AMARGA VENGANZA
CAPÍTULO X: Sed
Hillary.
Mientras me dirijo a casa puedo sentir una especie de calor dentro de mi pecho, mi sangre hierve, siento una ira que no puedo explicar, una especie de sentimiento de locura que arde dentro de mí y hace que quiera simplemente reírme sin control del sufrimiento de otros. Necesito hacer sufrir a alguien; necesito ver lágrimas, necesito ver sangre y probar una pizca con la lengua. Esto no es normal en mí, en lo absoluto, trato de mantenerme cuerda. Tambaleo ligeramente de lado a lado al caminar; Remi me sigue el paso desde atrás, noto que me está observando, su cara es seria mas no se atreve a decir nada, ni siquiera una broma para pasar el rato. Faltando poco para llegar me detengo para observar un cuervo que está parado en la otra acera. Siento que me observa y que con sus diminutos ojos me transmite una sensación que llena mi corazón de oscuridad, luego escucho una palabra en mi cabeza: «Sed», y luego de ello el cuervo vuela lejos sin hacer el más mínimo sonido. Al llegar a mi casa me acuesto en el sofá para dormir, en un intento de evadir este extraño sentimiento cuya proveniencia desconozco enteramente.
Kasumi.
-¡¿Por qué no me lo dijiste antes?!
-Kasumi, yo...
-¿Estás consciente de que hemos acabado con la vida de una chica inocente por tu error?
-Pero...
-¡Es exactamente lo que quería evitar! ¿Qué pasa contigo Khaki?
-Lo siento, no sabía quién era quién hasta que presencié ese evento, esta tarde.
-Khaki, debemos acabar con esto antes de que el Director quiera entrometerse.
-¿El Director? ¿Qué tiene que ver el Director?
-Me habías mencionado que el Director tenía una Death Note, y hace poco vimos a su Shinigami. Él sabe las muertes que han ocurrido recientemente, ¡debemos actuar ahora antes de que se entere de esta nueva muerte y de que no considere siquiera un ultimátum! Y él no es la única amenaza, pues cuando Hillary descubra que yo estoy detrás de la muerte de Amaya, no va a dudar en escribir mi nombre.
-¿Pero por qué no has escrito ya la historia de muerte de Hillary?
-Necesito que sufra, Khaki. Que sufra tanto como yo sufrí, o más, si es posible. La muerte de su amiga no es suficiente. Estoy tratando de encontrar una forma de hacerla sufrir, sería útil y agradecería mucho que me ayudaras a pensar...
Un gato blanco aparece en la ventana.
-¡BLANICE! -Grita Khaki-.
El gato entra en la habitación y en una cortina de humo blanca, la Shinigami cobra su forma normal.
-Nos volvemos a encontrar, Khaki, Kasumi. ¿Es necesario mencionar qué me trae hasta aquí?
-¡No dejaré que toquéis ni un sólo cabello de Kasumi!
-De eso nada, mi amo está interesado en la Death Note, no en la chica. Necesito que me entreguen el cuaderno o pagaréis las consecuencias.
-Lamento informarte que no pienso entregártela. Si realmente la quieres, tendrás que arrancarlas de las manos de mi cadáver.
-Eso haré, no te preocupes. Gracias por su tiempo, vendré al cabo de un rato. Y por cierto, llámenme Fubuki.
Luego de eso, la Shinigami se desvaneció en una cortina de humo.
-¡Esa desgraciada, sucia!
-Khaki, descuida, no va a pasar nada.
-Yo no estaría tan seguro de ello. Y si antes teníamos poco tiempo pues, ahora tenemos mucho menos.
-Entonces supongo que me pondré a escribir mientras aún cuento con la facilidad de tu Death Note. Esta puede ser la última muerte que decidiré y que escribiré. Verdaderamente podría hacer que sufra más, pero por cuestiones de tiempo supongo que servirá cualquier cosa con tal de aplicar la ley "Ojo por Ojo, Diente por Diente".
-¡Inspírate!
Hillary.
