Al fin podía respirar aliviada, aunque muchas veces le deseaba el mal al equipo lo cierto es que no quería que perdieran y menos ahora ya que sería un gran trauma para Maki y el tenía que conseguir el galardón al mejor jugador del torneo.
Pero un sentimiento extraño que no sabía cómo identificar le inundó el cuerpo al ver la cara de ese pelirrojo, decepcionado, sintiéndose culpable, no sabía por qué empatizaba tanto con una persona que ni siquiera conocía pero lo cierto es que le provocaba darle un abrazo y prestarle su hombro, darle ánimos, decirle que lo admiraba por la entereza que había mostrado durante el partido logrando superar en algunas jugadas incluso a Maki.
También sintió pena por Ayako, después de todo lo que se habían esforzado, incluso por el capitán del equipo, era una verdadera lástima que todo terminase así, pero al fin y al cabo no siempre se puede ganar.
Ambos equipos procedieron al saludo, no podía alegrarse al ver aquellas caras, aquellas lágrimas, a pesar de todos permanecieron enteros y no se desmoronaron, eso era lo que más admiración levantaba en Mei, que a pesar de que Miyamasu la incitaba a saltara festejar no lo hacía, solo sonreía.
- Me voy a terminar por creer que de verdad querías que nos eliminaran- aquellas palabras en su oído la estremecieron, era él, siempre era aquella persona la única capaz de estremecerla así- alegra esa cara ¿nunca te han dicho que estás muy fea cuando te pones así de seria?
- Me suena que sí- dijo Mei mientras se giraba sobre sí misma para depositar un fugaz beso en los labios de aquel moreno, lo hizo causando su sorpresa ya que no se lo esperaba, la joven miró a ambos lados- ¿ y si nos escapamos un ratito juntos?
Ambos se habían cambiado de ropa y los otros miembros del equipo se encontraban aún en el vestuario, pero si ambos se iban a la vez levantarían sospechas.
- Eres demasiado aburrido, tienes que jugártela un poco más por lo que quieres- exclamó la muchacha al ver la indecisión en el rostro del moreno.
Al escuchar las palabras el moreno cogió de la mano a la muchacha y salieron de aquel recinto, de pronto Mei comenzó a correr adelantando a Maki que no se esperaba esta carrera tan de repente.
- ¡Quién llegue antes a aquella cancha de basketbol gana!- al decirlo ella se encontraba ya demasiado cerca del lugar, habían corrido durante unos quince minutos quedando ya muy alejados de sus compañeros y del padre de la rubia, estaban al lado de la playa ya- ¡Gané, gané!
La muchacha saltaba de felicidad al haber conseguido llegar antes que su compañero, aunque había hecho algo de trampas. Saltó sobre el moreno cuando este llegó segundos después el cual la elevó entre sus brazos, fue entonces cuando la joven se dio cuenta de que por más que hubiera corrido y que Maki estuviera cansado, era imposible que ella corriera más rápido que él, cuando este la dejó en el suelo, la muchacha se separó levemente de él, lo suficiente como para observar su rostro.
- ¿Me dejaste ganar cierto?- preguntó inocentemente, el moreno se limitó a sonreír.
- No te gusta perder por lo que veo- dijo el moreno mientras jugaba con el mechón que se escaba de la cola de la rubia.
- Será que estoy acostumbrada a perder y cuando gano me pongo demasiado feliz
La muchacha había respondido tristemente recordando la muchacha como no había conseguido tener éxito en el basket, cómo su madre la había dejado atrás por irse con otro hombre y la había abandonado junto con su padre, que a su vez la había internado en un colegio, y como cada vez que quería conseguir algo no lo podía conseguir, él pusoambas mannos sobre sus hombros agarrándola levemente consiguiendo que esta levantara la mirada.
- No vuelvas a decir eso, tú no eres ninguna perdedora- al escuchar esto la muchacha se puso de puntillas para poder besar a aquel hombre que conseguía sacar su lado más noble y que levantaba sus sentimientos causando una sensación de mariposas en el estómago que no las había sentido por ninguna otra persona.
Acariciaba su corto y oscuro cabello a la vez que profundizaba aquel beso, que se estaba volviendo demasiado intenso quizás, Maki se retiró un poco y rió.
-Creo que es mejor que te acompañe a tu casa, pronto se va a hacer de noche- dijo el moreno, habían paseado durante un largo rato y el tiempo había trascurrido rápidamente, ya había anochecido, la muchacha accedió a regañadientes.
Caminaron largo y tendido, sin haberse cuenta se habían alejado más de lo que se habían imaginado, cuando finalmente llegaron a la calle donde se encontraba el hogar de Mei ambos se pararon.
- ¿Sabes una cosa?- el muchacho la instó a que continuara y la joven se aproximó mientras jugaba con el cuello de la camisa del moreno y se acercaba más a este- no hay nadie en casa, mi papá hoy duerme fuera porque tiene una reunión de entrenadores o algo así, hasta mañana por la tarde no volverá, ni siquiera puede asistir al entrenamiento, si quieres puedes pasar y acompañarme un rato.
El joven la miró dudosa, todo en sí lo empujaba a aceptar aquella propuesta, pero aún así no quería ya que era consciente de que si lo hacía quizás después no podría contenerse y realizar alguna estupidez de la que después se podría arrepentir
- Es mejor que vayas a descansar, la práctica de mañana será cansada entrenadora- el moreno depositó un beso en la frente de la muchacha y la alejó levemente de él.
