Introspección: Un plan estratégico de publicidad y una mentira conectan a un político corrupto y a una socialité caprichosa.

Sumary: ¿Qué se necesita para llegar al cielo? Una escalera. Un trato entre el sol y la luna. Una mentira.

Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Kubo Tite. No busco lucro ni nada por el estilo.

Notas:

El texto en itálica (cursiva) es para hechos pasados, flashback.

No generalizo a los políticos, quiero pensar que hay sus excepciones.


Gracias a:

yoxxa, Anita509, alessandra08, Hikari Evans, nanda18, karenagel, Dannai-chan, Chibbiruchi, Uchiha Katze, itziarxknup, Koriitah, kaoru240, metitus, Mei Fanel, Alexis, Tenshi kuchika-chan, rinxxav, Sakura-chan, Viesna, STIFF, Sora_chan, Eva Vidal, Fany D. Flowright y a todos aquellos y aquellas que han estado siguiendo esta historia y les gusta hasta el momento.

En primer lugar una meda disculpa por no responderles sus comentarios en esta ocasión y una más por tardarme los años en venir a actualizar pero ya estoy en la recta final del semeste y mis proyecto finales, examenes etc ocupan todo el mi tiempo o__o además de que he estado saliendo de la ciudad por congresos y ni hablar del evento final de coronar a la nueva reina de la uni así que tuve que entregar la corona ;) y aunque de aquí a 17 de diciembre aún estaré toda atareada haré todo lo posible por venir a actualizar.

Este capítulo es el X, se titula por un beso y espero les guste ;) les agradezco de antemano su lectura, sus comentarios y su apoyo.

Que lo pasen muy bien y espero no estén sufriendo como yo con la uni jejeje

PD. Capi dedicado a Jazz, Cindy y quizás a Diana xD felicidades a todas por su excelente participación en Señorita UCQ 2009 y gracias Jazz que te juro fue HERMOSO entregar la corona a otra nena de Mercadotecnia. MKT POWA!! Las más bellas son IchiRukistas y de MKT.


*.*.*.*.*.*.*

"Dame un motivo, tengo que saberlo… ¿lo sientes tú también?... no ves que estoy completamente sola y esta vez tú tienes la culpa de que te busque para que tomes mi mano" – When Love Takes Over *David Guetta ft. Kelly Rowland.

*.*.*.*.*.*.*

Capítulo X

"Por un beso"

Tomaba de su taza de café con cierta premura, tratando de que el tiempo no se le escapara y así poder llegar puntual a las gran cantidad de compromisos que tenía agendados para ese día. Y aún con la taza pegada a sus labios, tenía la mirada fija en el sofá, en aquella mujer de rostro apacible cubierto por el travieso mechón azabache, ella que bajo una ligera manta se encontraba recostada, aún dormitando.

Queriendo o no ella ya estaba escribiendo una página más en la historia de su vida, no le desagradaba que lo hiciera si no que no sabía si podría controlarlo de manera que no se saliera de sus confines y terminase arruinando alguno de los aspectos de su vida, por el momento disfrutaría de aquella sensación de tener a alguien a su lado y de lo bueno que eso le traería, así mismo haría hasta lo imposible por que nadie le arruinase sus planes políticos.

Terminó su taza de café y siguió contemplándola en su letargo, estaba a punto de marcharse y no deseaba interrumpir su sueño, así que prefirió dejarle una nota y una copia de la llave, al menos para que cerrara al salir y no regresara a casa con la sorpresita de que le vaciaron el inmueble, después de todo podía confiar en ella… era su novia.

Después de tomar su portafolio y las llaves del auto, echó una mirada al sitio que resguardaba a su ya mujer, compañera, novia o como se le dijera, para después cerrar la puerta y marcharse con el destino fijo a las oficinas del partido.


