Capítulo 10: Britannia

Lelouch P.O.V.

No tenía planeado usar a Euphy en esto. Ni siquiera la tenía contemplada en mis planes. Porque lo que pasaría hubiera sido simple, dejar a Cornelia que me disparara si quería, y así se aliviaría algo del rencor que tenía en mi contra. Viviera o no Euphy. Pero sin duda su llegada había cambiado la perspectiva de las cosas, radicalmente.

Los miembros de la Orden no sabían a quién mirar. Si a la falsa princesa Genocida o a Zero. Su primer líder y fundador.

No me molestaba compartir la atención pero tenía que acabar con esto lo más rápido posible, así fuera para bien o mal. Sentí que Suzaku se acercó mientras los demás seguían decidiendo qué hacer con todo esto.

-Necesitamos volver a mi habitación- me sugirió, dando un largo suspiro.

-¿Crees que ahí no intenten asesinarme?- pregunté con media sonrisa. Realmente necesitaba dejar clara mi posición por el momento. Así que el nada esperado golpe de Suzaku en mi cabeza no fue recibido con todo el entendimiento del mundo. -¿Por qué fue eso?- le pregunté baja y peligrosamente.

Pero tenía una mirada seria en su rostro que me decía que ignoraba algo. ¿Algo importante?

Con un rápido movimiento sentí su mano tocando dolorosamente mi costado.

-¡Auch!- realmente dolió, lo empujé y me alejé al mismo tiempo, pero me detuvo de las muñecas. Sentí húmeda su mano y al verla, estaba manchada de sangre.

¿Sangre? ¿Suzaku estaba herido?

Suspiró derrotadamente y con otro movimiento intentó tocar mi costado. Puse mi mano primero como reflejo para detenerlo, pero sentí una humedad de la que no me había dado cuenta. Bajé la mirada y entonces noté mi mano teñida al igual que la de Suzaku. Ah.

-¿No lo notaste?- me regañó incrédulamente. Me regañó. –Incluso está manchando todo el traje- señaló. Y era cierto, la sangre de mi costado había comenzado correr por mi pierna igualmente.

Pero eso no importaba por el momento, no si de todas formas la orden trataría de matarme.

Suzaku desvió su mirada de la mía. Entonces noté que nuestro alrededor había caído en silencio de nuevo y éramos mirados por todos. Cornelia inclusive, que había salido del shock inicial de reencontrarse con su hermana menor. Todos ellos miraban, esperando… que alguien dijera algo o les ordenara qué hacer con la situación actual.

-Suzaku-kun- Comenzó Todou –Hazte cargo de que lo atiendan- me señaló.

Las palabras del General no recibieron el reclamo de nadie, por el momento. Pero podía apostar que en cuanto desapareciera, entonces los comentarios serían liberados sin piedad alguna.

-Hai- respondió Suzaku, jalándome de un brazo para incitarme a caminar. Los miembros de la Orden que se encontraban en nuestro camino se hicieron a un lado cuando estábamos lo suficientemente cerca. Suzaku se puso su máscara y yo hice lo mismo poco antes de salir. No había por qué matar a tantos hombres de un susto. Y justo cuando creí que podríamos irnos sin mayor complicación, una voz a mis espaldas reclamó.

-¡¿Por qué no me dijiste que estabas herido, Lelouch?- Euphy tenía un gran temperamento cuando lo escogía. En dos segundos la tenía a mi otro lado y por coincidente a Cornelia.

Al menos salí vivo de este encuentro.


Suzaku P.O.V.

Cecile-san nos ofreció su ayuda. Parecía que de todos, era la que mejor se estaba tomando este gran descubrimiento. En realidad ella siempre había sido una persona que no buscaba motivos, pero sí que no hubiera ningún daño para nadie. Era una gran persona.

-Mmm… ¿No moriste?-

Desgraciadamente, teníamos que lidiar con Lloyd-san mientras tanto. Quien había decidido el peor momento para no separarse de Cecile-san, in-sensibilidad incluida. Con su paquete de todo tipo de comentarios cuando Cecile-san tiene las manos ocupadas. Lelouch trató de ignorarlo al principio, algo que se le dio muy bien por el momento. Pero con dos científicos en la habitación, yo y sus infinitas preocupaciones que nunca dan un descanso, inevitablemente su frustración salió a flote.

Cuando vi que levantó una de sus manos al ojo izquierdo, lo tomé de la muñeca y volví a bajar su brazo.

