CAPÍTULO 10

-¡Juvia! ¡No hay galletas…!-

-Gajeel…- dije en un susurro. A pesar de la oscuridad él se dio cuenta de mis ojos llorosos y se acercó y se arrodilló frente a mi rostro.

-Si es por aquella confesión, solo debes ser sincera con el chico y decirle lo que realmente sientes- dijo pellizcando mi nariz. Le había contado lo que sucedió el otro día y desde entonces había prometido ayudarme ya era la primera confesión que recibía en mi vida, pero había algo que no estaba bien. No me sentía mal solo por la confesión, si no por otra persona, alguien de pelo negro y unos ojos profundos que hipnotizaban, de cuerpo marcado y cálido, cuyas manos se sentían tan bien al tocarlas. Él era el único que había podido lograr poner a mi corazón como si hubiese corrido una maratón y mis mejillas del color rojo de un tomate, él era el único que me hacía poner nerviosa con solo recordar su mirada, y el único que me hacía sentir mariposas en el estómago. Gray era la única persona que había logrado conquistar mi corazón. Me había enamorado de Gray Fullbuster, enemigo de mi primo Gajeel Redfox.

Escuché el sonido de las campanas moviéndose, observé hacia la puerta para ver quién había entrado, solo para encontrarme con Lyon llegando para trabajar. Mis manos comenzaron a temblar junto a mis labios, no sabía que hacer así que comencé a caminar discretamente hacia la cocina antes de que pudiese verme –¡Buenos días Juvia!- me sobresalté. Caminó a su paso normal sin siquiera mirarme a los ojos, estaba actuando como todos los días. Dejó su mochila sobre una silla soltando un sonido de alivio y se puso rápidamente su delantal. Sin darme cuenta me lo había quedado observando y él al notar esto simplemente sonrió y terminó de atar su delantal por su espalda. Definitivamente estaba actuando como si nada hubiese ocurrido así que decidí seguirle el juego.

-¡B-buenos días, Lyon!- respondí mientras volvía casualmente a la caja registradora en donde ya una señora me esperaba con su orden decidida. Por el borde de mis ojos vi como sonreía naturalmente a las clientas, pero por algún motivo podía sentir que lo que estaba haciendo era ocultar sus verdaderos sentimientos.

-Buenos días ~- Esa voz. Volteé a la velocidad de un rayo al ver si el que había entrado en la tienda era quien yo creía que era. Se acercaba lentamente hacia la caja captando la atención de todos, en especial de las ancianitas y las chicas que estaban en el lugar, con una leve sonrisa y sus manos en los bolsillos. Sin despegar su mirada de la mía se detuvo frente a mí contemplándome por unos instantes. En ese momento sentí la adrenalina correr por mi cuerpo, tenía miedo de que pudiese ocurrir lo mismo que aquella otra noche en donde todo el lugar fue destruido. Tenía que sacarlo lo antes posible de aquí.

-¡Bienvenido! ¿En qué lo puedo ayudar?- dije rápidamente. Simplemente su sonrisa burlona aumento al mismo tiempo que un "Pff" se le escapó. Sentí un tic nervioso en mi ojo al mismo tiempo que mis mejillas se sonrojaban. El albino nos observó seriamente. Sin duda Gray estaba captando la atención de todas las clientas, ya que podía notar casi todas las miradas en nuestra dirección.

-Un café- dijo ya más calmado. Me dio el dinero y caminó directo hacia Lyon. Este lo observaba acercarse a él seriamente, pero cuando por fin llegó a él formó una sonrisa que se notaba que era falsa a millas de distancia.

-Hola, ¿hay algo en especial que quiera en su café?- preguntó desconfiado. Yo mantenía mi mirada en ellos por las dudas de que a Gray se le ocurriese hacer algo.