El sol se filtró por las persianas, desperdigándose en el recinto, cayendo como cascada en su fino rostro, se vio obligada a abrir los ojos y con ello desplegar sus largas pestañas, dándole la forzada bienvenida al nuevo día. Se incorporó con sumo cuidado y al estar en posición cómoda se talló los ojos, tratando de que la difusa vista volviera a su estado normal.

Buscó entre su lecho el rosado celular y al dar con él fue directo a saber la hora, era las 9:10 de la mañana, resopló sin más y volvió a dejarse caer en los almohadillados asiento del sofá. Afortunadamente era sábado y no tenía que ir a la Universidad, y que bueno que Nii-sama había salido fuera de la ciudad por un par de días, ya que en esos momentos al notar que no llegó a casa le estuviese buscando por cielo, mar y tierra.

Minutos después se incorporó y con libertad limitada fue al baño nada más que a lavarse el rostro, inclusive dobló la manta proveída por el pelinaranja para su cobijo y la acomodó en su sitio, trató de dejarle impecable el sitio que le había servido de lecho. Realmente no esperaba un mensaje, una nota o ese tipo de cosas por parte del ojimiel, sin embargo la sorprendió encontrarse con uno pegado en la pantalla del televisor, sobre todo porque Ichigo era un sujeto muy serio y de pocas palabras.

Lo tomó entre sus manos y lo leyó detenidamente, sus ojos se llenaron de un brillo ante el mensaje.

"Disculpa que me haya ido sin despedirme personalmente pero no quería despertarte. Tómate la libertad de disponer de lo que hay en casa si lo necesitas. Te dejo la llave en la mesa para que cierres al salir, ya sabes que los ladrones abundan, entrégasela al portero. Nos vemos"

Sonrió ligeramente, era un mensaje algo formal para lo que eran, porque sí, no había sido un sueño lo de anoche, eran novios pero por el carácter del ojimiel tampoco podía esperar un comportamiento extra cariñoso, sabía que esas cosas lo asqueaban y también un poco a su persona, así que tuvo que conformarse con eso.

Así que le tomó la palabra y se sirvió un simple vaso de leche como desayuno, después tomó las cosas con las que anoche había cargado para la salida al karaoke, así mismo de la copia de la llave y cerró. Se encargó de dejarla al portero, quien algo sorprendido la aceptó, más que nada porque el ese pelinaranja gruñón llevaba años que no le veía una mujer rondando, claro, hasta ahora.

Rukia se dirigió a tomar un taxi a las afueras del edifico, tendría al menos que volver a su propia casa para ducharse, hacer algunas de sus cosas personales y quizás después, estar con él… como debía de ser.


Buenas noticias, gratas sorpresas, Yoruichi sabía lo que hacía y realmente le estaba agradecido, era increíble que en tan poco tiempo esos 30 puntos que lo separaban del otro candidato cuatro ojos ahora estuviesen reducidos a sólo 3 puntos, 3 simples y jodidos puntos que seguro y si seguían ese perfecto curso lograría aventajarlo antes de las encuestas de salida previas a la votación en tiempo real que estaba a la vuelta de la esquina.

—Te lo dije, te dije que esto serviría… felicita a Kuchiki también por colaborar con nosotros— Dijo la de piel canela mientras se pavoneaba llena de satisfacción por lo largo y ancho de la oficina de su cliente.

—Sí… seguro— Le dijo con emoción contenida, bueno, Yoruichi aún tenía esa creencia de que había llegado a un acuerdo monetario por la ayuda para montar un buen show, aún no sabía que la había envuelto con un simple mentira que al parecer se estaba distorsionando a algo real.

—Matsumoto Rangiku ha de estar que echa chispas… como me gustaría ver su rostro en estos momentos— Continuaba diciendo Yoruichi jactándose de sus logros, imaginando a su férrea contrincante y rival en el negocio de las campañas.