-Lloyd-san, ¿Sería tan amable de irse?-perdí la paciencia al final. Pero traté de poner una calmada fachada que me estaba costando trabajo.

Eso y las miradas de Lelouch y Cecile-san lograron espantar al científico que salió pidiendo ayuda. ¿Cómo si lo fuésemos a matar? Definitivamente si, por fortuna salió antes de que eso pasara. Con un suspiro me dejé caer en mi sofá de manera poco ortodoxa. Demasiado por un día. Y las sorpresas no creo que terminarían, aunque si tan solo pudiera cerrar los ojos por un momento…

Mi celular sonó.

-Argh- me levanté de mala gana, le envié una mirada asesina a Lelouch quien osó reírse pero de inmediato calló, o algo parecido cuando Cecile-san terminó de apretar la venda en su costado, haciendo una mueca de dolor. Me la debía. –Zero- respondí.

Todou-san de nuevo quería verme. Realmente creo que era toda la orden. Y pedirían respuestas, no tenía que ser Lelouch para saberlo. ¿Pero qué más podía hacer? Si quería evitar que lo mataran, entonces debía ir. Incluso tenía un tipo de discurso bien ensayado para algunas preguntas. Pero para las que no, tenía planeado arrastrar a C.C. conmigo hasta el centro de mandos. Claro que primero tendría que encontrarla, ya que ni después de tantas alertas y movimiento la había visto.

-Voy para allá- colgué. Entonces tenía las miradas de Lelouch y Cecile-san sobre mí. La de ella de simpatía, pero la de él parecía estar seriamente pensando en unírseme. –Ni siquiera lo pienses- declaré con total seguridad. Una que me sorprendió –Si no tienen la tentación de matarte mientras trato de convencerlos, mucho mejor- continué.

El solo rodó los ojos pero podía ver que estaba preocupado ahora que su existencia estaba revelada. Había un futuro incierto en eso.

-¿Podrías darme la computadora al menos?- me preguntó resignado.

Me acerqué con un suspiro al aparato en el suelo a un lado del sillón y lo levanté. Mirándolo por unos largos segundos.

-Me la llevaré conmigo- le informé tomando mi salida lo más rápidamente, pero regresé la cabeza en pleno marco de la puerta –Ni siquiera pienses en merodear por ahí, advertiré a la Orden si es necesario-

Sus miradas mortales seguían surtiendo efecto. No el de siempre, pero el aura que lograba desprender era realmente amenazadora. Lelouch no era alguien que estuviera acostumbrado a recibir órdenes. La presidenta no sabía cuánta suerte había tenido de poder hacerlo trabajar bajo su mando. Quizás ella sería un buen Zero…

-¡No te preocupes, Suzaku! ¡YO me aseguraré de que no vaya a ningún lado!- Euphy pasó por mi lado tarareando felizmente, con una maligna mirada sobre Lelouch.

Ya no necesitaba preocuparme más, entonces.

Pero cuando me giré para poder salir completamente, casi choco con la Bruja de Britannia.

Quizás sí tenía algo de qué preocuparme…

Nos miramos por unos segundos. Podía sentir su mirada en mí y luego sobre mi hombro hacia donde estaban Lelouch y Euphy. ¿Qué era lo que ella había decidido? Había sufrido tanto con la muerte de Euphy, al igual que nosotros. Pero nuestra causa había sido tan difícil de comprender como explicar. No estaba seguro de lo que pasaba por su cabeza y me preocupaba tener que dejar a ese par solo.

-No lo mataré, Kururugi- finalmente respondió con una leve sonrisa formándose en su rostro. ¿Por qué ahora sí podía respirar? –A menos de que me dé un motivo- agregó.

Siendo familiar de Lelouch, esperaba eso. Y era mejor a nada. Asentí agradecido.

Ella entró tras Euphy, esperaba que pudieran aclarar las cosas en mi ausencia. Esperaba que pudieran regresar a esos tiempos donde no se odiaban. Donde ellas dos, Lelouch y Nunnally eran una familia. Sin necesidad de una madre o un padre.

Sin necesidad de mentirse.


Lelouch P.O.V.

Euphy estaba riendo despreocupadamente, la mirada de Cornelia era de lo que me tenía que cuidar. Podía ver en su rostro todavía cierto conflicto, pero además de eso todo parecía estar bien. O al menos eso esperaba, aunque no la culparía, yo había sido el origen de tantas desgracias.

-Por doceava vez, Lelouch. No te voy a matar- cruzó una pierna encima de la otra mientras leía tranquilamente en el sofá de Suzaku. ¿Debía creer en la palabra de Cornelia?

