No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.
Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.
Un alma.
De nuevo: Kaos.
Por: Luna "El Sol Nocturno"
Paso la mano desnuda por el fuego de nuevo, no quemaba pero sentía su calor, se extendía por su piel con suavidad, lentamente, las zonas que estaban cerca de las llamas eran mas calidas que las lejanas; hundió los dedos en las incandescentes cenizas de Ignus determinado a saber cuanto podía soportar sin quemarse.
-¿Sabiendo el alcance?
Ignus le miraba con el rostro ladeado, divertido si había aprendido a leer bien en sus gestos flamígeros, el fénix agito las alas desde el borde del cáliz, de su nido de fuego.
-Intentando saber cual es tu "regalo"
-No es muy difícil-miro a Amelia que estaba en uno de los pabellones con Laila y sus amigos, colocaban la ropa en las habitaciones que ahora compartirían-yace con ella.
-¿QUÉ!
Se aparto del pájaro como si le hubiese dado un puñetazo, no una sugerencia.
-Demuéstrala físicamente tu amor, no es tan difícil.
-La destrozare.
-Ah, hay descubrirás mi regalo. Ahora has descubierto solo una parte.
-No puedo hacerlo.
-Allá tu, desde aquí puedo ver su deseo, aunque lo evita, hace un mes que quiere que la tomes ¿Sabes a que me refiero?
Una ceja ardiente se levanto mirándole de reojo, casi pudo ver una sonrisa picara en el pico.
A las veces en que la joven se apretaba contra él y le susurraba con caricias alguna palabra o frase de Aghen para aprenderlo, las clases eran tan intimas que muchas veces solo se centraba en eso, en las caricias hipnóticas, los suaves susurros de la alegre voz, el extraño rato de tranquilidad…
La forma en que su cuerpo se adaptaba sin hacerla daño.
-Vas comprendiendo. Pero aun así tienes miedo ¿Por qué?
-Prefiero esperar. Es repentino…
-¿Por qué solo hace un mes que vivís juntos?
-Exacto.
-Puede, pero ella no es una princesa cualquiera, no tiene por que responder ante Cephid por su virtud, una Guardiana es libre de entregarse a quien quiera.
-Y me ha escogido.
-
Increíblemente una gota de incredulidad cayó por el cogote del ave.
-
-Si para eso has necesitado tres años a su lado, una muestra, dos lejos y el que casi se nos muera, estamos perdidos ¿Qué pasara cuando tengáis un descendiente¿Tiene que decírtelo con una década de antelación?
-No puedo tener hijos.
-Eso es lo que TÚ te crees. Que tipo de regalo te habría hecho sino.
-¿De que habláis?
-
Ignus voló hacia el brazo de Amelia, desde su ultimo despertar se había habituado a compartir ratos con la joven pareja, algo que con el resto de las Guardianas no había hecho, solo era un consejero en ocasiones puntuales no un ser que podía enseñar o dar instrucciones de cómo mejorar un hechizo; se poso sobre la manga de suave terciopelo azul disminuyendo el calor de su cuerpo para resultar solo calido, no abrasador, la túnica era una de las favoritas de la princesa. Además la quedaba bien, según el parecer de un ser inmortal.
-¿Alguno me lo dirá?
-Tiene miedo.
-¿De que?
-De hacerte daño-reconoció, ya le cantaría las cuarenta al pájaro.
-Puedes intentarlo.
-Lo haré. No te preocupes.
-Chicos, ya vale. No podéis evitar picaros en ningún momento, sois peores que Filia y Zeros.
La respuesta era instantánea.
-¡No nos llames así!
-No os comportéis así.
-¿Un ratito de intimidad?-sugirió.
-Muchas gracias-observo como el ave volvía a su nido en la dimensión donde estuviese Cephid, pero siempre guardando la entrada a los pabellones de La Guardiana.
-¿Ahora me lo dirás?
Apoyo la cabeza en su hombro duro e inamovible, él la envolvió con un brazo en la cintura, reclinados contra una de las columnas del pabellón que hacia de entrada, el único que las poseía por dentro, se buscaron; Amelia le acaricio con suavidad el cuello mientras Zelgadiss la besaba con inusitada pasión, era algo raro que él fuese así pero siempre que eso ocurría era por un motivo de soledad y duda, lo primero por que tras el miedo de perderla y saber que quizás no volvería a verla ya no quería estar tan solo, al menos de su presencia, los demás eran otro cantar.
Pero esta vez la duda era algo mas vivido, más apremiante, no era normal; puede que dudase de muchas cosas pero no del amor que le profesaba, el mismo que casi los separa-une, algo ocurría.
-No sé, es demasiado pronto.
-Amor-murmuro sonrojándose, aun no se habituaba a tratarle con tanta soltura-¿Qué es?
-Algo muy delicado: tú.
-¿Yo?
-Sí, no me mires de esa forma, eres delicada y frágil a pesar de los golpes que te das, yo... demasiado fuerte para ti.
