¡Hola, hola! Ya volví de nuevo con 2 capítulos más de mis disparates! XD
SakuraKli: Gracias por seguir leyendo todas mis locuras. Aún es temprano para que los guerreros recuperen sus poderes, pero espero disfrutes sus desventuras en el proceso, jeje. Y sobre Poseidón, sólo diré que su tormento está por comenzar XD
Kisame Hoshigaki: Sí, el pobre Dios de los Mares tiene razones de sobra para huir del Olimpo cada que puede, pero te aseguro que no por ello va a poder llevar una vida tranquila en la Tierra por muy solterito que diga estar, wuajaja XD
Gabe Logan: Gracias por darte un tiempo para seguir leyendo mis ocurrencias.
Senshi of Sadness: Qué bueno que te estés divirtiendo, ojalá estos capítulos también te puedan sacar al menos alguna sonrisa. Sobre los negocios de Poseidón, bueno, creo que Julián no podía andar tan tranquilo siendo la cabeza de la familia Solo… y menos relajados andarán él y Saori gracias a mis ocurrencias XD
White Lady EF: ¡Me da mucho gusto que mi historia te haya gustado! Aioria y Marín también son una de mis parejas favoritas, así que quizás veamos algo más de ellos más adelante n.n Gracias por tu review.
Sunrise spirit: ¡Hola, qué gusto tenerte leyendo mis desvaríos! Tal como dices, los trabajos de reconstrucción van para largo, y ya verás los nuevos decretos de Shion Hitler, jajaja. Atena y Poseidón también tendrán muchas cosas en qué pensar, pero ya lo irás viendo en los siguientes capítulos. Gracias por darte un tiempo para leer esta loca historia n.n
10. DIA LIBRE
Un nuevo día recién iniciaba en Grecia, pero ya había bastante actividad en cierto coliseo…
-¡No pierdan el ritmo!- ordenó Apolo viendo trotar a los guerreros de sus hermanas- Y acabando de trotar harán mil abdominales-
-Sí, Apolo- gimieron los jóvenes trotando con ojos llorosos.
-Buen día, Apolo, ¿cómo va todo por aquí?- saludó en eso Artemisa, que iba llegando al coliseo con Saori y las amazonas de Águila y Ophiucus.
-Bien, no lo hacen nada mal- respondió el Dios volteando a ver a su gemela, quien llevaba puesta ropa deportiva- ¿Por qué vistes así, Artemisa?-
-Es que me iré de cacería con las amazonas de Atena. Sólo espero que liberes a mis ángeles para irnos-
-No sería mala idea darles a los muchachos el día libre- comentó Apolo viendo a los jóvenes- Después de todo se están esforzando-
-¡Sí! Y yo aprovecho para irme de compras- exclamó Saori con una gran sonrisa.
-Pues en cuanto terminen con las actividades de hoy les diré que están liberados hasta mañana- les comunicó el Dios de la Profecía y demás.
-¿Y tú qué harás el resto del día?- quiso saber su hermana.
-Pues… quizás vaya con Poseidón- murmuró Apolo recordando cierta promesa que su tío le había hecho en el Olimpo.
-¡¿Con Poseidón?!- exclamaron ambas Diosas con varios signos de interrogación sobre sus cabezas.
-De seguro se irán a vagar todo el día a tratar de conquistar a alguna chica- le reprochó Saori viéndolo con malos ojos.
-Yo nunca he tenido suerte con las mortales- murmuró Apolo algo sonrojado y con semblante no muy contento- Pero bueno, Hermes también está con él y de seguro podremos salir de la rutina- suspiró el Dios.
Y así quedó decidido que los Dioses se tomarían el día y de paso se los darían a sus respectivos guerreros, para gran dicha de los mismos.
Pilar
del Océano Índico
En
el fondo de los mares, gracias a Hermes, los generales marinos habían
terminado el Pilar del Atlántico Sur y, tras hablarlo
razonablemente, decidieron seguir con el Pilar del general de
Chrysaor (NA: Entiéndase que Krishna ganó el siguiente Piedra,
papel o tijeras que jugaron entre ellos XD). Pero Hércules seguía
molesto por la ayuda que les habían dado el mensajero de los Dioses,
así que ahora se podía ver a los generales usando muñequeras,
cinturón y espinilleras con un 'poquito' de peso extra para
fortalecerse.
-¡Vamos, señores! ¡Muévanse!- ordenó el héroe legendario viendo a unos pobres generales que apenas y podían mantenerse en pie.
-¿Podríamos… disminuir un poco el… peso?- suplicó Sorrento haciendo acopio de toda su fuerza para no caerse.
