Capítulo 9:
-¿Dónde te habías metido?- le gruñó Sasuke a Sakura en cuanto esta entro a la clase. La chica no entendía por qué él se miraba más fastidiado que de costumbre, y su confusión solo se agrandó cuando Naruto se le tiró encima y la abrazó como si fuera un oso de peluche.
-Menos mal- respiró aliviado el rubio.- Estábamos preocupados por ti Sakura-chan, te buscamos por todos lados.
La palabra buscar hizo a la pelirosa recordar; ellos habían estado jugando a las escondidas antes de que el ambu viniera en su busca con el comunicado del Hokage y en su urgencia ella se había ido sin avisarle a nadie. Y luego de haber pasado unas horas que le parecieron interminables hablando con Fugaku para convérsenlo se había olvidado que los había dejado en el parque. Los pobres deben haberse asustado cuando no la encontraron por ningún lado durante horas.
-Yo realmente, realmente lo siento.- se disculpó de inmediato mirando totalmente avergonzada. ¿Cómo se había olvidado de una cosa así?- Algo ocurrió y tuve que ir a casa lo más rápido posible. En mi apuro me olvide de avisarles. Enserio lo siento chicos, no saben cuánto.- Su escusa era pobre aunque de alguna manera Naruto se la había tragado de lleno, pero Sasuke era un tema diferente. Él no le creía y Sakura no podía culparlo, pero por algún motivo divino, el Uchiha no dijo nada y lo dejó pasar.
Durante el resto de la clase, la pelirosa podía sentir una mirada persistente en su espalda mientras Iruka hablaba, pero decidió ignorarla e intentar pensar en una forma de recompensar a los chicos por haber tenido que buscarla inútilmente durante horas¿ Quizas una cena de agradecimiento haría el trabajo?. Eso sonaba como una buena idea. Podría hacer ramen para Naruto y algo con muchos tomates para Sasuke ya que si mal no recordaba su compañero pelinegro tenía una no-tan-secreta obsesión con ellos.
La clase paso lenta y tediosamente, Sakura recordaba que solía interesarle mucho las clases de Iruka, pero ahora no podría importarle menos. La realidad era que la mitad de las cosas que el morocho les enseñaba durante sus clases le serviría para gnar una batalla real, y a fin de cuentas, ganar y sobrevivir era lo único que importaba.
Cuando por fin la clase termino, Sakura el dejo la tarea de despertar a Naruto, quien e había dormido en algún momento de la clase a Sasuke, y se apresuró a salir del salón. Debía ir a su casa y fijarse si tenía todo lo necesario para hacer una cena decente, y si no lo había debía ir al mercado. Ella ya los había invitado a pesar de que no había siquiera preguntado a sus padres, y ambos habían dicho que si. Ya vería la forma de convencer a su mamá de que una cena con los dos chicos que ella creía que eran una mala influencia para su pequeña hija era un excelente idea.
-¿Qué crees que estás haciendo Sakura.?- no fue la pregunta lo que tomo por sorpresa a la pelirosa, sino quién la hacía. Ella ya había sentido que alguien la seguía pero no le había dado importancia sabiendo que era la misma persona que le había estado dando miradas durante la clase, claro que nunca había pensado que esa persona era Ino.
Según sus cálculos del tiempo, se suponía que ella e Ino ya se habían hecho amigas, pero durante todo el año que había pasado, la rubia no le había querido dirigir la palabra, y cuando ella se había acercado a hablarle Ino le había ignorado totalmente. No se suponía que las cosas fueran así, ella e Ino no deberían haberse peleado hasta unos años más tarde, pero si ella ya no estaba tras de Sasuke, Sakura suponía que la pelea no pasaría. ¿Estaba equivocada? ¿Por algún motivo la pelea ya había pasado y ella no había estado presente? No lo creía, pero sino ¿Qué otro motivo haría que Ino se viera así de molestas?
-¿A qué te refieres Ino-chan?- preguntó con cautela.
