¡Advertencia!: Contenido sexual no tan explícito.

Los diálogos o narración en cursiva pertenecen a sucesos pasados. Si están separados por líneas horizontales, ocurrieron en diferente tiempo.


Un terrible silencio envolvía la biblioteca de la preparatoria y, lejos de ser un factor a favor de la concentración, Marron se encontraba agobiada y nerviosa hasta por el más mínimo ruido que se producía con el pasar de las páginas o el punteo del lápiz.

La rubia llevó el extremo de su lápiz a la boca, mordiendo el borrador que en él se encontraba. Por más que pensaba, repasaba y comprobaba, no tenía seguridad de que sus ejercicios de cálculo estuvieran impecables, aunque sus procedimientos la llevaran siempre al mismo resultado. Y no sólo ella estaba en la misma situación, también sus amigas, con quienes había acordado reunirse muy temprano por la mañana del sábado para apoyarse en la resolución de la tarea que el profesor Mataya había entregado.

Podía pedir ayuda a Trunks para que revisara sus ejercicios, pues sabía que él no se molestaría, sobre todo, porque se había ofrecido a hacerlo; pero se avergonzaba de recurrir a él con frecuencia para que le explicara una y otra vez cómo resolver las benditas fórmulas que tantos problemas le habían causado durante ese año de preparatoria y que aún no lograba comprender a la perfección.

ꟷNo puedo creer que estemos un sábado en la mañana metidas en la biblioteca de la escuela haciendo esto, cuando pudimos haber dormir plácidamente hasta el mediodía ꟷse quejó Henna, cerrando el cuaderno que tenía frente a ella, encima de la mesa.

Daisaka resopló e imitó a su amiga.

ꟷDetesto la clase de cálculo ꟷafirmó la chica, haciendo el cuaderno hacia un lado.

ꟷYo también ꟷconfesó Marron, en voz bajaꟷ. Deberíamos tomar un descanso ꟷsugirió.

ꟷEstoy de acuerdo con Marron ꟷaceptó Henna.

ꟷDefinitivamente lo necesitamos ꟷagregó Daisakaꟷ. Deberíamos ir a la cafetería y comer algo ꟷpropuso.

ꟷPerfecto ꟷseñaló Hennaꟷ. Vayamos ꟷpersuadió.

Marron sonrió y asintió con desespero. Ella también se encontraba hambrienta y podía asegurar que hasta más que sus dos amigas ya que, la noche anterior, había llegado tarde a casa con la excusa de que todos sus compañeros y ella habían celebrado el cumpleaños de una de las chicas de su salón de clases en una pizzería, por lo cual, se suponía había cenado en dicho lugar; cuando la verdad era que ella y Trunks habían pasado casi toda la tarde haciendo el amor, sin salir de la habitación de él.

Su estómago pedía a gritos lo que fuera y, cuando comenzó a leer el menú de la cafetería de la escuela, no paró de gruñir, imaginando saborear los bocados de comida cuando le entregaran su plato. Ordenó un par de huevos revueltos, con una orden de tostadas de pan y un jugo de naranja; sus amigas solicitaron lo mismo y se dispusieron a charlar, esperando a que sus almuerzos estuvieran listos.

ꟷ¿Qué harán después de salir de aquí? ꟷpreguntó Henna, con interésꟷ. Yo dormiré un poco e iré a una fiesta por la noche.

ꟷIré al cine con mi novio ꟷrespondió Daisakaꟷ. Y supongo que después iremos a su casa ꟷrio por lo bajo, sonrojándose.

ꟷYo pasaré la tarde en mi casa ꟷenunció Marron.

ꟷ¿No quieres acompañarme a la fiesta, Marron? ꟷpropuso Hennaꟷ. Daisaka tendrá su propia fiesta bajo las sábanas ꟷbromeó, con un ápice de picardíaꟷ. Así que tú y yo podríamos ir a divertirnos.

ꟷGracias, Henna, pero no tengo permiso de ir a fiestas por lo que ocurrió la otra vez ꟷexplicó Marronꟷ. Le conté a mi mamá y me prohibió ese tipo de salidas.

