Advertencias: Ninguna…salvo por el contenido homo ;)

Aclaraciones: Solo Eros es OC

—Dialogo—

Personaje cantando en voz alta

Canción de fondo

"Pensamientos"

-Mensajes de texto

Me gustaría hacer una pregunta rápida: ¿Les gustaría ver el desarrollo de Eros y Jackson como pareja?

La respuesta no afectaría en la historia, si no que los capítulos podrían ser más largos para agregar la parte de ellos, pero si no es asi el fic seguiría con el mismo curso. Me interesa saber su opinión porque tengo escenas futuras de esos bobos pero puedo evitar detalles si lo prefieren de esa manera :D

Y bueno, sin más avisos o encuestas que tener en cuenta, aquí esta. Disculpen la demora


El día de un novio común

Después de acomodar la última caja de materiales en la habitación, Hiccup y Patapez estaban más que exhaustos, con los músculos cansados y un aviso de que serían expulsados si provocaban otra fuga de ese tipo.

Así es, después de semanas de limpieza volvían a estar de regreso a su habitación pero Hiccup no se veía tan contento como el rubio que ya comenzaba a preguntarse si era necesario clasificar de manera diferente los libros de la escuela y los comics que habían logrado comprar hasta el momento. Hiccup intento seguir la conversación, pero no paso mucho para que su celular robara su atención y pidiera un poco de tiempo muerto a su compañero de piso antes de seguir con las tareas de limpieza y orden.

-¿Ya terminaron la mudanza?

Ver la sincronía que Jack tenía para mandar los mensajes no pudo más que sacarle una sonrisa e invitarlo a ponerse cómodo en el sillón de esponja más cercano que tenía para hundirse en la conversación.

-Casi. En realidad no nos llevamos tantas cosas pero movieron todo para no dejar nada sin descontaminar. No volveré a jugar con esporas de hongos.

-Nunca me dijiste porque le paso eso a su cuarto ¿Era venenoso o algo por el estilo?

-Esporas de hongos, volátiles en aire, efectos secundarios como irritación en epitelio…intente encontrar algo orgánico para limpiar las piezas y no resulto

-… ¿No puedes tener proyectos más simples como catapultas o pistolas de presión por aire?

-No Jack, eso es para la gente común.

-¿Y tú no eres alguien común?

-No.

-Oh bien señor "yo construyo todo" ¿Quién crees que eres entonces?

Hiccup se quedó pensando por unos largos minutos al no tener una respuesta concreta. Si fuera una plática seria, podría decir algo automático como "el próximo innovador de biotecnología", pero sabía que Jack no estaba hablando en serio y por una vez, quería ser el quien diera el factor sorpresa.

Aunque no lo supiera, Jack siempre lograba tomarlo por sorpresa incluso en las situaciones más comunes que debía ser algo normal para las demás personas.

Como esa vez que se conocieron por primera vez y en lugar de cargar a un ebrio pesado, Hiccup tuvo la suerte de escucharlo cantar (aunque en voz baja) desde el gimnasio hasta su habitación donde hablo otra media hora y estuvo a punto de golpearse más de una vez con sus muebles por sus movimientos tan torpes que hacia conforme hablaba.

Cuando se enteró de la apuesta, se lo topo en el baño y probo su suerte al hablarle aun cuando cabía la posibilidad de que lo ignorara por la situación tan extraña en la que se reencontraban.

Cuando descubrió que no era solo una cara bonita, que tenían gustos similares, se reían de las mismas estupideces y lo escuchaba sobre temas que en ocasiones Jack no comprendía…

-Sé que soy tu novio

Si alguien le preguntara desde que día comenzó a gustarle él no podría dar una respuesta concreta y esperaba que Jack nunca se lo preguntara porque odiaba quedarse sin palabras, al menos cuando no podía darlas.

Al ver que su mensaje no era respondido dejo el celular a un lado, era posible que su pareja se encontrara en alguna clase y tampoco esperaba que se distrajera por algo que podía responder más tarde.