-Mmm… ¡¡No!!- gritó Hércules y su potente voz bastó para que los generales se tambalearan y cayeran pesadamente al suelo lamentándose su mala suerte.
Y justo en ese momento, Poseidón llegaba acompañado por sus otros sobrinos y por una bonita chica rubia y de ojos verdes, que no era otra que la Diosa Hebe, que como recordarán fue a alcanzar a su súper fuerte pareja.
-Mi rey, ¿no estás siendo muy duro con los chicos?- le preguntó la Diosa de la Juventud a su esposo viendo tirados a los pobres generales.
-Claro que no, mi vida. Solamente deben usar una tonelada encima para que tonifiquen sus músculos mientras trabajan-
-¿No sería mejor que empezaran con menos peso y luego aumentarlo poco a poco?- sugirió el Dios de los Mares viendo la escena con una enorme gotota sobre el rostro.
-Poseidón tiene razón, Hércules- coincidió Hefestos- Hasta a mí me da pena ver a los pobres mocosos así-
-Cierto. Además, ya los hiciste correr 50 kilómetros hoy- agregó Hermes.
-Y yo que pensé que era estricto con los guerreros de mis hermanas- dijo alguien que acababa de aparecer allí.
-¡Apolo!- exclamó el mensajero de los Dioses viendo al recién llegado- ¿Qué haces aquí, hermano?-
-Pues es que Artemisa se fue de cacería y Atena de compras y les dieron el día libre a sus hombres, así que vine a saludarlos- explicó el Dios pelirrojo.
-Supongo que no sería mala idea dejarlos descansar- comentó Poseidón viendo con pena a sus generales.
-¿Descansar? Si no han hecho gran cosa. Apenas y terminaron un Pilar- refunfuñó Hércules.
-Si no fueras tan quisquilloso podrían avanzar más rápido- opinó Hefestos.
-Hércules, deja que tengan el día libre- pidió Hebe colgándose del brazo del héroe- Así nosotros podremos ir a pasear también-
-Está bien, querida, pero sólo porque tú lo pides- suspiró resignado el fortachón.
-Bien, entonces yo iré a Hawai, hay un volcán a punto de hacer erupción y será un espectáculo digno de verse- comentó sonriente el Dios de la Metalurgia.
-¡Pues ya está decidido!- festejó Poseidón y luego se dirigió a sus generales- ¿Oyeron, muchachos? Tendrán el resto del día para descansar-
-¡Gracias!- los pobres hasta lloraban de la emoción, aún tirados en el suelo.
-Y nosotros iremos a dar un paseo para disfrutar de las bellezas que este mundo puede ofrecer- sentenció el Dios de los Mares viendo a Apolo y a Hermes (NA: Y por su expresión dudo que se estuviera refiriendo a los paisajes ¬¬)
Santuario de Atena
Bueno, pues veamos cómo disfrutaban su día libre algunos santos:
CASA DE ARIES
Aquí podíamos ver a un carnerito tirado en un sofá de la sala y a punto de quedarse dormido, cuando un pequeño pelirrojo le cayó encima.
-¡Maestro Mu, vamos al parque!- pidió el aprendiz sentado encima de su maestro.
-Hoy no, Kiki, estoy muy cansado- se disculpó Mu quitándoselo de encima.
-Pero es su día libre, quién sabe cuándo le darán otro- insistió el niño con rostro suplicante.
-¡Exacto! Y por eso quiero aprovecharlo para descansar- se defendió el santo de Aries.
-Mu, no seas aguafiestas- intervino Aldebarán, que iba saliendo de la cocina del templo con un enorme emparedado en las manos- ¡Vamos todos a dar una vuelta!-
-¿Por qué no van ustedes y me dejan descansar?- sugirió el carnero dorado.
-No sería lo mismo sin usted- dijo Kiki con ojos de cachorro abandonado- Diga que sí, por favor. Se la pasa tan ocupado que casi ni lo veo, maestro- suplicó el chiquillo acentuando su mirada de borrego a medio morir (NA: Chantaje emocional, ¡qué ternura! XD)
-Bien, vamos al parque- suspiró Mu resignado al ver el rostro de su discípulo.
-¡Qué bien!- festejaron Aldebarán y Kiki.
CASA DE LEO
Aquí, Aioria, Kanon y MM estaban entretenidos con un videojuego mientras que Aioros y Shura los observaban aburridos.
-¿Qué le encuentran de divertido a eso?- preguntó Shura fastidiado, pero los santos estaban tan metidos en el juego que lo ignoraron por completo (NA: ¿Por qué será que el mundo se desvanece para ciertas personas cuando tienen el control de un x-box en las manos? u.u)
-Mejor vamos a dar una vuelta al pueblo a ver qué hay de interesante por allá- sugirió Aioros también aburrido.
