Capitulo 10 – Sin Retorno
En el vasto multiverso del mundo existente, hay un tipo de tienda que es temido por sobre las demás. Estos han jugado menores ó mayores roles en incontables leyendas, traído condena y salvación a innumerables personas, y puesto en movimiento muchos viajes personales. Pueden tener diferentes nombres, tener diferentes propietarios, y pueden contener aún muchos tipos de mercancías, pero estos son lo mismo en que estos nunca están en el mismo lugar por mucho tiempo y desaparecen tan rápido y tranquilamente como aparecieron, imperceptibles y capases de cubrir más distancia que el Joven Eternamente Perdido en una sola noche.
Cuando un nuevo día llega, no hay ninguna de estas misteriosas tiendas a las que el sol alumbrase (aunque ciertamente alumbraba a alguien en algún lugar más). Tan peligrosas e infames como estas tiendas son, hay aún algo más temido en el ya atemorizante mundo del consumismo: los comerciantes de magia. Las tiendas de magia están limitadas en donde pueden ir. Una de sus más notables características es su habilidad para no sobresalir. Sin embargo los comerciantes de magia no están bajo tales restricciones. Pueden ir donde les plazca, cargando lo que estos deseen en lo que parece mochilas de ilimitado espacio. Sí encuentras uno, entonces ciertamente vives en interesantes tiempos, con todo lo bueno y malo que esto implica, y es casi seguro que tu vida pronto cambiara.
Inconciente del rol que estaba por jugar, el Sr. Tsung-zao sonrió cuando abrió la puerta a su nuevamente comprada tienda, sintiendo inmediatamente en casa en los acogedores confines de madera del primer piso y ya haciendo notas mentales de posibles lugares para mostrar ciertas mercancía. El envejecido hombre, con abultada barba y bigote un rígido contraste con los pocos mechones en su cabeza, se movió con una gracia y vigor que no correspondía a su edad cuando camino por la casa, inspeccionando sillas, mezas, y esquinas y murmurando en aprobación cuando encontraba algo de su aprobación. Si, este lugar sería agradable ahora que había decidido establecerse y quedarse en un solo lugar por un buen tiempo, y el local era excelente para este tipo de negocios. Cerca al corazón de la ciudad pero lo suficientemente lejos para evadir el ir y venir de curiosos fisgones con ninguna intención de comprar algo, estando en un invitante pero no descriptiva esquina con igualmente no descriptivas tiendas vecinas… si, este será un gran sitio para vender antigüedades… junto con otras rarezas en su almacén, también sería para bien sí mantenía la mercadería que no tenía intención de vender en el almacén del segundo piso donde podría estar fuera de vista y no causar algún problema a alguien.
Frotando sus manos en anticipación, el Sr. Tsung-zao sonrió y se preparo para su nueva vida en Nerima. De lo que había escuchado de este lugar, era seguro que haría buenas ganancias.
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Cuando Nodoka estaba recostada en su futon y se preparaba para dormir, no pudo evitar sonreír alegremente. Se… sentía bien estar rodeada de los ruidos de un ocupado hogar y sentirse como parte de una familia otra ves. Ella extrañaba a Genma y a Ranma tanto a pesar de saber que su entrenamiento era para bien, y se había acostumbrado a la soledad durante su ausencia. El ser capas de ayudar a los Tendo la hacía feliz, y viendo los recientes cambios en Ranko hacía latir alegremente su corazón.
"Parece que le debo a Ryoga otro favor," la matriarca Saotome comento con una sonrisa, habiendo asumido sus propias conclusiones sobre el nuevo comportamiento de Ranko. Obviamente, algo había pasado entre Ryoga y ella en su última cita, y Ranko se había dado cuenta de que era tiempo de dejar de actuar como una ahombrada y volverse una apropiada señorita. La velocidad e intensidad con la que Ranko se había enfrascado en ellos impresionó bastante a Nodoka, y estaba complacida de notar que Ranko sería una excelente esposa para cualquiera. Considerando el obvio hecho de que Ranko estuviese realmente enamorada de Ryoga y solo un tonto podría rechazarla, aún así, parecía que Ryoga seguiría siendo en hombre en la vida de Ranko. Esto hacía feliz a Nodoka ya que, en su mente, hacían una excelente pareja.