—No cantes victoria tan pronto…— Le sugirió el ojimiel, y era conciente de que las cosas no podían estar calmadas, no podían dormirse en los laureles, así que había de dos: esforzarse más para aventajarlo o mantenerse en la pelea en modo moderado para ganar terreno poco a poco, la que fuese estaba bien.

Sin embargo al otro lado de la ciudad la noticia de la ventaja era alarmante, en las oficinas del Nuevo Partido de Japón había un caos, la principal proveedora de gritos era la directora de campaña Rangiku Matsumoto, quien se paseaba regañando a todo su séquito de colaboradores por su incompetencia ante los resultados que resultaban sorprendentes.

El que menos tenía culpa era el candidato, Ishida se escabulló de la oficina de reuniones para darse un respiro, no le gustaba mucho el escándalo y había cosas más importantes en que preocuparse en esos momentos.

Caminó por los pasillos con tranquilidad, aunque su cabeza lo que menos tenía era eso, era un mundo de cabeza, un desbarajuste total, Kurosaki estaba pisándole los talones y si no se ponía las pilas seguro que la ventaja vendría en contra suya y no estaba en sus planes abandonar el sueño de ser como su padre y su abuelo, un digno Gobernante del Distrito de Tokio.

Su celular le interrumpió en su meditación, así que al notar que se trataba de su contador se encargó de responderle la llamada.

— ¿Qué sucede Licenciado Abarai? — Dijo Uryuu al saber de quien se trataba, desconocía las razones de la llamada, esperaba no fuesen terribles y que terminara de rematar su nada favorable situación política.

—Buenos días Licenciado Ishida, lo escucho algo molesto, si lo prefiere llamo en otra ocasión cuando esté en mejores condiciones— El pelirrojo notó un dejo de molestia que lindaba con preocupación por parte de su cliente, no quería importunarlo con los asuntos que trataban en esos momentos tan cruciales.

—No, no… estoy bien, sólo algo preocupado…— Se apresuró a explicar un poco, sabía que tenían negocios y no deseaba perder de lo que le fuera a decir.

— ¿Se puede saber porqué? — Renji sabía de que eran épocas de campaña pero no ponía mucha atención, si apenas y tenía tiempo y atención para los asuntos en el despacho.

—Mi contrincante por la Gobernatura está abajo por 3 puntos… hace poco a estaba a 30 puntos… me preocupa bastante— Le comunicó, le costaba mucho trabajo concebirlo e incluso hasta decirlo, aunque quizás a su contador le valía un rábano su situación, lo único que le importaba era que le pagaran por llevarle sus estados financieros.

Renji al saberlo no pudo evitar evocar agrios recuerdos, al parecer ese bastardo de Kurosaki no le había bastado con 'robarle' a la morena, si no también 'despojarle' la seguridad y posiblemente la Gobernatura a su cliente. Sentía que un dios "x" lo castigaba por medio de otras personas, y quizás no era asunto suyo y ni debía escarbarle a la tema pero no podía evitarlo, lo odiaba… y no deseaba que ganara nada.

—Un verdadera lástima pero no se desanime. Ya sabrá que hacer y tendrá seguro el puesto— Fueron las palabras de aliento que pudo dar a su cliente, sin saber si surtirían efecto o si ayudarían pero debía decirle algo.

— Gracias pero dejemos eso de lado… ¿Para que me llamaste? — Ishida quiso ladear el fatídico tema, así que preguntó el punto principal.

—Ahh… sólo quería avisarle que los estados financieros que nos solicitó están para el lunes, así que puede acudir al despacho a la hora que mejor le convenga— Fue el comunicado dado, quizás simple pero era el deber.

—Ahh si, si seguro, pasaré el lunes a las 4:00 de la tarde, gracias por avisarme. Nos veremos Licenciado— Fueron las últimas palabras del de anteojos antes de dar por finalizada la llamada.

