Después de todo el alboroto y del asentimiento de cabeza por parte de Minerva Mcgonagall, dando así su confirmación al paso de otro encapuchado para que se presentara, éste se levantó de su asiento y caminó firme hacia la tarima una vez allí se quitó la túnica, y una hermosa joven se dejó ver, era morena de ojos negros y piel morena sin duda una preciosidad su hermano que estaba sentado al lado de su padre y su madre le sonrió burlón pero sin duda con un inmenso amor fraternal como si quisiera trasmitirle todo su apoyo y confianza.

-Bueno pues hola, yo soy Roxanne Weasley Jhonson como ya sabéis soy la hija de George y Angelina Weasley de soltera Johnson y hermana de Fred II Weasley.-Los padres sonrieron encantados con la preciosa chica que se estaba presentando sobre todo Angelina que siempre había querido tener una hija.-Tengo 17 años y en Howgarts pertenezco a la casa de los leones.-La casa aplaudió encantada y la familia aliviada llevaban 5 Gryffindors de 7 presentados, lo cual no estaba mal.- He sido prefecta, pero me quitaron el puesto como premio anual por una décima, papá lo siento pero soy una rareza pues no me gustan las bromas.-George arrugó la nariz en una mueca de desacuerdo y resignación.-Mis padrinos son Seamus Finnigan y Adhara Kinsley.-Seamus agradeció muy contento a los padres y Adhara que se encontraba un poco incómoda pues no conocía a nadie también lo hizo.- Cuando salga de Hogwarts me quiero dedicar a la medimagia, que es realmente lo que me apasiona he tenido mucha práctica con mi hermano pues como ya ha dicho le gusta mucho hacer bromas y no siempre sale bien parado, juego quiddich.- La familia y aficionados aplaudieron.- Como guardiana, creo que eso es todo pero antes de irme me gustaría compartir con vosotros algo.-Dijo dirigiéndose a su familia, todos asintieron expectantes, la chica se giró a su Tía Ares.- Pero para eso necesito tu ayuda.- Ares lo captó a la primera y poniéndose en pie se dirigió hasta llegar a estar en frente de la chica.-Necesito que proyectes un recuerdo.-Le susurró para que nadie más lo oyera, Ares asintió y guillándole un ojo sacó su barita hasta alzarla al cielo a su vez Roxanne empezó a susurrar el hechizo para unir su mente con la de su tía cuando ambas estuvieron conectadas Ares dijo fuerte y claro Memoria Inceptis, un rayo rojo salió y fue expandiéndose en una nube hasta formar una pantalla, la vista en ella era turbia pero poco a poco se iba aclarando la imagen.

Hoy era un día muy importante y mucho más estresante que cualquier otro en la residencia Weasley más conocida como La Madriguera, desde fuera y través de los ventanales se podía observar como todo el mundo iba muy atareado de aquí para allá, nadie podía darse el lujo de estar sin hacer nada sino quería llevarse una reprimenda de la matriarca de los Weasley, y si a eso le sumamos que todos estaban al borde de los nervios por lo que hoy sucedería con más razón nadie se daba el lujo de estarse quieto, en la cocina se encontraba Molly Weasley con su delantal de los días festivos y con el pelo enmarañado debido al estrés ¡TODO DEBE ESTAR PERFECTO!, pensaba Molly.-GINEBRA MOLLY WEASLEY VEN YA AQUÍ.- Gritó desbordada. Por la puerta de la cocina apareció la pequeña de los Weasley arreglada y un poco más cambiada que la se encontraba en esos momentos en el Gran Comedor pues estaba más madura y no solo en su forma de ser.

-¿Qué pasa mamá?, ya he preparado y ordenado toda la casa, hecho camas, Ron está ayudando a papá a encerrar a los gnomos que se han vuelto a escapar, Bill y Charlie están montando las mesas, Dor y Fleur están poniendo las mesas, Percy montando las luces, así que ¿qué pasa ahora?-Dijo exhausta Ginny.

-¿QUÉ, QUÉ PASA PERO TU ESTAS LOCA O QUÉ NIÑA? ¡PASA QUE FALTA LO MÁS IMPORTANTE EL POSTRE! SABES QUE LO QUE MÁS LE GUSTA ES TU TARTA DE CALABAZA CON CIRUELAS Y TU PERDIENDO EL TIEMPO HACIENDO CAMAS Y QUE SE YO QUE MÁS VAMOS, VAMOS QUE NO QUEDA TIEMPO.-Mientras madre e hija se ponían manos a la obra con el postre de la cena en las afueras de La Madriguera se aparecía George Weasley con su novia Angelina Johnson, iban cogidos de las manos, Angie sabía que eso lo tranquilizaba y tenía que darle todo su apoyo aunque ella también temblara como un flan, cuando llegaron al extenso jardín trasero vieron todo el alboroto que allí acontecía Angie se puso delante de George y acunando su cara con sus manos y mirándolo a los ojos le dijo.-

-Tranquilo ¿vale? Todo va a ir bien ya verás.-Le sonrió para después darle un tierno beso.

