OBLIGATORIO LEER:
Este final alternativo continúa a partir del momento donde Sougo persigue a Kagura, antes de ingresar al autobús. La historia sufrió un pequeño cambio dentro de la trama original del cual se darán cuenta en el transcurso de la lectura. Para hacerlo más sencillo pondré el último fragmento pertinente del capítulo 7.
-Alerta de lime
-No hay accidente
-Explicaciones más detalladas de la relación de Kamui y Soyo.
-Lea las notas finales de la autora.
MOMENTOS ANTES…
Decidió que debía probar esos labios que lo llamaban a gritos.
— ¡Qué asco! No me toques —Kagura lo alejo, sacándolo de su ensueño, ¿es que a ella no le dolía separase? Él estaba muy a gusto. Eso era injusto —Me voy —dijo la pelirroja pasando por su lado para correr a toda prisa, dedujo rápido que iría con dirección a la casa que compartía con su sensei.
Okita Sougo no la dejaría ir así, sabía que no la vería en la semana que comenzaba las clases y que al volver a clases ella se alejaría y lo ignoraría tal y como hizo cuando Soyo le contó que salían juntos. Así tenga que correr tras ella como lo estaba haciendo ahora y tirar la puerta de su casa. La obligaría a que confiese sus sentimientos. Sentía la victoria y al final del día se estarían besando hasta que su tutor volviera y lo botara...
Aun cuando Sougo corría para igualar el paso de Kagura no podía evitar sonreír imaginándose la escena de un beso. Si tenía suerte y jugaba bien sus cartas podría incluso llegar a tercera base esta noche.
La casa en donde vivía Kagura no quedaba muy lejos, pero la ambición era alcanzarla antes de que ella se encerrara en el departamento. No quería desperdiciar tiempo en hacerla salir, peor golpear la puerta hasta que su paciencia se acabe. Sin embargo la predicción de Sougo era errada, Kagura no se dirigía a casa había optado por ir hacia un autobús.
Un autobús con dirección contraria, ellos no necesitaban de algún transporte para llegar a sus viviendas y si no le fallaba su memoria ese era el último que pasaba. Si subía ahí ¿cómo diablos se iba a regresar?
Para su suerte (él no lo sabe) el autobús empezó su camino sin ellos adentro. Pero no por eso la captura de la China se le hizo más sencilla, ella consciente de que perdió su primera ruta de escape, uso su carta número dos y era exactamente lo que pensaba el castaño en un inicio, cruzo la pista sin ver a ambos lados a una velocidad que ni Sougo pudo igualar ya que un carro se interpuso frenando violentamente para no atropellar a la joven de cabellos bermellón que seguía su camino sin voltear atrás.
El castaño corrió tratando de alcanzar a la pelirroja. Era obvio su empeño en que no la lograra alcanzar, ya que la distancia entre ellos era más notoria, ya que a la vuelta estaba el final del camino y cuando giro solo pudo ver como Kagura cerraba la puerta de un portazo. Sougo subió las escaleras y molesto toco la puerta aun sabiendo que nadie le contestaría.
Tal y como pensaba, el ruido de los golpes que eran provocados por él, le hacían perder el tiempo, ella no decía nada.
— ¡Ábreme! —Alzo la voz— Sé que estas ahí. Te oigo suspirar por mí —dio tres golpes más a la puerta.
— ¡No hay nadie-aru! —contestaron desde el interior de la casa.
Soltó una risa ante lo graciosa de la escena, ella se acaba de delatar.
—Vamos, ábreme. No me iré de aquí hasta que terminemos lo que estábamos haciendo.
—No hacíamos nada.
—Yo te iba a besar.
Se presenció un silencio, Sougo pego el oído en la puerta, tal vez ella este murmurando cosas vergonzosas y él se lo estaba perdiendo. No obstante, había silencio, como si Kagura se hubiera desvanecido y no se encontrara nadie en casa. Sin embargo esto no era un fanfic de fantasía ni sobrenatural, así que dedujo que su compañera estaría colorada y aguantando gritos internos que demuestran amor hacia su persona.
—Sé que estás ahí.
—…
—Bien, no abras —el castaño cruzo sus brazos alejándose de la puerta —Iré a hablar con Soyo.
La puerta se abrió rápidamente y un demonio rojo jalo al joven estudiante adentro de esa casa.
—Hazlo —lo reto —y será lo último que harás-aru.
Una sonrisa que no pudo disimular se dibujó en el rostro de Sougo, ya estaba adentro y no planeaba salir sin al menos una sesión de besos con su China. Ladeo la cabeza con seguridad de la precisión de sus palabras.
