"Vaya, hen tenido el detalle de cedernos una buena casa"

Comentaba Ericka mientra fijaba su vista en cada una de las partes de la fachada de la casa, bastante grande, de dos pisos que sus abuelos habían conseguido para ellas. De estilo occidental, hubiera sido perjudicial para su nieta el hecho de tener que acostumbrarse a vivir en una de estilo japonés, y el descanso era primordial, a parte de que no iban a dejarla dormir en el suelo, eso sería "denigrante".

"¿o será... sospechoso que personas que no hayan estado aquí amás aparezcan de repente? Si ya hay Masters se darán cuenta"

Milla la miró preocupada mientras la seguía por la puerta de entrada, era incluso bastante lujosa en el interior, no se había dado cuenta hasta ahora, pero agradecía considerablemente el hecho de que en japón estuviesen en primavera, el aire empezaba a ser cálido.

"No te preocupes, si algo bueno tiene mi familia son sus medidad de seguridad. Han estado viniendo familiares cada cierto tiempo, nadie se extrañará si somos una familia que viaja bastante"

"Aún así... hay que tener cuidado"

"Ya piensas como una buena magus"

Si amiga le guiñó un ojo y prodeciederon a dejar las cosas en sus respectivas habitaciones para encontrarse de nuevo en el hall.

"Lancer, puedes manifestarte"

El servant obedeció sin rechistar la orden de su Master y volvió a materializar su cuerpo frente a ambas chicas.

"¿Has notado algo extraño?"

Longinos se inlinó con una pequeña reverencia y respondió amablemente.

"Nadie parece habernos seguido Master, aunque no puedo estar seguro del todo"

"¿Puede habernos seguido Assassin sin darnos cuenta no es así?"

Preguntó Milla recordando que ese servant en concreto tenía la habilidad de ocultar completamente su presencia lo cual facilitabe el hecho de asesinar sin ser detectado en ningún momento.

"Exacto, debemos fortelecer la barrera.. La que está colocada en demasiado débil, alguien con bastantes conocimientos sería capaz de destruírla sin problemas, estaríamos en una gran desventaja"

Ericka pusó su mano en la barbilla pensando y luego alzó la mano ordenando su taréa a Longinos.

"Mantente alerta por si alguien se acerca mientras aumentamos la barrera"

"Si Master"

La más joven de los tres se dio cuenta de que Longinos no era muy hablador, si le había visto charlar con Ericka un par de veces, pero nunca decía más de una frase cuando Milla estaba cerca, cosa que la extrañaba bastante.

Tardaron bastante tiempo en fortalecer la barrera, pues era cierto que esta era demasiado débil, valía para un intento de robo cualquiera o algo perpetrado por un humano normal, pero no para un magus y mucho menos aún para un servant, además de que necesitaban una lo suficientemente útil incluso para detectar a un Assassin que fuera mínimamente descuidado.

Cuando terminaron Milla se sentía bastante cansada, intentó achacarlo al hecho de que necesitó mucho maná para esta taréa, pero no recordaba haberse sentido así ni en muchas ocasiones que casi la obligaban a estar completamente vacía de energía mágica, sus circuítos se resentían vacíos pidiendo su energía.

Erika entró tras ella por la puerta de entrada la miró extrañada al ver que su amiga no dejaba de observar su brazo y moverlo todo el rato como si encontrara algo extraño.

"Milla ¿Estás bien?"

"¿eh?"

No había notado para nada la presencia de su maestra e inmediatamente bajó el brazo sonriendo.

"Si, si, estoy bien, no te preocupes"

"De acuerdo... ¿Quiéres comer algo?, creo que ya podremos descansar un poco."

Erika le devoldió la sonrisa animada

"Claro"

"Perdón Master"

Antes de que pudieran dirigirse a la cocina Longinos se materializó al lado de ambas con cara de ingenuidad.

"¿Ha ocurrido algo?"

"No, es sólo que el ambiente ha empezado a enfriarse de repente y me ha extrañado"

"No te preocupes, es nuestra barrera."

Respondió simplemente Erika sentándose en el salón.

"¿Puedo preguntar como funciona?"

"Para ser más clara, es como una trampa. Nos avisa de la llegada de un enemigo y lo congela temporalmente. Es como el cable que sujeta un bidón de nitrógeno líquido, pero en este caso dudo mucho que pueda parar a un servant por mucho tiempo, al menos nos da tiempo a prepararnos para el combate"

"Es una buena estrategia..."

