Un especial agradecimiento a mi preciosa Beta: Monogatsumi. Gracias por estar a mi lado Mogat. Buena amiga, Beta, lectora y traductora de doujinshis geniales.
…Disfruten la lectura…
Es imposible evitar lo inevitable
Estaba justo ahí, de pie en la entrada de la oficina.
Se mostraba tan hermosa y seductora como siempre. Podría decir que incluso aún más que antes. Su mirada esmeralda tan llena de vida e inocencia. Comencé a sentir las contracciones arrítmicas de mi corazón desenfrenado y ridículamente los segundos parecían horas, por más estúpido que sonara.
Si no controlaba mi corazón, comenzaría este comenzaría fibrilar.
No pude evitar verme atrapado en una dimensión de la cual no podía salir, todo a consecuencia de su sola presencia. De pronto me llegó el recuerdo de lo que le hice y la culpa no tardó en golpearme.
"¿Y ahora qué?" —no pude evitar pensar.
— ¿Te encuentras bien? —me sacó de mi ensoñación su voz con tono preocupado, enseguida traté de borrar toda expresión de mi rostro lo mejor que pude.
—Hmp. –Sus lindas cejas se fruncieron y no pude evitar maldecir internamente por lo que un movimiento de sus pestañas, cejas o labios me ocasionaban.
—Eh... Sasuke…
"Mierda, mi nombre saliendo de sus labios suena tan delicioso..." -deliré, sin embargo, detuve rápidamente ese pensamiento y comencé a crear una muralla mental, "No" me dije. "Maldita sea, no caeré otra vez." Me repetí con determinación.
— ¿En qué puedo ayudarla? –respondí de forma estoica, el mismo tono que utilizaba con todos. Su expresión cambió una poco más seria.
—Me enviaron con el fin de ayudarlo —dijo con suavidad—Sasuke, yo… —murmuró dando un paso hacia adelante.
"Detenla, no dejes que se acerque."
—Ingeniero Uchiha, por favor. —Corregí al mismo tiempo que carraspeé con el fin de aclarar mi voz—por el momento que esté aquí lo mejor es que nos refiramos el uno al otro con propiedad.
—Como diga. –Dijo bajando la mirada una vez más, pero de un momento a otro la subió para así observarme con una ligera sonrisa en sus labios rosas—Bueno como le mencionaba me enviaron con el fin de auxiliarlo.
—Si, me lo habían informado. —Comenté.
—Tenía mucho tiempo sin verlo —mencionó sonriendo, ella intentaba cambiar el ambiente hostil que yo mismo había generado. No obstante, no podía permitirme ceder ante ella. — ¿Por qué no ha ido al café?
"Porque no debo verte, no debo desearte." —No hay razón para ir. –Contesté cortante.
— ¿Cómo dice? –dudó ella con una voz apenada.
—Estamos en época vacacional, no veo el propósito de ir hasta la cafetería universitaria, no cuando existe un café más cercano a este hospital.
—Entiendo. —Acomodó uno de sus mechones detrás de la oreja.
"¿Acaso vi decepción en su mirada?"-no pude evitar pensar, anhelando que eso fuera.
—Puede tomar asiento en el escritorio vacío justo al frente. —Le señalé y posteriormente tomé un formato con el fin de mostrárselo. —Necesito que llene la parte superior con el número de referencia que está en la lista justo delante suya. Tiene el nombre y apellido del paciente, con eso podrá guiarse. —Culminé mi explicación señalando la lista con mi dedo índice. — ¿Entendió?
Ella solo atinó a asentir con la cabeza, seguidamente se acomodó en el escritorio de Kiba y comenzó ordenar los papeles con el propósito de hacer lo que le pedí.
El silencio inundó la oficina, solo se escuchaba el golpeteo de la punta de las plumas y el movimiento de las hojas al ser acomodadas.
Puedo decir que fueron los ciento doce minutos con seis segundos más largos de mi vida.
Verla ahí, sentada, acomodando su cabello mientras fruncía los labios al escribir...
"Era tortura".
—Mi turno casi acaba. —Le informé mientras tomaba unas plumas y papeles, enseguida comencé guardarlas en el cajón del escritorio. —Agradezco la ayuda, si gusta puede retirarse –ofrecí, pero ella me observó sin ningún cambio en su postura.
—Terminaré este último formato y me retiraré. —Dijo con una sonrisa mientras se enfocaba nuevamente en los papeles frente a ella, por un momento atiné a ver sin realmente observar, para enseguida continuar con lo mío.