ꟷ¿Y por qué se lo contaste? ꟷcuestionó Daisaka, intrigadaꟷ. Quiero decir, si sabías que era algo malo, ¿por qué no lo ocultaste?

ꟷNo podía callarlo ꟷafirmóꟷ. Y si mi mamá me veía preocupada o pensativa, tarde o temprano se enteraría por su cuenta y me iría peor. Además, si no le decía cómo habían pasado las cosas, la creía capaz de ir con Bra y Pan para exigir una explicación.

Habían pasado casi dos meses desde aquella fiesta que Marron consideraba de la discordia. Luego de su enfrentamiento con Bra y Pan, no les había dirigido la palabra y viceversa; tal parecía que ninguna pensaba ceder. Por su parte, la rubia seguía molesta con ellas, quienes no aceptaban parte de su culpabilidad, mientras que, conociendo al otro par de chicas, nunca admitirían su error con tal de no quebrantar su orgullo.

Por otro lado, ella y Trunks estaban más unidos que nunca. Luego de pasar su primera noche juntos, habían seguido muchas otras ocasiones, recurriendo siempre al departamento del chico de cabello lila, donde gastaban sus tardes entregándose uno al otro.

Respecto a las marcas en el cuerpo de Marron, habían desaparecido unos cuántos días después. Trunks se había mostrado muy agobiado por dejar aquellos moretones en su piel, incluso, le había confesado que, en el pasado, había ocurrido lo mismo con otras chicas, quienes desconocían su verdadero origen y se asustaban más de la cuenta con los hematomas que, de repente, aparecían en alguna parte de su anatomía.

Marron salió de sus pensamientos y observó el rostro de Henna, quien parecía sorprendida con lo que había escuchado unos segundos atrás.

ꟷTu mamá me da algo de miedo ꟷconfesó la chica, luego de conocer un poco más sobre cómo era la madre de su amiga.

ꟷNo eres la primera persona que me lo dice ꟷMarron rió, aceptando lo que Número 18 provocaba en las demás personas.

ꟷSupongo que es normal ꟷDaisaka se encogió de hombrosꟷ. Mi mamá intuye todo lo que hago a sus espaldas, pero creo que aún no se da cuenta que a veces miento para estar a solas con mi novio ꟷvolvió a reír por lo bajo.

Marron se unió a la risa de Daisaka, pero pronto frunció los labios, pensando en cuántos meses llevaba mintiendo a sus padres con pretextos tontos con tal de ver a Trunks. Todo el tiempo se excusaba usando la tarea o trabajos escolares como el motivo que la mantenía mucho tiempo fuera de casa y, recientemente, había agregado algunas salidas con amigos de la preparatoria como parte de la lista de engaños que decía a sus padres. Sabía que su comportamiento no era correcto, y mucho menos el de una señorita que aparentaba ser recatada y que era el orgullo de su familia.

La orden de almuerzos de Marron, Henna y Daisaka por fin estuvo lista. Las tres chicas comenzaron a comer apresuradamente, no porque tuvieran el tiempo encima, sino porque su cuerpo exigía ser alimentado lo antes posible. Los platos quedaron vacíos en cuestión de minutos y se pusieron de pie para regresar a la biblioteca en donde debían continuar resolviendo los tediosos ejercicios de cálculo.

Mientras las chicas caminaban por uno de los pasillos, una penetrante mirada oscura se clavó en Marron, provocando que la rubia se percatara de ello, sólo para encontrarse con Pan, quien, sin ninguna expresión, observaba su andar. Decidió no tomarle importancia y siguió caminando, como si nada hubiera pasado; en esos momentos que su mente sólo estaba concentrada en la tarea, no quería desviarla para pensar en alguien que se hacía llamar su amiga y no recibía respeto alguno de su parte.

