Capitulo 10: depresión

Storm Fire

No, no podía ser; su color se desvanecía lentamente, no podía dejarle solo, el le entrego todo y ahora ¿Qué? ¿Cómo vivir sin ella? ¿Cómo sanar ese dolor que corroía su chispa haciéndole llorar como un sparkling?, no llore como lo haría un guerrero, la bese el toda la cara como pidiéndole perdón por permitir que ese desgraciado le hubiera echo eso. La puerta se abrió una manos intentaron separarme de mi amada, no las deje hacerte golpe tras golpe ignorando el dolor de mi brazo herido, en el cual aún estaba enredado el látigo de Drock, pero la mayoría pudo mas me arrojaron contra el suelo y se la llevaron lejos muy lejos de mis brazos protectores.

-no devuélvanmela-. Grité furioso levantándome para seguirlos, la puerta se cerró y me lleve todo un porrazo contra ella, genial ahora debía agregar una nariz rota a mi larga lista de heridas.

-lo siento Storm.- me dijo Longart tomándome del hombro.- no te ido que la olvides, solo relájate, se que es duro perder a alguien amado.- me deje llevar, no importaba lo que dijeran, ella se había ido.

-se ha ido.-con esa simple frase pronunciada desde mi lastimado vocalizador la cruel realidad me abrumó, apenas escuche lo que dijo Longart; mi vocalizador ardía, lo había forzado a funcionar estando averiado, pero no me importó, solo era una herida más sin importancia, la verdaderamente grave estaba mucho mas profundo en mi ser, Longart me acostó en el suelo, no impuse resistencia alguna la energía de mi cuerpo había desaparecido por completo, de que servia que repararan mis otras heridas aliviando un dolor temporal, comparado con la opresión de mi pecho. Cerré mis ópticos esperando que así se aliviara ese profundo y cruel dolor, pero no funcionó, siguió ahí mas fuerte y mas cruel que nunca.

Longart

Me preocupe de verdad cuando Storm se dejó tumbar en el suelo, mucho más cuando empecé a revisarle y no decía nada, vamos no era que me gustaran los gritos, pero tal como yo conocía a cierto mecha quejoso, era mucho peor escuchar el silencio, ni siquiera se quejo cuando empecé a desenredar el látigo, uf que horrible, dos unidades de longitud cybertroniana completamente clavadas y enrolladas en un antebrazo, por mas que daba vueltas al látigo este continuaba enredado ahí, decidí dejarlo para después, Dalia, ese nombre rondó mi procesador, no podía salvarla, no, era imposible; los nudillos de Storm estaban destrozados, lo cual demostraba la fuerza que había impuesto en los golpes, intente distraerme con la reparación de mi amigo, pero, era inútil, yo, yo había cuestionado su relación, había sido un egoísta, cada herida del mecha me demostraba cuanto quería a esa fembot. Storm aún no me había contado como había llegado aquí pero yo lo intuía, cada vez que recargaba solía hablar en sueños, bueno pesadillas, yo no era quien para juzgarle cuando al fin había encontrado su amor, su felicidad, pero lastimosamente su vida estaba llena de pérdidas.

Flashback

Soñaba en la libertad, en lo embriagante que seria volver a correr por las vías de cybertron, visitar amigos, beber algo de alto grado, sentir el camino en tus ruedas, cada bache, curva, sentirlas en toda tu estructura, visitar las criptas y rendir honores a los caídos, investigar el caso de la academia destruida, Racer, demonios la guerra, volvería a la guerra, bien había un lado bueno se iniciaría una investigación sobre esta mina y los miles de mechas esclavizados serian libres. Me encontraba en mi encantador sueño cuando los gemidos de Storm me despertaron, yo tenia la recarga algo ligera sobretodo cuando tenía pacientes. Lo mire aún dormía, tal vez estuviera soñando.

-Detente, ese es mi creador, detente.-gemía.-no, no le mates no, mi creadora deténganse. Mis ópticos ahhh. No veo, no, mi hermano no, regresa a tu cuarto, huye, Skanter, huye, no, no le disparen es un Sparkling, no tiene la culpa soy yo a mi me buscan.

Su familia, vaya lo atacaron, pobre chico.

-escuadrón retirada, regresen es una batalla perdida, vuelvan es una orden, maldición Wrowen diles que vuelvan, ahhhh estoy atrapado, Wrowen aléjate de ese Seeker. ¡Maldición no¡

Se agitó mucho y luego se quedo quieto, mi curiosidad aumentaba, pero no, no le preguntaría sobre su pasado, ya había sufrido mucho en esta vida como para que yo viniera y le recordara ese tormento.

Fin flashback

Storm comenzaba a asustarme, solo veía el techo, con los ópticos vacíos, oscuros, sin vida. Decidí que era mejor ponerlo a recargar, tal vez con eso despejaría el procesador y se le calmaría un poco el dolor tanto físico como emocional. Le aplique el programa, vale decir que ni se inmutó solo se dejo llevar, menos mal que no estaba al borde del fuera de línea, porque sino habría muerto hace solo unos astro segundos. Le repare todas y cada una de sus heridas, tras muchos esfuerzos logre desenrollar el látigo y repararle la enorme franja que se había echo, el vocalizador no estaba tan dañado, pero él lo había forzado así que estaría ronco por un tiempo.

Storm Fire

Dalia, Dalia, sentí que Longart me ponía a recargar, no me importo, ya nada me importaba, no saldría vivo de aquí ahora lo sabía, Drock estaría esperándome para matarme y yo no se lo impediría quería encontrarme con Dalia y vivir juntos sin mas dolor y penas, todavía recuerdo esa lagrima, que derramo momentos antes de morir, seguramente sufría al igual que yo.