—Sabía que estabas celosa, pero prohibirme hablar con la princesita —el castaño la miro decepcionado.
—No me refería a eso —se explicó Kagura — ¿Cómo puedes hablar de hacer eso? cuando tu… bastardo estas con Soyo, eres una peste, uno más del montón. No te mereces a Soyo-aru. Quiero que te alejes de ella.
—Entonces, si quieres que me aleje de ella—sostuvo esa frase como si fuera el quien la acusara.
— ¡No por los motivos que tú crees-aru! —Kagura lo señalo enfurecida —Gin-chan tiene razón, los hombres son escoria.
—Me ofendes ¿Me crees capaz de hacer algo así? —Se tapó la cara en una barata actuación de sonar ofendido.
—Eres un sádico, claro que lo creo.
Sougo se quitó las manos del rostro, quitándose la mochila del hombro con la intención de ir al interior de la casa siendo enfrentado por la de pelo bermellón. Sonrió presumido por lo que iba a decir.
—Ahórrate esa palabrería, la princesita y yo terminamos ayer.
Sorprendida ante lo dicho por el castaño Kagura se quedó inmóvil, Sougo aprovecho aquello para adentrase y ponerse cómodo, soltando su mochila a lado del sofá y sentándose en él.
Súper cómodo cerró sus ojos esperando a que Kagura terminara de analizar cada palabra dicha. Ni se inmuto cuando empezó a escuchar las preguntas y gritos de ella.
—Es cosa de nosotros —respondió.
—No jodas, sádico —lo agarró del cuello de la camisa zarandeándolo — No acepto ese tipo de respuestas. A mí no me desviaras como a los niños cuando le dicen que "es cosa de adultos" o que me lo dirás "cuando crezca"—detuvo sus bruscos movimientos para volver a preguntar — ¿Cómo esta Soyo? Ella es quien termino contigo ¿verdad?
—Yo estoy bien gracias —respondió Sougo cogiendo las manos de Kagura que ya comenzaban a hacer demasiada presión en su ropa — ¿eso importa?
—Si —afirmo Kagura.
Ella se concentraba en la mirada carmesí de Sougo, esperaba una respuesta positiva. Que le dijeran que estaba bien tener esos sentimientos por él. Muy poco era que él se mostrara coqueto con ella. Prefería ignorar el incremento de los latidos de su corazón y que de repente el calor de sus mejillas la hiciera ver avergonzada. No podía engañar que le agradaba, le gusto ser el centro de atención para él, que la mirara y que sintiera cariño y protección de su parte.
Quería saber que no había problemas en que su corazón latiera por él. Que Soyo estuviera feliz por ellos, que no hubieran problemas en que hablaran de él y decirle que era muy feliz.
¿Sonaba mal? Algo estaba mal, que ella le dijera cosas de su ex, es decir Soyo le comento muchas cosas de su exitosa relación, claro que no sabía que con cada muestra de felicidad y que lo nombrara al sádico con tanto amor, producía en ella unos celos que disimulaba y el rechazo automático si se hubiera precipitado en confesar su amor.
Que él estuviera con Soyo significa que nunca pensó en ella de una forma romántica.
¿A alguien le sonaría fatal que ella se dejara querer por él?
A Kagura le importaba muy poco lo que las personas opinaran de ella. Pero si le importaba que Soyo saliera herida.
— ¿Acaso no la tomas en serio? Apenas llevan un mes.
La ignorancia que tenía Kagura con el tema de su relación causo asombro en Sougo pero no lo mostro. Nunca le pregunto a Soyo si había comentado aquellos puntos, el solo lo supuso, ya que las veía cuchichear y reírse. Esto lo ponían en una situación difícil.
¿Estaba bien que el diga algo?
Y si Soyo había dicho algo que no era cierto.
No, ella no podría. Aunque tampoco creyó que le ocultaría eso a Kagura.
—Mañana puedes hablar de eso con Soyo. No soy la persona con la que deberías hablar de eso. Pensé que lo sabias.
— ¿Saber qué?
—Mejor llámala hoy, no espera, tal vez no sea bueno preguntarle.
— ¡Tú le terminaste! —Grito Kagura molesta —No la tomaste enserio, y piensas hacer lo mismo conmigo ¿no? Sádico despreciable.
—Te equivocas, voy demasiado enserio contigo.
Sougo tomo a Kagura de las muñecas reteniéndolas y alejándolas por si ella lo golpeaba, acerco rápidamente su rostro al de Kagura robándole un beso corto.
