Hola…he vuelto con un nuevo capitulo

Pero antes diré algunas cositas, me he dado cuenta que aunque quisiera no puedo terminar el fic tan rápido porque hay muchas cosas que quedarían inconclusas, así que mi plazo se alargara durante las vacaciones y algo más…

Agradecer a J0r que ha seguido el fic desde el principio y a sus Review que son muy inspiradores y gratificantes, así que este capi va dedicado exclusivamente a ella.

Y con respecto a Jeannette, la novia de Sirius, se que muchos se han preguntado si fue realmente Lily quien la mato pues solo les diré que Jeannette es fundamental en el futuro de la historia, no sé si ha quedado claro durante el fic pero es ella la mayor causante de que Sirius y James sean Mortífagos, si no es así háganmelo saber…

Capitulo X duele respirar

"James caminaba junto a Peter quien se mantenía muy callado desde que Voldemort lo había dejado en libertad.

-no piensas agradecerme- se oyó a su otro costado como Bellatrix Black se atrevía a dirigirle la palabra estando Snape presente.

-agradecerte por qué- la desafió James algo molesto

-por salvarle la vida a tu amigo, Potter, o crees que Snape hizo todo- rió la chica mirando a James con diversión.

-no sé que buscas bella- masculló James rabioso

-tú sabes perfectamente lo que busco- respondió ella en un susurró muy provocativo y James pudo ver como la chica le guiñaba el ojo.

-te dije que no me volvieras a buscar- dijo él

-¿mi prima te ha buscado?- preguntó Bella y James la miró con los ojos abiertos al escuchar esa pregunta.

-Sirius...- susurró con pánico

-quien más- rió la chica pero está vez con la verdadera voz de Sirius Black"

o0...0o

-Peter no debes temer, esto será muy sencillo si lo haces correctamente- los cuatro amigos estaban en la cocina de la mansión Potter mientras intentaban darles animo a un perturbado chico.

-ya hable con Dumbledore y esta de acuerdo con que te hagas pasar por mortífago un tiempo- habló Remus dándole una pequeña palmada en la espalda a Peter para que se tranquilizara.

-pero...pero-

-pero nada hombre- ese fue Sirius quien había vuelto a su cuerpo -...no permitiremos que Voldemort te vuelva a encerrar otra vez así que harás lo que se te diga, si no es tan difícil-

-claro, para ti...pero yo- reclamó el pequeño

-mira mañana hablaras con Dumbledore y él te explicara como debes actuar frente a Voldemort...ya no te preocupes que ahora lo importante es que pudimos sacarte de ese horrible lugar- le dijo James con un deje de sonrisa.

Se había hecho un silencio en aquella cocina, todos miraban hacía lugares distintos, tratando de pensar, de confiar que todo resultaría bien...y realmente la cosa en el mundo mágico se estaba poniendo cada vez peor, James lo notaba, Sirius lo notaba y aunque ellos estaban dentro de eso no terminaba de gustarle del todo, algo no estaba saliendo según sus planes, algo se había salido de control, algo les asustaba realmente.

-prométanme que no me dejaran caer en sus manos chicos, por favor, no quiero volver a ese horrible lugar- exclamó Peter de pronto suplicando con sus ojos a sus tres amigos, viéndose reflejado en su pequeño cuerpo todo el dolor, el sufrimiento de esos años en Azkaban.

-palabra de merodeador- susurró Remus mirando a ambos morenos en busca de apoyo.

-palabra de merodeador- aclamó James con una repentina seguridad en si.

-Sirius...- pidió Peter mientras el chico aún miraba las manos de sus amigos juntas en el centro de la mesa como cuando estaban en el colegio.

-palabra de merodeador- soltó por fin juntando su mano a la de sus tres amigos.

-creo que nos tocara luchar juntos de ahora en adelante, sin bandos ni pureza que valga, es nuestro secreto y los dejaremos entre nosotros- habló Remus sin dejar que ninguna mano abandonara el centro de la mesa -...y con esto no digo que debas unirte a Dumbledore Sirius- recalcó el chico al ver que su amigo comenzaría a alegar -...sólo que ahora tendremos que defendernos entre nosotros-

o0...0o

Cuando la tormenta arrasa entre la tranquilidad de una noche, cuando todo comienza a derrumbarse de la nada, cuando lo peor, lo que nunca pensaste que sucedería pasa de un momento para otro, cuando la felicidad es demasiado verdadera para ser real, cuando todo lo que pensaste recuperado se pierde, cuando todo desaparece, cuando las olas del mar se arremeten contra lo que has construido...

Y ese pensamiento olvidado, ese espacio nulo en tu memoria, ese extraño suceso que nunca recordaste. y ahora te preguntas ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué?...pero nada sacas con cuestionarte si ya habías olvidado, ya habías lastimado y lo peor ya comenzabas a lastimar nuevamente.

Lily Evans estaba caminando por el parque que había cerca de la mansión Potter, habían decido salir a tomar aire por el pueblo luego de unos días encerrados en la enorme casa de la familia Potter.