Cuando finalizó mi jornada, guardé mis cosas en silencio de forma autómata y traté con todo mi esfuerzo de no observarla, caminé hasta la salida y me detuve en la puerta.
—Buena tarde. —Y salí sin escuchar su respuesta.
…
Llegué a mi departamento, tiré mis llaves sobre la mesa y coloqué mis bolsas de comida china que había comprado en el camino sobre la mesita de café.
Posteriormente me dirigí al balcón, abrí la puerta de cristal y tirité al sentir el frío golpear mi rostro.
Salí cerrando la puerta detrás de mí, saqué mi cajetilla y tomé un cigarro para luego encenderlo, dando la primera calada mientras observaba la ciudad cubierta de nieve.
"Después de meses sin verla, creí que no causaría tanto efecto en mí, pero veo que esto se escaló demasiado." -Me recargué en el barandal y cerré mis ojos mientras escupía al viento el humo del tabaco de mi boca.
Seguidamente de unos minutos terminé mi cigarrillo, tiré la colilla a un bote de basura que se ubicaba en el balcón y decidí entrar al departamento para cenar la comida rápida.
…
Se hallaba todo oscuro y podía escuchar tristes y pequeños ruidos de llanto, notando así que eran los sollozos de una mujer. Seguí caminando, hasta que encontré a la dueña de dichos lamentos, sentí frío colosal al ver a la pelirrosa desnuda sujetando sus hombros mientras su rostro tenía una expresión de total sufrimiento.
—Sakura…—llamé mientras me acercaba. Ella se alejó rápidamente con una expresión de auténtico terror.
— ¿Por qué Sasuke?
— ¿Qué?
— ¿Por qué lo hiciste Sasuke? —más lágrimas cayeron de sus ojos rojos, irritados por tanto llorar. Rápidamente entendí de qué hablaba.
—Sakura escucha, yo... lo siento.
— ¡Estoy sucia, por... por tu culpa! — Lloraba mientras se arañaba los brazos, su expresión era una de asco y las lágrimas inundaban sus mejillas. Era una escena de lo más desgarradora e impactante.
—Espera…—exclamé en ruegos, más ella volvía a apartarse.
—¡Me das asco! — Alzó la voz con fuerza y mi estómago se revolvió. — ¡Te odio Sasuke! —Me gritó con un tono desgarrador. — ¡Me escuchaste, te odio! – Gritó una vez más para después alejarse, siendo tragada por las sombras a nuestro alrededor.
— ¡Sakura! —Grité e intenté alcanzarla, pero sentí cómo el piso se derretía como brea y era tragado hacia el fondo, cuando sentí que el suelo me consumía por completo cerré los ojos.
Desperté encontrándome en el sillón, toqué mi frente, estaba húmeda y caliente. Las náuseas aún me embargaban y sentí que devolvería la cena. Otro espasmo llegó, siendo más fuerte que lo anteriores, a lo que irremediablemente corrí con rapidez al baño.
Luego de desechar todo lo que había probado por el escusado, me desvestí para entrar a la regadera. Pronto sentí el calor del agua ardiendo, me quemaba al punto de doler, pero no me importó, solo cerré los ojos y recargué mi rostro en la fría pared de azulejos.
…
Luego de una terrible noche, llegué a mi oficina y frente a mi escritorio el papeleo había sido perfectamente acomodado, un aroma agradable llegó a mis fosas nasales y seguidamente una taza de café fue colocada frente a mí.
—Buenos días. –Dijo la mujer causante de mi tormento.
— ¿Qué hace aquí? —cuestioné mientras bajaba la mirada a la taza en sus manos.
—Aún no termino mi trabajo asignado. –Dijo mientras tomaba un sorbo de su propio café.
— ¿Y esto? –pregunté observando la taza.
—Americano simple, es lo que siempre toma. — Objetó de manera neutral.
—Si, pero…
—Encontré la cafetera en un cajón. —Explicó al imaginar lo que iba a preguntar — debería apresurarse o se enfriará. —Me cortó, al mismo tiempo que Kiba entró a la oficina con su saco colgando de su brazo, quien al observar a Sakura exteriorizó su inquietud...
—Buen día doctora. —Saludó amigable.
—Ingeniero Inuzuka, buen día. —Respondió de vuelta.
Kiba le sonrió y yo no hice más que apretar el semblante, mientras esos dos se sonreían mutuamente.
"¿Acaso se conocían?"
— ¿Se conocen? —no pude evitar preguntar.