Por supuesto, Ranko aún tenía cosas que aprender sí ella realmente deseaba seguir el estilo tradicional de vida, y ella aún continuaba siendo demasiado independiente para su propio bien, como evidenciaba su pelea contra… ¿Cuál era su nombre? ¿Adon? Ello eran solo menores problemas, y podían ser corregidos con tiempo lo cual Ranko tenía de sobra mientras su pierna enyesada sanaba. Y Nodoka tenía toda la intención de instruir a su futura sobrina en los altibajos de la forma de vida que ella misma había escogido hace mucho cuando se caso con Genma. Después de todo, en este mundo moderno que acrecentaba en forma estresante la importancia por lo material, era importante que la pureza espiritual del hogar sea preservada lo más posible.
Nodoka decidió dormir, sintiéndose más feliz y más en paz de lo que había estado en varios años, completamente desapercibiendo los sucesos a su alrededor. Inconciente del dolor que estaba causándole a aquellos que eran cercanos a ella, tubo sueños de su hijo y esposo y disfruto de un profundo y relajante sueño. Lo mismo no podía ser dicho para el resto de los que vivían en la Casa Tendo.
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El sueño de Akane era mucho más problemático, tan problemático que ni siquiera estaba durmiendo. Gruñendo en frustración, giro sobre su cama, cerro sus ojos, e intento dormir. No teniendo mejor suerte deseo que P-chan estuviese allí. Al menos entonces tendría a alguien a quien contarle sus problemas.
"Ranma no baka," murmuro para sí, "¿Por qué siempre haces las cosas más complicadas?"
-¿Por qué siempre las haces de un modo en la que no te puedo ayudar?- Pensó Akane, amarga y molesta a su propia inhabilidad para ayudar a su prometido. Lo único que podía hacer era poner fin al engaño de Ranma al revelar la verdad, y era la única cosa que no podía hacer. Aquello tenía el potencial de herir tanto a Ranma como a Nodoka de un modo irreparable. Pero… la presente situación no era mejor tampoco. La tonta estrategia de Ranma parecía estarlo enterrando en su agitada carrera contra el tiempo, esperando vencer al reloj y que Nodoka se mude antes de que descubra la verdadera identidad de Ranko. Aunque habían sido afortunados hasta ahora, los riesgos era aún muy grandes, y el plan de Ranma haría las cosas mucho peor en esta larga carrera sí llega el día en que Nodoka descubra la maldición de Ranma.
Akane deseaba poder arreglar el problema de Ranma. Deseaba poder hacer algo para ayudar. En ves, a pesar de todo el tiempo y esfuerzo que pasaba en tratar de imaginar una solución, aún no podía hacer nada más que ofrecer silencioso apoyo a un cada ves más hundido Ranma. El estaba tomando esta fachada demasiado enserio. Ranma tomaba casi todo demasiado enserio, su orgullo demandaba que hiciese lo mejor que podía aún en algo tan vergonzoso como pretender ser del genero opuesto. El podía fácilmente complacer a Nodoka y hacer las cosas mucho menos difíciles para él sí actuaba como la ahombrada Ranko con unos pocos signos de feminidad. En ves de eso, había llevado su disfraz de Ranko al extremo y era ahora una enfermiza y sobrefemenina Ranko. Eso la hacía rabiar con solo verla, y Ranma estaba volviéndose tan bueno en esta farsa que había veces en las que no podía decir sí estaba actuando.
Esto –el hecho de que Ranma pudiese esconderse tan efectivamente de ella- preocupaba a Akane. Había una creciente distancia entre ellos causado por sus propios sentimientos de impotencia y la preocupación de Ranma en mantener su disfraz, y se sentía como sí estuviese perdiendo a Ranma por una farsa que ella estaba tanto impotente e indeceosa de luchar. Esto… no era un buen sentimiento, pero no tenía idea alguna de lo que pudiese hacer para cambiar las cosas.
"Akane no baka" murmuro, cambiando su frase favorita por un momento cuando cerro sus ojos otra ves y enfocando toda su concentración en dormirse para que su problemática mente pudiese por fin descansar. Eventualmente, lo consiguió, pero no antes de que una lagrima cayera y se uniese a muchas que ya habían manchado su almoada en noches anteriores.
