Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño, JK,WB XD


AAAAAAhhh sinceramente, el MEJOR capitulo que he escrito para este fic, definitivamente un hermoso capitulo... pero que digo, ustedes juzguen ;D... disfrutenlo


El vapor emanando de entre las losas de cemento en las banquetas podía mirarse a simple vista, de las alcantarillas algunas ratas salían a toda prisa para resguardarse entre los vagos acostados en los oscuros callejones. Una capa ondeaba a poco del piso, unas botas imponentes aplastaban los bichos que rondaban. Era el peor lugar y quizá menos conocido de Londres, armas se descargaban a pocos metros, cuerpos sin vida caían, la daga hundida en su pecho valía más que las pocas monedas que habían querido resguardar.

Saltaba los cuerpos sin molestarse en saber si eran sin vida, si dormían o simplemente estaban ebrios… muggles, la escoria que tenía que ser erradicada del mundo, los miraba despectivamente, tampoco se ensuciaría las manos con ellos.

Su cuerpo delgado era presa de piropos, su rostro angelical desprendía suspiros agrios y su elegancia mezclada con el misterio y amenaza que irradiaba evitaba que alguien osara acercarse. Las finas botas de piel que vestía se teñían de rojo con los cuerpos que caían ante ella. La próxima vez tomaría otro camino o si querían que los volviera a visitar deberían cambiar su lugar de reunión. Llegó a un viejo edificio que parecía a punto de derrumbarse, fue directo a las escaleras y subió. Los escalones crujían ante cada pisada, el desecho de las polillas caía mientras seguía subiendo, el silencio reinaba en el lugar solo roto por la vieja escalera y algunas alimañas que salían a alimentarse y ante el misterioso visitante volvían a sus escondites. Siguió subiendo con soberbia elegancia, cada paso parecía haber sido pensado, su seguridad tan altanera podía asfixiar al mismo Lord Voldemort. En el cuarto piso dio vuelta a la izquierda y siguió derecho hasta la última puerta del pasillo, no se detuvo a tocar, solo abrió la puerta. Tan solo entrar el cálido lugar la incomodó, tiró al empolvado piso su capa, también la gabardina. Sintió como algunos ojos se fijaban en su cuerpo, sentía que la recorrían lentamente, sabía que lo disfrutaban, sonrió de lado y se quitó la camisa quedándose con un top no más grande que un brassiere, el tatuaje de una cobra en su espalda emitió un casi invisible brillo, sin embargo, llamó la atención de todos.

--Kou --murmuró una voz del frente, ella se giró molesta, su mirada dulce cambió a una fría

--Soy Kobra --siseó. Su voz no era cálida como siempre, ésta no transmitía ningún tipo de sentimiento, ni siquiera podía notar si seguía con vida. -- ¿qué es lo que quieres?.

Una silueta a algunos metros de ella se irguió con violencia, algunos ojos que no se separaban de ella retrocedieron rápidamente. Ella seguía mirando al frente con arrogancia. Las antorchas en la pared se encendieron en un segundo, la habitación quedó a media luz. Miró a su alrededor, marionetas arrodilladas con la vista clavada en el piso, no eran otra cosa, solo seres sin voluntad propia que seguían temiéndole a un nombre, ya no a la persona, porque solo el nombre quedaba de Lord Voldemort, el nombre y ella por supuesto, la hija de Voldemort. Sonrió irónicamente, era la hija de un mestizo que odiaba a los mestizos, eso era tonto, ¿si lo decía que pasaría?...

De entre las sombras se pudo ver a un hombre alto y robusto, su rubio cabello peinado hacia atrás, sus ojos azules aseguraban la no-vida de su propietario. Con pasos elegantes y seguros se acercó, era mucho más alto que ella pero ni aún así podía intimidarla.

--Pensé que odiabas a los muggles --dijo Kobra revisando tranquilamente sus uñas, sonrió al escucharlo bufar.

-- ¡No seas insolente!

--Solo era un comentario --levantó la vista y lo miró desafiante.

Hervía, todo le hervía en el interior, esa chiquilla no lo respetaba y eso no podía concebirlo.