-Sabes a lo que me refiero.- dijo con esa altanería que siempre había tenido incluso desde chiquita.- Sabes que me gusta Sasuke-kun y aun así fuiste tras él y usaste al perdedor de Naruto para hacerlo.
-Ino yo no…- empezó a explicarse la pelirosa verdaderamente perturbada de que su amiga de toda la vida le creyera capaz de algo así. Claro que el la actual línea de tiempo ella e Ino se habían conocido durante solo un tiempo, pero aún así no había esperado que pensara tan mal de ella.
-Tengo que admitir que fue una buena jugada usar al perdedor para hacerle que Sasuke-kun se fijara en ti. Yo no hubiese creído que algo así funcionaria en él, pero subestime su carisma. Debí darme cuenta de que alguien como él sentiría pena por dos marginados y les haría compañía. No hay otro motivo por el que alguien tan genial como él pasaría tiempo con alguien como ustedes, especialmente Naruto. Vamos, el chico es un verdadero idiota, siempre tan ruidoso y molesto.
-Cállate.- le dijo Sakura pero la rubia siguió despotricando contra el rubio.
-… y la manera en que come, es simplemente asquerosa ¿Lo has visto? Es como si…
-¡Cállate de una vez Ino!.- gritó Sakura enojada. No iba a dejar que nadie hablara así de su mejor amigo, ni siquiera su otra mejor amiga. Naruto era un de las personas más maravillosas que había conocido en su vida y le debía más de lo que nunca podría pagarle, no iba a permitir que alguien se parara delante de ella diciendo esas barbaridades.- No se qué o quién te has creído para hablar así de Naruto. Tú no eres mejor que nadie con esos aires que te das y no conoces nada sobre él por lo que no tienes derecho a hablar.
Ino se quedó de piedra. De los muchos escenarios que había imagino cuando enfrentó a su amiga este no era uno de ellos. Se había imaginado que Sakura se quedaría callada, que le daría la razón, que se disculparía e incluso había imaginado que le declararía la guerra por Sasuke-kun. Pero nunca había imaginado esto. No había siguiera pensado que la chica que conoció; la tímida, callada y con complejo de inferioridad Sakura, se enfrentaría a ella de esa forma.
-Y para tu información, no tengo interés en Sasuke, al menos no de forma romántica.- Y con esas últimas palabras dejó a Ino pasmada en el camino y se fue a avisarle a su mamá que Naruto y Sasuke estarían cenando con ellos esta noche.
Por increíble que fuera, no le costó nada en convencer a sus padres dejar venir a cenas a sus próximo a ser compañeros de equipo. Estaba segura de que el apellido de Sasuke había ayudado un poco más de lo necesario pero no se quejaba. Por esa razón ahora, ella y su madre, se encontraban en el mercado comprando lo necesario para esta noche. Sakura ya había comentado la obsesión de Sasuke por los tomates y la de Naruto hacía el ramen, pero su madre se había negado profundamente ante la idea de hacer algo tan simple como ramen para una cena en la que un Uchiha estaría involucrado. Así que ahora Sakura estaba viendo como su madre iba de tienda en tienda buscando los mejores alimentos posibles mientras ella miraba a la gente pasar deseando estar en cualquier otro lugar.
-Mami, tengo que ir al baño ¿Puedo volver a casa?- dijo Sakura con una idea en mente. Ya que iba a tener que aguantar esto por un rato más, bien podría aprovechar su tiempo haciendo algo productivo.
-Claro, ve.- respondió su madre revolviendo entre tomates.- No te desvíes en el camino.
-No lo haré.- mintió fácilmente y se alejó corriendo del lugar lo más rápido posible.
Asegurándose de estar fuera de las miradas indiscretas, Sakura realizó un jutsu y unos segundos después era Hitomi Hinamura y se dirija a través de los tejados a una tienda en específico. La tienda no tenía nombre y estaba alejada del centro de actividad donde se encontraban las demás tiendas pero sin estar fuera de este. La tienda de viejo Michio (como se la conocía entre los ninjas aunque nadie nunca se atrevía a llamar al dueño así en su cara.) era una de las mejores tiendas para ninjas que existía en Konoha. Dentro podías encontrar todo lo que necesitaras y era de la mejor calidad. Ella había encontrado la tienda por accidente y desde entonces todas sus compras las hacía en este lugar.
