Capitulo 9
Estaba amordazada, sentía algo de frio, mi ropa esta algo raída y aquel baño que me di en la mañana se fue al carajo cuando a Ino se le ocurrió la brillante idea de revolcarme en la tierra. Según yo, porque no me dejaron ni ver mi localización, estaba en una bodega, casi puedo presumir que era la misma en donde había encontrado a Sasuke. El tiempo fue transcurriendo y comenzaba a desesperarme, así que aunque fuera una trampa para Orochimaru, comencé a forcejear contra las cuerdas que me ataban y en definitiva era el momento pues después escuché ruido, el sonido de una cadena y posteriormente las voces de Naruto y los demás de la Guardia.
–Joder, ¿no te pudieron haber dejado en otro lugar? – murmuró para que sólo yo escuchara.
No dije nada o seguro comenzaría con un sermón que ni el mismo Sasuke quisiera escuchar. Estaba sucia, exhausta y tenia frio, por lo menos quería sentarme en un lugar decente. Registraron la zona como siempre lo hacían yo en cambio me dirigía a la camioneta en donde Hinata me esperaba. Tenía una laptop en donde tecleaba rápidamente, seguro que era el reporte de Naruto.
–Ya está todo listo – soltó – Ino me comunicó que se dirigen para allá.
Suspiré, comenzaría con esto de una vez por todas. Era cierto, casi toda la Guardia sabia de la existencia de Sasuke, a veces me preguntaba si ese 5% era Orochimaru y yo…
Cuando terminaron de revisar, según ellos, nos fuimos de inmediato a las instalaciones de la Guardia. Éramos diez personas en total y todos ellos me estaban resguardando. Me llevaron al último piso, el lugar de la serpiente y antes de entrar ellos se quedaron fuera, sólo Naruto y yo pasamos.
–Veo que estas bien – fueron sus primeras palabras – Naruto, déjanos a solas.
Estaba dudando, pero aun así dio media vuelta no sin antes con la mirada decirme que estaría cerca por si algo pasara. Salió y el lugar se quedó en silencio, Orochimaru se acerco a mí y me tomó del brazo.
–Me hace daño – dije – ¿Qué quiere?
– ¿Qué te dijo Uchiha? – escupió sin un mínimo de empatía.
– ¿De qué habla? Qué le hace pensar que vi a Sasuke – mantuve su mirada y soltó mi brazo, se dirigió a la puerta y echó el cerrojo.
–Niña, ¿crees que nací ayer? – Sacó un arma y me apuntó – ¿Dónde está?
–No sé de qué habla – negué.
–Me dices dónde está Uchiha o te vuelo los sesos, así de fácil.
–Hágalo – dije sin miedo – no sé de él y si lo supiera ya lo hubiera matado, es un traidor y como tal debe pagar.
Orochimaru bajó su arma y soltó una carcajada, se tapó la cara.
–No cambias Haruno, ¿tanto es tu odio hacia él?
–Vaya al grano – dije – ¿qué quiere?
Enfundó su arma y dio unos pasos hacia mí, puso su mano en mi mejilla y yo retrocedí mientras apartaba su mano, él solo dio una sonrisa ladina.
–Eres muy valiosa, no dejaría que nadie te robara y mucho menos ese traidor.
Sabía a que se refería el bastardo.
–Pero debo asegurarme – sacó un pequeño aparato que pasó por mi brazo y cuando llegó por la parte del codo comenzó a pitar – aun está ahí – dijo y guardó aquel aparato.
– ¿Qué significó todo aquello?
–Dulces sueños
No me había dado cuenta que había sacado un somnífero en espray, sólo basto con una roseada y todo se me nubló.
Cuando recobré la conciencia no podía moverme, fui abriendo los ojos poco a poco pues la luz era muy intensa, forcejeé un poco y me di cuenta de que mis manos y pies estaban atados. Cuando me acostumbre al brillo intenso, vi a mis alrededores, estaba en una especie de quirófano, no había nadie ahí, solo yo. Repentinamente me sentía agotada y mi respiración era algo agitada, la boca la tenia seca y mi corazón latía desbocado.