Desconocía si existirían planes a trazarse para aventajar a Kurosaki o si se seguiría con el mismo plan, de cualquier forma le causaba preocupación, no estaba dispuesto a dejar ir un anhelo como ese.


Después de ese largo día de reuniones y una que otra entrevista para medios locales tuvo que ofrecer su departamento como sede a una microreunión en festejo ligero al reciente logro. Ichigo no era de tener muchos amigos ni de estar de un lado a otro en diversión nocturna, hizo una excepción ésta vez al invitar a sólo dos de sus buenos amigos y a su asistente a tomar una que otra copa de lo que sea y quizás platicar, eso de las palabras no se le daba mucho y gran parte de los temas de su interés provocaban sueño masivo pero trataría de acoplarse a los tópicos.

Ikkaku ya se había acomodado en el sofá mientras sostenía en una de sus manos un cristalino vaso cargado de wisky el cual bebía con suma tranquilidad, disfrutando del sabor en el paladar. Sentaro aún no se decidía de cual botella beber primero, todo se le antojaba prácticamente era el que le daba el visto bueno al alcohol y luego lo recomendaba según sus gustos, Senna la joven asistente del ojimiel se había acomodado en el sofá con total coquetería, mientras Ichigo no hacía más que ponerse cómodo, tenía las mangas de la camisola remangadas y se encontraba desanudando la corbata cuando alguien tocó el timbre. Le resultó curioso porque casi nadie le iba a visitar y sus posibles visitas estaban a kilómetros además de que siempre le avisaban con anterioridad, aún así fue a descubrir a lo que estaba tras la puerta.

Cuando su mano tomó la perilla y la giró para abrir sus ojos se toparon con la morena, no la esperaba, había sido sorprendido.

—Hola— Dijo la morena al verlo, sin poder evitar enfilar una sonrisa y acercarse con determinación hasta él.

—Ho…ho…la— A penas dijo con tartajeos, inexpresivo, y le causó mayor perturbación cuando ella se colgó de su cuello y le abrazó con tanta familiaridad, estaba estupefacto, dudaba en si rodear la cintura de la pelinegra o quedarse tal y como estaba.

Lo peor del asunto, a su criterio, es que aquel trío de invitados estaban siendo testigos de semejante show, ahora se sentía ridiculizado y estúpido, y ni como ayudarse porque ella anotó un touchdown más cuando se aventuró a besarle en la comisura de los labios, se abstuvo de corresponderle por muchas razones pero la principal era su pasmo.

Algo apenada por su actuar tan impulsivo y de ver que no había sido algo bien recibido se distanció y al notar que el ojimiel no estaba solo pudo entender porqué a ese comportamiento.

—Se ve que estás algo ocupado… mejor me voy… no quiero ser una molestia— Dijo entre murmullos, al parecer había llegado en el momento menos adecuado, seguramente debía estar haciendo planes de su campaña y esas cosas.

—No estoy ocupado, de hecho es algo así como un festejo pero ligero por mi repunte en las encuestas pero pasa— Se apresuró dar la versión real de la situación, instándola a pasar y formar parte.

—Ahh… felicidades… eso es algo muy bueno— Fue lo único que pudo decir, se sentía muy extraña, y sin más se adentró al departamento de quien ya podía llamar su novio.

—Ella es Rukia, ya les había hablado de ella…— Fueron sus hoscas palabras para con ese par de amigos suyos —Él es amigo y compañero en el partido se llama Sentaro, el calvo de allá es Ikkaku, es guarro de no sé quien y ella es Senna mi asistente— acotó para información de la morena.

—Mucho… gusto— Fueron sus únicas palabras saludando con ligeras reverencias a los aludidos.

Unos sencillos ademanes fueron la contestación, Sentaro quiso invitarle algo de tomar a pesar de que no estaba en su casa.

— ¿Quieres que te sirva un wisky, vodka, brandy…? —

—No, no gracias, no tomo— Dijo con cierta gracia, cumpliendo sus estatutos de vida inculcados.

