Capitulo 10: Lágrimas secas

La sangre corría por la hoja de la espada…

La respiración de Kae era entrecortada, cayó hacia atrás, casi sin poder respirar, y mucho menos articular palabra…Oía su propio corazón latir, a un ritmo increíblemente acelerado…

La acababa de encontrar después de tanto tiempo y ahora…ahora había estado apunto de desaparecer de nuevo…

- Me cago… - ya había recuperado el habla – ¡Me cago en tu madre, Wen! ¡Joder que susto!

-Fiuuuu, por los pelos…

Wenmarc se encontraba enfrente de Vladik, tenía a Idaia rodeada con el brazo izquierdo y su zampakutoh hundida en el vientre de su adversario…Afortunadamente, la sangre que salpicaba el suelo, no era la de Idaia…

- ¿No crees que te has pasado? Atacando a esta chica, sin ni siquiera dejarle defenderse… - la mirada que Wen le lanzaba a Vladik era gélida…

- ¡Ugh! Desgraciado…

Nadie supo que pasó después, pero en cuestión de segundos el cuerpo de Vladik había desaparecido…

- Tsk, tenía que haberlo rematado… - se lamentó Wenmarc - ¿Estás bien?

- S…Sí – contestó Idaia, aún un poco conmocionada

De los ojos de Kae, que aún no se había recuperado, comenzaron a brotar unas lágrimas…A causa de éstas, la vista del chico se nublaba…pero no le importaba, pues nada tenía que ver en ese momento…

Comenzó a golpear el suelo con fuerza…

Rabia…Estaba furioso consigo mismo…Una vez tras otra, siempre acababa fallando en todo…Solo un sentimiento le recorría el cuerpo, como si realmente fuera la sangre que corría por sus venas…

…Impotencia

Una sonora bofetada giró la cara del chico, realmente no se lo esperaba. Alzó la mirada para ver quién había sido…Nalya.

- Te estás comportando como un criajo de mierda ¿lo sabías?

El shinigami de la coleta no dijo nada…

- Estás aquí, montando tu teatrillo personal, y tu hermana sigue allá abajo… - continuó la oficial de la novena.

Miró hacia dónde se encontraban Wen e Idaia. Ella aún seguía un poco sobrecogida por lo que acababa de pasar…Al parecer, no se había dado cuenta de que estaban todos allí…

Mejor…

- Nalya…Deberías meterte en tus asuntos…

En ese instante Kae desapareció realizando un shumpo…

- ¿Deberíamos seguirlo? – preguntó Rido

- No – sentenció Koe

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- Oscurece, Kagekiri

La zampakutoh se Yuber se liberó…una aura oscura envolvió de inmediato la hoja de la espada…

El joven subcapitán seguía dentro de la pequeña sombra que había señalado anteriormente…

El ataque que había lanzado el tal Akito rebotó contra lo que parecía ser una pared interpuesta entre el y su objetivo, una barrera negra, una barrera hecha de sombras…

- ¿Qu…Que es esto? – preguntó sorprendido el atacante

- Eso es un escudo de sombras, pero como no estoy serio según tú, es un escudo de sombras de juguete – dijo Yuber, puntualizando esto último…

- ¿No puedes dejar de vacilar aún después de haber liberado tu espada…?

- Al contrario, es ahora cuando he liberado a Kagekiri, cuando más puedo vacilar - sentenció

- Cabrón…

- Y me quitas años – dijo sonriendo

El oficial de la Soul Entity se lanzó de nuevo al ataque, lanzando múltiples estocadas por todos lados, moviéndose alrededor de su rival, pero todos esos ataques acababan estrellados en una masa negra sólida, y ninguno llegaba siquiera a rozar al teniente de la sexta división…

Tarde o temprano, tendré que acabar con él, voy a dejarlo sólo inconsciente, para que le duela cuando se despierte…

El shinigami esperó a que su rival lanzara otra ola de sus súper fatídicos ataques inútiles, y cambió su modo de lucha, ahora era él quien iba a atacar…

De la sombra donde se encontraba nacieron dos especie de brazos gigantes, hechos de sombra también. Un instante después se lanzaron a toda velocidad hacia aquel tipo, quien los esquivó una vez…dos veces…y ya.

El cuerpo de Akito cayó inconsciente en el suelo, al mismo tiempo que su flamígera espada volvía a su modo sellado…

- Digamos que has tenido mala suerte, chaval

Se dirigió a la roca y cogió a Excalibur. Por fortuna para él si que salió la espada de la roca y no tuvo que esperar a que el rey Arturo volviera a la vida y viniera a sacarla…

En ese momento una presencia hizo su aparición delante del joven teniente…

- Vaya, ¿a qué debo el honor de tu visita, esto…quién eres?

- Soy un oficial del primer escuadrón de la Soul Society – dijo el recién aparecido – Teniente de la sexta división, Yuber, se te reclama urgentemente en el Sereitei

- Vaya… ¿y a qué se debe?

- Se hablará de tu futuro como nuevo capitán del sexto escuadrón.

El gesto de sorpresa en el rostro de Yuber era perceptible, pero pasando por alto todo lo que le acababan de decir en unos momentos, lo primero que pensó fue…

- ¿Y la misión que estoy llevando a cabo?

- Actualmente dos miembros más de su división han sido enviados a socorrer a algunos de los oficiales que están realizando la misión, también han sido enviados algunos oficiales de otras divisiones, pero tenga en cuenta de que es posible que tengamos que sacar de la misión a algunos miembros actuales de su división para que acudan como testigos en su nombramiento como capitán de la división…

- Bueno, supongo que estarán bien entonces… Podemos volver.

¿Por qué no me puedo quitar esta situación de malestar de la cabeza?

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Tizona, la legendaria espada del Cid Campeador.

Ese era el objetivo de los dos shinigamis que corrían en ese momento por los bosques, de rama en rama, acercándose al lugar donde se encontraba la espada.

No sabían realmente el lugar exacto donde se encontraba la espada, pero estaban cerca…

Ninguno de los dos shinigamis pudo calcular el tiempo que llevaban moviéndose. Aquel bosque era frondoso. No dejaban de saltar de árbol en árbol y parece que no se acababa nunca…

- Milo-kun, esto no termina nunca…

- Ya estaremos cerca, Sayu – contestó el shinigami

Aquel bosque era extraño, los árboles eran altos y repletos de hojas. Había muy pocos espacios por los que moverse. No existían caminos en aquella masa verde. Esto complicaba el trabajo de los dos oficiales, pues les costaba mucho moverse, y paraban cada dos por tres para buscar un nuevo "sendero" por el que continuar la marcha…

Pronto, una sensación de agobio se apoderó de ellos. Ramas y más ramas. Aquello era desesperante…Y lo peor de todo es que no sabían a dónde iban…Estaban completamente perdidos… Se detuvieron…

- Si seguimos así no vamos a conseguir nada… - dijo la chica

- Si, y aún hemos tenido suerte de que no nos hemos separado, aquí es fácil perderse – contestó Milo

No sabían que hacer, estaban muy confundidos. ¿Quién les aseguraba que no estaban dando vuelta como unos idiotas?

- Además, estoy segura que habrán enviado a alguien de la Soul Entity a buscar la espada también…

- Cierto, ¿y quién nos dice que no está ya aquí en este bosque, igual que nosotros?

- Tenemos que hacer algo rápido, no hay momento para pararse a pensar… - dijo Sayu

- A veces pararse a pensar es la solución más rápida – comentó su compañero de división

En ese momento, una ráfaga de viento agitó el lugar. Desde aquel lugar, parecía que los árboles…

…cantaran.