--Es que me parece raro que hayas usado el cuerpo de… --una enorme sonrisa le cruzó el rostro, más de alguno temió ante esa diabólica expresión --mi padre --saboreó el efecto que esas dos palabras tenían en la persona parada frente a ella, soltó una carcajada que le había resultado difícil ahogar, el pálido y regordete rostro de Dudley Dursley se había contraído con gracia, por lo menos a ella le había parecido gracioso. Podía sentir la furia crecer alrededor del hombre, ya no quería reír… no engañaba a nadie, disfrutaba en verdad reír en su cara, no por nada era su hija, no por nada era hija de…

--Mi lord --una sombra se arrastraba por la izquierda, ella lo miró despectivamente, esa sonrisa de superioridad no podía desaparecer de su rostro.

El rubio solo desvió la mirada, una mirada igual a la de Kobra taladró al mortifago.

--Potter ha descuidado su casa, sigue en el colegio… --murmuró con temor, pegó la cara al piso con más fuerza cuando Kobra se movía

--Hija mía ve, tráeme a la esposa de Potter

--Claro mi lord --hizo una reverencia con burla, se notaba la burla en su tono de voz

--Ve Kobra

--Sí papi --se le lanzó en un gran abrazo, le dio un gran beso en la mejilla y brincando como niña pequeña fue hacia la puerta

--No me falles Kobra --la orgullosa voz del lord resonó en la habitación, la chica se detuvo con la mano en la perilla y giró un poco la cabeza

--Nunca lo hago --su rostro infantil cambió de nuevo, su mirada fría, su sonrisa sádica y el tono de voz sin vida lograron escalofríos en el resto de habitantes del lugar. Abrió la puerta y salió, antes de cerrarla de nueva cuenta le mandó un besó a su padre.

Voldemort dio media vuelta, su mirada llena de orgullo. Esa niña era digna hija suya, no tenía la menor preocupación por matar sin razón alguna, solo era exigente, había mortífagos, magos inferiores que podían quitar la vida a los muggles, seres menos que ella con los que jamás se ensuciaría. Harry Potter no había podido ganar, no esa vez.

Salió del viejo edificio, miró la luna en lo más alto, la enorme luna llena, podía cazar algunos híbridos camino a la casa de Potter, estaba un poco aburrida, además así daría tiempo a que Potter pensara que su plan no había dado resultado. ¿Quién creería que Harry Potter descuidaría a su familia estando como estaban los tiempos?. Nadie, ni siquiera su padre, por eso la había mandado a ella.

La calle que había tomado estaba libre de parásitos, pero el hedor a muggle seguía ahí. Sería muy seguro ese edificio y todo lo que quisieran… pero seguía estando en muy mala ubicación. En la esquina con Rose esperó a que el semáforo cambiara, mientras esperaba, alguien aparecía en la acera del otro lado, sabía que era una chica a pesar de que llevaba capucha, también que era una bruja, su aura lo decía, la rodeaba demasiada energía mágica como para descender de muggle, su sangre era pura. Podía sentir que la observaba con morbosa curiosidad, ni siquiera se molestaba en aparentar, no le molestó pues ya estaba acostumbrada. Primero siendo hija de Harry Potter y ahora, hija de Tom Marvolo Riddle, apartó la mirada de la otra acera riendo, sabía que se molestaría si se llegaba a enterar de lo que había pensado, por fortuna no compartía el pensamiento como lo había hecho con Potter alguna vez, por más que le explicaran eso era, había compartido el pensamiento, más sencillo de decir y de entender. También era buena en legeremancia y oclumancia, su madre… sonrió al recordarla, no entendía porque la había cambiado por los padres de Potter y el colado, Black no debía haber vuelto. En realidad no importaba, esa mujer no representaba nada para ella, solo le había enseñado algunos trucos.

No se había dado cuenta de cuando había cambiado el semáforo y menos de que lo había vuelto a hacer así que cruzó en rojo, algunos claxon le reclamaron pero no les tomó importancia y siguió caminando. Pensaba en donde encontrar híbridos lo suficientemente poderosos como para mantenerla entretenida por lo menos hasta las 3 o 4 de la mañana, cuando Potter ya hubiera perdido la esperanza de que alguien los atacara.