-Si,- inhaló y de pronto… –Me gustaría que llenases el recipiente de leche fría y esperaras a que el termómetro marque 40 grados y allí comiences el proceso de creación de espuma. Cuida que la leche no se desprenda de la espuma hasta después que la hayas puesto en el café. La leche no sobrepase de los 70 grados de temperatura ya que echaría a perder el café. Muele el grano unas tres veces y luego colócalo en la máquina. Revuelve una vez más el recipiente con la leche. Si aún tienes leche en el recipiente, quítala usando una cuchara para sostener la espuma y vaciar la leche en un recipiente. Luego, revuélvela una vez más e inclina el recipiente para vaciarla. Echa un la espuma de leche sobre el expreso, justo en el medio. Trata de mantener la velocidad constante, o el sabor cambiará. Vacía la espuma lentamente y dale un pequeño movimiento con la muñeca dejando que sea el peso de la jarra la que haga el movimiento con su peso. Y por último, aleja la jarra en dirección contraria a ti. Es todo.- Mi boca se abrió levemente al acabar de escuchar la orden más absurda del mundo.

-Estás bromeando- su falsa sonrisa ya se había transformado en una verdadera expresión de enojo.

-Claro que no bromeo. Hazlo o hablaré con la dueña del lugar por no haberme servido el café que quería- su expresión ya se había vuelto seria, y eso no era para nada bueno. Decidí intervenir para evitar que las cosas se pusieran peor. Apoyé por detrás mis manos sobre los hombros de Lyon para poder hacer que se moviera un poquito.

-L-Lyon no te preocupes, yo me puedo encargar- sonreí nerviosa, lo que causó que Gray sonriera complacido. Lo miré y me sonrojé al mismo tiempo que intenté convencer al albino, sin duda esta situación no era buena. Él movió mis manos de sus hombros y firmemente dijo que lo haría. Lyon comenzó a llenar el recipiente con leche fría y continuó con los siguientes pasos. Literalmente le tomó cerca de media hora terminar el café, ya que Gray lo iba interrumpiendo a medida que algo no le gustaba cómo lo hacía o simplemente decía que no lucía o sabía bien, por lo que tenía que volver a hacerlo una y otra vez hasta que resultara de su agrado. Nunca había visto al albino tan molesto pero tan determinado. Una vez que terminó, apoyó bruscamente el vaso sobre el mostrador. Podía jurar que le estaba por estallar una vena en la frente a causa del enojo –Su pedido… - musitó molesto. Gray tomó el vaso, lo olió y luego lo probó. Con una sonrisa burlona agradeció y se fue a sentar en una mesa al lado de la ventana. Volví a acercarme a Lyon y le sostuve la mano para hacer que se tranquilizase pero en cambio él la quitó, para mi asombro -Juvia… si haces eso podría malinterpretarlo…- y con eso dicho volvió estresado a la cocina, golpeando violentamente la puerta, haciendo que los clientes se sobresaltasen y que Gray mirara en mi dirección con una sonrisa burlona. Volví a sonrojarme.

-Tonto…- susurré.

Gray no se fue hasta unos 45 minutos antes de que yo saliera de trabajar. Cuando por fin lo vi irse suspiré aliviada, ¡no era normal demorar tanto en beber un café! Observé a Lyon irse antes, lo cual era extraño ya que por lo general me acompañaba de vuelta a casa, pero decidí no molestarlo ya que lo ocurrido el día de hoy lo había puesto de mal humor. Colgué mi delantal y me despedí de la dueña para luego volver a casa. Mientras caminaba sentía algo anormal, como si me estuviesen siguiendo, pero cuando volteaba no había nadie detrás de mi. Di unos cuantos pasos más y asustada comencé a correr hasta que alguien me sujetó por el brazo. Pude oír su risa divertida y de cierta manera me alivié -¿Qué ocurre? ¿Te asusté?- sus manos me rodeaban por detrás y su rostro estaba apoyado en mi hombro.

-¡G-Gray…!- riendo divertido, comenzó a respirar en mi oído -¡S-suéltame…!- mis mejillas ya habían comenzado a teñirse de rosa.

-Sabes, es peligroso para una niña caminar sola por la noche- habló sarcásticamente –Alguien podría hacerle algo…- susurró sensualmente contra mi cabello para luego bajar su rostro por mi cuello. Intenté quitar sus manos de mi abdomen, pero él simplemente las soltó mientras sonreía de manera engreída al ver mi rostro completamente rojo.