-luego de la tormenta sale el sol- sonrió Margarita mientras se columpiaba con suavidad acompañando a su amiga -...y que sol-

-yo tampoco puedo creer que ya todo ha pasado, Peter está con nosotros, Voldemort ha desaparecido misteriosamente...-

-pero eso me tiene muy preocupada, nada bueno se trae entre manos te lo aseguro- le interrumpió la rubia

-pero ya deja de pensar cosas malas, respira un poco de aire limpio, sonríe que Black no ha aparecido por la casa después de su aparición como...mejor no recordarlo- se ofuscó Lily al recordar el día que vio entrar a Sirius o mejor dicho a Bellatrix Black junto a James.

-no me negaras que estuvo chistoso- rió Margarita mientras se daba más velocidad en su balanceo.

-claro que no- chilló Lily.

Margarita soltó otra carcajada -...te hubieses visto Lily, la cara que tenías yo creo que te lanzabas a sacarle los pelos ahí mismo sino fuera porque James te detuvo-

-no es chistoso- bufó la pelirroja mirando como unos niños se acercaban a jugar en el refalin.

-si te fuiste como gata en celo al segundo piso y James ahí te siguió para explicarte que en realidad era Sirius- seguía riendo Margarita cuando vio la cara de pocos amigos de Lily.

"-es Sirius, Lily...es Sirius- le susurraba James con las lágrimas contenidas.

-no quiero oír más mentiras James, no quiero oírte más, déjame en paz, suéltame, ¡suéltame!...- seguía gritando ella mientras forcejeaba con James.

-¡Es Sirius no es Bella!- gritó él y Lily se detuvo -...es Sirius- dijo James nuevamente abrazándola con fuerzas -...por favor, créeme-

Y Lily se dejo caer en los brazos de él, sollozo en silencio mientras James seguía susurrándole que le creyera.

-no es Bellatrix, es Sirius, Sirius lo hizo para salvar a Peter-…"

-ríete no más, yo no fui quien le atacó y lo dejo inconsciente- fue Lily la que se burlo está vez riendo con malicia -...y si no fuera por Remus que te sacó a rastras para que no le siguieras golpeando-

-se lo merecía por haber gritado que venía a matarnos- reclamó Margarita con una sonrisa de diversión recordando como había dejado a Sirius ese día, todo rasguñado y moreteado, aunque claro la que recibió esos golpes fue Bellatrix Black y eso le causaba un poco de satisfacción -...se siente bien poder golpear a la prima de Black- rió mirando a Lily quien también se largo a reír de ese comentario.

"-vengo a matarlos- sonrió Bellatrix Black en ese instante sacando su varita y apuntándolos a todos.

-sobre mi cadáver- saltó Margarita lanzando un hechizo rápidamente sobre Bellatrix Black quien por poco pudo esquivarlo.

-¡hey ¿qué haces?!- exclamó Bellatrix pero con la voz de Sirius.

Margarita lo miró sorprendida y luego mirando a Remus quien también parecía bastante sorprendido se largo a reír.

Pero en un momento en que todos reían divertidos la chica se calló de pronto -¡eres un idiota Black!- bramó furiosa dejando su varita de lado para emplear los puños"

-hubiese deseado golpearla también- susurró Lily con diversión

Ambas rieron de solo imaginar aquello hasta que el silencio volvió a invadirlas.

-ah...- suspiró la rubia volviendo a mirar sus pies -...todo está tan tranquilo últimamente que me da miedo...tú estás tan feliz con ese idiota de Potter y pensar que hace unos meses se odiaban a muerte...-

Lily sonrió suavemente sintiendo esas mariposas en su estomago de sólo pensar en el moreno, y es que ella tampoco lograba entender como su vida había dado un giro de 180 grados de un día para otro, no entendía como su corazón volvía a latir con tanta velocidad por él, no imaginaba que las simples miradas de James pudiesen darle tanta paz, tanta felicidad y ni mencionar cuando aquel chico le besaba o le acariciaba porque ella era capaz de subir al cielo y permanecer en las nubes junto a él.

-¿estás enamorada?- su amiga le interrumpió en sus pensamientos.

Lily asintió con lentitud sin borrar esa sonrisa de tonta enamorada -...si- susurró -...como nunca antes lo he estado-

Margarita que había disminuido lentamente su balanceo se levantó de improviso y acercándose a su amiga la abrazó con fuerzas.

-Lily...- susurró la rubia sin soltar a su amiga del abrazo -...sólo quiero que sepas que cuentas conmigo, y si Potter te vuelve a lastimar...- se detuvo para mirar a esos ojos verdes que ahora le observaban con atención -...y espero que no sea así- sonrió al ver el miedo que se había reflejado en los ojos de su amiga -...pero cuentas conmigo, no quiero que te guardes todo esto tú sola, no otra vez, somos amigas...-

-lo sé- suspiró Lily con algo de tristeza al pensar que ese miedo de que James la lastimara aún existía en su corazón.