-Sí, cualquier cosa es mejor que ver a estos tres- aceptó el santo de Capricornio y ambos se marcharon sin que sus amigos lo notaran siquiera.
-¡¡Sí!!- brincó de pronto MM sonriendo con expresión triunfante- ¡¡Les gané!! ¡¡Soy el mejor!! ¡¡Jajaja!!-
-¿Y dicen que yo me pongo pesado cuando gano?- murmuró Aioria viendo con una gotota al cangrejito.
-¿No estaban aquí Aioros y Shura?- preguntó Kanon volteando a su alrededor.
-Deben haber ido a dar una vuelta- opinó Aioria preparándose para otra partida- A mi hermano nunca le han gustado los videojuegos. Por cierto, ¿y Saga?-
-Durmiendo en Sagitario. Creo que se está haciendo viejo-
-¿No tienen la misma edad?- Aioria vio con muchas gotitas al gemelo menor.
-El es dos minutos y medio mayor que yo- declaró Kanon con semblante serio- Oye, ¿y Shaka?-
-Debe estar en las ruinas de su casa, dice que yo hago mucho ruido y no lo dejo meditar en paz. Pero bueno, sigamos jugando. ¿Juegas MM?-
-¡¡Soy el mejor!! ¡¡Soy el mejor!!- el santo de Cáncer seguía festejando su victoria brincando por todo el templo.
-¡Déjalo! Juguemos nosotros en lo que se le baja la victoria- propuso Kanon viendo con una gotota al italiano.
CASA DE ACUARIO
Y aquí dos santos más buscaban disfrutar su tiempo.
-Camus, hace tiempo que no teníamos oportunidad de hacer esto- comentó Milo emocionado.
-Sí, sólo espero que nadie nos interrumpa- respondió Camus seriamente- Mete eso con cuidado-
-No te preocupes, sé cómo hacerlo. No es la primera vez que lo hago-
-¡No seas tan brusco!- le reprochó el santo de Acuario- Te digo que tengas cuidado-
-Bien, ya está adentro- exclamó Milo muy concentrando en lo que hacía, pero en eso notó que su amigo tenía cara de dolor- ¿Camus? ¿Qué pasa?-
-¿Qué pasa? Me lastimaste, tonto- se quejó el francés y hasta unas lágrimas se le escaparon de los ojos- ¡Te dije que tuvieras cuidado!-
-Lo tuve. Lo metí delicadamente- protestó Milo.
-¡Claro que no! ¡Me machucaste el dedo con la puerta del horno! ¡Un soufflé necesita ser preparado con delicadeza, te lo he dicho un millón de veces!- refunfuñó Camus apretando su mano.
-Ups, lo siento. Pero no puedes negar que lo metí con cuidado al horno, no se me derramó nada del molde- festejó el escorpión dorado con una radiante sonrisa.
Y bueno, como entenderán, estos 2 estaban cocinando un bocadillo para pasar el rato y en esas seguían cuando Afrodita pasó como rayo por la casa de Acuario y siguió su carrera hacia Capricornio.
-¿Ese era Afrodita?- preguntó Milo viendo con ojos muy abiertos la estela de humo que había dejado el santo de Piscis a su paso.
-Sí, hace rato dijo que pediría una cita con un estilista de renombre y supongo se le hizo tarde-explicó Camus- Pero mejor sigamos con lo que hacíamos y luego podemos ver una película-
-¡Sí, ya quiero comer soufflé!- festejó el escorpión dorado.
HABITACION DEL PATRIARCA
Aquí, Dohko estaba muy quitado de la pena viendo televisión mientras devoraba una bolsa de papas fritas cuando Shion entró notándose bastante cansado.
-¿Ya viste que todo está en orden?-le preguntó el santo de Libra a su amigo sin despegar los ojos del televisor- No entiendo por qué te preocupas tanto. Dudo que los muchachos estén interesados en destruir el santuario-
-Nunca lo estuvieron pero de todos modos lo hacían- suspiró el peliverde.
-Pero ahora no pueden usar sus ataques para causar destrozos- opinó el chino.
-Es verdad. Supongo que tienes razón, debo intentar relajarme- admitió Shion un poco más tranquilo.