¿Es posible que la hagan cambiar de opinión en un minuto? Las excusas comenzaron a hacerse mínimo y de poca importancia, dejo de parecer grave. Si, prefería contestar al repentino beso que le estaban dando, dejarse llevar por esas manos que ahora la sostenían de la cintura y porque no, acariciar los cabellos de su acompañante, revolverlos y abrazar su cuello impidiendo que se separen.
A Kagura comenzó a serle extraña aquella situación que vivía ¿y si todo era un sueño?
Comenzó a recapitular.
Se dio un apasionado beso con aquel repugnante sádico. Y al separase no se resistió ante el "Te amo" que le dijo el castaño. No, no era solo eso. Eran aquellos ojos que se veían brillantes y podía verse reflejada en ellos. Como si el castaño al igual que ella hubieran esperado por ese momento. Pensó que Sougo mostraría su típica cara monótona, pero estuvo equivocada, al momento de decirle te amo esbozo una sonrisa, claro que esa sonrisa cambio a una sensual que le erizo la piel y la ponía nerviosa. Ese astuto sádico comenzó a darle besos en el rostro. Algo cursi, pero ella no lo detuvo.
Debía admitir que el castaño era más persuasivo de lo que podría haber imaginado, luego del beso y de los cariños que le dio, se alejó un poco de ella preguntando si aún tenía las galletas que habían sobrado del día de ayer que merendaron mientras le explicaban el nombre de los países en inglés.
Asintió, suponiendo que ese beso seria todo, pero no contaba que su segunda idea de usar la laptop que se encontraba en su cuarto sería una gran farsa, apenas tuvo la oportunidad la volvió a besar sin intensión de dejarla esperar por algo más, intensifico el beso recostándola en la cama.
Sougo al ver la disponibilidad que Kagura le daba, dejo de besar los labios que ya se encontraban hinchados. Dio besos en el cuello, sonriendo al escucharla suspirar, no era suficiente. Desabrocho rápidamente la blusa blanca de la pelirroja y haciendo lo mismo con su camisa, se dedicó a lamer cada centímetro de la piel de la Yato. Con un poco de dificultad le quito el sostén, llevándose una buena vista. Algo que solo él podría ver.
Kagura cerró sus labios con fuerza impidiendo que se le escaparan gemidos que indicaban la satisfacción que le producían los besos, lamidas y suaves mordiscos de Sougo. Abrió sus ojos teniendo como vista únicamente los cabellos castaños del sádico. Esos besos húmedos no podían ser reales, no podía ser que fuera real ¿Y si era un sueño? Si era un cruel juego de su mente para aliviar el dolor de su pecho. Agarro las mejillas del castaño, pellizcándolos con fuerza. Provocando una queja de él y que sus ojos se encontraran con los de ella, ignorando el dolor de su acompañante se centró en el color vino de sus ojos. Soltó una risa nerviosa, realmente estaba en ello, realmente iban a hacer esto y aquello. Kagura trago saliva nerviosa, volteo su rostro. Presentía que en cualquier momento podía despertar en la cama de algún hospital. Pero no, no era así. El sádico estaba repartiendo besos por todo su cuerpo y estaba dedicando gran atención a sus pechos.
La chica de cabellos ahora sueltos reclamo lo justo en plan de mostrarse difícil. Pero quedo allí, dejándose querer y brindando las mismas caricias. Logro poner al castaño debajo de ella, entusiasmada en poder escuchar su voz ronca. Además de una sonrisa de satisfacción ante los besos húmedos que ahora ella le dejaba.
Aquellas caricias dieron un freno por parte de Kagura levantándose para sonreír al castaño quien la empujo para ser el quien estuviera arriba, se deshizo de la última prenda interior que la joven poseía y mostrando toda la intención dedicar más tiempo y demostrarle que de los dos, ella sería quien pediría por más.
Unas horas después Sougo estaba molestando a Kagura, aun metidos en la cama de la fémina, cubiertos por una sabana delgada a la que la joven se aferraba con fuerzas a pesar del fuerte calor. La chica al despertar se vio envuelta en los brazos del castaño, se giró sin importar si él se despertaba, se le limpio la poca baba que había fuera de su boca, y sin medir su vergüenza se puso más roja que sus destacables cabellos.
Sougo despertó, sintiendo la falta de peso en su brazo, teniendo como vista inmediata el techo y no busco mucho para encontrar el bulto blanco que estaba en la orilla del colchón.
—China, ¿Qué haces? —Pregunto desde donde estaba —Sé que estas despierta.
— ¡Deja de creer que sabes todo! —Cubrió su rostro con la sabana — ¡Que insoportable!