En una campiña lo suficiente grande como para lograr mantener a raya a cientos de licántropos, una luz parpadeó por unos segundos. Kobra apareció con una sonrisa peligrosa, alzó su varita y un rayo rojo salía de ella e impactaba en un pequeño lobezno, que caía retorciéndose y aullando de dolor sobre el césped, ella rió divertida, sentía ese algo especial recorrerla rápidamente, sentía la satisfacción de escuchar los alaridos del cachorro, sentía que la llenaban, aumentaba la intensidad solo para sentir placer. Se sentó sobre sus pies y con la cabeza ligeramente inclinada observó al animal retorcerse y chillar. ¿Dónde estaría el padre?, si un licántropo tan chico estaba por ahí significaba que el padre debía andar cerca. Se alzó de hombros y terminó con el sufrimiento del pequeño, de su varita salió un rápido fogonazo verde. El silencio bañó la campiña momentáneamente para luego ser roto por los aullidos a la luna de los salvajes que correteaban y se peleaban.

Se acomodó y observó con atención a uno de esos acercarse al inerte cuerpo del cachorro –salvajes- murmuró cuando lo mordía, poco a poco empezaba a desprender la carne, otros se acercaron. Terminaron peleándose por la comida. Rió divertida al imaginar al padre de ese chiquillo cuando la luna se ocultara, podía quedarse ahí y ver el despertar… sintió un regocijo increíble, casi podía ver al triste hombre llorar los huesos de su pequeño, rió con los ojos cerrados, las imágenes llegaban hasta ella con tanta facilidad que parecía mentira. Como le gustaría saber cual de ellos era el padre, casi estaba segura que era uno de esos que devoraban el pequeño cuerpo o más bien destrozaban el pequeño cuerpo, eran demasiados y no sabían compartir. Volvió a alzar el brazo de la varita, continuó con su sádica sonrisa, de la punta de la varita salieron chorros de luz verde, los licántropos caían pesadamente sobre la tierra, 10, 20, 30 híbridos muertos y no lograba saciarse. Lanzó algunos hechizos para cortar la piel y la sangre saliera libre. El olor los empezaba a juntar, más y más aparecían no sabía de dónde. Se acomodó en su lugar cuando de nuevo la pelea por la comida iniciaba, se desgarraban, se mordían, aruñaban, se golpeaban. La antes tranquila campiña se había convertido en una carnicería terrible, los más débiles caían ante la enorme masa de poder que eran algunos licántropos. Los aullidos de dolor bañaban con delicia a Kobra, reía y disfrutaba de todo, mataba a algunos más y los cortaba, el olor a sangre la llenaba a ella también, su mirada cada vez más fría recorría el lugar en busca de más diversión. A lo lejos miró una silueta, algún muggle entrometido, cerró los ojos y lo señaló con su varita. En menos de un segundo un anciano aparecía entre los licántropos. Miró aterrado que las fieras no le prestaban atención, desesperado le gritó a la adorable chiquilla sentada a unos metros de él, Kobra volvió a levantar su varita.

--Imperio --murmuró la rubia. La mirada del anciano se perdió. Kobra lo llevó a tomar una enorme roca y lanzarla al más enorme híbrido, después a patear a otros pocos.

Cuando los licántropos notaron al muggle, el imperius despareció. Los gritos del anciano cuando le arrancaban un brazo fueron más perturbadores que los del pequeño cachorro, el hombre suplicaba por ayuda, insistía en llamar a Kobra, ella reía recostada en el césped, incluso le dolía el estómago, eso era demasiado bueno y vaya que lo disfrutaba, lástima que tuviera que irse, en verdad había resultado mejor que pelear contra licántropos.

--Creí haberte pedido que fuera por la esposa de Potter

Kobra siguió riendo sin tomar importancia a la voz que escuchaba detrás suyo. El anciano seguía gritando. La bizarra forma de Lord Voldemort, el rechoncho rubio muggle, miraba con paciencia a esa niña riendo tendida en el pasto. Su mirada azul reflejaban orgullo y cierto temor, él no había hecho eso, su placer era más por el poder, no tanto el sufrimiento aunque sí disfrutara verlo y provocarlo pero lo hacía en busca del poder, en cambio Kobra, ella era diferente, pero al mismo tiempo tan parecida a él que no podía hacer más que sentirse orgulloso y respetarla… como buen padre, solo hasta cierto grado, así que movió su varita y terminó con el suplicio del anciano.

-- ¡Oye! --Kobra se sentó rápidamente, miró indignada a su padre

--Te di una orden

-- ¡Pero ese era MÍ anciano muggle y me divertía!

