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Magnolia

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La flor que busca aprobación

Todos los shinigamis de la quinta división, tanto los que tenían tiempo ahí como los novatos recién incorporados, ya sabían que su Teniente era una joven entregada a su trabajo, amable con todos y con una facilidad de mando que hacía que lo que pidiese, se cumpliera conforme lo que había sido indicado. Aún cuando su aspecto pudiese indicar una personalidad de la que cualquiera podría aprovecharse, resultaba que nadie se sentía capaz de hacerlo, en primer lugar porque sería de cobardes, y en segundo, porque temían lo que el Capitán pudiera hacer al respecto.

El aire solemne y apacible de aquél hombre que ostentaba el cargo de Capitán, solo podía ser el resultado de un poder tan grande, que no necesitaba demostrarse para creer en su existencia. Podría ser como la trampa perfecta del predador, que aguarda paciente, apenas notándose su presencia, que solo se notaría hasta que fuera demasiado tarde.

Su poder nadie lo podía imaginar, y muy poca gente había sido testigo de una demostración, a partir de las cuales los rumores se habían extendido en distintas versiones, atribuyéndole hazañas tan imposibles como probables al no haber manera de negarlas contundentemente.

Más de uno imaginaba que el caso de la Teniente sería parecido, porque nadie la había visto en combate, nadie la había visto más allá de algunas sesiones de entrenamiento en las que hacía sentir a sus oponentes, tumbados en el piso, como parte de la academia otra vez.

Pero de lo que estaban seguros, todos y cada uno de los que la conocían, era que si la Teniente no respiraba el mismo aire que su Capitán, seguro se moriría. El entredicho quedaba entonces, en si el Capitán correspondía a aquella muestra de lealtad y afecto, más allá de lo esperado por sus respectivas posiciones.

Aquello era difícil de determinar, pues era el Capitán un hombre atento con todos por igual, y quizás, solo acaso podría mostrar alguna preferencia por la joven, pero que bien se podría poner a consideración en el margen de ser su mano derecha.

Y todo eso era de conocimiento público, el motivo por el que Tōshirō se burlaba de ella y por el que sufría en el silencio de su despacho privado.

¿Por qué tenía que ser tan obvia?

No quería volverse una mujer desagradable que hostiga con su presencia casi acosadora, pero si había algo que llenaba su corazón de una mezcla de esperanza y tristeza, era que cuando salía a almorzar con Tōshirō, el humor del Capitán se volvía receloso.

Se ruborizó ante la infantil idea de que fuera una muestra de celos.

Rió para sí misma, sacudió la cabeza y se decidió a terminar de revisar los reportes que había intentado leer desde hacía rato, pero entre sus pensamientos no les había puesto nada de atención. Después de charlar con una de las pocas chicas de la división, de quien había escuchado eso que rumoreaban de ella, la concentración se había esfumado por completo. Le había negado sus verdaderos sentimientos, maquillándolos con respeto y admiración, una gran vocación por el trabajo y las responsabilidades de su puesto consiguió que dejara de insistir. No estaba segura sobre si le había creído, pero de ninguna manera iba a confesar otra cosa, porque era incorrecto y porque no quería que nada cambiara solo porque ella era demasiado ilusa.

Leyó el primer párrafo por enésima vez, pero apenas llegaba la última palabra, ya había olvidado cómo empezaba. Escuchó que llamaban a la puerta y se sobresaltó permitiendo el paso entre tartamudeos.

—No sé porqué, pero creía que solo no habías apagado la luz.

La Teniente sintió que sus mejillas se enrojecían exageradamente, justo estaba pensando en él.

—Es que estoy un poco atrasada con los reportes.

—¿Puedo pasar?

— ¡Por favor, no pregunte eso! ¡Adelante!

—Es tarde, Hinamori-kun, puedes hacerlo mañana.

—Si lo dejo para mañana se me van a juntar con los nuevos— respondió, aunque en realidad no era una cantidad exagerada de trabajo, solo que no podía concentrarse en lo que hacía.

El Capitán asintió, pero no parecía de acuerdo realmente, lo que ella notó enseguida.

— ¿Usted ya se va a retirar?

—Tenía esa intención, pero definitivamente no puedo dejarte sola a estas horas en el cuartel.

— ¿Estas horas?