—No te pongas así —puso las manos en la cintura de Kagura ganando un pequeño grito y sentir un salto como reacción.
—No me toques, sádico bastardo.
—Creí que te gustaba que te toque— se burló —vamos quítate eso.
—Te voy a matar, ¡déjame! —Grito antes de que su rostro sea descubierto.
El castaño sonrió al ver el colorado rostro de la joven y con más fuerza abrazo el cuerpo de ella, atrayéndola y pegándola a su pecho, alejándola de la orilla.
— ¿Qué te parecería repetir lo que hicimos? —susurro al oído, poniendo indecisa a Kagura. Ella aflojo sus manos que sostenían las sabanas, permitiendo que Sougo haga ingreso a tocar su suave piel.
Pero la diversión acabo cuando escucho la puerta principal abrirse, ambos jóvenes se quedaron quietos. Sabían de quien se trataba, no debían ser genios. El tutor de Kagura, Gintoki, había regresado ¿Alguien sabe de dónde? Pues al par de adolescente no les importa. Un escalofrió invadió a Kagura, se deshizo del abrazo de Sougo, sentándose dio un suspiro aliviada al ver el seguro de la puerta de la habitación.
Miro extrañada al castaño que comenzaba a reírse de forma disimulada. Se aterro al ver la mirada sádica que le dio.
—Ya vino el sensei ¿eh? —Dedujeron en que ahora el peliblanco estaría en la cocina, el sonido del choque de cristales al momento de sacar un vaso y el chorro de algún líquido. —Debería salir a saludarlo.
—Cierra la boca—susurro Kagura— Esto es malo.
— ¿Le tienes miedo? No sabía que fuera tan estricto.
— ¿Estricto? Eres idiota míranos, mira la situación ¡Hasta el personaje más Dandere* de los animes se pondría como loco si ve a su hija así! Si se entera no dejara de joderme con esto hasta que tenga nietos.
—Bueno, ya sabes que al mal paso darle prisa —el castaño trato de levantarse mostrando su espalda desnuda ante la pelirroja que se tapó los ojos, ruborizada.
—Kagura-chan
—…
—Kagura-chan, vamos ¿sigues molesta? — pregunto. Así como unas horas atrás el enemigo de Sougo era una puerta, lo mismo se repetía con Gintoki, quien trato de abrirlo, sin éxito al estar asegurada —Sabes que tengo razón, además aun no estás en edad para tener novio. Imagina lo que diría el calvo —soltó un quejido —Enserio, imagínatelo Kagura-chan no creo que le caiga bien Souchiro-kun.
Kagura se quitó las manos de la cara y olvidando su desnudez se levantó a ponerse un vestido que se encontraba tirado en una silla, sin ver el rostro del castaño quien ante las palabras de Gintoki desistió de su plan de abrir la puerta de la habitación. Sin abrir la puerta decidió callar a su tutor inoportuno.
— ¿Quieres callarte? Déjame dormir —grito molesta la pelirroja.
—Pero… ¡Ah! De seguro sigues llorando, maldito Souji-kun, te prometo bajarle el promedio.
Volteo a ver a su compañero que sentado en el borde de la cama, tenía un gesto sorprendido, avergonzada golpeo la puerta, recibiendo una queja del peliblanco que de seguro tenía el oído pegado.
— ¡Nunca he llorado por ese sádico imbécil!
— ¡Claro que sí! Toda tristona y de mal humor, no es justo que yo tenga que aguantar tus hormonas.
—Maldito permanentado —dijo entre dientes arañando la puerta — ¡Déjame dormir!
—Kagura-chan —antes de seguir fue interrumpido.
—Si dices algo más… le diré a papi de aquella vez que entraste a mi habitación todo borracho y…
— ¡No! Todo menos eso, ¡Bu-buenas noches!
Concentrada en escuchar el sonido de la puerta de la habitación de su tutor cerrarse, volteo para chocar con el pecho de Sougo, a pesar de la oscuridad sintió la piel tibia, se fue a un lado, no era momento de lanzarle insultos por temor de que Gin-chan vuelva a fastidiarla. Sin embargo el castaño la alzo para besarla siendo correspondido, la chica enredo las piernas en su cintura, la acomodo en la cama sin detener el magnífico beso donde sus lenguas ya se habían encontrado. Se separó para mirarla a los ojos, dio pequeños besos en los labios de la pelirroja, justo cuando ella iba a responder y hacer que duraran más se separaba. Se divertía viendo como ella fruncía el ceño aun con los ojos cerrados, sin embargo una duda reciente causaba gran preocupación. Desconfiado en preguntar pero como siempre no podía quedarse callado.