--No te pregunté quien era y me quedó muy en claro que te divertías, pero antes de la diversión están las obligaciones y hasta que cumplas con las tuyas, no podrás divertirte --el tono del lord era firme, su mirada debía hacer temer a cualquier persona, sin embargo, en la rubia no funcionaba pues sabía que a ella no le haría nada.

Kobra hizo un mohín como cuando tenía 4 años, se cruzó de brazos y giró la cabeza. Voldemort se acuclilló junto a ella y le tomó la barbilla girándole la cabeza hacia él.

--Sabes que primero está el deber, cariño

--Pero me divertía, además ya me iba a ir --murmuró la chica aún con el mohín

--Te entiendo Kobra, perdóname, anda, deja a estos animales y atiende mi orden

--Pero…

--Anda y cuando termines te cumpliré cualquier capricho --la interrumpió Voldemort con el tono de padre consentidor que tanto le gustaba a esa rubia

-- ¿Cualquier? --su mirada brilló como cualquier niña mirando a su padre, Lord Voldemort asintió sonriendo --me gustaría verte con tu verdadera apariencia

-- ¿Ese es tu capricho hija?

--No

--Eso creí --sonrió orgulloso de su pequeña, en su mirada se podía saber que tan orgulloso estaba y eso lo notaba Kobra --pero no te preocupes, pronto terminaré de recuperarme y no tendré que usar más este absurdo caparazón que ya siento que me pica.

Kobra rió divertida, se puso de pie y miró hacia donde los licántropos seguían destrozando al anciano.

--Hiciste algo para que estuvieran más agresivos, ¿verdad? --preguntó el lord irguiéndose, Kobra le sonrió mientras lo abrazaba con cariño.

--Me voy y recuerda que lo que yo quiera --el lord asintió ante la sonrisa de su hija, Kobra desapareció en un casi insonoro plop.

Lord Voldemort se quedó mirando la campiña, recordó cuando tenía la edad de Kobra. Había hecho muchas cosas clasificadas como malas, pero siempre había pensado que el fin justificaba los medios y de hecho seguía pensándolo. Pero poner a un muggle entre cientos de licántropos solo para divertirse… sinceramente nunca se le habría ocurrido, además, no le acarrearía ningún bien. Parecía que Kobra era demasiado confiada, demasiada seguridad, quizá resultado de haber sido criada por Harry Potter. Él tenía un pretexto para el fin de su vida, había sido huérfano criado en un orfanato, su madre había cometido una estupidez y finalmente muerto. Cuando pudo mató a su padre para que nada le recordara su parte muggle… siempre hizo lo posible para su bienestar pero Kobra, ella simplemente se divertía y no lograba hacer que lo obedeciera y respetara como el resto de los mortífagos, aunque debía admitir que eso era parte de que adorara a esa niña y la presentara como su hija, la única que podía desafiarlo. Había pensado que Potter arruinaría a su hija con todo eso del bien y todos esos años en grifindor pero no, nada había pasado, le había formado un carácter seguro e independiente que le encantaba presumir con todos, la chica había desarrollado una maldad tan exquisitamente… peligrosa, sí, esa palabra debía describir la maldad de Kobra, porque era peligrosa, hacía todo pensando en ella… al fin y al cabo, era hija de Lord Voldemort. Aún recordaba cuando había llegado a él… no hacía más de seis meses, esa pregunta que le había hecho al verlo seguía en su mente… - ¿cuál vendría siendo aquí mi apellido?- se había quedado sorprendido porque lo primero que preguntara fuera eso – ¿Riddle?- los mortífagos habían clavado la vista en el piso ante esa segunda pregunta, él no podía dejar de ver a la rubia insolente que tenía enfrente, pero la sonrisa en ese angelical rostro le había arrancado a él también una sonrisa, esa niña era todo lo que debía ser la hija de Lord Voldemort.

Kobra subía con total calma las escaleras de la casa Potter. En realidad parecía que el gran Potter había tenido mucho trabajo en el colegio, dejar sola a su esposa e hija menor, era tonto, nunca lo había hecho, ya le enseñaría ella que no debía confiarse tanto.

-- ¿Kou?

