Capitulo 9

Desde que había aparecido en el salón el silencio era incomodo. Estaba molesta esperando una respuesta por parte de la rubia, seguía sin poder creer como Serena le podía ocultar algo tan importante como que tenía una sobrina.

Por otro lado Serena miraba a su melliza sin poder creer que las hubiese escuchado ¿Que iba a decirle ahora? No podía decirle lo que había escuchado había sido un error, bien podría mentirle pero prefería no hacerlo. Su hermana necesitaba saber la verdad y ahora que lo sabía suplicarle que ese secreto quedase entre ellas tres.

Mina seguía mirando a su hermana impacientemente esperando una respuesta. Estaba confundida, sabía cómo era su padre y que sería capaz de hacer cualquiera cosa, pero seguía sin poder creer que él fuese capaz de secuestrar a su propia nieta. Se preguntaba a ella misma por qué Serena nunca se lo había dicho ¿acaso no confiaba en ella? Se conocían de toda la vida por algo eran hermanas ¿por qué no confió en ella y a Rei se lo había dicho?

—Serena estoy esperando una respuesta, dime que todo es mentira y que nuestro padre no te sacó a tu hija —preguntó dudosa sin poder creer lo que había escuchado.

Su hermana respiró profundamente pensando en las palabras que debería de utilizar para explicarle todo lo que había ocurrido desde que era una adolescente de tan solo catorce años.

—Todo lo que escuchaste es cierto Mina, ese señor —dijo con desdén refiriéndose a su padre —me sacó a lo más valioso de mi vida —en su voz se notaba rencor desde que le sacó a su hija Jedaite para ella dejó de ser su padre.

—¿Por qué Serena? ¡Por qué me lo ocultaste!, ¿por qué nunca me lo dijiste?

—Creo que son demasiadas preguntas juntas ¿No crees? —le echó una sonrisa tranquilizadora intentando calmar a su hermana—. Lo siento por ocultártelo todo este tiempo pero no podía decirlo no podía poner la vida de mi hija en peligro.

—¿Acaso no confiabas en mí para decírmelo? Sabes que yo nunca hubiese dicho nada.

—Confío en ti Mina, pero como te dije hace unos segundos no voy a poner la vida de mi hija en riesgo por nadie —se acercó a su hermana y la agarró por su muñecas —perdóname, sé que debería habértelo dicho, que deberías saberlo pero mi pequeña está ante todos y por ella daría mi vida.

—Lo siento, la tonta fui yo. No debí de reclamarte, yo no sé lo hubiese hecho de haber estado en tu lugar. Yo no soy tan fuerte como lo eres tú, pero dime una cosa ¿mi sobrina está viva verdad?

Serena le echó una tierna sonrisa y la volvió abrazar. Quería sentir ese calor familiar de su hermana, quería volver a desahogarse y ahora lo haría con ella. Por petición de Rei se sentaron las tres en el sofá mientras la servidumbre le traía un café para cada una.

—Estoy esperando tu respuesta Serena necesito que me aclares mis dudas.

Respiró profundamente y volteó su rostro a los ojos azules de su hermana entrelazando su mano en los dedos finos de mina. Esperaba que no se molestase por habérselo ocultado y pudiera comprenderla

—Todo comenzó en el colegio cuando lo conocí a él, a quien se convirtió en mi mejor amigo, él y yo éramos inseparables pero nuestra amistad era prohibida.

—¿Prohibida? —preguntó dudosa su melliza—. No entiendo nada Sere, además tampoco recuerdo que tuvieras un amigo especial.

—Nunca te mencioné a mi amigo porque ese señor nos tenía prohibido juntarnos con algún miembro de su familia.

—Sigo sin entender Serena —dijo agarrándose el mentón intentando recordar —intento hacer memoria pero la únicas personas con las que nuestro padre no nos dejan hablar ni relacionarnos son con los que llevan la sangre de los Chiba. Pero eso no sería problema porque Darien y tú os odias a muerte.

—Creo que no es la única persona que lo odia —espetó furiosa la pelinegra —pero dejemos que tu hermana hable y pronto saldrás de dudas.

Mina asintió dándole voz a su hermana para que siguiese con la explicación.

—Nuestra amistad fue creciendo con el paso de los años. Cuando tenía catorce años ese señor descubrió nuestra amistad prohibiéndome rotundamente que me volviese a relacionar con él.