La llamo, ella abrió los ojos. A pesar de la poca iluminación no impidió para nada que se callara y viera cada detalle de su rostro, sus ojos, y sus labios. Volvió a tener el control de sus pensamientos y formulo la pregunta que lo fastidiaba "Que diablos hizo el sensei en tu cuarto?" No le gustó nada el cambio de expresión de la chica de hermosos ojos azules. Ella desvió la mirada, quedándose callada, eso no estaba bien ¿Por qué no le respondía? Nadie podía hacerlo esperar, él era el sádico entonces porque sufre ahora por una pregunta. Volvió a preguntar, esta vez Kagura lo miro a los ojos, puso una mirada triste, lo empujo suavemente para sentarse, eso lo angustio más. Sougo estaba fastidiado, no le gustaba para nada lo que la autora escribía ¿Es que no podía escribir algo mejor y ponerlos en una escena que los lectores amarían?
—Ese día Gin-chan llego como a las dos de la mañana, estaba dormida pero abrió la puerta de mi cuarto haciendo mucho ruido.
¿Por qué pausaba la historia? ¿Es tan difícil lo que tiene que contar? Las ganas de romper algo de la habitación se hicieron presentes. Pero se mantuvo callado esperando a que Kagura termine de hablar.
—Yo me desperté, Gin-chan se acercó a mi cama tambaleándose, Sougo —lo llamo por su nombre asustándolo, el castaño no evito fruncir el ceño preocupado —yo le insulte, le pedí que se vaya, pero aun así se acercaba. Tenía mucho sueño así que no me levante. Y el… se tiro encima mío, rodé y se quedó dormido en mi cama—Kagura lo agarro de los brazos apretándolos —en mi cama y por si fuera poco ¡Vomito!
Las ganas de golpear algo se hicieron presentes, pero no era correcto, mañana visitaría a Kondo-san. Si, dejaría un regalo a Hijikata-san para desquitarse. Miro a la… ¿china? Es verdad, no habían definido nada entre ellos. Quizás era un buen momento para hacer, jalo ambas mejillas de la joven que a diferencia de él se hallaba vestida
— ¿Que mierda te pasa-aru? —Sougo soltó las mejillas de Kagura para acariciarlas.
—China, tienes suerte que alguien como yo te amé.
— ¿Qué dices?
—Digo, que tienes suerte de ser mi novia
— ¿En qué momento acepte serlo? ¿Eh?
—Deja de hacerte la difícil. No te preocupes, ahora que estaré contigo, así no lloraras más —rio el castaño volviéndola a besar. Siendo correspondido una vez más en ese día.
Semanas después
Las clases iniciaban nuevamente, muchos emocionados de reencontrarse, a otros la culpa les invade. Otros simplemente entraron a sus nuevas aulas saludando a los compañeros con quienes compartirían nuevamente el curso.
Decir que para los tres personajes del trio amoroso fue fácil, serio engañarlos. Había esa pequeña incomodidad con uno mismo.
Kagura no había comentado nada y mucho menos le pregunto a Soyo si había roto con Sougo. Es más esperaba que no le comentara nada, parecía que a nuestra verdadera protagonista no tomo a mal los indicios de que Soyo le ocultara ciertas cosas.
Soyo no tenía nada que decir. Cada día ensayaba como contarle a Kagura sobre todo lo que había pasado. Sin éxito y con la promesa de hacerlo al día siguiente, véanla ahora ahí, sin haber dicho nada. Observando detalladamente el comportamiento de su amiga y su ex novio (si se puede llamar así). Sintiendo una pequeña molestia en ver a Sougo sonriente deteniendo los golpes que Kagura le estaba dando. Había algo distinto.
Sougo estaba relajado, no lo admitiría jamás. Pero la única razón por la cual se levantó temprano sorprendiendo a su tutor Gorila era para ver a su linda novia, a quien no había visto después de irse al día siguiente de su casa a escondidas esperando que Gintoki no lo vea. Ya que el peliplateado no había sacado pie fuera de casa por ser su día libre.
En el segundo descanso del primer día de clases, Soyo vio desaparecer a la nueva pareja, es verdad que ninguno había comentado nada. No había indicios de que ellos se hubieran declarado su amor reciproco, pero tenía un presentimiento y un sabor en los labios de que ellos ya habían intercambiado sus corazones.
