"Dolor"

Bella Pov

Por fin cuando me harte de lavar mi cuerpo salí, Rose me vio tristemente, me vestí y me acosté en la cama, no quería pensar, no quería llorar, no quería, y ahí estaba el problema, no quería pero lo hacía, porque no podía dejar de hacerlo, ella hacía círculos en mi espalda mientras yo sacaba todo el dolor de mi cuerpo, aunque algo más doloroso vivía en mi corazón y ese tardaría más en salir.

Me quede dormida y al parecer Rose se fue a su casa, yo no quería salir de mi cuarto, estaba llena de coraje, estaba dolida, estaba terriblemente lastimada, había un dolor en mi interior que se negaba a sanar y no quería que mis padres me vieran así, mi madre paso a despedirse, dijo que iría solo medio día, mi padre había salido más temprano a Port Angels para ver un caso ahí, así que no volvería sino hasta mañana, me puse un pants y me quede en mi cama entre mis cobijas toda la mañana hasta que Rose se apareció en mi casa.

-Levántate Bella.

-No quiero salir.

-Oh claro que saldrás, te vas a levantar y nos iremos al club junto con las chicas, no dejaré que eso te tumbe.

-Ya me tumbo Rose.

-No, ahora levántate.

-No quiero Rose, ve tú. Yo no tengo ánimos para nada.

-Bella, te vas a levantar y me acompañaras.-dijo seria, sabía que discutir sería cosa de nunca acabar, al final me rendí y me levante, tome un baño y ella me dio mi disfraz que había traído con ella. Ella también se cambio, se maquillo y arreglo el cabello, luego siguió conmigo, al final estábamos listas para salir, yo no quería ir, en serio quería quedarme en mi casa y llorar, pero ella no me dejo.

Llegamos al lugar donde todas las chicas ya estaban, y yo tuve que poner mi más falsa sonrisa, ellas se divertían y mientras yo creía que está sería una gran noche, termine sentada en mi lugar sin hablar o pedir algo, ellas fueron a bailar, consiguieron los números de algunos chicos y yo solo las vi. Al final me canse de estar ahí y salí del lugar para irme, iba cruzando la calle cuando un estúpido a toda velocidad se freno al verme, pero fue muy tarde, todo se volvió oscuro.

Edward Pov

Cuando volví a Forks, sabía a lo que me precipitaba, Carlisle seguro ya tendría un trabajo para mí, Esme me querría tener en casa todo el tiempo y al ser el único de sus hijos en Forks, no tendría de otra más que aceptar ir. Esa era una de las razones por las que mantenía mi carrera oculta, quería salir adelante yo solo, no quería que ellos hicieran todo por mí, por eso les dije que había dejado la carrera de Medicina y en su lugar había tomado Literatura, sí había hecho las dos carreras pero en distintos momentos, pero nadie sabía de las practicas ni del año que había pasado trabajando en el hospital para tener mi carrera.

Claro que Carlisle tenía un empleo para mí, pero me negué y me puse a buscar algo yo solo, encontré un lugar en la preparatoria de Forks, y ahí la conocí, hermosa, pequeña, frágil, inocente, con los ojos más intensos que conocía, me perdí, ella era simplemente perfecta. Cada día de las primeras semanas la veía, tenía un grupo de amigas y ellas siempre eran las primeras en la clase, siempre sonrientes e intentando sonar coquetas me saludaban, yo solo sonreía me parecía dulce de un montón de niñas, pero de pronto ella comenzó a dejar de parecer una niña, llevaba la falda más corta y un pequeño escote, sus labios de un rojo intenso y con eso me tuvo en sus manos.

Después todo pasó muy rápido, terminamos en un trato difícil de explicar, yo había puesto las reglas, exclusividad, como una relación pero nada de sentimientos, ella acepto y yo me sentí completo, la tenía aunque sabía que era incorrecto y que tal vez estaba cometiendo muchos errores, pero la tenía. Saber que era el primero me hizo sentir como nunca antes, era extraña la sensación pero agradable, le quería mostrar todo lo que sabía, quería mostrarle el mundo del sexo, no tenía que haber amor de por medio para que fuera bueno, pero cuando me miraba con aquellos ojos tan puros, me hacía flaquear, le robaba besos a escondidas y quería más, la noche que durmió a mi lado fue la mejor que he tenido en mucho tiempo, y me sorprendió porque yo no solía dormir con nadie, no desde Charlotte.

