Sí, lo sé, llevo tanto tiempo sin actualizar que no merezco el perdón… de verdad que lo siento mucho, pero la vida da muchas vueltas y uno no se espera que le ocurran algunas cosas… en fin, os resumiré que sufrí una pequeña depresión, que me hizo suspender casi todos los exámenes y eso hizo que aún me sintiera peor y bueno, era un círculo vicioso del que costó salir. Pero las cosas ya van bien, aunque sigo sudando sangre para sacarme la carrera xD y entre las clases y las prácticas me quitan todo el tiempo! Pero ahora sí que valen la pena.
Bueno chicos, que vuelvo a ser yo! Vuelvo a estar aquí, a disfrutar de la vida! Y estoy volviendo a escribir fics, aunque cuesta volver a hacerlo después de tanto tiempo jejeje… pero se intenta, y me he propuesto avanzar Heredero hasta que contacten con los magos… a ver si lo consigo!
Por último os quiero dar las gracias a todos los que seguís el fic, por seguir con él y no abandonarlo. Y sin más preámbulos, os dejo con un nuevo capítulo que espero que sea de vuestro agrado, es uno de mis favoritos (por ahora xD).
Cap. 9: alasAlka, Losse, Tinko, Leo y Olos llegaron juntos al establo, deseando mostrarle sus caballos a Léithen y preguntándose cómo sería el que escogería al príncipe.
Yo estoy segura de que será blanco- exclamó Alka.
¿Y por qué blanco?- preguntó Tinko.
Porque es signo de pureza. El ideal para un príncipe.
¡Qué chorrada!- se rió, recibiendo a cambio una colleja que logró esquivar por los pelos- Pues yo creo que será… marrón tirando a dorado… como el primero que hay al entrar al establo de los de sin jinete, el de patas marrones y crin negra.
Pues yo creo que será como Ráfaga, el de Alasse- propuso Leo- Ya me entendéis…- guiñó un ojo y todos se echaron a reír.
¡Ja, ja, ja! Me apuesto lo que queráis que los encontramos juntos.
Claro- dijo Olos riéndose- Como le tiene que enseñar todas nuestras costumbres…
¡Excusas!- exclamaron todos a la vez entre risas.
¡Eeeeooooo!- oyeron que les llamaban.
¡Ja!- exclamó Tinko- ¿Qué os he dicho?
Todos se giraron hacia donde provenía la voz. Ahí estaban Léithen y Alasse que los llamaban, ambos levantando un brazo para que les vieran. Estaban uno delante del otro, acariciando a Ráfaga que estaba en medio.
¡Hola chicos!- saludó Alasse en cuanto se acercaron.
¿Qué tal Léithen? ¿Ya tienes caballo?- preguntó Tinko.
Puede- dijo éste con sonrisa pícara.
¿Ah sí? ¿Dónde lo tienes?
Está aquí, pastando- dijo señalando el campo, que precisamente estaba lleno de caballos.
Muy gracioso- exclamó sarcástico.
Esperad, vayamos antes a coger los nuestros- sugirió Olos- Falta poco para la clase.
Eso, así fardamos- rió Tinko.
El resto aceptó ir primero a por los suyos y se dividieron según el establo.
Son buenos chicos, ¿verdad?- dijo Alasse una vez se alejaron los demás.
Léithen asintió sin apartar la vista de los establos, esperando verlos aparecer de nuevo. Alasse lo miró con una sonrisa.
¿Sabes, haryon? Me tienes asombrada.
¿Quién, yo?- preguntó mirándola con sorpresa.
Sí. Todo esto es tan nuevo para ti… ayer viste por primera vez a tu abuelo… sólo hace unas horas que conoces a los chicos… has empezado a desarrollar unas habilidades que no son fáciles… y aún así te has adaptado a todo perfectamente.
Bueno… tampoco puedo hacer otra cosa, ¿no? Además, me habías dicho que nosotros nos adaptamos a todo muy fácilmente.
Sí, pero no tanto- se rió- Las clases de esta mañana eran bastante complicadas, me ha sorprendido muchísimo que lo hayas logrado todo tan rápido. Tienes un gran poder- volvió a sonreírle.
Je, je…- Léithen rió nervioso.
La verdad es que se estaba cansado, su cuerpo le había pedido a gritos echarse a dormir después de los esfuerzos que había hecho tan seguidos esa mañana. El día anterior lo había cansado con tantas emociones y además había estado hablando con su abuelo hasta más de medianoche… y por si eso fuera poco, el amable Tinko lo había levantado de buena mañana para empezar esas clases tan agotadoras.
Al menos había podido descansar un poco después de comer, cosa que agradecía, aunque después habían ido a ver los dragones y se habían pasado más de una hora recorriendo los establos… pero también había tenido una media hora de descanso junto a Alasse y los caballos antes de que llegaran los demás. Aún así, el joven príncipe estaba deseando ver de nuevo su nueva almohada.
Volviendo con los demás, a los pocos minutos los primeros en volver fueron Alka y Tilko, que salieron juntos del mismo establo puesto que ambos tenían yeguas.
La de Tinko era de una especie de gris perla precioso, como nacarado. La crin y la cola eran negras, los cascos grises y los ojos de un suave azul pálido.
La de Alka era palomino, es decir, de color canela y con las patas y la punta del morro, más una raya en la frente, blancos. La crin y la cola también eran blancas pero con tonos dorados, los cascos de un canela más oscuro y los ojos marrón brillante.
Léithen, ésta es Linta- dijo Tinko acariciándole la frente- La llamo así porque es muy rápida.
Y muy bonita- dijo Léithen.
~Gracias~ Linta movió la cabeza, contenta, y le olió la mano.
La mía se llama Vilwa- dijo Alka- Es una inquieta y siempre está de un lado a otro, de ahí su nombre.
~¡Alka!~ exclamó la yegua ofendida~ Hola príncipe.
Hola- dijo Léithen con una risita ahogada, dejando que también le oliera.