Reconoce su servant y observa como Milla prepara la comida muy atentamente, aunque no con una mirada muy amigable.

"No lo he preguntado antes porque ha sido una decisión tuya, pero ¿Porqué esta chica esta aquí?"

Cuando acabó de preparar la comida y la estaba llevando a la mesa Milla pudo oír perfectamente esas palabras y bejó un poco la cabeza, en realidad ni ella lo sabía pero no entendía su reticencia.

"Se llama Milla, y es mi asistente, así que me ayudará en la lucha."

Ni siquiera parecía que a Erika le había parecido buena la pregunta, no al menos dicha de ese modo.

"Me ha ayudado perfectamente a poner la barrera, no deberías tener queja de su presencia aquí."

Y así fue como cortó el tema empezando a comer sin mirarle sólo para luego ordenar.

"Si no tienes más preguntas puedes volver a tu cometido."

Él no se quejó, simplemente lazó una mirada fulminante y volvió a desaparecer dejándolas allí sólas con la comida.

La pequeña se quedó en completo silencio aunque le siguió dando vueltas al hecho de que ella no debería estar ahí a pesar de ser útil en algunas cosas, bueno, eso al menos hasta que Erika le habló amablemente.

"Deja de pensar tanto en ello y come. Me res más necesaria aquí de lo que crees, así que no te preocupes Milla, en serio."

Para luego volver a la comida, como siempre, había conseguido tranquilizarla.

"¿Estás segudo de que esto no te cansa?"

Preguntaba la joven pelirroja, apoyada de pie en la gran espalda de su servant mientras observaba emocionada las vistas que le proporcionaba el ir montada sobre un carruaje que era capaz de volar a bastante altura. Lo había hablado largo y tendido con Iskandar cuando le dijo que tenían que ir a Fuyuki y él insistió en ir con su Noble Phantasm cedido por los dioses, según él deseaba ver las tierras que conquistaría nada más ganar el Santo Grial así que Alice no rechistó, de hecho le encantó la idea. Jamás se había sentido tan electrizada por dentro y el hecho de no ir encerrada en un aparato de hierro y sentir el aire de la primavera en primera persona le encantaba.

"No te preocupes, aunque esto consumiera demasiado maná para mi no sería difícil recuperarlo a no ser que encontrasemos un combatiendo, y teniendo en cuenta como se preocupaban en planear las cosas en la guerra en la que fui invocado antes, no nos atacarán nada más llegar."

"A no ser que eso sea lo que pretendan, sería un buen plan atacar al despistado."

"Eso sería propio de un asesino... avogo por el honor de los combatientes."

"El de Assassin y Berserker también"

Giró un momento la cabeza intentando mirarle de frente, lo cual claro está, era imposible.

"Puede que el de ellos no ciertamente..."

Dijo con esa grave voz tan característica suya y luego sonrió emocionado.

"No hay problema aunque ellos intenten eso, yo seré capaz de localizar a todos en cuanto muestren un poquito de su presencia"

Ante eso su servant se rio a grandes voces y se giró hacia atrás mirándola

"Te noto muy confiada Master"

"Pues claro"

Se separó de su espalda y con cuidado, no demasiado la verdad, se subió a la defensa del carro abriendo de par en par los brazos, recibiendo así todo el viento de frente que apartaba su pelo y la chaqueta roja, la cual había confeccionado para esa guerra precisamente, de un color rojo intenso y los puños (que le llegaban hasta los codos) y el final de la chaqueta, que caía hacía sus rodillas como una gabardina, amulando la capa de Iskandar, pero más moderna, ondeaba del mismo modo e incluso más elegante.

"¡Yo soy la reina de los Magus!"

Gritó con total despreocupación soltado esas palabras al viento, como diciéndoselo a todo el mundo, aunque estaba claro que sólo la oía su propio servant.

"Unas palabras excelentes Master, ¡realmente me gustas!"

Volvió a reírse a voces hasta que una expresión de sorpresa salió de los labios de Alice que miró hacia abajo con cuidado.

"¿Es eso Fuyuki?"

Realmente ella nunca había pasado por allí, y como no cogieron el tren ni nada por el estilo no conocía su ubicación exacta, simplemente seguía el instinto de su Servant pues pensaba que sería atraído por la fuerza espiritual de esa guerra.

"Jamás olvidaría esta tierra. Mucho menos el puente donde fue honorablemente derrotado"

Señaló Iskandar el puente rojo del que hablaba.

"Pues no puedo permitir que vuelvas a caer derrotado esta vez ¡hemos de conseguir el Santo Grial!"