Charlotte si bien era un capítulo cerrado en mi vida, había dejado marcas de heridas y no sabía si estaban del todo cerradas, pero sabía que no quería arriesgarme otra vez. Cuando la conocí parecía tan inocente, tan dulce, tan tierna, era tan parecida a Bella, excepto que en ese momento ambos éramos unos adolescentes, nos conocimos en la Universidad, prácticamente mi primera novia, pues en Forks no tenía libertad, si alguna chica me hablaba mi madre lo sabría en menos de 10 minutos, era molesto, así que cuando la conocí y nos enamoramos fue como probar la libertad por primera vez.

Ella era pequeña, pelirroja y hermosa, nunca había conocido a alguien como ella, para mí era perfecta, cuando estuvimos juntos por primera vez, ella no era virgen lo cual me sorprendió pues ella decía que sí, dijo un montón de cosas para justificarse a pesar de que yo no pedí explicación, mientras fuera mía ahora no importaba el pasado.

Estuvimos juntos por dos años, cada que la veía mi corazón latía rápidamente y sentía que se detenía el mundo, estaba completamente enamorado de ella, pero entonces aquella noche todo ocurrió, unos amigos me invitaron a ir a la fiesta de graduación de los de último año, Charlotte había dicho que debía ir a ver a sus padres y ese día no podríamos vernos así que acepte ir con los chicos, todo era diversión hasta que la vi, ella estaba ahí y no estaba sola, estaba en las piernas de un muchacho más grande que yo, ella lo abrazaba por el cuello y él acariciaba sus piernas, mi dulce Charlotte no podía estar engañándome, cuando me vio ni siquiera se molesto en ocultarse, solo me sonrió cínicamente, estaba muerto de rabia quería golpear algo y lo único que hice fue perderme en alcohol, desde ese día me jure que nunca habría amor en mi vida, no volverían a lastimarme jamás.

Cuando conocí a Bella sentí cosas que nunca había sentido, era extraño pues ella era mi alumna, era una simple niña, pero no pude detenerme cuando la tome, era como el fruto prohibido y al tenerla tan entregada a mí me sentía raro, no sabía que otro nombre ponerle, era como felicidad pero mil veces mayor. Una semana, solo una semana y todo se fue a la mierda.

El miércoles no pude verla pues al parecer la duende y Em vendrían a la ciudad y mi madre nos quería a todos en casa, y luego el jueves otra vez, pero ese día cuando salí de la escuela con una jodida sonrisa en mi rostro por haberla tomado en el salón, la vi abrazada a un tipo, él la levantaba en sus brazos y sentí una opresión en el pecho, era un hombre celoso y ver a alguien tocando lo que era mío me volvió loco, ellos se fueron en una moto y ella iba abrazada a él, estaba muerto de celos pero no hice nada, quizá era solo un amigo, tampoco es como que lo haya besado, solo fue un abrazo, eso me repetí todo el día, pero en la noche me moría de ansiedad por verla, así que aunque sabía que estaba mal fui a buscarla a su casa, sorpresa encontrarla en la puerta besándose con el tipo con el que se fue, quería salir del auto y golpearlo por tocarla, quería reclamarla como mía pero no hice nada de eso, solo me fui, le llame a Alice para decirle que aceptaba ir a cenar con ella, necesitaba distraerme, pero no funciono, todo lo que podía pensar era en Bella, ella era igual o peor que Charlotte.

Al día siguiente mi humor era horrible y cuando la vi me sorprendí al verla igual o peor que yo, pero no importo, nada importaba ahora, era extraño porque más que rabia sentía un dolor en el pecho que no me explicaba, solo fue sexo, siempre fue solo eso, ella era una chiquilla con ganas de volverse rebelde y ahora que se aburrió busco alguien nuevo, esa era la realidad.

Cuando fue al salón para hablar todo se complico más de lo que habría deseado. Iba correr a cualquiera que fuera a entrar al salón, no tenía ganas de hablar con nadie, pero entonces la vi, se veía molesta, dolida, era una mezclad de sentimientos que no definía.

