Cap. 10 (11v0 intento de subir)
Un ruido cerca de ellos hizo voltear a ver de dónde provenía. Desde un carro negro, una persona de conductor tocaba el claxon mirando a dirección al grupo de amigos. En primera instancia no reconocían al conductor hasta que esté bajo el cristal de la portezuela y Adrien por fin pudo notar quien era.
-Es mi papá-.
Marinette reflejo enseguida sorpresa y un poco de temor, Adrien le tomo de la mano y la llevo rumbo a su padre, mientras que la otra pareja de amigos los seguía detrás.
Gabriel Agreste bajo enseguida del automóvil, tenía la expresión seria como siempre, pero se relajo al divisar que su hijo venia tomado de la mano con su novia. Estos pocos días estuvo pensando en la discreta y mejor manera de manejar los medios de comunicación, no temiendo por él sino por la joven pareja.
-Buenas tardes papá-.
La voz de su hijo lo saco de sus pensamientos.
-Buenas tardes Sr Agreste-.
Pero el coro a tres voces lo hizo casi esbozar una sonrisa que trato de reprimir. Ver a los amigos de su hijo, tan serios y tratando de comportarse era algo realmente tierno, aunque le preocupaba un poco inspirarles tanto temor.
-Buenas tardes hijo, jóvenes-. Trato de hacer su voz lo mas relajada que el podía. Tras intentarlo, miro a su hijo y a su nueva nuera, que se notaba preocupada. Antes de alguno de ellos hablara, iba a ir a ver a alguien de la escuela.
-Adrien, espérenme aquí. Tardare máximo 20min-. Sin esperar respuesta se adentró al colegio, él ya tenía una cita prevista en el lugar.
El Sr. Damocles ya lo estaba esperando afuera de su oficina y con un asentamiento en la cabeza, ambos adultos pasaron para hablar.
-Buenas tardes director. Estoy seguro que sabe muy bien mi urgencia por verle-.
-Tengo una leve idea del porque Sr Agreste, por favor tome asiento-. El director no sabía que tanto o que tan poco sabia el padre de su alumno de esta situación, así que lo miro esperando a que este continuara.
-Muy bien, el tema es la Srta. Dupain y mi hijo. Yo me encontraba de viaje cuando todo se supo, así que se meramente lo básico referente a la relación que dicen tener y el acontecimiento que se produjo-.
-Bueno Sr Agreste, lo esencial del asunto ya lo sabe. La Srta. Marinette se presento junto con el joven Adrien y los padres de la primera para ambos darnos la noticia. Yo, no se que tan enterado esta usted acerca del reglamento escolar acerca de estos casos-.
Gabriel lo miro expectante, intenta recordar si sabía dicha información. El director continúo explicándole.
-El reglamento indicaba la expulsión de la joven al momento de la institución enterarse, esta se modifico un poco al expulsar también al joven que participo en el acto ya que era algo discriminatorio para la joven alumna. Claro está, si la pareja de la alumna es de esta institución-. El directo se detuvo de hablar al sentir la pesada mirada del Sr Agreste. Y se apremio a continuar lo mas pronto posible con el dialogo.
-Pero en los últimos años, no ha pasado un hecho similar…-
-Hasta ahora-. Completo Gabriel.
El directo le miro. -Así es. Como comprenderá los colegios no se pueden permitir este tipo de conductas y menos en alumnos tan jóvenes, estas sanciones no se aplican en universidades porque estos ya son mayores…-
El rubio que estaba en la esa oficina simplemente no quiso continuar escuchando una justificación tan carente de valides.
-director Damocles, me quiere dar a entender que ahora mismo mi hijo y su novia ¿son expulsados de la escuela? -.
El cuestionado solo sonrió y negó con la cabeza.
-No, ellos no serán expulsados de la institución, al contrario-. Este pudo ver el rostro contrariado de Agreste así que le termino aclarando las cosas.
-Si bien, lo que hicieron está mal y no están en la edad de hacer ese tipo de cosas, ya sea por la madures mental y física de ambos. Ellos vinieron directamente conmigo y como le había dicho, con los padres de la joven, a decir la situación en la que estaban. Esto no es un premio sino un respaldo por parte mía y de la institución. Disculpe mi sinceridad Sr Agreste, pero en otras circunstancias, un joven con la posición de su hijo hubiera optado por el camino fácil llevándose consigo a una joven tan sencilla y cálida como la señorita Dupain-.
El otro adulto ahí, sabía a qué camino fácil se refería y quería creer con seguridad que ese pensamiento no paso por la cabeza de ambos jóvenes, porque los conocía y podía ver que ellos no serian capaces de algo así.