—Voy.

Al final podrían hablar cuando las tareas de ambos se terminaran o al menos, esas eran las cosas que sacudían la cabeza del castaño que se encontró perplejo al abrir la puerta y se topó con el albino que ya lo tomaba del cuello de la camisa para plantarle un beso rápido en los labios y pasar a su habitación sin darle mucho tiempo a recuperarse del fugaz contacto que había pasado desapercibido por Patapez que estaba a unos cuantos pasos de ellos.

—Esto se ve más ordenado que la nuestra. ¡Hola!

— ¡Hola Jack! ¿Vienes de visita?

—Algo así. Hiccup no tiene más de un día lejos del cuarto y mi hermano aprovecho su ausencia para empezar a sermonearme por todo lo que estuve haciendo y que no me podía decir en frente de él. Eso o sonríe como idiota a su celular— se encogió de hombros sin dejar de pasear por la habitación con curiosidad y Hiccup casi pudo jurar que se sonrojaba mientras hablaba.

Y decía casi porque nunca podía diferenciar el sonrojo por vergüenza al de temperatura que Jack solía tener cuando estaban juntos. En varias ocasiones le pregunto a que se debía y él lo explicaba con el clima, posible resfriado o bochorno, cosas totalmente lógicas desde su punto de vista.

Hiccup mando una mirada discreta a su amigo que pareció leer sus pensamientos y no paso mucho para que sacara una excusa lo suficiente coherente para dejarlos a solas por unos momentos.

—Entonces ¿crees que se ve más ordenada que la tuya? — le pregunto sin perder su figura que se detenía en el escritorio y sacaba los discos de música instrumental que Hiccup había puesto ahí minutos atrás.

—No lo creo, estoy seguro. Tienen muchas cosas y se ven desordenadas pero mira, los libros, los comics, este pequeño robot, tus carpetas— se encogió de hombros y Hiccup sonrió con solo verlo —Nosotros dejamos las guitarras en donde no se rompan, la ropa en donde nuestra puntería decida y los borradores de canciones están regados debajo de mi cama.

—Cuando yo estuve con ustedes no se veía todo así.

—Porque estabas con nosotros.

El castaño le dio la razón sin poder dar mejor explicación a eso, avanzando hasta quedar detrás de él y sujetar su mano para que volteara a verlo y dejara su paseo turístico por su habitación para después.

—Tengo algo que regresarte.

— ¿Qué?

Hiccup sonrió al lograr su objetivo cuando volteo y esta vez fue él quien se inclinó a robar sus labios en un beso rápido que estuvo a poco de ser una carcajada cuando noto que Jack parecía sorprendido o asustado por la cercanía.

Algo que el albino intento remediar cuando rodeo su cuello para acercarlo por una segunda ronda, dejando que sus labios se deslizaran con más lentitud que los anteriores y por unos largos segundos solo se concentraron en acariciar los labios del otro, sonriendo y sujetando el cuerpo ajeno para evitar que alguno de los dos cortara el contacto. Al menos hasta que sus frentes se recargaron para retomar un poco la conversación.

— ¿Tanto me extrañaste? — le pregunto Hiccup con una sonrisa que pareció avergonzar a Jack. Si, ahora estaba seguro de que eso era de vergüenza.

— ¿Ya vas a empezar?

—Viniste a visitarme.

—Vine a ver si necesitaban ayuda para desempacar todo.

—Ya te había dicho que terminamos hace un rato.

—Siempre se necesita ayuda para acomodar una mudanza, aún si es de una habitación a otra.

— ¿Aún si solo es una maleta enorme de ropa y reacomodo de posesiones?

—Si.

Hiccup volvió a reír sin contradecirlo pues encontraba agradable y placentero tenerlo ahí, con sus dedos jugando con sus hebras y su aliento chocando contra sus labios.

—Bueno, llegaste en el momento justo para ayudarme a descansar. ¿Te quedaras o solo viniste a dar un rápido vistazo?