—¿Y qué hiciste? —preguntó su hermana sorprendida, sin poder creer lo que escuchaba. Pero no podía dejar de preguntarse a sí misma ¿Quién sería ese joven?

—Me rebelé y me golpeó, con miedo al día siguiente quedé con él para terminar con nuestra amistad, pero él tenía otros planes. Me regalo un ramo de flores rojas y de rodillas me pidió que fuese su novia, sin pensarlo dos veces me puse de rodillas frente a él y gustosa probé sus labios por primera vez aceptado ser su novia.

—Pero no entiendo, yo nunca supe que tuvieras novio.

—No te enteraste porque andábamos a las escondidas para que Jedaite no supiese lo nuestro —la otra rubia la miro sorprendida —cuando tenía quince años me entregué a él por primera vez en un hermoso lago, fue la mejor tarde de toda mi vida solo que ese día no...

Mina estaba sorprendida ¿acaso su hermana no habría utilizado protección?, esa pregunta rondaba su cabeza ¿había podido ser tan irresponsable?. Decidió interrumpirla y preguntarle esa duda que martillaba su cabeza.

—¿Acaso no utilizasteis protección? —su hermana negó con la cabeza —¡Como pudisteis ser tan irresponsables! —le reclamó alzando la voz la rubia levantándose del sofá.

—Quieres sentarte Mina —alzó la voz la pelinegra. Sentándola en el sofá —si no fuese por esa irresponsabilidad tú y yo no seríamos tías —al escuchar las palabras de Rei pensó unos segundos en el error que acababa de cometer pidiéndole disculpas a Serena por hacerle daño.

—No te preocupes Rei. Mina tiene razón, fuimos unos irresponsables pero a esa edad uno no piensa en consecuencias, no obstante que les quede bien que no me arrepiento de tener una hija, de lo único que me arrepiento es que no supe protegerla de su propio abuelo —aseguró y luego agachó su rostro para ocultar sus ojos cristalinos a causa de las lágrimas que querían salir. Su hermana aun seguía sin comprender como su padre había sido capaz de arrebatarle a su hermana una pequeña recién nacida que no tenía culpa de nada. Vio sus ojos cristalinos por las lágrimas que querían salir, le dolía en el alma verla así, la abrazó con cariño y dándole su apoyo le dijo que no hacía falta que continuara si aquello le hacía mal pero su melliza le dijo que estaba bien que quería hacerlo.

Serena limpió una lágrima que comenzaba a resbalar por su mejilla y recordando su pasado comenzó a relatarle lo que había sucedido antes de que la interrumpieran.

—Después de esa maravillosa tarde había pasado un mes y medio. Empecé a tener malestares y mareos constantes ¿Te recuerdas que siempre decía estar enferma? — su hermana asintió —eso era lo que yo pensaba hasta el día que decidí comprar un test de embarazo ya que llevaba unas semanas que mi periodo no me bajaba.

—¿Que pasó cuando descubriste que estabas embarazada? —preguntó dudosa. Necesitaba saber qué es lo que había pasado.

—Cuando me hice la prueba y vi el resultado comencé a llorar, no quería ser madre tan joven, pero por otra parte estaba feliz pues era el fruto de ese amor de hace años.

Su hermana en el fondo estaba un poco molesta porque no había confiado en ella desde un principio, no entendía por qué Serena se lo había ocultado ¿por qué no le había dicho su embarazo el día que lo descubrió?

—¿por qué no me dijiste que estabas embarazada el mismo día que hiciste la prueba? Si me lo dijeras desde un principio te hubiese apoyado.
Suspiró lentamente y miró a los ojos de su hermana.

—Déjame terminar. Si no te explique es porque no tuve tiempo y además cuando hice la prueba tú no estabas en casa ¿Te recuerdas del desfile de modas de Italia al que yo no pude asistir? —Mina asintió —mientras tú estabas de viaje en ese desfile al que yo no pude asistir por mis malestares fue cuando descubrí que estaba embarazada.

Mina se sorprendió por lo acababa de escuchar, si ella no hubiese asistido a ese desfile de modas a lo mejor habría podido ayudar a su hermana y a su sobrina, y ahora esa pequeña podría estar con ellas. Pero una duda martilleaba su cabeza cómo se lo había tomado su padre y el padre de su sobrina con la noticia del bebe.

—¿Cómo se tomó papá y el padre de tu hija la noticia de tu embarazo?