-Tenemos que hablar.-dijo cerrando la puerta, note que estaba tensa, su respiración era errática y se quedo en la puerta casi con miedo de acercarse. Aun así jugaba a la inocente.

-¿Qué se supone que tienes para decir?-dije fuera de mis cabales, estaba enojado con ella, era igual que las otras, no quería explicaciones, no quería que me dijera que había sido un error, nada importaba.

-La que debería preguntar eso soy yo.-contesto molesta, yo me reí irónico ¿En serio creía que me seguiría tragando su jueguito?

-Que hipócrita Señorita Swan.-dije enojado, ella frunció el ceño confundida.

-¿Qué?

-Acaso ahora vas a culparme a mí de lo que paso ayer.-dije, estaba más que molesto, estaba furioso, me sentía traicionado y quería acabar con esto de una buena vez.

-¿Es qué yo tengo la culpa?-me grito, abrí mis ojos, ¿En serio pensaba que era mi culpa? ¿Me creía estúpido?

-¿Quién más? O bueno también tu amiguito.-dije enojado, ella me miro confundida.

-¿Amiguito?-pregunto.

-Sabes una cosa, sabía que meterme con una niñita era estúpido pero jamás creí que en cuanto calmaras tus deseos por mí, seguirías con el siguiente.-se veía la rabia en sus ojos y se acerco solo para darme una fuerte cachetada, me enoje aun más era una hipócrita.-Debí saberlo, con esos atuendos, no podías ser más que una zorra.-vi el dolor pasar por sus ojos, la había lastimado, pero no tanto como ella a mí, lo mío eran palabras vacías, ella me había traicionado.

-Se acabo.-dijo con sus ojos llenos de una profunda tristeza, no me iba a tragar su cuento otra vez.

-Hipócrita sería que creyeras que seguiríamos.-dije cínicamente, hasta sonreí.

-No te preocupes, no lo creía.-dijo con mi mismo tono y se dio vuelta, tome su brazo, sentía rabia correr por mis venas y sin medir mis actos lo hice.

-¡No te irás así nada más!-dije enojado y la bese, no quise demostrar nada más que rabia en ese beso, quería que sintiera mi frustración al saber que ella jugaba, pero por más que la besaba el dolor no se iba, ella me golpeaba para que la soltara y eso me molesto aun más, la pegue más a mí para que no pudiera moverse y la coloque en el suelo, sería la última vez que la haría mía. Fue brusco, incuso cruel, vi sus ojos llenos de lágrimas y aun así no me detuve, era un monstruo, ella me pedí que la soltara, vi el dolor en su mirada cuando la penetre cuando ella no estaba preparada, pero no me importo, quería acabar con mi propio dolor, quería que se fuera el dolor, cuando termine junte mi frente a la suya-Bella…-dije jadeante y ella sollozo aun más fuerte, en ese momento me di cuenta de lo que acababa de hacer, ella se levanto corriendo, lágrimas corrían por su rostro y me di cuenta que eso no curo el dolor, al contrario verla llorar de esa manera y saber que era mi culpa me hizo sentir peor, me levante quería alcanzarla, pedir perdón, pero ella no quería ni verme, cuando tome su brazo para que me mirara me di cuenta de que su muñeca estaba vendada, la mire confundido y preocupado-¿Qué te paso?

-Nada que te importe-grito llena de rabia, sus ojitos lloraban y estaban completamente rojos, quería tomarla y abrazarla pedir perdón, pero ella corrió, se fue, ¿Qué había hecho?

Ese día quise tomar y perderme en el alcohol para desaparecer el dolor, pero me había prometido no volver a caer en algo así, al día siguiente salí al pueblo, caminando por las oscuras calles de Forks, el dolor en mi pecho era muy pesado, me sentía culpable, ella no merecía aquello, la juzgue por lo que Charlotte me había hecho y ahora la había perdido, iba una calle más abajo, pero escuche una ambulancia, no sabía porque pero me acerque a ver qué había sucedido, me metí entre la gente y la vi, mi corazón se oprimió y sentí que mis piernas se doblaban, lo único que pude pensar fue "Ella no"

Empuje a todos y me metí hasta llegar a ella, mi dulce niña estaba pálida, sus ojitos cerrados y su cuerpo tirado en la acera, sentí un horrible miedo a perderla, no solo a perderla, también al saber que si ella no despertaba lo último que habría visto de mí era algo tan horrible y espantoso, los paramédicos no me permitieron acercarme, yo quería tomar su manita y rogarle que no me dejara, prometerle un maldito cuento de hadas con tal de que se quedara conmigo, el oficial de policía llego rápidamente vi como su mirada se detuvo solo un segundo antes de correr hasta ella.