—Claro, es un hospital pequeño después de todo. -respondió Inuzuka.
—No, no lo es. —Objeté hábilmente, enseguida me di cuenta del error que había cometido. Kiba alzó una ceja.
—La doctora Haruno es la favorita de la jefa del hospital, por eso nos conocemos, creo que todos en el hospital la conocen. — Explicó con gesto neutro hacia mí para ver a Sakura de manera coqueta.
—Ingeniero no diga eso. Y llámame Sakura, aún no me gano el honor de ser llamada doctora.
—Ella está aquí para terminar el papeleo -obstruí el inicio de otra plática de la que yo no iba a formar parte -así que tú comenzarás nuestro verdadero trabajo. —Finalicé con un tono profesional.
—Maravilloso, gracias Sakura. -Al parecer Kiba no se dio cuenta de mi actitud o ignoró mi forma de responder.
—Un placer ¿Gusta un café?
—No soy muy fanático del café, pero muchas gracias.
Sakura le sonrió para darse la vuelta y después, para mi sorpresa, se sentó frente a mi escritorio, tomo algunos formatos y comenzó su trabajo, en silencio.
Luego de unas horas más de tortura, de alguna forma mi visión llegó a su escote y aspiré el aroma a cerezas que la pelirrosa emanaba. Posteriormente terminó con el último formato y con una sonrisa se marchó.
...
Caminé hacia a las afueras del edificio y me encontré con Itachi e Izumi, ambos me observaron sorprendidos y enseguida mi hermano me abrazó con alegría, eso logró descolocarme un poco.
—Sasuke qué coincidencia. — Exclamó mi cuñada.
—Trabajo aquí. —Respondí con ironía. Izumi sonrió apenada al no recordar algo tan importante.
—Lo siento es que estamos algo emocionados. —Se excusó sin quitar su sonrisa para luego deshacer el abrazo.
— ¿Por qué? —no pude evitar preguntar.
—¡Tendremos gemelos Sasuke! —Gritó Itachi más que emocionado— ¡Serás doble tío! — Una sensación de felicidad me embargó, aunque no lo aceptara frente a los demás, me daba alegría ver a mi hermano destilando felicidad.
—Felicidades a los dos. —Dije e hice una leve sonrisa, puesto que no me pondría a brincar con ellos de emoción.
—Vamos a cenar los tres, yo invito. — Dijo mi hermano mayor y antes de que pudiera negarme, me vi arrastrado por ambos Uchiha.
Pase el resto de la tarde en el restaurante favorito de Itachi, escuchando por horas a Izumi hablar sobre sus futuros hijos. Acerca de cómo decorar el cuarto, los nombres para los bebés, fiestas de cumpleaños, juguetes y ropa. Hacía tanto que no miraba a mi hermano reír de forma tan transparente, todo mientras escuchaba con atención a su esposa, la cual tenía la mirada llena de ilusión. Concluí que pasar el resto del día con ellos me liberó el estrés y la mortificación que la presencia de Sakura producía en mí.
"No podía estar más agradecido por tener a ambos en mi vida."
…
Regresé bastante cansado de la larga velada, estacioné el auto en el sótano de mi edificio, subí en el elevador y me dirigí a mi departamento, al entrar enseguida me percaté de que había un par en el lugar donde dejaba los zapatos y no pude evitar confundirme. Caminé rápidamente a la sala, donde me encontré con una mata roja sentada en el sofá, mirando el televisor mientras comía lo que parecía ser pasta en salsa de tomate. Carraspeé con el fin de llamar la atención de la pelirroja.
—Me alegro que llegues Sasuke. —Sonrió Karin al verme.
No era extraño que ella o Naruto entraran a mi hogar sin que yo estuviera presente. De hecho, más de una vez encontré a ella y Suigetsu follando en mi sofá o la cocina.
"Esta mujer no conocía la decencia."
— ¿Qué necesitas Karin? ¿Y cómo entraste a mi casa? – Pregunté puesto que recientemente había cambiado la clave de acceso.
—Sasuke, eres muy predecible con tus contraseñas, si no es tu cumpleaños, es el de tu hermano.
—Hmp —rodé los ojos, sin aceptar eso.
—Hice pasta. —Mencionó con una sonrisa amigable.
— ¿Qué quieres? — Fui directo al grano.
—¿No puedo venir a cocinarle a un amigo? — preguntó con falso dolor, al mismo tiempo que su gato negro hizo su aparición en el sillón.