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-Hay quienes dicen que lo que haces es lo que nos define.-
Ranma chica abrió sus ojos y bostezo. Estirándose, salio de su futon y lentamente se puso de pie y estiro. Era temprano, pero tenía que ayudar a Nodoka y a Kasumi a preparar el desayuno. Después de todo, eso es lo que Ranko, con su recientemente descubierta, feminidad inspirada por Nodoka, debía hacer.
-Pero ¿Qué sí lo que estamos viviendo es una mentira? ¿Qué distingue al verdad de la falsedad?-
Poniéndose su uniforme escolar de mujeres como sí estuviese hecha precisamente para ella, Ranma pauso y sonrió levemente, teniendo un sentimiento de perfecta calma. Esto… se sentía bien. Llena de tranquila satisfacción, se encamino escaleras abajo. Cuando llego abajo, estaba algo molesta de ver lo que había en la puerta de entrada a la casa.
-La respuesta es la mente. La mente es lo que separa la verdad de mentira y nos informa de lo que es real.-
"¡Saotome! ¡Te reto a un duelo! ¡Por el honor de la Escuela Toya-Toya de las Mortales Artes Marciales de Yo-Yo, sucumbirás por el poder de mi invencible técnica 'Vuelta al Mundo'!" grito un jovencito vestido en ropajes de samurai y girando tres yo-yos en cada mano.
Ranma suspiro y miro alrededor. A su izquierda la puerta corrediza a la cocina y un delantal. A su derecha estaba el camino al dojo y un gi. –No es como deseaba comenzar la mañana. Renegando, tomó un indeciso paso a la derecha.
"¡No te preocupes Ranko, yo me encargare de esto!" declaro Ryoga, saltando de un closet y aterrizando en frente de la sorprendida Ranma. "No hay necesidad de que te molestes con estas asuntos. Después de todo, eres una chica," le recordó el Muchacho Perdido, dándole un conspiracional guiño.
-¿Pero que pasa sí la mente empieza a creer que la mentira es la verdad y la verdad una mentira?-
Sintiéndose extrañamente débil y contenta cuando la vista de Ryoga lleno sus ojos, ella asintió en gratitud. El estaba en lo correcto. Ella era Ranko, y Ranko era una chica. Ranko no deseaba pelear. Ranko deseaba cuidar del hogar, casarse con Ryoga, tener una familia propia, y pasar su vida en quehaceres domésticos. Mientras ella sea Ranko, podía dejar las artes marciales para Ryoga y dejarle defender su honor.
Cuidadosamente y sin dudar, se dirigió a la cocina y se puso un delantal, dejando el dojo y su gi tras ella. Y nunca volvió a mirar hacía atrás.
-Sí la mente cree que la mentira es la verdad, nos convertimos en la mentira.-
Ranma chica continuó soñando.
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Toda la familia Tendo estaba reunida para despedir a Nodoka. Ranma chica, usando un vestido verde y ya sin la pierna enyesada y su muleta, estaba abrazando a su madre, con lagrimas que podían ser reales ó falsas en sus ojos. A pesar de que este día había sido pospuesto por un mes, Ranma no podía ordenar sus sentimientos. Estaba determinada a mostrarle a su madre cuanto la quería, a pesar de todo.
Aunque levemente más reservada, Nodoka también lucía como sí estuviese por romper en llanto en cualquier momento. Decirle adiós a sus amigos que eran tan cercanos como una familia… era doloroso. Casi tanto como lo fue observar a Genma y a Ranma partir hace ya mucho tiempo. Ya era tiempo de que dejara de ser una carga para los Tendo, y era su deber esperar por Genma y Ranma en su hogar.
"Boy a extrañarte tía," Ranma susurro sinceramente, su vos quebrándose con sollozos que eran tan fáciles de fingir que podían ser en verdad sinceras. Ranma apretó más su abrazo.
Nodoka le sonrió tristemente a su futura sobrina y cariñosamente acaricio la nuca de su cabeza, sus dedos suavemente corriendo por el cabello escarlata de Ranma. "Estoy tan contenta de que hayamos podido pasar este tiempo juntas Ranko. Me has hecho tan feliz, viéndote convertir en la señorita que sabía que serías. Les deseo a ti y a Ryoga suerte en su relación. Recuerda tus deberes y las cosas saldrán bien."
