"Pensamientos"

- Diálogos

Flashback


Acto IX - Confrontación


Su mente poco a poco comenzaba a despejarse, a despertarse de ese letargo en el cual se encontraba sumergida. Fue sintiendo su cuerpo poco a poco. A pesar de la sensación de hormigueo que tenia, notaba también dolor. Sus parpados se fueron abriendo poco a poco, mientras que su vista se acostumbraba a la claridad del ambiente. Sin moverse de su lugar, hecho que se debía principalmente al dolor que ahora se hacía mas nítido sumado al cansancio que su cuerpo experimentaba.

Su mirada fue recorriendo lentamente el lugar, tratando de captar hasta el más mínimo detalle. No podía pasar nada por desapercibido. No sabía en donde estaba, ni la situación en la que se encontraba. Aunque era obvio que no estaba recluida. El lugar era demasiado lujoso. Jamás en su vida había estado rodeada de tanto lujo. Las sabanas, suaves y relucientes, la cama llena de almohadas de plumas, y de un tamaño en el que fácilmente cabrían cuatro o cinco personas de su mismo tamaño. Eso, en vez de tranquilizarla, solo hacía que se pusiera más nerviosa. No sabía que esperar de toda esta situación.

El escrutinio de su mirada ahora fue dirigido a las paredes y a la decoración. Más lujo. Paredes claras y una enorme puerta. Su cuerpo se tenso de inmediato. Podía notar una sombra colándose por el pequeño espacio entre la puerta y el piso. "Estoy siendo vigilada, y yo por un momento creí no que era prisionera. Que molestia" pretendía seguir con el análisis de su situación hasta que sintió pasos acercándose hacia su habitacion - prision. De inmediato suavizo su respiración al máximo mientras cerraba sus ojos.

Estaba en lo cierto. Alguien vino a visitarla. Pero no podía abrir los ojos, no aun. Nadie debería saber que ella estaba despierta, el factor sorpresa ayudaría en su plan de escape. Si todavía la daban por dormida, tendría una oportunidad de escapar. Su línea de pensamientos fue interrumpida por una voz muy conocida ya para ella.

- Podrías dejar de fingir que estas durmiendo? - su voz resonó por cada rincón de la habitación, cargada de cierta molestia.


Ya habían pasado tres días desde que el despertara. Cinco días desde el ataque. Según Retsu, ella ya debería despertarse. Después de aquella conversación con su padre, y de la orden que el había dado para que siempre estén dos guardias vigilando las puertas de aquella habitación, fue a conversar con Unohana. Trataba de no mostrar demasiada curiosidad o restarle importancia a la recuperación de la misteriosa joven que se encontraba en el castillo. Pero aun así tuvo que preguntarle a ella sobre su estado. La respuesta que obtuvo fue que la herida estaba cicatrizándose sin problemas, pero, hizo especial hincapié sobre las heridas ya cicatrizadas que presentada en su cuerpo la joven dormida. Cortes, quemaduras, y algunos huesos rotos. Todos ya curados, pero eso era algo que llamaba mucho la atención. Después de pedirle discreción, a pesar de que no creía que necesitaba pedirla, pero, por las dudas, decidió recalcar eso bajo la excusa de que era una testigo.

Los últimos días se había hecho de esta peculiar rutina, después de entrenar levemente, ya que su cuerpo aun no se encontraba en condiciones de entrenar normalmente, comía algo, y se iba directamente a aquel cuarto. A parte de la medica encargada, y una sirvienta, solo su padre y el tenían la autorización para entrar ahí. Sabía que después de la revelación que le había hecho al Rey, el había ido a ver con sus propios ojos a Murder. Como analizándola, todavía sin poder creer del todo su identidad.

El también iba, pero con la esperanza de encontrarla despierta. Había mucho de qué hablar. Además de el hecho que el la había contratado, y por supuesto, debía darle el pago. Suspiro audiblemente mientras con una mano revolvía sus cabellos. Le había dicho que le daba hasta su orgullo. No se arrepentía, pero, con la calma que había ahora era mas difícil recordarse el por qué había negociado eso con ella.

La expresión que tenía en su rostro aquella joven era tan diferente a todas las facetas que el había visto hasta ahora en ella. Su rostro relajado, sin su seno fruncido, no podía negar que los días anteriores se había detenido unos minutos más de lo debido a observar aquel rostro tan tranquilo... y bello.