Escuché que una puerta se abría e instintivamente traté de voltear hacia donde provenía el ruido, vi que entró Orochimaru y otra persona que jamás había visto. Estaba sumamente nerviosa, cerré mis ojos y traté de tranquilizarme, sus pasos se oían más cerca. Estaban hablando de mí y del maldito chip.
–Todo está listo Señor Orochimaru, comenzaremos a remover el chip en cuanto hayamos despistado a la Sala Directiva.
–Es una pena que Itachi se nos haya revelado, ahora con en menor de los Uchiha perdido tenemos camino libre.
–Una vez teniendo el chip, ¿Qué hará?
–Fácil Kabuto – casi podía imaginarme su grotesca sonrisa –, haré lo que ni la nación más poderosa del mundo se atreve, comenzaré con una conquista por el medio oriente, una vez ganado y de haberme hecho de los posos petroleros empezaré mi expansión por América, llagaré a Europa y por último a Asia. Lo mejor de todo esto es que no sabrán ni quien comenzó, haré de esto un caos para surgir de la guerra como Amo supremo.
Sonó un teléfono celular y el que contesto fue Orochimaru.
– ¿Cómo dices? – Se calló por un momento – lo quiero fuera de aquí, ¡¿entendiste?!
– ¿Era su compañero? – dijo Kabuto con burla.
–Tenemos problemas, Uchiha está dentro.
–Pero aún no hemos…
–Maldita sea, sácala de aquí, seguro viene por ella si tiene conocimiento del chip, es lo más seguro. Llévatela lejos de aquí, comienza a retirar el chip y en seguida te deshaces de ella.
– ¿Y la Sala Directiva?
–A estas alturas la Sala no importa, además una vez que retires el chip ya nos habremos librado de esto.
–Debo advertirle que el chip está implantado de una forma muy delicada.
–Te lo he dicho, no me importa, retira el chip de forma que aun funcione, no importa si está en lo más recóndito de sus nervios del brazo, no me importa si ya después no puede utilizar los brazos, si ella muere no importa. Ahora debemos sacarla de aquí, debo deshacerme de Uchiha.
–Como usted diga señor.
A continuación se escucharon unos pasos y la puerta abrirse y cerrar. Intuí que sólo quedaba ese tal Kabuto y yo, pues aún se escuchaba movimiento dentro de aquel quirófano. Sentí que llevaba sus manos a mis tobillos, sentí la presión en ellos floja, abrí solo un poco los ojos y vi que estaba retirando las ataduras. Así prosiguió con mis manos, me dio lo espalda y rápidamente llevé mi mano hasta donde supuestamente tenía mi arma pero me di cuenta de que esta no la tenía. Con sumo cuidado me levanté y cogí una de las tantas jeringas que había ahí. No sé qué tenían pero me daba igual, me acerqué a tipo llamado Kabuto y le inyecté el contenido de la jeringa. Se retorció un poco hasta caer al suelo. Para asegurarme de que no se levantaría, lo amordacé con las sabanas que tenía la camilla.
Salí de aquel lugar, a lo lejos escuchaba disparos. Parecía como si la sección 4 estuviera en plena guerra. Me dirigí hacia allá con sumo cuidado por si me topara con alguien. Traté de ser muy cuidadosa puesto que no portaba arma alguna. Sentí una mano taparme la boca y en mi cabeza el cañón de un arma.
–Te subestimé – era Orochimaru – creí que sería más fácil pero no. Camina y mucho cuidado con llamar la atención – quitó el seguro del arma mientras afianzaba más el cañón el mi cabeza.
Subimos por un elevador hasta el último piso y llegamos a su oficina. Me tumbó al piso haciendo que cayera bruscamente. Orochimaru se puso al frente, estaba como a dos metros de distancia de mí aun apuntándome con aquella arma.
–Por lo que veo la Sala está a tu favor, ahora entiendo porque ese bastardo se autoexilio, le era más fácil protegerte de lejos. Estoy tan molesto porque en parte me siento usado – ironizo con su grotesca sonrisa.
– ¿Qué es lo que quiere?
–No es obvio – respondió – quiero el chip, no quisiera arriesgarme matándote en este lugar, es tan complejo que no estoy al cien por ciento seguro que si te mató aun funcione. Tus padres eran unos genios.
–Genios o no, no tuvo compasión para matarlos.
