¡Hola! Espero no haberme tardado mucho... este... veamos.

Ya estamos llegando al punto clave de la historia, en donde Danny empieza a descubrir toda la verdad... ¿Que más? Hum... Personalmente adoro a Daniela jeje es como Danny pero niña. Mmm... Ya había dicho que tambien adoro el Tucker/Jazz pero ke no va a haber amor entre estos dos, ¿verdad?

Bueno, saquen sus conclusiones...

Danny Phantom y todos sus personajes no me pertenecen, pero si lo hicieran (que se vale soñar), ¡No existiría Paulina!


10.- PRESENTIMIENTO.

Cuando timbraron para salir de la escuela, la enfermera le dijo a Danny que podía irse a su casa, no sin antes obligarlo a tomarse otro trago de la horrible medicina.

Él y Sam salieron de Casper High con cuidado de no ser vistos por Paulina o por Jazz y se dirigieron hacia sus respectivas casas.

Cuando Danny llegó a los laboratorios Fenton, se dio cuenta de que todo el sofá de la sala estaba lleno de periódicos y que su padre los estaba acomodando con extremo cuidado uno sobre otro.

− ¿Qué estás haciendo?

−Bueno, Vlad es el nuevo dueño del periódico− explico Jack sonriendo. –Pero, no vi que los vecinos tuvieran periódicos a fuera de su puerta, así que compre todos estos para obsequiárselos y que vean la calidad del periódico ahora que Vlad es el dueño.

Danny rodó los ojos.


− ¡Toma esto, estúpida armadura!

Daniela lanzó un rayo de plasma verdoso que la armadura de Valery esquivo con facilidad. La niña frunció el seño y se elevo más alto en el aire, con la maquina pisándole los talones.

Al ver que aun la estaba siguiendo y que los rayos de plasma no estaban dando resultado, Daniela giró en el aire para caer en picada y así, que la armadura la siguiera y se estrellara contra el suelo… Pero la armadura no la siguió.

− ¿Qué…?

El traje de batalla había volado más rápido y ahora estaba frente a ella.

Antes de que pudiera hacer algo, la armadura alzó el brazo y de él salió una red con un brillo rojizo que atrapo a Daniela de un solo golpe.

− ¡Suéltame! ¡Se supone que esto no debería pasar!− gritaba Daniela. Intento romper la red con sus poderes, pero cada vez que lo hacía, le daba toques eléctricos.

−La HoFa ha sido capturada− dijo la armadura con su voz computacional. –Llevársela al amo ahora mismo.

− ¿Qué? ¡No! ¡Suéltame ahora!

La armadura tomó la red que sostenía a la niña y se elevó en el aire con ella.

− ¡No! ¡No quiero ir con tu torpe amo! ¡Suéltame ahora o te voy…! Eh… No sé qué te hare, pero te aseguro que será muy malo− decía Daniela forcejeando para quitarse la red, aunque resultaba inútil. − ¿Y si yo no fuera la HoFa que buscas? ¡Piénsalo! ¡Tal vez estés equivocada!

−La energía ectoplasmica que emite la prisionera confirma que es la HoFa.

−Estúpida energía ectoplasmica− masculló Daniela enfadada. − ¡Ya déjame ir! ¿Qué clase de arma supervillana eres que no me das oportunidad de escapar? ¡Suéltame!


Danny se apresuró a abrir la puerta de su casa, ya que Jazz estaba "ocupada" estudiando, su madre estaba "cocinando" y su padre se encontraba "arreglando" el Traductor Fenton. Las "comillas" en su familia eran muy frecuentes.

− ¿Tucker?− preguntó Danny al abrir la puerta.

Su amigo estaba en el umbral sonriente, con muchos libros y papeles en una mano y un microscopio en la otra.

− ¡Hola, Danny! ¡Amigo!− lo saludó Tucker alegremente mientras entraba a la casa. − ¿Te sientes mejor? ¿Ya no te duele nada? ¡Me alegro! ¿Está Jazz?

− ¿Jazz?

−Si, tu sabes… la chica pelirroja de dieciséis años que vive contigo y a la que casualmente llamas "hermana"…

−Sé quien es Jazz, lo que no se es para que la buscas− aclaró Danny cruzando los brazos.