Trataba de no pensar más de lo debido en ella. Pero estaba resultando un trabajo bastante problemático. Su tez blanca, su cabello negro, y además sus ojos, aunque ahora no podía observarlos. Pero ya los conocía suficiente como para poder recordar la fiereza en su mirada. Sus pensamientos fueron interrumpidos al ver que ya llegaba a su destino. Saludo cortésmente a los guardias mientras estos le cedían el paso.
Entro a la habitación cerrando la puerta detrás de si, y de inmediato sus ojos turquesas se dirigieron en dirección de la Señorita Murder. Seguía acostada, pero, había algo diferente en ella. Su rostro no parecía tan relajado, a pesar de que su respiración era bastante superficial. Cualquiera pensaría que estaba durmiendo. Pero el sospechaba que no. Alerta. Esa fue la conclusión que saco, eso era lo diferente que había en ella. Decidió hacerse notar, "Si sigue durmiendo y yo estaba equivocado, no pasara nada, solo estoy yo aquí".

- Podrías dejar de fingir que estas durmiendo? - Haciendo bien clara su voz, además de la obvia afirmación que había en su tono, soltó esas palabras mientras analizaba cuidadosamente aquella figura que reposaba

Tensión

Sonrió, sus sospechas resultaron ciertas. Apenas termino de decir esas palabras noto como el cuerpo de ella se tenso. Fue solo un fugaz momento, pero lo suficiente para que el obtuviese su confirmación. Camino tranquilamente rumbo a la cama dejando bien en claro que no se retiraría.

- Si no dejas de fingir en 5 segundos, te arrancare de la comodidad de esa cama y te obligare a hablar conmigo - Se encontraba a un lado de la cama, sus manos fueron a parar en la suave tela que cubría el cuerpo de la joven, estirándolo lentamente dejando bien en claro sus intenciones - No me interesa como estés vestida, si es que lo estas, estoy perdiendo la paciencia.- Continuo con su labor estirando la manta un poco abajo de los hombros, dejando al descubierto los vendajes que cubrían el torso de la joven, además de un poco de la nívea piel que las vendas no alcanzaban a cubrir. Sonrió aun mas al ver el rubor que se comenzaba a expandir en la blanca piel de ella.

- Ya estoy despierta. Imbécil! - Sus manos salieron para atrapar la tela que el amenazaba en retirar. No podía permitirlo, ni siquiera había tenido tiempo de examinarse a sí misma. Sentía el rostro ardiendo, clara indicación que debía estar ruborizada al máximo. Después de asegurar las mantas contra su cuerpo, su mirada se dirigió al hombre que estaba parado frente a ella. Una sensación de ira comenzó a surgirle al verle ahí, con esa sonrisa de superioridad y aquellos ojos que la miraban burlonamente.

Las miradas de ambos se retaban en la privacidad de aquella habitación, mientras el joven príncipe tenía una mirada llena de diversión y una media sonrisa, por haber ganado este round, el rostro de la mujer en su frente, totalmente rojo y con el ceño tan fruncido que parecería que sus cejas se unieron en una sola.

- Para ser un príncipe no tienes modales, pervertido - Con dificultad la joven se irguió un poco, tratando de quedar sentada en aquella gigante cama, en definitiva no quería tener que enfrentarse a el viéndose como una débil enferma que no podía ni moverse.

- No deberías moverte - con esas palabras llego al lado de la cama, viéndola hacer pequeñas muecas de dolor al tratar de sentarse, mientras que con una mano tenia agarrada con firmeza la manta. Suspiro. - Si que eres terca, lo sabías?.

Su cuerpo se tenso e involuntariamente un escalofrió recorrió por su cuerpo cuando sintió la mano de aquel hombre posándose en su espalda. En definitiva le debían haber siniestrado drogas "Y de las fuertes... ", no podía ser que aquel engreído le hiciera sentir eso. Trato de apartarse del cálido tacto de su mano, pero, lo único que consiguió fue una mirada enojada y que la otra mano "Genial, mas escalofríos... Te odio" la agarrase firme en su brazo, para así lograr su cometido de erguirla hasta que quedo sentada en la cama.

- Que quieres? - le pregunto con evidente rencor en su voz, todas esas sensaciones que él le provoco la dejaron de pésimo humor. - además sabias que no deberías entrar en el cuarto de una damisela mientras esta duerme?.

- No te preocupes, no he entrado en el cuarto de una damisela.- De nuevo su característica sonrisa arrogante apareció en su rostro.

- Serás desgraciado - Su mal humor aumento más al ver aquella maldita sonrisa - Que quieres? Estoy encarcelada?

Al escuchar eso la sonrisa del joven se desvaneció y fue reemplazada por un serio rostro.

- No estás encarcelada, eres invitada en el castillo. Además estas siendo cuidada por la mejor medica del reino - la observo unos segundos - Deberías estar agradecida.

- Oh, lo siento Su Alteza - El sarcasmo de su voz junto con la sonrisa que ella ahora poseía, fue capaz de comenzar a provocar un enojo en el. Los papeles cambiaban. - No sabía que las invitadas poseían guardias en sus puertas. A todos sus invitados los mantiene así de vigilados?.

