No he muerto aún, o tal vez me levanté de mi tumba, quien sabe.

Se que no he publicado nada en muuuucho tiempo, pero algunas cosas no me dejaban, primero por la notebook, no sé, se volvió loca y se bloqueó (ahí tengo casi todo el esqueleto de esta historia), y bueno, después algunos factores aparte, el clásico de la falta de inspiración, después los estudios, exámenes, y ver que va hacer de mi vida el año que viene. Que más da.

Ya me puedo sentir relajada con saber que ya publiqué y puedo juntar ideas y ordenarlas mejor (para hacer este capítulo tuve que buscar en cada papel que tenía un poco de inspiración, porque a decir verdad, escribía en lo que tuviese a mano y fue un lío), pero bue, ya por lo menos lo terminé.


Desde la salida de ese lugar Yuu ha estado muy callado, inclusive se despidió del resto como si no supiese que estaba presente. Será pasada de las diez de la noche y eran muy pocas las personas que caminaban, la gran mayoría prefería la calidez que le ofrecía los autos a tener que sufrir el frío.

—Hoy fue bastante divertido, ¿no crees? —dijo Mika en un intento de dispersar el silencio.

—Si…

—Me gustaría que esto se repitiese —comenzó a expresar cuanto se divirtió (para ser la segunda vez) con ellos y lo inesperado que fue la llegada de Krul, pero parecía que las cosas que las cosas de su entorno se entretenían escuchando su largo monólogo— ¿Por lo menos me estás escuchando? —reclamó.

—¿Eh?... ¿Qué decías? —preguntó saliendo de su largo trance.

—Se ve que no —suspiró—. Solo decía de lo divertido que fue hoy.

—Tienes razón, sí que lo fue.

Su intento fue un fracaso, más de esas pocas palabras no pudo sacar y, sin nada más que hacer aceptó el silencio entre ambos, no era incómodo solo que le hubiese gustado tener una caminata más didáctica. Cada tanto acomodaba su abrigo de tal forma cubrir su nariz y mejillas del frío, algo malo de ser pálido cuando se te sube el color rojo al rostro haciendo ver a uno como un tomate madurando. El camino pareció más largo al llegar, dentro no había ruido y las luces estaban apagadas, o los mayores ya estaban durmiendo o no llegaron todavía.

—Vayamos en silencio, no sé si están o no pero prefiero prevenir —sugirió cerrando la puerta con suavidad.

Subieron a hurtadillas y así hasta llegar al cuarto de Yuu.

—Perdona si estuve un poco ausente.

—¿Un poco?, mejor dicho bastante —bromeó quitándose el abrigo—. Y ¿qué era lo que te tenía tan perdido?

Mantuvo el silencio un rato.

—… Nada que merezca nuestra atención.

—No lo creo —dijo—, para que te mantenga con la boca cerrada un tiempo…

—Te aseguro que no es nada —lo interrumpió—. Deberías tomar tus pastillas.

Con lo último dicho, era obvio que cambiaba de tema; Mika hizo lo que dijo no por qué él se lo sugirió sino porque tenía que tomarlas, dejando por ahora en suspenso ese tema.

—Tarde o temprano tendré que saberlo si es algo que me involucra, o por lo menos para ayudar —dijo sentado en el borde de la cama—. Sino no habrá confianza —tomó las pastillas.

—Esto es irónico, ¿no es lo mismo que te he estado pidiendo todo este tiempo? —insinuó.

—Eso es… diferente —susurró.

—No, no lo es, simplemente es poca tu confianza en mí.

Mantuvo el silencio, lo dicho no fue con la intención de echarle la culpa de la falta de confianza, él lo sintió de esa forma. Se volteó, apoyando su mano en la cama para verlo, mientras que Yuu se colocaba la remera con la que dormiría.

—No es que te tenga poca confianza, confió en ti… es solo que —suspiró—, no sé como reaccionarás si llego a contarte.

—¿A qué, específicamente, te refieres? —preguntó lanzando una remera blanca a rayas grises.