-Lo quiero por escrito y firmado- devolví, tratando de mirar solamente las sábanas. Aún así sentí de nuevo su penetrante mirada. Era claro que creía en ella. Pero hacerla enojar siempre había sido divertido. Eso había sido el inicio de nuestros pleitos en el pasado.

Un pasado que no quería recordar, porque aprendí que también había estado lleno de mentiras. Desde mucho antes incluso de nacer. Nada fue real y haber estado luchando por algo que no valía la pena había sido desgastante. No quizás como ahora, pero el objetivo de Zero había titubeado varias veces.

Porque en mí había habido dudas.

Ahora lo comprendía.

-Euphy, ¿Por qué no vas y buscas algo de comer?- preguntó Cornelia con una suave voz. Ambos giramos a verla –O al menos a cambiarte de ropa, puedes buscar en mis cosas que seguro llevaron a mi habitación-

Deshacerse de Euphy. Ella quería hablar de algo conmigo y no lo podría hacer con Euphy presente. Eso lo esperaba de ella. Pero lo que no esperaba era que Euphy aceptara tan rápidamente, totalmente ciega a lo que iba a pasar.

No… Euphy sabía, no debíamos subestimarla más.

Ella nos daría ese tiempo. Y no tardó mucho en desaparecer del rango aceptable de audición. Cornelia se levantó del sofá y yo me senté contra las almohadas. Al principio ella pareció a punto de protestar, pero terminó callando cualquier cosa, solo se sentó en la base de la cama y me miró al rostro fijamente.

Hablaríamos con la verdad.

-Hace tanto tiempo que he querido preguntarte, Lelouch…- comenzó, entrelazando sus manos nerviosamente –Aquél día, ¿Tu diste esa orden a Euphy?-

Supongo que era obvio que comenzara con eso. Y pensé mentirle por un momento, sobre lo que vendría después. Pero recapacité en que sin importar cuánto insistiera en ello, Suzaku y Euphy lo negarían de todas formas.

-Aa-

Eso lo esperaba.

-¿A propósito?- la pregunta que había iniciado todo esto y la cadena con la que todo se fue en picada ese día. Tendría que responder algún día.

-No-

De su rostro desapareció cualquier duda que hubiese conservado hasta ahora. Lo noté con seguridad. Desde que había entrado a la habitación ya parecía tener parte de su dilema resuelto, gracias a Euphy. Pero había una parte de ella que seguía dudando hasta no escucharlo de mí. Y lo demás no importaría. Solo esa confirmación necesitaba de mi parte.

Cornelia no es una persona que deje que sus sentimientos la controlen, pero podía verla peleando con las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos. Me miraba y luego no, limpiando las primeras amenazas de esas condenadas gotas saladas. Hacía un gran esfuerzo en realidad. Pero de un momento a otro no la vi en su lugar, pero sí rodeándome con ambos brazos en un intento desesperado de poder controlarse.

Me abrazó tan fuerte que en cierto punto pensé en quejarme, pero ella lo quería y lo merecía. No se lo negaría. Me apretó con todo el fervor con el que lo había hecho con Euphy y tardó largos minutos en tranquilizarse.

-Perdón… perdóname Lelouch, Euphy… Euphy era lo único que quería en esta vida- ¿Estaba sollozando libremente? Levanté ambos brazos alrededor de ella –Pero tú… tú tuviste que c…cuidar de Nunnally, ustedes d…dos estaban tan pequeños, perdóname por no buscarlos mejor, por rendirme, por no vengar a la Emperatriz Marianne-

Mi madre…

-Todo eso es pasado, Cornelia- aseguré moviendo mis manos en su espalda en un intento de calmarla –No importa ya-

Todos peleamos por lo que creímos correcto, y lo que siguiéramos creyendo que valía la pena.

Al fin se separó de mi y tomó mi rostro con sus dos manos. Pellizcó mis mejillas como sabía que yo tanto odiaba y no pude evitar sonrojarme aún cuando no había nadie en la habitación.

-Cornelia Ane-ue, Lelouch. Ane-ue-

¿Podría evitar llamarla así en público?

-Ahora cuéntame, Kururugi dijo algo sobre la Emperatriz Marianne que quizás me ayudaría a entender algo que falta- sonrió.

Suzaku… considérate muerto.


One P.O.V.

Subestimar a Japón, mal movimiento. Subestimar a Britannia, peor movimiento.

Subestimar a Japón y Britannia unidos, un fiasco.