- Tú te lo pierdes- suspiró la rubia, aunque desde el principio sabía que aquella iba a ser la respuesta del muchacho, se giró para irse cuando se lo pensó mejor- pero antes…
Nuevamente sorprendió al moreno, pero esta vez el beso fue más intenso, la joven dejó escapar un leve gemido de sus labios y mordió levemente el del moreno que se encontraba sorprendido de la capacidad que mostraba la rubia para provocarlo tanto con tan solo unos movimientos, cuando este busco profundizar el beso, Mei se alejó y con un simple 'buenas noches' se retiró corriendo por la calle y hasta encontrar las llaves para abrir la puerta de su casa no se giró para descubrir a un Maki que se había quedado perdido en el movimiento de sus caderas, se mordió el labio captando nuevamente la atención del moreno y entró en su hogar.
Su padre la había llamado un par de veces al teléfono de la casa por lo que al ver estas llamadas perdidas decidió llamarlo de vuelta, le contó que había tenido que irse rápidamente para terminar un trabajo con una compañera de la preparatoria y que por eso se había demorado tanto en llegar a casa, su padre sin más la creyó, tampoco es que tuviera motivos para desconfiar.
Después de eso tomó un baño y se durmió sin dejar de pensar en aquel muchacho y en como la estremecía el contacto con sus labios, deseo que esta historia de amor tuviera un desenlace feliz y apagó la luz dejándose envolver por un profundo sueño.
Pero la tarde no había sido tan feliz para todos, los miembros del equipo de Shohoku tras cambiarse habían salido de los vestuarios muy rápidos, ni siquiera Ayako había querido quedarse a despedirse de Mei ya que pensó que esta estaría festejando con los miembros de su equipo y no quería aguarle su felicidad.
La muchacha iba a emprender camino a su hogar cuando vio ante esta a su compañero de aula y le pidió que se desviase un poco de su ruta para acompañarla a ella a su casa y mientras tanto conversaban, el muchacho del pendiente no había tenido ningún inconveniente en aceptar aquella propuesta, de hecho o hizo gustoso.
El camino trascurrió muy tranquilo y la mayor parte del tiempo en silencio, solo hablaban para comentar algunas jugadas del día de hoy pero poco más y para hablar sobre el rendimiento que cada jugador había tenido, ambos coincidían en que Sakuragui les había sorprendido para bien y en que todos habían mostrado una mejora, incluso la muchacha de pelo rizado le confesó a su acompañante que él mismo la había sorprendido ya que había mostrado estar en un nivel muy elevado.
Cuando llegaron ambos se quedaron callados, Ayako percibía como el joven estaba algo desanimado, si había algo que él odiaba y detestaba con toda su alma era perder, y aquel día lo había hecho y frente a uno de sus enemigos más directos.
- Riota quiero hacerte una propuesta- el aludido la miró intrigado- si Shohoku logra pasar las finales y se consigue clasificar, ganando los dos partidos restantes…- la muchacha hizo una breve pausa alterando a un Riota que la esperaba a que continuase ansioso por escuchar el final- yo tendré una cita contigo.
Aquella era la motivación que él necesitaba en aquel momento, y por qué no dársela si en el fondo ella también quería, quizás había llegado la hora de dejar de preocuparse por los sentimientos de los demás y centrarse en lo que a ella le hacía feliz realmente como tantas veces le había aconsejado su amiga Mei.
El moreno apenas podía creer lo que sus oídos escuchaban, de inmediato y entre algunos tartamudeos aceptó sin dudarlo.
-Yo lo voy a conseguir Ayako, me acabas de hacer el hombre más feliz del mundo- esas fueron las últimas palabras que escuchó de su boca antes de que se marchara llegando a dar casi saltos de alegría, ella entró en su casa aguantando la risa, no sabía si era causada por la cómica actitud del joven o porque según decían a las personas enamoradas se les ponía una sonrisa tonta en el rostro.
La mañana transcurrió sin complicaciones, el descanso lo pasó como habituaba, con Jin compartiendo ambos sus comidas, si algo tenía claro era que no quería que nadie supiera sobre lo suyo con el moreno, ya que así menos posibilidades de ruptura habría.
- Jin necesito que me cubras en la práctica de hoy- aquel chico casi se atragante con la comida al oír aquellas palabras- antes de que te niegues te diré que solo tendrás que hacerlo ante Miyamasu y los que te pregunten diles que me puse enferma y tuve que irme a casa, mi padre ni siquiera va a estar presente hoy, es por una buena causa te lo prometo ¿sí?
Qué remedio, pensó el muchacho y asintió, al hacerlo desató que la muchacha le diera un breve beso en la mejilla y diera unos cortos aplausos.
- ¿Quién tiene al mejor compañero de la preparatoria?- preguntaba retóricamente- ¡soy yo!- se contestó así misma, Jin la miraba sorprendido, aquella mujer lo contagiaba de su alegría, por eso le encantaba pasar tiempo con ella, y le encantaría pasar aún más, si se lograban clasificar para las nacionales se le declararía, lo tenía claro, ya no quería estar más tiempo así, ocultando sus sentimientos, con su suerte la muchacha le correspondería.
Así cuando las clases terminaron Mei recogió todas sus cosas y salió disparada del lugar, aquel día ni siquiera había podido ver a Maki cosa que lamentaba, pero quería ir a la práctica del Shohoku, al tren todavía le quedaba mucho tiempo para llegar, si corría podría llegar antes sin dudo, pretendía llegar para la práctica del Shohoku, poder hablar con Ayako y animarla y por qué no con Sakuragui.
Mientras corría pasó por una cancha de basket, parecía la de la noche anterior, al lado de esta observó un joven excesivamente alto y con el cabello pelirrojo ¿sería él? se acercó unos pasos más. sí era el hombre que buscaba, ese cabello y ese rostro eran incofundibles.