-Gracias por confiar en ellos-.
Si el Sr. Damocles se sorprendió por lo dicho, no lo reflejo en su rostro, con un gesto de afirmación aceptaba las palabras del Sr Gabriel.
Pasaron los minutos y la conversación siguió otro rumbo, pero siempre con respecto a los jóvenes.
A las afueras del colegio los 4 amigos seguían ahí. Desde que les dejo el Sr agreste, todos estaban consientes de con quien estaría hablando allí dentro por consecuente estaban tratando de calmar a Marinette distrayéndola con temas que en cualquier otro momento ella prestaría atención y participaría, pero hoy no.
Todos miraban hacia la entrada de la escuela, por eso pudieron divisar la salida del padre de Adrien, del director y de la Srta. Bustier, que en algún momento de la reunión se unió a ellos. Cuando sintieron la mirada de los adultos, se cuadraron como soldados haciendo reír a su profesora, suspirar al director y sonreír, por fin, al Sr Agreste.
Una vez con los jóvenes, el adulto ahí se les quedo mirando seriamente, hasta que suspiro algo cansado.
-Vamos chicos, creo que es buena hora para ir a almorzar-. La invitación iba para los 4 ahí presentes, pero en el fondo sabia que la otra pareja no aceptaría.
-Mu...muchas gracias, pero…pero-. Nino miro a Alya esperando un poco de ayuda.
-Tenemos tarea en equipo-. Mentira básica que siempre resulta.
Gabriel los miro con incredulidad, pero al final hizo como que les creía.
-De acuerdo, en otra ocasión será-. Se despidió amablemente cosa que sorprendió a los presentes. La pareja se despidió tomando rumbo contrario al de ellos.
Se dirigió nuevamente a la pareja que le preocupaba. Se acerco a ellos, pero principalmente a la azabache.
-Marinette. ¿me permites tutearte? -.
Esta no miraba para nada al rubio adulto hasta que le escucho decir lo anterior, le miro y con un leve movimiento con su cabeza le dijo que sí.
-Muy bien Marinette. Tranquilízate por favor-. Apoyo su mano en el hombro de la joven. -Estoy para apoyarles-. Y volvió a regalarle ahora a ambos, una sonrisa cálida, de un padre… como una que hace tiempo Adrien no veía.
La ojiazul sintió como los ojos se empezaban a llenar de lagrimas y para el ojiverde era maso menos la misma sensación mas un nudo en la garganta al retenerlas también.
-Vamos, como les dije, es hora de comer y tu no puedes dejar pasar muchas horas entre comidas-.
Un poco más relajados entraron al automóvil, ya no había tensión alguna entre los tres y el silencio que se instaló no fue incómodo. Sirvió para que los presentes se tranquilizaran y pensaran la manera en cómo se desarrollaría de manera favorable para todos los siguientes meses cruciales para todos.
A los minutos llegaron a uno de los restaurantes favoritos de los agrestes, Epicure. Realmente el gusto distaba que fuera por la comida, era por los jardines internos del restaurante. Por otro lado, para Marinette era la segunda vez de visitarlo. La primera fue hace unos cuantos meses atrás, cuando sus padres la llevaron con ellos para celebrar un aniversario mas de bodas.
Cuando llegaron no les sorprendió a la pareja ver que ya había una reservación a nombre de Gabriel Agreste. De inmediato les condujeron hacia una mesa interna pero muy cerca y con una vista privilegiada de los jardines internos.
-Marinette, siéntete libre de pedir lo que gustes-.
-Gracias Sr Agreste-.
Esta lo miro completamente apenada puesto que inmediato un sonido salió de ella, el típico distintivo de que tenia hambre. Los hombres de la mesa les sonrieron invitándole a no apenarse.
Un silencio breve se instalo hasta que nuevamente el adulto hablo.
-Agradecería mucho que me tutearas Marinette, sería lo correcto puesto que ya eres de mi familia-.
Adrien lo miraba sorprendió y si la azabache dudaba de que pudiera ruborizarse más, pero pues si lo consiguió.
-Lo intentare-.
Rápidamente el menú estuvo a disposición de los presentes, no tardando mucho en decidir que comer. En breve tiempo volvieron a quedar solo ellos.
-Me gustaría oír de usted, sobre la relación que tiene-. Tomo nota de la reacción de sus acompañantes.
Adrien estaba decidido en llevar la plática al ver que su "novia" seguía nerviosa. -Bueno papá, veras… yo te mencione que Marinette y yo somos novios-. Al decirlo, busco la mano de la chica para tomarla.
