Capítulo 10, Despedida e inicio de las vacaciones de verano
El despertador sonó anunciando el último día de clase. Sólo por eso me levanté de buen humor. Y bueno, también por la conversación que tuve ayer por la noche con Brian.
La verdad es que era un tío estupendo por lo que pude conocerle.
La lástima es que no pudimos hablar mucho rato, ya que tanto él como yo hoy teníamos que madrugar para ir al instituto. Él también tenía diecisiete años y era de Jacksonville.
Cuando me preguntó que de dónde era yo, debo confesar que le mentí y, le dije que era de Seattle. Me dio cosa decirle a un desconocido dónde vivía, sé que fue una tontería ¡ni que me fuera a secuestrar! Pero no sé por qué en aquel momento la parte prudente se apoderó de mí.
Aunque, al fin y al cabo, tampoco le mentí, le dije que era de Seattle y yo crecí en Seattle, así que no le había mentido del todo.
Tal vez cuando le tuviera más confianza le diría la verdad.
Esta noche habíamos quedado para hablar de nuevo, y la verdad es que ya tenía ganas de que llegara la hora.
Aunque por otra parte no quería que llegara ya la noche, porque eso significaba que Emmett se iría mañana por la mañana a primera hora, es decir, que hoy era mi último día para estar con él.
Iba a ser duro despedirme de él. Al fin y al cabo era el único amigo que me quedaba. Sin contar a Jacob, claro, pero me refería a mis antiguos amigos.
Esta noche también era el baile de fin de curso, pero como llevaba haciendo las últimas semanas lo ignoré por completo porque no pensaba asistir. A ese baile se iba en pareja y dado que Edw... quiero decir, que ya que no estaba saliendo con nadie sería algo embarazoso acudir sola, me parecía mejor plan quedarme en casa hablando con Brian.
Emmett estaba en las mismas que yo, me había dicho que sin Rosalie no pensaba ir, así que seguramente se quedara preparando las maletas para mañana.
En otras circunstancias, en que los dos no tuviéramos pareja, hubiéramos ido los dos como amigos, pero digamos que esta vez no era lo correcto. Ambos coincidíamos en que ya habíamos dado suficiente de qué hablar al dejarnos ver juntos en el instituto, tampoco había que abusar de la suerte, sobretodo cuando Emmett quería intentar arreglar las cosas con Rosalie este verano.
Era duro ver que Emmett y yo no podíamos volver a ser los mismos delante del mundo. Antes, cuando nos veían, pensaban que éramos amigos, lo que éramos realmente, pero ahora cuando nos veían juntos los cotilleos más absurdos salían a la superficie. Era una de las consecuencias que teníamos que pagar por lo que sucedió aquella noche.
Y de puertas para adentro Emmett y yo nos habíamos esforzado para que todo volviera a la normalidad, ya no teníamos que fingir que todo estaba bien entre nosotros porque era cierto, todo volvía a estar bien, pero... la espina que nos destruyó la vida a ambos siempre estaría ahí, pero ambos intentábamos olvidarlo y dejarlo en el pasado, por el bien de nuestra amistad. Y por ahora nos estaba dando buenos resultados.
Después de terminar de arreglarme bajé abajo y vi a Seth y Leah, que ya estaban desayunando viendo los dibujos animados. Hoy habían pasado la noche aquí, ya que su madre y mi padre regresaron demasiado tarde como para volver a La Push a esas horas. Los pobres habían tenido que dormir en el sofá.
Aunque no eran los únicos que estaban desayunando, mi padre y Sue también. Y, ¡sorpresa!, no había desayuno para mí.
Sue hacía a la perfección su papel de ignorarme, como si no existiera. Lo clavaba la muy bruja.
—Bells ¿tú no desayunas con nosotros? —preguntó extrañado Seth al ver que estaba empezando a prepararme yo algo. Me giré y vi que tanto él como su hermana me miraban curiosos.
Al parecer sólo él y Leah se habían dado cuenta de que era raro que hubiera comida para todos menos para mí. Mi padre o estaba ciego o se hacía el ciego, que no era lo mismo.
La verdad es que me sentía rechazada también por él. Porque me estaba dando cuenta de que para él era más importante Sue que yo. Me lo estaba demostrando con creces.
—No, es que a mí me gusta prepararme mi propio desayuno... —comenté con voz dulce, aunque asegurándome de que Charlie y Sue pillaran el sarcasmo. No había motivo para explicarles que su madre me odiaba y me ignoraba todo lo que podía. Ellos no tenían la culpa de nada.
Tal y como quería Seth y Leah no pillaron el sarcasmo en mis palabras, pero Charlie y Sue sí. Pude ver claramente como Charlie se removió incómodo en su sitio, aunque no hizo ningún comentario y siguió leyendo el periódico de la mañana.
Y Sue me miró de mala manera, pero tampoco dijo nada al respecto.
Me di la vuelta y seguí preparando mi desayuno dándole la espalda a todos, satisfecha de haberles incomodado con mi sarcasmo. Aunque también algo decepcionada de ver que Charlie ni aún con indirectas muy directas reaccionaba.