Cuando Sougo la llevo a su casa después de haber terminado la semana de repasos para Kagura y antes de que ella ingresara a su hogar, él se aseguró de terminar con sus esperanzas. Al subir a su habitación solo pudo llorar arrodillada al pie de su cama, se sentía inferior, enojada y sucia. Si, sentía que tantas promesas rotas a Kagura no habían servido de nada. No tenía a Sougo, no pudo ganar su corazón, sus sentimientos no estaban puestos en venta para que alguien los recoja, estaban reservados para su mejor amiga.
¿Mejor amiga? Mordió su labio inferior, reprochándose por llamar tan sinvergüenzamente a Kagura.
Kagura tenía a su alcance los sentimientos de Sougo y no pudo cambiar ello. Sospecho que esto pasaría, a su mente venia el retirarse y guardar su dignidad. Así como preservar la gran amistad con la de cabellos bermellón. Creyó que podría ganar y que todo era valdría la pena. El omitir ciertos comentarios a Kagura, por vergüenza y temor a que ella pudiera hacer algo que la perjudique, darle celos no era su intención, al contrario si hacía que Kagura se pusiera celosa, no tardaría en darse cuenta que también se encontraba enamorada de él. Y si ella hacia una escena, Sougo no resistiría y la dejaría. Se contuvo en contarle con detalles sus avances con Sougo, en comentar que sentía que poco apoco ganaba sus sentimientos y que este le sonreía aún más. No le conto que su cita sería un domingo y que el castaño nunca se presentó. Toda esa información se la brindo a Kamui.
Necesitaba desquitarse y hablar de ello con alguien y el hermano mayor de Kagura abrió los brazos sin ninguna intención aparente, la escucho, y aunque él decía que Sougo no era bueno para ella, porque era un afeminado debilucho, su compañía era amigable, se reían y siempre tenían comunicación por internet.
Soyo se levantó de su carpeta y camino a tomar aire afuera de las blancas paredes de la escuela. Sin querer termino cerca del lugar donde había confesado sus sentimientos a Sougo, detrás de la biblioteca de la escuela un lugar muy silencioso y desolado. Sabía que el castaño podría negarse y cuando pidió una oportunidad a su amigo de la infancia, sabía que nadie la escucharía, o eso creyó.
Caminando cerca a la pared y a punto de voltear, retrocedió dos pasos al ver dos figuras exactamente donde hace casi dos meses ella declaraba sus sentimientos. Cerró sus ojos apoyando su espalda contra la pared. Reconocía a esas dos personas, fue un instante, pero lo sabía por el color llamativo de sus cabellos, en especial el bermellón precioso y único de Kagura, no hacía falta preguntar quién era el de melena castaña clara.
Le iba a doler, y tal vez pedía sufrir para calmar su conciencia, no lo sabe. Empero se asomó a ver qué es lo que hacían sus compañeros.
Aguanto una exclamación que no tenía coherencia.
Observo coquetería, Sougo nunca había coqueteado con ella y como algún día había imaginado, podía ver como coqueteaba con su amiga. Jalando las mejillas de Kagura y sonriendo de una manera que nunca le había dedicado, vio en ellos algo que nunca obtuvo en el trascurso de ganarse los sentimientos de amor del castaño. Confianza y complicidad.
Sougo esquivo las patadas que Kagura trataba de acertar sin éxito, la sonrisa no se borraba del rostro del castaño y con sorpresa para ambas chicas estampo sus labios con los de la pelirroja ante la presencia de su ex novia, sin saberlo. Kagura correspondió el beso colocándose de puntitas abrazándolo por el cuello.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas, su corazón se encontraba destrozado, algo más que tristeza la invadía y eran los celos. Ese beso era algo que nunca quería ver, pero aun así se quedó a observar.
—A mí nunca me beso —pronuncio muy bajito la castaña, tan bajo que solo ella y alguien más la escucho.
Un joven de cabellos color bermellón, había escuchado aquello y observando complacido la escena que protagonizaba su hermana, aquello le abría una puerta.
—Descuida —dijo ese joven, sin que nadie se lo pida beso a la castaña. Movió los labios esperando que corresponda aquel beso sin éxito alguno, debía ser sinceró ese primer beso que compartía con ella no le gusto. No hubo cooperación y el sabor era muy salado —Ahí tienes un beso, ya no llores.
Se retiró, antes de que alguien lo encontrara en una preparatoria ajena. Era fácil de identificar por el uniforme.
La castaña se tocó los labios, húmedos por el beso reciente. Recordando una y otra vez ese beso inesperado. Preguntándose si hubiera estado bien corresponderlo.
Es irónico que esta vez, ella la observadora se fuera corriendo al baño.
Otro día, esta vez como ambiente la Preparatoria Yato, famoso por sus estudiantes problemáticos.