-Buenas tardes Michio-san.- saludo cordialmente Sakura al entrar y a cambio recibió un tosco asentimiento de cabeza. La primera vez que ella había entrado había creído que no le agradaba al viejo, pero luego de ver su interacción con otros clientes se dio cuenta de que no era nada personal, sino que era así con todos sus clientes, pero nadie se quejaba ya que nadie quería correr el riesgo de tener prohibida la entrada a la tienda.
El lugar estaba lleno de todo lo que pudieras imaginar, desde armas hasta ropa ninja de todas las edades y gracias a la pensión mensual que el Hokage le daba debido a la curación de los Uchiha, ella podía permitirse pagar los precios del lugar.
Consciente de que solo tenía una hora y media, como mucho, antes de que su madre llegará a casa con todo listo para cocinar la cena y no la encontrara, Sakura e dirigió rápidamente a la sección de pesos y eligió un par para brazos y otros para piernas de 20 kilos. Su meta era poder aguantar unos pesos de 50 y tener una velocidad decente y se estaba esforzando al máximo en ello. Había aprendido a ignorar el constante dolor en sus músculos cada vez que se movía y entrenaba cada noche que podía su taijutsu con la esperanza de que para cuando se graduara de genin fuera capaz de tener la misma fuerza que poseía en su antiguo tiempo.
Una vez que encontró unos pesos que se adecuaron a su estatura real, tomó un par de calentadores para esconderlos. Al principio había estado usando un pequeño genjutsu para ocultarlos de la vista normal, pero eso llevaba a una pérdida de chakara constante que podría estar acumulando en su sello por lo que había empezado a usar calentadores a pesar de las protestas de su madre de que no eran para nada bonitos. Luego de los calentadores le siguieron un nuevo paquete de kunais, shurinkens y sembons, tubos de ensayo y un par de hiervas medicinales, un pergamino de sellado para guardarlo todo y unas calzas negras junto con un top a juego y unos zapatos.
Sakura había encontrado su vestido rosa, terriblemente incomodo y molesto para un entrenamiento serio por lo que durante sus entrenamientos nocturnos dejaba su vestido en casa y usaba ese conjunto que había comprado tiempo atrás. Con el tiempo, dejaría el tonto vestido atrás y usaría algo más apropiado para un ninja, pero mientras tanto complacería a su madre y usaría los coloridos vestidos que ella había llegado a despreciar pero que su madre adoraba.
-Deberías tener cuidado Hitomi-san o al ritmo que vas terminaras lastimándote debido al sobreesfuerzo al que pones a tu cuerpo.-le dijo Michio desinteresadamente en cuanto se acerco a la caja a pagar.
-¿Y qué te hace pensar que estoy sobreesforzando a mi cuerpo.?-preguntó con el mismo tono desinteresado.
-Durante el último año has pasado de pesos de 2 kilos a unos de 20. Eso es un progreso excesivo en una niña de tu edad, si es que ese henge muestra tu verdadera edad. Si no tomas un descanso tu cuerpo va a dejarte en mitad del camino.
No sorprendió a la chica que el hombre supiera que todo este tiempo había estado usando un henge, después de todo Michio era un ninja retirado. Ella también sabía que lo que el hombre decía era totalmente razonable; después de todo, su actual cuerpo de 9 año había estado protestando por la falta de sueño y el sobreesfuerzo, pero también sabía que si adaptaba su cuerpo desde una temprana edad a un entrenamiento fuerte y activo eso le traería beneficios en el futuro.
-Desgracíadamente,el descanso es un lujo que no puedo permitirme.- respondió en el momento en que la puerta de la tienda se abría revelando a dos personas familiares.