-lo que estás viviendo con Potter es muy fuerte, se están escondiendo del mundo entero, incluyendo a sus mejores amigos así que por favor no te escondas de mi porque soy la única a quien puedes confiarle lo que están viviendo ahora- siguió hablándole Margarita -...y si tú me cuentas y yo puedo contarte que pasa entre Sirius y yo- sonrió con picardía.

-pues eso es muy tentador, porque hace días que veo que algo se traen entre manos- la miró Lily con algo de curiosidad.

Margarita volvió a su columpio y miró a Lily algo avergonzada -...le estoy haciendo sufrir un poco- susurró mientras miraba sus pies

-¿sufrir?- preguntó Lily y Margarita se largo a reír.

-pues un poco de provocación, algún toquecito por aquí, otro toquecito por allá y luego...un balde de agua helada- sonrió la chica ampliamente y Lily la miró con los ojos abiertos.

-Margarita no te vallas a...-

-estás loca, ese tema esta superado...sólo es un juego- la interrumpió la rubia con exaltación.

-lo mismo pensaba yo y ya ves, me lance a sus brazos a la primera oportunidad que tuve- le dijo Lily con preocupación.

-pero lo tuyo es distinto, Potter si sintió algo por ti antes, en cambio Sirius...lo nuestro siempre a sido un juego- reclamó Margarita tratando de convencer a su amiga que todo estaría bien

-un juego muy peligroso tendré que decirte- Lily la miraba severamente pero Margarita estaba segura que ya no sentía nada por Sirius, sólo era un juego...¿no?

o0...0o

La puerta se cerró de un portazo, o más bien la cerraron de un portazo. Una chaqueta de cuero caía al suelo junto a un chaleco rosa, unos pasos apresurados recorrieron la pequeña habitación hasta toparse con un antiguo escritorio reliquia de los Potter.

-¿te acuerdas de este lugar?- le susurró ella entre besos y más besos.

-claro- sonrió Sirius alejándose de la boca de ella para mirarla con deseo -...donde comenzó nuestro juego- rápidamente sus labios volvieron a atrapar los de ellas con efusividad, con necesidad, con aplomo.

Margarita simplemente se dejaba besar, se dejaba tocar, se dejaba guiar entre las llamas de la pasión. Ella comenzaba a entrar en el juego nuevamente, una nueva batalla había comenzado, pero de esas que nadie sabe quien ganara, porque ella se entrega, él se entrega, y luego no saben como acabar, aunque él desearía no acabar porque le excita jugar con ella, pero ella no puede acabar porque necesita jugar con él.

-Sirius...- ronroneó entre suaves caricias de él -¿qué crees que haces?- y Sirius sonríe en su cuello con provocación.

-te desnudo- responde con diversión.

-no podemos hacerlo en el escritorio de James- dice ella como una simple excusa que sabe no resultara de nada.

-pues aquí, o en la cocina, en el vestíbulo, donde sea te haré mía- y lo susurra, ese te haré mía lo susurra en su oído y hace que ella tiemble de pies a cabezas, y la siente y le excita, le provoca, le vuelve loco.

Pero Margarita teme, teme por su cordura, teme por ese extraño temblor en su cuerpo, teme porque con una frase él logra nublarle la mente, logra embrujarla, logra adormecerla, logra desvanecer esa muralla.

La camisa de él cae al suelo, las manos de ella lo buscan con desesperación, su vestido esta por sus caderas y los tirantes caen por sus hombros...la ropa les estorba y ambos saben que deben detenerse, que las caricias se les están haciendo insuficientes y que ya nada podrá evitar que terminen el juego ahí mismo donde comenzó.

Y ella intenta buscar aire, respira con desesperación, su corazón late a mil, sus ojos están cerrados incapaces de ver su debilidad, su hambre de deseo...gime cuando las manos de él se atreven a buscar su intimidad, muerde el hombro que esta delante de ella y ahoga un gritó de placer.

-detente- le dice, le suplica pero Sirius ya no se detendrá, ya decidió que él juego terminaba para él.

-te deseo- dijo como respuesta, respuesta que ella aceptó, repuesta que ella escuchó claramente y que la hizo temblar nuevamente, pero no podía, no ahora, no en aquel lugar...debía detenerse, o su juego terminaría ahí.

Y como si alguien la salvara cuando estaba perdiendo la conciencia, cuando se estaba entregando al deseo, el rechinar de la puerta la despierta.

-¡Pero ¿qué?!- exclama Remus sonrojado hasta las orejas, muerto de vergüenza mirando a ambos chicos quienes aún respiraban con dificultad.

-Remus- exclama Margarita con algo de alivio mientras se saca a Sirius de encima y se arregla el vestido.

-Mierda Remus- exclama Sirius enojado -...nunca te enseñaron a tocar la puerta antes de entrar- exclama.

-eh...eh- balbucea Remus aún avergonzado e impresionado por la escena que presencio -...lo siento-

Margarita termina de arreglarse y sale disparada por la puerta con la intención de huir a su casa lo más rápido posible.