—A que me rechaces… o me sientas lástima, u otra cosa — tomó la remera.

—¿Cómo qué?

—No sé… que me uses o lastimes —dijo con duda mientras se sacaba la remera que traía puesta dejando su cuello de polar.

Yuu se sentó en la cama y lo miró con la cabeza ligeramente inclinada.

—No tienes de que preocuparte ¿sí? —sonrió— no voy a hacerte daño y lo sabes.

—Claro que lo sé —rió.

Acercó al rubio con un afectuoso abrazo acariciando con suavidad la piel de su espalda, se sentía irregular por la presencia de algunas marcas pero de igual forma no perdía esa suavidad.

—Podrías aprovechar y contarme esa parte que no conozco tuya —sugirió con una risa.

—Sí que sabes arruinar un momento —rió alejando su cabeza para verlo.

—Y ¿de qué clase de momento hablas? —sonrió de lado.

—Pues… el que tuvimos antes de que pidieras que te cuente sobre mí, tranquilo y agradable —respondió.

—Fácilmente se puede volver a tener, incluso puedo hacerlo mejor —alardeó.

¿A sí? Entonces quiero ver como lo logras —lo desafió.

Volteó su cabeza hacia un lado antes de juntar sus labios con los del rubio, dulces y suaves. Se separó sin darle tiempo de responder o no al beso.

—No sé como eso arregla el otro momento —susurró con las mejillas coloradas.

—Dije que podía hacerlo mejor.

Iba a levantarse pero fue detenido por Mika.

—Hay un pequeño motivo por lo que no te conté nada —confesó por lo bajo—. Cuando era más pequeño le conté e incluso lo expresé por dibujos lo que pasaba pero mi maestra en ese tiempo no me tomó enserio, sino que para ella eran simples mentiras de niño para llamar la atención. Y varias veces vino mi madre para hablar de ello, y claro que no terminaba bien para mí después—dijo sin mirarlo—. Quizá por eso me cuesta hablar de mí, hasta ahora Krul sabe de esto… y ahora tú.

Se acomodó a su lado, comenzó a hablar, algunas veces mantenía un largo silencio tratando de ver cómo seguir. Le contó cómo era el trato de su madre y sobre la llegada de su padrastro (con alegría), y como consiguió un hermano mayor, lo mucho que se divertía con ellos dos. También de la enfermedad que se llevó a su padre, lo que sufrió con su hermano, del accidente que mató a su madre (por su suerte), y cuando lo separaron de su hermano. Aunque tanto como con Krul, no les contó el abuso por parte de su tutor y otras personas de pequeño. Suspiró con pesadez como si se quitara un peso de encima pero aún no lo miraba.

Yuu lo atrajo hacia él en un abrazo protector, acarició la zona de sus omóplatos con suavidad y firmeza; era increíble como una pequeña muestra de cariño puede doblegar a uno y hacer que rompa en un llanto silencioso sin que uno supiera que derramar lágrimas era lo que uno quería y necesitaba.

—¿Te gusta verme llorar o qué? —dijo después de unos minutos limpiando algunas lágrimas.

—Siempre y cuando sea yo tu consuelo —susurró.

—Eres malo —rió un poco.

Lo ayudó a limpiarse las lágrimas restantes, acarició un par de veces sus mejillas con sus pulgares. Se arrimó para besar suave sus parpados antes que a sus labios. Un beso, tierno y cálido, pero las caricias daban un efecto más necesitado al beso, Mika puso su mano en el antebrazo de Yuu y la otra apoyada en la cama.

Ambos se acercaron hacia el otro, el beso se terminó por la necesidad de aire permanecieron abrazados cada no apoyado en el hombro del otro; Yuu comenzó a besar su mejilla varias veces y lo poco del cuello que cubría el polar.

Tembló un poco ante ello y el peso de Yuu sobre él lo tumbó, levantó un poco el cuello de polar para besar la base de s cuello, fue suave al comienzo pero después fue un poco duro, arrebatando del otro un bajo quejido.