—Al día siguiente de descubrir mi embarazo fui al parque número diez en donde mi ex novio entrenaba toda las mañanas, quise darle una sorpresa y no le avise para quedar con él ,pero la sorpresa me la llevé yo en el momento en que lo vi besándose con otra joven, al ver esa imagen me eché a correr con lagrimas en mis ojos y con mi corazón roto en mil pedazos. Llegué a casa llorando y en el momento que papá me vio... — una lagrima comenzó a resbalar por su mejilla.

No era capaz de continuar, recordarse del suceso más doloroso de su vida le hacía daño, miró a Rei recibiendo su apoyo para continuar y luego a su hermana para explicarle los últimos detalles.

—¿Que te hizo papá? —preguntó con voz temblorosa, bien sabía que su padre era capaz de hacer cualquier cosa.

—En el momento que me vio entrar me golpeó y me partió el labio, había descubierto mi embarazo gracias a una de las sirvientas que había encontrado el test cuando estaba sacando la basura y se lo había entregado a ese señor —bajó su rostro para intentar ocultar las lagrimas que querían salir.

—¿Que mas paso? —pregunto su melliza acariciándole su mano para darle su apoyo.

—Me dijo que era una golfa y que nadie sabría de mi embarazo porque ese niño no nacería como mi hijo si no como mi primo —habló con voz temblorosa sus lágrimas comenzaban a descender por sus mejillas. Me sacó de casa arrastras y me llevó a una cabaña a las afueras de Tokio nunca estuve en ese curso de inglés —su hermana se sorprendió —estaba encerrada sin poder ver si quiera la luz del día.

—Pero...pero no entiendo, si papá te dijo que la haría pasar por nuestra prima ¿por qué te sacó a mi sobrina? —preguntó con mil dudas en su cabeza, seguía aun sin comprender.

—Déjame terminar de explicarte y luego lo comprenderás —tomó un poco de su café y comenzó hablar —los nueve meses de mi embarazo fueron una tortura para mí. Estaba feliz por la criatura que crecía en mi vientre amada a mi hija, pero ese señor me hacia la vida imposible, a cada rato me golpeaba por no querer decirle quien era el padre de mi hija.

—¿Pero qué pasó el día que nació? ¿Qué le hizo nuestro padre?

Al escuchar esas palabras por parte de su hermana sintió tristeza y odio a la vez, para ella ese hombre no era parte de su familia.
Cerró sus ojos y respiró profundamente apretando sus puños intentando no derrumbarse.

—Mi hija nació el quince de julio, ese día comencé a sentir fuertes contracciones pues mi pequeña ya quería nacer —se calló unos segundos ese recuerdo le dolía en lo más profundo de su corazón —la matrona y los doctores que me atendieron durante todo mi embarazo en esa cabaña estaban a mi lado, mi parto no fue en un hospital como debería de ser si no en una habitación fría y con varios equipos médicos pero no estaban todos. Mi parto fue doloroso ya que a esa edad mi cuerpo no estaba preparado completamente para ser madre, y al no tener todo los equipos médicos necesarios perdí el conocimiento en el momento que mi hija nació —comenzó a llorar con ese recuerdo pensando que el momento que venía ahora aun era más doloroso.

Mina se sentía culpable por recordarle ese momento tan doloroso a su hermana, pero no podía creer todo lo que había sufrido, pero aun estaba ahí esa duda ¿Como se la sacó? Tanto ella como Rei la abrazaron para darle su apoyo y que terminase de contar como su padre le sacó a su hija.

Respiró profundamente cogiendo fuerzas desde lo más profundo de su ser para explicar cómo es que su hija no estaba ahora entre sus brazos. Con su rostro hacia abajo para evadir las miradas de lastima comenzó a relatar el terrible suceso.

—Unos minutos después de mi desmayo comencé a reaccionar, estaba buscando a mi pequeña en la cuna que tenía al lado de mi cama pero no estaba allí, en el momento que vi entrar a ese señor —dijo con odio —comenzó a reírse, yo no sabía lo que pasaba porque no le encontraba la gracia que mi hija no estuviese a mi lado. Lo miré y le pregunté en donde estaba mi Usagi, mi hija a quien aun no había podido ver. Volvió a reírse de mí y me dijo que esa niña jamás la volvería a ver, que ese sería el precio que tenía que pagar por enredarme con el hijo de su peor enemigo, que para él esa criatura no era nada más que un estorbo y que jamás bajo de su techo viviría una niña que por sus venas corriera la sangre de su enemigo.