-¿P-por qué no te has ido aún…?-

-¿No es obvio? Te estaba esperando- dijo recobrando su compostura. Colocó sus manos en los bolsillos de su pantalón.

-¿Por qué…?-

Suspiró molesto –Ya te lo dije, ¿acaso no me escuchas? Es peligroso para una niña caminar sola por la noche-

-N-no soy una niña, Juvia puede cuidarse sola…-

-¿De verdad?- levantó una ceja.-Muéstrame tu ropa interior- automáticamente cubrí mi pecho y le dije que era un pervertido. Él simplemente bajó su cabeza al suelo con una sonrisa confiada –Solo una niña se sonroja cuando un chico se le acerca- se acercó a mi lentamente, retrocedí rápidamente pero la pared de un edificio me detuvo. Sin remover las manos de sus bolsillos acercó su rostro al mío y pudo comprobar una vez más su teoría, pero en menos de un segundo volvió a alejarse mientras suspiraba -¿Lo ves?- No respondí –No importa. Mejor explícame por qué llorabas anoche-

-E-eso no es de tu incumbencia…- aún contra la pared giré mi rostro para evitar verlo.

-Oh, la niña tiene agallas…- volteó y comenzó a caminar.

-¿A dónde vas…?-

-A tu casa, claro. A menos que…- volteó solamente su cabeza –prefieras venir a mi casa- negué rápidamente. –Entonces mueve tu trasero a menos que quieras volver sola- inconscientemente cubrí con ambas manos mi retaguardia y comencé a correr para poder alcanzarlo. Durante el camino ninguno habló. Mis ojos se posaban sobre él de a ratitos, pero los de él ni siquiera volteaban a verme. Mis mejillas se sonrojaban más y más a medida que dábamos un paso. Observé al frente, corrí un mechón de mi cabello detrás mi oreja y volví a mirarlo por el borde de mis ojos. –Si tomas una foto te durará más tiempo- Comentó inexpresivo. Mi corazón se sobresaltó por la repentina frase.

-N-no sé de qué h-hablas…- intenté disimular.

-¿Me crees idiota? No has parado de mirarme desde que comenzamos a caminar. Si haces eso podría malinterpretarlo- dijo observándome ahora si por el borde de sus ojos enojado. Me disculpé, pero nuevamente con mis ojos ya vidriosos, Lyon me había dicho lo mismo hoy. No quería volver a recordar ese momento en el que no quería hablarme, y aún no sabía cómo rechazarlo. Tenía miedo de perder su amistad. Mis ojos fueron poniéndose rojos al igual que mis mejillas. Su mano sobre mi cabeza me hizo estremecer –Eres muy sensible, pechugona- lo miré sorprendida, hacía un tiempo que ya no me llamaba de esa manera. No es que me gustase, pero simplemente llamó mi atención y recordé aquél momento en el que nos conocimos. Su mano se formó en un puño y golpeó me cabeza suavemente.

-Ouch…-toqué mi cabeza para frotar la zona en la que me había golpeado, pero sentí su mano y me detuve. Él no la quitó, su puño seguía sobre mi cabeza y mis manos sobre las suyas, inmediatamente intenté retirarlas y secar mis ojos, pero me detuvo y en cambio con su mano limpió mis lágrimas delicadamente. Contemplé cada una de sus acciones, pero al verme hacer eso, avergonzado cubrió mis ojos bruscamente y pinchó mi nariz con sus otros dedos.

–Ya te dije que no me miraras… rayos…- susurró esto último mientras desviaba sus ojos y me soltaba. –Además, también te dije que no lloraras o terminaría por hacerte cosas "malas"…- mis mejillas volvieron a encenderse y al notarlo chasqueó su lengua molesto y me sujetó firmemente de la mano para darnos prisa. Sentí como a medida que avanzábamos sus dedos se iban entrelazando con los míos.