-¡Exacto! Aunque no sé qué hacen los jóvenes de hoy para divertirse- el de nuevo joven maestro se rascó la cabeza con expresión confundida- ¿Cómo pasan el día los demás?-
-Algunos santos de bronce se fueron al cine- comenzó a decir Shion- Albiore y Cristal fueron a comprar víveres para la semana; Misty fue a un spa; Jamian entrena unos cuervos; Orfeo toca su lira; los demás santos de plata duermen o fueron a nadar al lago; Seiya y sus amigos se fueron con Atena de compras; Mu y Aldebarán llevaron a Kiki al parque; Shura y Aioros se fueron al pueblo a pasear; Aioria, MM y Kanon están embobados con un videojuego; Shaka dijo algo de sembrar unos árboles en Virgo; Afrodita fue al estilista; Camus y Milo cocinan en Acuario; y Saga dijo algo sobre esconder sus cosas ahora que Kanon está distraído-
-Los tienes bien vigilados- se sorprendió Dohko viendo con ojos muy grandes a su amigo.
-Sólo quiero asegurarme de que no destruyan nada-
-Pero Shion, nuestros cuerpos son jóvenes de nuevo, deberíamos irnos a divertir como en los viejos tiempos- sugirió el santo de Libra.
-El que nuestros cuerpos sean jóvenes no quiere decir que debamos actuar como un par de mocosos atolondrados- exclamó el Patriarca.
-¿Por qué no?- preguntó Dohko con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.
-Olvídalo, Dohko- suspiró Shion viendo a su amigo con muchas gotitas sobre su rostro- ¿Por qué no mejor pedimos una pizza y nos quedamos a descansar?-
-Je, lo que pasa es que te da miedo irte del santuario y dejar a los chicos aquí, pero está bien, pidamos una pizza y veamos la televisión, al fin que están pasando las finales del certamen "Señorita Grecia"- festejó Dohko viendo el televisor con estrellitas en los ojos (NA: Hombres… ¬¬)
Y en un centro comercial de Grecia…
Cinco jóvenes y una chica pelimorada se encontraban en una heladería platicando.
-¿Por qué tuvimos que venir contigo?- preguntó un molesto fénix viendo con malos ojos a la reencarnación de Atena- ¿No se supone que era nuestro día libre?-
-Pero es que no quería venir yo sola y ustedes mismos dijeron que no tenían otros planes- contestó Saori con cara de niña buena- Además, si no, ¿quién cargaría mis compras?- agregó en sus pensamientos.
-Saori tiene razón, hermano, nosotros no íbamos a hacer otra cosa y no podíamos dejarla venir sola- dijo Shun.
-¿Por qué no?- inquirió Ikki.
-Pues porque parece que Saori tiene tatuado en la frente un letrero que dice "Secuéstrame" y si se la hubieran llevado de nuevo, Apolo capaz que nos mata- explicó Hyoga con rostro serio.
-Y mira que si su entrenamiento sigue como va no falta mucho para eso- se lamentó Shiryu.
-¿Ustedes creen que soy una mala Diosa?- preguntó Saori con rostro preocupado.
-Claro que no, tú eres una gran Diosa- se apresuró a responder el siempre leal Seiya.
-¿Lo dices en serio?- Saori vio al pegaso con todo y estrellitas en los ojos.
-¡Claro! Aunque tu presencia sólo complicó las cosas en la lucha de las 12 casas al ser herida por Tremmy, y también te dejaste capturar por Poseidón y lo mismo con Hades y nosotros teníamos que andarte sacando de los problemas en los que te metías y…-
-¡¡Buuuuaaaahhh!! ¡¡Soy una pésima Diosa!!- comenzó a llorar desconsoladamente la pelimorada después del 'alentador' discurso del borrico alado.
-Mira lo que hiciste Seiya- Shiryu vio con malos ojos a su amigo.
-¿Qué dije?- quiso saber Seiya con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.
-No llores, Saori. Nadie piensa que seas una mala Diosa- intentó consolarla el santo de Andrómeda.
-¡¡Claro que sí!!- la Diosa seguía llorando a mares- ¡Y Artemisa me va a dejar en ridículo frente a todos los demás Dioses del Olimpo! ¡¡Buuuuaaahh!!-
-¿De qué rayos hablas?- exclamó el dragón confundido.
- Es que… Artemisa sólo aceptará que soy una Diosa competente si logro dominar todos los oficios de los que siempre he sido patrona para cuando el santuario esté terminado- explicó Saori tratando de controlarse.
-¿Y qué oficios son esos?- preguntó el patito de las nieves.
-Pues… Atena es Diosa de la Sabiduría… y de la Guerra Justa… y de las Artes… y de las Labores Domésticas… y de la Industria- comenzó a enumerar la joven Kido haciendo que los chicos de bronce la vieran con los ojos más que abiertos.
-¿Y cómo piensas dominar todo eso?- preguntó Shun inocentemente.
-¡¡No lo sé!! ¡¡Buuuaahhh!!- y Saori siguió con su ataque de llanto u.u
-¿Cómo es posible tú que fueras Diosa de todas esas cosas?- inquirió Ikki viéndola confundido.