—Karin ¿Qué quieres y por qué traes a tu gato? – Ella bufó ofendida, yo sólo me crucé de brazos, esperando su respuesta.
—Se llama Mochi y trátalo con respeto, porque será tu compañero por unos días.
— ¿Qué? –pregunté tratando de sonar lo más calmado que podía.
—Me...me voy con Suigetsu unos días fuera de la ciudad. —Mencionó nerviosa.
—Pues llévatelo. —Espeté con gesto hostil.
—No, no puedo, a él no le gusta volar, lo pone muy nervioso. —Excusó con que aparentaba ser lo primero que le vino a la mente.
—Llévalo a un hotel para mascotas. —Expliqué sin interés.
—No le gustan esos lugares. —El gato saltó y se pegó a mi pierna, pude sentir sus pequeñas garras a través del pantalón —ves, le gustas, vamos Sasuke no seas un zoquete.
—No.
—Sasuke por favor.
—No.
—Sasuke. —Volvió a insistir.
—Dije que no.
…
No pude dormir bien en la noche, después de horas de negarme a cuidar al gato, Karin terminó convenciéndome de cuidarlo, sin embargo, en cuanto ella se había ido, el estúpido gato me mordió y rasguño los brazos cuando intente bajarlo de la cama, mis manos estaban hechas una mierda por culpa de ese animalejo, esa era justamente la razón por la cual no había tenido mascotas desde que Shiro, su primero y último perro falleció.
Llegué al hospital y sin razón alguna sentí la necesidad de pasar por el área de consulta, observé a las enfermeras en su estación y al doctor pelirrojo que era amigo de mi hermano, más no hubo rastro de la pelirrosa y con el gesto agrietado me dirigí hacia mi departamento.
Pasé toda la mañana verificando datos de las máquinas del área de Imagen. Kiba había salido a almorzar, quedamos que cuando él regrese sería mi turno. No obstante, aún falta media hora.
Enseguida escuché unos pasos entrar a la oficina y me encontré con la mirada curiosa de Sakura frente a mí.
—Hola Ingeniero Uchiha. —Saludó amablemente sosteniendo unos papeles.
—Buenas tardes ¿En qué puedo ayudarla? —respondí el saludo lo más profesional que pude.
—Necesito una firma del Ingeniero Inuzuka. —Explicó.
—Está en su hora de comida, regrese en media hora y lo encontrará.
—Ya veo... — observó el techo rápidamente para luego observar mi mano, su expresión cambió a una extrañada —Ingeniero, su mano está llena de rasguños.
— ¿Se refiere a esto? —levanté mis manos sin interés. — No es nada.
—No me parece así — contraatacó con seriedad— ¿Qué le ocurrió?
—Estoy cuidado al gato de Karin. —Menciona sin poder evitar sonar irritado.
—¿Química Karin? — dijo divertida.
—La misma. — Dije cansado, mientras que ella solo curvó sus labios para formar una media sonrisa, la cual no pude evitar devolver.
—Permítame un momento — solicitó y salió de la habitación sin decir nada.
Me quedé en la oficina confundido; su labor ya había terminado, entonces qué hacía en el área de biomédica. Mencionó lo de Kiba…
"Sospechoso…"
Los minutos pasaron lentos, después por el pasillo se escucharon pasos apurados, enseguida Sakura cruzó la puerta con un botiquín en sus manos. Rápidamente tomó asiento frente a mí, yo solo la mire aún más extrañado.
—Permítame sus manos. —Pidió con profunda paciencia, sonrió al ver mi rostro confuso —Curaré sus heridas. —Explicó con tranquilidad.
—No es necesario.
—Si, si lo es. —Mencionó seria. —Deme su brazo derecho, comenzaré con ese primero. – Hice caso omiso, entonces ella tomó mi brazo a la fuerza y lo colocó frente a ella. Fruncí el ceño.
— ¿Tiene planes para las festividades? —Preguntó, como si nada estuviera pasando.
—Ir con mi familia. — Dije sin interés mientras observaba a sus hábiles manos trabajar. —Lo de siempre.
—Suena bien. —Murmuró sin apartar la vista de mi mano.
— ¿Usted? —supuse que debía seguir la conversación, a pesar de que todo me decía que no lo hiciera.
—Aún no lo sé — no pude evitar sentir pena por su historia familiar. — Posiblemente hacer guardias, esa fecha es un día ocupado.
— ¿No sería mejor que descansaras en casa o estuvieras con tus amigos cercanos? ¿Por qué optar por pasar navidad en un hospital?