Jack pareció pensárselo unos segundos sin tener otros planes que no fueran el de visitar a su novio.

—Bien, solo venía a verte rápido pero ya que insistes, me puedo quedar otro rato.

— ¿Yo insisto? — pregunto sin dejar de sonreír al ver que ambos parecían alegres por la idea de pasar más tiempo juntos.

O al menos Hiccup es lo poco que podía deducir hasta el momento y si Jack no corregía su forma de pensar, debía estar en lo correcto.

—Sí, se ve que te mueres por pasar tiempo conmigo. No te culpo, mi compañía es algo muy cotizado en estos días.

Él solo le dio la razón sin poder dejar de sonreír, dejando que sus dedos jugaran con las lentejuelas que adornaban el cinturón de Jack.

—Bueno, creo que tendremos la habitación solo para nosotros— Jack lo volteo a ver con una expresión que Hiccup no pudo identificar, por lo que continuo hablando. —Y dado que tengo unos sillones muy cómodos… ¿Quieres quedarte a ver una película?

Por un momento pudo jurar que había decepción en la expresión de su pareja, pero termino por ser una ilusión óptica cuando Jack soltó una carcajada y le dio la razón con un último beso en los labios.

—Me parece bien ¿Quieres que vaya por algo de golosinas a la cafetería?

—Vamos, podemos cargar más entre los dos. ¿No?

—Sí, supongo.

Y a pesar de que Hiccup aun lo notaba desanimado, no tardaron mucho en retomar el ánimo de antes cuando consiguieron un plato lo suficientemente grande para poner toda la comida chatarra que se les antojara mezclar, sus bebidas favoritas y una película que, según Hiccup, podía deprimir hasta al chico más rudo de la escuela en base a antiguas depresiones por parte de Eros al verla en reuniones familiares.

Al volver a la habitación no tardaron mucho en acomodarse cada uno en los sillones que había en la habitación y aunque Hiccup disfruto la tarde, no pudo presumir que fue un momento calmado y a solas con su pareja cuando a mitad de la película llego uno de sus mejores amigos para quejarse sobre los problemas amorosos de los que sufría y a quitarle su asiento tan cómodo para sumarse a su tarde de películas.

Considero sentarse en el suelo a un lado de Jack, pero las cosas resultaron mejor cuando este le ofreció el asiento y antes de mencionar que podían usar la cama como sillón, Jack se dejó caer en sus piernas para usarlas como asiento y su pecho como respaldo para descansar de forma tranquila mientras Eros continuaba dando su opinión sobre la película y no le prestaba atención a la cercanía que ambos tenían, un detalle que Hiccup agradeció al interpretarlo como una señal de que no se estaba sobrepasando en ningún sentido y que sus impulsos de abrazar a Jack de la cintura para estar más cómodos, era totalmente normal.

—Hm…vaya.

Y aun cuando Jack parecía menos conversador cuando lo sujeto de la cintura, el castaño sonrió al sentir sus dedos dibujando círculos en su brazo conforme la plática bajaba de nivel y solo quedaban los tres chicos y la película que termino más rápido a lo que Hiccup pudo esperar. En realidad ni siquiera recordaba haber puesto la atención adecuada a la pantalla.

No recordaba la escena de la batalla final, de la muerte trágica o del reencuentro que le saco un jadeo de sorpresa al albino que estaba tan concentrado en la pantalla como él en cada movimiento que hacía en sus brazos.

No era la primera vez que le ponía tanta atención a Jack, en realidad era la tercera o quizá la cuarta, la primera era sin lugar a dudas cuando lo tuvo toda una noche en su habitación, quejándose del dolor de cabeza por la bebida y su pésima suerte para las apuestas con sus amigos. Con su voz adormilada y cansada contándole sus problemas, las tonterías que compartieron después por meros mensajes, su sonrisa…

— ¿Qué pasa?

Hiccup se mordió la lengua al haberse pasado de la raya, y aunque no estuvo entre sus planes besar el cuello desprotegido de su novio, no se arrepintió en lo más mínimo al ver la forma en que se cubría la zona y su rostro entero se tornaba de un rojo tan intenso como la cátsup que guardaba en la alacena de su casa.