-Gracias, pero no me ayuda estoy muy nervioso ¿y si no viene?, ¿y si no acepta lo nuestro?, no se Angie estoy jodidamente nervioso.-Dijo George mientras se tiraba de los pelos en un gesto claro de frustración, no quería fallarle, no después de tanto tiempo sin verle.

-George mírame.-Él levantó la mirada, y la miró a los ojos, ella le acarició la mejilla y dijo.-Ahora mira ahí.-Dijo señalando a su familia.- Piensa en cómo están ellos, en cómo está tu madre en estos momentos, todos, yo incluida estamos ansiosos por lo que pasará, pero no puedes pensar así, esta noche es para disfrutarla, esta noche es por lo que has estado esperando desde aquel día, tranquilo Georgie todo irá bien.-Dándole un último beso, lo cogió de la mano y se dirigieron con todos los demás.

Dos horas más tarde todo estaba preparado los invitados habían llegado, todos menos el invitado especial, se encontraban en la sala tomando una copa esperando a que él llegara y así poder pasar al jardín para cenar, afuera de la casa se escuchó un PLOF, todos fijaron su mirada en la puerta con un nudo en el estómago, y cuando escucharon el toque de la puerta otro surgió en la garganta de cada uno, ninguno de los presentes se atrevía a abrir la puerta, por miedo de que no fuera él, Arthur como patriarca de la familia y con pasos titubeantes se dirigió a la puerta para abrirla, suspiró, agarró la perilla de la puerta y la giró lentamente, volviendo a suspirar abrió la puerta muy despacio como queriendo alargar el momento, cuando vio a la persona que se encontraba al otro lado de la puerta sus ojos se anegaron en lágrimas y susurró.

-¡Freddy!- Para acto seguido tirarse a los brazos de su hijo, el cual lo recibió con un fuerte abrazo.

-Hola papá, creo que me estas espachurrando.-Dijo con su tono tan característico Fred Weasley.-Así que ¿crees que podríamos seguir con este abrazo dentro? Me está llegando el olor de la comida de mamá y creo que mis tripas van a cobrar vida propia.

Arthur asintió con la cabeza enérgicamente y abrazando ahora a su hijo por los hombros lo llevó dentro, no dejaría que nadie se lo volviera a arrebatar, nunca más, se juró a sí mismo.

Todos esperaban ansiosos por ver que estaba pasando y quien era quien había tocado la puerta, cuando de repente vieron entrar a un lloroso Arthur Weasley con un sonriente Fred Weasley, nadie sabía cómo reaccionar, hasta que Fred dijo.

-¿Nadie me va a dar la bienvenida o qué?-Y todos explotaron en gritos y abrazos. George no dejaba de mirar a su gemelo realmente estaba allí con ellos, realmente había vuelto, cuando Fred hubo recibido a todos se giró a su gemelo y abriendo los brazo dijo.

-¿Un abrazito, Georgie?-Dijo burlón, George sonrió como no hacía en mucho tiempo y se fundió en un abrazo con su hermano, transmitiéndole todo lo que no podía decirle con palabras, no pudo evitarlo y rompió en llanto como hacía tiempo que no lloraba, como lo había extrañado.

Molly que hasta entonces se había mantenido en la cocina al escuchar tanto jaleo salió y cuál fue su sorpresa cuando vio a sus gemelos abrazados, miró a Fred de quien no podía apartar la mirada y dijo.

-George es él, ¿realmente es él?-Se acercó a Fred y le acarició la mejilla, éste sonrió ladino y dijo.

-No soy Fred, soy George en serio mujer ¿y tú te haces llamar nuestra madre?-Dijo con una sonrisa sincera, su hermano entre sus brazos rio, esa era una broma que siempre le gastaban. Molly por su parte tenía los ojos anegados en lágrimas y le contestó a su hijo siguiéndole el hilo de la broma.

-Oh lo siento George.-Dijo con voz temblorosa.

-Nah era broma, sí soy Fred, Georgito crees que puedas soltarte se me están cansando los brazos de sostenerte como si fueras una nena.-George explotó en risas y aun llorando se soltó de su hermano, fue entonces cuando Fred se giró a su madre y abriendo los brazos le dijo muy animado y juguetón.

-Espachurrame mujer!- y a Molly no le hizo falta que se lo repitieran dos veces, se tiró a los brazos y entre lágrimas le susurró.

-No te vuelvas a ir, por favor.- Fred sonrió y le dijo a su vez susurrándole.