Las tres amigas entraron a la biblioteca y buscaron una mesa desocupada. Tomaron asiento y, durante otro par de horas, se dispusieron a trabajar, finalmente terminando los ejercicios de la clase del profesor Mataya. Cuando sintieron libertad, salieron del lugar y charlaron durante unos cuántos minutos más, antes de despedirse y retirarse, hasta encontrarse nuevamente el lunes por la mañana en la escuela.

Marron salió de la preparatoria y desencapsuló su auto, dispuesta a regresar a casa, sin embargo, una llamada de Trunks la interrumpió.

ꟷ¡Trunks! ꟷsaludó entusiasmada, dibujando una sonrisa con sus labios.

ꟷHola, mi amor ꟷTrunks devolvió el saludoꟷ. ¿Cómo van los ejercicios de cálculo? ꟷcuestionó, sabiendo que pasaría parte de la mañana y el mediodía con sus amigas, resolviendo la tarea.

ꟷTerminamos hace un rato ꟷrespondió, entrando a su auto y cerrando la puerta del mismo.

ꟷ¿En verdad? ꟷsonrió de lado, recargándose en el marco de la puerta de su habitaciónꟷ. Y… ya que estás libre… ¿no te gustaría venir un rato? ꟷpropuso Trunks, refiriéndose a su departamento.

Las intenciones de Marron habían sido las de llegar a su hogar luego de terminar su tarea, como había quedado con sus padres, pero la tentación de ir con Trunks era grande y, aunque fuera sólo un poco de tiempo, deseaba verlo.

ꟷLlego en unos momentos ꟷaceptó Marron, encendiendo su vehículo.

La chica colgó la llamada y salió del estacionamiento de la preparatoria rumbo al edificio en donde Trunks vivía. El tráfico era el habitual en la ciudad, pero el día era precioso, digno para pasear por el parque junto a su novio, sin embargo, eso tendría que esperar, ya que debía regresar temprano a casa, pues aún tenía muchos deberes hogareños y escolares qué hacer.

Al llegar al edificio, guardó su auto en la cápsula y, a su vez, la guardó en su mochila. Entró a la recepción y saludó al guardia que ya era conocido para ella, registró su nombre en el libro de visitas y luego se dirigió al ascensor para subir hasta el octavo piso, en donde se situaba el departamento de Trunks.

Marron tocó el timbre de la puerta y su novio abrió de inmediato. Al dar el primer paso hacia el interior del departamento, el chico la tomó de una mano y la atrajo hacia él, besándola fugazmente en los labios, provocando que una sonrisa tímida se formara en el rostro de la rubia. Ella lo abrazó y escondió su cara entre la curva del cuello de Trunks, causando un cosquilleo instantáneo en su novio, debido a la respiración que chocaba contra su piel.

ꟷHola ꟷsaludó Marron,, separándose del cuerpo de Trunks.

ꟷHola ꟷrespondió el chico, sonriendo de ladoꟷ. ¿Cómo te fue en la preparatoria?

ꟷBien ꟷafirmóꟷ. Con los ejercicios, no tan bien ꟷMarron soltó una ligera risa.

Trunks se unió a ella, pues sabía a lo que se refería. La chica seguía dudando de sus conocimientos para la resolución de problemas de cálculo, pero no entendía por qué, cuando estaba seguro que ella había mejorado debido a que él llevaba semanas ayudándola.

ꟷ¿Quieres que los revise? ꟷse ofreció amablemente.

Marron asintió y tomó la mochila que llevaba en sus hombros. Sacó el cuaderno de ejercicios de la materia y lo abrió justo en la página donde comenzaba la tarea que el profesor había dejado para el fin de semana. Trunks tomó asiento en la mesa y ella lo hizo, justo al lado de él.

El chico dio una vista rápida a las hojas y luego regresó a la primera, para pasear sus ojos por ella, corroborando los resultados que su novia había obtenido en cada uno de los problemas.

