Bueno, en este capitulo concluyen los sucesos de la primera y segunda temporada del canon, y entramos en la recta final de la temática principal de esta parte de la historia.
Capitulo 10: Breaking the Silence.
"Chicos, ¿han visto a Faraday? No volvió anoche a la habitación." Preguntaba Armin a unos recién levantados Reiner y Berthold.
"No. ¿Seguro que no se levantó temprano? Ya sabes cómo es." Cuestionó el rubio más grande.
"No, no había vendas en el bote de basura; él siempre que llega por la noche las bota. Además, yo la mayoría de las veces lo siento levantarse." Decía preocupado Armin. Berthold y Reiner también se miraron preocupados.
"Entonces vamos a buscarlo. Corramos la voz mientras lo hacemos; si no lo encontramos en media hora avisaremos a los oficiales."
Entonces empezó la búsqueda del peliblanco. Pronto la mayoría de los allegados al ojiceleste lo estaban buscando por todos lados.
Reiner y Berthold estaban buscando en la zona más interior del bosque; después de unos minutos de buscar, en la lejanía vieron una figura apoyada contra un árbol.
"Reiner, creo que es él." Dijo el castaño. Ambos corrieron a su encuentro.
Faraday no había planeado quedarse toda la noche entrenando, pero después de una sesión de 10 horas tuvo un accidente que terminó con él doblándose el tobillo. Estando tan cansado no tuvo fuerzas ni para cojear hacia las barracas, y terminó por quedarse dormido contra un árbol.
"¡Faraday!"
Unas voces conocidas lo despertaron; Eran Reiner y Berthold.
"Hey, chicos." Respondió somnoliento el peliblanco; ambos amigos se arrodillaron y lo ayudaron a levantarse.
"¿Qué te pasó?" Preguntó con preocupación el rubio.
"Me excedí un poco y me doblé el tobillo, estaba muy cansado para volver." Explicó el peliblanco con una sonrisa nerviosa.
"Qué problema. De verdad estás loco, amigo. No entiendo por qué te esfuerzas tanto, ya eres el mejor de la clase, solo Mikasa está a la par contigo." Decía Reiner confundido.
"Si no me esforzara como lo hago ese no sería el caso. Trabajo duro porque, en realidad, soy un enclenque." Explicó Faraday con gracia, haciendo que sus dos compañeros lo miraran raro.
"¿Enclenque? Faraday, creo que hasta con tu tobillo torcido podrías darnos a mí y a Berthold una paliza." Respondió con gracia el rubio.
"Es la verdad, desde pequeño he sido considerado débil físicamente y eso es algo que he aceptado; por ello llevo mi cuerpo más allá de sus límites, porque si no lo hago seré débil toda la vida." Explicaba el chico.
"Eres admirable, Faraday. Ojalá yo tuviera tu dedicación." Decía el castaño.
"No te infravalores, Berthold. Yo no tengo nada especial; cualquiera, con trabajo duro puede llegar a lo más alto. Tú solo necesitas dejar de ser tan cohibido; créeme, antes era como tú. Confía en tus habilidades." Le decía el peliblanco, haciendo sonreír al castaño.
Pronto los dos chicos llevaron al peliblanco a la enfermería y avisaron a todos que lo habían encontrado.
"Gracias, chicos. Me salvaron, otra vez." Agradeció el ojiceleste.
"Lo que sea por un compañero." Respondió Reiner sonriendo, causando que el peliblanco también sonriera.
"Mantén esa actitud, Reiner. Es admirable cómo muchas veces te has lanzado a ayudar a los necesitas; tienes honor y te admiro por ello." Alabó el peliblanco.
Actualidad.
"No…"
La mente de Faraday se había quedado en blanco. Mikasa, a su lado, recordaba la conversación que había tenido anoche con sus compañeros, donde concluyeron que Reiner y Berthold eran posibles infiltrados como Annie; la chica llevó su mano a la empuñadura de su espada y miró a Faraday.
Sus ojos transmitían horror e incredulidad. Hange les había contado también que Faraday había llegado a la sospecha de que a lo mínimo Reiner era un posible infiltrado, pero que defendió el hecho de que los motivos que lo llevaban a pensar eso eran casos aislados, prácticamente una corazonada. Mikasa sabía lo que probablemente estaba sintiendo el peliblanco, después de todo apenas ayer tuvo que luchar contra alguien que él consideraba amiga.
Todos vieron cómo Reiner se quitaba las vendas de su brazo, mostrando cómo la herida se cerraba.
Mikasa no tardó en reaccionar y se abalanzó contra los dos infiltrados, cortándoles parcialmente el cuello, pero fracasando.
Entonces todos vieron cómo electricidad empezaba a salir de los cuerpos de Reiner y Berthold. Eren no lo podía creer.
Hange puso en alerta a todos los soldados, pero algo impactante llamó su atención.
Faraday, quien se había quedado congelado en su lugar, también estaba presentado una electricidad similar alrededor de su cuerpo.
"No puede ser… Faraday, ¿Él también es un infiltrado?" Pensaba Armin incrédulo.
Entonces de dos grandes explosiones surgieron los mayores enemigos de la humanidad: el titán colosal y el titán acorazado. Reiner tomó rápidamente a Eren y empezó a bajar la muralla. Mikasa lo siguió, ignorando la condición de Faraday.
Hange veía que Faraday aún no se movía, aunque la electricidad seguía fluyendo alborotada por todo su cuerpo; a pesar de la gran cantidad de vapor este seguía como una estatua.
"¡Faraday! ¡¿Qué significa esto?!" Gritó Hange con enojo.
"¡Sub-comandante, el titán colosal!"
Berthold extendió su mano gigantesca, atrapando a Ymir en el aire y a otro soldado, posteriormente se los metió en la boca.
La castaña entonces decidió ignorar al peliblanco y ordenó a todos ir a por el colosal. Lo estaban haciendo muy bien, el titán era lento debido a su tamaño, pero cuando estaban a punto de ir por su nuca el vapor que empezó a expulsar de su cuerpo los obligó a retirarse.