—No, no. Nada, es que la historia es hermosa.

— ¡¿Verdad?! Las mujeres siempre dicen que son las más sensibles y que solo ellas pueden apreciar un buen romance, pero eso no quiere decir que nosotros seamos unos brutos sin sentimientos, él tenía derecho a amar.

Y así la plática continuo, aun cuando Jack volteo a reclamarle con unos ojos que transmitían más vergüenza que enfado. Aun cuando solo logro que Hiccup le diera otro cuando noto que volvía a bajar la guardia y dejaba de prestarle atención.

—Por cierto ¿cómo se conocieron?

Ambos chicos intercambiaron una mirada de sorpresa cuando Jack los volteo a ver con la misma curiosidad que un niño mostraba ante un objeto nuevo, una curiosidad que Hiccup no podía soportar dejar en eterna incógnita.

—En la secundaria él se mudó a un lado de mi casa, pero comenzamos a hablar más cuando casi estábamos entrando a la preparatoria.

—Y hablamos gracias a mi— puntualizo Eros con orgullo —yo rompí el hielo, entre a su aburrida como un rayo de sol en una tormenta llena de-

—Rompió el vidrio de mi habitación y su madre lo obligo a hacerse responsable. Iba a ayudar con la limpieza en compensación— Hiccup lo corto con una sonrisa al ver la decepción que el pelirrojo tenía en la cara.

—Si bueno, pero se escucha mejor a como lo cuento yo. ¿En qué me quede? Ah sí, entre como un rayo de sol en su aburrida rutina. Al ver lo genial que yo era, nos complementamos como uña y mugre con el pasar de los años.

Mientras contaba la historia como si fuera un cuento de hadas, Hiccup se inclinó a resumir la historia a Jack para ahorrar más tiempo y explicaciones que podían hacerlos perder la tarde entera.

—Ambos éramos los raros de la clase, nos caímos bien, éramos vecinos— se encogió de hombros con cierto orgullo al considerar que eso era más emocionante que la perorata que Eros seguía dando —y seguimos cayéndonos bien.

—Y los raros de la clase— destaco Jack con una sonrisa que rayaba en la burla y ternura que Hiccup solo pudo regresarle con un leve asentimiento de cabeza y aguantando las ganas de darle otro beso. No era una persona de mucho contacto físico y tener esos impulsos cada que se concentraba en Jack empezaba a ser preocupante.

—Quizá, no sabes como soy en clase entonces no puedes saberlo.

—Quizá vaya a ver cómo eres en clase para poder saberlo.

—Quizá deberías ir mañana después del tercer toque.

—Quizá lo haga.

Ambos se dirigieron una sonrisa cómplice antes de volver a la conversación que Eros terminaba con un "¿Creen que debería hacerlo?" y como ninguno quería admitir que se enfrascaron en su propia conversación privada, decidieron darle la razón aunque solo esperaban que no fuera nada contraproducente en cuanto a su relación aún no establecida con el mayor de los Overland, que parecía más paciente con él luego de su pequeña salida al centro comercial.

—Bueno…en fin, solo quería preguntarles su opinión y agradecerte Jack, creí que tu consejo era por pura educación ya que nunca te vi con pareja y asumí que tenías cero experiencia en las relaciones con las demás personas pero fuiste el más útil.

— ¿Gracias? — el albino soltó una carcajada aunque no pudo tomarse a mal el comentario cuando Eros lo decía con tanta emoción en su voz. — ¿Qué fue lo que te aconseje?

— ¡Que fuera yo mismo!

— ¡Ah sí! ¡Cierto! ¡Lo había olvidado! — bromeo como una pequeña venganza, dejando que el chico se tragara sus palabras antes de aclarar la situación.

—Y bueno, era por eso y porque los gemelos me dijeron que les avisara que el castigo colectivo para los perdedores va a ser una presentación pública a final del periodo escolar, antes de las vacaciones de invierno.