Marron observaba a Trunks, completamente embelesada. Se sentía afortunada de tener a su lado a un chico que la apoyaba en todo, especialmente en sus estudios, cosa que, hasta donde tenía entendido, no sucedía regularmente, pues alguna vez había escuchado la conversación de unas chicas de su grupo que se quejaban de tener novios despreocupados por lo que ellas tuvieran que hacer en la escuela, y que, en su lugar, las persuadían para no cumplir con los deberes de la misma, ya que exigían que pasaran más tiempo a su lado, en lugar de dedicarlo a la preparatoria.

Pero Trunks era todo lo contrario. Él le había reiterado en distintas ocasiones que admiraba el esfuerzo que ella hacía al no darse por vencida con las materias de historia y cálculo, que representaban una pesadilla. Además, su novio siempre le daba palabras de aliento para no rendirse y seguir adelante para sacar los problemas a flote.

Mientras Trunks observaba el cuaderno de Marron, la visualizó de reojo y la atrapó mirándolo con dulzura. Trató de que eso no lo desconcentrara y siguió repasando mentalmente los procedimientos que ella había realizado, percatándose de que no había errores en sus ejercicios.

ꟷWow ꟷexclamó Trunks, pasando el cuaderno a Marron.

La rubia parpadeó, tratando de comprender lo que Trunks había querido decir.

ꟷ¿Podrías explicarme lo que esté mal, por favor? ꟷpidió avergonzándose, mordiendo su labio inferior.

ꟷNo tengo nada qué explicar ꟷaclaróꟷ. Todo está bien.

Marron alzó ambas cejas, sorprendida.

ꟷ¿En verdad? ꟷcuestionó dudosaꟷ. ¿Todo está bien?

ꟷSí ꟷsonrió Trunksꟷ. Después de todo, todas esas lecciones clandestinas han valido la pena ꟷafirmó, riendo por lo bajo.

Aunque últimamente pasaban más tiempo de lo normal enredados entre las sábanas, en algunos momentos, Trunks se había dedicado pacientemente a explicar a Marron lo que el profesor Mataya no hacía, comprobando el fruto de sus esfuerzos.

ꟷ¡Muchas gracias, Trunks! ꟷMarron se abalanzó hacia su novio, abrazándolo por el cuello.

Él chico no respondió verbalmente su agradecimiento, pero la estrechó entre sus brazos, y luego besó su frente con suavidad. Luego de aquello, la tomó de las piernas, acomodándola encima de su regazo para tenerla aún más cerca y poder acariciarla con las yemas de sus dedos.

Lejos de llevar aquella escena a otro nivel más privado o lujurioso, Marron sonrió y Trunks hizo lo mismo.

¿Quién diría que, en algún momento de su vida, ambos estarían compartiendo sus días queriéndose de aquella forma? Era una completa locura; ¡y vaya que lo era! Lo que ambos experimentaban con mirarse fijamente a los ojos no podía describirse con palabras; esa sensación iba más allá de lo que las personas conocían y, ni siquiera ellos sabían con exactitud lo que era.

Su felicidad se resumía a un simple roce de manos o un casto y fugaz beso que terminaba por convertirse en una sonrisa. Al parecer, eso era el amor; el que desafiaba todas las leyes, diferencias y prejuicios de la sociedad.

No se trataba de una atracción que había surgido espontánea e inesperadamente en una noche. Se trataba de un lazo afectuoso y comprensivo, en el que revelaban sus secretos y encontraban un hombro como consuelo de sus males.

Trunks llevó una mano a la mejilla de Marron y acercó su rostro para besarla lenta y delicadamente. La rubia descansó sus manos en los hombros de su novio y luego las unió por detrás de su cuello, mientras que él llevó su tacto a las caderas de la chica, presionando ligeramente en ellas, para apegarla más a su cuerpo.

La pareja detuvo su beso y permanecieron con los ojos cerrados; juntaron sus frentes, rozando la punta de su nariz, una con la otra. Dejaron que el silencio los abrazara y así poder escuchar los latidos de su corazón, retumbando contra su pecho, sincronizándose entre sí.

De pronto, aquel apacible momento, trajo otro a la memoria de Marron, uno, en el que Trunks era el protagonista y ella una pequeña inocente que había quedada encantada con él.