No subestimar en sí, pero actuar sin pensar dos veces había sido un gran error que no pensaba cometer por una cuarta vez.

Al principio creí que sería algo divertido y fácil. Cuestión de una semana el apoderarme del mundo a como yo quería y hacerlo a mi imagen e ideas. Nada fuera de lo común en sí. Teniendo en cuenta que las defensas de todos los países estaban bajas a cualquiera amenaza, después de todo la amenaza inmediata había desaparecido.

Error de mi parte creer eso.

Más de países como Japón y Britannia, potencias armamentistas y poderosas en lo silencioso del mundo. Eran quienes estaban más preparados para cualquier evento venidero, sin importar el día o la hora. Siempre alertas. Para no caer en lo mismo al parecer.

Como sea, ese solo había sido mi primer error. Porque el segundo todavía seguía estudiándolo.

Zero.

Podía decir, que era fácil poner una persona detrás de esa simbólica máscara. Yo mismo lo había comprobado y tenía experiencia propia en el campo. Pero la capacidad de esa persona, era el asunto de importancia a discutir.

Mi primer y único enemigo siempre había sido Britannia, incluso desde antes de Zero. Solo que su aparición solo hizo que mis deseos resurgieran con más y suficiente fuerza para empezar a actuar. La suficiente para comenzar a creer que un simple ser levantándose en revolución, de desconocido origen, podía volcar a un país sobre su cabeza. Literalmente. Zero fue más que una simple molestia desde su primera aparición y todos lo sabían.

Eso era lo que me inspiraba más.

Verlo aparecer en la red, televisiones y periódicos. Era la persona que hubiera podido ayudarme. Antes.

Pero esa persona, la primera que había aparecido. No quien ahora estaba liderando la organización sin hacer un uso de las verdaderas características y poderes de Zero. Lo que me llevó a pensar que estaba muerto.

Segundo error.

Alguien como él no podía desaparecer tan fácilmente. Debí de haberlo sabido. Era más que lógica. Pero me fui con los deseos de terminar esto tan rápido que no me detuve dos veces a revisar la información.

Tercer error. Enfrentarme.

Como si Zero fuera cualquier persona. Utilicé métodos comunes y corrientes, nada espectaculares. Los que me habían dejado en vergüenza hasta ahora. Solo hasta ahora.

Porque no permitiría que una vez más se me humillara como un aficionado imitador del verdadero Zero. Tomé este disfraz por la razón que representaba. Libertad. Libertad para quienes me seguían. Justicia sobre aquellos que no ejercían bien el poder, o sea todo el mundo.

Victoria.

Revisados mis tres errores, entonces iría en serio la próxima vez. Nada de ataques no planeados y débiles. Nada de métodos comunes.

Quizás no sé qué había detrás de los milagros de Zero por todo Japón y el mundo. Pero yo tenía mi propia manera de hacer milagros, con una pequeña ayuda de un poder no apto para humanos.


Lelouch P.O.V.

No sé si Cornelia estaba preparada para escuchar esa historia, pero nunca tendría una oportunidad como esta de contársela. Sin nadie que nos interrumpiera o preguntara al respecto. Sin necesidad de que quien no necesitara escucharla, lo hiciera. Sin tener que herir a Nunnally o Euphy reduciendo sus expectativas de esta manera.

Contando la verdadera cara de Marianne Lamperouge.

Al principio pareció creer que estaba bromeando, con algo tan importante. Pero a medida de que el relato de lo que pasó en el mundo de C avanzó, mi seriedad no dejó lugar a bromas y ella comenzó a entender lo importante que había sido y la elección que habíamos hecho ese día. La que creímos la mejor.

Incluso más entendimiento cruzó su rostro una vez que terminé y me volvió a abrazar. Sabía que esta vez no era por Euphy, no, eso quedaba bastante lejos ahora. Además de Nunnally y yo, ella había sido quien más la había admirado y respetado de entre todos nuestros hermanos. Si no la única, junto con Euphy. Aceptar eso no había sido nada fácil para ella, por lo que llegué a la conclusión de que creyó lo mismo para mí.

En parte fue cierto.

No había descubrimiento más doloroso que darme cuenta de que el motivo de mi pelea, además de Nunnally, había sido toda una farsa. No un verdadero acontecimiento que mereciera siquiera un recuerdo.

No merecía las lágrimas de Nunnally, por lo que me negaba a contárselo en un futuro.

Unos padres que abandonaron a sus hijos a la suerte, a pesar de un futuro supuestamente planeado, no merecían ese título. Ni siquiera una mención.