Mina estaba sin palabras no podía creer lo que estaba escuchando y como su padre había sido de capaz de separar a su propia hija de su nieta. Su cabeza no dejaba de formular quien podría ser el padre de su sobrina, en su mente tenía una persona pero era imposible que fuese precisamente él.

—El padre de tu hija es… —era incapaz de pronunciar su nombre pero todo concordaba con él —es ...

Su hermana la interrumpió. —Sí. El padre de mi hija es Darien Chiba.

El silencio había sido sepulcral al escuchar esas palabras. Mina quedó en estado de shock, por una parte ahora entendía el porqué se odiaban pero por otra no le encontraba en su cabeza si tenían una hija entonces por qué ese odio ¿acaso él no quiso hacerse cargo de esa niña o simplemente no lo sabía? Por otro lado para Rei no fue sorpresa ya que hacía una hora que ella había descubierto la verdad.

Por todo el dolor que Serena sentía en su corazón por recordarse de su pasado sus lagrimas comenzaron a correr como raudales por sus mejillas, la única persona que la podía derrumbar era el recuerdo de su pequeña.

Su hermana quería saber lo que había pasado en donde estaba su sobrina.

Serena comenzó a explicar que Jedaite la había amenazado para que no buscase a su hija, por ahora no quería explicar cuál fue la amenaza que le había echado para ella ya fueron demasiados recuerdos en tan solo un día.

Les suplicó que no les dijeran nada a Darien de la existencia de su hija, según ella él no tenía el derecho de saber de su existencia y por ella jamás se enteraría. Tanto Mina como Rei al principio no estaban de acuerdo, ahora sabían cómo sucedieron las cosas y él a lo mejor podría ayudar en su búsqueda. Pero terminaron aceptando la petición de la rubia y prometiéndole ayudar en la búsqueda de la pequeña.

Las horas fueron pasando hasta que estaba anocheciendo ambas rubias miraron su reloj y decidieron irse al darse cuenta que era algo tarde, se despidieron de Rei y cada una se fueron en sus respectivos autos hacia sus casas.

En el camino Serena se desvío hacia ese lago en donde por primera vez se había entregado a Darien, quería estar sola y recordarse de todo los momentos vividos, tanto Rei como su hermana le habían preguntado sin aún lo amaba pero ella lo negó, solo quería venganza y Darien Chiba le iba a pagar todo su sufrimiento. Después de unas horas regreso a su casa pensando en sus futuros planes ¿Sería capaz de llevarlos a Cabo?

.

.

.

Al día siguiente comenzaba hacer un poco de frío la llegada del otoño se notaba en todo Japón.

En la universidad de Tokio poco a poco los alumnos iban llegando para comenzar con sus clases. Una hermosa joven de cortos cabellos de un rubio ceniza estacionaba su moto en el parking de la universidad, esperando encontrarse hoy con el muñeco de porcelana para divertirse durante un buen rato.
Bajó de su moto buscando a su muñeco de indias pero no lo encontró, esbozó una sonrisa cuando en la muralla a la afuera de la universidad visualizó a una amiga que hacía tiempo que no veía.

Se acercó hacia ella a grandes zancadas para saludarla.

—Lita amiga cuanto tiempo —la abrazó efusivamente dejando a la joven sorprendida

—¡Haruka! — alzó la voz aún sorprendida —pero ¿qué haces aquí? bueno quiero decir ¿desde cuando estudias aquí?

Su amiga se río.

—Desde hace unos días y dime que es de tu vida aun sigues trabajando en el local del patán de Furuhata.

La castaña alzó una ceja.

—¿Cuándo va a ser el día que dejes de llamarle patán a mi novio? —puso sus brazos en jarra fingiendo estar molesta —y sí, sigo trabajando en el Crown.

—Hasta el día que te vea vestida de blanco, hasta ese día seguirá siendo un patán.

—Nunca vas a cambiar ¿Verdad amiga? —negó con la cabeza —sabes que Andrew te tiene cariño, por mucho que uses ese apodo —se río la castaña recordándose como se llevaban.

Haruka río junto con Lita al recordar que tal se llevaba con el novio de su amiga, no es que le cayera mal, todo el contrario se llevaba bien con él desde que su amiga se lo había presentado hace dos años diciendo que eran novios. Pero era bastante protectora con sus amigas y sobre todo con ella que la quería como una verdadera hermana.