Unos segundos más tarde aparecieron Losse, Leo y Olos con sus caballos. Como Léithen ya se imaginaba, el de Losse era blanco. También era muy bonito y parecía desprender una leve aura de luz a su alrededor de lo puro que era. Su crin y su cola eran de un blanco más oscurecido, y los cascos y los ojos plateados.
El de Olos era de color marrón anaranjado muy claro, con la mitad de las patas traseras blancas. La crin y la cola tenían un color gris azulado muy curioso. Los cascos eran marrón chocolate y los ojos de un suave naranja parecido a la miel. Y en mitad de la frente tenía una mancha blanca en forma de lágrima.
El de Leo era completamente negro, tan profundo que los cascos no se diferenciaban. La crin y la cola tenían hermosos reflejos verdosos, y los ojos eran de un rojo muy intenso que destacaban tanto como los de Alma.
Bueno, aquí estamos- dijo Leo.
Son preciosos- exclamó Léithen mirando los caballos.
Éste es Nie- dijo Olos- lo llamé así por su mancha- le acarició la frente.
~Aunque es nombre de yegua~ se quejó el caballo dejando que Léithen lo tocara.
Pues yo lo encuentro muy bonito para un caballo.
~Vaya, gracias.
El mío se llama Nikwe- dijo Losse- ya se ve el porqué.
~Sí, se lo pensó mucho~ se rió Nikwe sacudiendo la cabeza y oliendo la mano de Léithen.
Y él es Súle- dijo Leo- No tengo ningún porqué en concreto- se encogió de hombros- Simplemente me gusta.
Pues yo creo que le queda muy bien.
~Eres muy amable~ dijo Súle acercando su cara para que le acariciara.
¿Así qué? ¿Nos enseñas el caballo que te ha tocado?- preguntó Tinko ya con impaciencia.
Pues… sí, si logro que venga, sí- dijo Léithen echando a andar.
~Por su carácter seguro que le ha tocado un caballo muy tranquilo~ dijo Nie.
~Eso te lo cuestiono~ dijo Ráfaga.
~¿Sabes quién es?~ preguntó Súle.
~Sí.
~Pues dilo, anda. ¿Quién es?~ dijo Nikwe ladeando la cabeza, pero Ráfaga negó con la cabeza.
~No seas malo, Rafi~ dijo Vilwa.
~No lo pienso decir, preciosa.
Alasse…- dijo Tinko siguiendo la conversación de los caballos- Tú nos lo dirás, ¿verdad?
¿Yo? Ah, ah- dijo negando la cabeza.
¿Por qué tanto misterio?- preguntó Alka.
~Eso, eso~ dijo Vilwa respaldando su jinete.
Por eso- Alasse señaló a Léithen, que venía con Alma a su lado pero que se paró al ver tanta gente.
Chicos, os presento a Alma- dijo Léithen mirándolo- ¿Alma?- se sorprendió al ver que estaba quieto a unos metros de distancia, con la mirada dura- Alma… ¿Qué haces?
¿Estás de guasa?- dijo Tinko bajando una ceja.
¡Claro que no se acerca! Es el indomable- repuso Olos.
Si querías impresionarnos, no cuela.
La broma no os ha salido bien- dedujo Alka.
No es ninguna broma- dijo Alasse- Léithen es su jinete.
¿Cómo va a ser su jinete?
El indomable nunca se acerca a la gente- dijo Losse.
~Ni siquiera se acerca a los caballos~ rechinó Súle.
~Nunca se ha relacionado con nadie~ explicó Linta~ Siempre está apartado de la manada. Cuando nos hemos acercado a ofrecerle algo o hablar nos ha ignorado. Es muy antipático.
~Sí, siempre está quebrantando normas y sólo causa problemas~ siguió Nikwe, mirando mal a Alma, que le devolvió una de desconfianza.
Basta- dijo Léithen con autoridad, pero sin ser rudo- Tendrá sus razones para eso- habló para todos en general.
~Pero se cierra en sí mismo.
Tiene razón- dijo Tinko- El indomable…
Se llama Alma- dijo Léithen algo molesto.
Eso, Alma… está en su mundo. Es como si viviera solo en una cúpula.
A los humanos también les pasa eso. Se llama Autismo.
¿Ah sí?- preguntó con total sinceridad. Nunca lo había oído.
Eh, me ha escogido como jinete y no pienso apartarme de él porque sí.
Bien dicho- dijo Alasse sonriendo, incluso con orgullo.
Bueno…- dijo Leo.
Tú sabrás- Tinko se encogió de hombros- Será mejor que te acostumbres al suelo.
¿Eh? ¿Porqué?
Porque será lo que más veas si lo montas- todos se echaron a reír.
Gracias por los ánimos- rió.
¿A qué vienen estas risas?- Hwinde y su hermana Hwesta llegaban en ese momento.
Buenas tardes, profesor- dijeron los jóvenes a coro excepto Léithen, que no imaginaba que lo fuera.
¿Preparados para la clase, chicos y caballos?
¡Sí!- exclamaron / relincharon.
Haryon, tú harás las clases con Hwesta. Te enseñará a montar y te pondrá al nivel básico.
Sí.
Los demás id yendo al circuito. Voy a por mi caballo y os alcanzo.
Todos se pusieron en marcha, despidiéndose antes de Léithen (cierta persona como si se despidiera para siempre) y deseándole suerte. Hwesta lo llevó por la parte trasera del establo de los caballos para adiestrar, donde había un cercado. Allí es donde harían las primeras prácticas para mirar de domar a Alma.
Fue entonces cuando el príncipe se dio cuenta de que Alma no estaba cerca. El caballo les había seguido inicialmente, molesto por la presencia de su "intento" de domadora pero haciendo caso a su jinete. Pero en cuanto vio el cercado donde tantas veces habían intentado meterlo, se había dado media vuelta.