−Es bastante simple− dijo Tucker tomando asiento en el sofá como si viviera ahí. –Ya que tú y Sam están "ocupados" con otras cosas como para ayudarme a resolver lo de la roca que encontramos cerca del bosque, pensé que necesitaba una mente científica para ayudarme…

− ¿Y consideras a mi hermana una mente científica? Ya te dije que pierdes tiempo con esa roca, Tucker. No significa nada…

−Tal vez pierdo tiempo, pero es mi tiempo− dijo Tucker cruzando los brazos. –Entonces, ¿vas a llamar a Jazz o qué?

Danny suspiró resignado y llamó el nombre de su hermana. La chica bajo a la sala con el seño fruncido, enojada de que hubieran interrumpido sus horas de estudio.

− ¿Qué pasa?

−Te habla Tucker− dijo Danny con simpleza y se dirigió a su habitación.

Mientras subía las escaleras pensó, que tal vez la roca de Tucker era algo inútil… pero era una incógnita y Jazz amaba las incógnitas. Tal vez eso sería suficiente para mantenerla ocupada por un tiempo para que no lo estuviera persiguiendo a todos lados.

− ¿No estarás pensando en que por la plática que tuvimos hoy en la escuela me voy a unir al grupo irresponsable que conforman los amigos de Danny, o sí?− le dijo Jazz arqueando las cejas.

−No, no− dijo Tucker levantándose del sofá. –Mi visita es solo con fines científicos. Eres de los mejores promedios en la escuela y tienes una familia que caza fantasmas…

− ¿El punto?− preguntó Jazz suprimiendo una sonrisa. Adoraba que le dijeran que era uno de los mejores promedios.

−Tal vez puedas ayudarme a descubrir que es esto…

Tucker sacó la roca de su mochila. Seguía estando brillante y verde. Completamente inútil.

−Es una roca− dijo Jazz.

− ¡Ya sé que es una roca! Pero está hecha de un material extraño y pensé que podrías ayudarme un poco.

Jazz le quitó la roca de las manos y la examino de cerca.

−Me parece familiar. Creo que la he visto en algún libro, pero necesito recordar en cual…

−Entonces, ¿me ayudaras?

−Déjame ver… ¿Ayudarte a investigar las propiedades de una roca extraña o ver a mi padre inventar cosas de fantasmas? Sí, creo que gana la primera opción.


− ¿Sabes? Yo no soy solo la segunda HoFa… Soy…eh… ¡Una princesa! Si, y tendrás muchos problemas con mi pueblo si no me sueltas ahora mismo.

Pero la armadura seguía haciendo caso omiso a las excusas de Daniela. Ya estaban alrededor de Amity Park y si no escaba ahora mismo, ya no tendría otra oportunidad.

− ¡Oh, mira!− exclamo Daniela apuntando hacia el suelo. − ¡Ahí está tu amo!

La armadura se detuvo en el aire y observó el punto que le indicaba la niña fantasma.

−Negativo.

− ¿Qué? ¡Claro que no! ¡Mira, ese es tu amo! ¡Al lado del perro salchicha!

−Negativo. Ese no es el amo.

− ¿Qué no reconoces a tu amo? Hum… Él se va a decepcionar mucho cuando se entere. Apuesto a que no te puso un buen dispositivo de vista, ¿verdad?

−El amo me puso un buen dispositivo− dijo la armadura indignada.

−Disculpa que yo difiera, computadora de bolsillo− dijo Daniela fingiéndose seria. –Pero yo puedo ver a tu amo desde aquí y tu no.

La armadura frunció el seño (o lo que sea que tuviera) y sacó a la niña de la red para meterse ella misma. Daniela se apresuró a cerrar la red antes de que algo más pasara.

−Negativo. Ese de ahí no es el amo. Y yo tengo un dispositivo de vista muy bueno… Ahora sácame de aquí, ser ectoplasmico.

−Perdón, pero para ser una armadura con inteligencia artificial, eres demasiado ingenua− dijo Daniela sonriendo.

Antes de que la armadura supiera lo que estaba pasando, Daniela cargo un rayo en su mano y se lo lanzó de lleno. La red salió disparada a varios metros de ahí sin que la maquina se pudiera liberar.

Daniela suspiro aliviada y luego voló hacia abajo, donde había un callejón en el que nadie la podía ver. Cuando sus pies tocaron el suelo, desactivo su modo fantasma, volviendo a ser una simple niña.

−Será mejor que no me vuelva a transformar− dijo Daniela acomodándose el gorro. –Si esa cosa se libera, no tardara en encontrarme.