Bulma Briefs organizaba las mejores fiestas que sólo la Capital del Oeste podía imaginar. Sin embargo, cuando se trataba de celebrar con sus amigos, no había límites con tal de complacerlos y, ella misma, quedar satisfecha.

El motivo de la reunión no era otro más que convivir por la amistad y pasar un buen rato juntos, por ello, la brillante mujer había decidido armar un festejo en donde la comida no tuviera fin y la música sonara toda la noche sin parar.

Si bien, los adultos se habían dedicado la mayor parte del tiempo a bailar, cantar y beber alcohol, los más jóvenes de la fiesta se habían divertido como tradicionalmente lo hacían; jugando bromas y metiéndose en problemas con los demás.

Goten, Trunks y Marron habían pasado una velada inolvidable brincando y corriendo por todo el patio de Capsule Corp, hasta terminar rendidos, especialmente el hijo menor de los Son, quien se había quedado profundamente dormido en la rama de uno de los árboles del lugar.

Por su parte, Trunks se encontraba solo, vagando por el patio mientras se alejaba de la fiesta y buscaba un lugar lejos de los molestos adultos. Tomó asiento a la orilla de un pequeño lago situado en aquel inmenso jardín y comenzó a sentirse aburrido sin su compañero de aventuras, por lo que formó una pequeña esfera de energía con uno de sus dedos y la pasó de una mano a otra para jugar con ella, como una pelota. Si bien, aquello no era tan divertido, al menos tenía con qué entretenerse.

De pronto, escuchó el crujido de una hoja detrás de él y volteó rápidamente para conocer el origen del ruido, descubriendo que se trataba de su pequeña amiga, quien lo observaba con asombro.

ꟷ¿Qué haces aquí? ꟷpreguntó Trunks, a la defensiva.

ꟷVi algo que brillaba y quería saber qué era ꟷsonrió Marron, acercándose a la esfera de energía que el niño tenía entre manos.

ꟷ¡No te acerques! ꟷexigió Trunks, desviando sus manos de la vista de la niñaꟷ. Te puedes lastimar.

Marron parpadeó e ignoró a Trunks, dando un par de pasos al frente para poder apreciar mejor el brillo de aquella energía. El niño cedió, aceptando que la pequeña rubia no era tan tonta como para intentar tocar la esfera, por lo que la colocó delante de su rostro y luego la desapareció.

Tan pronto suprimió lo que había entre sus manos, salió volando del lago, dejando a la niña en absoluta soledad.


Ahora, en el presente, recordaba cuán sorprendida había quedado con la habilidad que su ahora novio tenía la dicha de poseer. Y, como en aquel viejo recuerdo, sonrió con inocencia.

ꟷ¿Sucede algo? ꟷcuestionó Trunks, percatándose del cambio de expresión en Marron.

ꟷ¿Recuerdas esa ocasión en que te vi hacer una esfera de energía con las manos? ꟷrespondió con otra pregunta, tomándolo por sorpresa.

Trunks alzó ambas cejas.

ꟷSinceramente, lo había olvidado ꟷadmitió.

Marron rió por lo bajo y bajó del regazo de Trunks. Colocó sus manos detrás de la espalda y lo miró a los ojos.

ꟷ¿Podrías hacerlo otra vez? ꟷpidió dulcemente.

El chico formó una sonrisa de lado y asintió, poniéndose de pie. Hacía mucho tiempo que no usaba su ki para expulsar energía, por lo que al principio la sensación le resultó extraña; sin embargo, con mucha facilidad, formó una esfera entre sus manos, tal como en aquella ocasión, aproximadamente 14 años atrás.

Con la misma fascinación que cuando niña, Marron admiró aquella resplandeciente luz que emanaba de la palma de las manos de Trunks, impresionada por el increíble poder que poseía y que lo hacía un chico sumamente diferente al resto.