Y hablando del jinete… Alma lo encontraba muy curioso. Podía notar que el chico no era como los demás thioréls, había algo que lo hacía diferente. También era serio y un poco cerrado a los demás, algo que nunca había visto en esos seres. Además parecía que no le importaba que él fuera mestizo. Todo lo contrario, ¡se lo veía encantado! Era el único que lo había mirado con admiración y, sobretodo, comprensión. Eso último lo había visto enseguida. Y hacía un momento lo había estado defendiendo de los demás. Nunca había encontrado a nadie que lo defendiera. Por eso lo había elegido, había algo diferente en él. Y eso los caballos lo notan.
¿Dónde se ha metido?- preguntó Léithen al aire.
Ay…- Hwesta suspiró- Ya empezamos… odia el cercado. Nunca hemos logrado meterlo dentro.
La cuidadora se quedó pensativa mientras Léithen llamaba sin éxito al caballo.
No va a venir, me extrañaría que lo hiciera. No te ofendas, pero el que ahora te tenga de jinete no cambiará su actitud de golpe.
¿Y qué puedo hacer?- esperó a que Hwesta le respondiera, pues volvía a estar pensativa.
Empezaremos de otra manera… hoy dedícate a estar con él. No sé si servirá de algo pero háblale. Para que se acostumbre a ti, acarícialo, dale de comer… eso ayudará a fortalecer vuestro vínculo. Ven, te enseñaré la alimentación.
Hwesta le indicó donde estaban los piensos y otras comidas para los caballos. Le enseñó un poco sobre la alimentación: los tipos de piensos, forrajes, la comida rica en fibra, la comida suculenta, los concentrados ricos en carbohidratos y los ricos en proteínas. También le mostró los cubitos alyar, que se parecían a un cubito de caldo con un color parecido a la savia de los árboles. Eran muy prácticos para cuando partían de viaje, pues uno de estos cubitos al día le proporcionaba al animal el alimento y las energías que necesitaba.
Luego había las que llamaríamos "chucherías" para caballos, que se les daba como premio o simplemente para contentarlos de vez en cuando. Había varios tipos de frutas que se cultivaban sólo allí, así como derivados de plantas con diferentes formas (por ejemplo de un terrón de azúcar) que Léithen nunca había imaginado que pudieran tener tantas propiedades y gustos.
La pequeña clase introductoria no duró mucho y Léithen pronto salió a buscar a Alma. Lo encontró pastando alejado de los demás caballos. El caballo se dio cuenta de la presencia del príncipe, pero no hizo ápice de moverse hasta que lo consideró demasiado cerca, momento en que lo miró amenazante pero a la vez con cierto temor (cosa que demostraba con las orejas un poco bajadas).
Por fin te encuentro- dijo aliviado levantando una mano para acariciarlo, pero Alma se mostró receloso y dio un paso atrás- ¿Qué te pasa? ¿Te has enfadado conmigo? Yo no sabía que no te gusta el cercado ese… ni siquiera sabía que iríamos allá- volvió a intentar acariciarlo, pero Alma resopló- Vale, vale… tú mismo.
Bajó las manos un poco decepcionado, sin saber qué hacer. Alma no le quitaba el ojo de encima, preocupado por si era una trampa. No estaba dispuesto a ir al cercado por mucho que fuera su jinete.
De repente el caballo levantó la cabeza con sorpresa. Léithen se había puesto a andar hacia otra dirección. Extrañado ante ese cambio movió una oreja hacia delante, mirándolo curioso. ¿A qué venía eso?
Léithen estaba cansado. Había empezado a sentir molestias en la espalda, así que fue a sentarse bajo un árbol. Si Alma estaba enfadado con él no podía hacer nada, así que ¿para qué perder el tiempo?
Una vez se hubo tumbado con los brazos detrás de la cabeza, suspiró y miró hacía el cielo. Los rayos se colaban entre las hojas, que al movimiento que les daba la brisa dejaban ver algo de azul. Era bonito. Se quedó mirando hacia allá, sin pensar en nada. Sólo disfrutando de la paz que sentía.
Alma se acercó bajando la cabeza para mirarlo. Al darse cuenta de que el chico miraba hacia arriba lo imitó, y su expresión de curiosidad cambió a una de tranquilidad al poco rato mirando algo tan sencillo y, a la vez, tan bonito. No tardó mucho en relajarse y al cabo de unos minutos miró a su jinete al oír que cogía aire, y vio que había cerrado los ojos y suspiraba, sonriendo. Aprovechó que no miraba para bajar la cabeza y observarlo.
Léithen se sentía en paz consigo mismo. Era algo que nunca había sentido, el poder estar tan tranquilo y relajado, y por primera vez su mente se quedó en blanco, notando la calidez del sol en su piel, cada sonido, cada brisa del suave aire… hasta que una cosa caliente y húmeda le tocó la mejilla. Se asustó, pero se quedó quieto, pues era el hocico de Alma que le echaba aire en la mejilla. Le estaba oliendo. Aún sin abrir los ojos levantó una mano con cuidado y empezó a acariciarlo, notando su suavísima piel.
Alma se sorprendió y alejó un poco el hocico al notar que el chico le acariciaba, pero no pudo resistirse. Le gustaba. Dejó que siguiera acariciándole el cuello y al final se tumbó a su lado. Pasó a olisquearle el pelo, pero resopló al entrarle alguno en la nariz. Léithen se rió, abrió los ojos y se peinó con las manos ya que el caballo le había echado todo el aire.
Me alegra que ya no estés enfadado conmigo- esbozó una sonrisa.
Alma lo miró sorprendido, pues realmente no lograba comprender a ese ser que tenía delante. Lo trataba de una forma tan diferente a como siempre le habían tratado los demás que no llegaba a entenderlo.
¿No quieres hablar?- preguntó apoyándose contra el tronco, pues le picaba la espalda- Estoy seguro de que me entiendes…- siguiendo el consejo de Hwesta, se puso a pensar qué podía decirle- Oye… ¿has probado esto?- dijo mostrando unas chucherías verdes en forma de terrón de azúcar que había cogido de los establos- Toma… son para ti- al ver que parecía no haberlos probado, las puso en la palma de la mano y se las ofreció.