Al día siguiente en el armario del conserje, Sam y Danny se encontraban desayunando tranquilamente cuando el chico noto que faltaba algo… o alguien.

− ¿Dónde está Tucker?

−En la biblioteca− dijo Sam mientras le daba una mordida a su sándwich vegetariano.

− ¿Tucker? ¿En la biblioteca? ¿A la hora de descanso?

−Si, bueno…− Sam miró hacia el techo, intentando no mirar a su amigo. –Está con… Fue con Jazz.

A Danny se le atoró la manzana que estaba comiendo en la garganta y tuvo que beber de su malteada para poder dejar de toser.

− ¿Con Jazz? ¿Qué tiene que andar haciendo Tucker con Jazz?

Sam soltó una risita y miró a Danny con una chispa en los ojos.

−Estás celoso.

− ¿Qué? ¡Por supuesto que no! No me importa lo que mi hermana este haciendo con mi mejor amigo− dijo Danny indignado, luego suavizo el gesto. –Pero, ya enserio… ¿Qué están haciendo?

−Relájate, hermano-celoso-sobreprotector− le dijo Sam con una sonrisa. –Solo están averiguando que pasa con la roca esa con la que se obsesiono Tucker, es todo.

Danny iba a decir que todo eso de la roca le parecía una estupidez y una pérdida de tiempo, pero no pudo porque en ese momento la puerta del armario se abrió de golpe.

Danny y Sam se sobresaltaron, creyendo que era Paulina la que había abierto la puerta y los había descubierto hablando… Pero solo era el señor Lancer.

−Eh… disculpen que los interrumpa, pero escuche ruidos aquí y es mi deber informarles que este armario es utilizado para guardar los accesorios del conserje, no para que dos tortolos adolescentes se…hum…

− ¿Qué? ¡No!− dijo Sam poniéndose roja. − ¡Nosotros no…!

−Ahórrese las explicaciones, Manson. Señor Fenton, lo estaba buscando precisamente− dijo Lancer mirando a Danny. –Debe acompañarme a la dirección.

− ¡Pero Sam ya le dijo que nosotros no…!

− ¡No es por eso!− gruño Lancer. –Hay dos personas que lo buscan, así que le ruego que me acompañe.

Danny salió del armario aguantando la risa por lo roja que se había puesto Sam, pero también un poco confundido… ¿Alguien lo estaba buscando? ¿Quién? ¿Habría pasado algo malo? Un escalofrío le recorrió la espalda… Tenía un mal presentimiento de eso.

Al llegar a la dirección, Lancer le abrió la puerta a Danny y (literalmente) lo empujo hacía adentro.

Había frente al escritorio una mujer y un hombre, ambos con canas en el cabello y la piel arrugada. Danny no los conocía para nada y no se imaginaba porque estarían buscándolo.

−Los dejare para que charlen con su sobrino, señores− dijo Lancer saliendo de la oficina.

− ¿Sobrino?− preguntó Danny confundido.

Danny solo tenía una tía, la hermana amargada y solterona de su madre que vivía en medio del bosque y era la única persona que le decía "sobrino"… Bueno, además de Vlad Masters. Pero Danny odiaba que le dijera así. No eran parientes en realidad.

− ¿Tu eres Danny Fenton?− preguntó el hombre cuidadosamente.

−Si− dijo Danny, aún confundido.

−Si es− determino la mujer mirándole la cara. –Es idéntico a ella, Frank.

−Si, lose, Mary− dijo el hombre, que parecía nervioso. –Veras, Danny… Dijimos que éramos tus tíos para que ese viejo calvo nos dejara hablar contigo a solas. Es que… Tu prima nos mando a buscarte.

− ¿Prima? Yo no tengo ninguna prima…

−Ella dijo que eran primos− se apresuro a decir la mujer. –Una linda y tierna niña… Daniela.


− ¿Dices que ya han encontrado más restos de la roca en la ciudad?− preguntó Jazz interesada.

−Solo vi un artículo en el periódico, pero hace días que no lo vuelven a mencionar− explico Tucker.

Ambos estaban ocupando una mesa en la biblioteca. Tenían a su alrededor libros de todos colores y tamaños. En medio de la mesa, estaba la roca verde que habían encontrado cuando Sam estaba pérdida.

−Estoy completamente segura que ya lo había visto…− comentó Jazz revolviendo los libros con desesperación.

Si había algo que Jazzmín Fenton no soportaba era no saber algo.

− ¡Vamos! ¿Cuántos libros pueden hablar sobre rocas verdes?− preguntó Tucker torciendo la boca.