"¿Va a desaparecer cómo la última vez?" Preguntó Hange a Armin.
"No, creo que lo está usando cómo defensa por ahora… ¿Qué hacemos?" Preguntó el rubio. Hange solo dijo que esperarían. Entonces miraron al peliblanco; seguía inmóvil.
Historia se acercó al peliblanco.
"¡Historia, no te acerques, puede ser peligroso!" Gritó Hange, pero la rubia no le hizo caso.
"¡Faraday! ¡Reacciona! ¡Tiene a Ymir, hay que rescatarla!" Le gritó la ojiazul, peor cuando intentó tocarlo tuvo que apartarse debido a la electricidad.
Entonces otra explosión se sintió junto con un rayo; Eren se había transformado en titán.
"¡Faraday, por favor reacciona!" Abogaba la rubia; ella sabía que el único capaz de rescatar a Ymir era el peliblanco, pero este se encontraba en un estado catatónico.
"¿Por qué? Reiner, Berthold…" Pensaba el peliblanco, con sus ojos centrados en la imponente figura del titán colosal; sus demás sentidos estaban apagados.
"Confié en ustedes… A diferencia de Annie ustedes siempre se mostraron apegados a todos nosotros; nos divertíamos, bebíamos, entrenábamos… ¿Por qué?" Seguía preguntándose el peliblanco. Entonces a su mente llegaron recuerdos de aquel día fatídico; la roca que aplastó a sus padres, la sangre que se asomaba por debajo, los dos años que tuvo que sobrevivir a la crueldad de las calles; todas las vidas que fueron tomadas ese día, la madre de Eren… Los soldados que él tuvo que mandar a la muerte en Trost, la muerte de Mina y Thomas; la muerte del escuadrón de Levi y la casi muerte de Petra. Ellos le habían quitado tanto, y además de eso tenían el descaro de sonreírle, de animarlo, de estrechar su mano.
Él le dijo a Reiner que lo respetaba porque tenía honor.
"¿Honor? Ustedes… Bastardos de mierda… ¡TRAIDORES!" Gritaba en su mente con agonía el peliblanco, mientras algunas lágrimas empezaron a filtrarse por sus ojos.
Historia vio cómo la expresión de Faraday cambiaba a una completa ira, una que ella nunca había visto en el siempre tranquilo y amable peliblanco; las lágrimas salían de sus ojos, pero la electricidad a su alrededor hacía que estas no cayeran.
"Historia… Aléjate. Que todos se alejen." Dijo por fin el peliblanco, gruñendo. La rubia lo miró con preocupación.
"Pero-
"¡QUE TE ALEJES!" Gritó de repente Faraday, mirando a la rubia. Historia se asustó mucho, Faraday nunca le había gritado, ni a ella ni a nadie; no de esa manera, no con esos ojos llenos de ira. La pequeña rubia no tuvo más remedio que hacerle caso.
El peliblanco desenvainó sus espadas, rodeadas de electricidad. Miró a Berthold.
"¿Qué es lo que hará? No podrá acercarse con ese vapor." Dijo Hange, recobrando la esperanza de que Faraday no era un traidor.
Entonces Faraday desapareció de la vista de todos.
"¡¿A dónde se fue?!" Exclamó la castaña.
Un destello amarillo y blanco apareció frente al rostro del titán colosal. Berthold se asustó y expulsó tanto vapor como pudo, pero eso no lo salvó de sentir cómo su rostro era cortado y sus ojos rasgados.
Berthold ondeó los brazos en un intento desesperado por protegerse, pero con su velocidad era imposible hacerle algo a Faraday.
El peliblanco se precipitó como un rayo furioso hacia unos de los brazos del gran titán, y empezó a girar furiosamente rebanando y quemando toda la carne del titán. Faraday se suspendió unos momentos en el aire, lleno de sangre evaporándose y con el aura de electricidad revoloteando furiosa.
El peliblanco empezó a girar una vez más. Se abalanzó a toda velocidad hacia el gran titán y, para sorpresa de todos, atravesó el pecho del colosal haciendo un gran agujero que permitía ver lo que había detrás de él.
"El vapor no lo afecta… Seguro es el aura el que lo protege… Su velocidad es impresionante. Además, parece que el aura también afecta las espadas, ya que por mucha fuerza que tenga el usuario las cuchillas tienen límites." Reflexionaba Armin viendo a su amigo.
"¿Faraday sabía de sus habilidades? No se ve sorprendido… En ese caso, ¿por qué ocultó dicha información?" Se preguntaba Hange en voz alta; todos los soldados veían con sorpresa y miedo cómo un simple soldado masacraba con sus propias manos al titán colosal. El secreto de Faraday ya no era más un secreto.
Faraday siguió cortando con furia varios trozos del titán; cortó su otro brazo, dejándolo manco. Berthold sabía que tenía que salir de ahí, ya estaba preparando su huida.
"No entiendo… ¿Por qué no va directo a su nuca? Simplemente le está haciendo daño." Era la duda de Hange.
"Es porque él no está pensando como un soldado… Él siente ira, lo único que quiere es verlos sufrir… Sus padres murieron cuando el muro maría cayó, y el día de ingreso al ejercito él proclamó ante todos que quería venganza contra el titán acorazado." Explicó Armin la situación de su amigo.
"Pero, el titán acorazado está abajo." Reprochó Hange.
"Sub-comandante, en estos momentos Faraday no es el que usted conoce, ni el que yo conozco… El Faraday frente a nosotros es la representación de la ira de la humanidad encarnada en una tormenta." Decía Armin, mirando con preocupación a su amigo peliblanco. Hange entonces ordenó ir a ayudar a Eren que estaba teniendo problemas con el titán acorazado.
"Berthold… Te veías tan inocente, pero no… Alguien inocente no sería capaz de mantener el cinismo que tú mostraste ante la muerte de tus compañeros, la que tú causaste… Y, aun así, tuviste el descaro de dar tus condolecías." Pensaba con furia el peliblanco.