Estuvieron durante un rato hablando hasta que la rubia se despidió de su amiga al ver a su "enemigo" estacionando su auto y saliendo de mismo junto a su hermano. Los esperó con los brazos cruzados apoyada en la muralla escondida entre la multitud de personas.

Echó una sonrisa en el momento que los vio cerca de ella a punto de entrar al recinto, salió de su escondite y silenciosamente sin ser vista se acercó por las espaldas de su muñequito de indias dándole un pequeño golpe en su espalda.

—¿Quien fue el animal que se atrevió a golpearme? —preguntó furioso volteándose y quedado en frente de la causante de su mal humor —¡ah fuiste tú! ¿Acaso no sabes comportarte como la gente civilizada? pero claro que más puede esperarse de una fierecilla salvaje.

—¿Y es que acaso tú Te comportas como la gente civilizada pisoteando a los demás? Además el golpe que te di no fue tan fuerte para que te quejes, pero que más voy a esperar yo de un hombre que está hecho de goma en de vez de carne y hueso.

El pelinegro rodó sus ojos al escuchar eso de parte de la joven.

—¡Como te atreves a insultarme! Cuando quieras te demuestro que soy un hombre de verdad —espetó furioso.

La joven comenzó a reírse.

—¿Tú demostrarme que eres un hombre? ¡Por favor no me hagas reír! si te quejas como una niña y es más a mí me gustan los hombres de verdad con músculo cuerpo de infarto, en cambio tú —lo miró de arriba abajo —no tienes nada de eso.

Seiya estaba furioso con todo lo que le estaba diciendo Haruka ¿cómo se atrevía hablarle así? acaso ¿no le importaba que fuera el hijo del gobernador? ¿no dejaba intimidar por nadie? tenía ganas de demostrarle que realmente era un hombre y no un muñeco.

—Digas lo que digas cuando quieras te lo demuestro fierecilla y si lo deseas hoy mismo después de terminar las clases te demuestro el hombre que soy.

—¡Ni en tus mejores sueños me tendrás entre tus sabanas!

—Eso lo...

Taiki ya estaba harto de la discusión de su hermano con Haruka y sobre todo por el circulo de alumnos que se habían formado a su alrededor para escuchar la pelea. Intento calmarlos gritándoles pero ninguno de ellos dos le hacía caso, al ver que no lo escuchaban decidió meterse en la discusión para detenerlos.

—¡Ya basta! —alzó la voz metiéndose en el medio de ellos dos —¿Acaso no saben comportarse como gente adulta? si tienen tantas ganas de pelear como animales háganlo en un lugar privado y no en un lugar público con gente a vuestro alrededor.

—Un Kou con sentido —aplaudió la rubia —tenías que aprender de tu hermano muñequita de porcelana, lo único que espero es que a él no se le pegue tu idiotez.

—¡Si empezaste tú! y no vuelvas a llamarme muñequita de..

Su hermano volvió a interrumpirlos.

—¡Ya basta! ¿Acaso no me escucharon? Vámonos Seiya —jaló a su hermano entre la multitud de gente que se estaba esparciendo —un gusto en volver a verte Haruka —Se despidió de ella antes de alejarse con su hermano por completo.

Después de esa discusión y ver como se alejaban los hermanos Kou, para su sorpresa algunos alumnos comenzaron aplaudirle por poner a Seiya en su lugar y no dejar que la pisotease por ser el hijo del gobernador.

Con una gran sonrisa les agradeció el gesto y entro al recinto esperando a que comenzasen las clases.

.

.

.

Ya habían pasado dos semanas desde que le habían encargado ese trabajo.
Estas semanas habían sido una tortura al lado del peli plateado, cada día lo soportaba menos, pero de algo se había dado cuenta pero en su mente decía que eso sería un gran error. Ella no sentía nada por él, le parecía una persona antipática y un amargado, que no había hecho nada más que sacarla de sus estribos en esta temporada que por obligación les toco trabajar juntos.

Por otro lado para el peli plateado tampoco había sido fácil trabajar al lado de la muñequita de plástico como solía llamarle con tal de fastidiarla. Estas dos semanas intentó hacerle la vida imposible, sonreía cada vez que la veía de los nervios por sus tonterías, pero ahora que había acabado con este trabajo por mucho que su mente lo quisiera negar añoraría no trabajar a su lado. ¿Es que acaso se había enamorado de su muñequita de plástico? Negó con la cabeza, eso era imposible y tenía bien claro que eso jamás sucedería.

