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-Es suficiente-anunció esta

-¿En serio?-preguntó el inglés, sin bajar su posesión

-Muchas felicidades-dijo ella ofreciéndole la piedra- te la ganaste

-¿De verdad?

-Sí, buena suerte –terminó por sonreírle dulcemente

Lyserg miró la piedra en sus manos, y esta respondió brillando de una manera hermosa y fascinante. Athena lo único que quería era tocarla, pero Lyserg se la guardo en su abrigo, como un tesoro.


CAPITULO 10: Mi sama…

Athena despertó en medio de la noche con mucho frío. Esta vez tuvieron que dormir al aire libre en medio de la carretera. La fogata se había apagado, y Athena estaba tiritando. La chica se acerco más a la fogata, miró a ambos lados comprobando que estaban dormidos, y estiró su brazo. De la palma de la mano de la niña salió una ráfaga de fuego que volvió a encender la fogata.

-¿Qué hiciste?-preguntó una voz a su lado

-¡Ah!-exclamó esta- ¡Re-Ren-sama¿Estabas despierto?

-Claro que sí-le dijo este seriamente- yo no duermo cuando estamos al aire libre¿qué fue eso?

-Etto… puedo manipular y crear fuego-contestó ella sonrojada

-¿En serio?

Athena levanto la palma de su mano y de ella salio una llama roja, flameando al viento. Athena cerró su puño y la flama desapareció. Ren estaba sorprendido, y se sentó junto a ella. El chino estiro sus manos, para calentarlas en el fuego.

-¿También tenías frío?-pregunto ella

-Un poco-contestó este para no demostrar que si tenía bastante frío

-Yo tirito de frío-dijo esta abrazándose a sí misma

Ren la miro unos segundos de reojo, antes de volver a mirar el fuego. Estuvieron en silencio, mirando la fogata, como se hacía grande. La chica miro de reojo a Ren, luego volvió a mirar la fogata suspirando.

Se sentía tan extraña al lado del ahora… Incluso tenía el impulso de acercarse más a él, solo para sentirlo a su lado. Pero no podía... ¿como iba a hacerlo si hace tan solo hace tres días que Horohoro había tratado de besarla? De pronto, Athena se dio cuenta de que ya no tiritaba, y noto que en sus hombros estaba el abrigo de Ren. Miro al chico y este ya le había dado la espalda, acostado.

-Arigato, Ren-sama-le dijo esta sonriendo

-Ya duérmete-le contestó él dándose la vuelta

-Hai…-le dijo esta bajando triste la mirada- "¿porqué Ren-sama es tan tierno y frío a la vez…?"

-¿Qué te pasa?-le preguntó Ren mirándola de reojo

-¡Nada!

-Ya dime, qué pasa

-Es que… nah, olvídalo

Ren se quedo mirando a la chica, mientras ella estaba más interesada en mirar sus pies que el rostro del chino. Cuando decidió levantar la cara, Ren estaba a solo unos centímetros de ella.

-Siempre que terminamos una conversación, tú pones una cara triste-le dijo él analizando la situación-¿por qué?

-Eso es porque…-comenzó esta, sin querer decirle la verdad pero no podía mentirle- solo es que a veces eres muy frío con lo que dices…

-¿Frío?-repitió el chino levantado una ceja

-Sí bueno…

-¡Pero si te acabo de pasar mi abrigo!-exclamó sin poder contenerse, frunciendo el ceño- ¿qué tiene eso de frío?

-Espera¡Me estas malinterpretando!-dijo ella rápidamente

-No, parece que tú eres la que no entiende nunca nada –le dijo enfadado

-¿Ahora qué te pasa a ti?-le pregunto al darse cuenta del enojo del chino

-Nada

Ren se volvió a dar la vuelta, para quedarse así definitivamente. ¿Qué era lo que le pasaba a esa niña? Él le había puesto su abrigo para ser amable¿y ella le dice que es frío¡No podía entenderla! Y por eso no terminaría de agradarle… "Eres muy frío con lo que dices" ¿Con lo qué decía? Recordó que le había dicho "ya duérmete", pero ese era su tono habitual… y cuando él hablaba no solía preocuparse del verdadero significado de sus palabras o el tono brusco que usaba. Pero no podía haberse sentido mal por eso… ¿o si?