-¡Hitomi-san!- la saludó alegremente Shisui. Desde que los tres se habían enterado de que Fugaku había abandonado la idea de un golpe de estado, ambos Uchihas habían actuado más relajados que nunca, en especial Shisui que mostraba una actitud abierta y juguetona que le recordaba un poco a Naruto.
-Shisui-san, Itachi-san.- saludó cortésmente la chica y recibió una pequeña inclinación de reconocimiento por parte de Itachi. Él no actuaba diferente hacía ella a pesar de su pequeño y vergonzoso episodio en el callejón, y Sakura estaba gradecida por ello. Mientras más rápido pudiera olvidar lo que había pasado mejor.
-¿Qué han traído esta vez?- preguntó Michio y era la primera vez que Sakura veía algo de emoción aparte de aburrimiento en el rostro del hombre, parecía realmente interesado.
Itachi dio un paso adelante y Sakura se preguntó cómo había pasado por alto la espada en la espalda del chico. Sakura estaba segura de que había visto una igual en algún lado pero no se atrevía a poner la mano en la llama. Pero cuando el chico la puso arriba del mostrador para mostrársela a Michio se dio cuenta donde la había visto antes. La espada era una copia exacta de Kusanagi, la espada que Sasuke solía llevar en su tiempo solo que esta era totalmente negra excepto por la afilada hoja y la de Sasuke solía tener el mango y la funda blanca.
-¿Dónde la has encontrado?-preguntó sin poder contenerse Sakura sin dejar de mirar la espada mientras Michio la sacaba de su funda para admirar el filo de la hoja.
-La tenía unos bandidos del sonido.- respondió interesado en la reacción de la chica.
-No sabía que tenías interés en las espadas.- dijo Shisui siendo eco del interés de su primo.
-No lo tengo. Pero esta espada en particular tiene un valor especial para mi.- respondió honestamente.- Si Michio-san no la compra primero me gustaría hacerlo.
-Puedes quedártela.- dijo el anciano.- Parece tener más importancia para ti que para mí y yo ya he gozado de las maravillas que estos chicos encuentran en sus misiones.
- Realmente lo agradezco Michio-san.- y volteándose a ver a Itachi preguntó.- ¿Cuánto quieres por ella?
-Puedes quedártela. No necesito el dinero.
-A pesar de que agradezco la oferta no puedo aceptarla.- negó amable pero firmemente Sakura.- Esa espada será un regalo para alguien especial y me sentiría mal regalar algo que me han regalado.
-Entiendo tu lógica Hitomi-san, pero realmente no necesito el dinero.
- Cuando eras parte de un gran clan ninja como los Uchihas, el clan se hacía responsable de todos los gastos necesarios para ser un ninja, más los ingresos que nos dan las misiones hacen que realmente no necesitemos mucho dinero extra.- explicó Shisui.- Él no aceptara el dinero así que será mejor que simplemente la aceptes.
-No aceptas mi dinero pero si Michio-san te la hubiese comprado si lo hubieses hecho.- protestó.
-Michio-san se ha negado a aceptar cualquier cosa de nuestra parte si no lo paga antes.- explicó Itachi.
- Y a pesar de eso ellos me dejan pagarles solo un poco más de la mitad de lo que vale cada artículo.
-En ese caso véndemela al precio al que se la venderías a Michio-san.-pidió Sakura poniéndole ojos de cachorro.- Si no lo haces no podré aceptarla y realmente la quiero.
Era raro ver a la tranquila y estoica Hitomi actuar de manera tan infantil y quizás eso fue lo que hizo que el Uchiha aceptara su propuesta. Supo que había hecho la elección correcta cuando los ojos de la chica brillaron con algo parecido a la alegría y empezó a agitar la espada por todos lados para probarla.
-Es perfecta.- murmuró feliz. La espada era liviana, fácil de manipular con una mano y debido al fino pero resistente filo de la hoja sería perfecta para alguien de naturaleza rayo como Sasuke. Ella no le daría la espada a él hasta que cumpliera 12 o 13 según sus habilidades, pero no le cabía ninguna duda de que se la daría.
