NARRA SOCK

Iba a regresar como Mephistopheles me dijo. De verdad quería volver con Jonathan, pero no quería que me dijera todas esas cosas otra vez. Seguro me tiene miedo, y la verdad, yo jamás quise que Jonathan me tuviera miedo.

Cuando ya me acercaba a su casa, me percaté de una chica de cabello negro, me recordó a esas mujeres de películas de terror japonesas. Iba vestida un poco formal, pero no le di importancia.

Me puse un poco nervioso, me sentía incómodo llegar a la puerta, primero tenía que pasar a la par de esa chica, moví un pie y me puse aún peor cuando ella volteó como si supiera que estaba ahí, sin embargo, la vi perdida. No me vio, pero igual no quería acercarme. Finalmente decidí irme.

-Regresaré más tarde. - Me fui derecho, alejándome con mi mirada hacia el suelo.

Luego de un rato cuando levanté la mirada, supe en calle estaba. Mi casa está cerca.

Aceleré el paso, no sé por qué. Quería ir a mi casa, aunque sabía que nadie estaría ahí para recibirme.

Pasaron los minutos hasta que al fin llegué. Es verdad, ya no hay nada que ver aquí.

Mi casa... llena de cintas amarillas diciendo que no hay paso. ¿Para qué necesitan eso? Supongo que no han limpiado la sangre del cuarto de mis padres ¿O es que tal vez no han sacado las pertenencias?

Aquí no hay recuerdos. No hay nada sobre aquel homicidio. Yo estaba dormido, no tengo ni un solo sentimiento sobre eso.

Tal vez pueda pagárselos, pero es una idea tonta. Pero al menos para que sepan que de verdad no quise hacerlo.

-¡Eso es!-

Atravesé las cintas. Voy a ir por las pertenencias de mis padres y las enterraré para que nadie se las lleve, porque al menos sé que esas cosas son solo de ellos.

NARRO YO

El chico rubio corría tan rápido como podía. Tenía que alcanzar a Sock, aunque no sabía para que tenía que hacerlo.

-¡SOOOOCK!- Gritaba. Unas cuadras más, hasta que lo encontró, entrando a una casa... Su casa. - ¡Sock! - Lo siguió.

El demonio no se había fijado hasta que oyó ese grito llamándolo- ¿Eh? - Cuando se dio cuenta quien era... -¡Jonathan!- retrocedió un poco, hasta que quedó justo debajo del umbral de la puerta.

-Sock...- Jonathan ya no tenía aire. - Oye, tienes que alejarte de aquí. - Dijo apenas a un metro de la puerta.

-¿Por qué? -

-No lo sé. Solo ven conmigo-

-¿Quién era aquella chica?-

-Yo tengo la misma pregunta, pero solo lo sabremos cuando regresemos. ¡Ven! - Se acercó para tomarlo de la mano, Sock forcejeó un poco.

-¡Jonathan! Eso duele-

-¡Tú eres el que se está lastimando! ¿Por qué te resistes?-

-¡Porque no quiero!-

Entre la pelea, ninguno de los dos había notado que ya habían cruzado la puerta por completo. Fui ahí cuando se cerró de golpe, dejando a ambos encerrados.

-¡UAHH! - Sock se asustó por el ruido que dejó de forcejear. - ¿J-Jonathan?-

-Solo fue el viento- Trató de girar el pomo - ¿Qué? Ábrete - Dijo entre dientes, pues esa cosa no giraba. - Nos quedamos encerrados- Escuchó que el otro se alejaba - ¿Sock? ¿A dónde vas?-

-Voy a buscar algo- Respondió serio mientras subía las escaleras.

-¡Oye!- Jonathan iba a subir cuando se quedó quieto -Esta casa...- Recordó que era la casa de Sock, el lugar donde mató a sus padres. -S-Sock- Continuó.

Jonathan notó que casi toda la casa era idéntica a la suya, y se parecían más en el segundo piso. Vio a Sock entrar a una habitación atravesando la puerta, Jonathan corrió a abrirla, era la habitación de Sock.

-¿Qué buscas?- Le preguntó cuando el chico miraba bajo la cama.

-Algo- Respondió.

