Los personajes y el mundo son de j.K]
Nota: Parte 1/3
Nota 2: Me disculpo por cualquier falta de ortografía.
1, de septiembre
Mi madre beso mi mejilla por cuarta vez, haciendo un tremendo esfuerzo por no ruborizarme trate de alejarla. Por suerte en la estación no había nadie que conociese. Con un último baboso beso mi madre me dejó tranquilo, estoy seguro que esperaba que yo me encontrase con mis "amigos" para subir al tren, cosa que en realidad era una vulgar ensoñación que sostenía ella; que yo le había guardado mi "gran popularidad" por estos diecisiete años. En realidad casi siempre se refería "amigos" a los descerebradas Pansy y Lavender, chicas que en realidad siquiera saben contar. Por suerte para mí, se quedaron en la otra escuela.
-vamos Hermione, cambia esa cara que es tu último año –yo asentí sin mirarla, esa era otra cosa en la que mi madre creía, que como este sería mi último año de estudio, debería estar saltando de alegría. Pero a) eso no era digno de mí y b) no era por eso que que estaba de un humor de perros.
-mamá –la interrumpí, pues había comenzado con su parloteo- ¿papá, alguna vez hizo algo indecente?
Como esperaba, mi madre abrió bien los ojos y me miro escandalizada, sabía cuál iba a ser su reacción pero cabía la pena intentarlo.
-Hermione ¿cómo se te ocurre semejante disparate?, tu padre fue el mejor doctor, siempre con los puntajes altos y…- la llamada para subir al tren la interrumpió, de su charla favorita "tu padre fue el mejor y tú también debes serlo", yo lo sabía de memoria porque a) me lo repitió desde mi primer año en Durmstrang y b) jamás fui lo mejor para mi madre.
Le di un rápido abrazo y subí al tren. En cuanto me senté en en el vagón, y salude a mi madre por las ventanas. Pensé en lo que dijo un poeta francés antes de morir, voy a buscar un gran quizás.
En cuanto el tren emprendió su marcha, me dedique a pensar que mi vida era una simple farsa, por más fusemos ricos –como le gustaba a presumir mi madre- eso no era nada en el mundo mágico, a mis padres no les gustaba admitirlo, pero yo sabía la realidad.
Éramos simples muggles
Escuche un ruido y vi que las puertas del vagón se abrían dejando lugar a una cabellera negra y luego a un chico de mi misma edad, tenía el rostro acalorado y los anteojos redondeados le quedaban colgados. Primero miro hacia fuera procurándose de algo para luego cerrar con estrepito.
Tuve que carraspear para que se diera cuenta de mi presencia, en cuanto lo hizo una sonrisa tan brillante se figuró en su rostro que casi me quede ciega.
-¡he! Eres la nueva- me quede callada un momento para luego asentir.
-yo soy Harry Potter- creo que en estas circunstancia debería decir mi nombre pero a) nunca estuve en estas circunstancias y b) siquiera sé que hacer.
-mi nombre es Granger, Hermione Granger- al parecer el chico iba a hablar pero unos gritos se escucharon a lo lejos que lo hizo callar. La puerta se abrió de nuevo para dar a ¿un chico vestido de mujer? Este miro con furia a Potter, este a su mirada trago saliva.
-Harry Potter ¡te voy a matar!- este se levantó y puso ambas manos en son de paz.
-escucha, piénsalo bien- creí que iba a decir algo maduro, en cambio dijo- si me matas Ginny te matara a ti también, después de todo eres mi cuñado Ron.
Creo que ninguno se dio cuenta de lo raro la situación, ni siquiera de mi presencia.
-Ginny lo entenderá, te lo mereces por cobarde, me abandonaste justo en el momento que íbamos a robar dulces, la señora casi se lo traga. Pero no, cuando el señor tiene que tomar los dulces mientras yo me hago la "dama en peligro" vas tú y tropiezas.
Potter no tenía ninguna escapatoria, pero al parecer me vio a mí y vio una posible salida.
-mira vamos a discutir esto luego, mira la impresión que le causas a la chica nueva.
El tal Ron, me vio por primera vez, y con un sonrojo se sacó la peluca rubia.
-Que hay- de lo más normal, se sentó cerca mío alisándose la falda del vestido con bolados- soy Ron Wesley.
-Hermione Granger- respondi automáticamente, sabia que vendría después, el maldito silencio incomodo, se los digo soy un asco en relaciones.
-De dónde vienes- mire al tal Potter, no quería responder a esa pregunta porque sabía que me verían de altanera.
- Durmstrang- estos me miraron con reconocimiento.
-vaya, gran lugar nos expulsaron de ahí- Wesley me observo con una sonrisa, vaya aquello fue raro.
Escuchamos pasos corriendo afuera, la puerta movediza se abrió de pronto y una chica de ojos verdes con un rodete mal peinado, hiso aparición.
-Ron, no mates a Harry, piensa en Ginny- en cuanto termino de hablar con alteración, observo más bien el lugar.
-vaya, se han arreglado- fijó su vista en mi- ¿eres la nueva?
Nunca había visto unos ojos verdes selva, tenía aspecto de tomar mucha cafeína. Se sentó como si nada.
-sip, parece que sí- luego cambio de tema como no quiere la cosa- la señora del carro, dijo que no los quiere volver a ver con sus idioteces.
-¡maldición, Harry! Nos perdimos las ranas de chocolate, las grageas de todos los sabores y el jugo de calabaza- agarró a Potter del cuello de su camisa- ¡el jugo de calabazas!
Carraspee, me divertía esos chicos. Pero si no los paraba Wesley golpearía de enserio a Potter.
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No tengo idea como sucedió, pero nos encontrábamos comiendo de todo dulces en el vagón. La chica se llamaba Ruin mósque, era mitad japonesa y mitad mexicana. Está en Hogwarts, porque le dieron una beca. Potter, vivía con sus padres y al parecer lo expulsaron de varias escuelas por travesuras al igual que Wesley, eran amigos desde pequeños. Wesley tenía una familia numerosa de hermanos.
No me había dado cuenta, por hablar con ellos, pero el gran castillo se veía a lo lejos.
Era la primera vez que no me importaba llegar tarde.