La mente de Faraday estaba en completa cólera, se había convertido en lo que siempre temió: en un animal, en una bestia.
El titán colosal empezó a expulsar todo el vapor, quemando lo que quedaba de su cuerpo. Faraday tuvo que poner sus manos frente a sus ojos y hacer un gran esfuerzo para mantenerse en el aire.
"Desgraciado, no te dejaré huir." Gruñía el peliblanco forzando más electricidad en su cuerpo causando que truenos se escucharán por todo el lugar.
Berthold se había equipado rápidamente el equipo de maniobras y tomó a Ymir, listo para huir. El castaño entonces miró con miedo los truenos y relámpagos que rodeaban al que alguna vez fue su amigo.
Su cabello blanco estaba erizado y danzaba al son del aire, sus músculos se habían expandido levemente y sus venas se habían hinchado; había algo diferente esta vez: sus ojos brillaban en tono dorado metálico.
"Necesito más poder… Más, más, ¡MÁS! ¡DEBO MATARLOS! ¡QUE NO QUEDEN NI SUS CENIZAS!"
Faraday seguía y seguía acumulando electricidad, sin importarle que su cuerpo aún no estaba totalmente recuperado.
Berthold sabía que no podía salir con vida en ese estado, por lo que cerró los ojos en busca de la concentración y luego se mordió su mano.
Faraday vio cómo entre el vapor un rayo caía y un estruendo se escuchaba. El titán colosal que se formó no era tan colosal, puesto que solo media aproximadamente 25 metros y estaba algo delgado. Entonces se escuchó un rugido, el cual Berthold reconoció.
El castaño se lanzó en picada hacia el piso. Faraday vio esto y rápidamente se disparó hacia él.
"¡No dejaré que escapes!"
"¡BERTHOLD!" Gritaba hecho una furia el peliblanco. Pero empezó a notar cómo sus músculos se estaban empezando a resentir por la cantidad de esfuerzo que estaba poniendo sobre ellos. Sin importarle se lanzó hacia Berthold, lo alcanzó en cuestión de un segundo. Sin embargo, vio algo que le heló la sangre.
Eren tenía a Reiner atrapado en una llave apresadora, imposibilitando su movimiento; Mikasa estaba cerca, muy cerca, tratando de ayudar a Eren cortándole las zonas de carne visibles al acorazado.
Si Berthold caía y ella seguía allí, ella moriría.
Aquel pensamiento hizo reaccionar al peliblanco, quien miró con ira a los dos traidores antes de lanzarse a toda velocidad en picada, ignorando al semicolosal.
Lo siguiente pasaría en cámara lenta.
Faraday concentró toda la electricidad en sus pies inconscientemente, llegando a la posición de Mikasa. La azabache miró con sorpresa al ojiceleste, pero no le dio tiempo de pensar nada cuando el peliblanco la tomó en brazos. Faraday miró hacia arriba y notó cómo Berthold estaba a escasos 5 metros de ellos, así que tomó una decisión.
Con toda su fuerza lanzó a Mikasa lejos.
Hubo una explosión.
Los soldados que estaban colgados de la pared fueron impactados por la gran ola de vapor, varios terminaron severamente lastimados.
Reiner tomó a Eren entre sus fauces y Berthold salió de su titán con Ymir en brazos, montándose al hombro del titán.
"Abuelito, ¿quién es ella?"
"Alguien muy especial, Faraday."
"Mucho gusto señorita, mi nombre es Faraday. Tus ojos son muy bonitos."
Una tierna sonrisa se enmarcó en un rostro borroso.
"Los tuyos también. Un placer conocerte. Mi nombre es…"
Gritos, sangre, personas desconocidas; un castillo extraño; una niña de espaldas con un sombrero de paja; unos ojos morados que le helaban la sangre.
Faraday despertó exaltado. Respiraba con pesadamente y todo su cuerpo temblaba.
El peliblanco se dio cuenta de que ya era de tarde. Se dio cuenta entonces de que estaba en una camilla, no tenía camisa y tenía todo el pecho vendado, incluido sus brazos.
"¡Faraday!"
Lo siguiente que el peliblanco sintió fueron los brazos de Mikasa rodeándole; a pesar de estar contento de ver que la pelinegra estaba bien no pudo evitar soltar un quejido de dolor. La chica al escucharlo se apartó un poco de él.
"Lo siento… ¡Eres un idiota! ¡¿Cómo se te ocurre hacer algo así de imprudente?! ¡Armin me dijo que te pudieron rescatar solo cuando el cuerpo del titán colosal se evaporó! ¡He estado la última media hora nada más que preocupada por ti! ¡Eren fue secuestrado y tú estabas al borde de la muerte y yo-
Mikasa fue silenciada por un abrazo repentino del peliblanco, quien ignoró su propio dolor solo para darle confort a la chica. Mikasa se sorprendió, pero rápidamente enterró su rostro en el hombro del chico, llorando.
"Lo siento…" Se disculpó el chico, rememorando los últimos sucesos que recordaba.
Reiner y Berthold, el titán acorazado y el titán colosal; sus amigos, traidores como Annie. Su mente se nubló de ira y volvió a activar aquella habilidad, pero una vez más no sirvió para nada, solo para satisfacer sus deseos de venganza.
"Volví a ceder a la ira en vez de usar aquel don que no comprendo para mejorar la situación… Solo la empeoro o la dejo igual… Ahora todos me vieron usarla, lo más probable es que me sometan a juicio cuando todo esto termine…" Reflexionaba el chico mientras le acariciaba la espalda a su querida pelinegra.
"Reiner, Berthold… ¿Por qué?... Sigo enojado, pero ahora no puedo ceder a mis instintos. Mi cuerpo me arde y mis músculos se sienten pesados, al menos sé que físicamente no seré capaz de usar ese poder." Faraday miró el cabello azabache de Mikasa.
"En mi condición rescatar a Eren será difícil… Pero no importa, Eren es mi amigo… Y haría lo que fuese para hacerla sonreír." Sonrió un poco el peliblanco.