"Eso ni lo dudes Master ¡Ten cuidado!"

Alejandro agarró con su gran mano la chaqueta de Alice y metió a la chica de nuevo dentro del carruaje haciendo bajar a los bueyes casi en picado para volar bastante más cerca del suelo, pero aún así muy alto. Ahora podían distinguir bien a las personas y la estructura exacta de los edificios.

"Veo unas cuantas barreras..."

Alice observó sonriente con sus ojos dorados brillantes varias de las casas e incluso un aura oscura en distintas partes que le borró ligeramente la sonrisa.

"¿Qué ocurre?, te has quedado muda de repente"

Parpadeó un par de veces y el brillo de sus ojos desapareció.

"He notado un aura asesina preocupante... Creo que en esos sitios se han cometido crímenes horribles"

"Ese debe ser Assassin... ¿Tiene algún lugar en concreto?"

"No, está muy esparcido, sabe bien guardar sus huellas, y eso contando con que realmente esté en uno de esos focos... Podría estar incluso en un lugar sin ningún tipo de presencia"

"Entiendo..."

Alice se giró a mirarle, le agradó el hecho de que no parecía estar muy contento con el hecho de que Assassin estuviera haciendo de las suyas, le hacía confiar más en su juicio como rey e incluso como guerrero, así que se quedó bastante tranquila.

"Si hay posibilidad me encantaría acabar con Assassin antes de que pudiera hacer más de las suyas"

"Yo también, pero debemos tener cuidado, por mucho que yo sea un espíritu poderoso Assassin tiene prioridad sobre mi, y si además sus actos la convirtieron en alguien muy conocido será más difícil.

"Los actos de valor y honor son fáciles de olvidar... mientras que los actos horribles se quedan en la cabeza mucho más tiempo, como una enseñanza de lo que nos debe dar miedo... No me gusta"

Alice frunció el ceño bastante molesta aunque luego suspiró relajada

"No tiene caso preocuparnos ahora por eso, me encantaría darme un buen baño y pasarme la noche durmiendo"

"Y.. ¿Dónde exactamente Master?"

"oh"

Alegremente sacó de su billetera un tarjeta de crédito negra guiñándole un ojo a su servant

"Mi abuelo se encarga de eso"

"¿Cómo va eso?"

Judith entra en el enorme salón del lugar donde reside muy cerca de Fuyuki mirá a su servant de manera molesta al ver en que lugar se encontrada, pero decidió aparcar ese tema y se sentó en la primera silla más cercana a ella mientras observaba con ansias le mesa.

"Puedo decir con seguridad que hay al menos cuatro Masters sin contarnos a nosotros."

Dijo señalando los círculos brillantes en la mesa además de unos puntos rojos que estaban en algunas partes de la ciudad.

Merlín había creado un mapa de la ciudad encima de la gran mesa y en el lugar donde había barreras colocadas se veía un círculo mágico sobre el sitio en cuestión, Judith reconocía que el hecho de que su Servant pudiera detectar cualquier signo de una magia de bastante rango era muy útil, aunque eso sólo servía para saber que estaba ahí, no que lo pudieran desruír, eso ya estaba claro que sólo podía hacerlo Merlín.

"¿Cómo lo sabes? Sólo veo dos barreras..."

"Las barreras son un buen signo de la apareción de Masters, está claro que ningún magus sin ninguna intención mejoraría así sus barreras"

Se rió divertido ante el hecho de que a él le parecían una barreras de lo más fáciles de romper, sobretodo por su curiosa habilidad.

"Me alegro que te preocupe tan poco, pero no has respondido a mi pregunta"

Hace tiempo que su Master decidió dejar de darle importancia al hecho de que Merlín hiciera lo que le diese la gana y tuvo que acostumbrarse a ser paciente con él.

"Claro, mis disculpas."

En realidad no lo sentía

"¿Ves los puntos de localización que hemos colocado?"

Judith se sentó en la silla de manera que pudiera verlo sin problemas, había dos de ellos encendidos... ¿dos de ellos?

"Un momento... eso es imposible ¿no se encendían cada vez que detectasen la presencia de un servant en concreto?"

"Exacto, por eso no pueden estar encendidos, y menos aún en puntos tan alejados."

"¿Cómo puede alguien emular la presencia de un servant?"

"No lo se, pero si lo ha hecho un magus me sorprende. Incluso yo sólo soy capaz de hacerlo con alguien en concreto, pero estos no deberían conocer tanto la presencia del otro."