El hombre hizo un gesto con la cabeza señalando un reloj de pared en el que claramente pasaba de la media noche. La Teniente realmente se sorprendió, la última vez que lo había visto recién daban las nueve. Avergonzada al notar que había perdido tanto tiempo en sus preocupaciones, dejando de lado sus responsabilidades, no le quedó más remedio que aceptar que lo tendría que dejar para el día siguiente, porque el Capitán hablaba muy enserio sobre acompañarla si ella insistía en quedarse.

—Tomaré mis cosas, no se preocupe, me iré enseguida.

—Voy a esperarte.

Tardó solo unos momentos en poner todo en orden para salir tan pronto como fuera posible, con el Capitán a su lado.

Mantuvo agachada la cabeza, la vergüenza de todo lo que había pasado en las últimas horas aún no se iban y la pregunta sobre lo que pensaría él respecto a esos rumores seguía en su cabeza con insistencia.

Pese a la hora, en su camino pudieron notar mucho movimiento.

— ¿Qué sería de la rutina sin las crisis?— murmuró la joven Teniente.

Los últimos días habían sido una verdadera pesadilla aunque su división tenía, en cierta manera, el menor de los problemas. Pero cuando un capitán desaparecía, el Seireitei por supuesto que movía cielo y tierra, si no para encontrarle, al menos para esclarecer el asunto, porque aquello era tan peligroso como podía imaginarse sin temor a exagerar.

—Aunque aún es pronto para sacar conclusiones pero...

El Capitán emitió un suspiro y se detuvo, ante lo que la joven hizo lo mismo, mirándolo con atención.

—El movimiento es inevitable, al igual que la última vez, prácticamente todo el personal va a rotar, y estoy casi seguro de quién sería nombrado Capitán, dadas las circunstancias. Dime la verdad ¿Preferirías estar con él?

—Pe... pe.. pero yo... ¿De qué habla?

Su voz se quebró, no podía evitar el sentir cierta vergüenza solo de imaginar que inevitablemente el Capitán se había enterado de lo que rumoreaban en la división, lo sabía, y si por ella no tenía más afecto que cualquier otro Capitán por su Teniente, sería tal vez la situación más incómoda de vivir. Como era demasiado amable, su rechazo sería mucho más doloroso, entonces quizás solo la cambiaría de división para aligerar tensiones, y eso era algo que no podría soportar.

Sōsuke Aizen se acercó a la baranda de un puente y miró su reflejo en el agua.

—Sé que es terrible que tenga estos pensamientos pero... ya sucedió una vez, que un capitán desaparece sin dejar rastro... he hablado con otros capitanes, y estamos de acuerdo en que la vacante no debe dejarse libre por mucho tiempo.

La Teniente sentía que su corazón palpitaba con fuerza, que iba a llorar en ese preciso momento.

—Tōshirō Hitsugaya, aunque es joven, ha demostrado estar a la altura que se requiere para el cargo.

— ¿Shiro-chan?

Ella no tenía ni idea, él nunca había dicho algo al respecto de... abrió los ojos, sorprendida de sobremanera.

—Pero ¿No se necesita de un Bankai para...?

El Capitán la miró con una sonrisa que dejaba en claro que la respuesta a eso era un sí.

—Tengo entendido que son buenos amigos, y mejor que nadie sabes que hay mucho trabajo por hacer, y siendo él tan joven, sin duda necesitará toda la ayuda posible. Además, las circunstancias de la desaparición de su capitán son por demás sospechosas, toda la división estará siendo investigada.

La Teniente sintió que el aire que respiraba era insuficiente, y de repente su miedo a que descubriera su infantil sentimiento, pareció pequeño e insignificante a comparación de la responsabilidad que pensaban dejarle a Tōshirō.

—Podrías estar con él, y la Teniente Matsumoto podría venir.

— ¿Eso es... lo que usted quiere? — preguntó tímidamente.

El Capitán volvió a sonreír, pero no pudo entender el significado de aquél gesto.


Comentarios y aclaraciones:

No quiero leer el manga de nuevo, pero creo que si tengo que armar una línea de tiempo porque ya no me acuerdo qué va primero en "el plan" de Aizen.

Bueno, no se si podré publicar antes de fin de año, de cualquier forma, me adelantaré un poco por si no ¡Felices fiestas!

¡Gracias por leer!