Rukia se sentía ajena, el aura que envolvía el departamento era algo pesada, nada que ver con la que se había suscitado la noche pasada, que había sido de completa tranquilidad. Se sentía observada y trató de describirlo, miró a los dos hombres pero ninguno de los dos le miraba pero encontró a la causante de ello al instante, la dichosa asistente le mirada detenidamente, inspeccionaba su persona a detalle y le incomodaba eso, la morena ladeaba la mirada hacia otros puntos esperando el momento en que Senna ese dejase de mirarle.

—Por cierto, gracias por lo de anoche…— Soltó la morena hacia el pelinaranja, haciéndole total referencia al permiso de quedarse a dormir en su casa, aunque al parecer hoy también planeaba la mismo.

La mente de algunas personas siempre ve el lado amable pero también el lado sucio del asunto, Sentaro prácticamente desde el comentario se hizo las ideas más pervertidas posibles y es que Rukia no era precisamente una inocente quinceañera, tenía ya 20 años más o menos y a esa edad se trata de cumplir cada deseo sin importar cual fuese, lo único que se quiere es divertirse y ponerse hasta la madre de todo y aunado a eso estaba Ichigo que igual era un tipo algo mayor y con graves problemas de cariño, ¿Qué se puede esperar de ese par en una noche?

Ikkaku lo imaginaba pero de forma tan superficial que no le tomaba interés, después de todo era la vida de Ichigo y podía hacer con ella lo que mejor le conviniera, si se acostaba con "x", "y" o "z" persona era muy su gusto.

Senna por su parte había tomado semejantes palabras como una 'declaración' de guerra, quizás había notado su interés en el ojimiel y por ello recurrían a ese tipo de tácticas tan reveladoras.

—De nada… aunque Byakuya seguro te regañó o ese tipo de cosas— Agregó Ichigo, por él no había problema si ella se quedaba las veces que quisiera, mientras eso no le acarreara problemas con su ya cuñado y además de que no implicara un desequilibrio en su vida.

—No, Nii-sama está fuera de la ciudad, regresa el lunes por la noche— Le notificó para su calma, si su hermano hubiese estado en la ciudad y estuviese enterado de que no llegó a dormir el primero en ser cuestionado iba a ser el pelinaranja.

—Menos mal— Ichigo se encogió de hombros, un problema menos.

Después de la corta plática y aburrido de escuchar a ese par hablando de sus cosas y que además de no entender, no le importaba por tan amigo suyo que era Ichigo, Ikkaku prefirió prender la televisión y mirar lo que ésta le presentaba.

— ¿Segura que no quieres una piña colada o un refresco, algo? — Le invitó el pelinaranja a la ojiazul, quien sólo negó con la cabeza.

El pelinaranja se alzó de hombros y fue a servirse su propia bebida, Rukia estaba incómoda estando cerca de Senna, sentía que no le cayó bien así que prefirió ir hasta donde su novio, al menos ahí la vibra era más ligera.

Senna sonrió complacida, ese niña no tenía ni la menor idea de con quien se había metido, así que para perturbarla un poco la igualó y fue hasta donde el pelinaranja servía su trago.

— Quizás ella no querrá uno pero yo si… ¿me lo sirves por favor? — Con desfachatez se posó al lado del ojimiel y coqueta se lo pidió, haciendo contacto con el político, quien carraspeó y miró a su otro costado, donde Rukia miraba extrañada y un tanto molesta.

La morena se percató en ese instante de cuales eran las otras intenciones de Senna para con Ichigo, no era nada solo la 'asistente', ella buscaba algo mucho más y no le agradaba para nada el método que empleaba.

—Tienes manos… sírvetelo tú— La pequeña fierecilla que vivía dentro de Rukia hizo sus primeras apariciones, con ironía y tintes de enfado le respondió, mirándole directamente.

