Hola People bonita n.n, como lo prometí aquí tienen la continuación ¡como lo escucharon! Continuación, por que el capitulo anterior no acaba ahí. Ustedes creen que dejaría a Brittany en esa situación? Obvio que no, pero como les dije anteriormente, el drama está por comenzar.

Espero que lo disfruten, puesto que amm.. no se para cuando el próximo capítulo. Pero tratare de hacerlo antes de entrar a la escuela.

Besos enormes y gracias a todos los que comentan la historia y la tienen en sus favoritos.

Saludos.

Felices Cuaspas:D!


¿Por qué hay algo que opaca la felicidad de la vida? ¿Por qué siempre hay barreras imposibles de superar? ¿Por qué siempre se necesita sufrir para adquirir la plenitud de alegría?

Era estúpido. Era totalmente idiota pensar todo esto, pero totalmente comprensible cuando pasas por los temores que nunca imaginaste y no quisiste enfrentar antes. El corazón desgarrado o roto de una persona era tan difícil de sanar, como juntar totas las piezas de un jarrón que se rompe en mil pedazos y querer rejuntar y unir todas las piezas. Era imposible, puesto que siempre habrá piezas más pequeñas que se perdieron y no se volvieron a ver. Sin embargo esas pequeñas piezas son las que más duelen, porque sabes que nunca volverán a ti una vez de haberlas perdido y solo quedara el recuerdo de haberlas tenido entre tus manos.

"Soy un vampiro, no un héroe Brittany"

"¿No te importa que sea un chupasangre que no se detiene a ver al mundo y toma sangre de cualquiera que se me pasa por el camino?"

"Te amo"

Esas frases que siempre estarían grabadas en su mente, serían aquellas pequeñas piezas que perdió y que nunca jamás olvidaría.

La rubia abraso sus piernas con más fuerza intentando silenciar su calmado llanto que llevaba un ritmo demasiado suave. Paso sus manos por sus ojos hinchados y rojos para secar sus lágrimas sintiéndose derrotada, frágil, incomprendida, pero sobre todo acabada.

Estaba acabada sin Santana. Sin sus abrazos, caricias, besos, miradas, palabras, de su carácter, su sonrisa que alegraba su mundo. ¿Por qué ahora que era feliz tenía que pasar esto? Sus pensamientos hablaban por si solos, pero lo que ella no sabía era que tenía la respuesta en lo más profundo de su subconsciente, y si que lo sin embargo decidió omitirlo porque era egoísta con ella misma.

Brittany sabía que corría peligro solamente al estar al lado de Santana, pero a la rubia no le importaba nada, absolutamente nada pues se había enamorado. El amor es así, cuando menos lo piensas estas flotando en las nubes sintiéndote la reina del mundo y de un momento a otro estas hundiéndote en un abismo que no tiene fin y mientras pasa el tiempo nunca ces, te mantienes flotando en las mismas escenas.

"Te protegeré siempre"

Si Santana la protegía alejándola de ella, preferiría sufrir un calvario por estar con ella.

Una tenue luz fue iluminando el cuarto en penumbras hasta que una figura humana entro en ella. Brittany inmediatamente al sentir la presencia de alguien en su habitación, se levanto de golpe. Tenía la esperanza de que fuera Santana, pero su momento le duro poco pues era una cabellera rubia la que estaba presente.

-Britt ¿Por qué esta todo tan obscuro?-preguntó la pequeña caminando a ciegas en el obscuro cuarto.

-Por nada... Hanna.- su voz salió más ronca de lo normal, era la primera vez que hablaba en un determinado lapso d tiempo. Ni siquiera era conocedora de las horas o minutos que pasaron. Se había deshecho de todo, olvidado de aquello que no eran sus pensamientos en la latina y la pregunta constante en su mente ¿Por qué me dejó?

-Está bien.- comentó no muy convencida conociendo a su hermana que no era tan indiferente con sus respuestas y siempre cuidaba el tono de su voz cuando hablaba con la pequeña rubia.- Britt, mamá tuvo que ir a una guardia al hospital y me dijo que….-su cara se hizo un total poema al no recordar las palabras dichas por su madre, o eso era lo que pensaba Brittany.- Dijo que... Como sea, me voy.- terminó saliendo del cuarto dejando un poco anonada a su hermana.

Opto por no decir nada y mirar el espacio vacío que había dejado la pequeña, ¿ahora ella también la abandonaba? Se recrimino infantilmente pensando que ahora lo único que le quedaba era aquel gato gordinflón que la miraba con sus ojos cansados desde la orilla de su cama.