–Veo que Sasuke te puso al tanto. Es verdad, los eliminé, pero no creí que fueran tan idiotas como para implantarle el chip a una maldita mocosa con la información más esencial para conquistar todos y cada uno de los gobiernos del mundo.
– ¡Esta enfermo! – Espeté de la forma más agresiva que pude – todo esto por poder, ¿acaso no le importa que mueran millones por esa estupidez?
– ¿Estupidez? No lo creo, solo es querer tener control de todo – su móvil resonó en esa oficina y su sonrisa se ensanchaba cada vez más –. Parece ser que toda la Guardia esta en mi contra pero pronto nos iremos de aquí.
Una parte del techo cayó dejando pasar a cinco hombres enteramente vestidos de negro y encapuchados, portaban armas de alto calibre. Uno de ellos se afianzó a la puerta resguardándola, dos más fueron por mí tomándome de las muñecas y la cabeza. Los otros dos estaban con Orochimaru. El sonido de un helicóptero se hacia presente y al estar sobre aquel agujero, una escalinata descendió. Me obligaron aquellos dos hombres a acercarme y subir por ella. Una explosión interrumpió mi ascenso. La puerta de la oficina había volado y el hombre que estaba vigilando la entrada estaba tirado a metros de ahí. Al parecer había muerto. Una bomba de gas fue lanzada y aproveché para tirarme al suelo mientras me tapaba la nariz. El tiroteo se hizo presente y me refugie en uno de los sillones, no veía a nadie. Me acerqué al cuerpo inerte del primer caído y le retiré su arma con sumo cuidado, me preparé y me quedé agachada cubriéndome con aquel sillón. El gas se comenzaba a disipar. Pude observar que los demás hombres que habían aparecido antes, estaban en el suelo tirados y con un gran charco de sangre debajo de ellos. Buscaba a Orochimaru con la mirada y lo vi tirado recargado sobre su escritorio. En su boca salía sangre pero no quitaba esa sonrisa retorcida. Me levanté, pero él fue más rápido que yo y apretó el gatillo de arma que portaba. Aquella bala era para mí. Instintivamente cerré los ojos esperando el dolor, pero eso no paso.
–Tú y tu mísera familia siempre se interponen – escupió Orochimaru.
Abrí los ojos y delante de mi estaba Sasuke, él había recibido el imparto por mí. Se escuchó uno más a consiguiente de una carcajada.
–Ya no más – dijo Orochimaru – si caigo yo lo harás también.
Sasuke llevó su mano a su espalda, la vi temblorosa, empuño su arma y se escuchó el tercer disparo.
–Eso ya lo veremos.
Un sonido sordo se escuchó y pude ver que el cuerpo de Orochimaru caía lentamente hacia lado derecho, por un momento me alegré, toda la pesadilla al fin había acabado pero todo eso se desvaneció cuando ante mis ojos, Sasuke caía sentado, llevó su mano al abdomen tratando de hacer presión, pues la sangre comenzaba a salir de manera alarmante.
–Es bueno que estés bien – dijo lentamente.
–No hables – me acerqué rápidamente y junté mi mano sobre la de él. La sentía fría y sólo pude seguir apretando y sosteniendo su mano – ya pronto vendrán…
–Nunca me ha gustado verte llorar…– dijo quedamente antes de cerrar los ojos.
Su peso lo sostuve, lo abracé contra mí. Gritaba por ayuda pero nadie venia, el tiempo se me estaba pasando en extremo lento. Pedía, imploraba para que abriera los ojos pero era inútil.
Escuché pasos y vi que era Naruto e Ino, tras ellos había más personas y un equipo médico. A Sasuke me lo quitaron de las manos para llevárselo, traté de ir tras él pero Naruto me lo impidió. Ino se fue con el equipo médico y vi que también estaba Konan. El cuerpo de Orochimaru fue tapado con una sábana blanca. Naruto hablaba de que tenían todo lo necesario para culpar a todos los que estaban bajo órdenes de la serpiente. Pero eso no importó. Yo solo veía horrorizada mi mano derecha, la cual estaba llena de sangre de Sasuke. Lloré y grité mientras me llevaba las manos a la cara. Después todo se volvió negro.