− ¡Eso es!− exclamo Jazz, súbitamente alegre, luego se puso a revolver su mochila. –Debe de estar por aquí…

Jazz puso su mochila en la mesa y comenzó a sacar uno por uno todos los libros que llevaba. ¡Y estoy hablando de todos! ¡Todos! Más o menos al minuto, la mesa estaba llena de los libros de psicología avanzada, neurocirugía y medicina avanzada.

− ¿Por qué traes todo esto a la escuela?− preguntó Tucker arqueando las cejas.

−Una nunca sabe cuando pueden venir los decanos de admisión de las universidades y llevarse a los estudiantes prodigio− explico la chica aún con el brazo revolviendo el interior de su mochila.− ¡Aja!

Jazz sacó un libro pequeño y viejo. La parte delantera mostraba un dibujo de un fantasma siendo perseguido por un dibujo de Jack Fenton, su padre.

Al ver la mirada inquisitiva de Tucker, Jazz bufó.

−Mi papá me lo regalo cuando cumplí nueve. Al parecer siempre mantuvo la esperanza de que me gustaran los fantasmas.

Jazz abrió el libro y comenzó a buscar en las páginas con algo de desesperación, luego de otro minuto, jaló a Tucker de la camisa para que se acercara a ver lo que había encontrado.

− ¡Mira esto! Ectoranium: Elemento inmune a los seres ectoplasmicos, mejor conocidos como espectros o fantasmas. Los únicos restos que se han encontrado de este elemento, provienen del espacio exterior.

Jazz señalo el borde de la página, en donde había una fotografía de un material espeso y del mismo color verde fosforescente de la roca.


Danny tuvo que sentarse en la silla que normalmente usaba su directora para poder seguir manteniendo la conciencia.

Daniela… Daniela… ¿Daniela? ¡Daniela! ¡Por todos los cielos!

−La encontramos en la carretera sola− le explico Mary. –Dijo que tenía que llegar a Amity Park para encontrarte. Es una niña muy especial…

−Eso ya lo debes de saber, claro− dijo Frank.

− ¡Shhh! ¿No ves que el pobre muchacho debe de estar confundido?

¿Confundido? Eso era poco. Danny estaba en shock.

Se había convencido de que no era un fantasma y de que la vida normal que estaba llevando no era parte de ningún plan villano… Pero, ¿Daniela?

En el sueño que parecía que no era un sueño después de todo, Vlad Masters/Plasmius había estado estudiando cada detalle de Danny Phantom, con la esperanza de crear un clon perfecto que pudiera derrotarlo.

Y así había nacido Daniela. Por suerte para todos, descubrió que Vlad solo la estaba utilizando para atrapar a Danny y se había vuelto en su contra.

Daniela había aparecido de nuevo tiempo después, cuando estaba desestabilizándose y él había podido salvarla con la ayuda de Valery.

Todo lo cual significaba que… Daniela era un clon de Danny Phantom. Si existía Daniela… ¿entonces…?

−Ayudamos a tu prima a llegar a la ciudad, pero en el camino vimos algo…

La cara de Mary se contorsiono, como si el simple recuerdo la espantara.

−Era una especie de maquina…−continuó Frank. –Como una armadura, color roja.

¿Una armadura de color rojo? Danny recordó de golpe que unos días después de haber salido del hospital había visto en el cielo a la armadura de Valery… O eso había creído él.

−Estaba buscando algo… o a alguien. Le pedimos que nos contara la verdad y así lo hizo.

− ¿Qué verdad?

−De acuerdo, esto es delicado…− murmuró Mary retorciéndose las manos. –No sé como lo vayas a tomar, pero ella dijo que… bueno, dijo que…

− ¡Que tu y ella son mitad fantasmas!− grito Frank sin resistir la presión.

−No te escucharon en China, Frank− dijo Mary rodando los ojos.

Pero Danny solo la escucho a medias… ¡Eso no estaba pasando! ¡No podía estar pasando!

−Nos dijo que a ti te había pasado algo, que tenía que advertirte de alguien− le explico Frank.

–Nos dijo que te encontráramos y te platicáramos todo esto− sollozó Mary.

¿Cuántas más noticias así podía soportar una persona?

Danny dejó caer la cabeza en la silla. Su mente trabajaba rápidamente.

Se suponía que él había estado en coma desde que había entrado al portal, que nada de lo que él recordaba había pasado en realidad, que todo había sido un estúpido sueño… Se suponía que él no era Danny Phantom.