Luego de mi fallido intento de dormir para alejar aquellos extraños sentimientos y la oscuridad que cubría mi corazón, me di cuenta de que me encontraba mucho peor respecto a dichas emociones. Recordé todas y cada una de las personas, lo que me hicieron, lo que sentí, las tardes en que pausaba mis estudios para ir al baño a llorar, y durante las vacaciones las cosas que me enteraba que inventaban de mí, y los fallidos intentos de hablar con quienes pensé que me querían como compañera, como amiga... Fue allí cuando me di cuenta de que estaba inevitablemente sola en todo, de que todo era falso, de que la amistad y el cariño que solía sentir era sólo una ilusión, no era real. Era producto de mi ingenuidad, de mi falta de experiencia conviviendo con las personas, de la hipocresía de aquellos que conocía hacia mí. Pero logré abrir los ojos a tiempo. Me di cuenta de que sólo soy una simple persona en uno o dos trillones o más, de que no valgo nada para nadie, de que al final sólo contaba conmigo misma y que nada era lo que parecía, que la vida no era color de rosas, que las personas tóxicas estaban más próximas a mí de lo que creía, de que los antagonistas de la historia de mi vida estaban todos junto a mí, y de que los únicos personajes secundarios que podrían darme apoyo eran mis padres y al fin y al cabo no podían hacerlo del todo porque estaban ocupados trabajando.
Recordé lo estúpida que me sentía, la ira que sentía conmigo misma por pretender amar a dos personas, por el hecho de que ninguna de las dos era adecuada para mí, por el hecho de que ambas me lastimaron de algún modo, por el hecho de que confié en una persona que me habló con palabras tan bonitas y me cegó haciéndome creer que entre nosotras había una amistad, casi una hermandad, sólo por vano interés que a la final no fue provechoso para ella de todos modos. Recordé que fui una estúpida, que soy una estúpida. No entiendo por qué dejé que me afectara tanto, no sé por qué no puedo "superar, perdonar, y olvidar", y aún no sé en qué rayos estaba pensando en ese tiempo. Comencé a llorar sin querer, a pensar en todo lo que ocurrió, tomé la Death Note y nuevamente sentí que mis manos cobraron vida, mis lágrimas tanto de ira hacia otros como hacia mí misma llenaron las páginas a medida que escribía nombres sin parar: Miu, Takeo, Ishiyo, Reiko... Todos los que me defraudaron al dejarme atrás y no se ocuparon en otra cosa que tratar de confirmar lo que habían escuchado y continuar con el chismorroteo.
Para el final, dejé a la persona a quien quería acabar desde el principio: Umeko. Todos los nombres que había escrito antes del suyo (Incluyendo el de Shun y el de Ryo) suman 8. La última, y la más importante, debía morir por una causa especial. Quería hacerla sufrir, tanto o más de lo que me hizo sufrir a mí. Escribí: «Incendio en la cocina de su casa a las 6 pm. Caída por las escaleras a las 6:10 pm, Fractura severa en la mano derecha. Quemaduras en los senos, piernas, manos, y pies a las 6:20 pm. Propagación del incendio por toda la casa a las 6:45 pm. Muerte por asfixia a las 6:47 pm». No quedé del todo satisfecha pero fue suficiente para reírme un rato y sentirme bien. No obstante, una voz dentro de mi cabeza me pedía más y más sangre, más venganza, más sufrimiento, dolor, lágrimas. Estaba al borde de la locura. Cerré la Death Note y se la entregué a Remi:
-Ya no voy a necesitar esto.
-¿Perdón? ¿De qué hablas?
-Es tuya de nuevo, ya la usé para lo que quería.
-Debes conservarla hasta que mueras, ¿recuerdas?
-No tardaré mucho.
Tomé el bolígrafo y un papel común y corriente. Comencé a subir las escaleras, Remi iba detrás de mí:
-¡¿Qué rayos piensas hacer?! ¡Ni se te ocurra! ¡No lo hagas!
-Fue un gusto haberte conocido. Gracias por darme la herramienta para ejecutar mi amarga venganza. Pensé que se sentiría distinto pero la verdad es que ni yo misma puedo con este infernal fuego que me quema desde adentro. Sólo existe una forma de apagarlo.
-Hillary...
-Te diré mi última voluntad.
Khaki.
-¿Tardará mucho?
-No, es ya casi la hora que escribí.