Desvió la mirada al escuchar la voz, ¿cómo había podido ser tan tonta y olvidar a los que ella misma había revivido?. Lil en pijama la miraba asombrada, ella forzó una sonrisa dulce, se dio cuenta de que no le había salido al ver a la pelirroja regresar corriendo. Se alzó de hombros, levantó su varita y murmuró un sencillo hechizo. El haz verde le dio en la espalda a Lil, su cuerpo se detuvo rígido como una tabla, después cayó levantando un poco de aire.

--Lo siento, no tengo suficiente tiempo como para ponerme a pelear… --murmuró brincando el cuerpo de Lil

-- ¡Lil! --James salía del baño y miraba aterrado el cuerpo sin vida de su esposa, Kobra rodó los ojos y siguió caminando. James le ordenó que se detuviera y diera la cara, la chica no se hizo mucho del rogar y se giró lentamente

-- ¿Qué pasa abuelito?, solo voy a mi habitación, los he extrañado mucho --murmuró irónicamente, el rostro de James se contrajo, su mirada demostraba decepción, Kobra sonreía burlonamente --mira, hagamos esto, tengo que ir a divertirme, la noche es joven y debo llevarme a la pelirroja de… esa habitación --dijo señalando la última puerta a la izquierda, pero James se ponía de pie y la señalaba con su varita, abrió la boca para gritar un hechizo, pero Kobra le ganaba, un rayo dorado le daba en el cuerpo haciéndolo caer hacia atrás --si te mato, después no habría nada entretenido y todo mi esfuerzo por revivirlos se iría al caño --siguió hasta la última puerta, sin preocupación la abrió, se sorprendió de encontrar la luz encendida y más aún al ver a Ginny sentada en la cama amamantando a un bebé

--Hazme lo que quieras, solo deja a mis hijos

--Ven conmigo, tus hijos no me interesan, deja en la cama la varita --Ginny hizo lo que Kobra le pidió. Cuando llegó hasta la Kobra, ésta la tomó de un brazo con una anormal fuerza, la rubia levantó la varita y un rayo verde salía directo a la cama. Ginny gritó hasta desgarrarse la garganta el ver que el rayo daba en su bebé. Intentó correr hasta él pero no se podía zafar.

-- ¡NOOOO, KOU POR QUÉ!.. ¡LO MATASTE, LO MATASTE, DIJISTE QUE NO LE HARÍAS NADA, NOOOOOOO!

-- ¡NOOOOOOOO! --se sentó respirando agitada estaba mojada, totalmente empapada en sudor, se quitó la playera de Joy que usaba de pijama y fue hacia su armario. Tomó una playera y la apretó contra su pecho, una pesadilla, había sido solo una pesadilla --pero tan real --susurró mirando su reflejo en el espejo pegado a la pared, no se giró cuando la puerta de su habitación se abría violentamente, solo sintió unos cálidos brazos que la rodeaban, ella se dejó abrazar con los ojos apretados intentando inútilmente contener las lágrimas que le bañaban el rostro

-- ¿Estás bien hija?, estás desnuda Kou, ¿Qué te pasa? --Harry le susurraba al oído sin dejar de abrazarla, Kou se hundía en el pecho de su padre nada dispuesta a abrir los ojos --hija por favor, tranquila --levantó la mirada, sonrió para sus adentros al mirar a todos en la puerta y no era para menos el grito que la chica había dado había despertado a todos, incluso a la pequeña Diva que con su snitch de peluche (y nadie podía ni siquiera imaginar lo orgulloso que se sentía de que Diva adorara ese peluche), miraba con mucha atención. Aún así, con una mirada a su esposa pidió que cerrara la puerta --Kou, vístete y hablemos un poco --la rubia negó aferrada a la playera que mantenía contra su pecho como si eso la protegiera. Harry la llevó hasta la cama, pero Kou se resistió a tocarla siquiera así que la dejó ahí y sin dejar de verla fue hasta el armario, sacó una bata que apenas si le cubriría el trasero, buscó una más larga pero no había más y estando seguro de que eso era una playera más, fue hasta su hija y la vistió como si de nuevo fuera solo una niña con ganas de ser mimada, cuando logró pasar los brazos de Kou por las mangas de la bata, volvió a abrazarla -- ¿tuviste una pesadilla? --Kou asintió casi imperceptiblemente que de no haber sido porque seguía pegada a su pecho, no lo habría notado -- ¿quieres hablar?