-no creí que...dios mío- vuelve a balbucear Remus cuando ve que su amiga desaparece sin mencionar palabra -...se lo tenían guardadito- mira a Sirius quien aún se abrocha la camisa y abre los ojos aún impresionado -...cuantas sorpresas trae la vida-

-ya no seas idiota, ni que acostarse con una mujer sea de marcianos- bufó el moreno

-claro que no, pero tú Sirius, un Black con una mestiza...pensé que estaba prohibido- bromeó Remus

-que te importa a ti con quien me acueste, ni que estés celoso- brama Sirius bastante molesto porque su amigo le había cortado el rollo.

-eh...cálmate- reclama Remus cuando ve que su amigo está realmente furioso.

-pues entonces cierra la boca de una vez- gruñe el moreno y recogiendo su chaqueta atraviesa la puerta empujando a su amigo al pasar.

-¿qué ocurrió?- llega Lily justo en el momento que Sirius se va tras un portazo de la puerta de entrada.

-¿tú...sabias?- le pregunta Remus aún mirando el camino que había seguido Sirius al salir.

-saber qué- se extraña Lily mientras comienza a buscar un pergamino.

-lo de...está relación secreta- dice el licántropo casi en un susurro.

Y Lily se sorprende tanto como él cuando los vio, volteó a mirar a su amigo con sorpresa totalmente pálida -¿cómo te enteraste?- pregunta en un hilo de voz temiendo que Margarita haya soltado la lengua y es que no se da cuenta que su amigo no hablaba de ella y de James sino del otro merodeador y su mejor amiga.

-pues los vi- dice Remus poniéndose bastante serio, porque ahora que lo pensaba y lo analizaba no le gustaba para nada lo que había visto...de hecho se sorprendió que su sexto sentido estuviese fallando.

-eh...yo...yo no te quería contar Remus, bueno porque...porque...- balbuceó Lily nerviosa, temblando de pies a cabeza, asustada de que su amigo se negara a la verdad, con miedo de que él se sintiera con el derecho de alejarla de James para siempre.

-entiendo, ella te pidió que no me contaras- susurró Remus y Lily tragó saliva ruidosamente.

-¿eh?- suelta con total confusión.

-Mar...Te pidió que no me dijeras- y Lily asiente con frenetismo

-si...eso- respira con un poco de tranquilidad.

-tendré que hablar con ella de todos modos, esto no está bien, Sirius sigue siendo peligroso...- comienza a hablar el chico pero más para él que para Lily -...creo que esto de vivir todos aquí ha complicado las cosas, lo único que falta es que Lily me confiese que está con James- rió para él mientras abandonaba la habitación dejando a una Lily bastante pálida y asustada.

Lily miró a su amigo hasta perderlo de vista y soltó un gran suspiro, por poco y le confiesa toda la verdad...dios mío de ahora en adelante tendría más cuidado. Volvió a voltear para continuar con su brusquedad de un pergamino...

-eso estuvo cerca...- susurró soltando una pequeña sonrisa de alivio.

-¿cerca de qué?- la voz de James la sobresalta haciéndole soltar un pequeño grito.

-dios mío, me asustaste- exclama molesta tomándose con una mano el pecho.

James sonrió divertido al ver la expresión de la pelirroja -...ni que estuvieses por hacer algo malo- le sonríe coquetamente mientras la observa desde el marco de la puerta.

-no- chilla ella con indignación -...buscaba tu bendito pergamino para poder mandarle una carta a...- se detiene con brusquedad al ver lo que iba a decir

-¿a...?- James levanta una ceja con interrogación.

-a...a alguien de la orden- susurra volviendo a revolver papeles, intentando que la mentira no se hubiese notado.

-pues ahí no vas a encontrar nada- le dice James, Lily vuelve a mirarle y él parece meditar algo mientras la mira con curiosidad -...en el tercer cajón-

Lily busca rápidamente y sacando varios pergaminos sonríe con alivio, pero cuando se incorpora James ya no le observaba de lejos sino que estaba ahí, frente a ella, con una mirada muy seria.

-pensé que los integrantes de la orden no se mandaban lechuzas por miedo a ser interceptados- susurra James mirándola con atención y Lily traga saliva ruidosamente.

-si...- balbucea y se recrimina mentalmente por ser tan obvia -...sólo cuando es información importante-

James se acerca aún más posando ambas manos en la cintura de ella y sonriéndole le besa la mejilla con lentitud.

-y que otros temas tienes para hablar con ellos sino es de importancia- sisea y Lily tiembla, esa voz le da miedo, ese James le da pánico, esa mirada la desconoce -...sólo me pregunto, ¿qué tema tiene que hablar mi chica con un cabrón de la orden para que me mienta de está manera?-

-James yo no...- intenta negar Lily pero James la mira severamente y ella no sabe que decir, ese James no es su James.