-Muchas gracias Itachi-san.- dijo con una pequeña inclinación de cabeza y volviéndose al vendedor preguntó.- ¿Cuánto me saldría hacerle un grabado en el mango?
-Depende del tamaño y la complejidad del grabado. Tendría que tener un boceto del mismo para poder decírtelo con exactitud.
-Ya veo.- asintió e inesperadamente le dio la vuelta a Shisui de modo de que le diera la espalda al vendedor mostrándole el signo del clan Uchiha que se erguía orgulloso.- Este es el grabado que quiero que haga. En el centro del mango y que sea lo suficientemente grande como para que se vea pero sin que sea excesivo.- dijo señalándolo e ignorando la mirada de sorpresa de Itachi y Shisui.- ¿Cuánto cree que me costara?
-Serían 250 ryo.
-Perfecto, pasaré a recogerla dentro de dos semanas ¿Si eso está bien?.- preguntó dejando el dinero y la espada en el mostrador. Luego de esto tendría que empezar a recortar gastos ya que solo le quedaban 50 ryo y aun quedaban 2 semanas antes de que el Hokage le diera otro ingreso. Aun le molestaba un poco la conciencia al tomar el dinero que Sarutobi le daba, pero desde que él le había dicho que lo tomara como un pago por sanar a los Uchihas ella había empezado a tomarlo más tranquilamente.
-Creo que en una semana estará listo. No es un grabado muy complicado de hacer.
-¿La espada es para un Uchiha?-preguntó Shisui siguiendo a la chica fuera de la tienda junto con Itachi.
Sakura hizo un sonido de asentimiento sin dejar de caminar, sin ganas de responder las preguntas que seguramente ambos tenían. Ella solita se lo había buscado al decirle al encargado que le pusiera el símbolo de su clan delante de ellos, pero de todas maneras ellos se darían cuenta cuando regalara la espada a Sasuke. En ese momento la identidad de Hitomi Himamura sería rebelada. Solo esperaba que ellos no se pusieran locos cuando supieran quién era.
-¿Ese alguien es de la rama principal?- Sakura solo lo miró, esa era una pregunta con trampa que no importa como respondiera los llevaría más cerca de su identidad. Pero nadie podía culpar a Shisui por intentarlo.
-3 palitos, por favor.- pidió amablemente a la encargada de uno de los muchos puestos y dejando el dinero arriba del mostrador. Ya sabía que acababa de decir que iba a gastar menos, pero no había podido resistirse a las delicias del dango. Cuando la mujer se los entrego le agradeció y les dio un palito a Itachi y otro a Shisui. Sería una grosería comer delante de ellos y no compartir.
-Es un regalo por lo que no pueden rechazarlo.
Increíblemente, ninguno renegó y aceptaron los palitos gustosos, en especial Itachi lo que causo una sonrisa en la chica y una broma por parte de Shisui.
-Te has ganado el amor de Itachi de por vida Hitomi-san.
-Solo Hitomi está bien.- dijo ignorando el comentario.
A pesar de sus bromas Shisui siempre había sido muy formal y por algún motivo había empezado a molestarle, después de todo ya se conocían hace un año y tenían charlas regulares, así que creía que algo como un honorífico tan formal ya no era necesario.
-En ese caso puedes decirme Shi-kun y yo te diré Hito-chan- bromeó.
-¿Hito-chan? Tu definitivamente no me estas llamando así- El apodo era definitivamente raro y sonaba feo.
-¿Princesa?- ni bien había terminado de decir la palabra cuando tuvo que agacharse para evitar el palito de dango que había sido lanzado como un sembró a su cabeza.
-Princesa será.-aseguro con una sonrisa burlona en la cara que Sakura se moría por borrar. Y lo hubiese hecho de no ser porque vio la hora en un reloj de uno de los muchos locales.
-¡Es tarde!- exclamó antes de salir corriendo lo más rápido posible.
-¿Princesa?- inquirió Itachi mirando a su primo con una ceja levantada en cuanto la chica estuvo fuera de la vista.
-Tú también podrías llamarla apodos lindos si dejaras la frialdad de lado.- se burló Shisui como toda respuesta.