—Agh, lo había olvidado ¿dijeron que era? ¿Le han dicho a Merida o a mi hermano?

—…Si claro Jack, le dije a mi mejor amiga de toda la vida, Merida, que tiene que presentarse de manera pública en lo que puede ser una humillación antes de vacaciones— Eros negó con la cabeza —Seré estúpido pero no idiota, con ella yo no hablo, a la rubia no la trato y con tu hermano…

—Bien, bien, ya entendí. Yo me encargare de decirles ¿Cuál es la información fundamental aquí?

Hiccup solo escucho con atención, en realidad no creía que los gemelos se sobrepasaran con sus castigos, no podía atribuirles mucho mérito de creatividad si ellos eran los encargados de ponerlo.

—Una obra de teatro, Astrid ganó de nuevo y ella va a poner los papeles.

Ante esa última noticia, la pareja se mantuvo impasible por varios segundos hasta que la noticia atravesó su corteza cerebral.

—… ¿Astrid va a poner los papeles?

—Sí y se veía muy emocionada al respecto…yo solo espero que me ponga con Jackson ¿se imaginan lo hermoso y perfecto que sería el estar con él en el escen-

— ¡Pero tu odias actuar! — exclamó Hiccup sin saber cómo lidiar con eso al ser pésimo en el baile, canto y no quería ni considerar la actuación. No le importaba hacer el ridículo en frente de la escuela pero no tenía el ánimo suficiente para que Jack se diera cuenta de la clase de novio que se había conseguido, uno con dos pies izquierdos, gallos en la garganta y una elocuencia en el escenario que solo un gallo fingiendo ser gallina podía igualar.

No, eso no era algo que Jack necesitara ver o conocer en su vida. Necesitaba hablar con Astrid al respecto con el fin de mantener a salvo la poca dignidad que le quedaba después de que sus habilidades en el arte del canto y baile quedaran expuestas la noche que intento declarársele a su actual novio.

Tras ese pequeño anuncio que les dejo con el ánimo helado, Eros se retiró con una sonrisa pese a que él también estaba entre las filas de la vergüenza que se presentarían a su debido tiempo.

—Se ve que no muchas cosas pueden desanimarlo ¿verdad?

—Casi, es más sensible de lo que parece. La primera vez que vio la película de hoy no dejo de llorar mientras se quejaba con su mamá de que no era justo que el protagonista sufriera de esa manera…o hubo otra vez en la que estuvo a punto de llorar porque le rompieron uno de sus juguetes favoritos y el último lapso de depresión que sufrió fue cuando su mascota se enfermó y estaba más paranoico que madre primeriza con niño enfermo.

El albino soltó una carcajada que no hizo más que contagiarle la alegría al ver que la enemistad entre ambos era nula.

—Si Jackson se enterara.

— ¿Crees que lo moleste por eso?

—Nah, creo que yo tendré con que molestarlo si se entera. En fin, tengo que irme. Alguien tiene que decirle a mis compañeros del alma musical lo que nos depara el destino para estas vacaciones y no creo que tú quieras lidiar con Merida.

—Después de ti— bromeo Hiccup al abrirle la puerta, correspondiendo a su sonrisa y sonrojándose ligeramente cuando en su camino a la salida, Jack se acercó lo suficiente para darle una mordida rápida en el cuello y escapar de cualquier queja cuando ya tenía un pie fuera de la habitación y agitaba su mano con más energía de la que debería.

En ese momento, el celular de todos sonó en alerte de un nuevo grupo formado, un mensaje recibido y los papeles repartidos antes de que todos pudieran ponerse al corriente y Hiccup trago con pesar al ver lo que decía a un lado de su nombre:

"Personaje secundario"

A mitad del pasillo Jack se encontraba igual de congelado que él, dirigiendo solo una mirada de soslayo que pudo interpretar como miedo y al bajar su atención en busca de su nombre en la lista encontró la razón:

Jack tendría que cantar en esa obra musical.