Alma olfateó esas cosas. Había visto a Hwesta dárselas a otros caballos, y la verdad es que siempre había querido probarlas. Primero cogió uno con los labios para probar. Masticó con cuidado y, al tragar, sus ojos se iluminaron. ¡Qué rico!
Se los comió todos sin ningún temor y relamió la mano para quitarle hasta el olor a esas chucherías. Léithen puso cara de pena… ¡le había dejado la mano llena de babas!
Ya… ya… ¡tranquilízate!- Léithen se echó a reír cuando Alma le pasó el morro por el vientre y bajó hasta los bolsillos, buscando más- ¡No, no, para! ¡Ja, ja, ja! ¡Que no me quedan más! ¡Ja, ja, quieto, me haces cosquillas!
Alma hizo una mueca de decepción. Esas cosas le habían gustado mucho.
Luego te traeré más, ¿vale?- dijo acariciándolo.
El caballo, contento, afirmó con ahínco y se dejó acariciar, poniendo la cabeza al lado de Léithen. Al cabo de unos minutos, el joven príncipe notó que algo en su bolsillo se movía.
~¡Harry!~ Nén salió de repente, moviendo la cola.
Nén… ¿Quieres dejar de llamarme así?- se quejó- ¿Qué hacías aquí dentro?
~Pues… dormir~ silbó alegremente moviendo la cola.
Tú como los niños pequeños… después de comer la siesta- Léithen se echó a reír al ver que el pequeño dragón bostezaba- ¿Y Nár?
~¿Llamabas?~ Nár apareció volando y dio un par de vueltas sobre la cabeza de Léithen~ He ido a ver cómo entrenaban los demás~ rugió posándose encima de una de las piernas de su amo.
Bueno… ahora que estáis los dos os presento a Alma- miró al caballo, que había torcido la cabeza mirando a los dragones- Te presento a Nár y Nén. Llevaos bien con él, ¿eh?- les dijo a los dragones.
~¡Claro! Ningún problema~ el dragón fue el primero en trepar por el cuerpo del chico y acercarse a Alma~ ¡Hola Alma! Yo soy Nén.
~Y yo Nár~ dijo la dragona con una leve reverencia.
Pasaron unos segundos en silencio, observándose los tres. Alma no paraba de mirar primero a uno y luego a otro con una ceja levantada. Ambos le habían hablado con toda naturalidad, como si no hubieran visto lo que "era".
~¡Ala, qué cuerno tan chulo!~ exclamó Nén.
Vale, no lo habían visto.
~¿Eres un unicornio?
Alma casi se ríe de la sorpresa. ¿No era obvia la respuesta?
~Nén…~ Nár negó con la cabeza, suspirando abatida. Su hermano era igual que una criatura.
~¿Qué? ¿Qué he dicho?
Es mitad unicornio- respondió Léithen divertido ante la boca abierta de Alma.
~Es obvio~ se rió la dragona. Nén le lanzó una mirada envenenada. Siempre se metía con él~ Sin ofender~ rugió mirando al caballo, que negó levemente con la cabeza, aún con la boca abierta.
~¡Ah, como Harry!~ exclamó felizmente~ Que es mitad humano.
Si los caballos pudieran realmente abrir los ojos como Alma en ese momento, serían sapos.
¿No lo sabías?~ dedujo la dragona de fuego~ El príncipe Léithen, NO Harry~ lanzó una mirada inquisitiva a Nén~ tiene sangre humana.
¡Hey, hey, hey un momento! ¡Para el carro! ¿El príncipe? ¿Esa dragona había dicho PRÍNCIPE? ¿ESE era el famoso príncipe desaparecido hacía años? ¿El heredero que acababa de reaparecer? Eso sí que no podía creerlo… ¡Claro, ahora encajaban las cosas! Por eso lo había elegido, ambos eran mestizos pero… ¡¿El príncipe?! ¡Imposible!
Sí, es verdad- Léithen se acomodó en el árbol mirando al cielo- Y todavía no lo asumo…- dijo en un suspiro.
~Podrías escribir un libro~ bromeó Nén.
Sí- se rió- Uno por cada año escolar. Ya te lo contaré algún día- le dijo al caballo.
~Sí, su vida es muy interesante~ dijo Nár, y se dirigió a Alma~ Pero no muy divertida…
Nár…- amenazó Léithen.
~Lo siento~ la dragona se disculpó con una inclinación de cabeza.
Nén se echó a reír. ¡Su hermana estaba avergonzada! Nár, enfadada, le echó un gruñido y alzó el vuelo. Dio un par de vueltas para calmarse y se posó en una rama cercana a la cabeza de Léithen, que miraba el cielo.
Nén, curioso como siempre, no tardó en dirigirse hacia Alma que seguía algo perdido en sus pensamientos. El dragón batió sus alitas y se posó sobre el lomo del caballo. Éste, al darse cuenta, giró la cabeza hacia él y le resopló encima en señal de enfado, pero Nén o ignoró eso o no lo entendió.
~Oye, lo tuyo no son las relaciones públicas… ¿Por qué no nos cuentas algo de tu vida?
Ante esa pregunta Alma bajó las orejas y resopló más fuerte. Si hubiera podido lo hubiera tirado con el hocico, pero no llegaba.
~¿Ves? No dices nada. Venga, habla. Di algo~ dijo Nén intentando animarlo.
Los siguientes minutos están dedicados a la pelea del caballo con el dragón, que intentaba quitárselo de encima sin levantarse (pues no había ganas), mientras el otro erre que erre con que hablara. Incluso intentó darle un mordisco.
Harto ya del dragón terminó poniendo la cabeza hacia delante para no mirar al bicho ese. De pronto notó que Nén se había puesto en sus hombros e intentaba escalar su cuello. Hizo todos los gestos posibles para quitárselo de ahí pero le fue inútil: el dragón acabó postrado entre sus orejas. ¡Qué cosa más pesada!
