Marinette se encontraba sumamente nerviosa. Desde hace algunos días se había dado cuenta de que Adrien estaba muy triste. Su hermosa mirada verde esmeralda ya no irradiaba el brillo de siempre, sus orbes parecían apagadas, como gastadas.

Nino tampoco podía hablar tanto con él. Adrien parecía esquivar a todo el mundo. Nunca nadie lo había visto tan mal.

—Niña, habla con él —le comentó Alya —. ¿Imaginas lo tierno que sería que te acerques para preguntarle qué sucede? Ese sería un bonito gesto de amistad.

La azabache dejó salir un suspiró cansino.

—¿En serio me crees capaz de hablar con él sin tartamudear? Estoy segura de que si me acercó a él todo será un completo desastre. Mis nervios me traicionarían.

Alya rió por un momento. Marinette siempre le pareció una chica muy dramática, por eso se le hacia divertida.

—Confío en ti, sé que podrás hacerlo.

—En el caso de que pueda, ¿en serio crees que sería una buena idea?

—¿A qué te refieres con eso?

—Adrien y yo no somos tan cercanos —admitió suspirando con evidente pesar —. Somos amigos, pero no amigos íntimos.

—Así pueden nacer grandes amistades.

Marinette observó al joven durante el transcurso de la tarde. La tristeza era más que evidente en su rostro, por eso se sentía muy contrariada. Quería hacer algo, pero no sabía qué. No consideraba una opción acercarse y listo.

Al final de las clases lo que llamó su atención fue que Adrien se subió a la limusina de inmediato. Normalmente pasaba un rato con Nino, o caminaba un poco y compraba algún aperitivo, siempre se entretenía con algo. Y ahora... solo se iba.

Se fue corriendo a la biblioteca.

—¿Qué sucede, Marinette? —preguntó Tikki al notar lo tensa que se encontraba su portadora.

—Algo le sucede a Adrien y no sé cómo ayudarlo —ella se dejó caer en el suelo —. Sabes que lo aprecio mucho, pero no somos tan cercanos como para que me cuente sus problemas. Además, mis tartamudeos —tapó su rostro con sus manos.

—Estoy segura de que encontrarás alguna solución, solo piensa en algo.

Decir eso era sencillo, pero pensar en algo era complicado. ¿Qué podía pensar? Normalmente cuando ella estaba triste, sus amigos la ayudaban, o sino sus padres se encargaban de ayudarla, incluso Tikki.

Era una lástima que Adrien no tuviera una familia unida, porque su padre no era un apoyo para él. Y tampoco tenía un kwami, ellos eran una gran compañía, eran amigos y grandes consejeros.

De pronto una bombilla se encendió en su cabeza.

¡Podría ir como Ladybug!

—Cuando estoy triste en ocasiones Chat Noir me visita y tenemos conversaciones muy agradables —comentó Marinette —. Se siente genial tener un consejero súper héroe, aunque sea algo torpe. Creo que en eso coincidimos.

Ambas rieron un poco por el mal chiste.

—¿Podría visitar a Adrien como Ladybug? —preguntó de modo tímido, Tikki era como una amiga, pero también era su compañera de aventuras.

—No es lo ideal, pero si sientes que es lo correcto yo te apoyaré y ayudaré —Tikki besó la mejilla de su amiga y luego la animó a decir las palabras mágicas.

Marinette las dijo y luego se convirtió en Ladybug.

Fue al techo del colegio de modo precavido, no quería ser vista en ese momento. Con ayuda del yoyó se fue impulsando hasta llegar a la mansión Agreste.

—¿Será una buena idea? Ni siquiera sé qué decir —dudó una vez que estuvo en el techo —. Pero ya estoy aquí, sería una tontería irme.

Se armó de valor y con ayuda de su yoyó, llegó a la ventana y aterrizó ahí. Entró sin dificultad.

—¿Ladybug? —Adrien lucía impresionado, se acercó a ella rápidamente. La observó con preocupación —. ¿Estás herida?

—No te preocupes por mí, gracias —ella se enderezó un poquito y reuniendo todo su valor se ánimo a habar con él chico —: más bien estoy aquí porque me comentaron que estabas muy triste.

—¿Quién te dijo eso?

Ella no se dio cuenta del sonrojo en el rostro del chico porque ella empezó a moverse de modo nervioso, como cuando era Marinette.

—Parte del trabajo de un héroe es leer todos los correos que llegan, y muchos de los correos hablaban de ti entonces me preocupé y aquí estoy.

Lo del correo era cierto. Chat Noir había tenido la idea de abrir correos especiales como súper héroes, porque de ese modo también podrían informarles de dónde haya peligro en caso de que se encontraran lejos del lugar.

Adrien se sentó en el suelo, era alumbrado por la luz del atardecer, se veía hermoso. Ladybug lo imitó.

—¿Necesitas hablar con alguien?

—Sí. Eso es lo que más quiero —ella lo miró confundida —. Tengo muchos amigos, pero últimamente me he sentido bastante solo. En casa nadie me presta atención, y ya me estoy cansando de que las personas me vean como un niño de revista, como alguien perfecto.

Ladybug abrió los ojos impresionada, nunca pensó que Adrien hablaría tan pronto con ella.

Él se sonrojó un poco.

—Lo siento, sentí que si no sacaba todo eso del pecho, explotaría pronto.

—Adrien, si te sientes solo tao vez tus amigos no sean tan verdaderos, o quizás, gracias a tus problemas familiares estás desarrollando una depresión —respondió con determinación la chica —. Habla con tu padre y dile que sientes mucha presión, que eso no esta bien.

—Él no me escucharía. No es un hombre que escuche o apoye.

—En ese caso, en tus obligaciones pórtate de un modo distinto, muéstrale señales de tu cansancio y verás como tarde o temprano terminará reaccionando. Sino, habla con algún adulto de confianza.

Adrien asintió, era un buen consejo y era muy bonito que justamente fuera Ladybug quien se lo diera.

—Gracias por escucharme y por hablar conmigo. De verdad, lo agradezco mucho.

—Para lo que necesites aquí estoy —ella se iba a levantar, para irse. Pero Adrien la tomó del brazo.

—Por favor, quédate un rato más aquí.

Ambos se sonrojaron ante aquellas palabras.

Como podrán notar éste One-Shot no tiene nada que ver con los anteriores, pero me pareció más tierno que fuera así. Sino lo sentía muy forzado ❤