Se encontraba Kamui quien había forjado una reputación, a él no lo habían arrastrado por ser un chico problemático, sabía ocultar perfectamente sus peleas, así como amenazar a quien decidiera apuntarlo con un dedo acusatorio. Debido a que su padre se hallaba ausente sin tenerlo como bolsa de boxeo, a su perspectiva, y que las posibilidades de hallar un oponente fuerte era más razonable de encontrar en esa preparatoria que en otra donde todos se dedicaban a estudiar y ser parte de la buena sociedad.
Las amistades no abundaban, además de Abuto que era un año mayor que él y recién graduado, siempre regresaba solo a casa y a veces almorzaba en compañía de una mujer.
El nombre de esa mujer era Mutsu, cuando él iba en busca de una banda problemática fue a comprobar que tan fuertes eran. Y así encontraba a alguien a quien visitar y así mismo estirar los músculos. Se dio con la sorpresa de encontrarla en el centro de todo ellos, quienes se hallaban quejándose del dolor tirados en el suelo. "Una mujer mayor", pensó. Un conjunto formal de color café y la falta a la altura de las rodillas no impidieron que diera una paliza a aquella banda que a superaba considerablemente en número.
Días más tardes la presentaron ante toda la escuela como una consejera para los alumnos, su trabajo era hacer taller para los alumnos más especiales y con la oficina abierta quien quisiera decir algo.
Kamui lejos de ir a hablar con ella entro a la oficina por la ventana e ir directamente al grano, le comento de su gran hazaña para ser una mujer en golpear a una banda de bravucones, pidiendo una pelea, entusiasmado por divertirse y sentir un poco de sangre se ganó un golpe en la cabeza que lo mando afuera. Al regresar a la oficina no encontró a nadie. La busco y cada vez que la veía estaba acompañada de algún profesor. Impidiendo que pudiera repetir aquella propuesta.
No malentiendan, él no es ningún chico bueno, todos sabían que era un chico más que buscaba pelea. Pero si se diferenciaba era en no tener problemas mayores. Debido que se comunicarían con el tutor de su hermana. Y ya que el decidió vivir solo, sabía que al menor problema lo mandarían a China con su abuelo paterno. Un viejo ya no apto para peleas que vivía en un pacífico pueblo.
Decidido ir a buscar peleas en otro lado, desistiendo en enfrentarse a Mutsu. Pero como si tuviera una oportunidad más noto la cercanía de Abuto con aquella nueva consejera o psicóloga, le importaba muy poco el cargo que tenía en la escuela.
Cuando Abuto lo llevo por la puerta de la oficina, y es que eso no se había ocurrido a Kamui. Una gran manera de impedir que ella escape debía reconocer.
Perder aun sin que los presenten en la batalla era engorroso. Ella lo reconoció como él quería, pero basto con escucharla decir "Tu amigo de China" "Leí su expediente. Tienes una simpática familia esperándote ahí ¿verdad?"
Si bien no pudo evitar ir a esa oficina a preguntar si conocía alguien como ella, con el tiempo fue a comer con Abuto los días donde el sol brillaba más que nunca y la lluvia amenazaba con ser más peligrosa.
Conoció muchas cosas de ella, pero lo principal era que estaba enamorada del Profesor Historia, Sakamoto Tatsuma, un tipo idiota, muchos lo llamaban "El profesor Hahaha" debido a la estresante risa que tenía y soltaba por cualquier cosa.
Encontró un punto débil, algo que hacia débil a las personas, el amor, un estorbo en sus ideales.
Con ello, logro establecer una apuesta con Mutsu. Una mentira se volvería el mayor de sus problemas al contarle que estaba enamorado de la amiga de su hermana. Con el trascurso de la conversación se hizo presente la apuesta y sorprendiéndola en tener conocimientos de su atracción con aquel profesor de cabellera irritante para él.
"El que enamore primero a Soyo/Sakamoto, podría pedirle lo que sea al otro"
Lo único que no espero es que al acercarse aún más a la amiga de su hermana, era terminar gustando de ella. Nunca lo vio venir, aquella molestia en su pecho, era pesado, pensó en matarla para curarse, pero ese sentimiento hacia más sincera su sonrisa al verla.
Y acepto esa sensación reconfortante.
Como narramos antes, unos días después de aquel beso con la castaña el en su preciada hora del almuerzo, no en la oficina de Mutsu, sino en uno de los jardines de la preparatoria. Mutsu lo interrumpió.
— ¿Y… cómo te fue? —Kamui se sorprendió ante la repentina pregunta. Eran algo normal esas preguntas al comenzar las conversaciones entre ellos.