Hacía un tiempo que Itachi no veía a su primo tan relajado por lo que decidió ignorar el comentario y hacerle la pregunta que estaba rondando por su menta.
-¿Qué opinas de ella?.
-Creo que es de confianza y tiene buenas intenciones.- respondió honestamente.- sin embargo no me gusta la mirada que tienen sus ojos cuando cree que nadie está mirando. Parece tan…
-Atormentada.- terminó Itachi por él.- Si, yo también lo he notado.
-¿Dónde estabas?- le preguntó su madre en cuanto entró a la casa. Se veía enojada y preocupada, una combinación que no presagiaba nada bueno
-Lo siento Oka-san. Estaba en mi camino a casa cuando me encontré con un compañero de la academia y nos quedamos hablando. Realmente lo siento, no quería preocuparte.- dijo esperando que su sincera disculpa aplacara algo de la ira de su madre.
La mujer más grande lanzó un suspiro antes de volver a mirar a su hija. Su nueva actitud no le gustaba, pero no tenía ganas de discutir por lo que la mandó a cambiarse para la cena. Sakura le había dicho que sus invitados llegarían a las 8, lo que le dejaba un poco más de dos horas para hacer la cena.
El primero en llegar fue Naruto. Sakura está en su cuarto cuando lo escucho hablar alegremente con su madre. Si a la mujer le molestara su presencia no lo demostró; mientras que por su parte, Naruto se veía algo tenso a pesar de la sonrisa en su rostro. Pero toda tensión desapareció cuando vio a su mejor amiga bajar las escaleras dispuesto a saludarlo con un gran abrazo.
-¡Naruto!- le saludó felizmente la pelirosa. Esta se había puesto un short blanco con una remera celeste. El atuendo le había parecido adecuado para una cena informal y era diez veces más cómodo que el vestido que usaba todos los días. Su largo pelo rosa que le llegaba hasta media espalda, se encontraba suelto y no había ningún flequillo que cubriera su frente. Ella estaba simple y bonita al mismo tiempo.
-¿Sasuke no ha llegado aun?.- preguntó y ni un segundo después el timbre sonó.
-Le has invocado.- le dijo en tono acusador Naruto y Sakura no pudo evitar reír. Y fue con una sonrisa que le abrió la puerta a Sasuke
-¡Sasuke! ¡Pasa!.- le alentó alegremente Sakura.- Naruto ya está en la mesa, te estábamos esperando.
-Hm.- y volviéndose a Mebuki que había seguido a su hija agregó.- Gracias por la invitación.
-No hay de que Sasuke-kun.- dijo alegremente su madre.- Pasa, no te quedes en la puerta
En el comedor ya se encontraban Naruto y su padre en un silencio medio tenso. Su padre no sacaba la mirada de Naruto ,quien miraba a la mesa como si fuera la cosa más interesante del mundo. Sabía que su padre no le agradaba del todo la presencia del chico kyuby en su casa, pero él había prometido comportarse y Sakura realmente esperaba q lo hiciera.
-Llegas tarde teme.- dijo Naruto en cuanto vio a Sasuke, Al parecer no iba a desaprovechar ninguna oportunidad para molestar al Uchiha, y sabiendo que Sasuke odiaba llegar tarde esta era la oportunidad perfecta para molestarlo.
-Mh, dobe.
- Que les parece si nos sentamos y empezamos a comer?- dijo Sakura con la esperanza de evitar una pelea delante d sus padres. La cena había sido organizada como una cena de disculpa para los chicos, pero si al mismo tiempo podía hacerle ver a sus padre de que ambos eran buenos chicos y una buena compañía, quizás, las discusiones por llegar tarde a casa y pasar tanto tiempo afuera disminuirían un poco.
Ambos dejaron la discusión sabiendo que no era el mejor momento y en poco tiempo la comida se encontraba servida y todos se encontraban sentados. Sus padres se encontraban cada uno en una punta d la mesa y ella se encontraba delate de ellos.