-Has estado llorando demasiado, Ane-ue- intenté después de que se volvió a separar de mí. Volver a llamarla Ane-ue regresó una sonrisa a su rostro, pero solo a la mitad. Sabía que lo estaba haciendo para que no siguiera por algo que no valía la pena. –Malo para la reputación de la bruja de Britannia-

Enarcó una ceja peligrosamente. Había dicho algo malo…

-¿Y qué hay de ti, Zero? ¿Qué sería de tu reputación si todo el mundo se enterara de que no tienes un centímetro de maldad en todo tu cuerpo?-

-Soy malo- le aseguré con total confianza. Así fuera por motivos buenos –Eso no cambiará-

Finalmente se levantó y enderezó sus ropas como si nada hubiese pasado, pero después de unos segundos puso ambas manos en sus caderas y me miró expectante. ¿Ahora qué?

-¿Vamos?- me invitó.

Cuando claramente Suzaku había dicho que no saliera de la habitación. Cuando se suponía que Cornelia y Euphy lo impedirían por todos los medios de ser necesario. Cuando toda la Orden de los Caballeros Negros estaría detrás de mi cabeza si daba un paso fuera…

Si, me encantaba contradecir a Suzaku.

-¿A dónde?- pregunté una vez que había salido de la cama. Su sonrisa no me pasó desapercibida mientras se dirigía a la salida, apenas dándome tiempo de tomar prestada más ropa de Suzaku.

En el camino, sorpresivamente tomó los pasillos despoblados. O quizás era la importante junta que se estaba llevando a cabo con Zero. Cualquiera de los dos, estaba agradecido de caminar sin tener que usar la máscara o dar explicaciones. Suficiente por un día, de hecho. Y justo cuando había considerado la oferta de dormir por el resto del día, Cornelia salía con algo interesante por hacer. Cornelia siempre me sorprendía de niño con las cosas interesantes que descubría. Me temía qué me fuera a mostrar ahora.

Paramos frente a un par de puertas elegantes y que no se abrían automáticamente. No tenía idea de dónde estábamos. Pero después de unos segundos de esperar fuera, pude distinguir risas familiares y voces más que conocidas.

La valentía y mi estupidez tenían cierto límite.

Me di vuelta e intenté comenzar mi camino por donde habíamos llegado, pero Cornelia me tomó del cuello de la chaqueta y me detuvo, haciéndome girar resignado.

-¿Si no es hoy, cuándo?- preguntó seriamente.

Debía de haber tenido esto planeado porque Euphy se nos unió fuera de las puertas unos segundos después de silencio.

-No quiero ilusionarla sin saber si necesitaré mori…-

-No-te-atrevas-a-decirlo- me interrumpió con gran seguridad en su voz –No permitiré eso de nuevo- al mirarla a los ojos sabía que lo que decía era verdad. Que no rompería su promesa.

Me hizo sentir por unos segundos como cuando éramos pequeños.

Me soltó y entró primero, cerrando ambas puertas para que Euphy y yo no intentáramos nada todavía. Cuando entró, pensé nuevamente en irme, pero sentí la calidad hermano de Euphy entrelazándose con la mía y una gran sonrisa adornando su rostro.

¿Qué había dicho Nunnally aquél día? Que ella hubiera sido completamente feliz solo viviendo conmigo. ¿Seguía siendo verdad…?

Ambos nos acercamos a la puerta, tratando de escuchar lo que pasaba dentro.

-¡Cornelia Onee-sama! ¿Todo está bien? ¿Los Knightmare se fueron?-

-Absolutamente todos, los vencimos con dos Knightmare- Cornelia ya estaba adentrándose en terrenos peligrosos.

-¡Increíble!- esa era la voz de la Tianzi.

-¿Lo ves, Nunnally? Con Zero no hay de qué preocuparnos- y Kaguya también. –Gracias por haber venido, Cornelia-sama, y traernos también-

-El placer es mío, Sumeragi-kun. Pero ahora mismo quisiera mostrarle algo a Nunnally, si me permiten interrumpir-

Euphy y yo nos tensamos. Aunque ella no fuera admitirlo, sentí el tirón que dio de mi mano.

-¿Una sorpresa?- preguntó la Tianzi con entusiasmo. Cornelia estaba preparando todo demasiado bien para nuestra desgracia.

-Sí, una gran sorpresa-

-¿Qué es, Cornelia Onee-sama? ¿Es algo lindo?- Nunally…

-Ya verán- eso era nuestra señal. Sentí como una de las perillas giraba, y se abrió la puerta que escondía a Euphy.