Trunks desapareció la esfera de energía y luego sonrió a su novia, percatándose de lo feliz que la había hecho con un detalle tan sencillo que parecía trascender a pesar de los años que habían pasado.

Por su parte, Marron no pudo evitar comparar su recuerdo de la infancia con el suceso que había ocurrido instantes atrás. Trunks había cambiado radicalmente, dejando de ser un niño malcriado, impulsivo y, en ocasiones, bravucón, a un adulto pacífico, comprensivo y cariñoso. Y, pensándolo bien, ella seguía siendo la misma chica tímida, curiosa, que se deslumbraba ante las pequeñas cosas de la vida.

ꟷ¿En qué piensas? ꟷcuestionó Trunks, sacándola de su embelesamiento.

ꟷEn nada ꟷmintió, sonriendoꟷ. ¿Por qué?

Trunks mordió su labio inferior y se acercó a ella para tomarla por la cintura.

ꟷPorque… yo sí estoy pensando en algo ꟷsusurró muy cerca de su rostro.

Marron soltó una risilla juguetona, comprendiendo a la perfección la insinuación de su novio, quien deslizó sus manos al prominente trasero de la rubia, posando su tacto con firmeza.

ꟷTrunks… ꟷlo llamó, sonrojándose, como si alguien pudiera observar lo que estaba pasando.

ꟷNecesito hacerte el amor ꟷpidió murmurando, como si se tratase de una urgencia.

Y Marron quería que lo hiciera; ella también lo necesitaba.

El chico besó los labios de su novia y, con delicadeza paseó sus manos por la espalda de Marron, provocando que toda su piel se erizara, dándole textura a aquella zona. La chica simplemente descansó sus manos en los hombros de Trunks, dejándose querer por las caricias que estaba recibiendo.

Antes de continuar y terminar encima de la mesa del comedor o en contra de una de las paredes de la sala, como ya había pasado anteriormente, Trunks tomó a Marron y caminó con ella hacia la habitación, donde sus vestimentas fueron a parar directamente al suelo en cuestión de un parpadeo.

Los gemidos de Marron no se hicieron esperar en cuanto Trunks posicionó su rostro en medio de las piernas de la rubia, quien temblaba por el delirio que el chico siempre provocaba en ella cuando pasaba su lengua por aquel lugar.

Por su parte, Marron no se quedó atrás y ofreció a su novio el mismo placer que él le había regalado, causando que terminara antes de lo previsto. Sin embargo, ansiaban por sentir la unión de ambos cuerpos, fundiéndose uno en el otro, experimentando la gloria, hasta ascender al paraíso. Y así fue.

Para cuando menos lo acordaron, Marron yacía encima de Trunks, quien la abrazaba posesivamente con un solo brazo, mientras repartía besos por su cabello, frente y mejillas.

ꟷMe haces cosquillas ꟷreplicó la rubia, entre risas.

ꟷDe eso se trata ꟷrespondió el chico, terminando por besar la punta de su narizꟷ. No sabes cuánto daría por tenerte así, conmigo… a diario.

Marron abrió los ojos de par en par, analizando lo que Trunks acababa de decir. ¿Eso era una propuesta para vivir juntos, para casarse, o una simple fantasía? Pensar en construir un futuro juntos parecía una idea descabellada para ella, ya que llevaban muy poco tiempo como una pareja y no sabían lo que el destino les deparaba, pero… ¿en realidad él tenía en mente unir sus vidas de alguna manera?

ꟷ¿A qué te refieres? ꟷpreguntó la chica, temerosa, pero deseosa de una respuesta.

Trunks se removió debajo de ella y la chica prefirió hacerse a un lado para enderezarse contra el respaldo de la cama, mientras se cubría con ayuda de la sábana del colchón. El chico solo cubrió la parte de su entrepierna y aclaró su garganta, preparándose para hablar.

ꟷNo quiero asustarte ꟷadvirtióꟷ, y mucho menos presionarte o hacerte sentir incómoda, pero… ꟷTrunks tomó una mano de Marron y comenzó a jugar con sus dedosꟷ. Me gustaría que, en un futuro, tu y yo estemos compartiendo todos estos momentos día con día.