Y aunque era cierto lo que les había dicho, que prefería prepararme yo mi desayuno, lo que realmente me molestaba era el gesto de Sue de ignorarme. Como si yo no formara parte de la vida de Charlie y ésta no fuera mi casa, así es como me sentía por el trato que recibía de Sue. Eso era lo que realmente me dolía. Al igual que ver que a Charlie parecía darle igual que su novia hiciera como si yo no existiera.
º º º
Ese día fui al instituto con mi coche ya que luego, en terminar, quería pasarme a echar currículums por algunos sitios del pueblo y también en Port Angeles.
Lo bueno de ser el último día de clase es que no íbamos a hacer prácticamente nada y que encima salíamos antes.
Emmett me esperaba en el mismo sitio de siempre cuando llegué.
—Al fin llegas, Cenicienta —bromeó mientras empezábamos a entrar en el edificio.
—Sí, me he entretenido hablando con Seth y Leah en el desayuno.
Levantó una ceja.
—¿Otra vez se han quedado en tu casa? Pasan más tiempo ahí que en la suya —Emmett opinaba lo mismo que yo, que no era normal que su madre los tuviera siempre tan abandonados, siempre los tenía que estar cuidando otra persona porque Sue sólo se la pasaba con mi padre, yendo de un lado a otro, sin ninguna preocupación.
—Sí, pero en fin, al menos no dan problemas. Todo lo contrario, son un encanto.
Emmett rió.
—¡Bella, tengo la solución! ¡Empieza a cobrar ya mismo por tus servicios como canguro, te forrarás este verano, créeme! Ya no necesitarás otro trabajo —comentó con cachondeo partiéndose él solo.
Yo me limité a rodar los ojos.
—Ja, ja. Que gracioso. Lo que sí no sé es quién cuidará de Seth y Leah cuando yo esté trabajando —eso era algo que me tenía algo preocupada, teniendo en cuenta que últimamente yo era su canguro veinticuatro horas al día, los siete días de la semana.
—Bueno, que vuelvan a contratar a quien contrataban antes de que te los encasquetaran a ti ¿no? ¿quién era?
La verdad era... que no lo sabía. Nunca se me había ocurrido preguntárselo. Aunque seguramente algún vecino de La Push. Fuese quien fuese tendrían que volver a llamarlo. Tendría que decirles pronto que este verano estaría ocupada trabajando, cosa que hasta ahora me había callado, tan sólo se lo había dicho a Emmett.
—Pues ni puñetera idea de quién era. Pero sí, tendrán que volver a llamar a quien fuese.
La mañana pasó igual de tranquila que el día anterior. Sin duda la paliza que Emmett le dio a Mike había tranquilizado las cosas.
Y, según se iba acercando la hora de marcharse a casa, me estaba poniendo cada vez más triste, porque no volvería a ver a Emmett hasta el próximo curso.
Emmett pareció notar mi preocupación, ya que estaba más callada de lo normal.
—¿Qué ocurre, pequeñaja? —comentó en broma mientras me despeinaba con su enorme mano.
Estábamos yendo hacia la clase de música, por lo que aproveché para echar un trago de la fuente.
Cuando me sequé la boca hablé.
—Es que... no te voy a ver hasta el curso que viene ¡ni siquiera vamos a poder hablar por teléfono! Esto va a ser muy aburrido sin ti...
Y es que Carlisle y Esme se habían tomado muy a pecho su castigo, ya que hasta le habían confiscado el móvil. Íbamos a estar totalmente incomunicados.
—¡Oh, vamos! Ya verás que las vacaciones pasarán en un abrir y cerrar de ojos. Además, tienes a tus amigos de La Push ¿no?
Asentí aún triste.
—¡Ah, no, eso sí que no! Te prohíbo estar triste, Bella Swan. ¡Así que te voy a poner deberes!
Me reí.
—¿Deberes? ¿Tú? ¿A mí? ¿en vacaciones? —pregunté enarcando una ceja la mar de divertida.
Emmett se puso serio como si fuera un profesor.
—Así es, señorita Swan. Sus deberes estas vacaciones serán pasárselo genial, y tiene total y completamente prohibido ponerse triste. Si lo hace me veré obligado a hacerle repetir el verano —dijo con la voz de pito del señor Harryson, lo que provocó que ninguno de los dos pudiera aguantar más y empezáramos a reírnos sin poder parar.
º º º
El momento que más había temido llegó. La hora de despedirme de Em.
Hasta dentro de tres meses no le volvería a ver y era duro separarme de él. Era como un hermano mayor para mí.
Ya todo el mundo estaba yéndose a sus casas gritando de euforia por estar en vacaciones. Sin embargo Emmett y yo aún seguíamos ahí, totalmente impasibles al paso del tiempo, porque ambos nos íbamos a extrañar.
—¡Y recuerda que cuando vuelva quiero que me des un informe detallado de tus vacaciones! —exclamó Emmett abrazándome como despedida.
Yo le devolví el abrazo sintiéndome realmente triste.
—Gracias por ser como eres, Em —le susurré aún entre sus brazos—. Y que tengas mucha suerte con lo de Rosalie.