Pronto Armin y Hannes se acercaron, con comida y agua.
"Faraday, ¿cómo estás?" Preguntó preocupado el rubio. Tal vez su amigo había revelado una habilidad monstruosa, pero poco le importaba a Armin, después de todo ya tenía experiencia en ello.
"Me duele un poco todo… Pero creo que puedo moverme." Decía el ojiceleste cerrando y abriendo su puño.
"¿Cuánto tiempo estuve fuera?" Preguntó el peliblanco.
"Casi 6 horas." Respondió el rubio menor. Hannes le pasó a Faraday una barra de ración y una botella de agua; Faraday intentó abrir la botella, pero su brazo le palpito y la dejó caer. Mikasa vio esto y agarró la botella y la barra; procedió a abrir mientras la acercaba a la boca del chico, quien la miraba confundida.
"Bebe. Te ayudaré." Le decía la pelinegra con una pequeña sonrisa. Faraday se sonrojó y asintió, acercando levemente su rostro para beber. Luego, Mikasa rompió la envoltura de la ración y le dio un pedazo al chico en la boca, quien se sonrojó aún más pero igual se dejó tratar.
"Esta chica… A pesar de la situación es capaz de hacerme sentir bien, así sea por unos momentos." Pensaba con cariño.
"Oh, vaya. Parece que la pequeña Mikasa creció al fin, ¿eh? Más te vale que la cuides bien, Faraday, o te sacaré la mierda. Aunque estoy seguro de que la tratarás bien." Habló de repente Hannes en tono burlón. El peliblanco y la pelinegra se sonrojaron.
Armin sonreía con un toque de nerviosismo, pero feliz de que sus amigos encontrarán un pequeño momento de tranquilidad entre tanto caos.
"Armin, ¿cuál es la situación?" Un par de minutos más tarde, Faraday se puso en modo serio y sus ojos pasaron a ser fríos. Armin se sorprendió al principio por el cambio de actitud, pero se recompuso.
"Estamos esperando a que lleguen los ascensores para poder pasar los caballos al otro lado de la muralla. Sin embargo, la mayoría de los veteranos están heridos debido a la explosión causada por el titán colosal, la sub-comandante Hange incluida." Informó el rubio. Faraday se quedó en silencio, pensando la situación mientras se levantaba a pesar de las protestas de Mikasa.
"Hannes, tráeme un equipo de maniobras y una camisa, por favor." Pidió con educación el chico; el rubio mayor lo miró dudoso.
"Faraday, ¿qué haces? Estás muy lastimado." Le regañó Mikasa. Faraday le sonrió con tristeza.
"Tal vez, pero aun en mi estado puedo luchar y con eso basta. Necesitarán toda la ayuda posible para rescatar a Eren." Explicaba el peliblanco mientras miraba otra vez a Hannes, quien suspiró.
"Supongo que tú serías el único que podría soportar con esas heridas, chico." Decía el rubio mayor mientras iba a buscar el equipo.
"Faraday, por favor, no hagas esto. Estás en muy mal estado, podrías morir…" Imploró la azabache. El peliblanco puso una mano en su mejilla.
"Mikasa, sabes bien que esto se volvió personal… Entré al ejercito con un motivo, el cual por mucho tiempo hice de lado… No sólo quiero ir para rescatar a Eren, y soy consciente de que en mi estado no puedo matar al titán acorazado, pero al menos quiero respuestas por parte de Reiner…"
Mikasa notó cómo los ojos de Faraday se apagaban a medida que hablaban, no eran ni fríos ni cálidos, estaban muertos. Ella odiaba verlo así, ella quería de vuelta a su Faraday que era tan pragmático como amable, tan mortal como educado, tan fuerte como amoroso.
Mikasa tomó la mano del chico entre las suyas.
"Está bien… Pero quédate siempre cerca de mí." Más que una petición fue una orden. Faraday la miró y sonrió, recuperando un poco de calidez.
"¿Por qué querría alejarme de ti?"
Faraday se puso el equipo de maniobras, con algo de ayuda extra de la pelinegra.
"Armin, si ellos planeaban escapar hacia el muro maría dudo mucho que hayan llegado. Es más, estaría dispuesto a apostar que pararon en algún lugar para descansar dado que tanto Reiner como berthold gastaron mucha energía. Hay un pequeño de bosque de árboles gigantes en línea recta desde aquí, lugar perfecto para descansar sin tener que preocuparse por los titanes." Decía el peliblanco mirando a su amigo, el cual también estaba pensativo.
"Habría que llegar antes de que el sol se ponga, entonces, por lo que sabemos los titanes que están dentro del muro maría no se pueden mover de noche, por lo que ellos aprovecharían eso para llegar a su destino sin preocuparse por los titanes." Terminó de aportar Armin.
En ese momento, todos escucharon varios galopes. El comandante Erwin había llegado con varios miembros de la policía militar, cabalgando por las murallas.
Faraday le explicó el plan de ataque a su comandante.
"Ya veo. Entonces lo haremos de esa forma. Faraday, ¿estás seguro de que puedes ir? La prioridad es evitar el enfrentamiento, pero sabes que terminaremos luchando." Le dijo el rubio mayor a su soldado.
"Sí, señor. Tal vez no esté en optima condiciones, pero aun puedo rebanar carne." Respondió el chico mirando a los ojos a Erwin, quien se dio cuenta de la mirada perdida del peliblanco.
"¿Segura que quieres ir, Historia?" Le preguntó el peliblanco acercándose a su amiga rubia.
"Mira quien habla, señor rostizado." Le respondió con ironía la chica, haciendo sonreír al ojiceleste.
Ya estaban listos para partir. Faraday se acercó a Moblit.
"Moblit, ¿cómo está la sub-comandante?" Preguntó el peliblanco, viendo a Hange desmayada en el suelo con algunas heridas graves.
"Se recuperará, aunque estará en reposo por al menos una semana. Se llevó la peor parte." Respondió el ayudante.