-Nunca más, además ahora hay dos mujeres en mi vida que no dejarán que me vaya tan fácilmente. Tú eres una por cierto y ya hablaremos de ella, ahora tengo hambre, ¿quién más tiene hambre, familia?-Preguntó sonriente todos afirmaron y decidieron que era hora de pasar a cenar, la cena pasó sin pena ni gloria, todos muy animados hablando de todo lo que había pasado, hasta que Fred preguntó.

-¿Y cómo va Sortilegios Weasley?-Preguntó muy interesado Fred.

- Está prosperando cada día más y a partir de ahora todavía más, pues vuelve a tener a sus dos socios.-Dijo George muy sonriente.

-Brindo por eso, Oh pecosa esta tarta te ha quedado de lujo, gracias.-Dijo Fred una vez que había degustado su postre favorito, Ginny sonrió a su hermano hasta parecer un gato, estaba tan feliz.- Y dime Georgito como vas en el amor sigues siendo un casanova o te han cazado.-Preguntó ladino Fred, no se le había pasado por alto las miradas con Angie.

George se tensó, pues el momento que tanto había temido llegó, se limpió la boca con la servilleta de tela para ganar tiempo, mientras pensaba en la repuesta a la pregunta de su hermano.

-Eh, estoy cazado.- Respondió si dar mayor explicación sentía todos los músculos de su cuerpo tensos.

-Con que cazado eh, y ¿quién es la afortunada a la que voy a llamar cuñada?-Preguntó divertido al ver la tensión que sufría su hermano.

George no respondió y armándose de valor Angelina tomó el relevo.-Soy yo, Fred.

Fred se giró a ver a la que era su mejor amiga, con una ceja alzada y una sonrisa torcida.

-¿Así que tú eres mi nueva cuñada?, ¿quién lo diría? Yo desde luego no.-Todos miraban expectantes la escena pues siempre pensaron que Fred terminaría con Angelina, George estaba cada vez más tenso y Fred no ayudaba pues no podía leerlo no sabía si estaba enfadado por esto o no.

-Bueno supongo que no hay mejor mujer para mi gemelo que mi mejor amiga, enhorabuena chicos, me pido ser el padrino en la boda.- George por fin pudo respirar tranquilo y sonriéndole a su hermano asintió con la cabeza y dijo.

-Nadie mejor que tú podría ocupar ese puesto.-Todos sonrieron hasta que se dieron cuenta que los ojos de Fred se había oscurecido, Molly preocupada de que algo le pasara a su bebé preguntó.

-Fred, ¿te encuentras bien?- Fred salió de sus pensamientos y sonriéndole tristemente a su madre asintió, George temiendo haber dicho algo mal, preguntó.

-¿Todo bien, Freddy?- Fred se giró a su y le contestó.

-Todo bien, espero que algún día yo pueda ocupar el puesto de novio y tú seas mi padrino.- Y suspirando bajó la miraba.

-¿Mal de amores, Freddy?-Dijo George intentando animar a su hermano. Fred sonrió de una manera sincera y asintiendo le dijo a su hermano.

-Sí Georgie, pero no me rindo, solo tengo que hacerla reír y será mía.

Todo volvió a la normalidad y disfrutaron de la cena. El recuerdo terminó Roxanne y Ares salieron del trance producido por el recuerdo y miraron a la mesa de los Weasley los cuales estaban con la boca abierta, llorando a mares, Molly se encontrada abrazada de George fuertemente ambos lloraban pero las sonrisas que ambos tenían en la boca dejaban ver que era de pura alegría, Themis le sonreía orgullosa a Ares y en su miraba había comprensión ella compartiría mucho con Fred durante su conquista a Ares, el resto de los Weasley miraban a Roxanne agradeciéndole con la mirada por haberles mostrado semejante regalo, Hermione Granger se encontraba llorando abrazada de su amiga Ginebra Weasley, Harry Potter se encontraba palmeando el hombro de su cabizbajo mejor amigo intentando darle ánimos, y Draco Malfoy se encontraba dándole las gracias a Ares Riddle sin que nadie salvo ella y una castaña lo notaran pues se sentía tremendamente culpable de todas las muertes sobre todo de la de Fred Weasley pues desde que entró en Hogwarts y verle hacer bromas junto a su gemelo no podía evitar pensar que eran unas máquinas los dos juntos, Minerva Mcgonagall miró a sus difuntos colegas y entre ellos asintieron comunicándose todo se solucionaría y ellas seguirían adelante teniendo por fin el amor que durante años creyeron negado, Albus Dumbledore miró a Severus Snape y sonrió con los ojos llorosos y dándole una sonrisa sincera asintió, eran de corazón noble pese a los errores de ambos ellas no guardarían rencor hacia otros y eso llenaba a sus muertos corazones de orgullo.