No queriendo soltó a Ranma y se inclino ante Soun. "Gracias, viejo amigo, por toda la amabilidad que tu y tu familia me han mostrado durante mi estadía. Me disculpo por molestarlos por tanto."
Soun también se inclino y meneo su mano izquierda para restarle importancia. "Claro que no has sido una carga Nodoka, y siempre serás bienvenida en mi casa. Después de todo, una ves que Ranma y Akane se casen, nosotros seremos familia.
Nodoka sonrió otra ves, esta ves felizmente cuando pensó en su hijo y volteo para mirar a Akane. "Si, estaré esperando ese día. Akane, por favor cuida bien de mi hijo por mi y dile que venga a visitarme a casa algún día. Se que Genma desea sorprenderme en el matrimonio, pero no importa. Preferiría verlos a ambos lo más pronto posible."
Notando la culpa y arrepentimiento que cruzaron por el rostro de Ranma cuando Nodoka dijo aquello, Akane asintió. "Délo por hecho Tía, estaré esperando ansiosa el día en que pueda llamarla Madre. Cuídese mucho."
"La extrañare también, Sra. Saotome," añadió Kasumi, un toque de pena manchando sus delicadas facciones. "si llegase a necesitar ayuda en algo, no dude en pedirla. Será un placer ayudarla."
"Así es," Nabiki agrego, parándose al lado de su hermana mayor con inusual calidez y expresión no-mercenaria en su rostro. "El tiempo que ha pasado aquí a sido bueno, y espero que decida regresar otra ves pronto. Si necesita ayuda con las finanzas, ya sabe a quien preguntar."
"Gracias Nabiki, Kasumi, y a todos," dijo Nodoka, su vos quebrándose con la emoción cuando recogió su equipaje y se preparo para partir. "A sido un placer vivir con todos ustedes, y yo… les deseo lo mejor en la vida. Hasta la vista."
Cuando Nodoka volteo para irse, Ranma estiro su brazo en forma rogante, deseando que su madre se quede aún si eso significa continuar con su farsa. Ella sabía que eso no podía pasar, y con un suave suspiro, bajo su brazo. Mirando alrededor, vio las miradas de simpatía que recibía de la familia Tendo y presiono sus dientes. ¡Ella era Ranma Saotome, y no necesitaba la ayuda de nadie! Enterraría este dolor y anhelo hasta que fuese completamente olvidado y regresase a su vida usual, tal y como siempre lo hacía.
…pero deseaba que no tuviese que ser así.
Akane abrió su boca para decir algo, pero antes de que las palabras se formasen, Ranma giro y corrió dentro de la casa, deseosa de mantener todo a distancia. Después de todas esas semanas, era tiempo de ser Ranma otra ves.
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"Vaya vida," murmuro Ranma amargamente desde lo alto de la Secundaria Furinkan cuando observaba la puesta de sol, la belleza del escenario no logrando hacer nada para aminorar su mal humor. Suspiro y, usando su nuevo uniforme escolar de varones, cruzo y descruzo sus piernas cuando trato de estar confortable. Honestamente, ¿quien pensaría que en verdad se acostumbraría a la ropa interior femenina y a las faldas? Gah.
Un punzante dolor se presento, y Ranma levanto su mano y paso su dedo por la pequeña cortadura en su mejilla izquierda producto de una de las interminables cantidades de armas de Mousse. El joven maestro Chino de armas escondidas ciertamente no había perdido tiempo en emboscarle, y había mejorado sus habilidades desde su último encuentro. No suficiente para derrotarle, pero definitivamente necesitaba ser más cuidadoso hasta que recuperase el tiempo perdido. No estaba ansioso por volver a su régimen de entrenamiento que le estaba esperando, pero al menos le mantendría ocupado, pero sospechaba con deprimente certeza, que no fuera de problemas.
Shampoo ya era una molestia otra ves y lo había correteado continuamente por los días pasados. Estaba llegando al punto donde esperaba que la hermosa pero obsesiva Amazona saliese de cada esquina y closet, abrazarlo, y tratar de seducirlo. Estaba enfermo de escuchar cuanto lo había extrañado y de su sobrepasado comportamiento amoroso. Ukyo era, afortunadamente, aún la misma ya que le había visto casi cada día en la escuela como Ranko, pero en cuando Shampoo aparecía... se volvía casi tan mala como la Mujer China de cabellos púrpuras. Entonces Akane lo golpearía con su mazo a pesar de que toda la situación no era culpa suya.
