hola de nuevo espero os guste este capitulo como siempre quiero agradeceros: begobeni XD me alegra que te pueda traer recuerdos de tu propia infancia, love girl que puedo decir que fueras capaz de verlo es sin duda lo que se pretende con un fic, vnat07 XD si que emma no tiene fondo en cuanto a comida y si nunca debemos olvidar a nuestro niña interior n.n, greenapple86 me alegro que te animes a comentar y te este gustando esta emma, 15marday es bueno saber que soy capaz de hacer reir con lo que escribo y gracias por ponerte al dia en cada cap n.n eres genial.

pd: mas adelante en el destino de lo innombrable cuando estemos llegando a la recta final haré un detalle para las veinte lectoras mas asiduas(aquellas que comentan casi siempre y dejan sus impresiones), leerán 15 días antes un especial que ira sobre como nació "regina 3" espero os guste la idea n.n, los mandare por pm a esas 20 que mas comentan XD sera mi pequeño reconocimiento a ustedes, que podais leer antes que nadie ese cap especial.


Capítulo 10


Allí estaban, delante de la boutique de ropa, la tarde había pasado rápidamente y ya era prácticamente las seis de la tarde, estaban todas embarradas hasta en lugares en que pensaban que no se habían manchado.

-bueno ¿qué? ¿Entramos o estamos practicando el performance de maniquís?-preguntaba Emma dándole un empujón en el hombro a su hermana que estaba a su izquierda y moviendo su mano derecha a su compañera Regina que estaba por dicho lado, quedando ella en el centro.

-pues…no se… parecemos vagabundas…-decía Blanca- además yo tengo ropa en tu apartamento Em- agregaba como excusa.

-espero que no digas ropa a esas blusas de monja de clausura-dijo con una sonrisa burlona mirando hacia su hermana y poniendo sus brazos en jarras,sacando un bufido de su hermana- ¡o vamos! Pensé que eran mantas-dijo con una carcajada que no pudo evitar ser contagiada a la morena de ojos chocolate.

-¡es verdad! una vez le dije que si pretendía proteger su cuello de vampiros -dijo riendo Regina

-¿Qué tiene de malo que me guste el cuello alto?-cuestionaba a ambas que habían empezado con su debate justo frente a la tienda.

-nada…nada al menos estarás preparada para cualquier chupada indecente-decía con una sonrisa, recibiendo un pisotón de su hermana menor como queja- ¡que sepas que esta agresividad es tu frustración sexual que te gritando por salir!-le gritaba la rubia como queja.

-creo que tu hermana tiene razón-sentenciaba Regina que logro con ello una mirada de perro al borde del matadero- no sobre lo de frustrada…-"aunque creo que también" pensaba sin decirlo en alto- sino lo del cuello alto, ya es hora de que te pongas lo que te gusta-terminaba su madrastra.

La rubia se acercó al oído de la mujer de ojos chocolate y susurro.

-tu y yo sabemos que esta con las hormonas reprimidas-dijo con una afirmación contundente para mirar a su hermana que trataba de escuchar que decía sin lograrlo, Regina por su parte no pudo reprimir una media sonrisa que trato de ocultar discretamente.

-¿qué te decía Regi? –Cuestionaba Blanca apartando a Emma- ¡deja ya de molestarme!-se indignaba blanca.

-¡jo son muchos años lejos!, debo aprovechar los pocos momentos que tenga para incordiarte-decía Emma visiblemente afligida- te casaras, te distanciaras y entonces, siempre me lamentare, pensando `ojala hubiera estado más tiempo con mi pequeña hermana´-terminaba con un gesto puramente dramático que saco a Blanca una sonrisa de comprensión.

-¡qué bonito!-decía Blanca casi al borde de las lágrimas por la confesión de Emma.

-venga entra ahí dentro y déjame verte despampanante para cuando me olvides-decía mirando hacia abajo triste.

