Hola de nuevo almas mías xD
Aquí os dejo otro nuevo capitulo. De entrada os diré que este capitulo no estaba dentro del canon del fic, sin embargo, tras leer el manga shippuden y ver el gran horror que había creado Masashi Kishimoto asesinando a mi ídolo... pues bueno, decidí que Itachi merecía este capitulo, así que aquí lo dejo, dedicado a la memoria de Itachi, para quitarnos a todos la idea de que es un terrible asesino, porque eso NO ES CIERTO.
Agradecimientos a menx, jennhigurashi, Debi-chan, yuriko-san;), javiitha-sxs, deidara77, BONGIO, dokuro-asahina, anita-asakura, z.mari, kimi-chan, akyra592, Chihiro Shiba, Hikari x Takeru, en serio chicas/os os los agradezco en el alma, son mi fuente de inspiración, xD.
- Sakura, ¿por qué te marchaste?
Las palabras de Itachi la sorprendieron, no esperaba que el fuera a ser tan directo.
Ambos se encontraban de vuelta en el salón, sentados sobre el sofá, solo que esta vez mucho más cerca y con las manos entrelazadas. Probablemente, si Itachi no la estuviera sosteniendo de ese modo, hubiera sido incapaz de contestar.
- Yo… perdóname. Nunca deseé hacerte daño, hubiera dado cualquier cosa por permanecer a tu lado, pero había algo superior a mi, algo que incluso merecía ese sacrificio: Itari. Cuando me percaté de que estaba embarazada, no supe como reaccionar.
Yo… hacía escasos meses que me sentía capaz de sonreír; incluso me sentía atada a la vida, deseosa de seguir existiendo. Y te lo debía a ti. Poco a poco, el lazo que antaño había sido meramente físico, se convirtió en algo más, en algo que, por desgracia, no fui capaz de entender.
Al principio pensé que era apego, costumbre… más tarde llegué a denominarlo necesidad, necesidad de estar cerca de ti, necesidad de tenerte a mi lado, de que me hicieras tuya. Necesidad, cariño y costumbre, y tal vez apoyó; eso es lo que creía sentía por ti.
No obstante, no tarde mucho en preguntarme si había lago más, porque me di cuenta, que si yo quería seguir viviendo, si de algún modo mi alma había regresado a mi cuerpo, era gracias a ti, y únicamente para estar contigo.
Entonces me pregunté ¿y si hubiera algo más? ¿y si se tratase de amor?
Pero rechacé esa idea, por el simple hecho de que eso no podía ser posible.
Cuando destruyeron Konoha, cuando aniquilaron a todos los que amaba, pensé, con seguridad, que jamás volvería a amar a nadie, de ninguna forma posible. Pero tu lograste refutar esa creencia, y el miedo a volver a sufrir, a perderte y volver a vivir la agonía que ya una vez casi me destruye por completo, me incitó a separarme de ti, a ignorar esos sentimientos.
No obstante, y de forma gradual, el temor desaparecía, y la necesidad de estar a tu lado superaba todo lo demás. Me di cuenta que estaba preparada para reiniciar mi vida, y deseaba hacerlo contigo, aun sin saber cuales eran tus sentimientos por mi. Me conformaría con tenerte como te había tenido todos esos años, y aunque no trataría de reprimir esos sentimientos, tampoco me fijaría en ellos.
Estaba preparada para comenzar una vida; me había costado más de cinco años conseguirlo, pero por fin estaba preparada. Y entonces, sucedió.
Llevaba Varios días sintiéndome mal, desmayos y mareos me asediaban, tu mismo lo viste, pero apenas reparé en ello. Hasta que tú regresaste, y estuvimos juntos; en ese instante no tuve ninguna duda de que era lo que me ocurría.
Me hice un jutsu médico especial y comprobé que en efecto, estaba embarazada.
Todos los pilares que había hecho hasta entonces se derrumbaron; me encontraba sola, asustada y perdida, y no sabía que hacer. Sin embargo, una vez comprendí la realidad, también supe que jamás dejaría que nada malo le ocurriese a ese pequeño ser que crecía dentro de mi; nuestro hijo.