-si, eso ya lo sé… apenas hace 3 días-.
-Lo siento. Si lo mantuvimos en secreto fue porque se me estaba prohibido-. Al decir lo último le sostuvo la mirada a su padre. No quería culparle a él de un algo ficticio, pero quería hacerle entender que entendía que transgredió una orden, al menos ante la vista de los demás.
-Entiendo…-
Marinette sorprendentemente tomo la palabra.
-Yo quería… no, yo quiero disculparme por todo. Tanto… por hacer que Adrien desobedeciera, hasta la situación en que se ven involucrados. Nunca…nunca-. Se le empezó a quebrar un poco la voz. -Nunca... quise causarles problemas, a ninguno, a nadie-.
Ella le miraba apenada, sabia que el Sr agreste la recordaba como una diseñadora prometedora y también estaba segura que toda buena impresión de ella se a desvanecido desde el momento que se enteró de la situación.
Gabriel la miro y comprendió el temor junto con la inseguridad que la abrumaban, pero miraba algo más que no le podía poner nombre aun, pero se asemejaba a la angustia.
-Marinette. No tienes porque disculparte, ninguno de los dos tiene porque-. Los miro a ambos.
Adrien iba hablar, pero le interrumpió su padre. Este les tomo las manos que tenían libres y que posaban en la mesa. Quería enmendarse con Adrien por la frialdad con la que lo trataba y quería ser de apoyo nuevamente para él y porque no, para Marinette también.
-Los apoyare, los ayudare en lo necesario para que esta etapa tan nueva para ustedes pase tranquilamente… Marinette-. La miro. -Cuentas también con tus padres y conmigo, no te preocupes mas por como hicieron las cosas… preocúpate por como las comenzaran hacer a partir de ahora-.
Su mirada se centró en su hijo -Adrien, permíteme estar contigo en esto. No quiero volver a dejarte solo, en ningún momento de tu vida-.
La ojiazul ya era un río incontrolable de lágrimas sentía una opresión de culpa en el pecho. No emitía sollozos, pero se veía en el mover de sus hombros mientras se aferraba al agarre de padre de adrien. A su vez el rubio que retenía sus lágrimas, le sonrió a su padre por la petición que le ha hecho.
-Gracias Papá-.
La comida paso entre platicas, contándole al padre del rubio sobre las modificaciones de su habitación, el buen recibimiento de Marinette en la casa, de lo emocionado que estaba Antoine por alimentar a alguien que de verdad comiera y el cómo les había ido con la primera visita a la doctora. Para Gabriel nada de esa información era desconocida, contaba con un muy buen informante. Tanto que ya había visto el primer ultrasonido de su nieto, pero eso era algo que ellos no necesitaban saber.
A su vez él también les informo que se había comunicado en el primer momento con la familia Dupain Cheng. Confirmándoles que contaría Marinette con todo el apoyo de él, en ausencia de sus padres. También confirmándoles la autorización que les llego de mano de Nathalie, donde estaba de acuerdo con el noviazgo de su hijo y el que vivieran juntos, por el bien de la futura madre y el bebé.
Después de ese rato de convivencia se fueron a la mansión agreste, todos estaban cansados, fue realmente para todo un día variante de emociones.
-Papá ¿no habías pasado a dejar tus cosas antes? -.
Una vez fuera del vehículo le sorprendió ver que su padre sacada de la cajuela sus maletas.
-No hijo. Deje ordenado que estuviera mi automóvil en el aeropuerto, llegue justo con el tiempo medido para verlos a la hora de la salida de su escuela-.
El rubio se acercó ayudarle. Por su parte, Marinette pudo tomar su mochila y entrar sin llamar la atención. Solo que una mirada si se percato de la huida de la joven que seguramente se dirigiría a su habitación. Nathalie suspiro al verla en tal estado, esperaba que su jefe nos los haya regañado.
-Adrien, es mejor que se vayan a descansar un rato. Les avise cuando este la cena lista ¿de acuerdo? -.
Al rubio le apetecía descansar y hablar un poco en privado con Marinette. No la veía tranquila aun después de hablar con su padre y de saber que contaban con apoyo de los adultos.
-Si padre y gracias por lo de hoy-.
Para el mismo Gabriel no fue sorpresa no encontrar a Marinette, pero este deducía que se encontraba cansada. Una vez que saludo a Nathalie y metieron sus maletas, ambos se dirigieron a la oficina dejando solo a Adrien buscando a su "novia".
No tuvo necesidad de recorrer toda la casa, fue directo a la habitación que ahora compartían. Pero no gustándole nada lo que encontró.