−Un momento…− dijo Danny de repente. − ¿Y dónde está Daniela?

Mary y Frank compartieron una mirada de preocupación.

−Tuvimos que dejarla− murmuró Mary derramando lagrimas.

−Casi al llegar a la ciudad, la armadura nos descubrió. Ella se quedo peleando con ella… ¿Va…? ¿Ella va a estar bien, no?

−No queremos que le pase nada, es una niña tan dulce.

−Y ahora, no sabemos en donde esté.


Daniela corría por la calle a todo lo que le daban las piernas. Cada cinco minutos más o menos, miraba hacia el cielo, pendiente de que la armadura de Valery no rondara por ahí.

Jadeando se detuvo cerca de la acera de una casa y se sentó. Estaba completamente exhausta.

−No es posible que vuele más rápido que cualquier otro fantasma y corra como un bebé− se dijo Daniela enfadada. − ¡Apesta no poder usar mis poderes! ¿Cómo diablos sobreviven los humanos?

Un señor gordo y algo viejo salió de la casa que estaba tras ella. Tenía cara de enfado y gritaba hacia adentro.

− ¡Ya te dije mil veces que yo no cambie el calendario, mujer!− gritaba el hombre escupiendo a cada rato. − ¡Si tienes todo eso mal, es tu problema!

− ¡Lo hiciste para no tener que recordar nuestro aniversario!− grito una voz femenina desde adentro.

− ¡Basta! Primer dices que le coqueteo a Panchita, luego que estoy alucinando por ver aviones rojos en el cielo y ahora resulta que cambie los calendarios de la casa… ¡Me voy!

El hombre pasó al lado de Daniela sin mirarla y camino a zancadas hasta la calle.

−Los humanos están locos− dijo Daniela poniendo los ojos en blanco.

Se levanto de la acera y resoplo. Ya era hora de continuar corriendo.


Mientras tanto, en Casper High, Sam caminaba con su mochila al hombro, dispuesta a llegar a su salón de clases antes de toparse con Paulina. Llego a su casillero y guardo algunos libros rápidamente. Entonces, algo llamó su atención.

Tucker y Jazz caminaban platicando animadamente por el pasillo en el que ella estaba, al pasar junto a ella, Tucker se detuvo y le dijo a Jazz:

−Entonces, le preguntaras a tus padres todo lo que sepan sobre el ectoranium.

−Papá se pondrá muy contento de que yo por fin muestre algún interés en lo que hace− dijo Jazz sonriendo. –Entonces, iré a tu casa en la tarde para platicártelo… ¡Hola, Sam!

Sam arqueó las cejas mientras Jazz se alejaba, bastante confundida de que la chica Fenton no le lanzara algún insulto o por lo menos una mirada asesina.

−De acuerdo… ¿Qué está pasando?

−Resulta que Jazz es bastante agradable cuando se lo propone− le explico Tucker. –Creo que descubrir misterios la pone de buen humor.

Danny llegó en ese momento y abrió su casillero lentamente. Nada le cabía en la cabeza además de la charla que había tenido hacía unos momentos con los dos ancianitos.

Desde que había despertado del coma, todo el mundo se había encargado de explicarle y de convencerlo de que las cosas que él decía haber vivido no eran más que un sueño.

Había hecho lo posible por probar que todo era parte de un complot villano, que los demás estaban locos o hechizados, se había fijado en el calendario de su casa, le había preguntado a toda la gente que conocía, había ido a revisar el portal… ¡Había intentado transformarse, por todos los cielos!

Y él había terminado por convencerse de que si era un sueño, gracias a la falta de pruebas de que había un plan malvado detrás de todo.

Pero entonces… ¿Cómo era posible que Daniela Phantom estuviera buscándolo?

−Danny, ¿está todo bien?− preguntó Sam preocupada.

−Estoy bien− dijo él con pesar.

−Viejo, te ves algo enfermo. ¿Quieres que te acompañemos a la enfermería? Tal vez recaíste…

− ¿Qué paso en la dirección?− preguntó Sam suspicazmente. − ¿Quién te estaba buscando?

−Estoy bien− mintió Danny de nuevo frunciendo el seño.

− ¿Entonces porque esa cara? ¿Se cancelaron las prácticas de las porristas y ya no podremos verlas en mini-falda o algo así?