Yo tendría a ese bebé, porque de alguna forma, el me había devuelto el alma. Yo lo tendría y lo protegería y mientras yo estuviese con él ningún mal le ocurriría.
Pero ¿cómo protegerlo en medio de esa vida que llevaba?
No era idiota; sabía perfectamente que Akatsuki no se fiaba de mi, sabía que tu misión era espiarme y advertirles en caso de notar algo raro, sabía que si se enteraban de mi situación, en el mejor de los casos, solo yo saldría con vida; y sabía que no podía permitirlo.
Mi bebé crecería sano, y lejos del universo maldito en el que se había formado su madre. Él llevaría una vida normal y feliz, aun cuando eso significara alejarme de ti.
En el mismo instante en que lo comprendí, sentí como un dolor me atravesaba el pecho, y comprendí hasta que punto eras necesario para mi, pero ya era tarde, la decisión estaba tomada, y por mucho que muriera por dentro, mi bebé era lo primero.
A pesar de ello, quise estar contigo una vez antes de marcharme. Y aquella vez fue… tan diferente; comprendí, por primera vez y sin duda alguna, que te amaba, por encima de todo, por encima de mi misma.
El amor que sentía por ti, era mil veces superior al que había podido sentir antes por nadie.
Había amado, a mis padres, a Naruto como a mi hermano, incluso a Sasuke. A el lo amé profundamente, pero era un amor diferente, un amor rosa, un amor de una joven que todavía no había experimentado el mundo.
El amor que sentía por ti, era distinto, e infinitamente superior; era un amor maduro, consciente, no solo nacido del corazón o la mente, era un amor que manaba del alma y absorvía mis sentidos.
En ese instante, lo hubiera dado todo, incluso a mi misma, por pode pasar el resto de mi vida a tu lado. Por desgracia, ahora había algo mucho más importante que yo misma, incluso más importante que tu: nuestra hija.
Lamenté tanto no haberme percatado de mis sentimientos un poco antes, tan solo un poco, para disfrutarte unos días…, pero ya era tarde, y con todo el dolor del alma me obligué a partir.
Visité el cementerio de Konoha, cosa que hasta entonces no había tenido valor de hacer, y me despedí de ellos, dispuesta a comenzar una nueva vida sin mirar atrás; lastima que esa vida no estuviera completa.
Recogí la herencia de Tsunade, compré esta cabaña y la restauré yo misma.
Un día una anciana, Kaede, vino buscando trabajo y yo la contraté, pues dijo que tenía experiencia en partos, y así transcurrió este año, hasta tres meses atrás cuando nació la pequeña.
Yo estaba exhausta, pensé que no lo lograría, pero cuando Kaede me la mostró, cuando vi sus ojos, tan semejante a los suyos, comprendí que ya nunca más estaría sola, porque parte de ti, estaba impresa en ella.
Las lagrimas se deslizaban por el rostro de Sakura mientras hablaba, y los sollozos no se hicieron esperar una vez termino de relatar su historia.
Itachi todavía trataba de superar la tristeza que le había provocado sus declaraciones, pero sabiendo que lo necesitaba la abrazó con fuerza, tranquilizándola.
- Shsss… calma pequeña – su voz era ronca al hablar, el conocimiento del dolor que Sakura había sufrido esos meses atrás le dañaba el alma. Por otra parte, el saber que realmente lo amaba, que nunca lo había abandonado, que su corazón le pertenecí, era… embriagador, y se sentía egoístamente feliz por saberlo – Nunca más estarás sola, te lo prometo.
Sus palabras poco a poco fueron calmando a la jade, transformando sus sollozos en pequeñas lagrimas, cuando al fin pudo hablar, preguntó:
- ¿Y la tuya? ¿Cuál es tu historia?