Marinette estaba acostada en la cama totalmente cubierta con las mantas. Y por mucho que quisiera ocultarlo, por el movimiento que se le veía hacer, con toda claridad el rubio pudo afirmar que estaba llorando. Entro a la habitación y tras de si cerro a la puerta, hizo un ruido leve para no asustarla y que entendiera que él se encontraba ahí.
Sin decir nada se sentó en la cama y quitándose los tenis, tomo un poco de las mantas en las cuales ella se escondía y se acostó a su lado. Se encontró a espaldas de ella, iba a tocarla, pero salió un sollozo de los labios de ella y sorprendiéndose él mismo, la abrazo teniéndola de ese modo. Se pego a ella hasta que su pecho rozaba con la espalda, colocando sus manos protectoramente sobre su vientre.
Adrien se debatía entre decidir el que lo había movido a esa acción, la mas viable era porque la quería, era su amiga y le llenaba que ella confiara en él para proteger su secreto. No llevo el tiempo de cuanto pasaron en esa cercanía, ni cuando Marinette poso una de sus manos en las de él; tampoco en cuanto ella dejo llorar y mucho menos cuando el reclino su cabeza en su hombro. Simplemente paso y se sentía bien, esa calma relativa que él al menos hace tiempo no experimentaba.
-Lo siento, No quise preocuparte-.
Aunque ella rompió el silencio que había, no hizo movimientos que indicaran que la cercanía de Adrien la incomodaba, cosa que muy en el fondo el rubio agradeció.
-Siempre me preocupare-.
Marinette soltó una risita ante ese comentario. -Lo sé, aunque luzcas relajado se que todos te preocupan-.
-No Marinette, nadie me preocupara tanto como tu-.
La ojiazul se sorprendió por el comentario, no pudo evitar el sonrojarse. Hiba a girarse un poco para mirarle y confirmar que no soñaba, pero nuevamente la voz aterciopelada de él la detuvo.
-Quédate así un rato más, no te muevas aun-.
Ella nuevamente sintió algo que se enterraba en su pecho, solo que no era algo que le quitara la respiración sino la calidez que le trasmitía Adrien, algo que no debería de sentir. De todos modos, ella le dio el gusto, siguió en la misma postura. Pero veía correcto explicarle por qué se encontraba en ese estado.
-Adrien, me siento mal. Esto esta llegando muy lejos-.
-Lo sé-.
-Adrien, lo digo enserio. Tu padre ha aceptado esto, mis padres lo creen, el director, nuestros amigos, la misma Chloe ahora ha cambiado gracias a esta situación… Adrien esto algún día se va a descubrir y serás el más lastimado-.
El rubio la escucho, le comprendió con claridad lo que ella quería decir, pero aun así a él solo le importaba un argumento... el suyo, de que estaban haciendo lo correcto.
-Marinette, yo te prometí que cuando se pudiera nos casaríamos. Después de que nazca, ahora mismo si quieres. Esto no tiene porque descubrirse-.
-Te lastimara esto en algún momento, si él bebe que nace no se parece a mí… empezaran los rumores, ¿Puedes entender lo que te estoy diciendo Adrien? -. lo ultimo lo dijo desesperada intentando levantarse y separarse de él. Su sola cercanía le turbaba los sentidos.
El ojiverde no le dejo separarse de él. En el fondo le empezaba a doler el continuo rechazo de la azabache por las acciones que tomaba él para protegerle.
- ¿Tan mala es la idea de visualizarnos juntos Marinette? Puede ser un matrimonio por fuera, pero nuestra relación por dentro puede ser la misma. Aquien le importa aquien se parezca mientras el lleve mi apellido nadie podrá dudar de nada-.
Para la última frase, ella percibió el corte que tenia la voz de su "novio", solo le basto escucharlo para empezar a sentir las ganas de volver a llorar, porque no estaba saliendo lastimado él en un lapso largo de tiempo sino ahora mismo, por su culpa.
Ella se giro sobre si misma para poder quedar frente a él. Le dolió mirar su rostro, que era tan trasparente en ese momento, que podía decir cada una de las emociones que se reflejaban en él. No quería lastimarlo más, tomaría lo que pudiera tomar de esa relación ficticia y le daría lo que él quisiese aceptar de ella.
Con si estuviera apunto de tocar la prenda mas fina del mundo, paso con suavidad un dedo por la mejilla de él pudiendo sentir una calidez recorrer su cuerpo. Con timidez ahora coloco toda la mano en su mejilla y por instinto él pego más su rostro, pero aun así no la miraba.
-Adrien, mírame-.