Cuando llegamos, Gray se detuvo bajo mi ventana como solía hacer, pero esta vez no se movió, ni siquiera para ayudarme a subir. Lentamente volteó para mirarme a los ojos. Brillaban como de costumbre gracias a la luz de las estrellas. No sabía por qué me había enamorado de él, después de todo lo púnico que hacía era acosarme sexualmente y secuestrarme, además de meterme en situaciones ilegales. Tal vez era por esos momentos en los que me hacía sentir mejor con tan solo una palabra o una caricia, como cuando me dijo que no era extraña por hablar en tercera persona, cuando obtiene un ojo golpeado por mi culpa, cuando observamos juntos la puesta a de sol o cuando apoya su mano en mi cabeza. Tal vez Gray no se anima a revelar sus verdaderos sentimientos al exterior como lo hago yo siempre, pero estoy segura de que no es una mala persona. Tal vez siente miedo de que lo rechacen.

-Gray…- se vio sorprendido al oír su nombre saliendo de entre mis labios –S-si… algún día te sientes triste, p-puedes hablar c-con-tragué saliva intentando poder hacer salir las palabras de mi boca –Juvia…- toda mi práctica se iba una vez más a la basura. Por unos instantes Gray me contempló serio, pero luego soltó una leve risa que intentó cubrir con su puño. Recobró su compostura y mientras me observaba mordió su labio inferior sensualmente. Se acercó dando unos pocos pasos y se detuvo frente a mí.

-¿Qué te hace creer que iría a ti si algún día tengo un problema?-

-B-bueno… tu siempre salvas y haces sentir mejor a Juvia… así que Ju-Juvia cree que sería bueno que dependieras de ella al menos una vez…- lo miré rápidamente o volví a observar al suelo. Su mano izquierda sujetó mi mentón suavemente y lentamente lo levantó, haciendo que poco a poco mis ojos se encontraran con los de él. Su frente se apoyó sobre la mía, haciendo que nuestros flequillos se enredaran. Su nariz chocaba contra la mía al mismo tiempo que mi rostro se tornaba completamente rojo. Mi cuerpo volvía a no responder. Sus labios se apoyaron sobre mis sonrojadas mejillas y suavemente depositó un beso en ella. Mantuvo sus labios sobre mi rostro por unos segundos, hasta que volvió a guardar nuevamente su mano en el bolsillo de su pantalón y sonrió levemente con sarcasmo, pero a su vez con un poco de amabilidad.

-Eso bastará por hoy- volvió a tomar mi mano y me llevó bajo la ventana –Vamos. Sube o tu primo se dará cuenta- lo miré fijamente y asentí. No quería separarme de él, quería permanecer un rato más a su lado. Con sus manos estiradas hacia adelante me acerqué a él lentamente y con mis brazos rodeé su cintura, apoyando mi cabeza sobre su pecho. Su mano volvió a tocar mi cabeza mientras que miraba al cielo. –Te dije que era suficiente por hoy- susurró. Me hundí aún más en su torso, logrando que posara su mirada sobre mí.

-Gracias…- susurré. Ambos oímos el sonido de un auto estacionar y bruscamente nos separamos, no daba el tiempo de poder subir a mi habitación, así que Gray nos escondió detrás del enorme árbol que estaba frente a mi ventana. Estaba de espaldas al árbol y Gray ocultándome con todo su cuerpo.

-¿Ves algo…? ¡¿Es Gajeel…?!- pregunté asustada.

-¡Shh!- cubrió mi boca con su mano. –Es tu estúpido primo…- hizo fuerza con la vista y continuó –y vino con una mujer-

-¡¿Eh?!- pregunté fuerte por debajo de su mano. Él volvió a apretar su mano contra mi boca y me miró molesto.

-¡Shhh!- y volvió a observar al frente.

-¿Puedes ver quién es…?-

-No, está del otro lado de tu primo y no logro verla- de repente pudimos escuchar más claramente su conversación a medida que se acercaban a la entrada. Era un alivio que Gray no había traído su motocicleta hoy o sería fácilmente vista.