~¡Qué pelo más suave tienes!~ exclamó feliz pasando sus patitas por las crines. La respuesta fue otro movimiento de cabeza~ ¡Ay para, acabarás tirándome! ¡Qué nervioso!
¡Por Dios! ¡¿Es que no se daba cuenta?!
En ese momento Nár bajó del árbol y se posó con su elegancia innata delante del caballo. Quería observar mejor qué demonios estaban haciendo esos dos. Alma empezaba a considerar la idea de frotar la cabeza en el suelo y aplastar a ese dragón, ya declarado como 'parásito de eliminación urgente' desde el mismo momento en que empezó a trepar por su cuello. Cuando se dio cuenta de la presencia de la dragona le echó una mirada desafiante, bajó las orejas y le resopló en señal de rechazo. Como tuviera intenciones de hacer lo mismo que el dragón azul se la comía, por muchos ardores que le podría producir luego. Realmente no le gustaba tener a Nén encima y estaba irritado, así que menos dejaría subir a otro.
Sin embargo, a Nár, orgullosa como era, no le gustó nada que el caballo la mirara así. Sopló unas pequeñas llamas de fuego por la nariz y abrió las alas de par en par, mostrando su fuego. Al ver que a Alma no parecía intimidarle, las plegó de nuevo e iniciaron un duelo de miradas de desafío, a ver cuál de los dos era mejor. Alma también era orgulloso y no pensaba dejarse vencer fácilmente.
Pero pronto el caballo se quedó absorto de los ojos de la dragona. Unos pocos segundos habían bastado para ver cómo el rojo se mezclaba con el amarillo y para que se perdiera entre los movimientos de ambos, que era como ver lava con vida propia.
~¡Eh mirad!~ exclamó Nén mirando hacia arriba, haciendo que todos también lo vieran.
Un grupo de chicos que no conocían volaba por los aires, haciendo piruetas y persecuciones. Parecía que se lo estaban pasando muy bien. Se los veía extraños con esas alas de dragón que Léithen comparó con los vampiros que había visto en películas. Por un momento se quedó absorto contemplándoles, allí, en los aires. Volar… echaba de menos poder volar. Cerró los ojos. Si al menos hubiera cogido su Saeta de Fuego… ¿Cuándo le crecerían a él esas alas? ¿Cuándo podría volver a cruzar los cielos? Ya ni se acordaba de lo que se sentía…
Alma contemplaba al grupo volador cuando notó algo raro y miró a Léithen. Bajó una ceja sin entender: una luz plateada salía del pecho de su joven amo. Nár y Nén también lo notaron y ambos se acercaron (para alivio del caballo, ¡al fin libre!). Poco a poco la extraña luz fue cobrando forma y desapareciendo… mostrando un nuevo dragón…
Sin duda un dragón bellísimo y tan majestuoso como la misma Nár.
Su piel era de un reluciente color blanco plateado, con unas poderosas patas dotadas de unas enormes garras de reflejos azulados. Desde la base del cuello y recorriéndole el lomo hasta la punta de la cola tenía hermosas plumas del blanco más impoluto, y su cola terminaba formando el dibujo de una pluma de pavo real, con colores amarillentos, verdes y azulados. Sus alas eran como las de un ángel, cubiertas de plumas turquesadas y suaves y esponjosas a la vista, como una nube. Su hocico terminaba en forma de pico, como el de un águila, y unas plumas pequeñitas le adornaban los lados de la cara. En la cabeza poseía también un par de pequeños cuernos blancos y echados hacia arriba.
Sus ojos se parecían muchísimo a los de un águila, de color dorado reluciente y con pupila redonda. Los miró a todos de uno en uno, atento y vigilante, y finalmente se posaron sobre Léithen, que al notarlo encima había abierto los ojos.
~¡Wiiiiiiii tenemos un nuevo hermanito!~ exclamó Nén con gran felicidad.
La primera reacción del nuevo dragón fue echarle una mirada furtiva a Nén y seguir con el contacto visual que tenía con Léithen. Éste sonrió cansado.
Otro más, ¿eh?- extendió los dedos para tocarlo, descubriendo que tenía pelo y era muy suave. Éste se dejó acariciar y emitió un chillido idéntico al de un águila- Hola chica.
~Hola amo Léithen~ habló la dragona, que tenía una voz joven pero armoniosa y tranquila.
~¿Queeeeeeee? ¿Otra hembra?~ preguntó Nén con carita de desilusión~ ¿Y no podía ser un macho?
~Nén…~ le reprochó Nár y se dirigió respetuosamente a la nueva con una leve reverencia~ Hola hermana.
~Hola Nár~ le respondió con otra reverencia.
~¿Cómo se va a llamar, Harry?~ preguntó el dragón azul.
Pues…- pensó un momento mientras le acariciaba las esponjosas alas- Vay… wa.
¡¡LÉITHEN/HARRY!!
Todos vieron sorprendidos cómo el chico se desmayaba y su cuerpo inerte caía de lado hacia el suelo. Alma se levantó rápidamente con ojos asustados mientras los dragones se echaban encima de su joven amo.
~Qué… ¿Qué ha pasado?~ preguntó Nén muy asustado.
~Tiene fiebre~ anunció Nár al tocarle el brazo, ella misma notaba cómo había subido la temperatura en su cuerpo.
Y sin que nadie dijese nada, Nén corrió a subirse sobre la frente del chico, haciendo bajar inmediatamente la temperatura de su cuerpo para refrescarlo. Le mojó la frente con agua para un mejor efecto. Nár se acurrucó en su pecho intentando absorberle el calor interno y capturarlo ella. Alma le tocó las mejillas con el hocico, preocupado. Vaywa se puso sobre sus patas traseras y empezó a agitar fuertemente las alas generando aire.
~¡Hay que ir a buscar a alguien!~ gritó una desesperada Nár al ver que Léithen había empezado a hiperventilar.
