CAPÍTULO 10:

Nos vemos pronto

Effie estaba decidida.

No tenía sentido seguir alargando su estancia. La tensión con Haymitch aumentaba cada segundo que pasaban juntos, hasta el punto que Peeta y Katniss empezaban a lanzarles miradas raras.

Tenía una vida. Tenía un trabajo que llevaba desatendido mucho tiempo. Amigos (pocos) que se preguntarían si se la había tragado la tierra. Tenía una vida en el Capitolio.

Una vida muy lejos de allí.

Katniss, Peeta y Haymitch la acompañaron a la estación. Solo se llevaba puesto un vestido gris oscuro y el bolso. Decía que así tendría una excusa para volver a visitarlos.

—No necesitas una excusa para volver, Effie —dijo Peeta.

Aquello le llegó al corazón. Era agradable saber que en algún lugar, alguien la esperaba.

Katniss y Peeta la abrazaron. Cuando llegó el turno de Haymitch, Effie se acercó para darle el acostumbrado beso en la mejilla, pero él tiró de ella contra su pecho, fundiéndose en un fuerte abrazo. Effie cerró los ojos y sonrió al sentir su calidez.

Iba a echar muchísimo de menos el Distrito 12. O a sus habitantes, más bien.

Cuando se separaron, Haymitch depositó un beso suave en su mejilla.

—Supongo que nos vemos en un par de semanas —exclamó Effie todo lo alegre que pudo.

Subió al tren y se sentó en un asiento en el lado contrario al del andén. No quería ver a su familia alejarse.

Cuando llegó al Capitolio, no había nadie en la estación esperándola. Tampoco había nadie en su casa cuando llegó.

Descolgó el teléfono y marcó un número.

—¿Octavia? Soy Effie. He vuelto.

—¡Effie, querida! —Octavia soltó un gritito al otro lado del teléfono—. ¡Ya pensaba que no oiría tu voz nunca más! Tengo mil cosas que contarte. ¿Nos vemos esta noche en mi casa? -exclamó, excitada.

—Por supuesto, querida -respondió Effie, exagerando su entusiasmo (más bien inexistente en aquellos momentos).

—¡Arréglate, habrá fiesta!

—¿Cuándo he ido yo desarreglada? —inquirió Effie, enarcando una ceja sarcásticamente.

Cuando salió de su apartamento, varias horas después, iba totalmente maquillada, con un vestido rosa chillón y tacones altísimos a juego. Mentón arriba, sonrisa radiante, pensó.

Llevaba el pelo recogido en un moño alto.

Sin peluca.