"Toc, Toc"

Volvieron a llamar a su puerta, sin embargo ella no le prestó atención y camino hacia el gato para acariciarlo un poco. Se veía que estaba enojado con Brittany.

De nuevo los toques se hicieron presentes y su contestación fue clara "Vete Hanna, quiero estar sola".-su voz se quebraba cada vez más y le era imposible mantener la compostura. Todo le recordaba a Santana, toda su recamara estaba impregnada con su aroma, algunas cosas de ella estaban sobre un buro, hasta el abrigo que Santana le prestó a Brittany el día en el cementerio seguía guardado en el armario de la rubia.

Saliendo de sus pensamientos sintió con una mano se aferraba a su cintura con delicadeza y ponía su mentón en el hombro de la rubia que seguía de espalda. La ojiazul se tensó al momento, pero después relajo su cuerpo sin quererlo. Se sentía tan bien en esos brazos, la hicieron sentir de nuevo protegida.

-Me mata verte llorar, no lo hagas.- susurraron a su odio mientras cerraba sus ojos y se hincaba para llorar aun más fuerte apretando su mandíbula casi al punto de que sus dientes rechinaban a cualquier movimiento sintiendo los espasmos a causa del llanto recorrer su cuerpo. ¿Qué maldita ilusión le estaba haciendo creer su cerebro? ¿Por qué no la dejaba en paz?

Algo frio y húmedo recorrió su espalda con rapidez, parecía tratarse de una lagrima, pero era demasiado lo helado que se sentía. Era como si pusieran un cubito de hielo encima de la piel.

Volteó con rapidez y la imagen que vio termino de romper su corazón.

Un rostro en la obscuridad relucía con perfeccionismo bajo la luz de la luna que era el único medio de iluminación. Los ojos áureos que tanto amaba hicieron aparición cristalizados por completo, pero lo que más le sorprendió fue que Santana estaña derramando lagrimas. Pero no cualquier lágrimas, si no unas pesadas, frías y aunque e imaginable escarlatas lagrimas que recorrían sus mejillas con rapidez. Parecía estar llorando sangre.

-¿San… Santana?- preguntó tímida aferrándose a la imagen que se le presentaba, estaba atónita, no podía hacer nada que esperar para tenerla en sus brazos.

-Perdón.- susurró apresando el cuerpo de la bailarina al suyo. Aflorando cualquier necesidad que necesitaba ser saciada, necesitaba el cuerpo de la rubia, su rostro, sus labios. Todo de ella.

-Yo…- las palabras de Brittany fueron olvidadas debido a la unión de sus labios. Ambas desesperaban con aquella preciada unión. Santana se estaba volviendo loca, nunca pensó ser tan dependiente de alguien y da la casualidad que ese alguien que la hacía perder su cordura, derrumbar aquellas todas barreras que la apartaban de la sociedad, que alegraba su mundo gris, era una simple humana.

-Tú nada, fui una estúpida, pensé que alejándome podía protegerte y no fue así, me hice daño a mí y sobre todo a ti.-susurró aferrándose al mentón de Brittany que solo junto su frente con la de ella sonriendo tristemente.

-No me vuelvas a dejar, por favor.-musito aun con tono dolido quitando el rastro de lagrimas del rostro de Santana.

-No lo haré.

-Santana ¿Por qué tus lágrimas son de sangre?-Preguntó la holandesa notando el rastro del liquido rojo manchando su pálida piel, Santana solo formo una media sonrisa.

-¿Y por qué las tuyas son cristalinas?-cuestiono sin motivos para hablar. No quería hablar, quería versarla, hacerle sentir que todo estaría bien, que ella estaría aquí con Brittany para toda la eternidad.

-No lose.-dijo haciendo un mohín con sus labios y tratando de pensar en ello.

-Ni yo, nunca había llorado.-confesó sintiéndose débil, de una forma u otra aun tenía su orgullo presente y él iba a ser el encargado que Santana no aflojara la armadura que tenía.- Te amo Brittany, no lo olvides.

-Yo también te amo Santy.-dijo para tocar con ternura los labios de la rubia, sin dejar de sentir su mirada penetrante sobre los suyos.

-Santana… ¿Por qué siempre las interrumpo?- exclamó molesta Hanna Pierce al ver a su hermana y a su novia en posiciones, digamos no tan graves, pero se notaba que estaban teniendo un momento intimo.- Ya estoy lista.

-Espera abajo Hanna, en un momento vamos.-dijo la latina levantándose y dándole la mano a su novia. Hanna asintió entre la obscuridad, pero antes de irse activo el interruptor e inmediatamente todo la recamara fue siendo iluminada.