Todos miraron a Alma, que negó con la cabeza asustado. Tenía las patas paralizadas. Le había entrado un pánico y una sensación de angustia en el pecho que sólo había sentido una vez antes. Sólo una vez, cuando… cuando… ¡por todos los dragones! ¡¡Él no podía hacerlo!!
~¡Por favor Alma!~ Nén lo miró con ojos llorosos después de echarle unas gotas de agua en la boca del chico~ Necesita ayuda y yo no puedo volar… ¡tardaría décadas en llegar!
~¡Si yo me voy su temperatura corporal subirá!~ exclamó Nár.
~Yo… ¡yo no conozco a nadie!~ suplicó Vaywa.
Alma volvió a mirar a Léithen. Verlo sudar y coger aire de esa manera le hacía sentir una terrible angustia… su mirada adoptó decisión y empezó a cabalgar tan rápido como sus patas le permitieron. Sabía dónde estaba el circuito en el que entrenaban los amigos de léithen, la cuestión era llegar y hacerles saber que algo iba mal.
Aunque le pareció una eternidad, lo cierto es que dado a su gran velocidad no tardó ni dos minutos en llegar. Pero cuando al fin los encontró no supo qué hacer, manteniéndose un tanto alejado sin ni siquiera darse cuenta. El primero en verlo fue Linta, la yegua de Tinko, que avisó a los demás de su presencia y todos se acercaron a ver qué pasaba.
¿Qué está haciendo aquí el caballo de Léithen?- preguntó Tinko.
No lo sé- dijo Alka- A lo mejor se le ha escapado.
Todos lo miraron más curiosos que preocupados al angustiado caballo, que estaba temblando y hacía movimientos nerviosos con las patas, intentando transmitir el mensaje.
Parece nervioso- Alasse lo miró preocupada~ ¿Ha pasado algo, Alma?~ como respuesta el caballo empezó a dar vueltas sobre sí mismo golpeando el suelo fuertemente.
Se ha vuelto loco- dijo Tinko con un tono de "sabía que esto tenía que pasar". Alasse lo miró preocupada- Tranquila mujer, si hubiera pasado algo vendría algún dragón con él.
Tienes razón- la chica suspiró aliviada.
Alma estaba al borde de un colapso. ¡Sabía que había tenido que llevarse uno de esos bichos con él! Resopló nervioso y volvió a golpear el suelo con los cascos para que le hicieran caso, pues ya no lo miraban. Dio un paso hacia ellos y de un salto volvió atrás, intentando que se dieran cuenta de que quería que lo siguieran.
¿Y ahora qué hace?- preguntó Alka.
Este animal está grave- Tinko bajó una ceja y miró a su yuega~ Linta, ¿tú le entiendes?
~Em… pues… no, la verdad~ los demás caballos negaron. Alma estaba tan nervioso que no comprendían sus movimientos.
¿Estará enfermo?- preguntó Leo un tanto preocupado.
Alma echó una mirada al suelo. El tiempo corría y su angustia iba en aumento. ¿Y si Léithen había empeorado en esos minutos? Levantó la cabeza y los miró exasperado. Se habían puesto a hablar y ya no le hacían caso… ¡otra vez!
Pues yo creo que tiene algo en los cascos, de la manera cómo golpeaba el suelo…
~¡Ya está bien!
Todos miraron a Alma con la boca abierta.
~¿Es que no os dais cuenta? ¡Necesito ayuda! ¡Mi jinete se ha desmayado y está muy mal!
¡¿QUÉ?!- Alasse agarró fuerte las riendas de Ráfaga- ¡Vamos!- y espoleó al caballo para que cabalgara.
Rápidamente los caballos y la thiorán se perdieron de vista. Los demás se quedaron un par de minutos quietos, aún impresionados por lo que acababan de presenciar. El indomable… había hablado.
Alasse ni siquiera le dio tiempo a Ráfaga para pararse: saltó de su lomo nada más ver a Léithen tendido en el suelo, aún con los dragones intentando reanimarlo.
¡Léithen!
Se arrodilló tan deprisa que por poco no se le echa encima, y comprobó el pulso y la frente del chico. Estaba tan nerviosa que ni siquiera vio a Vaywa, y eso que desapercibida no pasaba.
Hay que llevarlo a un médico- dijo casi sin aliento por culpa de los nervios- Ráfaga- lo miró.
~Alma es más rápido~ sentenció éste echando la cabeza hacia atrás, lo acababa de comprobar pues no había podido alcanzarle. Es sabido que los unicornios tienen un galope muy veloz, una cualidad que por lo visto Alma había heredado.
El primer reflejo de Alma fue negarse, pero ante la mirada suplicante que le echó Alasse, al borde del llanto, le hizo reflexionar. Como si supiera de antemano lo que tenía que hacer se acercó y agachó la cabeza para que la chica lo subiera con un hechizo levitador.
Llévalo a palacio- le anunció mientras de apresuraba a montar a Ráfaga.
Ambos caballos salieron como alma que lleva el diablo justo cuando el resto de los thioréls llegaban, quedándose con un palmo de narices. Medio segundo después los estaban siguiendo.
Afortunadamente no estaban muy lejos de palacio y llegaron en poco tiempo. Russan y Anga, que montaban guardia en la entrada, corrieron alarmados al ver llegar a Alma con el príncipe desmayado encima.
~¡Ayuda! ¡Ayuda!~ relinchó el caballo.
¡Por todos los dragones!- exclamaron ambos guardianes a la vez.
¡¿Qué ha pasado?!- preguntó Anga.
~No… ¡No sé! ¡Se desmayó de golpe!~ bufó.
¡Anga, Russan!- Alasse y los demás llegaron entonces- ¡Voy a buscar al sanador Estel!
Salió corriendo tan rápido como las patas de Ráfaga fueron capaces. Anka y Leo la siguieron mientras los demás ayudaban a los guardianes a llevar a Léithen a su habitación y avisar al rey y a Auresse, que estaba trabajando en la misma sala que él.