Sus palabras borraron cualquier rastro de alegría que antaño pudiera poseer, y se sintió como un miserable al haber dudado de ella, maldiciendo su nombre por culpa de unos cabrones que lo engañaron. Pero el había sido tan tonto como para creer, y eso jamás podría perdonárselo.
Sus ojos adquirieron un odio homicida cuando comenzó a hablar, no obstante, procuró controlar el tono de su voz para no asustarla.
- Antes de contar nada, necesito disculparme contigo. Jamás fui un buen hombre para ti, Sakura. Tú eras apenas una niña asustada con el corazón roto la primera vez que te tuve entre mis brazos, y no supe tratarte como merecías, ni tampoco me esforcé en hacerlo.
Itachi sabía que ya era tarde para disculpas, y que Sakura no le recriminaba nada, sin embargo, necesitaba aliviar el peso de su consciencia, o de otro modo nunca estaría tranquilo.
- Itachi no… - Sakura parecía dispuesta a interrumpirle, y explicarle que ella jamás le había reprochado nada, y lo que es más, en ese primer momento, la primera vez que estuvieron juntos, ella no necesitaba a alguien que la consolará con palabras amables, lo que necesitaba era lo que él le proporcionó, sentirse viva. Sin embargo Itachi no le dio tiempo a explicarse, él necesitaba confesarle lo que sentía, absolutamente todo.
- Por favor. Necesito explicarme; necesito que conozcas mi historia antes de relatarte el resto. – Sakura asintió silenciosa, pues comprendió que Itachi necesitaba hablar, abrirse a ella, y por primera vez lo iba a hacer sin tapujos.
- Mi vida nunca fue fácil; desde niño siempre sobresalí por mis habilidades, lo cual me convirtió en el orgullo y la envidia de mi clan. Muchos me admiraban y deseaban ser como yo, lo que ellos no sabían era mi propio deseo de ser como ellos, un niño normal, un simple niño. Mi padre, como líder del clan Uchiha, me trataba como si fuera su trofeo, dedicando la mayor parte de su tiempo en instruirme y olvidando casi por completo la existencia de mi hermano menor, Sasuke.
- Sin embargo, a pesar de todos los halagos que me profesaba, jamás tuvo una palabra cariñosa para mi, y nunca, ni una sola vez, se molesto en acompañarme al parque, a los columpios, a jugar como cualquier niño de mi edad. A él solo le preocupaba mi entrenamiento, y el glorioso futuro que gracias a mi auguraba para si mismo y para el clan.
- Cabe decir que bajo esas circunstancias deje de ser niño muy pronto, o quizá nunca llegue a serlo. Jamás conocí de mis padres el cariño desinteresado o el amor fraternal que todo hijo espera y necesita; nunca pude tener amigos verdaderos, pues tampoco disponía tiempo para conocerlos. Crecí solo y apartado, y poco a poco yo mismo comencé a aislarme; rehuía a la gente y sus gloriosos comentarios acerca de mi, porque era comentarios vacíos. Ellos no sabían nada de mí, y si lo hubieran sabido, claramente no me hubieran envidiado como lo hacían. Quien sabe, quizá incluso llegué a odiarlos.
- Pero entre todos ellos, hubo alguien a quien si llegue a querer fuertemente, alguien por quien hubiese dado mi vida de ser necesario: mi hermano Sasuke. Al contrario que yo, Sasuke no fue ningún superdotado, y aunque es cierto que tenía grandes y poderosas habilidades ninja, quizá mejor que cualquier otro de su clase e incluso grados superiores, no era nada comparado conmigo.
- Eso lo irritaba, la sombra de mi perfección siempre oscurecía cualquier cosa que él hiciera, incluso el cariño de mis padres. Ellos, especialmente mi padre, siempre lo ignoraban a menos que fuera para criticarlo o compararlo conmigo. Por ese motivo se esforzaba tanto en superarme y dedicaba horas y horas a su entrenamiento.
- A pesar de todo, el era mi hermano, y me quería. No me quería por mis habilidades, las cuales envidiaba soberanamente, pues las consideraba la causa de la frialdad de mis padres, pero me quería, confiaba en mi y en que le protegiera, y probablemente era la única persona que realmente me quería por lo que yo era, y no por orgullo o interés.
