"Sheldon se inclinó sobre Penny y la besó apasionadamente. Ella coló sus manos bajo su camiseta, intentando quitársela, causando millones de escalofríos a su paso. Él la apretó contra sí…"

Sheldon ahogó un grito al despertar, incorporándose de golpe en su cama, empapado en sudor y con el corazón latiéndole a toda velocidad. Miró alrededor y respiró aliviado al ver que estaba en su cama, en su habitación. Miró el reloj. Eran las seis y media de la mañana. Todavía faltaba media hora para levantarse y empezar con sus rutinas diarias. Cerró los ojos con fuerza. Maldición, ¿cómo era posible que hubiera tenido semejante… sueño? Deseó, por primera vez en su vida, no tener memoria eidética, no poder recordar con absoluta precisión el top amarillo y pantalones blancos que llevaba puestos Penny ayer, cuando le besó. Deseó borrar su preciosa sonrisa, su cara de perplejidad al verse despertar sobre él. El ímpetu inicial de su beso, cuando le empujó contra la puerta, y la infinita suavidad posterior. Sheldon se dejó caer en la cama, y se golpeó repetidas veces la cabeza contra su almohada. Pero su poderoso cerebro seguía torturándolo con imágenes fotográficas. De pronto, sonó un leve toque en la puerta.

- ¿Sheldon? ¿Estás bien?

El físico se quedó inmóvil. Su compañero aguardó al otro lado de la puerta pero, al no oír respuesta, la abrió. Leonard le miró, con una ceja levantada.

- ¿Ocurre algo?

- Nada.- contestó por fin, mintiendo igual de mal que siempre.

- Sheldon, acabo de oírte gritar, y justo después he sentido varios golpes extraños.- le miró inquisidor.- Además, estás sudando como si hubieras corrido una maratón. ¿Qué ha pasado?

- Nada.- repitió el. Su rostro estaba tan paralizado que parecía encontrarse en otra dimensión.

Leonard miró a su excéntrico compañero de piso, llenándose de paciencia. Meneó la cabeza, derrotado.

- Está bien, tú mismo.- dijo, disponiéndose a marcharse.

Sheldon pareció reaccionar.

- Espera, Leonard.

El aludido se volvió, mirándole con curiosidad. Todavía no había atravesado el umbral de la puerta de la habitación de Sheldon.

- Puedes entrar.- dijo el físico teórico.

- A veces me siento como un vampiro…- murmuró el físico experimental. Dio un paso y entró, pero no se acercó más.- ¿Y bien?

Sheldon intentó comenzar, pero por primera vez, le estaba costando horrores. Se levantó de su cama y se paseó por su habitación. Abrió la boca y la cerró unas cuantas veces, mientras Leonard esperaba con la más absoluta expresión de resignación. Finalmente, arrancó.

- Leonard… debo consultarte algo. Teniendo en cuenta que eres mi mejor amigo de sexo masculino y que tienes cierta experiencia en temas de relaciones sentimentales, me gustaría oír tu punto de vista en este tema.

Leonard le miró atónito, sin atreverse a formular la pregunta que bailaba en su lengua.

- ¿Podrías identificar los síntomas de una posible atracción romántica?

- ¿Para qué quieres saber eso?- inquirió el físico más bajo, mirándolo inquisidor.

- Leonard, aquí soy yo quien hace las preguntas. ¿Podrías?

El físico experimental tragó saliva, sin creer que su compañero le estuviera preguntando eso.

- Bueno… digamos que hay varias cosas que pueden indicar si te atrae alguna chica...- empezó, dubitativo.- … humana… Porque… estamos hablando de mujeres humanas, ¿no?

Sheldon sólo le miró sin entender su broma.

- Vale, vale, a ver… Lo primero es que sueles pensar en ella a menudo. Vamos, que no puedes sacártela de la cabeza. Piensas en ella nada más levantarte.

El físico teórico tragó saliva. Leonard continuó.

- También quieres verla a todas horas. Te parece maravillosa y no le encuentras defectos.

- Eso sí que no se cumple…- murmuró Sheldon para sí. Leonard le miró con una ceja levantada.- Disculpa. Por favor, prosigue.

- Sientes un nudo en el estómago cuando la ves, cuando hablas con ella, o cuando se acerca a ti. Como si tuvieras mariposas en el estómago. Te pones nervioso muy fácilmente delante de ella… Y sólo pensar en besarla… te hace sentir como si pudieras presenciar el mismo instante del Big Bang.

Sheldon procuró controlar sus tics nerviosos apretando los labios, pero sólo logró que Leonard lo mirase como si fuese un especímen sin identificar. El físico más alto inclinó levemente la cabeza.

- Gracias, Leonard. Creo que ya me he hecho una idea.

- Y… ¿Has llegado a alguna conclusión?

- Estoy en ello. Tengo una hipótesis.

- ¿Y…?- Leonard no pudo reprimir la tremenda curiosidad.

- Y, como el brillante científico que soy, no la comunicaré a nadie mientras no la haya contrastado eficazmente.