Eran las diez de la noche y algunos alumnos se encontraban en un bajo que habían alquilado para celebrar el éxito de sus trabajos durante estas dos semanas.
Tres hermosas jóvenes acaban de hacer acto de presencia en la fiesta, se veían realmente hermosas. Mina llevaba un hermoso vestido color naranjo, con escote de corazón y a partir de la cintura caía en vuelo con unos zapatos del mismo color. Amy llevaba un hermoso vestido azul pálido sobre la rodilla, con escote de corazón, a partir de la cintura también caía en vuelo y con unos zapatos del mismo color. Lita Kino también había ido con ellas, desde que comenzaron con ese trabajo las tres se habían vuelto muy unidas; ella llevaba un hermoso vestido con escote de corazón unas lentejuelas en el busto y en la cintura llevaba un cinto que caía en vuelo de orzaga con unos zapatos negros de tacón.

La fiesta dio comienzo entre bailes y una hermosa rubia se encontraba en la pista de baile bailando con sus amigas hasta el momento que una pelirroja la interrumpió pidiéndole que tenía que hablar con ella a solas mientras la invitaba a tomar algo.
Se despidió de sus amigas y acompaño a la pelirroja para preguntarle de qué quería hablar con ella, se le hacía extraño que se le acercase, ya que muchas veces no lo hacía o se burlaba de ella por ser según ella tan mojigata.

En el momento que llegaron a la barra ambas jóvenes pidieron un mojito en un vaso doble. Estuvieron hablando por unos minutos mientras la pelirroja le pedía perdón por la manera en que la trataba, la rubia asintió y la abrazó sinceramente sin darse cuenta que la joven le metía droga en su vaso, se separaron y luego brindaron para celebrar su amistad.

La pelirroja sonría satisfecha su plan estaba funcionando a la perfección, iba a disfrutar viéndola por primera vez en su vida con droga en su cuerpo, en el momento que comenzaron a beber ella solo pensaba que al terminar su vaso llamaría los medios de comunicación para que cubrieran el espectáculo que daría la mojigata modelito.

Un peli plateado se encontraba ya cansado de tanta fiesta, sentía que le iban a explotar los oídos con el volumen que le tenían a la música, estaba dispuesto a salir de ese calvario cuando visualizó a Mina en la barra, se acercó hasta ella y le sacó el vaso que tenía entre sus manos y comenzó a beber.

—¡Hey! Muñequita de plástico no deberías de estar bebiendo.

—¡Oye tú! Ese vaso es mío y tú no eres nadie para decirme que yo no puedo beber —se quejó la rubia intentando sacárselo de sus manos sin ser capaz a lograrlo, la droga comenzaba hacerle efecto.

La pelirroja comenzó a reírse y se alejó de ellos dos despidiéndose de Mina para ir llamar a los medios de comunicación.

—Pero tú lo soltaste así que ahora es mío, anda despidiéndote de tu mojito porque me lo pienso beber todo —se río el joven viendo la expresión molesta de la joven mientras terminaba con su bebida.

—Maldito amargado, yo no te lo di si fuiste ¡tu quien me lo sacó!

El peli plateado comenzó a reírse y se alejó de Mina dándole el vaso vacío y se salió del lugar para ir a fumar un cigarro.

Por otro lado la rubia estaba furiosa pero no sabía lo que le estaba pasado, comenzó a sentirse mal, todo le daba vueltas y de vez en cuando comenzaba a ver doble.

.

.

.

Ya habían pasado cuarenta y cinco minutos y los efectos de la droga comenzaban hacer efecto en ambos jóvenes pero mucho más en la rubia. Que había tomado más cantidad de la bebida.

Se encontraba encima de las mesas bailando sensualmente al son de la música, los muchachos le gritaban cosas sexys y cachondas, mientras que las chicas se reían de ella y le sacaban fotos para tener un lindo recuerdo, todas menos sus dos amigas que intentaban bajarla sin éxito. Pero no eran las únicas personas que le estaban sacando fotos también estaba la prensa, esta exclusiva les haría ganar mucho dinero a los fotógrafos que no dejaban de sacarles fotos.