-¿Qué pasa?-Preguntó la porrista cuando vio que la vampira entraba a su armario sacando ropa de Brittany, acompañada de una maleta color negra y comenzaba a guardar el equipaje de la rubia.

-No te dejaré, entonces tú vas conmigo.-contesto como si fuera obvio indicándole a Brittany que hiciera lo mismo que ella.

-¿Por qué Hanna..?

-También, fue parte del trato, si tú ibas ella también.-se acero a la rubia dejando un beso en su frente- Tu mama no me dejó otra opción.

- ¿A dónde iremos?-indago tomando algunas cosas de aseó diario para guardarlas en la valija que se encontraba en su cama, bastante amplia se puede decir.

-New York.- pronuncio mirándose en su espejo y viendo que el rastro de sangre en sus mejillas había desaparecido-Escuchaste que Dave huyo hacia el norte, el se establece ahí. Iré y…-tomó aire. No sabía que iba a hacer. Si el plan tan poco elaborado que tenia, no funcionaba, todo se iría a la mierda.

-No lo vas a matar ¿cierto?-dejó sus cosas para observar a la callada de Santana.

-Por más que quiera, no lo haré. Mi motivo de ir, es pedir algo así como un tiempo para ocultarlo. Tú sabes que soy un vampiro, Hanna lo sabe.-dijo como si todo fuera sin importancia.

-¿Hanna?

-Sí, es una niña muy inteligente.- sonrió para sus adentros mientras cerraba la valija con todo el equipaje de la Cheerio. Ellas habían sido las únicas dos personas en todo el mundo, durante 90 años que habían descubierto por su propia cuenta lo que ella ocultaba.

-Y posiblemente cuando vallamos a casa, Rachel y Quinn también conozcan mi secreto.-comentó pensando mejor las cosas, esto se estaba convirtiendo en una clase de novela cursi y le fastidiaba tanto.

-¿Por qué?-preguntó Brittany tomando asiento en su cama mirando fijamente a Santana que se inmutaba después de cada respuesta.

-Están demasiado involucradas. Todos corren peligro y si algo les pasara no me perdonaría nunca.- el orgullo de Santana se venía abajo y se maldecía por ello.

-¿Estarás conmigo todo el tiempo?-un silencio se formo ahí después de las palabras de la rubia. La latina dejó el equipaje por la paz y se acerco a Brittany arrodillándose y tomando sus manos.

-No me despegare ni un segundo de ti.-besó con ternura sus labios para luego separarse y susurrarle que todo estaría bien- Ven.- Santana tomo la maleta de Brittany con facilidad para dejar caminar a la rubia delante de ella. Cuando se disponían a salir la rubia se quedo estática y volteó a su cama.

-Espera…-dijo cuando salió corriendo en dirección contraria a la que caminaban, la latina solo dio media vuelta y fijo su vista en el objeto que la rubia recogía de su cama.- ¿Podemos llevar a Duck?- espeto infantilmente tomando el pato de peluche amarillo que le había regalado la vampira.- el no dirá nada, me lo acaba de prometer.

-Si dice algo, duerme en el ático.-sentencio bajando por las escaleras de un movimiento rápido lo cual dejo impresionada a la pequeña Pierce que las miraba con expresión somnolienta desde un sillón que colindaba con la cocina.

-¡Yeah!- gritó carente de emoción mientras su hermana se sentaba a un lado de ella, mirando como Santana cargaba con todo el equipaje ella sola.- Esto será un viaje largo.


"Santana, esto no es una buena idea"

La maldita frase seguía sonando en su mente. ¿Por qué arruinaban sus planes? Siempre habían salido bien. Como la vez que se le ocurrió al inicio de la segunda guerra mundial, acostarse con la mitad del ejército americano, que después dejo al país sin un 30% de soldados de los miles que iban ser evacuados a los otros continentes. Recordó como Jonathan la regaño como nunca antes en su vida. "No debes meterte en los asuntos del país" Ella solo guardo silencio. Pero en estos momentos era de total gracia.

De cualquier modo u otro ganaron ¿no? Pues en este también saldría bien.

Aparcó el deportivo afuera de su casa y abrió la puerta del copiloto para tomar a la pequeña Pierce en brazos e indicarle a Brittany que saliera de los asientos traseros. La rubia a si lo hizo y siguieron a paso firme hasta llegar al umbral de la puerta. La rubia tomo el pomo y dejó pasar a Santana para luego seguir ella.

-Santana al fin te apareces… ¿la niña también?- susurro cansado el castaño.

-Sí, ella también.- tomo mejor a Hanna entre sus brazos.- Brittany el es Jonathan algo así como mi hermano, algo. Elvis Presley, mi novia. Cuídala con tu vida en estos 5 minutos.- dejó con rabia para subir escaleras arriba y dejar en la habitación del castaño a la rubia.