A veces le costaba recordar que era una chica, y muy llorona por cierto, aprovechó de pensar el chico. Finalmente el ojidorado abrió los ojos para hablar nuevamente con ella, se volvió, pero esta también le había dado la espalda.

-¿Estás despierta?-le pregunto de donde estaba, sin tener respuesta

El chino no insistió una segunda vez y se volvió a acostar cerrando los ojos tranquilamente. Athena, dándole la espalda, mantenía los ojos abiertos y el ceño fruncido.

—— Al otro día ——

Cuando recién había comenzado a amanecer, Athena ya estaba despierta, pero a penas podía abrir los ojos ya que no había conseguido dormir bien por culpa del chino. Ella no abrió los ojos, y escuchó las voces de los shamanes hablando.

-Bien, Lyserg,-dijo Yoh al inglés- ¿Dónde esta la próxima piedra?

-Pues…-comenzó el inglés viendo su péndulo- llegaríamos dentro de cuatro días aproximadamente

-Vaya, no es tanto-dijo Ren en medio de un bostezo

-¿No dormiste bien?-le pregunto Horohoro a su lado

-No, no pude conciliar el sueño-contestó este con fastidio

-Tal vez eso fue porque tuvo una mala conversación con Athena-chan-dijo de pronto Fausto, despreocupado

-¿¡Qué!?-exclamaron al mismo tiempo el chino y el Ainu

-¿Qué conversabas con ella?-le pregunto inmediatamente el peliazul

-A ti que te importa-respondió desafiante

-Vamos, chibi-suke, -animo Ryu a un lado del chino- ¿qué le decías a la linda Athena-chan?

-¡Que les importa a ustedes!-exclamó Ren, ya más que enfadado por no dejarlo tener vida privada

-Déjenlo tranquilo,-dijo Yoh de pronto, tratando de calmar la situación- no es un pecado conversar ¿verdad?

-Pero si con ella-aseguró Horohoro de manera posesiva

-¿Acaso es tuya?-le dijo Ren con una sonrisa burlona

-¡No dije eso!-espetó apresuradamente el Usui, luego agregó.- ¡pero tampoco es tuya!

-Quien quiere que sea mía, no seas tarado-le dijo Ren- que yo sepa, no tiene dueño, no es un objeto, así que cualquiera puede conversar con ella

Ya ajenos a la discusión, Lyserg, Yoh, Chocolove, Fausto y Ryu estaban apartados mirando atentamente la pelea de ambos chicos. Era algo absolutamente normal, la diferencia de esta discusión con las otras, era que esta vez era por una persona.

-Sabía que esto pasaría algún día-le dijo Lyserg a los demás en un susurro

-¿Qué cosa?-pregunto Chocolove aun mirando a sus compañeros de equipo

-Que se pelearan por Athena-chan-respondió Yoh con una risita

-¿A chibi-suke le gusta Athena-chan?-pregunto sorprendido Ryu

-¿Le gusta?-repitió Fausto también algo sorprendido

-No sé si le gusta, ya saben lo antisocial que es Ren-dijo Lyserg, pensando un momento- pero algo pasa, eso es seguro

Dejaron de hablar para concentrarse nuevamente en la discusión de sus amigos, ya que estaban llegando a la parte realmente interesante. Athena estaba de espaldas hacía ellos, aun con los ojos cerrados pero escuchando atentamente, de repente reía ante lo posesivo que podía ser el chico Ainu y como se enfadada el chino ante eso.

-¿Cuál es tu problema?-le dijo Ren de pronto al ainu

-A ti ella no te interesa-le dijo como si realmente supiese lo que piensa Ren- ¿así que por me discutes?