Con una última mirada en mi dirección, entró con una gran sonrisa.

No tardé mucho en escuchar gritos de sorpresa de parte de Kaguya y la Tianzi. Debían de conocer a Euphy al menos por relatos de Nunnally. Seguidos por un grito de alegría que no creí escuchar después de tantas sombras en su vida.

-¡EUPHY ONEE-SAMA!-

-¡NUNNALLY!-

Con eso podía ser feliz. Solo eso. Con eso no importaría nada más en el mundo, porque lo más importante para mí ahora está reunido y sé que estarían en buenas manos así me fuera y me rehusara a mostrarme.

-¿Cómo? ¡Euphy Onee-sama!-

-¡Alguien me trajo! ¡Estoy viva Nuna-chan, no llores por favor!-

Me encontré sonriendo ante una imagen que no veía, y creí que podría irme. Pero Cornelia dio un paso hacia atrás de su lugar, quedando a la altura de donde yo estaba pero ella todavía visible hacia dentro. Tenía una sonrisa en su rostro que me podía decir que lo que me imaginaba era hermoso realmente, pero también me decía que no me atreviera a mover un pié o me aplastaría con cualquier Knightmare disponible. Siempre tan sincera. Pero no sé si estaba preparado para esto.

-Nunnally, aún te tengo una sorpresa más- interrumpió Cornelia entre las risas y palabras de ambas. Un nudo se plantó en mi estómago.

-¿Más, Cornelia Onee-sama? No creo que puedas superar…-

Ella empujó abierta la puerta que me seguía ocultando de la vista, hasta ese momento. Me recibió la imagen de una cálida luz de un candelabro en el techo, y las miradas hasta entonces dulces de la Tianzi y Kaguya. Euphy hincada frente a Nunnally pero abrazándola con gran fuerza, lágrimas corriendo de las mejillas de ambas.

Hasta entonces…

Sorpresa se escribió perfectamente en las dos jóvenes que no tenían mucho entendimiento de lo que estaba frente a ellas. Pero Euphy se separó de Nunnally con una sonrisa maternal, permitiéndole verme, y verme de nuevo. Parpadeando más de una vez para asegurarse de que no era una ilusión. Debía hablar, debía decirle algo.

-¿Onii…-sama?-

Me encontré dando un paso dentro de la habitación. Luego dos, luego tres. Cuando menos pensé a medio camino de ella mientras me miraba todavía incrédula.

-Nunnally- llamé

Eso sí era todo.

Estoy seguro de que estaba a medio camino. De que todavía me habían faltado varios pasos para acercarme a ella, pero no sé cómo y cuándo, ni por qué, tampoco presté demasiada atención a los gritos de sorpresa de las demás mujeres presentes. Los brazos de Nunnally estaban alrededor de mi cuello y me apretaban con fuerza.

¿Cómo?

No me encontré respondiendo el abrazo de inmediato, por la expresión en el rostro de Euphy y las demás. Hasta que una última realización cayó en su lugar. Comencé a recordar algo importante.

Miré hacia el lugar donde Nunnally debía estar sentada. Esperándome. Sentada.

Bajé un poco la vista viendo la distancia, y luego sus piernas sosteniéndola.

¿Sosteniéndola?

-¿Nu… Nunnally?-

-¡Onii-sama!- se apretó más fuertemente mientras sentía la camisa comenzar a mojarse. Ella estaba llorando en mi con gran fuerza y sin señas de que se fuera a detener pronto.

Pero estaba de pié…

-O…Onii-sama, te quiero, ¡Te quiero!- continuó aferrándose con ambas manos a mi camisa. -¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡No lo hagas de nuevo! ¡Te quiero!-

Todo estaba bien.

T…todo es…taba bien. Perfectamente.

-Nunnally- devolví inmediatamente su abrazo con igual de fuerza. –Estoy aquí-

Sus grandes sollozos llenaban mis oídos e hicieron brotar lágrimas de todas las presentes.

-No iré a ninguna parte- le aseguré.

Malditas lágrimas traicioneras


Suzaku P.O.V.

No había sido una reunión inservible. Pero sí habíamos arreglado muchas cosas, y la más importante en sí había sido la presencia de Lelouch en nuestra base, y algunos que podían calificarlo como amenaza. Menos de los que hubiera creído, realmente. Los rangos más importantes dentro de esta organización no parecían tener problema con ello. Hacía tiempo que lo habían perdonado o entendido. Y ahora se sentían hasta un poco aliviados de tener esa mente calculadora de nuevo entre las filas de los Caballeros Negros.