No estaba asustada; sino, lo que seguía. Le aterraba la idea de que Trunks pensara en planear un futuro a su lado porque aún, cuando él le había demostrado lo contrario, temía que llegara el día en que él se hartara de ella y buscara satisfacer su vacío con alguien más.

ꟷNo digas eso… ꟷpidió Marron, en un susurroꟷ. Tal vez puedas arrepentirte.

Trunks asintió y chasqueó la lengua. Sabía que Marron aún se encontraba tratando de superar la etapa de competir con mujeres que no existían, pero, ¿cómo le hacía entender que ella era la única que él quería?

ꟷTe amo ꟷsoltó Trunks, repentinamente.

ꟷ¿Qué?

¿Había escuchado bien? ¿Trunks la amaba? Esas palabras pertenecían a las ligas mayores y estaba segura de que ella aún no las alcanzaba como para que él las pronunciara como si nada pasara.

ꟷDije que te amo ꟷreafirmó Trunksꟷ. Sé que es rápido y no pretendo que tú lo digas si no lo sientes, pero necesitaba que lo supieras. Mis sentimientos no están equivocados si es lo que estás pensando ꟷadvirtióꟷ. Estoy seguro de lo que siento y creo que te lo he demostrado.

Y no se equivocaba. Con sus acciones, Trunks le había demostrado cuán importante era para él, apoyándola con las decisiones que tomaba sobre su vida personal, escolar y familiar, escuchando cada una de las quejas y problemas que la agobiaban, acuñándola entre sus brazos cuando lo único que necesitaba era sentirlo a su lado; mostrándole que, para él, no había otra mujer más bella, ni otra que mereciera su amor.

Probablemente la vida, el destino, la alineación planetaria o cualquier otra fuerza, había conspirado a su favor y, durante aquella noche de luna llena, habían quedado flechados para siempre, consignados vivir una pasión que nunca se hubieran imaginado.

ꟷNo quiero que te sientas presionado por lo que tenemos o hacemos ꟷseñaló Marron, acariciando la mejilla de Trunksꟷ. Sólo quiero que me quieras como yo lo hago ꟷsusurró contra sus labios.

Trunks acomodó a Marron encima de su regazo, posicionando sus piernas a lado de las suyas. La tomó de la cintura y echó un vistazo rápido desde sus pechos hasta sus ojos, admirando la fina y esbelta figura de su novia.

ꟷEn verdad, no sabes cuánto deseo que esta sea mi vista diaria ꟷsonrió bromeando, dando espacio a Marron para que definiera lo que en verdad sentía en esos momentos.

Marron le devolvió la sonrisa y esparció besos por todo el rostro de Trunks, provocando que la llama que recién habían apagado, volviera a reavivarse, sin embargo, fueron interrumpidos por el ruido de uno de sus celulares.

De inmediato, Marron reconoció que se trataba del suyo y logró alcanzarlo del buró al lado de la cama, palideciendo al ver el número de su madre en la pantalla del teléfono.

ꟷEs mi mamá ꟷtitubeó la rubia, apretando el aparato entre sus manos.

ꟷContesta ꟷpropuso Trunks.

ꟷNo ꟷafirmó, temerosaꟷ. Es mejor que me vaya, ya es tarde y se suponía que debía regresar hacer un par de horas ꟷpronunció apresurada, jalando la sábana de la cama para cubrirse.

ꟷHey, Marron ꟷTrunks la llamó, tomando sus calzoncillos del suelo para ponérselosꟷ. Tranquila.

ꟷTrunks, debo apurarme ꟷrespondió, abrochando su sostén.

ꟷLo sé, pero… antes quiero que me escuches ꟷla tomó por los hombros, percatándose de la preocupación que había en su miradaꟷ. Tal vez ya es tiempo de hablar con nuestros padres sobre nuestra relación.