Cubrió su rostro, no quería ver, pero su mente proyectaba una imagen de lo pasaba con solo sentirlo. Sus besos iban dejando un cosquilleo por donde pasaban, de su cuello a su hombro. Suaves toques repetitivos. Bajó sus besos hasta su pecho con suavidad como si temiese romperlo, por reflejo involuntario apretó sus piernas entre ellas al sentir como besaba usa zona bastante sensible como es su vientre, cada beso era un cosquilleo.

—Yuu-chan —susurró—. Por favor, para —pidió con un hilo de voz.

Frenó y se apartó de él.

—¿No te gustó? —preguntó con desilusión.

—No es eso, sí me gustó —admitió con pena—, pero es que con esto solo me confundes más.

—¿A qué te refieres?

—Es que… no sé qué es lo te pasa conmigo, hay veces que me tratas como un amigo más pero hay otras que no, sino como si fuese tu pareja—tomó su mano— ¿Qué soy yo para ti?

La pregunta quedó suspendida en el aire, entre ambos un silencio un poco incómodo se formó, Yuu miraba a través de la ventana como si la respuesta llegaría de ahí, y Mika esperaba un respuesta de su parte. Pero no llegó, se levantó dejando al otro en la espera de una respuesta y con una mirada de desconcierto sobre él.

—Deberíamos dormir ya.

Iba a reclamar, pero era la segunda vez que cambiaba de tema, y si intentaba sería la tercera en la noche, se colocó la remera que le había pasado, desistiendo en buscar alguna respuesta.

La gran parte de la noche se la pasó con la pregunta rebotando entre las paredes de su cabeza buscando un respuesta, pero nada pasaba, giró la cabeza viendo la cabellera rubia y escuchar sus suaves exhalaciones, por más que intentara no tendría una respuesta inmediata y menos si se pasaba la noche en vela. Despejó su mente dejándola vacía de pensamiento alguno y cerró los ojos intentando conciliar el sueño rápido.

La forma sabe no daba mucho resultado en despertarlo, tomó una almohada, observó la cabeza de su ¿amigo?, ya ni sabía cómo llamarlo.

—Yuu-chan, despierta —golpeó su cabeza con la almohada.

Volteó su cabeza y, con una voz que era más gruñido que palabras articuladas se dirigió a él.

—¿Qué ocurre?

—Y no sé, es de mañana y estoy intentando sacarte de la cama.

—¿Para qué?

—¿Qué más harías un día de semana por la mañana?

—Dormir —respondió con un bostezo.

Mika apartó las sábanas dejándolas en el suelo.

—Eso podrás hacerlo en otro momento, vamos que llegaremos tarde a clases.

Entraron al salón, quince minutos tarde y, tras unas represarías palabras del profesor cada uno fue a su asiento.

Las veces que se atrevía a mirar de reojo, tenía encima esos ojos verde intenso observándolo, lo ponía un poco incomodo tener su mirada en él después de lo de anoche, aunque le gustaría saber que estaba pensando.

Y no era el único, aquella chica que le dio aquella carta cada tanto lo miraba con una sonrisa y más se agrandaba cuando era descubierta por quien observaba. De cualquier forma procuraba ignorarlos lo más que podía.

La campana sonó, siendo un ruido de alivio momentáneo para algunos que se dejaron caer en los respaldos de sus asientos, otros no exageraban a tal grado.

Se levantó de su lugar, pero por lo visto Yuu seguía perdido quien sabe donde dejando atrás a su cuerpo, aunque en momento gesticulaba con el rostro como si reaccionara a una charla. Sorpresa. Molestia. Vacilación. Algunas veces sonreía o fruncía el ceño. Optó por dejarlo arreglar las cosas consigo y salió del salón.

—Has estado así toda la clase.

—Estoy pensando —respondió a su amiga de baja estatura.