-shshsh...sólo te digo que tengas cuidado Lily que con James Potter no se juega, menos en sus propias narices- y pretende salir con paso lento, con la cabeza en alto, dejando las cosas claras pero ella se atreve a detenerlo del brazo.

Lily le mira con suplica buscando con desesperación al verdadero James, se abalanza a sus brazos con miedo de perderlo

-James...- susurra apretándolo a su cuerpo -...yo no tengo a otro- y el cuerpo de James se suelta, se relaja, le corresponde el abrazo y le confirma que eso habían sido celos.

No dice nada, sólo se esconde en el cuello de ella, se arrepiente, se siente un animal y no puede evitarlo, no puede controlarse, él es así, sólo actúa por impulsos, y nunca pudo evitarlo...entonces ahora ¿qué podía hacer?

Ella le volvía loco, le nublaba la razón, le tambaleaba el piso, le desordenaba la vida, le hacía arder en el fuego más intenso y luego le congelaba el alma en sólo segundos, ella siempre le hacía eso, siempre...le acarició el cabello con la mayor dulzura que encontró, con la mayor dedicación que podía entregar, y es que ella lograba esos cambios en él que ni él mismo entendía.

o0...0o

-¡no te metas en esto Remus!- gritaba un alterado moreno sin importar que todos en aquella casa querían dormir con tranquilidad.

-ella es mi amiga y no permitiré que juegues como lo haces con otras- brama Remus, a esas alturas Sirius ya le había colmado la paciencia y es que haber sido testigo del llanto de tu mejor amiga era para estar así.

"-no sé lo que hago Remus- había sollozado Margarita cuando el chico le preguntó por esa extraña sorpresa en el escritorio.

-si tú no lo sabes menos yo- Remus le abrazaba con toda la comprensión del mundo, él sabía lo que había sufrido la chica en su adolescencia por su amigo, sabía como había acabado todo y conocía de sobra las lágrimas que Sirius lograba sacar de sus hermosos ojos negros, no por nada estuvo un año viéndola llorar en silencio por el animago.

-pensé...pensé que lo podía manejar- seguía llorando Margarita mientras se intentaba explicar a ella misma lo que ocurría en su vida -...pero...pero yo...¡Dios mío Remus!- exclama con frustración -...creo que he vuelto a caer como estúpida-

-no sé que decirte Mar, tú aceptaste el juego sabiendo lo que antes había pasado entre ambos...ahora sólo trata de alejarte haber si sólo es algo pasajero- aconsejo Remus sabiendo que aquello no pasaría con tanta facilidad, porque caer dos veces por la misma piedra no era de mera casualidad.

-él me supera, me hace creer que yo tengo el control, que yo puedo detenerlo cuando quiera, pero me engatusa de tal modo que luego te es imposible salir- Margarita ya no llora, sus ojos en cambio siguen enrojecidos, siguen siendo la prueba de su debilidad, de su arrepentimiento -...Sirius es capaz de hacerte creer cualquier cosa, hasta que el blanco es negro, que el mar es rosa y que las estrellas son tuyas...pero luego te hunde en el mismo infierno, te lleva a su vida, te muestra la crueldad, te hace querer odiarte, ni si quiera odiarlo a él sino que a uno mismo por ser tan crédula, tan inocente, tan enamoradiza-

-Sirius es así, se conoce a la perfección las técnicas de seducción, no le importa nada ni nadie, no respeta, no razona, no piensa, no ama...él actúa- Remus sonríe de lado, él lo conocía bien, demasiado bien, y aunque habían estado años sin hablarse ni verse, Sirius Black seguía siendo el mismo, o mejor dicho Sirius Black seguía siendo ese hombre que Jeannette Holt había moldeado"

-aléjate de ella o esto no acabara bien Sirius- Remus le habló con la mayor tranquilidad que encontró en ese momento.

Y Black se largó a reír con sorna -¿tú?- ríe, provoca, machaca la amistad como años antes lo había hecho -...por favor, no me hagas reír- se burla, y Remus sabe que su amigo tiene mejores armas que él, sabe que Sirius no tiene compasión a la hora de pelear ni siquiera con él, ya habían pasado por ello antes.

-bien...- gruñe Remus molesto, su varita está en sus manos con una habilidad impresionante y apuntan a un sorprendido Sirius -...te lo advertí, pero si no quieres entender con buenas palabras...Black- y usa su apellido, lo escupe como cuando se refiere al resto de su familia.

-el lobito se ha enojado porque me quiero comer a su corderito- Sirius se burla, no saca la varita, no, él no luchara con su amigo, ahora no y menos por ella, Margarita Smith era muy poca cosa para pelear con varita, en esos momentos tiene otras armas que le gustaría usar.

Remus sigue apuntándolo sin vacilar, en esos momentos toda su valentía Gryffindor la lleva en el corazón, no le importa que delante de él este uno de sus mejores amigos o ex mejores amigos, no le preocupa que Sirius salga lastimado, lo único que interesa en ese momento es proteger a sus amigas, porque el había jurado ante la tumba de los padres de ambas que las protegería con su vida si era necesario, porque ellas eran las únicas porque valía la pena seguir en esa guerra, porque por ellas él seguía con vida, porque gracias a ellas, él no se había derrumbado junto a la mujer que amo.