Yaten estaba un poco mejor que ella, veía alucinaciones y a veces también doble como le sucedía a la rubia, pero no había llegado al extremo de perder el control de su cuerpo. En el momento que la había visto quiso reírse y disfrutar como disfrutaban los demás muchachos al verla bailar, pero no era capaz, algo en su interior le hacía hervir la sangre, tenía ganas de comenzar a golpear a todo los muchachos que la veían con esa cara de deseo.

Cuando que Mina comenzaba a sacarse su ropa mientras contorneaba sensualmente su cuerpo, Yaten asustado y a empujones corrió a grandes zancadas entre la multitud de jóvenes que la estaban mirando, cogió a Mina entre sus brazos apoyándola sobre sus hombros antes de que hiciese la tontería de desnudarse por completo, la sacó de allí mientras ella lo golpeaba en la espalda gritándole que soltase y la dejase disfrutar de la noche.

La apoyo en el piso antes de que ambos cayesen al suelo ya que él tampoco ponía sostenerse de pie por mucho tiempo, pero sin darse cuenta Mina torció un tacón del zapato haciendo que ella perdiese el equilibrio y ambos cayesen al suelo.

—¿Sabes mi muñequita de plástico? te ves muy hermosa esta noche — dijo sosteniéndola entre sus brazos mientras la brisa de la noche movía sus cabellos.

—Tú también te vez muy hermoso ¿sabes? jamás te había visto como te veo esta noche, te deseo mi amargado —se acercó a sus labios y poco a poco rozo los suyos con los del peli plateado.

El beso fue el mejor de su vida, era dulce y a la vez apasionado, cuando cortaron el beso por falta de respiración se miraron embelesados, el deseo corría por las venas de ambos.

—Si no quieres que te haga el amor aquí mismo será mejor que nos vayamos a un hotel —respondió con deseo dándole un beso en los dulces labios de Mina.

No hacía falta que le dijera más, intentó levantarse del cuerpo firme del peli plateado pero cada vez que se ponía de pie terminaba cayendo de nuevo en sus brazos, entre risas y besos él la ayudó a levantarse y se fueron caminando abrazados hacia un hotel.

En el momento que llegaron al hotel ingresaron por la puerta abrazados y riéndose ya que a veces sentían que el suelo se les movía, pidieron una habitación y se subieron en el elevador hasta la planta indicada. Una vez dentro comenzaron a besarse apasionadamente, los besos subían cada vez más de temperatura, cuando sintieron que las puertas del ascensor se abrieron el deseo que los embargaba de unirse era desesperante, salieron del elevador y por los pasillos no dejaban de besarse y acariciarse.

Durante el trayecto a la habitación que les habían indicado, Yaten nunca dejó de besar a Mina, sin separar sus labios de los de ella pasó la tarjeta por la ranura de la puerta y cerrándola tras de si con el pie apoyo a Mina contra ella, comenzó a besarla con pasión, sus besos fueron pasando por su cuello y poco a poco bajaron hasta sus hombros, acarició su fina piel que poco a poco se erizaba con el contacto de sus manos. Bajó el cierre de su vestido y dejó que la gravedad hiciera lo suyo.

Continuara...

Hola mis queridos lectores siento mucho la demora del capitulo ,pero aun estoy de vacaciones pero no voy negar que por una parte tengo ganas de regresar ya que en este teclado faltan cosas ,antes que nada muchas gracias por leer mi historia y por sus hermosos comentarios. No

sé cuando podré actualizar el siguiente capitulo espero vuestra comprensión. Pero prometo que intentaré escribir.

Qué les pareció

el capitulo?

Por fin Mina y Yaten se dieron un beso aunque fuese bajo los efectos de la droga.

Si tienen dudas me pueden preguntar.

Siento mucho no poderles responder hoy los reviews como tanto

desearía pero estoy agotada, lo haré por privado y la próxima vez prometo responderlos por aquí.

Pero le quiero agradecer a:

Conyta Moonlight- princess queen - Usako-Chiba t -

Magguie Aino -Adileyne -Nai SD - Usagi de Chiba -marsromina - -sailor-xamoon - Barbielove.

Quiero agradecerle a mi amiga Conyta Moonlight por su ayuda.

Hoy treinta de Junio se celebra el cumpleaños de nuestras dos heroínas.

Muchas felicidades para Serena Tsukino y Rini Chiba Tsukino.