Su vida había, de hecho, regresado a la normalidad, concluyo Ranma con desgano. Todos sus problemas, desde locas mujeres hasta su magnetismo por el agua, habían meramente estado esperando a que su madre se mudara. Era quizás solo cuestión de tiempo antes de que un vengativo artista marcial anunciara su tan llamada "invencible" técnica y le retase. Al menos Kuno y Kodachi aún no regresaban, aunque, conociendo su suerte, eso cambiaría pronto y sin duda Happosai estaba en camino de regreso también.
Nada había cambiado y nada cambiaría. Nerima estaba del mismo modo que siempre había sido desde su llegada, y permanecería del mismo modo por quien sabe cuanto, con él atrapado y encadenado por una serie de compromisos y relaciones sin ninguna solución a la vista.
"En verdad, pienso que las cosas estaban mejor cuando era una chica," Ranma murmuro tranquilamente, serrando sus ojos y sacudiendo la cabeza. –Al menos entonces la vida era tranquila y no tenía que preocuparme por todo esto.-
El sonido de pasos cogieron su atención, y Ranma abrió sus ojos y giro su cabeza para mirar tras él. Los serios ojos marrones de Akane se encontraron con los intrigados azules de él. ¿Que estaba haciendo ella aquí?
"Ranma... ¿podemos hablar un poco?" pregunto, su vos temblorosa e insegura. Ella lentamente camino y se sentó al lado de su prometido.
"¿Sobre que Akane?" replico Ranma cautelosamente, preguntándose que estaba haciendo aquí y esperando que no pensase que había hecho algo malo otra ves. Aun, juzgando por su compostura, de algún modo dudo sobre eso.
"…Lo s-s-sien… Ranma, discúlpame por perder mi temperamento hoy temprano y golpearte," dijo apuradamente, forzando las amargas palabras a salir de su boca cuando Ranma volteó y la miro incrédulamente. Esto definitivamente no era lo que esperaba escuchar.
"Ah, no te preocupes por eso Akane. No es como si pudieses herirme de todos modos," Ranma replico, comenzando a preocuparse sobre a donde esta conversación podía llegar y haciendo una mueca cuando se dio cuenta de cuan rudas sus palabras sonaron. Afortunadamente para él, Akane meramente presiono sus dientes y espero hasta calmarse antes de continuar.
"No esta bien Ranma," insistió ella, juntando sus manos en preocupación y mirando hacía abajo cuando trato de ordenar sus pensamientos y darle vos a los sentimientos que deseaba dar a conocer. "Tu vida… no es fácil, y estas constantemente lidiando con problemas. Ahora bien, no eres completamente inocente, pero no es justo de mi el hacerte responsable por todo lo que va mal. Mientras tu madre estuvo aquí, desesperadamente deseaba ayudarte, pero no había nada que pudiese hacer. Sintiéndome tan impotente… me hizo dar cuenta de cuanto pude pero no hice cuando tuve la oportunidad. Ahora que las cosas han vuelto a la… bueno, normalidad, deseo ayudarte en lo que pueda. Además, prometo que are más de un esfuerzo para controlar mi temperamento y darte una oportunidad de explicarte de aquí en adelante."
Ranma estaba más que paralizado. "Akane… no se que decir," dijo con vos llena de sorpresa y al borde de la incredulidad. ¿Shampoo le había puesto algo en la comida otra ves? Su estomago se sentía bastante bien…
"Gracias puede ser algo bueno para empezar," sugirió Akane con una divertida risita, levantando la cabeza y encontrando la mirada de Ranma. Inconcientemente, la respiración de ambos se profundizo, y algo paramecio hacer click. Lenta e inseguramente, sus rostros se acercaron, y la joven de cabellos azules cerro sus ojos, sintiendo como si estuviese soñando. ¿Esto en verdad esta sucediendo, verdad? Y así…
Ranma, también, se sintió extrañamente obligado a cerrar la distancia entre ellos, pero a la ves había una fuerza contraria en movimiento. Disgusto emergió desde su interior al pensamiento de besar a una chica, y este inesperado sentimiento lo sobresalto sorpresivamente, congelando sus movimientos. Había algo… que no estaba bien en esto.