—No me di cuenta —bromeó—. Tiene que ser algo importante para que estés tan concentrado, creo que no te he visto de esta forma —rió, se apoyó en el banco del lado—. Déjame adivinar, soy buena para eso… mmm… tiene que ver sobre un chico rubio de bonitos ojos celestes, él mismo que acaba de salir.

Suspiró, y fue respuesta necesaria.

—Era bastante sabido, ¿qué es lo que te preocupa?

—No es nada demasiado complicado de decir, si es que se tiene en claro las cosas, pero es sobre una pregunta que me hizo anoche.

—¿De qué trata esa pregunta?

—Es solo —se reclinó con los brazos detrás de su cabeza—, me preguntó que era él para mí.

—¿Y qué fue lo que dijiste?

—No dije nada, solo me quedé callado mirando a la ventana como un tonto, después me levanté y me acosté, no sabía que más hacer.

—Vaya forma de lidiar con las cosas —bromeó.

—No sirves para ayuda —bufó.

—Ya tranquilo —movió las manos un poco—. Pero tal vez deberías buscar una respuesta a ello, él debe estar esperando algo por lo menos.

—Eso lo sé pero es complicado.

—No si sabes que sientes. Si yo llegara a preguntarte eso seguramente me lo dirías de inmediato.

—Claro que si, te responderías que eres mi amiga.

—Y eso es porque sabes lo que sientes por mí, afecto y amistad, y lo mismo para los demás —se acercó a la puerta.

—Sí, bueno, es diferente.

—No tanto, tal vez te estás engañando a ti mismo diciendo que son una cosa y cuando lo piensas en profundidad te confundes —lo miró cuando este se acercó a su lado—, organiza bien tus cosas antes de especular.

—Intentaré.

—Y mejor que sea rápido —miró hacia el pasillo—. Además, si estas con la idea de que son amigos no tiene por qué ser duro, ni que fuese una especie de amorío ¿no? —volvió su vista a él con una sonrisa pícara.

Una sonrisa socarrona apareció involuntariamente, ella de manera distraída –sin borrar la sonrisa pícara– señaló de manera distraída un punto en el pasillo, siguió con la vista la línea invisible.

Al otro lado del lugar estaba Mika, pero no solo, tenía al frente (cerca) a una chica que le hablaba muy animada, se notaba la incomodidad del otro ante lo cerca que estaba, y cada paso se acercaba más.

No esperó a que la parte suya que pensaba las ideas reaccionara, se dejó llevar como siempre por los impulsos, e ignoró la risilla de ratón de Shinoa, fue a donde estaba Mika.

—Me lo llevaré un momento.

Lo empujó desde atrás de los hombros sin darle tiempo a la chica de poder quejarse o reclamar por la intromisión.

—Ya creo que estamos bien —dijo poniendo resistencia al estar lejos.

—Deberías aprender a alejarte de las personas con las que no quieres estar —dijo como regaño.

—Perdona si fue una molestia para ti tener que sacarme de ahí —dijo con sarcasmo.

—No se trata de eso.

—Pues así es como parece.

—Simplemente si no quieres estar con alguien solo no lo estés y ya.

—¿Quién dijo que no quería estar con ella?

—Por favor, tu incomodidad se notaba a millas —soltó—¿O quieres que te muestre como se veía tu incomodidad? —dijo enfatizando con las manos n movimiento de ondas.

—Bien, ya entendí, gracias por sacarme de ahí —cruzó los brazos—, si tanto te molestó la próxima deja que me las arregle, no necesito de un perro guardián.

Se pasó una mano por el cabello viendo a Mika entrar al baño.

—Por lo menos sé más sincero con el agradecimiento —susurró.

Dudó un momento, pero al final terminó entrando encontrándose a Mika lavando sus manos.

—Si vas a montar otra escena mejor ve a otro lado —dijo serio, pero al final terminó soltando una risa—. Dime por favor si lo de antes no fue una escena de celos.

Él se acercó y se apoyó en el borde del lavado.

—Tómalo como quieras —lo obligó a verlo—. Pero si hubiese sido así ¿qué harías?

—No sé qué tratas de insinuar —apartó la cabeza al frente al espejo.

