Capítulo 9: No pienso más que en ti

Y aquí estoy yo, sentada en un restaurante, con unos tacones que odio, con un vestido que ahora mismo deja de ser uno de mis favoritos, y con el hombre que menos deseo estar en estos momentos. Jacob Black.

Después de mandarle el mensaje a Edward me siento realmente mal, él no me ha contestado. ¿Se habrá enfadado? La verdad es que lo entendería, teníamos una cita y no he ido. Aunque mi corazón se muera de ganas de salir corriendo de aquí e ir a su casa, pasar la noche con él. Debe ser increíble besar esos labios. Si esta noche consigo verle le voy a besar. No puedo seguir así necesito hacerlo. Mis labios le necesitan y mi corazón también.

Mi acompañante, Jacob, hablaba de muchas cosas aunque la verdad no le estaba prestando atención. Mi mente solo estaba en un lugar que todavía no conocía con el chico más maravilloso del mundo, mi Edward, espera había dicho MI, genial Bella, estas enamorada. Solo llevábamos en el restaurante unas horas y yo ya no lo soportaba más. Decidí ir al baño antes de que llegara el camarero a preguntar que queríamos de postre. Me miré al espejo y se me ocurrió una brillante idea. Pensar que mi plan podía salir bien y en menos de una hora podría estar con Edward hizo que en mi cara se pintara una sonrisa que había estado ausente durante toda la noche. Era mi momento.

Bella concéntrate, esto tiene que salir bien o no podré ver a Edward- me dije a mi misma.

Abrí mi bolso y cogí mi maquillaje, primero me lave un poco la cara y luego me puse un maquillaje de un tono más claro que el que suelo utilizar, hice que en mi rostro aparecieran como unas pequeñas ojeras, realmente sí que parecía que había vomitado y me encontraba fatal. Debo ser una mala persona pero en estos momentos no me importa mentirle a Black, porque gracias a esa mentida podré estar con Edward. Espero que Jacob no le vaya a contar esto a Charlie, si se entera de que escapé de la "cita" que él planeó me mandara solo dios sabe a dónde. Mi padre es muy obvio, seguro planea comprometerme con Jacob para obtener beneficios con ese enlace, sigue sin entender que ya no estamos en la época en que la gente se casa por dinero o por tierras, estamos en el siglo XXI y si me caso será por amor y seguro que no será con Jacob.

Con mi peor cara salí del baño y me dirigí hacia la mesa donde estábamos. Cuando Jacob me vio casi le da un ataque.

Debo de estar horrible- pensé, conteniendo una carcajada por su cara.

Y por fin, él habló.

Bella, tienes mala cara. ¿Te encuentras bien?- vaya pregunta

No Jacob, me encuentro fatal creo que es mejor que me vaya a casa, gracias por la cena- cogí mi abrigo y me decidí a salir corriendo de allí aunque los zapatos no me lo permitían.

Espera Bella, yo te llevo, pago la cuenta y nos vamos- genial parece que no será tan sencillo como yo pensaba.

Cuando ya estuvo todo solucionado subimos a su coche y me llevó a casa.

¿Quieres que me quede a cuidarte toda la noche?- preguntó muy ilusionado

No, voy a estar bien solo necesito dormir pero gracias, buenas noches- y le cerré la puerta antes de que se acercara a mí para besarme. Pobre chico cree que yo también correspondo sus sentimientos aunque nunca le he dado esperanzas ni le he hecho ilusiones, pero creo que Charlie se ha encargado de eso.

Corrí hacia mi cuarto y me puse la ropa que en un primer momento llevaba, la ropa que me había puesto para mi verdadera cita con el chico que verdaderamente ocupa mi corazón. Edward, solo pronunciar su nombre y el corazón casi me sale del pecho.

Me lavé la cara porque realmente tenía un aspecto horrible. Miré por la ventana para confirmar que Jacob se había ido y fui corriendo a por mi coche para ver a mi príncipe cuando antes.

No había mucho tráfico así que llegue sin problemas y tampoco tuve problemas al entrar, me di cuenta de que estaba hambrienta porque no había comido nada durante la cena. Suerte que antes de llegar a casa de Edward compré un poco de helado y cogí una película, realmente me sentía culpable y quería compensarle. Cuando llamé a su puerta no había mirado ni el reloj, igual estaba acostado o peor enfadado conmigo. Mis temores se apoderaron de mí hasta que la puerta se abrió. Y pude ver esos ojos verdes que tan loca me tienen.

Hola- dije tímidamente

Hola, no te esperaba- fue sincero pero y sonó triste, me sentí muy mal por eso.

Lo siento- no pude evitar mirar el piso, me sentía muy culpable por hacerle sentir mal.

No Bella, estoy encantado que estés aquí- en ese momento no pude evitar mirarle y sonreírle de la forma más sincera que jamás había sonreído a alguien.

Pasa Bella por favor- dijo de forma cortés.

Sé que es tarde pero ¿te apetece una peli y un poco de helado? Aunque si me invitas a cenar tampoco me importaría no he cenado- dije eso con un poco de temor a que me rechazara pero ya estaba dicho. Me apetecía mucho estar con él.

Me apetece mucho- cuando dijo eso creí que me iba a morir pero de felicidad. Mi corazón estaba a punto de explotar.

Sin poderlo evitar acaricié su cara mirando fijamente sus ojos y como si él también deseara lo mismo que yo se acercó a mí y me acordé de lo que me había prometido a mi misma si le veía esta noche. Lo cogí del cuello y lo besé. No sé cuando tiempo estuvimos besándonos en la puerta de su casa ya que no había llegado a entrar todavía. Nos separamos para poder respirar y juntamos nuestras frentes. Me di cuenta que ambos sonreíamos como dos adolescentes dándose el primer beso. Eso me gustó mucho.

¿Cenamos?- no pude evitar soltar una risita al escuchar a Edward decir eso, él tampoco había cenado y había cocinado para mí, era mi caja de sorpresas particular.

Fuimos a la cocina y calentamos la cena y nos pusimos a hablar. Hablamos mucho muchísimo, de todo lo que se nos venía a la cabeza. Después de cenar pusimos la película que había traído y comimos un poco de helado aunque debo reconocer que la película no la vimos mucho pues estábamos hablando y de vez en cuando el acariciaba mi cara o mi cabello y eso me ponía la carne de galliano porque quería más, quería acariciarle yo también. Sin pensarlo mucho casi me eché encima de él y le besé. Cuando nos tuvimos que separar para coger aire me di cuenta de que en la sala había un enorme piano, se veía antiguo pero era precioso.

¿Tocas?- le pregunte muy intrigada

Si, ¿quieres que toque para ti?- casi me da un ataque cuando oí eso.

Por favor, te lo suplico si es necesario- y una sonrisa apareció por enésima vez en mi rostro, con él era tan fácil ser yo misma, no tenia que esconderme solo ser yo sin miedo a ser juzgada o rechazada porque Edward me aceptaba.

Nos levantamos del sofá cogidos de la mano y nos sentamos en el banco del piano. Edward empezó a tocar una hermosa melodía.

Cuando esta terminó, me miró a los ojos y acariciando mi mejilla me dijo.

Esta la has inspirado tu- sin esperarlo se acercó a mí y me besó.

En ese momento cerré mis ojos y me dejé llevar, sabía lo que sentía por él y lo daría todo por estar toda la vida a su lado, quería entregarle todo, ser suya y que él fuera mío. Esa noche nuestros cuerpos fueron uno y pudimos sentir como nuestros cuerpos decían lo que nuestros labios aun no habían pronunciado, que nos amábamos.