- No estás siendo vigilada, es solo para tu protección - Su voz denotaba molestia.

- Sí, claro, Su Alteza, siento haber pensado eso de usted - Ahora si el encuentro estaba siendo divertido para ella, su sonrisa se ensanchaba mas al ver como el fruncía mas el ceño.

Estaba acostumbrado a que lo tratasen por sus títulos de la realeza, pero, por alguna razón le molestada demasiado que ella se refiriera así de él. Además de la molesta sonrisa que adornaba su rostro.

- Eres insoportable - suspiro mientras con una mano se revolvía los cabellos. - No estás presa, es solo por precaución, recuerda que ahora eres una joven damisela herida, incapaz de defenderse sola.

- Serás! te aseguro que soy completamente capaz de defenderme sola. - estaba cabreada, lo único que quería era enfadarlo a el también - A diferencia de Su Alteza, yo no necesito que una joven damisela salve mi real trasero.

Si quería enfadarlo, lo había logrado con demasiado éxito. Su rostro se volvió rojo de ira. Vale, admitía que había sido un golpe bajo, que el probablemente era el mejor guerrero que había conocido hasta ahora, exceptuando claro a su maestro.

- Oh, lo siento - decía con fingida preocupación viendo como el se contenía de soltar un montón de improperios, alzo sus manos como si fuera un gesto de paz – si lo he ofendido, Principito - la sonrisa de victoria se desvaneció al ver que él se acercaba a ella, sabía que él era incapaz de golpearla sin que ella se pudiera defender, pero por alguna razón su corazón comenzó a acelerarle enloquecidamente al ver que el estaba cerca de ella. Demasiado cerca.

En un segundo, el cruzo el espacio que los separaba, rebosando ira, en inclinándose sobre ella le atrapo los brazos que ella aun mantenía en lo alto, peligrosamente cerca, dejando sus rostros a centímetros de distancia.

- Tú fuiste la que quisiste salvar mi real trasero. El trato que teníamos era que protejas a los aldeanos - Observo que ella se encontraba perpleja, "Por lo menos cerraste la boca... boca?" Su mirada bajo a sus labios, los cuales se encontraban tan cerca que sus alientos se mezclaron, solo faltaba un centímetro para que sus labios se encontraran. Ahora fue el que se encontró perplejo, había estado tan furioso que no se dio cuenta de sus acciones. A pesar de eso, ninguno de los dos se aparto, como si se hubieran quedado congelados en esa posición. El aire se volvió espeso y sus respiraciones se volvieron descompasadas, mientras sus miradas estaban conectadas.

"Pero qué?... mierda!" El fue el primero en salir de aquel letargo, le soltó los brazos como si le estuvieran quemando. Y se alejo de ella. Aun no alcanzaba a procesar aquel extraño momento. La observo, estaba tan confundida como él. Se aclaro la voz.

- Ahora que ya despertaste, enviare a Unohana para que te revise. - al terminar la frase se dio la vuelta para salir casi corriendo de aquel lugar.


Hola! Reapareci! *no andaba muerta andaba de parrandaaa *

Siento mucho haber tardado en subir otro capitulo, pero, es que la inspiracion no venia :)

Mariposa-Infernal: Tuviste que esperar bastante para el siguiente capitulo esta vez jaja... sorry! :D

aresuri-cham: Ahora tarde mas XD jajaja buena lectura!

nekozombie3000: Nooo! no quiero que te de un infarto! T.T jajjaja pero, espera, que el calor apenas empieza muajajaja

Fanny3LOL: Bueno, la verdad es que no se como se manejan las secundarias ahora jajaa en mis tiemposs (Modo Abuelo Simpson) no te dejaban entrar y avisaban en tu casa, asi que igual mi madre me queria matar jajaja (Yo ya termine la secundaria... y la universidad. :P me siento vieja xD). Sobre el rey, es que no me imagino a Ukitake teniendo otra reaccion, el es taan cute :3. Y el beso esta cada vez mas cerca :)

JhorseL: Karin Karin ra Ra ra *porrista*. Me alegro que mi historia te logro distraer :'), pero sin celos jajaja Toshi es un amoor... y esta tan bueno!

aleja2000: Te imaginaste a Toshiro ehhh *mueve las cejas sugestivamente* Pervertida! :P

MikeRyder16: Oh me has descubierto! :0, si soy una pervertida. Pero es que no me van mucho los romances azucarados, yo quiero tension sexual y encuentros exitantes jajaja asi que me alegro que despierte el lado pervertido de mis lectores :D

Guest: Me alegro que te haya gustado la actualizacion :) Yo tambien amo esta pareja (obvio, no? estoy escribiendo una historia sobre ellos jajaja)

Nos leemos!