"¡SAOTOME! ¡HE VENIDO A MATARTE!" Mouse grito, girando una cadena cuando caía desde los cielos.
Afortunadamente en Nerima, había siempre una interrupción disponible, y Ranma y Mouse pronto estaban encerrados en una brutal contienda aérea de habilidades cuando descendían del techo de Furinkan. Akane, simultáneamente sonrojada en vergüenza y furia, se crispo y tomo varios profundos y calmantes respiros. Estos no funcionaron, y lentamente se puso de pie, llena de nerviosismo y tratando de imaginar que había casi pasado. No lo logro… él no pudo… ellos realmente no… ¡¡¿QUE ESTABA PASANDO?!!
Con la mente llena de irrespondidas preguntas y confusión, Akane corrió por los peldaños de las escaleras y apresuro más el paso inmediatamente después de salir de Furinkan, dirigiéndose en la dirección opuesta del manto de filosos proyectiles. Ella… necesitaba tiempo para calmarse y pensar sobre esto racionalmente, y podía siempre hablar con Ranma después. ¿Cierto?
Akane continuo corriendo.
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"¡MUERE SAOTOME!"
"Otro día, otra batalla," Ranma chica murmuro sarcasticaménte cuando evadió el puntiagudo extremo de otra de las cadenas de Mousse, peleando con el casi siego artista marcial por undecima ves. Aún así, al menos esto la distraía de pensar en Akane. Aunque un par de días había pasado desde su conversación en el techo de la escuela, ninguno había tenido el coraje necesario para hablarle al otro. Akane usualmente sentenciaba algunas palabras y se iba a algún lugar más en el momento que le veía, y ella… ella aún no sabía cuales eran sus sentimientos y se sentía menos confortable tratando de explicarlos. Aunque estuviese dudosa de admitirlo, Ranma chica sabía que sentía algo por su prometida de cabello azul, pero al pensar en tener algo intimo con ella… su mente y cuerpo le gritaban que estaba mal, y repulsión la llenaba cuando contemplaba el atractivo físico de Akane. Esto era probablemente solo un resultado de su reciente y aún en marcha sobre dosis de Shampoo que estaba haciéndole recelar todo de las mujeres, pero aún…
"¡Huracán del Tigre!" Ranma chica grito, una ráfaga de ki rojo erupciono de sus palmas y se dirigió hacía Mouse. Lanzándose a un lado, Mousse apenas consiguió evadir el ataque de Ranma y rápidamente arrojo una mediana esfera con puntas en la dirección de su oponente, deslizándose hacía atrás y bajando al siguiente techo para poner algo de espacio entre ellos. Él sabía que enfrascarse con Ranma en combate cerrado por mucho era una mala idea.
Ranma suspiro cuando se enderezo y asumió una estancia defensiva, cansada de esta batalla pero algo impresionada por cuanto Mousse había mejorado. El artista marcial Chino había obviamente usado bastante bien el tiempo que había pasado durante la reciente 'tregua', y su mejora sin duda estaba alentándolo a ser más agresivo, reforzando un ya vicioso ciclo. "¡Ríndete ya Mouse! ¡Solo estas desperdiciando mi tiempo!"
Mousse brevemente toco un grupo de dagas escondidas en sus ropas pero decidió no usarlas en este momento. Mejor es ahorrar las mortales armas para cuando las necesite. Además, Ranma había estado notoriamente más temperamental últimamente. Si pudiese distraerla, quizás… "¿Desperdiciando tu tiempo Ranma? ¡Ha!" lanzó una ronda de punteagudos proyectiles que Ranma fácilmente evadió, las cuales llegaron a clavarse en un techo cercano. "¡Estas desperdiciando el tiempo de todos con tu patética indecisión!" Una cadena sobresalió de su manga derecha y la empezó a girar sobre su cabeza. "¿Te has preguntado por que nadie aquí se a rendido aún? ¡Eso es porque tu falta de decisión nos da esperanza!" Dejo que la cadena volara hacía su enemigo, sosteniendo uno de los extremos cuando salto tras esta. "¡Esperanza de que podamos tener a la persona que amamos!"