-Mmm.-murmuro Naruto saboreando la comida y Sakura no pudo evitar sonreír.-Esto está delicioso señora Haruno.
Sakura no podía estar más de acuerdo, esta vez su madre se había lucido con un delicioso bistec y una ensalada que era en su mayoría tomates.
-Gracias Naruto-kun.- murmuro agradecida su madre. El silencio era algo que no ocurría muy frecuentemente en su familia, pero de alguna manera en aquel momento nadie tenía nada que contar y todos estaban muy concentrados en la comida.
-¿Y cuáles son sus planes para el futuro Naruto-kun, Sasuke-kun?- Siempre se podía contar con su madre para iniciar una conversación.
-Voy a convertirme en el mejor Hokage que Konoha nunca haya visto, ¡De veras!- exclamó Naruto y sakura sonrió con cariño. ¿Cuántas veces ella había escuchado esas mismas palabras?
-Esa es una gran meta.
-Lo sé, pero ese es mi sueño. Y de esa manera los aldeanos van a reconocerme.
-Ya veo.-dijo su madre con una mirada que no podía descifrar.- Y tu Sasuke-kun?
-Quiero convertirme en un ninja mejor que mi hermano y hacer a mi clan orgulloso.
-Oh.- su madre miraba sorprendida.- Estoy segura de que podrás hacerlo.-le alentó y así como así la tensión se aligero un poco y la cena transcurrió entre tranquilas conversación aunque su padre no participaba cosa q todos parecieron ignorar.
Luego de que todos terminaron de comer, vino el postre que todos comieron gustosos y llego la hora en la que ambos debían irse.
-Nos vemos el lunes en clase.- los despidió Sakura con una sonrisa feliz. La cena había salido bastante bien y se alegraba de que sus padre parecieran aceptar su amistad con los chicos.
-Nos vemos mañana Sakura-chan!
-Hm.
-No me gustan.- Declaró Kizashi y Mebuki se apresuró a callarle, no quería que su hija se despertara y escuchara la conversación que estaban a punto de tener.
-Sakura se debe haber dormido hace horas, Mebuki.- dijo con obviedad Kizashi y luego volvió a repetir:
-No me gustan, ambos pondrán en peligro a cualquiera que se les acerquen. El Kyuby puede tomar el control en cualquier momento y quién sabe lo que harán algunas perdonas por poder tener al mocoso Uchiha en su poder; Sakura será un medio para un fin y no quiero una vida así para nuestra hija.
-Son buenos chicos.- dijo con desgana Mebuki viendo la lógica en las palabras de su marido. Ella también lo había pensado, pero qué podía hacer si su hija ya los consideraba sus mejores amigos.
- Lo son.- estuvo de acuerdo el hombre.- pero son peligrosos para algo le pasa a nuestra hija no habrá ningún clan para respaldarla, ni un Hokage para intervenir.
- Es que ella parecía tan feliz por esta cena. Y últimamente parece tan distante.
- Lo sé.- dijo abrazando a su mujer. - pero su relación con esos chicos no vale más que su seguridad. Además, aun es una niña, estoy seguro de que será capaz de encontrar nuevos amigos.
-Tienes razón.- dijo relajándose en sus brazos.- Le daré un tiempo, quizás ellos corten su amistad de una forma más natural por algún motivo. Como tú lo has dicho, ellos son niños y los niños se peleen todo el tiempo.
-Me parece justo. Pero si no deja de verlos dentro de un tiempo seré yo quien hable con ella.
-De acuerdo.- aceptó la mujer con un suspiro y ambos se fueron a dormir sin ser consientes de los pasos que se alejaban de vuelta a su habitación.
-¿Hitomi-san?¿Pasa algo?- preguntó curioso Itachi. La chica había estado rara desde que había comenzado su sesión. Normalmente, cuando curaba sus ojos, entablaba una conversación con él o con Shisui, y aunque hoy su primo no se encontraba, la chica apenas había dicho un seco pero educado hola cuando había entrado. Tres horas habían pasado de eso y no había dicho nada más.