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¿Y bien?- Auresse fue la primera que preguntó.
Pues…- el sanador, un thiorél de pelo blanco y largo, salía en ese momento de la habitación- Son las alas.
¿Las alas?
Sí, van a salirle pronto.
Pero…- Anga se cogió el mentón, pensativo- Sus síntomas no son normales…
No, la verdad, no lo son. Verán, su cuerpo todavía no está adaptado y no es tan fuerte debido a su sangre medio-humana. No tiene una resistencia que actúe tan rápido como nuestros cuerpos.
Es débil…- murmuró para sí Throén, que también había sido avisado.
Y no sólo es eso- prosiguió el sanador- El chico ya estaba agotado físicamente por el cambio de cuerpo, por lo que casi no tiene fuerza para afrontar bien la salida de las alas- suspiró negando con la cabeza- Esto no va a ser fácil.
Tal y como dijo el sanador Estel no resultó nada fácil que las alas de Léithen aparecieran. El joven príncipe pasó la noche con una fiebre altísima que traía de cabeza al pobre hombre, que le administraba todas las pociones, plantas y hechizos que conocía para mantenerlo estable. También le estuvo dando pociones para fortalecerle el cuerpo ya que se necesita mucha energía para soportar el proceso de aparición de las alas, energía que el chico había gastado con el cambio de cuerpo.
Nadie en palacio durmió esa noche.
Sin embargo, fue la mañana siguiente cuando realmente empezó el proceso. En la espalda de Léithen, que habían colocado bocabajo, empezaron a verse unos pequeños abultamientos entre los omoplatos. El sanador, que estaba pendiente de eso, le puso unas gasas con agua fría que arrancaron un ahogado grito de dolor en el chico.
Haryon, esto te va a doler. Debes aguantar.
Justo cuando se giró, Léithen emitió un grito tan desgarrador que le helaría la sangre al mismísimo Voldemort, al mismo tiempo que se arqueaba como un gato y apretaba los puños hasta clavarse las garras atravesando las sábanas, con los ojos desorbitados.
Donde antes estaban esos pequeños abultamientos se estaban abriendo unas heridas largas y profundas de dos dedos de ancho por lo menos.
Léithen nunca había sentido semejante dolor, le parecía que iba a partirse en dos. Es más, notaba perfectamente que se rompían huesos en su espalda y las heridas le ardían como si le echaran líquido corrosivo sobre ellas. Se quedó de rodillas, perfectamente consciente en ese momento y tratando de respirar. Cerró con fuerza los dientes, jadeando y sudando frío, mientras el sanador no dejaba que nadie se le acercara. Pocos segundos después notó cómo su espalda crujía y los músculos se desgarraban, y el dolor fue tan atroz que perdió la sensibilidad y la vista un segundo antes de caer inconsciente. Sólo pudo dejar escapar un grito menos intenso que el anterior, pero más aterrador y desesperado.
De las heridas que se habían extendido hasta el lomo del chico surgieron, junto a éste último grito, unas grandes alas de dragón negras y arrugadas manchadas de sangre. El sanador no vaciló ni un instante y llamó a sus ayudantes para que le ayudaran a extender, lavar y secar esas alas pochas.
Las alas salen con cartílago en lugar de hueso para una mejor "extracción" al ser más blandas, pero se osifican rápido, por lo que se deben extender inmediatamente. Un thiorél debe mover, extender y batir las alas no sólo para que adquieran una buena forma mientras se osifican, sino también para que el drenaje de la sangre funcione y los músculos se fortalezcan. Y puesto que Léithen no estaba despierto para hacerlo, tendrían que ocuparse ellos.
CONTINUARÁ..
NdA:
Y bien? Qué tal? Y qué os va pareciendo Alma? Espero que os haya gustado el capítulo ^^ Ah, x cierto! Ya tenéis los dibujos de Alma y Ráfaga colgados en mi web (ver mi perfil), y aquí tenéis los significados de los nombres:
Estel: esperanza (el sanador)
Alya: rico (los cubitos comestibles)
Linta: rápido (la yegua de Tinko)
Vilwa: revoloteante, que se mueve de un lado a otro (la yegua de Alka)
Nikwe: nieve (el caballo de Losse)
Nie: lágrima (el caballo de Olos)
Súle: espíritu (el caballo de Leo)
Alma: prosperidad, buena suerte, riqueza (por eso decían que no le pegaba mucho en élfico xD)
En cuanto a los reviews sólo contestaré los más relevantes o si no, no acabo jajaja!
Orhen Shiy: hola Ely! Encantada ;D Alma es un caballo, y sí q lo había dicho sí xD y bueno, lo de vivir más la vida al estilo familiar… bueno, algo habrá :P pero quiero q pase pronto el tiempo para q vuelva a Hogwarts así q tampoco podré hacer mucho… supongo q tendré q resumir, pero bueno, espero q no desagraden los resultados. Ya me dirás a medida q vaya publicando eh? Besicos! :-3
Misterio: ais, sí hija sí, el mundo d los vivos al final me ha llamado… el d los muertos me ha acabado aburriendo… demasiado silencio. Me gusta, pero no tanto xD y no veas cómo me he reído con lo d Throén gay jajajaja!!! XDDDD ais, qué le va a pasar chica, si no soportaba a su hermano jeje… y lo d Nén llamándolo papi a mi también me encanta. Al final no consiguió llamarlo así, pero sigue llamándolo Harry jaja! Oye, esa idea de encontrarse con un elfo es buena, me has dado en qué pensar… cawen! Ya me has desbaratado los planes! XD gracias x tu review y espero q este capi te haya gustado, besos!