Saltando por sobre la cadena y girando alrededor de la patada de Mousse, Ranma presiono sus dientes e intento reposicionarse para lanar su ataque de las castañas. Mousse no tenía intención alguna de darle esa oportunidad, e inmediatamente al caer flexiono su muñeca, enviando su cadena ondeando en el aíre mientras aún mantenía sujeta un extremo de esta y forzando a Ranma a mantenerse a la defensiva. Una segunda cadena se deslizo fuera de su manga izquierda y se unió a la primera, moviéndose con fluida gracia y un nivel de control que podría sorprender a cualquiera no familiarizado con las habilidades del artista marcial Chino. Simultáneamente, varios otros objetos redondos y con puntas cayeron de sus ropas y rodaron por el techo. "Y mientras tenga esperanza, ¡Nunca dejare de luchar!"
Mousse salto al mismo tiempo que Ranma aterrizaba, y cada uno de los esféricos objetos que dejo caer súbitamente explotaron, produciendo un sonoro boom y cubriendo la zona de batalla con polvo y esquirlas. Instintos forjados por toda una vida de entrenamiento le habían advertido del peligro, Ranma había saltado otra ves, evadiendo lo peor de la explosión pero aún quedo algo remecida. Las cadenas de Mousse serpentearon hacía ella, forzándola a dar toda su concentración en evadir y no dándole tiempo a planear su caída.
Ambos bajaron en un segundo, cerca al techo donde, justo como Mousse lo había planeado, los primeros proyectiles que dejo caer habían explotado, cogiendo a Ranma fuera de guardia. Tomando ventaja de la sorpresa de su oponente, Mousse consiguió enroscar una de sus cadenas en la muñeca de Ranma y sonrió, complacido de que su plan hubiese funcionado y preparándose para activar el dispositivo de descarga eléctrica que había instalado en sus armas. Pero, un ominoso crujido rápidamente convirtió su sonrisa en una enarcasión, y se dio cuenta con horror que esa parte del techo donde estaban estaba por colapsar. Llegando a la misma conclusión, Ranma se la jugo y jalo la cadena, enviando a Mousse a caer cuando el techo cedió y ambos artistas marciales cayeron.
¡CRACK! ¡SPLASH! ¡THUD!
Haciendo una mueca de dolor, Ranma aparto varias piezas de madera y tripley de su cuerpo, sus repentinamente mojadas ropas la hicieron estremecer. Ella había caído en la sima de un barril de agua que había colapsado por su peso, y empapándola toda. Considerando los numerosos objetos y antiguedades cuidadosamente colocados alrededor de la habitación, un barril era probablemente mejor y más barato que las otras alternativas. Aún así... "¡Mousse eres un idiota! ¡¿En que estabas pensando?! ¡Alguien podría haber sido herido!"
Mirando lejos de ella, Mousse gruño y decidió que prefería la inconciencia al mundo real en este momento y regresar a la tierra de los sueños cuando el sonido de unos pasos rápidamente acercándose cogieron la atención de la pelirroja. Cuando la puerta de la habitación se abrió y la preocupada cara de un hombre mayor de aspecto parcialmente Chino pero con inconfundible sentido de extranjero en él apareció, Ranma abrió la boca y se preparo para disculparse. Antes de que pudiese decir algo, el viejo lanzo el contenido de un baso de agua caliente a ella, y Ranma grito de dolor.
"¡¿Por que hizo eso?!" Ranma demando saber, dándose cuenta un momento después que era aún mujer a pesar de ser expuesta al agua caliente.
El Sr. Tsung-zao suspiro en alivio, no dándose cuenta de la creciente expresión de incredulidad de Ranma. "Gracias a dios eres una chica. Ese barril contenía agua mágica del Nyannichuan, una fosa encantada de Jusenkyo donde, trágicamente, una jovencita se ahogo hace cinco mil años. Si hubiese sido un muchacho, estarías ahora maldecido en transformarte en una jovencita cada ves que estuvieses en contacto con el agua fría."
Cuando el Sr. Tsnung-zao se puso de pie a su costado hablo, inconciente de que su audiencia estaba ya íntimamente conciente de las maldiciones de Jusenkyo, Ranma parpadeo. Ella estaba atrapada en su forma de chica. Ella debería estar horrorificada. Ella debería estar iracunda. Ella debería estar gritando. Y aún así, aunque su mente estaba procesando aún las nuevas circunstancias y el impacto total estaba aún por llegar, Ranma no pudo evitar preguntarse... ¿por que se sentía aliviada?