"O sea... que nos están intentando confundir."

"Eres muy lista Master"

Judith ignoró el hecho de que estaba intentando burlarse de ella, sobre todo porque sabía que esa situación, aunque el respondiese con esa tranquilidad, le incomodaba demasiado, no le gustaba que jugasen con él.

"Así que no nos estamos enfrentando a un sólo enemigo, sino que por lo menos hay otro cooperando con Assassin."

Merlín se dejó caer en su asiento suspirando muy cansado.

"No esperaba que Assassin aceptase la ayuda de nadie..."

"Lo que yo me pregunto es ¿Qué tipo de espíritu heroico ayudaría a Assassin? ¿Qué tipo de magus?"

"Un magus sin ningún orgullo..."

En ese momento la chica le miró de mala manera.

"¿Qué pasa?"

"Si lo dices por la "mala utilización de la magia" te recuerdo que eres el hombre que no sólo ha usado su magia para ponerme barba y convertirme en hombre... ¡HAS CONSTRUÍDO EL SALÓN DE LA PUÑETERA TABLA REDONDA EN EL SÓTANO DE LA CASA!"

Se quejó abriendo los brazos para que se diera cuenta de lo que había hecho, en resumidad cuentas a Merlín no le había gustado ese frío y humedo sótano y decidió hacer de él un bonito lugar, y ¿que mejor uno que le traía buenos recuerdos?.

"Vamos, es un digno lugar para mi master."

"Si ni siquiera dejas a tu Master sentarse en la silla del rey."

Señaló molesta el asiento en el que estaba Merlín mientras ella estaba a metros de él, realmente la mesa era enorme.

"Porque aparte del hecho de que somos Master y Servant, también ambos somos Magus, y está claro que te supero en habilidad por mucho así que me merezco la silla más importante."

"Espero que no le dieses esa falta de respeto a tu rey"

En ese momento Merlín sonrió pícaro y dijo

"Oh, a mi rey le he hecho cosas peores."

Parece que tenía razón, ese maldito Magus del que le habían hablado estaba claro que iba tras ella, esos localizadores estaban demasiado perfectamente colocados en los puntos donde cometía la mayoría de sus actos, y ahora tenía que andar con cautela por culpa de un estúpido entrometido, no le gustaba que se metieran en sus planes. Eso pensaba Erzsébet mientras destruíta otro de los localizadores que se había encontrado, no tenía la capacidad de destruírlos antes de dar su posición, pero gracias a su colaborador al menos podría confundirle y así no sabría en que lugar exacto estaba.

"¿Por qué son una molestia? ¿por qué nosotros?, que se encarguen de otro antes"

Decía con inocencia su Master mientras arrastraba una especie de carreta en donde se podía oír el llanto y los quejidos algo acallados de la joven que llevaba dentro. Esta consistía en una jaula de hierros con pinchos por dentro que perforaban el cuerpo de la chica sin matarla mientras su sangre caía en un depósito debajo. No era que necesitase hacer eso de camino, pero a ambos le agradaba el sonido de la desespercación.

"Me temo que para ellos esto son actos horribles que, como heroes que se creen, deben impedir a toda costa."

"¿Actos horribles? Estas personas no han dejado de cometer jamás actos horribles, nosotros sólo estamos acabando con ellas.

El chico se veía un tanto triste, nadie iba a juzgarlas a ellas y se atrevían a juzgarle a él sin conocerle.

"Lo se Master, pero la gente ve justicia donde ellos creen que se encuentra. La justicia depende del punto de vista"

Su mirada se suaviza mientras ve al chico, la verdad es que le había cogido bastante cariño, y este a su vez, cuando no podían encontrar una buena caza, le cedía parte de su sangre para que Erzsébet se mantuviera joven y fuerte como ella necesitaba. Ahora este sólo vestía con la parte de abajo de su uniforme, una camiseta negra, y cadenas atadas a sus manos que al mismo tiempo rodeaban su cuello, había empezado a gustarle estar así, además el dolor que le proporcionaba a veces el asfixiarse con la cadena era... excitante.

"Son como bichos molestos... ¿Cuándo acabamos con ellos?"

Decía mientras caminaban por aquella calle en la oscuridad de la noche, con una sonrisa infantil en el rostro, para recibir una risita ligera de su Servant.

"Paciencia Master, por ahora no pueden ni saber dónde nos encontramos, creo que me apetece jugar un poquito más con ellos."

Dijo observando una casa en particular antes de que el viento frío le helara con una sensación embriagadora su suave piel.