-vamos Lupin...- sisea Sirius con una sonrisa de oreja a oreja, abre los brazos entregándose a él -...lanza el primer hechizo lobito, o si quieres puedes morderme que no me enojo- ríe, lo sigue provocando.

-veo que esa zorra sigue manejándote desde la tumba- y juega su mismo juego, lo conoce, más de lo que se imagina y le da donde le duele, no espera, no lanza hechizo alguno pero le da justo en el blanco.

Sirius ya no sonríe, ya no tiene esa mirada de diversión, ya no tendrá compasión, su cara se desfigura, su corazón da un vuelco -...ni siquiera te atrevas a nombrarla con tu asquerosa boca maldito licántropo...-

-¡SIRIUS!- llamó James, los oyó desde su cuarto y ahora está en la puerta de brazos cruzados, con el seño fruncido, con la mirada desafiante dispuesto a atacar a cualquiera de los dos si esa discusión continuaba.

Sirius respira con frustración, se detiene, no continuará porque sabe que no terminara bien, y muy en el fondo no desea continuar porque no se lo va a perdonar, y Remus es importante, él lo sabe, mucho más importante de lo que imagino...porque Remus es Remus, su amigo.

-me iré- dice frente a la mirada expectante de James y la mirada furiosa de Remus.

-espero que no...-

-tranquilo- le detiene Sirius -...no me acercaré más- Remus baja la varita conforme, sabe que Sirius es un hombre de palabra, lo sabe, él le conoce y le perdona.

o0...0o

Lily revisa su cartera, su bolsa distraídamente mientras espera a que margarita salga de aquella tienda.

Observa a su alrededor y no entiende porque su amiga necesita un nuevo par de zapatos. Mira el reloj y es que cuando Margarita Smith decidía que tenía depresión era capaz de pasarse horas en aquella tienda buscando algo que le gustase, o simplemente probándose lo que encontrara en su talle.

-¿Lily?- y ella voltea al escuchar su nombre, claro que no alcanza a decir nada ni a ver nada porque una sombra se para frente a ella, y le besa sin permiso.

-¿qué?- exclama cuando se ve liberada pero unos ojos azules se les hicieron familiares -...Arnold- susurra aún con el sabor agrio en sus labios.

-preciosa te busque por todos lados, pensé que te habían atrapado nuevamente...desapareciste de un día para otro, sin avisarme sin decirme nada, me tenías tan preocupado...- Lily le miró sorprendida, Arnold...Arnold pensó tratando de conectar sus recuerdos y palidece de pronto, lo ve, lo sabe, lo recuerda y no entiende como pudo olvidarlo -...intente ubicarte por medio de mi lechuza pero siempre volvía sin respuesta- seguía hablando el chico y Lily seguía sin creerlo, le mira asustada, se suplica a ella misma que desaparezca lo antes posible de allí, pero no puede porque él le tiene agarrada de ambos brazos, y le habla, y le sigue hablando, pero ella no entiende sólo lo ve modular, sólo alcanza a verlo en sus recuerdos cuando un si, quiero ser tu novia aparece en su mente una y otra vez, y sigue sin poder creer que haya olvidado aquello.

-¿Lily?- y su amiga le saca de los pensamientos, pero es ahí que se da cuenta que Arnold le había vuelto a besar.

Se separa con brusquedad, lo mira como si no lo conociera, como si fuese un extraño, aunque en ese momento fuese un extraño para ella. Y todo parece pasar más lento, Arnold saluda a Margarita, su amiga le mira extrañada y ella sigue sin reaccionar, como le dice al chico que ella no puede seguir siendo su novia porque ahora está con un mortífago, como le explica que duerme con otro hombre porque no recordó que ella tenía novio.

-mujeres estaban desaparecidas- sonríe él con la mayor felicidad del mundo, vuelve a abrazar a Lily y ella simplemente se deja abrazar, no es capaz de manejar aquella situación porque esta aterrada.

-si, ya sabes que todo ha estado muy peligroso últimamente- contesta Margarita mirando a Lily de reojo y no entiende que ocurre.

-pero ni por la orden han aparecido, Remus no me ha querido decir nada de ustedes y yo casi moría por saber de está princesa- Arnold se aferra a Lily, y ella siente que él teme perderla.

-si, bueno igual no podemos salir por mucho tiempo, estamos escondidas, después de que atraparon a Lily ya no podemos andar con tanta seguridad- y Margarita nota la desesperación en los ojos de su amiga, nota el miedo, sabe que debe sacarla de allí, huir lo antes posible.

-pero...-

-lo siento Arnold pero debemos regresar- la rubia toma a Lily del brazo con fuerza logrando que el chico la soltara.

-pero- vuelve a intentar retenerla.