Lord Elledan: muchas gracias, el dibujo de Alma ya está colgado jeje… y no sé qué le pasa al side7 que no me deja subir los q me faltan ¬¬ en fin, lo iré probando estos días a ver… el de Léithen no lo quería poner hasta que no salieran todos los dragones, porque sale con todos ellos, pero total ya hay uno colado d hace tiempo xD y sorpresa! Ya tienes al aire!! Ahora sólo faltan tierra y bosque! Sobre Throén, él no muestra abiertamente lo que piensa, pero está claro que no le debe hacer mucha gracia que su sobrino sea el heredero… como ves, piensa que es débil, aunque no deja claro si lo ve como algo positivo o negativo jeje… y sí, tendrá q aprender a usar armas como algo natural en ellos. De hecho el arco y la espada están muy marcadas en su familia, ya lo verás. Espero que este cap haya sido de tu agrado, un saludo y espero tu review!
Saphyr Kinamo: hola! Muchas gracias x los comentarios! Yo también adoro los dragones, son los animales más hermosos y magníficos del mundo! Imagino que te habrá gustado Vaywa jeje… ya falta poco para q aparezcan los que quedan, un poco d paciencia. Y sí, me encantan los animales! Estudio veterinaria ;P mucha suerte a ti tb y espero q entres a biología! Besos!
Leahnor Lex J. Maxwell: q conste q Alma y los dragoncitos son miooooosss!!! :D y Léithen tb muajajaja!! Para ver los dibujos d los dragones y demás tengo el link en mi perfil, sólo tienes q darle a mi nombre y allí está puesto para q puedas verlos todos ^^ si aún así tienes problemas dímelo y lo hablamos xD
Meche-Black: me ENCANTA el dibujo. Es precioso, de verdad! Me siento halagada y todo xD muchísimas gracias… me hace mucha gracia q está del mismo perfil q mi Léith jiji… a ver si el side7 me lo deja colgar q no sé q le pasa esta noche! .
Utena-Puchiko-nyu: muchas gracias! Alasse infantil? En serio? No es lo q pretendía, siempre intento q parezca dulce y comprensiva, y como dice su nombre, alegre! Espero q con éste y los siguientes capítulos la vayas viendo de otra manera, realmente la q quiero q parezca infantil es Alka jajaja! Sobre lo que pasa en el mundo mágico no tenía pensado hacer nada x el momento, pero sí la reacción q tendrán cuando Léithen encuentre la manera d comunicarse con ellos. Y sobre lo d Hogwarts, pues… es secreto jujuju! Sería revelar trama, sorry! Y parejas secundarias pues… no, sólo había pensado en algo d Ron y Herm y la decepción d Ginny x Harry pero poco más… un beso y espero q te siga gustando cómo irá evolucionando el fic, gracias x tus aportaciones.
Mirug: Hola Mirug!! Sabes q espero tus reviews como agua d mayo, ya me asustaba q no llegara eh? ;D espero q este capi te haya gustado y ya ves que no dejo d escribir, aunque tarde mucho, mucho tiempo en actualizar ú.ù muchas gracias x tus ánimos y hasta la próxima vez q te lea, besos!!
Giosseppe: Hola!
Sí, la Madera la saqué de la mitología china (creo q en algún
capi lo dice Harry además), pero cambié madera por bosque, que para
mi es más representativo de la madera jeje… pues espero q te haya
gustado la dragona del viento! Como todo buen viento es algo
imprevisible, aunque en este capi aún no se vea jajaja! Muchas
gracias x tus comentarios y espero q este capi haya sido d tu agrado,
un saludo y hasta la próxima!
PD: acabo d leer tu segundo
review, y no te preocupes, si x alguna razón tuviera q abandonarlo
avisaría con alguna nota o algo. Pero aunque me cuesta mucho, lo voy
siguiendo, tengo muchas ideas y aspiraciones para el fic.
Y muchas gracias a Elementh Reload, Tomoe (hola wapísima, siempre espero tus reviews n_n), Walkyria, Ailuj, Sanarita31 (espero q hayas disfrutado con Alma y Nén xD), Silvia, Jeca (he puesto aquí el significado, no sé porqué no lo puse en el anterior), Lady Voldemort, Alucard (no me dijiste qué te pareció el review al final TT_TT), Hermionedepottergranger (x algún lado me lo habían preguntado ya… síp, volverá!), Kisuna-chan (tendrás q esperar para ver qué pasa con el mundo mágico jejeje), Elementh (au! Sectusempra no! Mucha sangre! X cierto ese día… escribí!), Ellon (no vas mal encaminado y tu español es muy bueno, pero si te va mejor puedes escribirme en francés, soy de Andorra y lo hablo ;-D), Sosaku, Carolina~angel~ (lo siento mucho, d veras), Kayl the angel of Darkness, krasni, shiras kino (vale, vale… qué miedo…), Aranel-Riddle, clara_15 (tú qué crees? ;P), Mikelodeon (eso duele!), Diana Valles, Erifile, Jean, Lucy Nikolaievich Derzhavin (como ves no miento en mi profile jejeje), Nelly Esp (voy a tener q fundar 2 clubes: uno para la parejita oficial y otro anti-tio jajaja!), Nacho, Kaito Seishiro, el q no puso nombre xD, Lord Zanator, Sergio Dumbledore (ya, ya, respira, ya tienes un capi… xD), remmy-ro, yuli35, anabiaf, Yoruishi Potter (uy, no lo sabes tú bien lo guapo q es ahora Léith jeje… ande ta mi cubo babas!), Piluki, rolando, Andrea316, Fran Ktrin Black, roland, Vicky, niyushi takamiya, Atenea Evans (bienvenida al club! xD), Minako Uzumaki, Andrea (argh, maldito Ff, ya no sé cómo poner las cosas para q no se coma signos y demás…), Keyq, HAS, LilyMolly (no soy la única q en época d exámenes se pone a leer fics eh? xDD), Nemrak, Jen y GinaNott. Gracias a todos x vuestras palabras/ánimos/impaciencia/maldiciones/sobres de ántrax!
Nos vemos muy pronto (espero) en el próximo capítulo: CUMPLEAÑOS, en el que tendremos una fiesta de cumpleaños, una biblioteca que sería la envidia de Hermione, una pelea verbal, unos regalos muy chulos y nuevos personajes!
Kina ---