ꟷ¡No! ꟷprotestó la chica, desconcertando a Trunksꟷ. Si mis papás se enteran de lo nuestro… No tendríamos la oportunidad de pasar tanto tiempo a solas. Tú sabes a lo que me refiero.

ꟷDe acuerdo ꟷafirmóꟷ. Haremos las cosas como tú quieras, pero… por favor, guarda la calma.

Marron asintió y terminó de vestirse. Salió del departamento de Trunks, despidiéndose de él con un beso corto, mientras salía corriendo para desencapsular su auto en la vereda de la calle.

En contra de los límites de velocidad, condujo acelerando más de la cuenta y, en cuestión de minutos, llegó a su hogar, completamente nerviosa, temiendo de lo que sus padres, especialmente su madre, pudiera decirle.

Abrió la puerta de la casa y dejó sus zapatos en la alfombra de la entrada, tomando sus pantuflas para buscar a sus padres en alguna parte del lugar.

Un ruido en la cocina la llevó a averiguar quién se encontraba allí, observando a su padre beber una taza de café, como cada tarde.

ꟷHola, papá ꟷsaludó con timidez, a pesar de saber que no tendría ningún problema con élꟷ. Ya regresé.

ꟷ¡Hola, mi vida! Me alegro ꟷsaludó con regocijoꟷ. Como no contestabas, tu madre y yo ya estábamos comenzando a preocuparnos por ti ꟷconfesó con tranquilidad.

ꟷNo tienen de qué preocuparse ꟷafirmóꟷ. Les dije que fui a hacer una tarea de cálculo a la biblioteca de la preparatoria y en ese lugar no puedo utilizar el teléfono.

ꟷMenos mal ꟷrió el hombreꟷ. Ya estaba empezando a imaginar que te habías ido por ahí con algún muchacho ꟷinsinuó con un tono burlesco.

Marron soltó una risa nerviosa y negó con la cabeza, mientras una enorme culpabilidad caía encima de ella y trataba de disimular que su padre estaba en lo correcto.

ꟷQuédate tranquilo ꟷenunció la chica.

ꟷLo estoy ꟷseñalóꟷ, pero… ¿sabes? Me he negado a aceptarlo, sin embargo… ya eres toda una mujer, Marron ꟷconfesó su padre.

El corazón de Marron se removió luego de escuchar las palabras de Krilin, quien la miraba con ternura, admitiendo finalmente que su pequeña ya no lo era más.

ꟷPapá… ꟷMarron lo llamó.

ꟷDesde hace mucho tiempo quería tocar este tema contigo ꟷse adelantó a decirꟷ. Me duele reconocer que algún día llegará un hombre que signifique todo para ti y eso querrá decir que no seré más el hombre de tu vida ꟷbromeó, rascando su nucaꟷ. No debo ponerme celoso, porque sé que igual seguirás queriéndome; pero me preocupa que, cuando ese día llegue, no tengas la confianza suficiente de acercarte a mí y decírmelo. Eres mi única hija, lo que más amo en este mundo y, en el peor de los casos, daría mi vida por ti cuántas veces fueran necesarias y puede que no posea la misma fuerza que hace unos años, pero lucharía con mis propias manos para protegerte de cualquiera que no merezca tu amor.

Las lágrimas de Marron no paraban de deslizarse por sus mejillas y desembocar en sus labios o barbilla. Su padre significaba todo para ella y, últimamente, lo había descuidado demasiado, al igual que a su madre; las dos personas que se habían dedicado a amarla y protegerla desde el día que llegó al mundo. Todo indicaba que el hombre de su vida ya había llegado, pero aún no tenía el valor suficiente para confesárselo a su padre y, mucho menos, a su madre.

Sin importar nada, Marron se lanzó a su padre, abrazándolo por el torso y escondió su rostro en el pecho del hombre que, involuntariamente, la había sumido en un llanto. Pero ella no era la única pues, a lo lejos, en la oscuridad del pasillo, Número 18 observaba la escena, frunciendo los labios, al tiempo que trataba de reprimir un sollozo, producto de las confesiones de su esposo hacia su hija.


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