Entre fuego y hielo

Capítulo 10: Cosas de chicas

Abrí los ojos con cansancio, definitivamente aquel ritmo de vida iba a matarme ¿Cuánto hacía que había regresado al Santuario? Un mes? Pues el cansancio acumulado en mi cuerpo parecía contradecir dicha afirmación, aunque estaba muy consciente que mi agotamiento estaba relacionado principalmente con el aspecto psicológico y es que llevaba un mes de locos

¿Imaginan lo que es tener a tu tutor y colega celoso por los regalos que te llegan, fastidiado, creyendo que son de parte de tu mejor amigo, mientras el que realmente los envía lo contempla con ansias asesinas a ambos (a tu tutor y a tu amigo) mientras tu maestro lo observa confundido y tu mejor amigo se ríe a carcajadas de lo que ocurre¿Sabe alguien lo que cuesta mantener este delicado equilibrio sin que todo estalle? Lo dudo

A decir verdad el único que encuentra divertida la situación es Shaka, el muy maldito se ríe en grande cuando escucha mis histerias, sí, será la reencarnación de Buda, pero como buen hermano se permitía burlarse de buena gana de mis problemas, aunque después claro intentaba ayudarme a solucionarlos

Cada mañana llegaban a mi distintos regalos, flores, chocolates, osos de peluche, el rumor de que tenía un pretendiente se había esparcido por todo el recinto de amazonas y si no había salido de allí era gracias a las efectivas amenazas tanto mías como de Shaina y Marin, sí, ser las mayores del lugar tenía ciertas ventajas

Pero eso no impidió que Wolfgang se enterara, a decir verdad no pudo hacer mucho, ninguna de las tarjetas de los regalos venía firmada, aunque todos vinieran acompañados por la misteriosa orquídea, claro que nunca supo como interpretarlo

Aquella mañana estaba harta, me cambié rápido y tomé aquel libro que había sacado de la biblioteca y apenas había tenido oportunidad de hojear, totalmente decida a escapar del mundo me encaminé rápida y secretamente hasta la casa de virgo, dispuesta a pasarme el día leyendo en el jardín, pero claro, en mí siempre se cumplía la primera ley de Murphy, y unas cuantas más.

Haciendo honor a mi mala suerte descubrí no solo que Shaka no estaba en casa sino que las puertas del jardín estaban cerradas con llave ¿desde cuando Shaka trababa las puertas? Refunfuñando me encaminé escaleras abajo, dispuesta a buscar otro lugar para aislarme del mundo, decididamente tenía ganas de no pensar, ni en Wolfgang, ni en Camus, ni en la maldita investigación.

Por primera vez me encontré extrañando a mis amigas de la infancia, necesitaba alguien neutral con quien hablar, y Marin y Shaina... feh! Esas dos amazonas no se tomaban nada en serio, además parecían más que divertidas con mi situación, como dos colegialas no hacían más que emocionarse con cada regalo de Camus o momentos de celos de Wolfgang, hablando de uno o de otro según el caso.

Al fin y al cabo Marin tenía a su minino a sus pies, mientras Shaina tontea con uno u otro sin ningún problema, pero... ¿sí tan guapo le parecía Wolf por qué no me lo sacaba de las manos y me hacía un favor? Sí, claro, ten amigas para eso, que se rían de tus desgracias

Bueno... estaba siendo bastante melodramática, pero una tiene derecho a despotricar contra el mundo de vez en cuando ¿cierto?

"No sé que sea lo que te pasa, pero deberías calmarte un poco, tu cosmo puso en alerta a los gemelos"- me indicó una voz femenina a mis espalda- "ocurre algo Clío?"- volteé para encontrarme con la esposa del mayor de los gemelos y su abultado vientre

"Disculpa Misao, no quería molestarte"- susurré arrepentida

"No te preocupes, no soy yo la que te percibió, fueron estos dos"- me advirtió divertida acariciando su vientre – "al parecer su padre tiene razón y terminarán siendo santos"- me indicó resoplando con resignación

"No es tan malo- expliqué- creo..."

"Ocurre algo?"

