Hola, ¿cómo les va? Espero que muy bien. Aquí me reporto con un nuevo capítulo de este su extraño fic Midosaquesco (?)

Quiero agradecer a mi pequeña Shiro y de paso hacerle pat-pat. Tranquila, es más, te prometo que Maki va a aparecer en unos capítulos más adelante; así que no sufras

Y también agradezco a quienes dan follow o favorite a la historia. Me hacen feliz, mucho.

Bueno, Yowamushi Pedal no me pertenece si no a Watanabe-sensei, de ser lo contrario el equipo protagonista sería Kyofushi 8D

Sin más, disfruten de su lectura.

Nota: ¿ligeros spoilers? Dorsales, posiciones en el equipo...no sé...

—Anda, Onoda-kun, los competidores están muy cerca. No tendremos que esperar mucho.

—No se trata de eso, Kanzaki-san, simplemente no me apetece ver —sonrió nervioso mientras intentaba excusarse con la mánager para no ver la competencia por el último punto de control de montaña; sin embargo, la chica no estaba dispuesta a darle tregua.

Con cuidado, pero no por ello con menos premura, Kanzaki jalaba de él hasta las bardas de contención más cercanas. Onoda hacía lo que podía para no caer, era demasiado nuevo y torpe con las muletas, más el terreno inclinado y los ánimos de la chica, era una verdadera sorpresa que no hubiera caído. Detrás, Sugimoto y los otros trataban de liberarlo de esa tortura sin muchos resultados. Koga decía algo sobre que lo mejor para una lesión era reposo total. "En ese caso, Onoda-kun habría hecho mejor en quedarse en el hostal, ¿no?". Y al chico de tercer año tampoco parecía agradarle la idea de imaginar a la princesa, sola y amargándose con sus pensamientos. Kanzaki Miki estaba decidida.

La noticia de que el dorsal rojo y número uno se había retirado por lesión era ya harta conocida por todos los participantes y publico asistente; y ahora, el morbo los hacía preguntarse quién se coronaría como el nuevo rey de la montaña. Había quienes apostaban por cualquiera de los dos escaladores de Hakone. "¿Te imaginas que ganara el de primero? Sería un digno sucesor de Onoda-kun". "¿Qué dices? Manami-kun tiene experiencia y el legado de Toudou Jinpachi". Y unos más, apostaban que Kyofushi podría dar la sorpresa. Unos pocos mencionaban al capitán de Sohoku. "Hombres, que poca confianza", murmuró Sugimoto al pasar a lado de una pareja que mencionaban que Teshima no tenía mucho qué hacer frente a otros competidores.

A Onoda, en realidad no le interesaba ni uno ni otro, ni el propio Teshima, prefería esperar en la camioneta, y recibir los amargos consuelos de Kanzaki hermano y del entrenador Pierre. Pero Kanzaki estaba fiera a que viera la competencia, incluso lo sujetaba por el codo para impedir que se alejara y se pudiera perder cualquier cosa que pudiera ocurrir. Así que resignado y lesionado, se colocó tras la barda metálica que más le gustó a la mánager. "Desde aquí los vemos subir y también se ve quien cruza primero el punto de control".

El sol estaba en lo más alto y el calor provocaba que finas capas de sudor cubrieran a los asistentes, que aun en esas condiciones charlaban alegres acerca del desarrollo de la carrera hasta el momento. Un bullicio sin orden, donde todos opinaban y lanzaban sus apuestas al título de campeón definitivo.

Onoda apoyó una mano sudorosa en el metal que delimitaba el camino. Unos metros más abajo, la carretera era libre, e incluso algunos espectadores esperaban a los competidores en medio de la carretera. Una débil ventisca sopló haciendo mecer sus cabellos. No tardarían en llegar, lo sabía, una tensa excitación en el ambiente lo decía. De pronto, un coche de apoyo de la organización hizo a los espectadores correr a ponerse a resguardo en la pequeña acera y dejar libre la carretera. Poco a poco, y de lejos, los gritos fueron encendiéndose. Las personas reunidas en ese punto comenzaban a hablar excitadas, algunos inclinándose sobre el camino, otros más se ponían de puntillas, todo fuera para tratar de ver. Los competidores se acercaban.