—Acerca de la pregunta de anoche —captó su atención—, creo que ya tengo la respuesta.

—¿Crees o lo aseguras?

—Un poco de ambas.

—¿Cuál sería?

Cruzó su brazo por sobre su hombre.

—¿No es obvio? —sonrió—. Somos amigos.

Mika lo miro por el espejo, sonrió, pero no trasmitía la alegría como la del otro, sino una fingida, pero igual se obligó a ponerla por lo menos para disimular.

—Es bueno que me hayas respondido —suspiró—. Mejor regresemos, creo que no falta mucho para que volvamos a clases.

No se alejó mucho, Yuu no se lo permitió, lo tenía agarrado del cuello del uniforme.

—Somos amigos; fue lo primero que pensé y tenía la intención de decirlo anoche, pero no pude —lo soltó—, no pensé que una pregunta fuese tan difícil de responder, y pensar que los exámenes tienen preguntas difíciles.

—¿A qué quieres llegar con esto? —preguntó directo.

—Bien, bien, bien. Lo que trato de decir es que tú no encajas como amigo —movía sus manos juntas.

—Entonces ¿dónde encajaría?

—Si me dejas terminar te enterarás —rezongó molesto—, mira, lo voy a dejar más claro.

Se acercó a besarlo, largo y tierno, pero tuvieron que separarse antes que alguno termine desmayado por la falta de aire.

—Esto… esto podría estar en diferentes categorías —dijo Mika con sus mejillas calientes.

—Da igual, siempre y cuando sea como yo lo siento.

Mordió su labio inferior antes de volver a juntarlos con los suyos en otro beso, las manos de Mika se apoyaron en sus hombros mojando un poco la tela. Poco a poco fue abandonando sus labios besando la pálida –pero cálida– piel de su barbilla.

—Es… espera ¿qué pasa si alguien entra?

—Que entre, no me importa.

Corrió el cuello del uniforme descubriendo la marca de anoche, la besó; fue hacia otra parte del cuello lisa y tentadora para dejar una marca, pero lo detuvo.

—Espera.

Lo miró con desconcierto; sus ojos se agrandaron al verlo desabrochar el segundo botón (el primero ya lo estaba) de su camisa y le dio la espalda, parecía dudoso y estaba nervioso tan solo ver sus manos temblar lo delataba. Corrió el cabello de su nuca. Se acercó abrazándolo por detrás, su respiración chocaba contra su piel por la cercanía. El suave roce de sus dientes hizo temblar su cuerpo esperando la mordida, hizo suave presiones antes de morder con fuerza, sacando de Mika algunos quejidos.

Buscó apoyo en el lavado, el agua seguía corriendo, había olvidado de cerrar el grifo pero era lo de menos, cosquilleo fue lo que sintió en la piel de su vientre cuando las manos tibias de Yuu se colaron bajo de camisa acariciándolo.

Ya no importaba si alguien entraba, o tal vez sí, pero la simple idea de que eso pasara era aterradora pero también excitante, no todos los días uno se encuentra con algo así en el baño, esto solo aumentaba más el nivel de libido entre ellos.

Entre el ruido del agua y sus jadeos bajos, el ruido de la campana sonó, pero ninguno parecía darle importancia. Frente a él estaba el espejo. Sus mejillas rojas, su boca entre abierta jadeante y sus ojos reflejando placer, si duda Y disfrutaba de lo que no podría ver sin el espejo.


He aquí lo que pude hacer, dentro de todo no está tan mal, me gusta pero creo que pude haberlo hecho mejor, pero bue, algo es algo, quizá haya algún error por ahí que no habré notado.

Aunque sé que falta (y creo que bastante), aún no sé que clase de final tendrá si no bonito o no bonito.

El clásico de happy ending o bad ending, ya lo pensaré, sino llego a decidirme tal vez lo someta a votación, ya veré.

Me voy yendo, ya estuve mucho tiempo frente a la computadora para hacer esto.

¡Nos vemos!