- Yo sabía esto, y en cierto modo me sentía culpable porque mis padres lo hicieran sentir de ese modo, por ello siempre me esforzaba por cubrir sus necesidades afectivas e incluso trataba que papá lo tomara más en cuenta. Entre nosotros existía una complicidad; el era mi hermano pequeño y yo cuidaría de él, y me mantendría a su lado.
- Lo que Sasuke ignoraba, era yo también sentía algo de envidia hacía él. Él envidiaba mis prodigiosas habilidades y yo envidiaba su normalidad. Veía en él la infancia que yo siempre había anhelado, carente de problemas adultos y demás complicaciones. Y dado que yo no la había tenido, me juré a mi mismo que él si lo haría. Ese fue otro de los motivos por los que siempre me esforcé en que el estuviese a salvo, y feliz.
Los ojos verdes de Sakura brillaban intensos mientras escuchaba la historia conmovida. Realmente, en el tiempo que llevaba con Itachi no había pensado en él como el asesino de su familia, porque nunca se lo pareció. El pasado era pasado y ella misma huía del suyo, ¿por qué recordar el de él?
Sin embargo, ahora que comenzaba a comprender mejor a Itachi, y los visibles efectos que su infancia tenía sobre él, se preguntaba como había desembocado esa historia tan triste, pero al mismo tiempo llena de amor hacía su hermano, en el fatal exterminio de su clan, a sabiendas, a demás de que eso conduciría a Sasuke a una vida de venganza y odio.
Trato de refrenar sus dudas, pronto se enteraría de ello. Itachi continuó.
- Pero todo se torció cuando entre en AMBU. Físicamente era apenas un adolescente, pero mentalmente ya poseía la madurez de un adulto, por ello pude comprender que todo el interés que mi padre mostraba para que yo entrará en ese equipo, era porque pensaba que así le serviría de espía.
- Al principio la idea me confundió, pero pensé que no podría haber nada demasiado malo en sus intenciones, sin embargo, poco a poco, percibí que en ellas había mucho más de lo que aparentaba. A partir de ese momento fui muy cuidadoso con la información que le daba, hasta el punto que comenzó a recelar de mí.
- Él sabía que le ocultaba algo, que ya no era su fiel mascota para presumir y usar a su antojo, y eso lo contrario bastante, por lo cual mis recelos aumentaron. Poco mi imaginaba lo que en realidad ocurría.
- Un día recibí una misión de AMBU en la que se me ordenaba espiar una reunión del clan Uchiha de la que yo no estaba informado. Lo que escuche allí lo cambió todo.
- Ellos planeaban un golpe de estado al gobierno de Konoha, derrocar al Hogake e implantar a un Uchiha en su lugar. Me ahorraré los motivos porque no son importantes, y ninguno de ellos merecía la pena.
- En un primer momento me negué a creer, los que mi clan planeaba, lo que mi padre planeaba, indudablemente nos conduciría a la guerra.
- Yo ya había vivido una guerra, en la cual fallecieron demasiadas personas, el dolor y la destrucción que un conflicto a si representaba… fue horrible para mi imaginar que algo así volvería a repetirse, y créeme que cualquiera que ya haya vivido los horrores de la guerra sentiría lo mismo.
- Pero entonces, ¿qué podía hacer? ¿traicionar a mi clan, a mi familia, o permitir que miles de inocentes sufrieran y murieran por mi silencio? La decisión era dura, pero ya estaba tomado.
- Marché a AMBU y le conté todo lo que había escuchado. Quedaron tan sorprendidos como yo e igual de horrorizados. Su decisión fue drástica, demasiado: eliminar a todo el clan Uchiha.
- Trate de hablar con ellos, razonar, suplicarles que perdonaran la vida a las mujeres y a los niños, pero se negaron en rotundo; toda su piedad consistió en retirarme a mi del caso. Pero yo no podía permitirlo.