Desperté cuando el ciclo descanso casi llegaba a su fin, me pareció que no había descansado nada y que solo había cerrado los ópticos porque si. Longart me tendió la bandeja con los cubos de energon pero no me apetecían para nada, de echo me daban arcadas de solo verlos, me di la vuelta e intente volver a recargar, esa era la única manera de no encontrarme con la realidad, aunque hasta en sueños el dolor me perseguía.

Observe la figura de Dalia del otro lado de un precipicio, una vara muy fina nos conectaba a modo de puente, ella me llamaba a gritos, me dispuse a pasar olvidando mi temor a las alturas, cuando iba por la mitad la vara emitió un aterrador crujido y se partió, caí al fondo la oscuridad me tragaba mas y mas, esa sensación de vacío en mis tanques, el terror invadiendo mi procesador, mi vida pasando ante mi, Dalia arrodillada al borde viéndome caer, Dalia, Dalia.

-ahhhhh.-grite, pronto lo lamente, el vocalizador me ardió, Longart me miro preocupado.

-te pasó algo.-preguntó acercándose, negué con la cabeza y me acosté de nuevo.

El ciclo llegó a su fin y los guardias nos sacaron de la celda, me condujeron a mi mina, miré el pico con desgano, cruentos recuerdos asaltaron mi procesador, Dalia dándome la mano, dalia tirada en el suelo conmigo, no hice más que seguir viendo el suelo, completamente inmóvil. Una muy enojada voz me sacó de mi ensimismamiento.

-murió por tu culpa maldito.-me dijo Drock volteándome con violencia, pude ver que uno de sus ópticos estaba dañado, seguramente el dueño había tenido una pequeña conversación con el.-cuando termines aquí lamentaras haber puesto tus sucias manos sobre ella, te seguiré hasta la fundidora, no podrás huir con la muerte, porque te conozco y se que intentaras suicidarte algo así.

Tal como Drock lo dijo lo hizo me acompañó en cada uno de mis apesadumbrados viajes hasta la fundidora, ida y vuelta sin preocuparse por darme de latigazos, eso debió preocuparme, pero no mi procesador estaba tan encerrado en mi dolor que no me importó.

Cuando el ciclo llegó a su fin Drock cumplió su promesa, me golpeo sin piedad, me arrojaba contra el suelo como un muñeco, no hice el menor intento por defenderme, esa era mi forma personal de expiar mi culpa, esa culpa que oprimía mi chispa haciéndome sufrir de dolor.

-no te defiendes verdad.- de dijo Drock luego de tirarme por doceava vez al suelo.- sabes que es tu culpa si no la hubieras tocado como te dije esto jamás hubiera pasado, ella seguiría viva, pero nos la arrebataste.

-tu la mataste.-le acuse solo por tener algo que hacer.

-si tal vez pero todo fue ocasionado por ti.- me dijo dándome un golpe en el torso que me dejó sin aire.-dejémoslo hasta aquí, no quiero matarte.

Me condujo hasta mi celda y me empujo dentro, trastabillé pero no caí, Longart logró atraparme.

-de veras como le haces para volver así todos los ciclos.-dijo sentándome con cuidado en el suelo, comenzó a soldar las heridas, mi mente vagaba, pensando las palabras de Drock, analizándolas, y si era cierto y si por mi culpa la había matado, y si yo no le hubiera demostrado tanto afecto. Continúe divagando hasta mucho después que Longart terminó.

-te come.-me pasó mi ración del ciclo pasado, la ignoré.

-dalia me dijo que te cuidara y eso estoy intentando hacer pero tu con tu inanición me estas hartando.-me dijo algo furioso, yo solo me recosté en el suelo.

Así pasaron dos ciclos, Drock me golpeaba cada vez que tenía oportunidad, yo no comía y empezaba a sacar de las casillas a Longart.

-bien si no quieres comes allá tu.-me dijo la ultima vez.

Ese ciclo fue diferente, el ardor en mis tanques solo rivalizaba con el dolor de mi chispa, cuando llegue golpeado a la celda solo me deje caer, no tenia energías ni para estar de pie, Longart no me dijo nada sólo me reparó como de costumbre, aunque hubo un pequeño cambio, me puso en recarga.

Longart

Ya estaba harto, le prometí a Dalia que cuidaría de Storm y eso era lo que haría, le gustase o no. Lo primero que hice tan pronto llego fue repararle, pero antes de que se levantara le puse el programa-anestesia, no quería que opusiera resistencia a lo que iba a hacer. Busque una manguera plástica, de esas que utilizaba cuando alguien estaba completamente desenergizado, y se la conecte a uno de sus ductos, si esa era la única forma de darle energon lo haría, conecte la manguera a uno de los cubos de energon y esperé, sin embargo Storm despertó antes y…

Storm Fire

-¡no quiero energon ya te lo dije!- grite echo una furia, me arranque la manguera y me senté en la esquina contraria sobandome el brazo adolorido del brusco jalón, no, no había forma de sanar este dolor, pensé abatido, de repente me dieron arcadas y vomite todo el energon que había recibido.

-por Primus Storm ya basta.- me regaño Longart. Me enojé con él, y saque de mi subespacio una botella de veneno proveniente del planeta de los Quintesons.-no se te ocurra, suelta eso Storm, suéltalo.

Abrí la botellita, el líquido turquesa me dio la bienvenida con su malévolo brillo, la levante sobre mi cabeza y abrí la boca para beber hasta la última gota.