−Tal vez si vamos a la enfermería de nuevo…

− ¡Ya les dije que estoy bien!− exclamo Danny enfadado y cerró su casillero de golpe.


− ¿La dejaste escapar? ¡La dejaste escapar!− grito la silueta, casi abalanzándose contra la armadura de Valery que se inclinaba ante él.

−Señor, esa niña es una HoFa muy inteligente…

− ¡Te construí con una inteligencia artificial avanzada y te gana una niña de doce años! ¿Por qué cuando te liberaste de la red no fuiste a atraparla?

−Ella dejó de usar su energía ectoplasmica, señor− murmuró la armadura. –Ya sabe que para mí, es casi imposible localizarla si no usa sus poderes.

− ¡Mocosa malcriada! ¡Mocosa…! ¡Aggghhh! Ya verá cuando le ponga las manos encima… Daniela Phantom se arrepentirá del día en que se atrevió a desafiarme…


Danny llegó a su casa arrastrando los pies.

Su madre estaba abajo en el laboratorio trabajando, su padre estaba sentado en el sofá de la sala leyendo el periódico de Vlad (a su lado estaba el traductor Fenton, que seguramente aún no lograba arreglar), Jazz seguramente debía estar en su cuarto.

Danny subió a su habitación y cerró la puerta.

¿Qué demonios estaba pasando? ¿No que todo era un sueño? ¡Que desesperante situación!

Enojado, le dio un golpe a la pared, provocando que varios libros que se encontraban en las repisas cayeran al suelo.

Danny suspiro, sobándose la mano y comenzó a recoger los libros.

Había uno en particular que llamo su atención.

Era su álbum de fotografías. Se sentó en el piso y comenzó a ojearlo sin mucho interés.

Ahí estaba en las primeras páginas con su familia, luego con Tucker en el preescolar… Unas paginas después, Jazz y él abrazados, Sam y Tucker con una sonrisa en la cara. Unas páginas más adelante, todos los alumnos de Casper High en un baile, él y Tucker sonriendo, él y Tucker empujados por Dash y Quann…

Pero Danny frunció el seño y se fijo en esa foto.

Dash y Quann habían llegado a interrumpir la sesión fotográfica de los chicos y los habían empujado… ¿Usando unas camisetas negras con letras brillantes y no sus chaquetas de futbol?

Si no se estaba volviendo loco (y rogaba porque no fuera así), esas camisetas eran las mismas que la fantasma guitarrista Ember había repartido a sus seguidores.

¿Cómo era eso posible?

Luego giró las paginas hasta llegar a la del baile en Casper High y busco entre la multitud a él y a sus amigos.

Ahí estaban Sam y Tucker vestidos de gala cerca de la mesa del ponche. Sam miraba enojada hacia el centro de la pista en la que Danny bailaba con Paulina… La cual traía puesto un extraño collar dorado con una piedra verde.

Muy bien… Ese collar era idéntico al que convertía a la gente en dragón, ese que una vez le había obsequiado a Paulina por error.

Revolvió nervioso las demás páginas y se fijo en la de Jazz y él abrazados. Él tenía en la mano un pergamino viejo y arrugado… Demasiado parecido al infimapa, el mapa de la zona fantasma.

Danny salió de su cuarto y corrió a la sala que estaba vacía, sin pensarlo, sin saber bien que era lo que estaba buscando.

−Vamos, vamos… ¿Qué está sucediendo?− murmuró Danny caminando nervioso.

Entonces, un sonido de algo que se enciende invadió la sala. Danny vio como el Traductor Fenton se encendía desde el sofá y decía, con voz de computadora:

−Vamos, vamos… ¿Qué está sucediendo? ¡Témanme! ¡Soy un fantasma!

Jack salió de la cocina masticando un trozo de jamón y miró alternativamente al aparato y a su hijo.

−Vaya, esa cosa sigue sin funcionar, ¿verdad? Se supone que debe traducir los sonidos de los fantasmas, no de los humanos. Es como si pensara que tú eres un fantasma, Danny.

Y Danny sintió como si Dash le hubiera pegado en el estomago, como si un balde frio hubiera rebotado en su cabeza o como si Tucker le hubiera lanzado una bola de nieve sin avisar.

Ahora sabía, que el presentimiento que había tenido en la escuela… Era completamente acertado.


oK...Entonces, Danny si es un fantasma, ¿ya captan? Jeje el proximo capitulo es uno de mis favoritos definitivamente, ya verán porque. Eh... creo que es todo =)

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