-Pues es que en otras vidas sí era diestra en ellas, pero ya no lo recuerdo- explicó ella conteniendo el llanto.
-Se supone que cuando un alma reencarna se borran todos sus recuerdos pasados- comentó Shiryu en tono reflexivo- Quizás has reencarnado tantas veces que tu memoria de Diosa también se ha visto afectada-
-¡¿Y cómo se supone que lograré dominar entonces todos mis oficios?!- se lamentó la Diosa angustiada.
-Yo que tú iba aceptando convertirme en el hazmerreír del Olimpo- opinó el fénix despreocupadamente.
-¡¡BUUUUAAAAHHH!!- Saori comenzó a llorar aún con más ganas.
-Mira lo que provocas, Ikki- se quejó Hyoga cubriéndose los oídos y viendo con malos ojos al fénix.
-Deja de llorar, Saori, estás llamando la atención de todos- pidió Shiryu notando sobre ellos las miradas de todos los que pasaban cerca.
-¡¿Cómo quieres que me calme?!- gimoteó la reencarnación de Atena- ¡¡Seré la burla del Olimpo!!-
-Llorando no vas a resolver nada. Hay que tratar de hacer algo para solucionar tu dilema- sugirió sabiamente el dragón.
-¿Pero qué puedo hacer?- inquirió Saori con rostro abatido.
-¿Por qué no le pedimos consejo al maestro Shion?- sugirió Seiya- Él es una persona muy sabia y ha vivido mucho. Hasta conoció a tu reencarnación pasada, ¿no? Quizás él sepa cómo ayudarte-
-Es verdad, no es mala idea- reconoció Shiryu.
-¡Seiya! ¡Pensaste!- exclamó Hyoga sorprendido.
-¿Esa no es una de las señales del Apocalipsis?- preguntó Ikki también viendo con sorpresa al pony con alas.
-¿Qué es acopalipsis?- muchos signos de interrogación flotaban sobre la cabeza de Seiya.
-Creo que su cerebro sólo puede producir una idea de vez en cuando- suspiró Hyoga.
Saori se quedó más tranquila gracias a la idea del santo de Pegaso y por fin dejó de llorar. Y acababa de limpiarse las lágrimas del rostro cuando una chica que pasaba por allí se les acercó.
-¡¿Saori?! ¡¿Eres tú, Saori?!-
La pelimorada volteó a ver quién la llamaba y se encontró con una linda chica de más o menos su misma edad, de cabello de un tono castaño claro y hermosos ojos color turquesa.
-¿Ann? ¿Ann Stevens, eres tú?- exclamó Saori sorprendida- ¿Qué haces aquí, no estabas en Inglaterra?-
-Lo que pasa es que vine de vacaciones a Grecia con mis padres- explicó la joven- No pensé que te encontraría por aquí, yo te hacía en Japón-
-Ah… Lo que pasa es que estoy haciéndome cargo de un… trabajo de mi familia...- se explicó a su vez la pelimorada con algunas gotitas sobre su rostro.
-¿Y quién es ella?- les preguntó en susurros Hyoga a sus amigos y captando la atención de la extranjera.
-Veo que vienes muy bien acompañada, Saori- comentó Ann viendo pícaramente a los chicos.
-Somos sus guardias personales- aclaró Ikki rápidamente, haciendo que Hyoga, Shun y Seiya sele quedaran viendo con los ojos bien abiertos y con signos de interrogación sobre sus cabezas.
-En realidad hay que aceptar que prácticamente es la verdad- suspiró el santo del Dragón.
-Oh, ya veo, se nota que eres toda una personalidad, amiga- exclamó emocionada la joven inglesa y luego se dirigió a los chicos- Mucho gusto, yo soy Ann Stevens y soy una vieja amiga de Saori-
-Así es, Ann y yo nos conocemos desde niñas- corroboró la reencarnación de Atena- Mi abuelo era amigo de los padres de ella. Nos vemos poco pero siempre hemos mantenido correspondencia-
Y mientras esta reunión ocurría, al mismo tiempo, 3 jóvenes que ya conocemos y que pasaban por allí vestidos casualmente notaron la presencia de Saori y compañía.
-¿Qué esos de allí no son Atena y sus santos de bronce?- exclamó Hermes señalando hacia la heladería.
-Pero qué pequeño es el mundo- comentó la reencarnación de Poseidón sonriendo con algunas gotitas sobre el rostro.
-Sólo a ti se te ocurre venir a un centro comercial tan cerca del santuario- le reprochó Apolo viéndolo seriamente.