"Ya veo… Tengo algo que pedirte, Moblit. Quiero vayas a Ragako, y verifiques al titán que está sobre la casa de Connie Springer. Desde ayer tengo una idea que ha estado dando vueltas por mi mente, lo que haya en esa aldea puede confirmar mis sospechas." Le pidió con seriedad a Moblit, quien asintió algo confundido.
"¡El objetivo de esta misión es rescatar a Eren Jeager! ¡No pelearemos a no ser que sea de vida o muerte!" Gritaba el comandante. Y entonces, por primera vez en mucho tiempo las tres ramas del ejército se unieron en un solo propósito: traer esperanza a la humanidad.
Faraday galopaba junto con sus amigos y compañeros de la 104. Estaba callado, tratando de enfocarse en lo que haría cuando se encontrara nuevamente con Reiner y Berthold.
"¿Qué harías tú, abuelo?" Se preguntó el peliblanco, recordando a su querido abuelo.
Flashback.
"Abuelito, ¿por qué debemos ser educados hasta con el enemigo?" Preguntó un joven Faraday, sentado en la hierba del campo con su abuelo a su lado en su silla de ruedas.
"Bueno, mi querido nieto, la premisa sigue siendo la misma; la cordialidad es lo que nos diferencia de los animales. Cordialidad no es sinónimo de respeto, recuerda eso. Sin embargo, hay otra razón por la cual debes ser educado ante el enemigo, es más, no solo educado, debes tratar de empatizar con él." Explicó el retirado del ejército. Faraday frunció el ceño en confusión.
"¿Empatizar? Pero, abuelo, ¿y si son malos?" Preguntó el joven. Gai se quedó un momento pensando.
"Faraday, yo siempre he querido pensar que no hay personas realmente malas en el mundo, solo una sociedad corrupta que los daña. Como bebés, nacemos con inocencia, nuestros instintos nos gobiernan y no podemos hacer nada para evitarlo hasta que nuestra mente se desarrolle lo suficiente; algo instintivo no puede ser malo, porque entonces un lobo sería malo por matar a un ciervo para poder comer. Y hay casos excepcionales, querido nieto; casos en los que las personas no son malas, simplemente tuvieron mala suerte. Siempre mantente abierto a esa posibilidad y dialoga con tu enemigo, si al final de cuentas no recapacita no tendrás más remedio que pelear puesto que no se puede salvar a alguien que no quiere ser salvado." Terminó de filosofar el anciano.
Fin Flashback.
"Abuelo, lo intentaré, te prometo que lo haré… Pero no sé qué tan grande es mi enojo con respecto a mi culpa." Pensaba el peliblanco con una sonrisa amarga.
"Oye, Faraday, ¿estás seguro que te encuentras bien? Te ves cómo la mierda." La voz de Jean interrumpió sus pensamientos; Mikasa le envió al pelimiel una mirada asesina.
"No te preocupes, Jean. Mientras siga respirando seguiré luchando." Respondió simplemente el ojiceleste.
Pronto el comandante Erwin dio la orden de construir la formación, tratando de evitar cuantos titanes sean posibles.
Las bajas empezaron, siendo mayormente miembros de la policía militar. Faraday se dio cuenta de ello y de porqué Erwin los había traído a pesar de no tener experiencia peleando con titanes.
"Comandante… Supongo que no había tiempo para un mejor plan… Aunque la mayoría de ellos eran seres sin honor, sus muertes son más significativas que sus vidas. Me da tristeza pensar eso, pero es la cruda verdad." Reflexionaba Faraday sobre las muertes de los policías.
Pronto visualizaron el bosque. El comandante dio la orden de seguir hacia adelante y evitar a los titanes.
El escuadrón de Faraday ingresó en el bosque y abandonaron sus caballos para volar por los árboles. El peliblanco entonces se dio cuenta debido a sus heridas no podría moverse tan rápido y con su fluidez normal.
Entonces vieron agarrada a un Árbol a Ymir en su forma titán, aparentemente esperándolos.
Los chicos empezaron a preguntarle dónde estaba Eren, si había escapado sola y demás cosas. Ymir no respondía y solo los miraba uno a uno. Faraday compartió una mirada nerviosa con Armin.
"¿Está buscando a historia?"
"¡Ymir!"
"¡Historia espera!"
El grito de Faraday llegó demasiado tarde, Ymir ya se había abalanzando sobre Historia, tragándosela. Todos miraron sorprendidos y comenzaron a perseguirla.
"¡Se comió a Krista! ¡Carajo!" Se quejaba Connie.
"¡Sabía que no podíamos dar por hecho que estaba de nuestro lado!" Reprochaba Jean furioso.
"¡Obviamente por alguna razón está colaborando con Reiner!" Dijo Armin.
"Lo único seguro es que no se la comió, la tiene en su boca. No tiene sentido que se la coma; hay dos opciones: Reiner y berthold la obligaron a traer a Historia; O, Ymir simplemente quiere llevarse a Historia con ella por algún motivo." Reflexionaba en voz alta el peliblanco.
"No me importa qué motivos tenga, si interfiere la mataré." Dijo Mikasa con rabia. El estado físico y emocional de Faraday y el secuestro de Eren estaban creando un creciente odio en la pelinegra por Reiner y Berthold.
"Secuestran a mi única familia y hieren a mi mejor amigo. Les haré pagar." Pensaba furiosa la Ackerman.
Cuando ya estaban a punto de salir del bosque un estruendo familiar se escuchó.
"¡Es el acorazado!" Gritó Sasha. Ymir se subió a la espalda del titán y este empezó a correr. Los soldados legionarios volvieron a montar sus caballos para perseguir al traidor.
Se encontraron con algunos titanes, los cuales eran derribados por Mikasa con facilidad; Faraday vio un anormal acercarse por la izquierda y sin dudarlo se impulsó hacia él; el titán extendió su mano tratando de agarrarlo y el peliblanco lo esquivo, corriendo por el brazo del titán hasta llegar a su nuca y cortarla. Aquella maniobra simplista hizo que todo el cuerpo del ojiceleste se resintiera.