-¡Bella!-sus ojos estaban llenos de lágrimas, note un leve parecido con ella-Mi niña, no.-ver a un hombre tan grande así de asustado fue sorprendente, vi a sus amigas ahí paradas, bañadas en llanto, iba a acercarme pero la mirada de Rosalie fue casi como si quisiera clavarme miles de dagas, recordé que ella sabía todo, seguro sabía lo que había pasado entre nosotros.-¿Qué paso?-pregunto el hombre lleno de miedo.

No escuche la respuesta y me estaba muriendo, no me dejaban acercarme, no me dejaban verla, yo solo necesitaba saber que estaba bien, la ambulancia se la llevo y su padre se fue tras ellos, yo aunque sabía que era un error me fui detrás de ellos en un taxi. En el hospital todo fue muy rápido y no tenía información de ella, vi a su padre y no pude detenerme, yo debía saber si estaba bien.

-Señor Swan-le llame, él levanto el rostro y me miro confundido.-Lo siento, solo…soy maestro de Isabella y estaba ahí cuando sucedió el accidente, me quede preocupado ¿sabe cómo está?-pregunte, rogando que me dijera que sí, que estaba bien.

-Oh. Pues no sé, nadie me ha dicho nada.-dijo bajito, en ese momento una mujer entro hecha un mar de lágrimas y corrió hasta él que la recibió entre sus brazos.

-Dime que es mentira Charlie, mi niña no puede estar aquí, dime que estará bien.-lloraba con tristeza, yo solo era un espectador de todo, me sentía culpable de esto, quizá si yo la hubiera tenido conmigo, si yo hubiera estado con ella…pero ahora eso no me servía, porque al final mi Bella estaba ahí, luchando por su vida.

-Lo siento cariño, ella…un maldito borracho la atropello y ahora mi niña está luchando mientras que ese maldito solo está rindiendo declaración, pero te juro que si algo le llega a pasar lo voy a refundir en la cárcel.

-Mi niña, Charlie.-lloro ella un más, me aleje y me senté lejos de ellos, vi salir a mi padre de la sala y hablar con ellos, me sentí inútil, ¿Qué le estaría pasando? Vi a la mujer caer llorando en los brazos de su esposo y mi corazón se rompió en miles de pedazos, ella no podía irse, no podía dejarme, ella era mía, estaba metida en mi corazón aunque me negara a aceptarlo, mi Bella, mi niña, solo necesitaba verla, quería verla bien, sonriente, con sus ojos llenos de alegría y sus mejillas sonrojadas. Cuando mi padre se fue ellos se sentaron abrazados en las sillas y yo fui tras mi padre, yo debía saber que había pasado.

-Papá-le llame, él se giro sorprendido de verme.

-¿Edward? ¿Qué haces aquí?

-Isabella, Bella. ¿Cómo está?-pregunte sin importarme lo que pensará, él frunció el ceño y me miro confundido.

-¿La hija de los Swan?-pregunto.

-Sí. ¿Cómo está?-iba a preguntar otra cosa pero vio mi desesperación así que solo contesto con un suspiro.

-Ella está en coma.


CAPÍTULO SORPRESA.

Bueno aquí está el capítulo, fue sorpresa porque no recuerdo quien pero me pidió que les diera un regalo de Navidad adelantado así que aquí esta jajajaa, ahora pues como estoy de vacaciones estuve pensando en subir dos capítulos a la semana, uno el Lunes y otro el Viernes, si están de acuerdo déjenlo en sus Reviews :3, y sobre mi otro Fic-adaptación "Bajo el mismo techo" lo iniciare mañana, aun está en beteo :D espero también les guste.