—La bese —comento mientras terminaba su tercer onigiri —tu cara me molesta — dijo al ver a la mayor abrir la boca sorprendida.
—La be-besaste —tartamudeo la joven de ojos miel — ¿Cómo? —pregunto.
—Junte mis labios con los de ella e intercambiamos un poco de saliva.
—No, me refiero bajo qué circunstancias—explico asqueada por la anterior descripción que dio el menor —Uno no va por ahí regalando besos.
—…
—La dormiste —declaro.
—Estaba despierta — se defendió.
—Mientes, no eres capaz.
—Que molesta, no me compares contigo que no eres ni capaz de entregar unos estúpidos chocolates. Le aconseje que debiera ser más directa.
— ¿Tratas de quitarme mi trabajo? —reclamo la castaña.
—Ni los profesionales siguen sus propios consejos —se burló metiendo a su boca dos enrollados de huevo.
—Entonces ¿qué te dijo? —pregunto con recelo ante el avance del joven.
—Que fisgona.
— ¡Vamos habla!
—No me dijo nada.
—Entonces si…
—Me fui antes de que dijera algo —dijo Kamui molesto —Ahora déjeme comer.
— ¿Quien está nervioso? ¿Acaso, es el doble de comida? ¿Estás ansioso? —se mofo por el comportamiento y aparente ansiedad del alumno de último año de Preparatoria
—Al menos hice algo, ¿y tus avances? De seguro no puedes ni con un beso indirecto del estúpido "Hahaha"
— ¡No te conté eso para que me lo echaras en cara! —reclamo avergonzada.
—Llevo la delantera, Mutsu —dijo Kamui dejando a un lado su comida, alzo su mano a la vista de aquella mujer avergonzada juntando el dedo índice con el pulgar —Estoy así, de ganar la apuesta. Prepárese.
Poniendo recta su postura y sus manos detrás de la espalda, sonrió. Mutsu creía que la voluntad de Kamui en ser fuerte era positiva. Sin embargo cualquier cosa en exceso es mala para el cuerpo y el alma. Miro con ternura al joven que comía y le dedicaba miradas que al encontrarse con ella las desviabas por completo.
Si lo vieras en una de sus peleas terminarías corriendo a pedir ayuda por los que se encontrarían en el suelo. En estos momentos Kamui se veía inofensivo, a los ojos de Mutsu. Claro que al estar sentando en el pasto, uno no se daría cuenta de su altura y de su cara al comer era tan graciosa como la de un niño hambriento y pidiendo comida a su madre. Y comiendo como si fuera el último día.
Mutsu sabía que con las palabras correctas, en un momento adecuado y con un tono suave, él podría ceder y verse derretido. Lo sabe, porque tiene sentimientos hermosos, cuando él le dijo que estaba enamorado, sabe que ama a lo que queda de su familia, de una manera peculiar, que se preocupa por Abuto, al ir a vengarlo en las batallas donde regresaba ensangrentado y directo a la enfermería.
No sabía que pensaba de ella. ¿Eso era importante? —se preguntó mentalmente. ¿Ella era importante para él? Se molestó un poco al imaginar una respuesta negativa. Volvió a mirar al pelirrojo que se atascaba con más onigiris, rió sacando un pañuelo azul y poniéndose en cuclillas limpio las mejillas llenas de granos de arroz del pelirrojo, quien interrumpiendo su almuerzo, giro a mirarla asombrado sin pasar el alimento y manteniéndolo dentro de la boca. Mutsu le sonrió haciendo sentir una calidez en el pecho del pelirrojo. Ella se levantó guardando el pañuelo, despidiéndose del muchacho.
No había importancia, siempre y cuando ese chico sea feliz.
Este final alternativo queda con un final abierto, esperando posiblemente hacer una segunda temporada. Aún sin confirmar.
De ser así espero que puedan leerme.
Quiero agradecer a todas las personas que votaron y comentaron (Wattpad), dejaron review ( )
AGRADECER especialmente a la Señorita Frany Fanny Tsuki, es por ella que hay plan de hacer una segunda temporada ¡GRACIAS POR TUS GRANDIOSAS IDEAS! No sé qué sería de este final alternativo, sin ti.
Espero que este final cumpla con las expectativas de todos, que puedan considerarlo un buen final feliz, si no les gusto el anterior, o si les puso muy tristes -inserte corazon roto-
¡No se olviden de votar! Un comentario seria lindo (no se aceptan tomates)
Dandere: Se refiriere a una personalidad que muestra una faceta callada y asocial con todo su entorno, siendo más expresivo tan solo con sus más cercanos, en quienes tiene más confianza.