-¿Quién es la chica que está con ellos?- preguntó el mensajero de los Dioses notando a la joven Stevens.
Sus dos acompañantes voltearon poniendo atención en la joven y, como si ella notara su presencia, volteó a verlos al mismo tiempo y su mirada se cruzó con la del Dios de los Mares.
-¡¿Julián Solo?!- exclamó emocionada Ann a la vez que se acercaba corriendo a los Dioses- ¡Tú eres Julián Solo, ¿verdad?!-
-¿Te… conozco?- inquirió el peliazul visiblemente sorprendido.
-Disculpa, mi nombre es Ann Stevens. No nos habían presentado pero sé todo sobre ti- se presentó la chica tendiéndole la mano.
-¿En serio?- Julián veía a la joven con muchas gotitas sobre su nuca.
-¿Me dejarías invitarte un helado?- pidió la chica colgándose de su brazo y viéndolo embobada.
-Ah… pues… yo… verás…- el peliazul se veía cada vez más y más nervioso cuando su mirada se detuvo en Apolo y Hermes- Yo vine con mis... amigos… y los había invitado a comer así que no puedo dejarlos-
-Por nosotros no te preocupes, 'Julián'. No sería correcto que despreciaras a esta hermosa señorita- se apresuró a decir Apolo viendo con una peculiar sonrisa a su tío.
-Es verdad. Ya haremos algo otro día- lo disculpó también Hermes con una sonrisa.
-Pe… pe… pero…-
-Tus amigos dijeron que no hay problema así que no puedes rechazar mi invitación- sentenció la joven ya jalando al Dios de los Mares hacia la heladería.
El peliazul aún dirigió una última mirada suplicante a sus sobrinos, pero ellos se limitaron a despedirse de él con la mano sin dejar de sonreír.
-Je, je. Es raro ver a Poseidón tan nervioso con una chica- comentó Hermes siguiendo con la vista cómo la inglesa llevaba a rastras a su tío.
-Debe haberle tomado por sorpresa ella haya dado el primer paso- opinó Apolo encogiéndose de hombros- Pero bueno, ya que él está ocupado, vamos nosotros a comer algo-
Y los 2 Dioses partieron a buscar un sitio donde comer, dejando a Poseidón a merced de una linda inglesita que ya lo tenía sentado en una mesa de la heladería junto a la de Saori y sus cargadores, digo, santos de bronce.
-Hiac, ya se me quitó el hambre- refunfuñó Ikki viendo con desagrado como Ann miraba a Julián con corazoncitos en los ojos.
-No sabía que Ann tuviera tan malos gustos- murmuró Saori viendo la misma escena con muchas gotitas sobre su rostro- Pero en fin, mejor vamos a comprar-
-¿No deberías mejor pensar cómo salir del dilema en el que te encuentras?- inquirió Shiryu.
-¿Qué dilema?- varios signos de interrogación aparecieron sobre la cabeza de la pelimorada.
-¿Pues no te preocupaba que en el Olimpo te consideraran una Diosa incompetente?- el dragón vio a la joven Kido con una gotota en su rostro.
-¡Ah!, eso. Como tú dijiste, de nada me sirve llorar, así que mejor compro tranquilamente y luego le pido un consejo a Shion y después Zeus dirá- declaró Saori de lo más despreocupada.
Así que estos chicos también se fueron a vagar por el centro comercial para satisfacer el deseo de compras de la Diosa; y mientras Saori y sus santitos recorrían tiendas y más tiendas (y los caballeritos iban cada vez más cargados de paquetes), Apolo y Hermes también recorrían el centro comercial curioseando y aún buscando un buen lugar para comer. El Dios de la profecía caminaba lentamente, mientras que su hermano corría de un lado a otro para poder observar todo lo que llamaba su atención… que era prácticamente todo.
- ¡Ah! ¡Qué bonita!- exclamó el mensajero de los Dioses deteniéndose unos instantes frente a un escaparate con moderna y colorida ropa deportiva para luego dirigirse rápidamente al escaparate de una juguetería- ¡Cuántos juguetes! ¡Y dulces de todos los colores!- exclamó de nuevo en cuanto su mirada se detuvo en otra tienda.
-Hermes, deja de hacer eso- le dijo Apolo llegando a su lado.
-¿Qué cosa, hermano?- preguntó confundido el Dios del comercio.
-Deja de correr de un lado para otro, las personas te ven raro-
Y no era para menos, puesto que Hermes se movía bastante rápido, a pesar de no llevar sus sandalias aladas, además de que el Dios se maravillaba incluso de las cosas más simples.
