este cap al menos haya dejado las cosas un poco más claras, sino… mmm, necesitare más capítulos. Sigo teniendo problemas en cuanto a las actualizaciones, solo pido un poco de paciencia. Y en cuanto al romance, no te preocupes, que ya tuvimos un 'avance' en este cap, poco a poco se irá intensificando, y de entrada ya tenemos un obvio cuadrado amoroso, ¿no? Gracias por el review y espero seguir contando con tu apoyo. Besos )

Kmiriel: Mmm, sobre Dan… ¿cómo explicarlo? Nop, creo que no puedo, sorry, pero aunque no está muerto… su situación es tan grave o más que eso. A partir de este capítulo empezaré a dar pistas sobre lo que le sucede (espero que hayas notado ese párrafo) antes de que finalmente él lo confiese. Definitivamente es alguien que no se muere tan fácil… Pasando a cosas buenas, gracias por tus elogios - hacen que el dolor en mi cuello sea menos, je, je, en serio, que se agradecen mucho. Espero tu opinión sobre el cap y cualquier duda que haya quedado (mmm, eso sonó irónico…). Es cierto, cada vez tengo menos tiempo y sobre todo en está temporada (navideña) pero vale la pena. Gracias por tus buenos deseos, espero que estés igualmente bien, pórtate mal y no olvides seguir al pendiente de mis incoherentes actualizaciones. Besos y cuídate mucho P

Kumiko 1906: Bueno, creo que tendrás que aguantar un poco más el misterio, ¡ahora mezclado con romance! Que era lo que todos esperábamos, ¿no? Buff, como me ha costado llegar hasta aquí, gracias por seguirme ; ) Aunque, ahora que lo pienso, los problemas románticos apenas van a empezar, porque es cierto lo que dices, la relación entre Hermione-Draco y luego Hermione-Dan ¿y Ron?... je, je, espero que estés preparada para lo que se avecina P Ya veremos lo que pasa, seguro que estarás al pendiente, espero tus comentarios sobre el cap. Cuídate mucho )

Terry Moon: Ah, ya ansiaba llegar a está parte, donde Draco y Hermione son… ejem, aún no debo decirlo, es más complicado de lo que parece. Je, soy mala, ¿no? También hablaremos del 'problema' de Dan más adelante y en cuanto al abuelo de Amy, a ese si lo tendremos cerca por un rato más. Ya que no apareció solo para criticar la forma de actuar de su hijo… Gracias por tus comentarios, espero tu opinión o dudas sobre el cap. Cuídate mucho, besos )

De antemano una disculpa, no tuve mucho tiempo para hacer la revisión acostumbrada al cap, así que si quedaron faltas de ortografía consideren que era eso o que tardara más tiempo en actualizar, je, je, y yo preferí lo primero P Ah, sigo sintiéndome un poco mal por recibir tan pocos reviews… en fin, creo que aún así sigo escribiendo con mucha emoción, es que son tantas ideas. Recuerdo que al escribir el cap 1 pensé que quería un fic largo, como 10 o 15 caps ¡pero ahora se hizo más largo! Eso me gusta, aunque ya no tengo la certeza de cuando acabará espero seguir contando con su apoyo aunque solo lean, claro que no me opongo a los reviews, al contrario. Ja, ja, ya me despido, cuídense mucho y pórtense bien.

Su amiga,

Andy Yogima.

D.A.D.