La Fiesta de Navidad.
Al llegar a la casa de sus primas, un elfo los recibió; Sirius se quedó rezagado, esperando pasar desapercibido, aunque no lo logró. Llegó a pensar en la posibilidad de que su madre le avisara a Eve de su llegada mediante oclumancia ya que con bastante rapidez la chica apareció frente a él.
-¿Te gusta?- le preguntó antes que nada mientras daba una lenta vuelta, Sirius la observó con una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza, la muchacha llevaba una tunica de color púrpura y su cabello iba recogido en un elegante moño.
-Muy linda- aceptó, Eve sonrió abiertamente al escucharlo.
-Debes venir a saludar- lo apremió tomándolo del brazo derecho.
Mientras se acercaban a la entrada del salón el sonido de la música y el murmullo de la gente se hacia mas fuerte. Sirius se preguntaba que tantas personas podían llegar a invitar sus primas, y se sorprendió cuando, al entrar, se consiguió con una reunión de no más de cincuenta personas.
El salón estaba decorado con los colores típicos de la navidad, el verde, el rojo y por sobretodo en aquella casa, el dorado. Un árbol se erguía en la esquina derecha, junto a una gran chimenea; algunas lámparas les brindaban luz, pero lo que más resaltaba eran las hadas que volaban por doquier, soltando polvillo por encima de los invitados. Y la música, la música provenía de unos instrumentos que se encontraban a un lado del árbol, encantados, por supuesto, para tocar. Solo una pareja se encontraba en el centro del salón bailando muy acaramelados, y no podían ser ni más ni menos que su prima Narcissa y su prometido, Lucius Malfoy. Los demás invitados se encontraban repartidos en diferentes grupos donde parecían conversar animadamente.
-Al principio se propuso un baile, pero Cissy quiso algo mas intimo, ¿no te agrada que lo hiciera?- le preguntó la joven McKay, pero a Sirius le daba sinceramente lo mismo, a la única persona a la que extrañaba de aquel grupo de gente la localizo sin mucho esfuerzo, sentada en un sillón al otro lado de la chimenea con una copa de quien sabe que en las manos.
-¿Qué te parece si voy con Andrómeda y saludamos luego?- le preguntó él sin esperar una respuesta, se soltó del agarre de la Ravenclaw y fue hasta donde estaba su prima. La muchacha levantó la mirada del fuego al sentir que alguien se acercaba, y le dedicó una gran sonrisa al darse cuenta de que era él.
-¿Qué lo trae por aquí Señor Black?- le preguntó antes de saludarlo con un beso en la mejilla.
-Lo mismo que a usted Señorita Black- Andrómeda levantó la ceja derecha sin entender. – Una loca, controladora- le dijo con humor, su prima soltó una carcajada.
-Que típico de esta familia- soltó antes de tomar un sorbo de su copa.
-¿Qué es?- le preguntó Sirius quitándole la copa y probando su contenido. De pronto puso mala cara –Hidromiel… ¿es lo mas fuerte que conseguirás?- Andrómeda volvió a reírse, si Sirius quería algo mas fuerte, tendría que escurrirse en el despacho de su padre por el whisky de fuego y eso no era recomendable.
-¿Ya subiste a saludar al tío?- le preguntó de repente, el muchacho se le quedó viendo.
-¿Por qué no esta aquí?- Andrómeda hizo una mueca y sacudió la cabeza.
-Empeoró en este tiempo, ya no puede levantarse- le contestó, Sirius la vio preocupado.
-Ahora voy- le aseguró, pero no pudo hacer nada ya que Eve se acercó a ellos con mala cara.
-Necesito que seas educado al menos con mi padre- reprendió al muchacho, que la vio fastidiado.
-Tengo cosas mas importantes que hacer, ¿Qué quieres que haga?- le preguntó molesto, la muchacha lo miró ofendida, pero de igual manera lo tomó de la mano y lo jaló.
-Quiero que hagas lo más simple… venir a saludar- le contestó exasperada, Sirius soltó un resoplido y la siguió. Como si de un ataque bipolar se tratara, Eve lo tomó por el brazo y con una sonrisa se acercó a donde se encontraba su padre. El pequeño grupo era integrado por Orion Black, (el papa de Narcissa) y el Señor McKay.
-Tío, Señor McKay- Sirius les dedicó una inclinación de cabeza a cada uno, recibiendo lo mismo de parte de su tío, pero el padre de Eve se le quedó viendo seriamente.
-Me preguntaba que lo retrasaba tanto- su compañera tragó saliva, pero Sirius lo vio fríamente.
-Saludaba a una de mis primas- Eve apretó los ojos al escucharlo, claro… el joven siempre tenia que comportarse de esa manera.
-No le parece, entonces, mas importante, el saludar a su futuro yerno-Sirius medio sonrío, ni siquiera le parecía tan importante el estar al lado de su hija así que...
-Él no dijo eso papa- intentó arreglar la muchacha –Sirius esta preocupado por saber de su tío Alphard y llegó justamente preguntando por él- su padre y su "prometido" se le quedaron viendo. El primero, la vio despectivamente, al parecer su hija siempre se metía donde no la llamaban; y el segundo la vio extrañado, ¿como era posible que ella supiese eso si ni siquiera estaba cerca cuando habló de eso con su prima? Por un momento recordó el porque de que estuviese en ese lugar y suspiró.
-Es cierto, lamento mucho no venir primero Señor- el hombre asintió levente y se volvió para seguir conversando con los otros dos hombres. Eve lo tomó por el brazo y lo jaló. Sirius resopló.
-Es malo cuando soy grosero, pero si él lo es no es importante- soltó indignado, la muchacha volvió a apretar los ojos.
-Lo fuiste primero-le dijo antes de abrir los ojos, inhalo y exhalo unas dos veces. –Salió relativamente bien- se felicitó, sin creérselo realmente.
-¿Siempre es así? ¿Alguna vez sonríe al menos?- le preguntó, de pronto la muchacha se quedó rígida y bajó la cabeza.
-No cuando esta conmigo- le contestó con una voz que no parecía la suya. – ¿Me disculpas un momento?- le preguntó como él lo había hecho anteriormente, sin esperar respuesta. Y el joven Black la observó salir apresuradamente del salón.
N/A: Lamento mucho la espera!
Gracias a Katya Malfoy, DESIREE y a Honolulu-Risk por sus reviews!