O eso había dicho Tamaki.

-No te ofendas Zero… pero… tú sabes, no eres el Zero que era Zero, ¿Comprendes?-

Claro que lo entendía, pero no de la manera en que él lo había dicho. Todou-san se encargó de sortear otros pequeños problemas que le preocupaban a la mayoría, pero fuera de eso todo salió bien. Mejor y más rápido de lo que esperaba. Pero teniendo en cuenta de que ya no había nada que esconder, era más fácil trabajar.

Solo había quedado un pequeño detalle suelto.

-Suzaku, necesitamos la información que Lelouch pueda tener sobre One-

Él se había encontrado con One cara a cara. Y no habíamos tenido tiempo de discutir lo que había pasado. Era algo que también me preocupaba, pero con tantos acontecimientos eso había pasado a segundo plano de prioridades en mi mente.

Asentí levemente, las personas se comenzaban a ir.

Pero pude notar que después de tanto movimiento, nadie había hecho comentario alguno sobre el hombre que estaba en una esquina. Sentado pacíficamente y viendo un monitor que podría contar la historia que todo el mundo sabía. Desastre tras desastre. Supuse que Todou-san se había encargado de eso antes de que yo llegara, cuando puso una mano en mi hombro lo confirmé.

-Será seguro para él retirarse con las otras familias, ¿No lo crees?-

Con los Sumeragi, fue lo primero que pensé. Por mí estaba bien. De todas formas sé que no encontraría un momento de paz aquí dentro de la base para hablar con él después de tanto tiempo, y si para el día que consiguiera verlo de nuevo, él estaba informado de todo lo que había acontecido, mucho mejor.

Pasaba a retirarme, en mí había surgido un extraño presentimiento desde hacía unos minutos y quería averiguarlo.

-Asegúrate de si Vi Britannia tomará el lugar de Zero otra vez- la voz de Todou-san me detuvo al instante.

¿Asegurarme? ¿Por qué Lelouch no tom…?

-¿Ninguno de ustedes ha tenido suficiente ya?- continuó ante mi inmovilidad y silencio, a pesar de la máscara de Zero él sabía la mayoría del tiempo lo que pasaba por mi mente sin necesidad de ver mi rostro. –Como si ya hubieran cumplido su parte- eso me incluí a mí.

Pero mi viejo sensei parecía estar olvidando algo.

-Él no hubiera regresado si no estuviera dispuesto a eso y más- le aseguré. Yo tampoco estaría envuelto en tantos líos de no ser así.

Quizás éramos demasiado masoquistas al ponernos en el lugar más difícil dentro de un campo de batalla. Casi frente al enemigo. Pero al final alguien tenía que hacerlo, y ambos teníamos experiencia en estas situaciones difíciles y dolorosas. Era como si hubiéramos nacido solamente para eso.

-Dijo que Zero volvería a ser Zero si la situación lo llamaba- me encogí de hombros mirando a mi alrededor –La situación lo llama-

Algo de comprensión comenzaba a llenar su rostro.

-¿Y tú?-

Excelente pregunta.

-Soy el Knight of Zero- respondí.

No había más que decir.


Definitivamente esperaba que esta vez no tuviera sorpresas en el regreso a mi habitación. Por dos grandes motivos. Motivos llamados Euphy y Cornelia Li Britannia. Quizás fui un tonto al creer que con ellas dos podría detenerlo esta vez, ¡Pero cualquiera lo hubiera creído! Euphy quizás sí hubiera dejado salir a Lelouch justo después de que yo desaparecí, pero Cornelia…

A menos de que Lelouch haya utilizado el geass. Pero en mi mente no había algo lo suficientemente importante que valiera eso.

Debía recordar que mi mente no funcionaba como la de él.

Aún así debía darle crédito. No sé cómo pero lograba frustrarme vez tras vez, sin importar qué.

Irremediablemente comencé a revisar los lugares más probables. Pasando desde los hangares con Rakshata-san, hasta la habitación de C.C. Sin señas de él, o de Euphy y Cornelia. Mi mente comenzaba a decirme que esto quizás era planeado por los tres, y por eso lo excelente de este plan de escape. Necesitaba ayuda.

Merodeando de un lugar a otro me detuve frente a la habitación de Nunnally. Recordando que ella estaría preocupada por lo que había pasado. Desde que Gino y yo logramos acompañar a los representantes hasta Pendragón a salvo, no la había vuelto a ver. Debía tener preguntas.