- Así que me adelanté a sus decisiones. Si había que ser drástico, lo sería, los eliminaría a todos aun cuando eso acabará conmigo; pero jamás, nadie, se atrevería a colocar un solo dedo sobre mi hermano.
- No tuve piedad, Sakura. Sabía que si la tenía mi plan fracasaría, con la diferencia de que se añadiría un nuevo nombre a la lista: el mío.
- No puedes… siquiera imaginar… el dolor que sentí… al asesinarlos a todos. Su sangre manchó mis manos y supe que nunca volvería a ser el mismo. Un asesino egoísta como yo, no merecía sino el odio o la muerte y eso sería lo único que le pediría a la vida.
- Pero él estaba a salvo. Nadie lastimaría a mi hermano, al menos no más de lo que yo mismo había hecho.
- Amenace a AMBU con rebelarlo todo si le hacía algún daño, y ellos aceptaron. A partir de ese momento pase a ser considerado un criminal de clase S, y nadie, jamás supo la verdadera historia. Con el tiempo, probablemente, llegué a convertirme en uno.
- Lo más duro fue hacer que me odiara, pero era necesario. Él debía entrenar, debía ser fuerte por su propia seguridad – mi fe en la promesa de AMBU no era demasiada – y por encima de todo, debía alejarse de mi, debía odiarme.
- Lo empuje sin querer a una vida de odio y sufrimiento, y me maldije con ello, pero al menos seguía vivo, y quizá, en algún momento mucho tiempo después, logrará vivir la vida que siempre mereció, y que su propia familia se empeñó en negarle; y pudiera ser feliz, aunque para eso tuviera antes que matarme.
- Desde ese día, el tiempo desapareció. Yo era un pedazo viejo y usado de madera que se limitaba a dejarse arrastra por la corriente. Me uní a Akatsuki porque era la forma más fácil de sobrevivir, al menos hasta que Sasuke estuviera listo para hacerlo por su cuenta, y eso no sería hasta que hubiera logrado vencerme. Solo entonces me permitiría morir en paz y que mi cuerpo fuera consumido en el infierno.
- Y esa pequeña idea, sobrevivir hasta que Sasuke estuviese listo, fue la única que logró mantener una pequeña parte de cordura en mi mente.
- Pero cuando tu llegaste, Sakura, cuando te vi por primera vez, cuando nos comunicaste que Konoha había caído, cuando dijiste que todos había fallecido, cuando leí en tus ojos que Sasuke se hallaba entre ellos… mi mundo desapareció.
Estuve listo para partir, pero ni siquiera tenía deseos de hacerlo. Estaba muerto, vacío; carente de significado, y si tú no hubieras estado allí, si yo no hubiera sentido tu dolor y el mío sobre mi cuerpo, si no te hubieras introducido en mi desbordándome, colmándome de angustia y vida al mismo tiempo, mi existencia no se hubiera prolongado mucho tiempo, yo mismo hubiese acabado con ella.
Pero allí estabas tu, sangrante, latiente, herida, viva. Y cuando desperté, y te encontré a mi lado, aun cuando no significabas nada para mi en aquel instante, decidí que yo seguiría adelante, que si tu podías con tu dolor yo podría con el mío, porque ambos estábamos vivos, jodidamente vivos.
Esopero que os haya gustado el capitulo y que os haya borrado la imagen de cruel asesino de su clan que el anime nos ha trasmitido hasta ahora pero que el manga acaba de borrar.
Que Itachi siempre fue bueno, tal y como yo intuía, pero ¿por qué ha tenido que morir?
Buaaaaaa!! No quiero! Sif, sif...
Y un pequeño adelanto que se que a muchos de sutedes les gustará, el próximo capitulo... ¡lemon! y prometo hacerlo del bueno! xD Aunque todo depende de sus reviews, com siempre, jajaja!!
Así que los esperó, que yo prometo ersforzarme mucho al hacerlo y ques er´bastante larguito, dos paginas word comopoco... de ustedes depende, By
6