-Quemare el diario, no lo plantees-amenazo-¿Tan débil crees que soy?
-No.
-Pues cuando surja olvídate de eso, en cierta ocasión caíste sobre mí, aun estoy de una pieza y no necesite un "Recuperación"
-Vale.
Volvieron a besarse, la duda prevalecía pero ya sabia lo que ella opinaba; a pesar de desearle era mejor esperar el momento propicio.
-
-¡Aquí están!-grito Philionell desde el pasillo-¡Vamos! Tenéis que decirnos como preferís las telas.
-Te gustara como lo están dejando.
-Recargado-la pico.
-Entonces colabora y da tu opinión, no un simple lo que quieras, o me da igual ¡También es tu habitación!
Phill le palmeo la espalda con efusividad por la pequeña reprimenda y la quimera busco un poco de alivio en las manos de Amelia, si seguía así terminaría comprobando que ese hombre era capaz de partir una piedra a palmetazos.
-U-N-A-L-M-A-
Lina miro de nuevo la habitación, sin las telas que la proporcionaban la visión de cuento de hadas resultaban muy espartanas, pero según las colgaduras de gasa brotaban al ponerlas en su sitio el lugar adquiría toda su oculta grandeza; pabellones de techos altos y rematados en dos aguas, la planta octogonal se dividía en varios espacios o ninguno dependiendo de que fuese, o que función cumpliese, también variaban de tamaño, el dedicado a la biblioteca era el más grande por supuesto, acoger tanto libro requería un buen lugar, luego era el de la pareja que casi se dividía en dos estancias gracias a una serie de paneles que formaban la zona donde estaban los sillones y el sofá junto a la mesa, el baño y el resto de las estancias eran iguales.
Pero lo sorprendente eran los materiales, si uno se fijaba en las paredes o en las columnas podía ver las vetas de lo que antiguamente fue blanca madera, pero al tocarlo se percibía la dureza de la piedra, Eldran insistía en que era madera petrificada y nadie lo ponía en duda, luego estaban las telas, aunque lo normal había sido usar sedas en vez de gasas Zelgadiss había dejado caer que en este lugar quedaría mejor esa tela que cualquier otra y así estaban una parte de las criadas, colgando delicada gasa blanca y dotando de vida a un lugar tan antiguo como el reino.
-Ya los traigo, estaban dedicándose atenciones.
-¡Papa!-protesto Amelia sonrojada.
-Es la verdad.
-Bien-Laila ato el final de la tela donde correspondía-ya hemos terminado con la habitación ¿Por qué no pasáis a verla?
-Muy bien, ahora venimos.
-No tardéis mucho.
La joven saco la lengua y enlazo los dedos con los pétreos, al cruzar la pasarela insto a su compañero a que abriese el panel de su próximo cuarto.
-
-¿Qué te pasa?
-Es tu espacio astral-susurro en su oído.
-Mi lugar favorito, estas eran las habitaciones de mis padres hasta que mi madre murió, venir aquí me recuerda a cuando no conocía la muerte y las intrigas de palacio.
-Es hermoso-la apretó contra él instintivamente-pero tengo mis recelos.
-No tienes por que vestir de otra forma, ni comportarte de manera distinta...
-Si tú lo dices.
-Muy gracioso, Valuk se pondrá contento cuando sepa que no tendrá que hacerte un traje para cada momento del día, y solo pienso en nuestra primera reunión con los embajadores, pobrecitos.
-¿Tan cruel crees que seré?
-Sí, ellos piensan que eres un pelele, que como mercenario te dejaras comprar, y tu les demostraras que no es así. Creo que te conozco un poco...
-Alguien sobornable-medito-solo si el precio merece la pena-la sonrió cómplice y la beso de nuevo-pero llegan tarde, muy tarde...
Graders corrió todo lo rápido que pudo, el informe que tenia en la mano no era lo mejor que le podía ocurrir a nadie, pero había pasado, gritos de terror infantil... durante la noche.
Saludo a Stephan y Dhamon y no espero a que le anunciasen en El Nido del Fénix, ignoro a Ignus que le miraba con los ojos muy abiertos y cruzo las pasarelas hasta el cuarto de visitas donde Philionell supervisaba el colgado de una tela.
-Señor-jadeo apoyado contra el marco de la pasarela-esto es... Kaos se ha mostrado.
-¡Amelia!
-U-N-A-L-M-A-
La callejuela era estrecha, si se la sumaban los cubos de desperdicios que generaban el restaurante y la peletería que tenían las salidas traseras allí, lo era aun mas, los dueños habían insistido en que podían quitar los cubos para mejorar la investigación, pero los guardias se habían negado, ordenando a la gente que tenia las ventanas hacia allí que no las abriera y colocado un toldo por si acaso, mantenían una vigilancia forzada.
Zelgadiss mantenía a su compañera pegada a él, cubierta parcialmente con su capa y rodeada con un brazo, la hacia andar lentamente cuando ella lo que quería era ir mas rápido.