Los gritos fueron creciendo en intensidad, como si se tratara de un oleaje. Iba por partes. A su lado, Kanzaki lo invitaba a animar con ellos, que lo hiciera a quien él creía que lo merecía. Onoda guardó silencio, no tenía porqué dar ánimos a nadie, ¡él tenía que recibirlos! Se sorprendió y asustó por igual por ese pensamiento egoísta y desconocido de sí mismo. Pero es que era la primera vez que estaba tan furioso, tan frustrado...apretó el agarre de su mano sobre el tubo de metal de la valla. Respiró hondo justo en el momento en que los gritos a su alrededor comenzaron. "¿Ahí viene?". "Creo que sí". "¡Despejen la carretera!". ¿En serio siempre había esa cantidad de ruido en las competencias? ¿Cómo es que no lo había notado antes?

Se inclinó al frente, apenas lo suficiente para ver quién venía a la cabeza, pero sólo vislumbro manos y pancartas ondearse al aire. Lo sensato era apoyar a su capitán, pero era obvio que la ventaja la tendría Manami. No habría problema si apoyaba a su amigo, ¿verdad? De pronto, frente a él, un grupo que no había notado, ondeó sus estandartes violetas con pétalos de cerezo. ¿Kyofushi? Intentó recordar si el extraño dorsal seis era todo terreno, o acaso quedaba algún escalador vivo en el equipo a esas alturas de la competencia. (No estaba seguro que fueran simples miembros de apoyo del equipo, y el par de niños entre el grupo lo hacían dudar. Quizá, verdaderos aficionados del equipo).
"¡Ahí están!" Onoda se inclinó aún más para verlo, pero no vislumbro la cabellera de fantasía del chico. Al contrario, una figura largirucha y extraña se abría paso.

—¡Es el dorsal 111!

—¿Midousuji de la Kyoushi?

Pesé a la sorpresa, como si no hubieran esperado ver al retorcido estrella en ese punto, la afición de Kyoto gritaba en apoyo a su competidor. (¿No había aprendido nada del Inter Escolar anterior? Algo sobre lanzarse solo a por todo los puntos, tal vez).

Onoda se inclinó más de lo permitido, y hasta donde su estúpida y asquerosa lesión se lo permitía. No lo creía a pesar de verlo, a pesar de lo real que era. Midousuji encabezaba al grupo de escaladores. Manami y Teshima lo seguían unos segundos por detrás. El otaku sintió como si alguien le estrujara el corazón y lo soltara de golpe; sentía un golpeteo furioso contra su pecho, tan ensordecedor que lo percibía en sus oídos. Las orejas coloradas, sin motivo aparente y su mano firmemente sujeta al metal de la valla. El tiempo pareció detenerse conforme el otro se acercaba. Lo vio concentrado y bañado en sudor, dejándose la piel en ello. La lengua colgando de la comisura, como si ello bastara para respirar mejor; los ojos fijos en la cima de ese tramo; y sin embargo, como si un imán lo jalara, sus miradas se encontraron. Tan fácil, como si sólo estuvieran ellos dos en ese tramo de carretera. Onoda fue consciente que el otro podía admirar la sorpresa en su rostro, y que él lo veía escalar con todo el cuerpo echado hacían el frente, en esa postura tan incómoda y grotesca que sólo Midousuji Akira era capaz de ejecutar. La expresión de Midousuj mudó un instante a una neutra. Los labios del ojiazul temblaron, como si quisiera decir algo. Cualquier intento murió cuando lo vio esbozar una sonrisa amplia y coqueta.

Cuando sintió que Kanzaki apretaba su brazo, el tiempo volvió a correr normal. Sintió la ráfaga de viento mover sus cabellos y su mirada siguió la espalda coronada con el dorsal 111 que seguía subiendo. Sus compañeros apoyaban a Teshima, pero él...

—¡Akira, ánimo!

Sentía las miradas confusas de sus compañeros, pero no les prestó atención. Estaba concentrado en esos segundos cruciales, no había forma de que hubiera un repentino cambio, aun así, necesitaba verlo. Su grito agudo se sincronizó con los del grupo de enfrente cuando el dorsal 111 cruzó el punto con ambos brazos en alto.

Kanzaki volvió a tomarlo por el codo para llamar su atención, y antes de que Koga o algún otro lo asaltara con preguntas incómodas, lo arrastró de vuelta al vehículo. Onoda sonrió y se dejó llevar por la chica. Debían volver aprisa, no se podían perder la meta final. Sí, como fuera, pensó. Se sentía de buen humor.

¿Dudas? ¿Todos agarran el ritmo de la historia? En serio, no duden en preguntar. Por mientras:

Siguiente capítulo, 24 de marzo.

Hasta la próxima.