A Senna le cambió la expresión al escuchar esa respuesta de golpe, la miró con odio, esa niña tenía muchas agallas.

—Estaba hablando con Ichigo no contigo 'plana'— Enfatizó la última palabra y hasta le señaló, y es que para Senna la muchacha esa con la que el ojimiel 'salía' no tenía nada de chiste, a su criterio no era ni bonita ni con buen cuerpo, quizás lo único que se podía decir que tenía de 'interesante' era su dinero. En cambio su persona, era bella, con un buen trabajo y dos razones que llamaban mucho la atención desde que se las implantó, un gran par de tetas de silicona.

Rukia no soportó su actitud y su ofensa así que se armó en gritos.

— ¡¡A quien le dijiste plana, maldita zorra!! —

Y sus gritos captaron la atención de aquel otro par de sujetos amigos de Ichigo, dejaron de centrar su atención en la televisión y en el licor para girar sus cabezas y observar el drama que se estaba suscitando en el espacio frente a la larga barra que se tenía de comedor.

— ¡¿Zorra?! ¡Estúpida mocosa! — Senna tampoco soportaba los insultos y se armó con los propios.

— ¡¡Eh, calma, calma… no se peleen!! — Intervino Sentaro tratando de aplacar la situación, casi deteniéndolas, pero ellas hacían caso omiso, seguían lanzándose insultos.

Se armó un revuelta, todo eran gritos y gritos, Ichigo harto hizo notar su presencia y su poderío ya que era su hogar.

— ¡¡¿Se quieren callar de una puta vez?!! — Intervino Ichigo de igual forma para aplacar la situación, como odiaba esas discusiones tontas.

Hubo silencio después.

—Me voy… no puedo quedarme si ésta tipa sigue aquí— Hizo total referencia al calvo, quien se volteó a mirarla llena de desprecio.

Rukia no le dio tiempo al ojimiel de decirle algo, a penas terminó, tomó su bolso y salió del departamento, azotando la puerta.

— ¡¡Mira lo que haz causado!! — Reprendió el pelinaranja a gritos para con su asistente, por su culpa ahora se había enojado.

— ¡¿Y que quieres que haga?! ¡¿Qué me disculpe? De ninguna manera, no, por mí que se vaya a la mierda! — Le espetó en la cara valiendo un rábano si la insultaba y no tardó en saber la gravedad de sus palabras, pues rápidamente fue víctima de un duro descalabro para su orgullo.

— ¡Estás despedida! — Le vociferó con total determinación y seriedad, frunciendo el seño, siendo cruel y directo.

— ¡No puedes hacerme esto! — Senna no le creía, era inaudito, ¿porqué mezclar asuntos personales con los del trabajo? No daba crédito a tales palabras que desgarraban su integridad.

— ¡Claro que puedo! — Ichigo estaba siendo bastante duro y quizás estaba mal pero no quería tener problemas con Rukia por culpa de ella, además Senna había 'iniciado' las provocaciones sin ningún miramiento, a sabiendas de la relación que tenía con la morena, no le respetada.

Senna enfurecida miró a su al parecer 'ex jefe' pelinaranjo salir como rayo del departamento, seguramente a darle alcance a la muchacha esa caprichosa, y realmente no entendía porqué había actuado de edad forma, si él nunca era así ni con una mujer, ¿o es que acaso la niña esa le había lavado el cerebro?

Mientras tanto la morena caminaba a paso ligero completamente molesta, ¿Quién se creía la estúpida esa para criticarla? ¿A caso no se había visto al espejo? Pero lo que más le molestaba era el hecho de que Ichigo no había tenido la decencia de pedirle que la respetara, no, lo único que hizo para que según él no quedar mal con ninguna de los dos fue gritar un '¿se quieren callar de una puta vez?'…

— ¡No te vayas! — Rukia escuchó que le gritaban y esa voz sólo podía ser de una persona y se giró para corroborarlo.