Debía entrar a verla.

Además de que me gustaría tantear un poco el terreno sobre lo que se refería a Lelouch. Él era un tema delicado para Nunnally.

Armándome de valor empujé ambas puertas con decisión, Lelouch podría esperar. Y vi.

Vi.

Una habitación llena de Britannia.

Solo Britannia.

Con que aquí era donde todos estaban.

-¡Suzaku-san!- la voz llena de alegría de Nunnally me recibió.

Cerré la puerta tras de mí con seguro y me permití deshacerme de la máscara para ver esto mejor. Una imagen digna de recordar.

4 pares de ojos violetas de diferentes tonalidades me miraban. Con sonrisas de todo tipo y gestos que no olvidaría en un largo tiempo. El solo hecho de que estuvieran juntos era impresionante.

Nunnally aferrada como si le fuera la vida en ello a Lelouch, ambos sentados en la gran cama con sus espaldas contra la cabecera. Euphy y Cornelia en la base, con la última aferrada a su también recién recuperada hermana, pero todos dentro del espacio del colchón, sin zapatos, sin riñas, sin preocupaciones.

¿Así había sido antes?

¿Esto era lo que había movido tantas rebeliones y guerras entre nosotros mismos? Una familia.

-Suzaku, no me digas que vas a llorar-

Traté de silenciar a Lelouch con una mirada pero me fue imposible. Solo salió una sonrisa con una visión que comenzaba a ponerse borrosa.

-¡Ven aquí, Suzaku!- clamó Euphy palmeando un espacio a su lado con una enorme sonrisa.

¿Por qué?

No tenía en lo absoluto que ver en esa escena.

-Hazle caso a mi hermana, Kururugi. No me hagas usar mi Glasgow-

La mirada que le dirigieron de inmediato Lelouch y Nunnally me hizo creer en sus palabras. Cornelia parecía tener cierto afecto a hacerse obedecer mediante esas cosas.

Una vez con ellos, esperé. Para saber de que hablaban. Pero las miradas conspiradoras de los Britannia me respondieron al instante.

Habían estado hablando de mí.

-Eres un gran tema de discusión, Suzaku- comentó Lelouch con una sínica sonrisa. Nunnally le dio un codazo de inmediato en el estómago.

Ella no sabía…

Pero el rostro de dolor de Lelouch fue suficiente para cobrar eso.

-Y tu lo fuiste en nuestra reunión- devolví de la misma manera.

Una sombra pasó por los ojos de Nunnally cuando mencioné eso. Maldición. Comencé a ver miedo y preocupación por el futuro incierto del hermano que acababa de recuperar. Lelouch apretó su mano en un intento de tranquilizarla.

-No te preocupes, Nunnally- comencé de inmediato –Nadie quiere hacerle daño, todos…-

-Los aplastaría yo primero- me interrumpió Cornelia con confianza y positivismo.

Sonreí avergonzado.

-Todos concluyeron que él no era una amenaza ya- terminé para su mayor tranquilidad.

Pude verla suspirar en paz.

-¿No soy una amenaza?- intervino Lelouch escandalizado medio en broma, y medio serio según yo. –Suzaku, necesitaré unos FLEIJA, el Lancelot, una docena de inhibidores Gefjun y el traje de Zero. No hay que dejar que mi reputación caiga de esa man…-

Nunnally volvió a darle un codazo.

-¡Onii-sama!- se quejó. Aún cuando sabía que estaba jugando. ¿O era serio?

Él la abrazó.

Parpadeé un par de veces para confirmarlo, pero realmente él la abrazó.

Y no solo con un brazo. Ambas extremidades alrededor de ella en un solo movimiento que no solo a mí me había dejado sorprendido.

Si bien sabía lo mucho que la quería, no lo había visto actuar directamente de esa forma. Y era adorable. La manera en que la acercó y ella se dejaba, repitiendo sus acciones en un desesperado abrazo que habían necesitado desde hacía largo tiempo. El rostro plenamente contento de Nunnally y las facciones de él relajadas.

Ni siquiera cuando éramos niños lo había visto de esta manera.

No había manera de que con este gran motivo, perdiéramos esta nueva guerra.


Wuju! Nuevo capítulo n.n y uno muy lindo y revelador. ¿Me gané reviews? !Claro que si!

Me alegra que la historia les siga gustando hasta ahora n.n y espero que hayan disfrutado este capítulo! En el próximo prometo más drama n.n

anyLamperouge fuera.