Repentinamente vi cómo Kasumi comenzaba a ahogarse. Esto no podía ser obra de ninguna otra persona más que del Director y Blanice, quien seguramente le sugirió esta forma para que ella muriera. Le dije inmediatamente:
-Es una pena que no pudimos pasar más tiempo juntos, de verdad fue un inmenso placer para mí el conocerte. Gracias por compartir un tiempo de tu vida conmigo. Quieren matarte y quedarse con mi Death Note, pero no pienso darles ese placer.
-¡KHAKI! ¡INMUNDO DESGRACIADO, NI SE TE OCURRA! -Gritó Blanice, entrando a la habitación y corriendo hacia mí para detenerme, aunque ya era inevitable lo que estaba a punto de hacer-.
-Dichoso aquél que se convierta en tu esposo. Deseo que te ame tanto como te amo yo a ti. He pues, aquí, la recompensa de tu tiempo -Le di un beso en los labios. Un lento, delicioso, y sereno beso en los labios a la única mujer humana de la que me he enamorado-.
Kasumi.
Luego de ser besada, sencillamente desapareció, tanto él como su Death Note. Lo único que escuché antes de abrir los ojos fue un grito de parte de Blanice.
-¡NOOOOOOOOOOOO! ¡INMUNDA PESTE! ¡¿CÓMO FUE CAPAZ DE SEMEJANTE ESTUPIDEZ?! ¡NINGÚN SHINIGAMI HABÍA COMETIDO TAL ERROR EN SIGLOS!
-¿Disculpa?
-Pues felicidades, querida. Un Shinigami te ha dado el beso de la muerte. Todo el tiempo de vida que él había acumulado se ha sumado al tuyo, y eres inmune a los efectos de las Death Note. En cuanto a él y su cuaderno, simplemente desaparecieron. Puesto que no tienes una Death Note y a que eres inmune, ya no eres de interés para mí o mi amo. Por tanto, Adieu.
Luego de eso la habitación fue cubierta por una neblina que breve tiempo después se despejó, tiempo para el cual ya Blanice se había ido.
-¿Es...Es en serio? ¿Qué rayos? ¿Por qué? -Comencé a llorar horrible y desconsoladamente- ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué hizo esto?! ¿Acaso no se daba cuenta de que sin él ni mi hermano mi vida no tiene ni rumbo ni sentido? ¿Por qué no dejó que me muriera? Al fin y al cabo, lo único que quería era vengar la muerte de mi hermano y ahora que lo hice, ¿Cuál es mi propósito? ¿Qué se supone que haré durante todo este tiempo que me has regalado? ¿Por qué no me dijiste lo que sentías antes? ¿Por qué fui tan estúpida y te traté tan mal?
¿Por qué no fui capaz de darme cuenta de lo que sentías antes? Khaki...Khaki... ¡KHAKI!
Tomé mi diario entre lágrimas y escribí las palabras que mi corazón querían dedicarle en ese momento, las palabras que quise que escuchara o leyera, palabras que describían lo que siento: «Jamás imaginé que terminaría así, que tendría que perderte. Jamás pensé en esa posibilidad y nunca me habría dado cuenta de lo importante que eras para mí, eras básicamente mi compañía y mi única razón para ser feliz desde que mi hermano murió. Ahora tú no estás, y sólo quedo yo, sola, con el regalo de amor que me has dado: Tiempo. Tiempo para vivir, para reír, para sonreír, para amar a alguien como de seguro quisiste que te amara a ti, para que un "dichoso" hombre me convierta en suya como seguramente quisiste que fuera tuya. ¡Qué estúpida fui al no darme cuenta antes! Estuve tanto tiempo contigo y no me di cuenta del cariño que sentías hacia mí, y la ira y tristeza me cegaron tanto que no fui capaz de darme cuenta que de algún modo yo también te quería a ti. Estoy arrepentida desde lo más profundo de mi alma y lo único que realmente desearía es pasar el resto de mi tiempo contigo, compartir mi regalo contigo, pues fuiste más amigo mío de lo que cualquier ser humano pudo haber sido, y lo único que nos unía pero que al mismo tiempo nos separaba era el hecho de que precisamente no eras humano. Oh, Khaki, gracias por tu regalo, mas, lo único que realmente deseo en este momento y que siempre desearé, es que seas capaz de renacer y estar conmigo otra vez, hasta el final de mi anochecer...».