-Lily te mandara una carta cuando pueda, adiós- grita Margarita y el chico queda solo en aquella calle mirando a su novia desaparecer nuevamente.

Pero no es el único que ve como su novia desaparece, de hecho no fue el único que presencio todo aquello, sus ojos vieron con claridad tras sus gafas como su pelirroja besaba a aquel integrante de la orden.

-¡me puedes explicar que mierda fue eso!- el gritó de Margarita la sacó del transe, ya estaban en la plaza del pueblo y ni siquiera sabía como había llegado allí.

-Oh, Dios mío- susurró Lily golpeándose la frente con rabia -...no lo puedo creer, cómo pude olvidarlo, cómo pude olvidarlo- se repetía una y otra vez.

Margarita seguía mirándola buscando, esperando una explicación, ya que si Potter sabía de aquello hasta allí llegaba su paz, hasta allí llegaba toda tregua.

-él, él...soy una estúpida, cómo pude olvidarlo- gritó Lily con exasperación -...y ahora ¿qué hago?-

-pero que mierda hacías besándolo-

-Arnold era mi novio, o es mi novio, ah...no lo sé, me lo pidió cuando aún no tenía nada con James y lo había olvidado, dios mío como le digo que ya no puedo ser su novia- exclamaba Lily mientras comenzaba a caminar de un lado para el otro.

Margarita abrió la boca, sus ojos grandes incrédulos miraban a su amiga, la desesperación se notaba de lejos, y es que ni ella misma sabía que podía hacer frente aquel...olvido

-si voy y le digo que terminamos me va a pedir explicaciones, me va a preguntar si es por otro...- seguía hablando Lily intentando buscar una respuesta rápidamente -...pero si me escondo como hasta ahora James puede enterarse y no me lo va a perdonar...-

-pero...pero- balbuceaba Margarita intentando ayudar -...dile la verdad-

-¿a quien? ¿a Arnold?- pregunta Lily sabiendo que esa no era opción.

-no a James...dile que apareció un chico y que tú no recordabas...-

-¡estás loca!- se exaspera Lily, se sienta en un banquito de la plaza y se toma la cabeza con ambas manos -...James no puede enterarse, no puede- susurró al recordar como se había puesto el chico por celos y ciertamente le daba pavor volver a enfrentarse a él.

-entonces debes ir con Arnold y cortarlo de una vez- sonaba fácil decirlo pero la pelirroja sabía que no sería nada fácil, que el chico era tan absorbente y manipulador que no lograría terminarlo con un simple se acabo sabía que exigiría respuestas, que hallaría un porque

-como fui tan estúpida de olvidarme de eso...- se lamentó Lily, todo se veía derrumbar a su alrededor, toda paz, toda tranquilidad estaba por evaporarse.

-no es tan grave- le sonrió Margarita -...vamos, James no puede recriminarte nada si al final el cornudo aquí es Arnold- bromea la rubia, intenta sacar una sonrisa de su amiga pero no lo logra y no entiende que es lo que tanto le preocupa a Lily.

-James es muy celoso, Mar...- y es lo que la carcome -...no sé lo que sería capaz de hacer si siente que estoy jugando con él-

-pero no estas jugando, sólo no lo recordabas- exclamó Margarita casi con indignación -...no puede hacerte un secándolo por un novio que no veías hace meses-

Lily sonríe de lado, eso esperaba ella

o0...0o

En la incertidumbre una pregunta sobresale entre pensamientos y sentimientos ¿por qué dolía tanto?

Esa perforación dentro tuyo, ese vacío permanente que no te da fuerzas, esa soledad en tu alma que te hace querer abandonar esta vida, ese dolor intenso que no sabes de donde viene, que lo produce ni que hacer con ello, no sabes si es lo correcto, no sabes si dices verdades o te hundes en tus propias mentira, ya no puedes ni respirar, todo te ahoga, todo te asfixia, todo te harta, te sobrepasa, no piensas, no actúas, no imaginas, no sueñas, no haces nada, sólo lloras, sólo sufres, sólo piensas en un por qué

Te desesperas hasta tal punto que te da miedo, te compadeces de ti mismo, te adicionas a ese sentimiento, tienes deseos de arrancar todo lo que tienes dentro con tus propias manos y sufres, sufres de una manera inhumana, sufres sólo porque tú quieres sufrir, sólo porque tú no eres capaz de respirar otro aire, sólo porque tú buscas su aire, buscas su camino, lo sigues, lo quieres a tu lado pero simplemente él no esta a tu alcance.

Y qué ocurre si descubres cual es la verdad, cual es tu verdad, cual es el motivo de tu dolor, qué ocurre cuando sabes que lo necesitas, que ya es tarde, que lo extrañas, que no importa nada sólo estar cerca suyo, sólo poder verlo de vez en cuando, sólo poder contemplarlo, qué ocurre cuando tu cuerpo lo exige a gritos...

¿Qué ocurre si ya es demasiado tarde para ti?...