"Ya hasta me cuesta jugar simple." Pensaba frustrado Faraday mientras volvía a su caballo, siendo recibido por un regaño de Mikasa.
Fue la pelinegra la primera que llegó con Reiner, rápidamente el acorazado cubrió a Berthold y a Eren con sus manos para evitar la amenaza azabache. Mikasa intentó matar a Ymir, pero Historia se lo impidió, alegando que la matarían si no obedecía.
"Hay un límite de vidas por las que me preocupo. Solo tengo dos principales, una la elegí hace seis años y la otra en tiempos recientes. Ahora mismo no tengo paciencia, si te soy sincera tengo una sed de sangre que nunca había tenido antes. Es tu elección, Historia, ¿Eren o Ymir?" Le dijo con seriedad la pelinegra. Ymir intentó atacarla, pero fue cortada, literalmente, por Faraday.
"¡Ymir, no te resistas o te matarán!" Gritó la rubia, al ver a su otro amigo llegar a escena.
"Ymir, no entiendo tus intenciones, y no te diré que te equivocas de bando, pero te diré que Historia estará más segura con nosotros que con cualquier otra persona. Porque es por eso que haces esto, ¿no? Crees que ellos podrán protegerla, pero, Ymir, seamos realistas… Tal vez a la humanidad le falta fuerza, pero somos capaces de morir por nuestras convicciones; ellos tienen fuerza, pero no tienen honor. ¿Crees que no echarán a Historia a la hoguera si la situación lo requiere? No pensé que fueses tan ingenua, Ymir." El peliblanco llegó repartiendo puñetazos en forma de palabra, mirando a la castaña fijamente. Ymir dudó, el bastardo tenía un punto.
"Historia… Aun no entiendo por completo tu situación, pero si quieres vivir por ti misma, empieza por decidir qué tipo de persona quieres ser." Le dijo el ojiceleste a su amiga rubia. Al ver que las dos no decían nada, fue a reunirse con sus amigos quienes ya se encontraban sobre Reiner.
Todos intentaron razonar con los dos traidores, negándose a creer que lo fueran.
"Berthold, Reiner… Quiero hablar; quiero entender… ¿Por qué? Denme una sola razón que justifique todo lo que han hecho… Todo lo que me han quitado, todo los que nos han quitado… Por favor, quiero comprender."
Eran las palabras casi suplicantes del peliblanco, haciendo que todos los mirase. Ahí estaba la máquina de guerra, el caballero entre soldados, suplicando por no seguir sufriendo.
"¡No queríamos matar a nadie! Solo es nuestra misión, seguimos órdenes." Lloraba Berthold desde el interior.
"Podemos dialogar, Berthold… Podemos llegar a un acuerdo, no hay necesidad de guerra; ya no más sangre, ya no más sufrimiento…" Trataba de negociar el ojiceleste. Sus ojos habían recuperado algo de calidez.
"¡No podemos! Nosotros… Tenemos que volver con nuestras familias… Si no cumplimos con nuestra misión, ellos…" EL castaño dejó de hablar.
"Ya veo… Lo hacen por sus familias… Respeto eso… Pero…" Empezó a decir el peliblanco mientras sacaba sus espadas.
"No tolero lo que hacen… No dejaré que me quiten lo único que me queda. Si tengo que matarlos, entonces lo haré…" Con aquellas palabras el brillo se volvió a perder, y con todas sus fuerzas el peliblanco le enterró las espadas en los ojos a Reiner.
"Me hubiera gustado que estuviéramos del mismo lado… Que solo hubiera un lado…" Pensaba con tristeza el peliblanco. Reiner había disminuido el paso al no poder ver nada.
"Faraday…" Mikasa puso su mano en el hombro del chico, tratando de reconfortarlo. Faraday la miró y sonrió por un momento.
"¡Chicos! ¡Bajen de ahí! ¡Se acerca una horda de titanes!" Eran los gritos de Hannes, llamando la atención de los chicos. Entonces vieron a lo lejos a una jauría de titanes, guiados hacia ellos por el mismísimo Erwin Smith.
"Comandante, usted me sorprende cada vez más." Se decía mentalmente el peliblanco. Cerró los ojos y cuando los abrió pasaron a ser gélidos.
"¡Todos, abajo! ¡Monten sus caballos y manténganse al margen, cuando tengamos la oportunidad rescataremos a Eren!" Ordenó el peliblanco.
Reiner cargó contra los titanes a ciegas, pero con contundencia. Sin embargo, pronto el acorazado se vio acorralado por los titanes inclusive con la ayuda de Ymir.
"¡Esto apenas comienza! ¡Sin Eren la humanidad está perdida! ¡Lo recuperaremos y nos marcharemos! ¡Entreguen sus corazones!" Gritaba Erwin con la espada en alto, cargando contra los titanes. Mikasa y Faraday fueron los primeros en seguirlo, y luego todos los soldados.
Reiner, con sus ojos ya regenerados, tuvo que dejar expuestos a Berthold y a Eren para poder apartar a los titanes.
"¡AVANCEN!" Gritaba Erwin con la espada en alto.
Antes de que un titán le mordiera dicha mano, agarrándolo. Todos vieron con horror como su comandante se quedaba atrás.
"¡AVANCEN! ¡Vayan por Eren! ¡Faraday, que avancen!" Gritaba el rubio alzando su otra espada. Todos miraron con shock eso, y el primero en reaccionar fue el soldado mencionado por el comandante.
"¡Miren hacia adelante! ¡Luchen hasta el final con honor! ¡Entreguen sus corazones!" Gritaba el peliblanco con la espada en alto.
"¡AVANCEN!" Faraday cargó a toda velocidad, siendo seguido por toda la legión.
Faraday tuvo que escuchar los gritos de todos los soldados que caían justo a su espalda.
"Así que esto es lo que sientes, ¿Erwin?... Si tan solo pudiera luchar cómo se debe…" Pensaba con amargura el peliblanco, esquivando a los titanes con destreza junto con Mikasa.