-Nada de que preocuparse.- y para desviar el tema.-¿ Qué era eso que querías comentarme cuando entré?
A pesar de saber que era una forma de distraerlo, él le siguió la corriente.- Mi padre ha insistido en que continuemos nuestras sesiones, tanto las mías como las de Shisui, en nuestra casa. Dice que ahora que sabe sobre esto no es necesario que sigamos frecuentando hoteles de mala muerte.
-Además es una buena forma de mantenerme dentro de su vista.- agregó la chica.
-Lo es.- concordó.- Él no confía en ti.
-Lo sé.- y dejando de curar los ojos del chico y acostándose a su lada en la cama, preguntó.-¿Tu lo haces? ¿Confiar en mí?
Tomando la sesión como terminada, Itachi se permitió abrir los ojos y voltear a verla de modo en que ambos quedaron acostados de sobre un brazo y mirándose a los ojos. Era una posición intima entre dos amigos que se encontraban cómodos entre sí.
-Lo hago.- admitió sabiendo que por algún modo esa respuesta era importante para la chica.- No me has dado razones para no hacerlo y hasta donde se no has mentido en nada.
-Supongo que era al único al que no le he mentido.- dijo reflexivamente.- Le miento y oculto cosas a todas las personas que se preocupan por mí y eso empieza a arruinar la relación que tengo con mi familia.- Así que eso era lo que le molestaba ¿su familia?
-Mis padres no están muy a gusto con que sea un ninja y tampoco aprueban que me ponga en peligro por aquellas personas que me importan. Supongo que nunca habían pensado que me tomaría tan en serio mi carrera como kunoichi.- Quizás eso era lo que había provocado tantas peleas que en el pasado no había existido. Cuando ella tenía nueve años había estado tan preocupada por los chicos y no había prestado atención a su carrera por lo que sus padres no se habían preocupado demasiado. Pero ahora toda su concentración estaba en ser un mejor ninja y al parecer sus padres les preocupaba cómo podría afectar eso a su pequeña niña que sin su conocimiento, no era tan niña como ellos creían.- En el último año he discutido más con ellos que en toda mi vida por causa de mis mentiras y secretos, y me temo que si ellos supieran la verdad nunca aceptarían en quién me he convertido.- una pequeña sonrisa melancólica apareció en su rostro.- Ni siquiera sé porqué te estoy contando todo esto. No debería echarte todos mis problemas emocionales encima.
-No tienes que fingir conmigo Hitomi-san.- dijo Itachi intentado toda la cantidad de información que la chica le había dado. En el año y medio que se habían conocido nunca la había escuchado hablar de su familia o de sí misma. Claro que había recogido pequeñas cosas de ella como que le gustaba leer o tenía una ligera obsesión con el dango, además de que no había día que no llevara esos pesos en sus brazos y piernas; pero nunca había comentado nada serio. Quizás eso fue lo que le impulsó a decir sus siguientes palabras.- Puede que no conozca tu verdadera apariencia, pero te conozco a ti y no me desagrada la persona que veo cuando te miro.
Si Shisui hubiese aparecido bailando desnudo, Sakura hubiese estado menos sorprendida. ¿Acabada Itachi de simplemente decir que le gustaba como persona? Él solo la había aceptado sin más, y Sakura no podía estar más agradecida. Durante todo este tiempo no se había dado cuenta la necesidad que tenía de poder confiar en alguien sus problemas e inquietudes. Tenía miedo de que perdería a su familia si seguía por el camino en el que iba, pero Itachi había aliviado sus inquietudes. Ella no estaba haciendo nada malo, y su al final de todo sus padres no podían ver que esta era la nueva persona que era, ya vería que hacer.
-Gracias Itachi-kun.- dijo con una sonrisa feliz y dándole un impulsivo beso en la mejilla. -Nos vemos la próxima sesión.- dijo alejándose a toda velocidad avergonzada. ¿Qué rayos estaba haciendo?
Pero tan concentrada estaba en huir por la ventana del feo motel que no vio la pequeña y divertida sonrisa del chico