No sabia lo que era esto.
Él sí.
Estaba acostumbrado a verlo, a cometerlo.
No era agradable, jamás lo era.
-
Una joven embarazada empezó a gritar desde la boca del callejón, un hombre, solo unos años mas mayor que ella, la sujeto, parecía ser su marido por el cariño y el dolor que expresaban sus fracciones... familiares, tal vez.
Lina hizo una señal para que tuvieran cuidado, luego levanto el toldo que también tapaba parte de la pared.
El cuerpo de una niña de doce años estaba en el suelo, un montón de carne con el rostro del horror y la desesperación sobre un charco de sangre, los guardias la habían puesto una manta para tapar su desnudez sanguinolenta, la marca que había en la pared sugería que había sido acorralada contra ella, cuando su vida fue arrebatada el cuerpo tierno que jamás conocería lo que le quedaba de vida resbalo en la posición que estaba.
Acurrucado con miedo de lo que ya no le podía alcanzar.
-
Amelia trago saliva, Kaos acudió a su mente, sus orígenes, las historias que había leído y aprendido del resto de las guardianas eran ciertas; niños pequeños sacrificados para la oscuridad, sus almas eran ofrecidas al líder para que se fortaleciese con el sufrimiento de los pequeños, mientras ella se fortalecía con el amor y el apoyo de sus congéneres otro lo hacia con el dolor de extraños.
Era el Némesis de Las Guardianas.
Mal y Bien.
Kaos y Orden.
Muerte y Vida.
Levanto la mirada a la pared, el epígrafe escrito con la sangre del cordero sacrificado ya lo conocía:
...y nos alzaremos de nuevo...
Dio dos pasos hacia el cadáver extendiendo los brazos hasta nivelar las manos con su cintura, todos en la callejuela callaron al oírla cantar con un dolor tan profundo como el de la joven embarazada, Zelgadiss y los demás permitieron que entrase la gente hasta allí.
Dulce alma.
No llores.
-
Yo te ayudare,
yo te veo.
-
Hago de tu dolor el mío.
-
Se como te has ido,
como te han obligado.
¡Quién te lo hizo!
-
Confiabas en ellos,
y ahora todo se ha roto.
-
Ven pequeña criatura.
-
Canta a la vida nueva conmigo.
-
Poco a poco se formo la imagen translucida de la pequeña, Lina tubo el repentino espasmo de encontrarse de nuevo en El Recinto, la niña de rizos negros entono la melodía con La Guardiana hasta el final. Luego se acerco a la futura madre, que cayo de rodillas, y la abrazo.
Tras varias lagrimas por parte de la niña se difumino en una neblina parecida al humo del incienso.
-U-N-A-L-M-A
Ignus y Zelgadiss entraron en el pabellón que correspondía a la habitación privada de la pareja, tras solucionar sus diferencias y recibir el mensaje del Príncipe sobre las ultimas informaciones recogidas por el incidente de la niña, era la hora de meditar sobre el asunto; La Guardiana mantenía la misma posición de hacia unas horas, reclinada en uno de los sillones la vista estaba fija en el inmenso lago sobre el que se sustentaban los pabellones, los dedos seguían contra la barbilla y ni siquiera se había cambiado la ropa por las cómodas túnicas que tanto la gustaban, incluso las botas tenían las manchas de sangre inocente.
-Amelia-la joven no respondió a su contacto.
-Será mejor que la lleves a la cama-murmuro el fénix-esta en un trance de conocimiento.
-Perdón.
-Esta con las otras Guardianas en su espacio astral, como no entres en el tuyo es muy difícil que puedas hablar con ella.
La cogió en brazos haciendo que se convirtiese en una forma moldeable, Ignus provoco una corriente de aire que abrió las puertas hacia la alcoba, fue la quimera la que aparto la ropa de la cama y la tendió en el cálido refugio de armiño, pensó intrigado en si quitarla la ropa o no, su caballerosidad innata se impuso y la retiro las botas y la capa.
Luego espero tras arroparla.
DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UN ALMA: AMOR VERDADERO.
Aviso a los lectores que no escriben por lo menos un review, me gusta saber la opinión de vosotros por el motivo de que resulta estimulante saber que a la gente le interesa lo que escribo, si resulta que solo Shadir y algun esporadico mas escribe, me resultara mas facil que me dejen su dirección de messenger y se lo hago llegar.
Lo digo por que me da la sensacion de que tengo que dejar amenazas para recibir cuatro palabras. ¿O es que el fic es una mierda y por eso no decis nada? Ha vuestro criterio lo dejo, la tecla esta abajo.
Shadir: La primera idea que tube fue ponerlos en el jardín y hacer una carrera en el laberinto, pero no cuajo, y me gusto eso de un Zel celoso desquitandose con ellos (en tu honor niña), Lina tendra su parte con... Ups, secreto de estado. La idea era esa, un animal tan magnifico como metomentodo, un Zeros por parte de Cephid ;)
Sore wa himitsu desu.