Este hizo como sino la hubiera oído. Ella vio la reacción del rubio, era definitivo, lo había hirió. Marinette se le pego más, el agarre donde él posaba anteriormente sus manos ahora se situaba en su espalda baja. Ante su acción pudo sentir la tensión de los músculos de Adrien, se acercó un poco más si era posible y noto que el sonrojo se apodero de su rostro y que muy posiblemente también del suyo.
-Mírame por favor-.
Adrien por fin clavo su mirada en ella. De inmediato sintió como fue abrazado, como sus brazos rodeaban su cuello, su respiración en la mejilla y simplemente pudo responderle con la misma fuerza el abrazo. Y nuevamente ella hablo.
-Lo siento, no se cuantas veces te lo he dicho en tan poco tiempo, pero lo siento. Tengo solo miedo, te lo había dicho y todo esto es tan confuso, que solo temo estar comiendo un error al involucrarte…-
-No es un err…-.
Marinette le interrumpió, necesitaba terminar y hacerles una promesa a ambos.
-Lo sé, sé que no es un error. Por algo me descubriste, por algo te nació ayudarme, por algún motivo yo termine aquí en tu casa. Todo esta pasando por algo y si es así, entonces esto no es un error. Y pase lo que pase no me voy arrepentir. Solo perdóname Adrien-.
Para ese entonces fue para ella imposible retener un par de lágrimas, necesitaba que Adrien le perdonara por todo esto y por lo que pudiera pasar mas adelante.
-No tengo nada que perdonarte, pero si con eso estarás mas tranquila. Todo esta bien Marinette, te perdono lo que quieras que te perdone-.
Antes de darse cuenta, él le beso la mejilla. Y como si necesitara que sus palabras quedaran grabadas en el corazón de su "novia" se lo volvió a repetir.
-Todo te lo perdono-.
Nathalie se encontraba en la cocina picando un poco de fruta. La plática que habían tenido en la oficina había sido larga pero productiva. El negocio en el extranjero se llevo a cabo pese a la brevedad del tiempo con el que contaba. El segundo tema fue en si lo mas importante de la tarde, la situación de Adrien y Marinette. Su jefe siempre le sorprendía, tantas veces inflexible, pero en algo tan delicado se comportaba con una tranquilidad que llegaba a perturbarle por la poca frecuencia de esta.
Pero aun así la preocupación estuvo instalada en su cabeza. Por lo platicado, no había razón de existir de la tristeza que reflejaba la novia Adrien. Por lo mismo, le prometió a su jefe hacer todo lo necesario para ayudarles. Ella sabia que pasara lo que pasara, saldrían los dos bien. Apostaba por ello, porque veía cuanto se querían. No podía estar equivocada, le recordaba a una pareja.
-Nathalie, ¿no vas a cenar? -.
La voz del Sr agreste la saco de sus pensamientos.
-Si, los estoy esperando a ellos-. Para la pelinegra en 2 días se acostumbre a tener la compañía de la joven pareja.
Gabriel la miro, le daba gusto que ella aun conservara esa calidez, que apostaba él que por su causa ella la reservaba.
-Muy bien, iré a buscarles. Les prometí avisarles y se nota que han estado en la habitación. Por lo que me dijo Antonio la casa ya no es silenciosa como antes-.
-Es verdad señor, ya no lo es-. Y ante eso Nathalie sonrió, buenos cambios estaban realizando.
Agreste se despidió con un gesto y se dirigió a la habitación de su hijo. Toco varias veces a la puerta, pero no escuchaba movimiento algo y ante la preocupación decidió entrar. Ciertamente no le sorprendió lo que veía, así que con toda la discreción posible se dirigió nuevamente a la cocina, encontrando a Nathalie donde la dejo.
-Bueno, creo que esta noche cenaremos nosotros solos. Nathalie ¿vienes? -.
-Si, Gabriel-.
JAJAJAJAJAJAJAJAJA no pregunte porque me rio, pero enserio xD lo siento.
Ahora sí, nuevo cap. Siento que me quedo muy melancólico o algo así. No sabría como definir el sentimiento, pero… PERO, hay un gran avance aquí por parte de varios personajes y eso me alegra mucho.
Siento tardarme tanto con los caps. Estoy alimentando otro fic y me quita tiempo. Y para variar la salud no anda bien, pero supongo que sobreviviré al menos para darle fin a esta historia, no se preocupen.
Muchas gracias por sus comentarios, por agregar a favoritos y sobre todo por seguir la historia. Sinceramente ustedes, junto con el cariño que le tenga al escrito, son la motivación más importante para escribir.
ADEU~
pd: MADRE MIA que pesao se pone fanfiction con sus fallos pa publicar DX