Emmett me abrazó más fuerte, su abrazo de oso me estaba empezando a asfixiar pero no me quería separar por nada del mundo.
—Gracias, peque. Y puedes estar tranquila, mantendré a raya a ese víbora de Tanya.
Al oír eso abrí los ojos de repente, y decidí que tenía que decirle a Emmett sobre mi nueva decisión.
Así que me separé de su abrazo y le miré a la cara.
—Respecto a eso, Em, ya no hace falta.
Emmett me miró realmente confundido.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que me da igual lo que pase entre Edward y Tanya. Mi relación con Edward ya forma parte del pasado, he tomado la decisión de empezar de cero y voy a empezar desde este mismo verano. Que haga lo que quiera con su vida, que yo haré lo mismo con la mía.
La cara de Emmett estaba aún más confundida, si eso era posible.
—¿Ha pasado algo que yo no sepa? —Emmett puso su mano en mi hombro, intentando darme valor para que me sincerara con él.
Pero no podía decirle lo que sucedió en la playa. Ya suficiente mal estaba la relación entre Emmett y su hermano como para que yo le echara más leña al fuego. No era mi estilo. Yo no era como Tanya.
—Es sólo que estoy cansada de intentar explicarme ante Edward. Si no me quiere creer, cuando le digo que no era consciente de mis actos, es tal vez porque nunca ha confiado en mí. Estoy harta de esta situación, Emmett. Quiero empezar de cero y olvidarme de los malos rollos —suspiré—, no quiero estar sufriendo durante todo el verano, por lo que puede estar pasando entre Edward y Tanya, cuando ni siquiera estoy segura de si Edward...
"me ha querido alguna vez", concluí en mi mente, pero no pude terminar la frase en voz alta, ya había hablado demasiado.
Y, otra vez al pensar en Edward, sentí la misma opresión en el pecho que había sentido la otra vez que tiré sus cosas a la basura, pero nuevamente lo ignoré.
Porque, como intentaba recordarme todos los días, para mí Edward Cullen formaba parte del pasado.
—¿De qué no estás segura, Bella? —insistió Emmett al ver que me había quedado callada.
—Olvídalo, Emmett. Tú tan sólo preocupate de recuperar a Rosalie ¿de acuerdo? Que tengas buen verano, Emmett —añadí mientras me ponía de puntillas y le daba un beso en la mejilla.
Pero, antes de que tuviera tiempo a irme hasta mi coche, Emmett me retuvo por el codo.
—Ey, ey, espera. Isabella Swan —dijo mirándome de forma sospechosa y utilizando mi nombre completo, cosa que sólo hacía cuando iba a empezar un interrogatorio— ¿qué ocurre aquí? Sé que ha pasado algo entre mi hermano y tú, te lo noto. De lo contrario no hablarías de esta forma, y quiero que me digas la verdad, no me lo ocultes, Bella. ¿Somos amigos, no? Puedes confiar en mí y lo sabes.
—Claro que lo sé, Emmett. Sé que tú nunca me fallarías. Pero entiéndeme, no quiero hablar de esto ahora ¿sí? Necesito tiempo.
Puso los brazos en jarra dejándome ver que no estaba por la labor de dejarlo correr.
Pero yo tampoco quería que empezara sus vacaciones peleándose con su hermano. Porque sabía que eso era exactamente lo que haría si le contaba lo que Edward me dijo aquella noche en la playa.
Al ver que no pensaba darse por vencido no tuve más remedio que ceder parcialmente.
—Hagamos una cosa, te lo contaré todo después de las vacaciones ¿de acuerdo? Necesito tiempo —le repetí mientras le suplicaba con la mirada.
Con Jacob esto era más fácil, pero Emmett no se daba por vencido así como así.
Al final deshizo los brazos en jarra en señal de rendición y los llevó directos hacia mí para abrazarme de nuevo.
—Está bien. Pero en pasar las vacaciones no te me escapas. Cuídate, Bella —y, como aquel día en el porche de mi casa, me besó en el cabello antes de meterse en su coche e irse.
Nos habíamos entretenido tanto que ya el estacionamiento estaba casi desértico. Tan sólo se veía mi coche y pocos más, supuse que el resto que quedaban serían de los profesores, porque los alumnos se habían ido más rápido que si hubiera fuego.
Así que me metí en el coche y me fui a echar currículums, si quería llegar a ser veterinaria algún día ya podía empezar a buscar trabajo para costearme los estudios.
Bueno, hoy lunes nuevo capítulo.
Muchísimas gracias a todos los que comentasteis en el pasado capítulo! ^^
De verdad, muchas gracias a: TrishCullenWinchester, Andrea 14 de Cullen, Maya Cullen Masen, LoreMolina, MarianaYaneth, Miin96, Yuuuuus, ana, Nelita Cullen Hale, isabella vulturi.
También hubo otro review anónimo que no tenía nombre y por eso no lo incluyo, pero gracias igualmente! n_n
Ya sabéis, dejad reviews y comentad, nos leemos la semana que viene! :)