"Nada, al menos no que no pueda solucionar yo misma"- acepté – "el problema es que no creo estar preparada para solucionarlo"- suspiré en castellano

"Por mucho que le escapemos a las cosas estas siempre terminan por alcanzarnos"- me aconsejó, la miré perpleja- "soy chilena"- se encogió de hombros a modo de explicación

"Por momentos olvido que aquí hay gente de todo el mundo"-suspiré entre risas- "Y como terminaste aquí?"- me hizo señas para que la siguiera al interior de la casa

"Vine a realizar una investigación a Atenas, con un equipo arqueológico de la Universidad de Santiago, conocí a Saga, me enamoré, me casé y aquí estoy, al menos esa es la versión resumida"- me explicó mientras nos adentrábamos en la cocina- "y tu porque te fuiste de aquí?"

"Vine a entrenar, hice buenos amigos, me enamoré, obtuve mi armadura, me declaré, me rechazaron y me marche"- expliqué alzando los hombros intentando olvidar el asunto

"Lo supuse- suspiró resignada- quieres un poco de té?- acepté con la cabeza- si hay algo que descubrí en los dos años que llevo viviendo aquí, es que estos santos serán muy machos y demás pero en lo que a amor refiere son todo un fiasco"

"No tienes idea"- suspiré con resignación mientras me sacaba la máscara

"Y qué fue lo que... Dioses del Olimpo!"- exclamó mirándome perpleja

"Qué ocurre?"- pregunté alarmada

"Tus ojos!- la miré confundida- tienes unos ojos preciosos!- sentí el color de mis cabello esparcirse por mi rostro- decididamente Camus fue muy idiota como para dejarte escapar"

"Como lo ..."

"Como dije estos santos son todo un fiasco, así que cuando Camus necesitó ayuda al menos fue lo bastante despabilado como para pedirla"

"Ya sabía yo que no podía hacer las cosas tan bien por sí solo, sus regalos eran demasiado perfectos"- suspiré con resignación mientras aceptaba la taza ya servida

"En eso te equivocas, los eligió el solito, yo solo le dije que a las mujeres nos gusta que nos mimen, no tengo idea de que es lo que hizo con esa información"

"Me envió cada día un regalo, flores, bombones de mis favoritos, poemas, libros, todos sin firma pero acompañados por una orquídea"

"Una orquídea?"

"Es la flor que representa a acuario"

"Realmente Camus me sorprende, no creí que pudiera ser tan romántico, Saga podría aprender un poco de él"- se quejó divertida

"No veas el revuelo que hay en el recinto, incluso creo que hay apuestas sobre cual será el próximo regalo en llegar"

"Creo que hablaré con Camus para que me de la data- rió – no me vendría mal algo de dinero extra"

"Créeme que si el rumor no salió del recinto es porque todas temen terminar incineradas"- le indiqué entre risas – "y no dudes que lo haré si alguien llega a enterarse, ya tengo bastante con Wolfgang y sus celos mal dirigidos"

"Eso he oído, el doctor Von Hauser no ha sido nada discreto al respecto"

"Justamente por eso pretendía esconderme hoy en el jardín de virgo, pero el tiro me salió por la culata. Shaka trabó las puertas"

"Si lo que buscas es asilo político puedes quedarte aquí?"- me indicó sonriendo

"Pero no molestaría a los demás... Saga, Kanon y su esposa?"

"Saga estará en la ciudad hasta tarde, y en cuanto a Kanon... él y su esposa se mudaron a Rodorio, digamos que mi concuñada no es una mujer fácil de tratar y con los gemelos por llegar las cosas no han estado muy fáciles. Por el bien de todos prefirieron tomar una casa en Rodorio, al fin y al cabo el pueblo queda a menos de media hora a pie, y eso para el normal de los mortales, dudo que Kanon tardara mas de dos minutos de ser necesario"

"No murió nadie en el proceso?"- pregunté entre risas

"A decir estuve a punto de matar a mi concuñada varias veces"- se burló- "dos mujeres queriendo mandar en la misma casa no son nada recomendable"

"No quiero ni imaginarlo"

"Sabia decisión- rió, tomando el libro que había dejado sobre la mesa- 'Los mitos del Santuario'- leyó- es un buen libro, bastante interesante leíste la historia del santo de los hielos y la amazona de fuego?"

"Estas de broma cierto?"- Misao negó con la cabeza pasándome el libro que yo apenas había podido hojear

"No, antes de la era del mito, cuando la Orden apenas fue fundada y creo que ni siquiera existía el Santuario la primer amazona de Crux, que era una princesa del desierto, se enamoró del que fue el primer santo de Acuario, un gran Rey de las tierras del norte, una historia hermosa pero muy triste"

"Qué ocurrió?- pregunté entre curiosa y confundida- el gran Rey terminó siendo un cobarde negado a expresar sus sentimientos?"