La pelinegra fue la primera en llegar e impulsarle hacia Berthold, sin embargo, este logró esquivar su espadazo. La pelinegra terminó por caer en la mano de un titán, que la apretó tan fuerte que le fracturó algunas costillas.
Faraday al ver esto no le importó nada, e ignorando su dolor se lanzó como un tornado hacia el titán, girando y cortando alrededor del brazo donde estaba Mikasa, liberándola, y posteriormente cortándole la nuca.
El peliblanco se resintió y cayó al piso, siendo rescatado por Jean.
Armin entonces llegó con Berthold, y le comentó cómo habían capturado a Annie y la estaban torturando sin piedad. Aquello logró hacer que el castaño se distrajera, y el comandante Erwin regresó de entre los muertos, sin un brazo, para clavarle la espada al moreno, liberando a Eren quien fue atrapado por Mikasa.
"¡Retirada!" Gritó el comandante rubio.
Connie "rescató" a Historia.
Entonces un titán fue lanzado hacia el frente de la legión. Seguido de varios más.
Uno de esos golpeó el caballo de Eren y Mikasa, quedando a la merced de un titán muy conocido para ambos.
Faraday vio a los dos caer.
"¡Jean! ¡Vamos por ellos!" Ordenó el peliblanco. Se encontraron con Armin en el camino, y Reiner seguía lanzando titanes.
Faraday notó por el rabillo del ojo cómo un titán caía hacia a ellos por detrás, y sin tiempo para avisar a Jean, el peliblanco saltó del caballo, teniendo que ver cómo su compañero caía dándose un buen golpe.
"¡Armin, cuida a Jean! "Le decía a su rubio amigo mientras corría hacia la dirección de Eren y Mikasa, por lo que pudo ver Hannes estaba peleando con el titán que los acechaba. Entonces Faraday se topó con un obstáculo.
5 titanes estaban frente a él, de 10 a 13 metros, todos mirándolo con hambre. Faraday se detuvo y los miró con frialdad. El peliblanco sentía cómo todo su cuerpo le quemaba, sus músculos estaban tensos y varios palpitaban; agradecía estar acostumbrado al dolor o no podría ni ponerse de pie.
"Cuerpo… Por favor resiste." Pidió el peliblanco, antes de lanzarse hacia los cinco titanes.
Con Eren y Mikasa.
Los dos hermanastros veían cómo Hannes, el que había sido casi como un hermano mayor para ellos, era devorado por el mismo titán que un día le arrebató la vida a Carla Jeager.
Eren, quien estaba intentando transformarse en titán sin conseguirlo debido a que su cuerpo aún no estaba regenerado, cayó de rodillas y comenzó a reír con amargura.
"¡Es como si nada hubiera cambiado! ¡SOY UN MALDITO INUTIL!" Gritaba con amargura el castaño.
Mikasa vio con tristeza a su hermano y luego a su alrededor, había titanes por doquier y los soldados trataban de luchar, aunque la mayoría morían. La pelinegra entonces notó como cierto peliblanco luchaba contra cinco titanes, tratando de llegar a ellos.
"Tú siempre tratando de ayudar a otros… Ojalá te hubiera dicho lo que siento…" Pensaba con amargura la azabache mientras se acercaba a Eren.
"No lo eres, Eren… Tú me enseñaste a vivir, te quedaste siempre conmigo… Gracias por poner esta bufanda alrededor de mi cuello, gracias a eso pude conocerlo… Gracias…" La pelinegra abrazó a Eren, y este, aunque sorprendido, la abrazó de vuelta.
Y luego la apartó de repente, para luego levantarse y ponerse frente a aquel titán ante la mirada desconcertada de Mikasa.
"Te la pondré las veces que quieras, para que puedas verlo las veces que quieras… Faraday confió en mí cuando todos esperaban fracaso." Decía Eren, recordando las palabras que alguna vez el peliblanco le dijo.
"Eren, tu voluntad es fuerte, muy fuerte; tal vez la has guiado por el camino incorrecto hasta ahora, pero para eso estoy aquí. Soy tu amigo, los amigos se ayudan."
Entonces Eren apretó su puño y gritó.
Reiner, Berthold, Ymir y Faraday sintieron como si un rayo atravesara su cerebro.
Todos los titanes dejaron de hacer lo que hacían para correr hacia aquel titán de la sonrisa exagerada. Faraday, incrédulo, no desaprovechó la oportunidad y corrió hacia Eren y Mikasa con todas las fuerzas que le quedaban. Tomó a Mikasa al estilo nupcial y corrió junto con Eren.
"Sentí una corriente pasar por mi cabeza cuando Eren gritó y entonces los titanes salieron a por el titán que Eren quería matar… ¿Acaso él les dio órdenes? El titán bestia podía hacerlo también." Reflexionaba el peliblanco mientras corría. Entonces vieron a Reiner acercarse peligrosamente.
"¡Eren! ¡Amenaza a Reiner! ¡Sé que lo quieres matar, díselo!" Dijo de repente el ojiceleste; Eren planeaba hacerlo de todas formas.
"¡NO TE ACERQUES, BASTARDO! ¡SI LO HACES TE MATARÉ!" Gritó Eren. Y todos los mencionados anteriormente volvieron a sentir dicha corriente. De repente, los titanes dejaron de devorar al sonriente y se abalanzaron contra Reiner.
"Lo sabía." Pensaba Faraday con cierta alegría.
"¡RETIRADA!" gritó Erwin al ver que Eren estaba asegurado, y todos volvieron galopando a la muralla.
Dos días después.
"¿Estás diciéndome que me he estado partiendo el culo todos estos años matando humanos?" Preguntó incrédulo Levi, el soldado más fuerte de la humanidad. Hange había llegado acompañada por Connie Springer, quien traía un retrato de sus padres a su espalda. Habían descubierto que los titanes eran humanos.
"Sí, aún no está confirmado, pero todo apunta a ello. Moblit me dijo que fue Faraday el que le dio órdenes de ir a Ragako, habrá que preguntarle sus motivos." Dijo Hange, notándose algo triste ante la mención de Faraday.
