Notas: Ultimo capitulo. Zootopia fue un tema maravilloso sobre el cual escribir. Quien sabe donde uno caiga la próxima vez...
Cotidiano
IX
Con el paso del tiempo Nick aprendió a aceptar varias cosas. Aceptó que la vida como zorro no siempre será fácil, no importa que tanto avance Zootopia. También aceptó el hecho de que causó mucho daño a varios animales en su vida pasada y por mas bien que haga es un peso que siempre tendría que cargar. De igual forma aceptó que, por mucho que amaba ser policía, su nuevo oficio podía eventualmente llevarlo a la tumba y muchos animales ni siquiera lo recordarían al día siguiente. Todo eso y otras cosas más Nick aprendió a aceptarlas como un adulto, sin hacer dramas ni sufrir ya que estaban fuera de su control.
Era por eso que aquella mañana de domingo, aun cuando su cuerpo le dolía sobremanera por lo mal que salió la redada del viernes y lo muy cerca que estuvo de terminar mal herido, paralitico o peor, Nick estuvo en paz consigo mismo cuando se dio cuenta que amaba a Judy y que el desaire de no estar con ella lo mataría por completo.
Sentado en el comedor al lado de la cocina veía a su compañera moverse con una gracia que ella misma no sabía que tenía. Cuando se ponía sus auriculares y la música correcta sonaba, la coneja cerraba los ojos y movía los brazos, cintura y caderas de una forma que nadie se imaginaria, y no fue sino hasta hace un par de meses atrás, cuando vio ese mismo espectáculo mientras su compañera lavaba la ropa, que Nick estuvo en paz con lo fuerte que su corazón palpitaba al verla tan libre, tan natural, algo imposible en una ciudad de concreto y suelo estéril como esta.
Apoyando con cuidado un brazo en la mesa Nick aspiró de forma aguda cuando un dolor residual le recorrió el lado derecho de la espalda, muy similar al que tuvo ayer Sábado cuando finalmente se levantó después del medio día, gracias a los calmantes que había tomado, y se encontraba con dificultades para cambiarse. Recordó como Judy, iguales parte bondadosa y curiosa se asomó en la puerta de su cuarto y, al verlo luchar para quitarse su ropa de dormir se acercó a él y lo sacó de las prendas con suavidad. Por orgullo Nick se rehusó pero sabía que aun con sus largas orejas, su compañera no escucharía protesta alguna por lo que no le quedó más remedio que sentarse en el borde de la cama mientras Judy se colocaba tras de sí para deslizar sus brazos por las mangas de la camisa y abotonarlo paso a paso. Si su cola no hubiese estado tan adolorida hubiese estado moviéndose fuera de control cuando la coneja lo abrazó por la espalda con suma delicadeza y le dijo con una traviesa sonrisa lo apuesto que estaba ya que, aunque muchos pensarían que fuese una broma debido a los cortes y magulladuras que aun se veían a través de su pelaje, Nick también estaba en paz desde hace tiempo con el hecho de que Judy lo veía con afecto y deseo, y no importaba su estado, ella solo vería lo mejor de él y sus ojos brillarían de forma radiante cuando estuviesen posados en su figura.
Al pasar aquel pensamiento Nick apoyó la espalda en la silla y suspiró pensativo, imaginándose cuando aquel nuevo mundo en el que vivían se había formado. Nunca le preguntó a su compañera pero algo dentro de sí le decía que ella también debía estar segura, desde el comienzo, que con el pasar de los días, semanas, meses y años viviendo juntos, se tornarían dependientes emocionalmente, y lo peor que podían hacer cuando se dieran cuenta seria luchar en contra. Ahora que estaba en ese escenario a Nick le gustaría saber si ella se hacia la misma pregunta: Acaso importaba ahora mismo?
Y fue esa pregunta que hiso sonreír a Nick lo suficiente como para hacerlo retorcer y hacer que Judy se diera cuenta. Le causaba risa porque realmente no importaba. Y por qué habría de? Por mas noches que se quedase despierto pensando en probabilidades y consecuencias, o por mas lejos que corriese hasta donde la ciudad se extendiese no tenia forma de pelear con este presente con el que se encontraba. Ahí, en aquella sala de su apartamento compartido, con una sonriente y radiante coneja era donde precisamente debía estar y donde quería pasar el resto de sus días.
"Te encuentras bien Nick?" La pregunta sacó a Nick de sus pensamientos. Enfocó la mirada y frente a si Judy le veía sonriente pero con disimulada preocupación. La blusa pálida que usaba era un par de tallas mas grande, haciendo que uno de sus hombros siempre este al descubierto, como le gustaba en los fines de semana que se quedaba en casa. "Ya hablamos de no hacerte daño por estar actuando como todo un bravo macho alfa. No te sobre esfuerces."
Nick miró a Judy directamente y solo se limitó a sonreír. La coneja rodó los ojos y le sacó la lengua antes de darse la vuelta. "Quédate quieto ahí mientras termino de lavar los trastes. Ya casi vamos a comer, bien? No te preocupes, se que los fines de semana pedimos comida pero te aseguro, por el honor de los Hopps que vinieron antes que mi, que lo que te tengo preparado hará que tu frágil cuerpo citadino se llene de fuerzas. Ya lo veras!"