-No, no me interesa, pero si me interesara…-dijo el chino que se sorprendió hasta el con eso último- no podrías saberlo

-Claro que sí-le dijo el ainu- ¡la tratas muy mal!

-¿Desde cuando la trato mal?-pregunto el otro, ofendido

-¡Tú siempre tratas con frialdad a Athena-chan y ni siquiera te das cuenta!-le dijo Horohoro apunto a Ren con un gran dedo índice xD- ¡Y tanto que ella se preocupa por ti!

-¡Yo nunca la he tratado mal!-mintió Ren, al momento en que recordaba todas las veces que le había gritado a la niña xD

-¡Siempre la tratas mal! Pero dejemos de discutir y mejor admites que no te interesa y así todos…-dijo Horohoro pero fue interrumpido por su compañero

-¿Y qué pasa si digo que me interesa?-le dijo este solo para seguirlo desafiando

Un momento de silenció se creó en el ambiente. De pronto, Yoh saludo con un "hola" a alguien detrás de los dos jóvenes protagonistas de la discusión. Ambos se dieron vuelta para ver a quien había saludado el castaño, encontrándose con la castaña mirando sorprendida la escena.

Todos volvieron a hacer un silencio sepulcral.

-¡¡¡AHHH!!!!-exclamaron inmediatamente Ren y Horohoro, enojados, al momento en que la señalaban- ¿¡ESTABAS DESPIERTA!?

-¿Cuándo?-dijo esta mientras se tallaba un ojo y creaba un bostezo

Todos suspiraron aliviados ante la reacción de la chica. Ren se sonrojó y se dio la vuelta, enojado, y comenzó a caminar hasta perderse de la vista de los shamanes. Athena se levantó y lo siguió con la mirada, algo que Horohoro notó.

Ryu preparó nuevamente el desayuno, y todos empezaron a comer tranquilamente, sin mencionar palabra alguna sobre la discusión hace unos cuantos minutos.

De pronto, la chica sintió una extraña presencia, y se quedo paralizada. Era una sensación escalofriante, que la dejo helada. Miro a los demás, y nadie pareció notarlo, ya que seguían comiendo normalmente. El Edhilit de Athena apareció tras ella, mientras ponía los ojos en blanco. Esta la llamo pero su espíritu no respondió y sin que ella lo hubiese ordenado, se fusionaron y crearon el arma de Athena. Esta estaba diferente, ya que ahora tenía unas extrañas marcas.

-¡Ren-chan!-llamó ella al arma

-¿Qué ocurre?-pregunto Yoh pero fue ignorado por la castaña

-¡Deja a tu pledger ahora, Reverie!-ordenó Athena mientras todos se preguntaban que demonios significará "pledger"

De pronto la niña miró en dirección al lugar por donde se había ido el chino, y luego dirigió su vista hacía los shamanes, quienes le preguntaron que pasaba. Ella les dijo que se quedarán ahí, les mencionó algo sobre una falsa reacción y un pledger falso, para luego irse corriendo junto con su arma.

Por más que decía el nombre de su Edhilit, esta no contestaba. Cada vez que avanzaba, la presencia se hacía más poderosa, y significa que debía estar cerca. Cuando llego, Ren estaba en el suelo, al parecer inconciente.

-¡Ren-sama!-llamo esta mientras se arrodillaba a su lado- nee…Ren-sama… ¡Ren-sama!

Pero Ren no le contestaba, sacudió al chico por el hombro, pero este seguía sin reaccionar. Athena comenzó a asustarse, aunque Ren no estaba muerto. De pronto, sintió que alguien estaba tras suyo, y se volvió rápidamente. Se encontró con un hombre de largo cabello morado, y ojos rojo fuego. Su tez era algo morena, y vestía un traje de combate. Tenía un arma en su pierna, muy extraña.

-Un Edhilit…-reconoció inmediatamente Athena- ¿qué demonios le hiciste a ese espíritu?