-Lo siento, es que nunca había estado en un centro comercial moderno- se disculpó el joven Dios sonriendo con una mano tras la cabeza, pero entonces notó unos cachorros que exhibía una tienda de mascotas y corrió hacia allí- ¡Qué lindos!-
-Ay, Hermes nunca cambia- suspiró resignado Apolo cubriéndose el rostro con una mano- Sigue tan curioso e hiperactivo como siempre- el Dios de la Luz y demás levantó la mirada pero su hermano ya no estaba a la vista- ¿Y ahora dónde se metió?-
Apolo apuró el paso para buscar a su hermano pero al dar una vuelta en una esquina chocó con una joven de cabellos castaños y ojos color miel que iba cargada de paquetes. Gracias a su velocidad sobrehumana, el Dios siempre joven logró recoger todos los paquetes antes de que estos cayeran al suelo y sujetó a la chica para evitar que cayera también por el choque.
-Perdona, no te vi- se disculpó Apolo soltando a la chica y devolviéndole su carga.
-No te preocupes, yo iba distraída, también fue mi culpa- lo excusó la joven un poco sonrojada- Suerte que eres tan rápido o mis paquetes y yo hubiéramos terminado en el piso. Muchas gracias-
-No hay de qué- respondió Apolo aún buscando a Hermes con la mirada- Si me disculpas, tengo que buscar a alguien, con permiso-
-Yo que tú, lo buscaría en la sección de los locales donde venden comida- sugirió la chica.
-¿Cómo dices?- inquirió el Dios confundido y viendo a la muchacha con un signo de interrogación sobre su cabeza.
-La persona a la que buscas. La encontrarás allí- explicó la joven con una amable sonrisa.
-¿Cómo sabes eso? No sabes a quién busco-
-No tienes que hacerme caso, pero no pierdes nada con intentar lo que te digo- repuso ella encogiéndose de hombros- Bueno, debo irme. Gracias de nuevo por tu ayuda- la chica comenzó a caminar, pero se detuvo tras dar apenas un par de pasos- Por cierto, yo que tú tendría cuidado con lo que le das a tu hermano- ella le sonrió a Apolo y sin más siguió con su camino.
-¿Pero quién es esa niña?- se preguntó el Dios oracular con muchos más signos de interrogación sobre sí- ¿Dijo que en los locales donde venden comida?-
Y el Dios siguió el consejo de la desconocida y se encaminó a la sección de las tiendas de comida donde efectivamente se encontraba Hermes, husmeando en un lugar y luego en otro.
-¿Comeremos aquí, Apolo?- preguntó el mensajero de los Dioses al ver llegar a su hermano.
-¡Esa niña tuvo razón!- exclamó aquel visiblemente sorprendido.
-¿Qué dices?- Hermes observó confundido a su hermano.
-No, nada. Vamos a comer-
-Sí, ¿podemos comer en ese lugar?- pidió el Dios de las sandalias aladas señalando un local de comida italiana.
Apolo aceptó la sugerencia y ambos Dioses comieron tranquilamente; y ya para terminar, el Dios de la Luz y demás decidió tomar una taza de delicioso café caliente mientras se ponía a pensar en varias cosas.
-Eso huele bien, ¿puedo probar?- preguntó Hermes viendo la taza humeante.
-Sí, claro- respondió Apolo distraído en sus pensamientos.
Hermes tomó la taza, pero en eso Apolo recodó algo: "Yo que tú tendría cuidado con lo que le das a tu hermano". El Dios de la profecía vio casi en cámara lenta cómo Hermes levanta la taza y su cerebro hizo una rápida deducción: Dios hiperquinético + Cafeína = Problemas.
-¡Dame eso!- le gritó a su hermanito a la vez que le arrebataba la taza de un manotazo.
-¡Pero tú dijiste que podía probarlo!- protestó el mensajero de los Dioses poniendo cara de niño regañado.
-¿Nunca has probado el café, Hermes?-
-Nop, nunca-
-Pues no lo probarás mientras estés conmigo- sentenció Apolo.
-¿Por qué no?- muchos signos de interrogación aparecieron sobre la cabeza de Hermes.
-Créeme, es mejor que no lo pruebes-
-Si tú lo dices…- aceptó el Dios del comercio en tono resignado… aunque haciéndose la nota mental de probar el café en otra ocasión XD
-Qué bueno que no lo tomó- se dijo Apolo en sus pensamientos- Ya sin cafeína es difícil que se esté quieto… ¿Pero por qué me dio ese consejo esa chica?- se preguntó a sí mismo con cara más que confundida.
Pero en fin, como todos sabemos, aún las cosas buenas acaban por terminar y así el día libre de los Dioses y de sus guerreros pasó volando y llegó a su fin, así que cada quien regresó a su respectivo lugar de condena, digo, de trabajo.