-Juvia no está en casa así que no hay problema- dijo Gajeel encendiendo la luz de la entrada. Mi pecho dolió, ¿Era esto lo que mi primo hacía cuando yo no estaba en casa? En ese momento recordé cuando Gajeel supuestamente iba a comprarse ropa aquel día de nieve. ¿Qué era verdad?

-Gray…- lo miré con ojos llorosos.

-¿Huh?- volvió su vista hacia mí y se sorprendió al verme al borde de las lágrimas -¿Por qué lloras ahora?-

-¿Qué debo hacer…? No puedo volver a casa, no ahora…- me sostuve de su camiseta. Pareció confundido unos segundos y luego se puso a pensar. Me tomó por la mano y nos fuimos caminando por detrás del árbol sin que nos viesen. –E-espera…-

-Solo camina- y avanzó todavía más rápido. Llegamos a una plaza y nos sentamos en unas hamacas. Gray volvió de comprar unas latas de refresco y me extendió una. Estiré mi mano para tomarla, pero la lata se alejó. Volví a intentarlo, pero lo mismo ocurrió. Gray levantaba su brazo cada vez más para que no pudiese alcanzarla, y terminé levantándome de la hamaca. -¡Gray…!- comencé a parame en puntitas de pie, acercándome cada vez más a él. Él reía divertido mientras me veía intentando inútilmente.

-No has dicho "Por favor"-

-Por favor…- Gentilmente la bajó y me la entregó. Ambos nos sentamos nuevamente en las hamacas. Mi vista estaba dirigida al suelo y la de Gray hacia adelante mientras bebía su refresco. -¿No vas a beberla?- mi lata ni siquiera había sido abierta. Me disculpé e inmediatamente la abrí y di un sorbo. Por más que hoy no estuviese nevando, el frío continuaba. -¿Tienes idea de quién puede ser? La que estaba con tu primo- tomó un sorbo.

-No tenía idea de que salía con alguien,- miré al frente – de cualquier manera, me lo pudo haber dicho. No es como que fuese a enojarme por eso-

-Tal vez tenía miedo de hacerte recordar a algún ex-novio-

-Eso es imposible. Nunca he tenido novio….-

-Ppff- fue en ese momento en el que me di cuenta de lo que había dicho. Me golpeé mentalmente y vi como Gray se burlaba a mi lado -¿De verdad? - comenzó a reír aún más fuerte. –Eso demuestra que si eres una niña-

-No me molesta…-

-Es extraño- dijo ya más calmado.

-Lo sé-

-Eres extraña-

-Lo sé-

-Me gusta eso-

-Lo—me interrumpí al escuchar lo que había dicho y volteé a mirarlo. Con una leve sonrisa miraba al cielo -¿Huh…?-

-Lo normal es aburrido. Además, ya te lo había dicho, eres peculiar, no sé por qué te sorprendes tanto- sonreí avergonzada y desvié la mirada hacia el frente nuevamente. Tenía razón, ya me lo había dicho –Por cierto, si vuelves a llorar te secuestraré-

-¡¿Ah?!-

-No me gusta cuando las chicas lloran- dijo con una melancólica sonrisa. –Cuando mamá murió, Ultear lloraba por las noches, no se animaba a llorar delante de mí. No quería hacerme sentir peor- dobló la lata. Eso solo me hizo sentir peor –Pero simplemente me hacía peor no escucharla llorar…-

-Lo siento…-

-Está bien- sonrió. –Por cierto, deberías llamar a alguna amiga para que puedas ir a dormir a su casa, a menos que quieras dormir conmigo- ignorando por completo su depravado comentario automáticamente pensé en Chelia. Allí fue donde dormí esa noche.

Al día siguiente Gray iba a gran velocidad en su motocicleta por las calles esquivando los demás autos, hasta detenerse frente a la gigantesca universidad. Dejó su casco sobre el asiento y subió de forma tranquila las escaleras. Según algunos alumnos Lyon estaba en el baño. Chasqueó su lengua y apresuró su paso, al ver el baño de hombres lo abrió bruscamente y allí lo vio frente al espejo, fue contra él y lo sujetó por el cuello de su remera. -¡¿Pero qué demonios?!-

-Más te vale que no vuelvas a hacer llorar a Juvia de vuelta…- su mirada era aterradora

-¡¿Eh?!- soltándolo bruscamente contrala puerta del baño, la cual se abrió dejándolo caer sobre el inodoro -¡T-tú eres el del café del otro día!- Gray sonrió sarcásticamente.