- Sheldon… no estamos hablando de teorías científicas…- se quejó Leonard. - ¿Crees acaso que vas a cazar a una chica "humana" así?

- Si por "cazar" te refieres a utilizar los más primitivos instintos para cortejar a una hembra con la única intención de aparearse con ella, debo decir que estás muy equivocado. Y tengo la sensación de que Priya estaría de acuerdo conmigo y muy en desacuerdo contigo.

- Oh, vamos, Sheldon… A una chica nunca puedes mostrarle que una de las principales partes de la relación es, precisamente, el sexo. Se enfadan muchísimo.

- Eso me parece muy lógico. Si la principal parte de la relación es tener sexo contigo, es muy comprensible que se enfurezcan. Y ahora, si me permites, tengo que ducharme y hacer mis tostadas.

- ¡Eh! ¡Que yo soy un fiera en la cama! ¿A qué ha venido eso?

Pero el delgado físico ya había desaparecido.


Penny caminaba por los pasillos de la primera planta del Caltech. Había recibido una llamada de Sheldon en el Cheesecake, diciéndole que el doctor Miller quería entrevistarla aquella misma tarde para el puesto de secretaria. Se sentía expectante y feliz, pero también extremadamente nerviosa. Y no precisamente por la entrevista. Sólo pensar en tropezarse con Sheldon después de… bueno, de lo sucedido ayer… Otro escalofrío la recorrió de pies a cabeza. –"¡Ya basta, Penny! Ahora tienes que centrarte en la entrevista. Tienes que conseguir el puesto"

En ese momento, tropezó con Leslie Winkle en el pasillo.

- Lo siento – dijo la rubia, automáticamente.- Iba despistada y…

- Eso en ti no debe ser muy difícil.- respondió la otra, mirándola inquisidora.- ¿Qué estás haciendo tú aquí? La peluquería está en la otra manzana.- replicó con desdén.

Penny se quedó con la boca abierta. Iba a soltarle lo primero que se le pasó por la cabeza, pero una voz la interrumpió.

- Y el vertedero para reciclar esa basura que llevas entre las manos y a la que llamas "tu trabajo" se encuentra en el primer sótano.- Sheldon apareció en el pasillo y le dedicó apenas un desdeñoso ademán a Leslie. Después la ignoró por completo y se volvió.- Buenas tardes, Penny. Veo que has sido puntual. El doctor Miller te está esperando. Te acompañaré hasta su despacho.

Penny disimuló una sonrisita al ver la cara de Leslie. Sheldon ya estaba andando hacia el pasillo y ella apuró el paso hasta alcanzarle.

- Esa chica no tiene novio, ¿verdad? Se ve que le hace falta para desfogar…

Se calló inmediatamente al ver los profundos ojos azules de Sheldon fijos en ella. Tragó saliva.

- Oye… Moonpie…

- Te he dicho y repetido que sólo Meemaw…

- Ya, ya… a lo que iba… Verás, yo… siento… bueno, ya sabes. El otro día, en mi casa…

Sheldon la miraba fijamente.

- Es impresionante cómo algo con tantos matices como el lenguaje humano puede convertirse en un galimatías incoherente de sílabas.- dijo, con asombro.

Ella le fulminó con la mirada.

- Lo que quiero decir es… que, bueno, lamento haberte… besado.

Él se detuvo frente al despacho de su colega y se quedó inmóvil.

- Bueno… siendo la primera vez que besaba, no creo que haya sido tan repulsivo.- dijo algo ofendido.

Penny le miró asombrada.

- Oh, no, no… no me has entendido. No me arrepiento de haberte besado.- -"Mierda, ¿qué diablos acabo de decir?"- Lo que… quiero decir es que… siento si te ha… molestado.

- No me ha molestado.

Penny tragó saliva ante esa afirmación. Él la miraba sin haberse dado ni cuenta de lo que sus palabras dejaban traslucir. Maldición. ¿Por qué era tan así, tan… Sheldon? Era un cúmulo de inteligencia, falta absoluta de tacto, incapaz de entender las relaciones humanas… y también sincero y adorable. Una mezcla irresistible. Antes de que la chica pudiera reaccionar, Sheldon había llamado a la puerta del despacho.

- Doctor Cooper.- un caballero de unos sesenta y pico años, de rostro afable, apareció tras la puerta.

- Doctor Miller.- Sheldon hizo un gesto hacia Penny.- Ella es la joven de quien le hablé esta mañana.

El buen hombre miró a la muchacha, con una sincera sonrisa.

- Mucho gusto, señorita.- le estrechó la mano.- No es nada sencillo que el doctor Cooper hable bien de alguien, así que siento una enorme curiosidad por ver si sus elogios estaban bien fundados. Pase, por favor.

Penny tragó saliva. Miró a Sheldon. El físico teórico la miró un tanto embarazado y le hizo un gesto para que entrara. Ella le sonrió y le guiñó un ojo antes de desaparecer.