"Gracias."
Con esa única palabra Nick fue capaz de detener el tiempo dentro de aquel apartamento. Judy se detuvo donde mismo se encontraba y se dio vuelta para ver al zorro.
"Agradéceme cuando tengas el estomago lleno Nick. Es muy temprano para-"
"No Judy. Quiero decir... Gracias por todo."
No fue preciso para Nick usar el nombre de su compañera en vez de su apodo para hacer llegar su mensaje pues en menos de un segundo los ojos de Judy se entrecerraron y, de forma un tanto predecible, empezaron a llenarse de lagrimas pues lo que quería transmitir ese 'gracias' fue recibido fuerte y claro por la coneja: Gracias por estar ahí para mi todo este tiempo. Gracias por estar a mi lado. Gracias por tenerme paciencia. Gracias por soportar mis errores. Gracias por estar ahí para mí. Gracias por dejar que te quiera. Gracias por permitirme sentir amor. Gracias. Gracias. Gracias.
Aquella abundancia de emociones hiso que Judy se moviera sin darse cuenta. Caminó con pasos cortos hacia su compañero, su mente inundada de recuerdos, ideas y pensamientos en el que él era protagonista, he hiso lo que definiría el resto de sus vidas.
Lo abrazó.
Un abrazo suave para no lastimar su delicado cuerpo, pero con la suficiente energía y afecto para sobrevivir el pasar de los años y mantenerse vivo en la mente de los dos hasta el final de sus días. Rodeándose con sus brazos y apoyando la cabeza en el hombro del otro, con ese acto ambos se dijeron incontables cosas al mismo tiempo: Yo voy a estar aquí para ti siempre. No puedo estar sin ti como tú no puedes estar sin mí. Te voy a cuidar mientras pueda. Te voy a sostener mientras tenga fuerzas. Reiré contigo. Llorare contigo. Formare secretos, rutinas y memorias contigo. Me enfrentare a los que hablen mal de ti y de nosotros. Caminare a tu lado no importa que tan lejos vayas. Aprendí a quererte, estoy aprendiendo a amarte y aprenderé a hacer de mi vida nuestra vida.
Y al pasar solo un par de segundos aquel abrazo termino, el nuevo universo en el que vivirían totalmente creado. Judy se separó de Nick y le pasó las patas por el rostro, trazando con delicadeza una cicatriz que tenía en el mentón, pensando en si se ocultaría y formaría parte de él como la que ella cargaba en su mejilla a causa de Gideon hace tantos años atrás. Nick por su parte observó las facciones de Judy, notando como había cambiado sutilmente con el pasar de los años. Todavía era hermosa y adorable, pero solo el llegaba a verla tan cerca como para notar los cambios que los años iban haciendo con ella, sin disminuir en lo mas mínimo lo bonita que era ella frente a sus ojos.
Nick desvió su mirada hacia el hombro desnudo de Judy y al ver el tirante de su ropa interior empezó a reír aun con el dolor. Judy dirigió la vista donde el zorro estaba observando y el delicado color violeta de la prenda le dijo de inmediato el porqué de las risas, ya que las únicas que tenia con aquellos tonos fueron regalos de Nick, quien vivía mencionando (con notoria exageración como siempre) como, de no ser por él, Judy no tendría nada que simulase ropa interior atractiva. El hecho de que estuviese usando una de esas en aquel momento no podía ser más perfecto, sino es que un poco atrevido y gracioso.
Nick acercó una pata y subió la blusa de Judy, cubriendo su hombro. Al hacer aquel gesto tan delicado la coneja volvió a ver al zorro a los ojos y las colas de ambos empezaron a moverse con suavidad. Nick sabia por experiencia que el beso que podía ocurrir a continuación debía ser cincuenta por ciento él y cincuenta por ciento ella. Y aunque realmente todavía tenía dudas de que tanto Judy ya había aceptado la vida que vivirían a partir de ahora no pensó ni por un segundo en apostarlo todo, inclinándose ligeramente mientras cerraba los ojos, siendo la última imagen que sus ojos vieron el llavero en forma de zanahoria sobre la mesa que le regaló hace años, gastado y descolorido. A Nick le pareció una buena imagen para tener en su mente mientras esperaba paciente porque su desconocido futuro ocurriese.
Y realmente desconocido futuro era la mejor forma de describir donde se encontraban pues este preciso momento era el presente de ambos. Todas sus vivencias los trajeron hasta este punto. Todavía no habían historias de ellos contadas a partir de ahora y nadie conocía las memorias que harían, las risas que compartirían, las peleas y desaires que sufrirían, los momentos, secretos y caricias que atesorarían... nadie sabía si su futuro seria brillante o si fracasaría rotundamente. Más aun, nadie sabía siquiera si Judy completaría aquel beso que todas las variables del universo auguraban que estaba dispuesto a suceder.
Pero eso a Nick no le importaba pues la suerte estaba echada y había aceptado cualquiera de los dos resultados, pues tenía la inquebrantable seguridad que Judy se mantendría a su lado aun si lo rechazase rotundamente.
Y para Nick eso era suficiente.
Fin.