Jonathan se enfureció y se posicionó contra Sock acorralándolo al piso mientras sostenía sus brazos.

-¡JONATHAN! - Gritó a todo lo que pudo pero el chico no lo soltaba.

-¡Déjame decirte algo!-

-¡NO QUIERO!-

-¡Por favor!-

-¡SUÉLTAME!-

De repente un oído seco que provino de la puerta de la habitación, detuvo a ambos. Se levantaron lentamente, y fue cuando se encontraron con una criatura muy extraña de color negra.

Un demonio.

Solo fue esa espeluznante cara lo que hizo que los chicos se arrinconaran. Aunque Sock fuera el muerto, Jonathan era quien lo tenía en un abrazo protector.

-Sock... ¿Hay algo bajo tu cama que nos pueda ayudar?-

-Eso era lo que estaba buscando hasta que me interrumpiste- Y sigue discutiendo.

Esa cosa negra humanoide se sostuvo de la puerta y comenzó a caminar por el techo. Ambos chicos estaban asustados. Pero Jonathan ideó un plan, en el momento en que la criatura se lanzó contra ellos, él tomó a Sock y se agacharon haciendo que la criatura se golpeara contra un armario.

-¡Ven!- Dijo Jonathan tomando a Sock de la mano. Salieron huyendo de ahí. -...Ventana... ventana...-

-Creo que todas están selladas al igual que la puerta-

-¿Cómo es eso posible?-

-Mmm... ¿Energía demoniaca?-

Mientras el rubio miraba serio a Sock, otras dos criaturas se asomaron desde la cocina, apareciendo el tercero, ahora ambos chicos no tenían escapatoria

-Danos al chico- Dijo uno de los demonios.

-¿Qué?- Preguntó Jonathan.

-Danos al suicida, y te dejaremos ir, humano- El demonio que estaba enfrente de los chicos mostraba sus filosas uñas.

Sock se había paralizado, no sabía qué pensar ¿Qué había que hacer?

Mientras Jonathan si tenía la mente corriendo, buscando una solución. El tiempo se acababa. Finalmente sus ojos se posaron en un pequeño rosario, bastante pequeño, pero que tal vez le podría ayudar. Le dio un pequeño empujón a Sock por si el rosario podría hacerle daño y con mucha fuerza se la tiró a los demonios.

Afortunadamente las criaturas le tuvieron miedo y se fueron. Toda la tensión en el aire se fue.

-Sigh...- Respiró hondo Jonathan -¿Estás bien?- Le preguntó a Sock, pero se asustó al ver que el chico parecía estar pálido - Cierto... El rosario- Lo mejor era sacarlo de la casa.

Cuando salieron se alejaron lo suficiente. Jonathan prefirió llevar a Sock a un sitio despejado lleno de árboles donde nadie pudiera molestarlos. En todo el trayecto sentía la mano temblorosa del ojiverde.

Estando en ese sitio, se sentaron y se mantuvieron callados. Jonathan aún estaba pensativo, quería saber quiénes eran esas criaturas y para qué querían a Sock. Se preguntaba también si la chica podía darle algunas respuestas.

Tal vez... deba descansar lo suficiente y luego ir por las respuestas.

Algo hizo reaccionar a Jonathan, y fue un pequeño golpecito en su hombro, era Sock.

El pobre chico aún mantenía una cara de shockeado. Ya con eso Jonathan supo que Sock no tenía nada que ver con esas criaturas, el pobre ojiverde estaba muy asustado.

Ya que Jonathan no quería moverse para interrumpir a Sock mientras pasara el susto, lo único que se le ocurrió fue pasar un dedo acariciando suavemente la mano del chico. No era la mejor estrategia pero era solo para hacerle saber a su amigo... que no estaba solo.

Jonathan no miraba reacción alguna, se sentía un poco avergonzado por lo que estaba haciendo, pero jamás se detuvo, cerró los ojos para seguir meditando y luego volver a lo que podría llamar "batalla".

Mientras tanto la cara de Sock estaba algo enrojecida por eso, pero estaba sonriendo, y donde ya no había corazón, si sentía su pequeño palpitar. Cerró los ojos. Al final ambos se quedaron dormidos sin saber que sus manos se habían entrelazadas.

CONTINUARÁ