-Ah, veo que tu también usas uno-dijo el hombre- ¿cuál es tu nombre?

-Tú no usas un Edhilit-le dijo ella enojada- ¡esa arma es falsa!

-¿De qué hablas?

-No hiciste un contrato con ese espíritu¡eres un pledger falso! Por tú culpa todos los que tenemos un contrato con un Edhilit estamos así ahora

El sujeto seguía sin entender ni una palabra de lo que le hablaba Athena, que estaba perdiendo la paciencia. No tardó en atacar al hombre, haciendo que perdiera su reacción.

Cuando el arma cayó al suelo, se desvaneció y en su lugar quedo una chica desmayada de cabello azul marino recogido en dos largas trenzas, y ojos violetas. En la mano izquierda de la chica, estaba la marca que la reconocía como Edhilit. El arma de Athena también se desvaneció, y en su lugar apareció Reverie, con aspecto cansado.

Athena y Reverie se dirigieron hacía donde estaba el Edhilit desmayado. Reverie le toco su marca, y la chica abrió los ojos. Una vez que abrió estos, miró con sorpresa a ambas chicas, luego reconoció casi inmediatamente al Edhilit de Athena.

-¿Reverie Metherlence?-pregunto esta, aunque estaba segura de lo que decía

-¿Cómo me conoces?-le preguntó Reverie

-¡¡Eres un Edhilit legendario!!-contestó esta inclinándose un poco- mi nombre es Tiriel¡es un placer conocerla, Reverie-sama!

Athena le preguntó a la Edhilit llamada Tiriel el porque había reaccionado con un sujeto como ese, ella le contestó porque nunca había hecho el contrato con un humano y que no sabía que ese hombre no sabía hacer un conjuro. Mientras platicaban, Athena fue tomada por los brazos y levantada por Grayarts, quien se había despertado. Athena comenzó a gritar, asustada.

-¡¡Ignorante ceso de bambú, suéltame!!-le ordenó Athena enfadada

-¿No eres tan valiente ahora, verdad niña?-le dijo el hombre riendo maliciosamente

-¡Te digo que me sueltes!

La chica se dispuso a pegarle un codazo al hombre, pero antes de hacerlo, este la soltó y volvió a caer desmayado. Athena cayó al suelo, y cuando cayó Grayarts, vio a Ren detrás de él, con su puño levantado.

-¡Ren-sama!-llamó esta acercándose a él- ¡Estas vivo!

-Claro que estoy vivo ¬¬-dijo este rodando los ojos- ¿qué estas haciendo aquí?

-Una falsa reacción-contestó ella mirando a Tiriel

-Sí, lo sabía –dijo Ren también mirando al Edhilit- cuando me encontré con ese sujeto y vi las marcas en su arma, supe que no hizo un contrato con ese Edhilit

Mientras platicaban, de la nada, Tiriel se lanzó encima de Ren al divisarlo, diciendo que sería su pledger de ahora en adelante. Athena estaba perpleja viendo la escena, luego se comenzó a enfadar sin motivo aparente.

-¡No te me pegues!-le ordenó Ren, sonrojado, mientras estaba siendo abrazado por el Edhilit

-¡¡Eres tan lindo!!-le dijo Tiriel dándole un beso en la mejilla

-¿¡QUÉ!?-contestó este totalmente rojo de pies a cabezas, y entonces miró a la chica- ¡Ayúdame!

-Arréglatelas solo-le dijo Athena algo enojada, sin poder contenerse y saber porque estaba molesta- creo que se ven bonitos

-¡¡Oye, espera!!-le dijo Ren enojado mientras veía que la niña se alejaba caminado rápidamente- ¡¡Athena, Athena¡No me dejes aquí!

Athena siguió caminando enojada, Reverie se había quedado mirando la escena, al parecer divertida. La castaña caminaba rápido, algo enojada. ¿Quien demonios se creía esa Edhilit para ser tan lanzada?