--Papá --murmuró sin moverse, Harry le acarició el cabello invitándola a continuar -- ¿siempre me vas a querer?

-- ¿Qué?

--Aún a pesar de… saber algo feo… pase lo que pase, ¿seguirás queriéndome?

--Kou, eres mi hija y siempre lo serás, no importa lo que digan los médicos, no importa que yo sea moreno, tu madre pelirroja y tú rubia… eres mi rubia y no te compartiré con nadie, ni siquiera con Lupin

-- ¡Papá! --reclamó mirándolo sonriente, Harry le tomó la barbilla con cariño

--Te ves hermosa cuando sonríes --al darse cuenta y teniendo en la mente todavía esa sonrisa cruel y fría, dejó de sonreír inmediatamente -- ¡oye!, te dije que te mirabas hermosa, no dejes de hacerlo… nunca Kou, nunca dejes de sonreír --ante las palabras de su padre una traviesa sonrisa se asomó en su rostro, él le guiñó un ojo y le dio un beso en la mejilla, Kou lo abrazó con fuerza, algo sorprendido respondió el abrazo --ahora a dormir que son las 4 --le sonrió abiertamente y fue hacia la puerta, a medio camino se giró interesado

--Yo… --Kou jugaba con la orilla de su bata rehuía el contacto visual con su padre. Harry se acercó sonriente y la abrazó

-- ¿Quieres dormir con nosotros? --soltó una carcajada al mirar en esa chica de 17 años a su niña, a esa niña de 5 años que peleaba con los gemelos por compartir su cama con ellos y esos dos y como terminaban durmiendo los 5 en una cama tamaño matrimonial, y como amanecían 3 en la cama, él y Elí siempre amanecían en el piso, claro que él en el piso y Elí sobre él --vamos, pero… ¿Qué haces? --intentó caminar pero al notar que Kou se quedaba parada e intentaba quitarse el short del otro pijama arrugó el entrecejo --no señorita, usted deja eso

--Pero papá, es del otro pijama y…

--No, no, no, dejas eso ahí --se acercó rápidamente a ella y le dio algunos manotazos para que dejara el short

--Papá!

--Eso está demasiado corto y después se te va a ver todo, no

--Traigo ropa interior --dijo la chica incrédula

--Y más te vale que traigas

--Papi, está mojado porque sudé mucho, era…

--Pues te pones otro, te espero afuera --zanjó la conversación y sin dejar lugar a refutas volvió a ir a la puerta

-- ¡No! --se giró de un brinco ante el aterrado grito de Kou --no, no te vayas por favor, no lo hagas papá

--Tranquila Kou, no me iré… mira, me giro y te cambias, ¿sí? --la chica asintió tímidamente, Harry se giró intrigado por esa forma de actuar de Kou

--Papá… hay una sombra afuera, se acerca --Harry corrió a la ventana, el susurro de Kou estaba cargado de terror

--Ve con tu madre, yo bajaré

--Ten cuidado por favor --suplicó aterrada, tenía mucho miedo de que fueran por ella y la obligaran a que eso que había soñado sucediera, antes de salir de la habitación fue al espejo y se alzó la bata, tenía que comprobar que no tenía ese tatuaje

--Kou, vamos a la… ¿pasa algo?

--No mamá, solo me dolía la espalda y quería ver si tenía algo --intentó sonreír pero solo había quedado en intento.

Harry había salido al jardín con su padre y Sirius cubriéndole la espalda, se había rehusado, pero ya le habían dicho lo testarudo que podía llegar a ser James Potter y por experiencia propia conocía el grado de testarudez de su padrino. Los tres caminaban con cuidado en no hacer ruido, se separaron solo lo suficiente como para rodear la sombra que iba directo a la puerta principal.

El mismo hechizo se invocó tres veces y justo cuando la sombra habría la puerta principal dejando vislumbrar una melena negra y abultada, tres ruidos sordos se escuchaban.

-- ¡SIRIUS ELÍ! --el rugido de Harry hizo que los focos de la segunda planta se encendieran cronometradamente, Sirius y James dieron un pequeño bote. Elí se giró de un brinco --abajo --siseó Harry, el chico bajó la mirada, ahogó una carcajada al ver su padre, abuelo y tío-abuelo (aunque no lo pudiera decir frente a Sirius), acostados cómodamente en la tierra con un extraño sweater de gruesas cuerdas

-- ¿Estás cómodos?... ¡era broma, iré por ayuda! --entró corriendo al ver la furiosa mirada de su padre, estaba muerto, sí, y bien muerto.