Un Ichigo serio caminó hasta donde esa caprichosa novia suya, con esa vez ya había olvidado la cuenta de las ocasiones que tuvo que ir por ella y 'contentarla'.

—Ya te dije que no voy a quedarme si esa idiota también está ahí— Se mantuvo reacia a la idea, Senna no tenía ninguna educación para con su persona y aún así se atrevía a criticarla de tal manera, además de lo descarada de era.

—Ignórala…— Pidió tranquilo, no por algo tan pequeño se iba a hacer un gran problema.

— ¡¿Qué la ignore? A parte de coquetearte en mi cara, me insulta! — Se exaltó ante la petición, pero antes de dar mas palabras el ojimiel le tapó con la boca con sutileza.

—Sus coqueteos no funcionan conmigo… además no tomes a consideración su ofensas y opiniones, está molesta porque estoy contigo… — Para eso Ichigo buscó en lo más profundo de su persona, no decía ese tipo de cosas a menudo, pero era sensato el decirle que no hiciera teatro por simplezas, después de todo no era monedita de oro para caerle bien a todo mundo y más de uno iba a tirarle mierda en la vida y él lo sabía perfectamente y mejor que nadie; para qué molestarse o preocuparse por opiniones ajenas.

La pelinegra se detuvo a meditarlo, el problema es que aunque él le dijera que sus maniobras de seducción no tenían efecto alguno en su persona, odiaba que se le acercara, todo eso que sentía se resumía en una sola palabra: celos.

—Regresemos— Le murmuró, instándola a cambiar de opinión en cuanto a marcharse.

Rukia sonrió a penas, el escucharle decir eso era reconfortante… y justo ahora afianzaba más esa creencia de que probablemente él la quería más de lo que pensaba.

—Discúlpame— Musitó a penas bajando la cabeza y con ello su mirada, pidiendo disculpas por la escenita que le armó, por su actitud y por todo lo habido.

Ichigo no supo que decirle, se dejó llevar por impulsos propios nacidos de la nada, o quizás quería ignorar que provenían de una parte cálida que guardaba en el pecho, y sin más acortó la distancia que le separaba de la morena y con total sutileza que rara vez solía mostrar, levantó el mentón de la muchacha y se miró en sus ojos por unos instantes, esos ojuelos titilantes llenos de emoción… y sin poder evitarlo se aventuró a probar por vez primera el sabor de esos sonrosados labios.

Esa cálida boca le recibió sin mostrar quejas, su mente, su extraña forma de querer, estaban centrados en ese beso, en ser capaz de transmitir lo que sentía por ella sin tener que mediar palabras…

Y después de la parsimonia de ese beso se separaron un poco, fue ahí cuando escuchó un a penas audible 'te quiero' salir con timidez de los labios de la morena, Ichigo sabía que no podía declararle lo mismo así que sin más le sonrió ligeramente y la tomó de la mano, llevándosela en retorno a su departamento, casi al llegar a la entrada principal del edificio se toparon con Senna, quien iba de salida después de ser sorpresivamente despedida, les miró incrédula pasar de largo, sin dirigirles la palabra… justo ahí se percató de que a pesar de tener una amistad con el pelinaranja fuera de lo laboral, la morena esa tenía más peso en su vida, no parecía una relación común y corriente como las que le había conocido en antaño, ella era diferente y lo suficientemente especial como para que Ichigo la antepusiera a todo y contra eso no se podía competir.

Quizás estuvo mal, quizás no debió, pero cuando se quiere algo, poco importa lo demás, sólo te dejas llevar por lo sientes y aunque sabía que iba a lastimarla, la besó… para bien o para mal un beso es un beso.

*.*.*.*.*.*.*


Hasta que llegó el cap, espero les haya agradado y gracias por leerme y comentarme ;)

Nos veremos en la próxima entrega.

Saludos, besos y abrazos!!!