Su hermana la abrazo, le dijo que nunca la abandonaría, Emma correspondió al abrazo y le indico que entrara.

-¿ha sido pura actuación a que si?- preguntaba Regina que seguía al lado de Emma.

-me ofendes-decía Emma poniéndose una mano en su pecho- bueno…quizás he exagerado un pelín- admitía la rubia.

-¿un pelín? Yo diría que la piel de un oso entera-decía la morena con un susurro.

-solo una gran mentirosa reconocería a otra, así que no te hagas, además alguien debe entrar primero a esa tienda.-dijo con una sonrisa burlona.

-eres mala-murmuraba Regina.

-lo se…-admitía con la mano restándole importancia.

Las dependientas la miraron impresionadas a aquellas mujeres que entraban a la tienda llenas de salsas o a saber que eran, había dos empleadas y la que llevaba más años allí lanzo a la nueva a las tres raritas de turno.

-¿puedo ayudarlas en algo?,-decía tratando de mantener cierta distancia- ¿les ha pasado algo malo?-

-pues algo de ropa nos vendría bien-murmuraba blanca.

-quien dice algo dice tres armarios enteros-agregaba la rubia para sorpresa de la vendedora.

-sí, pero para mí algo elegante no como para ella-dijo apuntando a la rubia, sacando una sonrisa de Blanca.

-¿Qué pasa no soy elegante?-cuestionaba la rubia mirando hacia la mujer.

-pues que te digo, vaqueros, blusa y una chaqueta de cuero… ¿que eres motorista?-criticaba Regina para sorpresa de la rubia burlona.

-disculpe usted, viuda sexy, no todas nacemos con ese magnetismo nato.-acuso Emma a la mujer por su ropa, que consistía en un vestido azul marino sin mangas sujetados por unas tiras finas, poseía un cinturón negro que hacia una división perfecta, dicha prenda acababa tres dedos encima de sus rodillas, encima de sus hombros poseía una chaqueta negra.

Regina no pudo evitar sonrojarse, pudo ver como Emma se llevaba un golpe en la espalda de Blanca ante la expresión de "viuda sexy", "¿me ve sexy?" se preguntaba muy inquieta ante el comentario de la hijastra que apenas conocía, "¿magnetismo?", "¿se da cuenta de lo que me ha dicho o es totalmente distraída?".

-¿bueno que, nos ayuda?-trataba Blanca como podía de evitar aquella tensión extraña, que había en el ambiente.

Salieron con bolsas por todos lados, evidentemente habían salidos surtidas, de aquel lugar, Emma ya había decidido a donde irían lo que provoco una queja de Regina.

-¿Quién te ha nombrado la líder del grupo?-preguntaba Regina que había aumentado la velocidad para avanzar más que Emma, como si fuera una carrera.

-¡oh! Insinúas ¿que tú puedes buscar un mejor hotel?- preguntaba la rubia con poca confianza en su compañera de viaje.

-¿sugiere que no tengo idea?, una cosa es que estuviera casada y otra muy diferente es que no haya ido a un hotel en mi vida, querida-hizo énfasis en la última palabra.

El liderazgo es precisamente esas ansia de control que todos mantenemos en secreto, nuestros profundos deseos, se ocultan tras las sombras de nuestros límites autoimpuestos, rebuscamos en esa muralla destruida, que contiene únicamente las reliquias de fuerzas perdidas, localizamos esa capacidad que un día tuvimos de tener opinión propia y afrontar nuestro mundo, junto con esa virtud perdida, y así codiciamos esa fortaleza devuelta.

El amor propio que un día tuvimos vuelve a la superficie con sangre renovaba, la persona que una vez fuimos regresa dando guerra, sin miedos, pues ya se había perdido a sí misma, pretende volver con toda esa confianza perdida, y esta vez, ha aprendido de la cobardía, aquella que la hizo transformarse en algo inanimado.


Continuara…