"Habrá que ir a visitarlo, entonces." Dijo con una emoción inusual el comandante, perturbando a Levi.
Con Faraday.
Diario de un soldado.
Supuse que me castigarían por guardarme información, pero estar en una celda ya es cuestión de Paranoia.
Soldados de la guarnición que vieron mi acto contra el titán colosal se encargaron de avisarle a la policía militar. Erwin tuvo que meterse para que me dejarán bajo la supervisión de la legión, evitando así cualquier intento de la policía por matarme, por ahora.
Ahora estoy en una celda con barrotes cubiertos con goma, esperando un juicio que se estaba tardando debido a la alarma de la muralla rose.
He tenido mucho tiempo para recuperarme y pensar las cosas. Me estoy sanando bastante rápido considerando mis heridas, aquello solo sirvió para aumentar las sospechas de la policía.
El comandante ya se ha demorado en venir a hablar conmigo, después de todo consiguió que lo dejarán a él interrogarme.
Oh, espera, escucho unos pasos.
Fin diario de un soldado.
"Saludos, Comandante Erwin, Capitán Levi, Sub-Comandante Hange." Saludó el peliblanco sin siquiera mirar.
"Hola, Faraday, ¿cómo te encuentras?" Preguntó amablemente el rubio. Faraday alzó sus manos moviendo sus cadenas.
"He estado mejor." Dijo simplemente el peliblanco. Levi bufó.
"No estarías aquí si no te hubieses guardado el secretito. Ahora tengo a todo mi escuadrón muerto, invalido y en prisión. Es una puta mierda." Se quejó el pelinegro.
"Preferí no causar más pánico, Capitán. Con lo de Eren ya hubo demasiados problemas. Planeaba revelarlo cuando tuviera al menos una idea de cómo controlar esta habilidad." Se explicó el peliblanco.
"Supuse que no sabías cómo usarla, pero no es la primera vez que la usas." Dijo la castaña.
"No. La he usado un total de cuatro veces. Dos veces en trost en menor escala, en la 57th expedición contra el titán hembra y la que usted presenció. Antes de pregunten, lo que relaciona estos cuatro casos es que yo estaba muy enojado, por lo que es obvio que se activa en base a mis emociones. Sin embargo, usarla siempre me ha supuesto una gran cantidad de esfuerzo; después de usarla mi cuerpo queda paralizado por un tiempo que depende de con qué intensidad llegué a usarla. Es todo lo que he podido recolectar en base a mi experiencia." Explicó el peliblanco. Levi suspiró.
"Bueno, más te vale que te prepares otro discursito para este juicio; ya de por sí estamos con mucha tensión debido a los últimos acontecimientos." Decía el pelinegro. Faraday solo asintió.
"Supongo que ya descubrieron que los titanes son humanos." Soltó de repente el peliblanco, captando el interés de Erwin.
"Sí, Faraday, ¿podrías decirnos cómo llegaste a esa conclusión?" Preguntó el rubio.
"La idea estuvo girando en mi cabeza desde que Mike en su lecho de muerte me contó sobre un titán que hablaba y que podía darles órdenes a los titanes; ese titán curiosamente apareció cuando esos titanes lo hicieron. Con el paso de las horas mi corazonada se hacía más fuerte al no encontrar una brecha en el muro Rose; llegué a pensar que habían sido traídos por aire por el titán alado-
"Espera, ¿titán alado?" Preguntó Hange interrumpiendo al peliblanco.
"Oh, sí, no les he dicho. De camino a reunirme con Mike un titán alado me atacó en campo abierto; tenía la intención de matarme, pero pude arreglármelas para hacer que se retirara. Total, asumí esa posibilidad y que el titán bestia de alguna manera había creado titanes dentro de los muros… Mi teoría se afianzó cuando Connie me contó lo de su madre y luego los titanes podían moverse con la luz de la luna." Terminó de explicar el ojiceleste.
Estuvieron unos cuantos minutos discutiendo los detalles hasta que el trio legionario se tuvo que ir.
"¿Lo notaron? Sus ojos se veían diferentes."
Faraday se acostó en su cama, tomando su diario mientras empezaba a hacer trazos con su lápiz.
"Se veían… Vacíos…"
El chico bajó su lápiz mientras miraba lo que había hecho con cariño, y un poco de luz se asomaba por sus ojos.
"Creo que se ha forzado demasiado… Tal vez no sea mala idea traerle algo de visita especial."
Faraday dejó su diario en la mesa, sin cerrarlo, y procedió a dormirse.
En dos páginas contiguas se podía apreciar el retrato de dos personas, dos mujeres. Una chica de cabello negro como la noche y la otra con color indefinido puesto que el dibujo estaba hecho a blanco y negro, pero su rostro era reconocible.
Mikasa Ackerman y Petra Ral, ambas sonrientes.
Faraday sonrió con tristeza mientras se dejaba caer en el mundo de los sueños.
"Siempre te amaré, copo de nieve…"
"Lo siento mucho, nieto mío… Lo siento."
Vale, voy a comentar unas cosas importantes: Solo quedan dos capítulos más para completar "The last Knight", el siguiente capitulo será "Until the end" y el final será "Dark before Dawn".
Ahora, ¿este es el fin de Faraday? No. La historia general seguirá pero la trama central de esta se cierra. Por ello veo correcto dividir la historia general en dos, "The last Knight" y la que sacaré próximamente.
¿Qué otras razones tengo para tomar dicha decisión? Comodidad para pensar cómo desarrollar los eventos de los siguientes arcos, que son más complejos debido a que se explican demasiadas cosas. También es idóneo porque considero a "The last Knight" una historia "aparte" de su secuela; "The last Knight" es como una especie de prologo para todo lo que representa Faraday en el mundo Shingeki y sus propias dudas con respecto a qué camino debe seguir. No diré más porque todo eso se verá más claramente en los últimos dos capítulos, usando todos los elementos que se han venido acumulando en estos 10 capítulos.