—Dentro de un año seré una interna, es mejor que me acostumbre a estas cosas. —Comentó calmadamente. —En esta profesión, las festividades no son un día diferente a otro, excepto que hay más accidentes, por la gente ebria que maneja de un extremo a otro de la ciudad con el propósito de ir a felicitar a un amigo o el mal uso de los fuegos artificiales. —Explicó con el gesto frío de un médico.
—Hmp.
—Muy bien, terminé con esta mano, coloqué la otra por favor. — Pidió como toda una profesional. Hice lo que me pidió y continúe observándola hacer su labor.
— ¿Por qué haces esto? —No pude evitar preguntar.
—Porque es mi deseo. —Me miró a los ojos después de terminar de vendar mi mano. No pude evitar sentirme culpable a ver esos grandes ojos jade.
—…—"¿Qué diablos debo decir?"
El silencio reinó completamente en la habitación, me sentí extraño. Trataba desesperadamente de apartarla, protegerla de mí mismo, ya que no quería que esa pesadilla se convirtiera en realidad.
Y lo había conseguido por estos meses, pero ahora esta mujer estaba en todas partes. En el hospital, mis sueños, en todos mis pensamientos. La observé una vez más y esos enigmáticos ojos verdes parecían estar en una lucha interna. Cuando terminó con la curación, en lugar de liberarla permaneció con sus manos envueltas en la mía. Eran tan pequeñas, suaves y cálidas.
—Saku…
— Sasuke. —Me interrumpió con voz nerviosa. — Sabes desde el día de la fiesta de cóctel, nosotros…—
— ¡Sasuke! — La interrumpió una voz femenina chillona que casi me perfora la membrana timpánica. Rápidamente ambos observamos a la dirección de dónde provenía dicho chillido y al fijar la vista en la puerta, se encontraba de pie a la rubia de Ino. La cuál me observó con un sonrojo ridículo en sus mejillas y sucesivamente al pasar su vista hacia Sakura, mire como ésta frunció su ceño. — ¿Y usted es? – preguntó en tono despectivo a la pelirrosa a mi lado.
No pude evitar colocar una mano en mi frente.
"Mierda, más problemas…" — Grité internamente con frustración.
Las cosas no están yendo bien para Sasuke, pues vaya, Sakura esta hasta en la sopa. ¿Qué pasara con Sasuke? ¿Qué hará con ambas mujeres frente a él? ¿Cómo se alejará de lo que más desea? ¿Cómo alejarse si es ella la que se acerca? Maldito destino. O maldito Karma?
NOTAS:
Hola a todos, he decidido colocar mis comentarios personales al final, si les da flojera leerlos los entiendo, pero si les gusta el chisme y saber que ocurrirá con mis historias es importante leerlos.
Ahora, he vuelto después de casi 5 meses fuera. Y lo se, me pasé, pero es que ciertamente no tenía ánimos y estaba harta. Fue un semestre horrible, y fui rodeada de gente muy toxica, incluso perdí amistades. Mi inspiración se fue a Narnia, u otra dimensión mas matona y termine tan mal emocionalmente que no toque mi pc en todas las vacaciones, incluso fueron contadas con una mano las veces que me metí a fanfiction. Pero ya estoy aquí y pude comenzar otros capítulos. Créanme yo los adoro y me mata hacerlos esperar.
Mi meta es darles algo al leer mis historias, así como otras autoras me lo dan a mí, pero principalmente mi meta es hacerme feliz a mí misma sintiéndome orgullosa con lo que escribo. Por ello, no quería traerles cosas solo por traer. Si no algo decente.
Así que, estoy justo aquí, por primera vez sintiéndome bien, con ánimo y deseo de seguir todas mis historias. Y lo hare, solo tenganme paciencia...
Si han vuelto a pasar por la historia verán que trate de corregir y quitar cosas que hacías difícil la lectura, espero les agrade más.
Y ya para no molestarlos y dejarlos seguir con su vida. Se que perdí lectores por todo el drama y eso. Así que les quiero agradecer a los que se quedaron a mi lado y siguieron ahí; comentando y colocando esta historia en favoritos. Si les gusto y si quieren más de mí, no duden en comentar y pedir (Lo sé, suena a chantaje). En serio gracias por todo su apoyo y todo lo que me han dado. Tratare de actualizar una vez al mes como mínimo. Les deseo mucho exito y espero les haya gustado este capitulo.
¿Review o una patada en el trasero?