Un suspiro se escapó de sus labios, un largo y compasado suspiro, y ahí estaba ella, de pie frente a una puerta de aquel pasillo, dentro de un gran edificio, con sus ojos oscuros mirando el número de la puerta 21

Lo meditó nuevamente, entre pensamientos su vida pasaba lentamente ante sus ojos, su dolor, su llanto, su desesperación, ese sentimiento de no poder arrancárselo del cuerpo, de no poder olvidar su olor en su piel, en su ser, en su alma...el vacío que él dejaba en su corazón, los estragos causados en su vida.

Su pelo largo, rubio amarrado en una simple cola, su cartera en su mano derecha, su falda corte a medio muslo, su blusa blanca, sus labios rosas, sus ojos negros y sus zapatos nuevos, toda ella temblaba de pies a cabeza frente a aquel apartamento.

Volvió a suspirar y es que por más que quisiera arrepentirse no lograba mover un músculo...levantó su mano temblorosa y golpeó con la mayor fuerza que encontró.

Esperó, oyó como dentro de aquel apartamento alguien se movía con lentitud para corresponder al llamado.

-¿quién?- escucha el grito de Sirius al otro lado de la puerta y se siente desfallecer.

-yo- susurra con suavidad, con un hilo de voz, con el miedo palpable en su respirar.

Y piensa que Sirius no le oye porque sólo hay silencio, él está ahí ella del otro lado separados por una puerta. Y lo ve abrir la puerta con la mayor calma del mundo, el moreno se mantiene lejos aún sujetando la puerta con su mano, y Margarita apoya su cabeza en el marco de la puerta y le observa.

No hay palabras, no hay saludo, sólo tensión, sólo un vacío entre ellos, sólo el recuerdo de días y semanas sin dirigirse la palabra, sin verse ni un pelo.

-no quiero problemas con Remus- dice Sirius rompiendo el largo silencio mirándola fijamente, observándola directamente a los ojos.

Ella le ve, le teme pero siente que lo necesita, y se castiga, se recrimina por desearlo de esa forma, se arrepiente de jugar un juego peligroso, se arrepiente porque simplemente no pudo jugar con Sirius Black.

-yo tampoco- dice ella, susurra, le sigue observando, y sonríe tenuemente -¿me invitaras a pasar?- pregunta sin atreverse a poner un pie dentro de aquel departamento.

-si quieres- suelta Sirius levantando ambos hombros, y sin querer sigue jugando, no lo puede evitar, esta en su ser, él domina, él guía, él gana.

Margarita sonríe mientras observa hacía adentro aún sin atreverse a dar un paso, y demora la causa, la retrasa con la esperanza de arrepentirse a ultimo momento pero sabe que ella no saldrá de allí con las manos vacías, ella fue con su mente clara, con sus objetivos puestos, con su corazón destruido, preparada para la masacre, con el dolor disfrazado, con el llanto olvidado, con la necesidad de terminar de una vez por todas aquel maldito juego de mierda.

Respira lentamente y cruza la barrera, se desplaza lentamente hacía el interior de aquella pequeña habitación con los ojos grises de Sirius clavados en ella.

-¿quieres beber algo?- lo escucha a lo lejos tras el ruido de la puerta al cerrarse.

-una cerveza- pide mientras analiza cada rincón de aquel lujoso departamento.

Sirius camina hacía una puerta que deduce da a la cocina, y ella se sienta en un cómodo sillón de cuero, deja su cartera olvidada y cierra los ojos tratando de tranquilizarse.

-¿te gusta?- pregunta el moreno y Margarita abre los ojos rápidamente para verlo sentado en el sillón frente de ella y con dos cervezas en su mano.

-muy lindo- susurra, deduciendo que se refería al departamento. Recibe la cerveza que le ofrece Sirius y bebe con lentitud.

-¿me dirás quien te dio mi dirección?- vuelve a preguntar Sirius dándole un sorbo a su botella.

-Peter- responde la chica con una sonrisa traviesa -...es muy ingenuo mi querido amigo-

Sirius también sonríe, sabe que Peter sólo seguía instrucciones suyas -...tendré que hablar con él- miente

Un nuevo silencio, él bebe mientras fija su mirada en la ventana, ella conserva la botella en sus manos y le mira.

-y, ¿me dirás a qué has venido?- él la sorprende, rompe el silencio, adelanta su angustiosa espera.

A que ha venido, ¿a qué ha venido?...Margarita se levanta de pronto, deja la botella de cerveza encima de algún mueble y busca su cartera, debe huir lo antes posible, debe salir, escapar, arrancar de sus intenciones, no puede quedarse allí, no debe entregarse a Black, no debe, no puede, no.

Él se levanta, también deja su cerveza olvidada, pero no la detiene, le observa, le ve recorrer el camino hasta la puerta de salida

Pero Margarita se detiene a medio camino, suelta un grito de exasperación y vuelve a voltear para estamparle un beso a Sirius Black que lo deja sin aliento...

Continuara...

by: Mainy

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