-Pero que rayos estoy pensando…-dijo para sí Athena mientras se detenía, mirando el suelo con tristeza- dije que no me iba a decidir por ninguno de los dos y… pero… ¿por qué estoy enojada?

"Tal vez estoy celosa" pensó esta. Ante ese último pensamiento, río para sí. Ella sabía que era muy celosa, o al menos siempre lo había sido con sus hermanos y amigos, pero significa que era porque realmente quería a esa persona… pero eso quería decir que…

-¡¡OE!!-llamó una voz tras ella, haciendo que esa saltara

-¡¡AH!!-exclamó la joven dándose la vuelta- ¡No me asustes así!!

-¿Por qué me dejaste ahí?-le pregunto enojado el chino- ¿qué diablos te pasa ¬¬?

-Pero si era solo un Edhilit,-le dijo esta con las manos atrás de su cabeza- ¿qué te iba a hacer?

-Nada, aparte de acosarme

-¿Dónde esta, por cierto?

-No sé, se quedo con Ren-chan

-¿¡EH!? Mi querida Ren-chan no esta aquí T-T Y me ha dejado sola con Ren-sama ¬¬

-¿Qué significa eso ¬¬?

-Es una broma, Ren-sama n.n

Ren la quedo mirando unos segundos con el ceño fruncido, contemplando la linda sonrisa de la niña. Entonces se cruzó de brazos y suspiro, decidido a preguntar algo que hacía un bien tiempo quería preguntarle.

-Nee…-comenzó el chino- ¿Por qué me sigues llamando Ren-sama ¬¬? "Aunque me gusta como lo dice…"

-¿No te gusta?-le preguntó ella con tristeza

-N-no es eso-dijo este, preguntándose si acaso ella había leído su mente- Es solo que… bueno, no soy tan importante como para que me digas "sama"

-¿Tú crees que no eres importante?-volvió a preguntar esta

-Claro que soy importante, soy el gran Tao Ren, el mejor del mundo y el futuro Shaman King –dijo este arrogantemente- pero a lo que voy es que para ti no debería serlo más que los demás

-¿Quién te digo eso?-preguntó una vez más ella

-Pues…-tartamudeo este sin encontrar respuesta y sin saber a donde quería llegar ella

-Sí eres muy importante para mí

El corazón del chino se aceleró bruscamente al escuchar eso, mientras sentía un calor en sus mejillas. Athena también se sonrojo, al darse cuenta de lo que había dicho. Athena y Ren se quedaron mirando sonrojados, antes de que Athena apartara bruscamente la mirada del chico.

-¿Qué pasa?-pregunto este de pronto

-Nada, -contestó ella de manera cortante- ¿Por qué?

-Porque no me miras tal vez

La chica se sonrojo aun más, no quería mirarlo a los ojos, ya que si lo hacía, no sabía que podía pasar después. Ren la seguía mirando directamente, algo sonrojado. Athena ya lo decidió, no le gustaría ninguno de ellos, porque Horohoro y Ren eran amigos. Era obvio que a Horohoro ella le gustaba, pero a Ren… no sabía, es decir no estaba segura, y no iba a preguntarle.

-¿A quién quieres?-pregunto de la nada el chino

-¿Qué?

Ella levantó la mirada sorprendida. No se había dado cuenta de que Ren se le había acercado y que estaban a pocos centímetros.

-Que a quien quieres –repitió el chino

-Como… pues yo…-comenzó ella tratando de disimular- a mis hermanos, a mi prima, a As…

-No juegues –la cortó este rodando los ojos- sabes a lo que me estoy refiriendo

-¿Pero por qué preguntas?-le pregunto ella sin entender

-Porque a Horohoro le gustas, eso ya lo sabes y ya hablamos de eso también-le dijo este seriamente- no quiero que juegues con él

-No estoy jugando con él

-Pero le gustas-insistió el chino

-Bue-bueno…-tartamudeo ella, entonces levantó levemente la vista hacía al chino- Ren-sama… ¿Y a ti?