-Veo que me recuerdas. Recuérdame la próxima vez pedirte uno más complicado- comenzó a caminar, pero de pronto se detuvo y lo miró sobre su hombro –Por cierto, te recomiendo secarte antes de salir- se fue del baño.

-Tsk.- Lyon salió furioso del baño todo mojado y se fue directo a los vestidores. En el camino, muchos se reían o le preguntaban qué le había sucedido, pero él solo los ignoraba, incluyendo a Chelia, que se le había acercado con una toalla pero Lyon solamente la empujó.

-Lyon…- Susurró y comenzó a seguirlo.

Ya había vuelto a casa. Como de costumbre Gajeel hacía el desayuno y actuaba como si nada hubiese ocurrido. Le había dicho que Chelia me había invitado a dormir así no pensaría en nada "raro". De pronto rompió el hielo –Juvia, pronto mi compañía organizará una fiesta, ya que la otra fue bestialmente arruinada. Asegúrate de usar un lindo vestido de los que dejé sobre tu cama esta mañana, recuerda que esta vez será un baile- sonrió emocionado. Era una grandiosa idea, pero mi cabeza no se concentraba en eso, si no en lo ocurrido la noche anterior.

-Pero… yo no sé bailar…-

FIN DEL CAPÍTULO 10

¿Cómo están? ¿Les gustó el nuevo capítulo? Ya estoy trabajando en el siguiente, y les quería avisar que probablemente me demore un poquito más en publicarlo ya que les quiero regalar un capítulo más largo de lo normal. Por lo general siempre escribo entre 9 y 11 hojas, pero esta vez les quiero dar un capítulo de alrededor de 15 así que espero que lo esperen ansiosos! :D

A responder reviews :)

Lymar Vastya: Aww me alegro que te gusten todos! Lo siento por Lyon, pero Gray es Gray, es irremplazable jaja Besitos, y muchas gracias por tu review! Por cierto, no sabes lo mucho que te agradezco por haberle recomendado mi historia a Miss Janckson, es muy amable de tu parte ;)

Nijis 76: Me alegro que te haya encantado! Jajaj, suspenso era lo que quería crear además de ternura, pero me alegro haberlo logrado jaja, ¿quién crees que le gusta a Chelia? ;) Me alegro mucho que te haya gustado tanto jeje, seguiré haciendo lo mejor posible para que te guste más y más, besitos! y gracias por tu review!

Elie-chan: Me alegro que te haya encantado! A mi también me da penia Lyon, pero como dije antes, Gray es Gray y no se puede remplazar jaja. Jajaj las galletas :D Jaja lo que sucede es que en realidad es que me gusta dejar los momentos Gruvia en suspenso así cuando sucedan pueden ser más emotivos, pero poco a poco irán sucediendo más cosas entre ellos dos, así que espero que sigas leyendo para descubrir más momentos entre ellos dos jeje. Me alegro que te gusten todos los capítulos, intentaré hacerlo lo mejor posible para que te sigan gustando mucho :D Gracias por tu review, besitos y saludos!

Miss Janckson: Jaja lo sé, hay que encerrarlo para que deje de interrumpir! Jaja ya le agradecí a Lymar Vastya por habértelo recomendado y no sabes lo mucho que me alegra tener una nueva lectora como tú :D Jaja es bueno que te guste todo eso ya que es prácticamente todo en esta hisoria ;) Aww eres muy dulce, gracias por tu review, besitos!

¡Me alegro mucho de que cada vez a más personas les gusten mis historias y seguiré intentando lo mejor para que sigan siendo de su agrado! Muchas gracias a todos por sus maravillosos reviews y ya saben como siempre que me pueden decir todo lo que quieran en un review o un mensaje privado.

Los amo y los leo en la próxima,

gruvia_naruhina