-Siempre dije que cuando Santana se enamorara iba a ser el fin del mundo. Parece no serlo y te felicito. Estar con ella, no es muy…. Estable.- la rubia sonrió.- será un placer ser algo así como tu cuñado.

-No me casaré con Santana… bueno aun no. Creo.

-Pero sé que la tendrás en tu vida por un largo tiempo.- se despidió dejándola pensativa. ¿Qué quería decir con un largo tiempo?

-¿Brittany?

-Si Rachel… ¿Qué haces aquí?- preguntó confundida, puesto que no recordaba lo que Santana le había dicho sobre ella o tal vez todo se revolvió en su cerebro y estaba muy confundida y mareada.

-Larga historia. ¿Qué haces aquí?- cuestionó cuando Quinn y Jonathan hicieron aparición en la sala de estar.

-Creo que necesitamos hablar.- se escucho una voz proveniente de las escaleras.- todos a los sillones, esta será una loche larga.

Ya una vez todos sentados, el silencio era el invitado principal, nadie hablaba, aunque Rachel por muchas ganas que tuviera de hacerlo, no podía pronunciar ninguna palabra.

-Lo diré rápido, para que esto termine rápido.

-Demonios.- susurró John.

-Lo que golpeaste con tu auto no era un animal si no un vampiro.

-¿Un vampiro?-rio la morena- ¿Santana estás loca? Los vampiros no existen-aclaró con firmeza mientras se cruzaba de brazos.

- Te voy a demostrar que sí.-comentó gruñendo tratando de controlar sus ansias por golpear a Rachel Berry.

-Santana.-regaño Brittany que era la única que se mantenía distante en la conversación, además de Quinn.

-Como sea Umpa Lumpa, tuviste suerte de salir viva, no son muy estables, pudieron haberte matado cosa que me haría tan feliz, pero admitámoslo no todo se puede en la vida.-Termino de nuevo con su sarcasmo al máximo. Eso obviamente no era verdad, a pesar de que ese metro y medio la enfadara, sabía que era una persona importante para Brittany.

-Me largo de aquí.-dejó con su mejor actuación de diva, levantándose del sillón de tres piezas, pero una mano la detuvo. Era la mano de Quinn.

-Yo que tu no saliera. Hay exactamente dos y no muy buenos vampiros detrás de Juno y de tu pequeño trasero, así que siéntate y deja terminar de contarte.-Al parecer estas palabras no ayudaron mucho a tranquilizar a Rachel, pero logro sentarse y poner atención. -Soy un vampiro, Jonathan también. ¿No creo que sea tan difícil de adivinarlo?-preguntó con ironía- Resulta que el estúpido vampiro que arrollaste casi mata a mi novia, pero dejare ese juego del lado. Están demasiado entrometidas en esto así que supuse que debían de saber la verdad. ¿Qué más podrían perder? además de la vida. Pero ¿ya qué?-exclamó gestos demasiado graciosos al parecer de Brittany.- Uno de los dos quiere matarlas a las 3, no se para que. Si a la protagonista de Sixteen and Pregnant y a la enana quieren hacerlas filete miñón o a la Barbiequiu, no será mi problema, pero si tocan un solo cabello de Brittany morirán todos.-termino para mirarlas con seriedad, sin embargo la mirada seria de John se hiso presente y decidió suavizar las cosas.- Bien. ¿Quién quiere ir a New York?- indago con felicidad observando las expresiones de incredibilidad por parte de Rachel y la pálida de Quinn parecía hacerse más blanca de lo que ya era antes.- Viendo sus caras de felicidad, pueden quedarse a dormir, pero antes de que amanezca Jon ira contigo a la casa de tus padres Berry, para que no ocurra nada, tomes ropa y esperemos que mi hermano traiga tu pequeño trasero. Lleven ropa para una semana o más. Ahora a dormir. Muchas emociones por una noche. Acompáñame Britt, necesitas descansar.

- Rachel, te preparare tu habitación... y un té.-comentó el castaño dirigiéndose hacia la cocina, dejando a Quinn y a Rachel solas en la sala.

Las emociones eran tan encontradas como se reflejaban en sus expresiones de sorpresa y temor. Era demasiado, pero había algo más. ¿Para qué darle más razones a Santana López para planear su muerte? Inmediatamente tomo su celular y remarco en número de la casa de sus padres.

Quinn por otro lado, su suspiró. Era verdad, sería una noche muy larga y el insomnio iba a consumirla por dentro. Y el embarazo no era muy buen amigo en estas situaciones.