Santuario
de Atena
Shion
recorría de nuevo el santuario para cerciorarse de que todo
estuviera en orden. Así que comenzó la subida hacia su habitación
decidido a inspeccionar cada templo para ver que nada malo había
ocurrido en ninguno de ellos (NA: Medio paranoico el hombre u.u). Y
empezó su ascenso en Aries, donde cierto carnerito batallaba por
quitarse algunas hojas y ramas de sus largos cabellos.
-¿Mu? ¿Qué fue lo que te pasó?- le preguntó el carnero mayor a su alumno viéndolo con muchos signos de interrogación sobre su cabeza.
-¡Maestro!- Mu se sobresaltó un poco por la repentina llegada del Patriarca, pero luego suspiró abatido- Ah… pues verá: Aldebarán y Kiki me convencieron de ir a pasear al parque, pero Kiki se trepó a un árbol y la rama se rompió y… Él se transportó a otro lado, pero la rama me cayó encima y llevo horas tratando de quitarme todas las hojas y ramitas que se me enredaron en el cabello -
-No es fácil hacerse cargo de un discípulo, ¿verdad?- comentó Shion tratando de contener la risa.
-Lamento si no soy tan servicial como otros discípulos, maestro- murmuró el santo de Aries con rostro abatido.
-Siempre has sido un buen alumno, Mu- el peliverde observó con ternura al carnerito- Lamento si te hice sentir que te menospreciaba. Y ahora, déjame ayudarte con eso o nunca terminarás de quitarte todo- agregó viendo el cabello del santo sin poder evitar reprimir una sonrisa.
Y Shion empezó a quitar el montón de basura que su alumno tenía enredada en el cabello, pero sin poder evitar algunos jalones, accidentalmente por supuesto (NA: Aunque a lo mejor Shion se estaba vengando de las travesuras que su discípulo le hacía XD). Total que así se encontraban, cuando cierta Diosa entró al templo de Aries seguida por 4 montones de paquetes andantes y por Ikki, que apenas y llevaba unas cuantas bolsas pequeñas.
-Buenas noches- saludó Saori a los 2 lemurianos.
-Buenas noches, Atena, ¿tuvo un buen día?- preguntó el Patriarca aún batallando con el cabello de su alumno.
-Sí, compré muchas cosas bonitas-
-Se nota- comentó Mu sonriendo con muchas gotitas sobre su rostro al ver a los pobre santos de bronce cargados por completo.
-Por cierto, Shion, necesitaba pedirte un consejo- dijo la reencarnación de Atena adoptando un tono serio.
-Dígame en qué puedo servirle-
-¿Les molesta si nos retiramos para llevar esto al Templo de Atena?- interrumpió Hyoga desde atrás de los paquetes.
-Por favor, muchachos, déjenselo a Tatsumi y él se encargará de acomodar todo- ordenó la pelimorada.
-Sí, Saori- suspiraron resignados los chicos de bronce empezando la larga subida hacia el templo de la Atena.
-Verás Shion, yo…Quisiera saber cómo puedo lograr ser una mejor Diosa- se explicó la joven Kido- Ustedes saben que Atena es la Diosa de la Sabiduría y de la Guerra y las Artes y todo lo demás, pero pues no sé mucho de esas cosas-
-Atena, eso es normal- dijo Shion en tono comprensivo- El cuerpo humano que habita aún es muy joven. Sus habilidades se irán desarrollando con el tiempo-
-¿En serio?- exclamó la Diosa abriendo bien grandes los ojos.
-Es lo que tengo entendido- afirmó el Patriarca- Conforme pasa el tiempo su cosmos se va fortaleciendo y con ello se pueden controlar las habilidades que se han adquirido en otras vidas-
-¡Demonios! De haber sabido que necesitaba tiempo nunca hubiera aceptado la apuesta de Artemisa- pensó para sí misma Saori- ¿Y no hay modo de… acelerar el proceso?- le preguntó con tono preocupado a Shion.
-Pues dicen que lo que bien se aprende jamás se olvida. Quizás si trata de retomar lo que hacía antes los recuerdos vengan con más facilidad-
-¡Pero intenté hilar y no pude!- lloriqueó la Diosa.
-No es algo que se dé de un día para otro- explicó el peliverde- Necesita práctica constante, disciplina y mucha disposición de su parte-
-¿Podrías ayudarme a lograrlo?- pidió la reencarnación de Atena con rostro suplicante.
-Será un placer ayudarla. Y estoy seguro de que sus santos también la ayudarán- anunció Shion.
-¿Mis santos?- inquirió Saori con rostro confundido.
-¡¿Nosotros?!- exclamó Mu con los ojos bien abiertos.