"No, él la hizo su esposa, pero uno de los miembros de la corte, el Sumo Sacerdote también se había enamorado de ella, el tipo se dejó seducir por las fuerzas del mal con tal de separarlos, y, según lo que dice el libro, despertó un poder oscuro que dio inicio a la primer guerra santa, ellos murieron luchando juntos, y Athena les prometió como premio de su lealtad que sus almas volverían a encontrarse"

"Supongo que las historias entre Crux y Acuario no pueden terminar bien"- suspiré revisando el libro encontrando la historia recién señalada

"Quien sabe... no tenés que desanimarte por una leyenda en un libro del siglo V"- me alentó- "Además esa historia es de... auch"- vi la expresión de Misao transformarse, su tez palideció mientras se sostenía el vientre

"Estas bien?"- inquirí acercándome a ella apresurada, respiraba en forma entrecortada, nerviosa

"Nece... necesito acostarme"- susurró entre inspiraciones mientras la ayudaba a ponerse de pie, para guiara hasta su cuarto, luego de ayudarla a recostarse me miró sonriendo- "estos dos patean mucho"

"No lo dudo"- acepté sonriendo- ¿quieres que te ayude con algo?"

"no te preocupes- suspiró- ya va a pasar"

"Mejor, tienes que cuidar a esos dos pequeños no me gustaría tener que lidiar con un géminis aprensivo"- le indiqué entre risas en el instante en que sentimos la puerta abrirse de golpe

"Misao estás bien?"- se oía desde la cocina

"A veces creo que tiene un radar"- me indicó en voz baja, con una sonrisa, para luego elevar la voz- "Estoy en el dormitorio, pero Clío está conmigo y no trae la máscara"

"Eso veo... ¿Estas bien?"- antes de que pudiera contestar vi su rostro transfigurarse nuevamente a causa del dolor- "Clío que demonios está ocurriendo"- lo oí serio del otro lado de la puerta

"No te preocupes Saga- suspiró Misao con voz cansada- ya estoy mejor, es solo que..."

"Saga entra y trae mi máscara"- pedí tapándome el rostro con el cabello, sentí la puerta abrirse y tras llegar a mi lado depositó la máscara en mis manos sin mirarme

"Qué ocurrió?- le oí preguntar mientras me colocaba la máscara, una vez hecho levanté la vista- estaba en Atenas y tuve un mal presentimiento"

"Cierto- comenté entre risas mirando a Misao- si tiene un radar"- sonrió con suavidad mientras el dorado nos miraba sin comprender- "Los dejo, Saga, cuídala y mímala bastante, lo necesita"- el geminiano sonrió, asintiendo al igual que su esposa

"Clío...- me llamó esta cuando me encontraba ya en la puerta del cuarto, volteé a verla- no olvides la fiesta de mañana"

"Fiesta?"- repetí sin comprender

"Es el cumpleaños del maestro Shion- explicó Saga- estarán todos los santos y también tu equipo de investigación ¿no lo sabías?"- negué con la cabeza mientras sentía mi alma desvanecerse, sin ser consciente muy bien como salí de la casa, encaminándome al recinto.

Una fiesta. Una fiesta con Wolfgang, Camus y Shaka en la misma habitación. Una fiesta con Wolfgang, Camus, Shaka y yo en la misma habitación.

Decididamente las cosas no auguraban nada bueno

Saben lo que ocurre cuando una con gripe tiene que salir de urgencia y la agarra una tormenta en plena calle sin paraguas en invierno? puedo decirles el resultado tres dias internada y otros dos sin que me dejaran salir de la cama, fhe! pulmonitis! los médicos ya no saben que cosa inventar ni hablar, espero que puedan perdonar la demora, y dejen un bonito review apretando el botoncito de ahí abajo

Ahhh me olvidaba, DK está publicando un fic, adaptando en realidad una novela, ya tendremos que discutir sobre los derechos de autor, que está en la sección de Inuyasha, "El ocho" es mi novela preferida, por lo que lo recomiendo especialmente a todo aquel que le guste la historia o están aburridos, especialmente porque les ayudará a entender lo que sigue en este fic

Creo que no queda más nada por decir, nos leemos!