Parecía que esa pregunta lo pillo desprevenido, ya que se ensancharon un poco sus ojos. Por alguna extraña razón, no estaba nervioso y decidió continuar con esa charla en vez de huir como siempre lo hacía cuando no quería contestar algo de ese tipo.

-¿Tú que piensas?-le dijo este

-No sé…-respondió esta- ¿cómo quieres que sepa?

-¿Contestaras mi pregunta?

-¿Y tú la mía?

-Parece que ninguno de los dos contestará ninguna pregunta-dijo Ren sonriendo

-No, parece que no…-le sonríe también

La chica apoyo la cabeza en el pecho de Ren, cerrando los ojos nuevamente. Podía escuchar el rápido palpitar del corazón del chino, eso hizo que volviera a sonreír.

Ren, sorprendido, movió un poco sus brazos, luego los dejo quieto. El chino cerró los ojos con fuerza y tomo a Athena por los hombros, para abrazarla. Los dos se quedaron ahí, abrazados y sonriendo tiernamente. Athena no podía creer que estuviese tan tranquila, nunca se había sentido así. Ren hubiese querido quedarse ahí con ella y no tener que volver con los demás, menos donde Horohoro.

Los dos Edhilit aparecieron de pronto interrumpiéndolos, haciendo que los dos jóvenes se separan inmediatamente, nerviosos. Una vez ahí, Tiriel nuevamente se lanzó encima del chino, abrazándolo por el cuello. Athena volvió a fruncir el ceño y se fue caminando otra vez a paso lento.

Ren le grito pero ella no le hizo caso. Luego tomó en brazos a Tiriel y se levantó, luego la dejo en el suelo junto a Reverie. Ren corrió y alcanzo a Athena.

-¿No me digas que te enojaste?-le pregunto el chino algo divertido, aunque también estaba molesto

-¡Claro que no!-le respondió esta- No tengo motivos para estar enojada

-Acéptalo, estas celosa porque ya no eres la única chica que puede abrazar al gran Tao Ren

-¿¡QUÉ¡Eres un vanidoso!

Ambos seguían discutiendo solo por diversión ya que realmente ninguno de los dos estaba enojado. Athena reía ante el enorme ego del chino, y este por primera vez estaba divirtiéndose con su propio ego tan altísimo.

Sin darse cuenta habían llegado a donde estaban los demás. Horohoro corrió hacía donde estaba la pareja mientras los demás hacían lo mismo. Cuando este les hablo, ninguno de los dos lo miró.

-¡Athena-chan!-exclamó Ryu corriendo hacía la trigueña

-¿Qué ocurrió?-pregunto Lyserg

-Puee a mi me interesa saber que es un pledger-dijo Chocolove

-Pues… Pledger es una persona que ha hecho un contrato con un Edhilit-explicó Athena

-¿Contrato?-repitió Yoh sin entender

-Se refiere a las personas que han reaccionado de una manera correcta-contestó Ren

-¿Y quién fue el que hizo una falsa reacción, como tu dijiste?-pregunto Horohoro a la niña, quien no lo miro

-Un hombre ordinario que quería convertirse en Shaman King

-¿Y tú que hacías ahí?-le pregunto el Ainu ahora a Ren, que tampoco lo miro

-Me encontré con ellos por casualidad

-"Lo sabía, ninguno de los dos me mira… eso significa que…"-pensó Horohoro, enfadado

El Ainu les dio la espalda a los dos, caminando. Athena y Ren se miraron de reojo, algo preocupados. Luego, decidieron seguir viajando.

Fin del capitulo 10


Athena Ikimasu!!! Ohayoo lectorcillos n.n! Espero les haya gustado el décimo capitulo de mi fics! Esta vez no hubo pelea contra los hijos de los grandes espíritus, en vez de eso, Athena y Ren se estan confuendiendo aun mas xD Y Horohoro más enojado que nunca… que pasara en el sigiente capitulo O?