A la primera que encontró fue a Lil que salía de la cocina. Cuando su abuela salía riendo al jardín, él dudaba en ir a sentarse a la estancia o ir a buscar una botella de Whisky, darle algunos tragos, rociar un poco en su ropa y decir que llegaba de una fiesta, mejor que lo mataran por escaparse a una fiesta que por decir que era chantajeado por el director del colegio para no delatarlo en la broma que había dejado a su padre con cuernos, con la piel como falda escocesa, cola y sin cabello por tres días. Porque si se enteraba de eso seguro le daba hasta por debajo de la lengua y con la suerte que se cargaba seguro lo hacía por los tres días que había pasado "castigado" por algo que él no había hecho y además capaz y lo dejaba a manos de James, Sirius y su abuela… su abuela… ella era más peligrosa que su padre, abuelo y tío…

--Sirius Elí --no intentó levantar la vista ante el siseo de su padre, en silencio fue a la estancia y se dejó caer en el sofá -- ¿de dónde vienes jovencito? ¡Illya, Kou, Lil, Diva, a dormir! --gritó mirando a Elí, al instante ocho pares de pies se escucharon correr en la segunda planta

--De… de… de una fiesta pero te juro que no tomé

-- ¿De una fiesta sin Illya o Kou?, ¿pretendes que crea eso Elí? Y lo mejor, tú en una fiesta con un pantalón de pants y una playera enorme.

Elí iba a darle un excelente pretexto, uno que no iba a haber duda alguna y con el que solo obtendría algunos días en su habitación, pero su suerte se hacía presente y el radio que Remus le había dado sonaba. El chico apretó los ojos sintiéndose descubierto, cuando los abrió unos segundos después, cuando Remus repetía una orden sobre cacahuates y helado, se topó con la mano extendida de su padre frente a su cara. Se resbaló en el sofá derrotado, sacó del pantalón el radio y se lo dio.

-- ¿Remus? --murmuró Harry contestando el radio

--Harry, que sorpresa, hola, buenas noches-días

--No pases tanto tiempo con Sirius

--¡Oye! --reclamó Sirius ofendido

-- ¿Qué pasa? Remus

--Bueno Harry, en realidad no pudo decírtelo --Elí deseaba que se lo tragara la tierra, que cayera un rayo y lo partiera o que mínimo apareciera un meteoro y se lo llevara lejos de ahí, podía sentir su trasero arder, su padre lo mataba --es un experimento que hago con Elí y Joy, sé que debí haberte dicho pero era parte dé… no castigues al chico, solo seguía órdenes mías, si quieres que ya no participe, pero te aseguro que no arriesgaba su vida, tenía un traslador a tiempo para que lo trajera a donde debía estar y otro para que lo llevara a casa

--No, está bien Remus, solo quería saber por qué llegaba a esta hora, solo no lo desveles mucho que se malacostumbra para las clases

--No te preocupes Harry… Elí olvida la clave pasada, ya duerme muchacho --Elí asintió aún sin creerlo. Harry le arrojó el radio, cerró la puerta y dando las buenas noches subió a dormir. Elí lo siguió, no lo podía creer, se había salvado de una enorme, cayó de la nube unos segundos después, seguro Remus le cobraba esa también.

En la estancia, Sirius y James intercambiaron una mirada, habían estado 7 años con Remus, podían saber con solo verlo o escucharlo respirar si había ido al baño. Lo conocían perfectamente y Remus mentía, no podían creer que Harry le hubiera creído. Antes de irse a dormir, se prometieron que encontrarían la verdad, estarían pendientes de Elí y cuando saliera, ellos irían, les era fácil descubrir un traslador y el destino que tenía. Sacarían el gato encerrado ahí, era difícil engañarlos, además, les parecía divertido. Remus era un as con las manipulaciones y chantajes, en algo se habían metido esos dos chiquillos, estaban seguros.

En un edificio que parecía a punto de derrumbarse, entre calles malolientes y vagos cayendo como moscas. En un salón iluminado a media luz con antorchas en las paredes, una silueta se paseaba por la ventana que daba a la calle, su pálido rostro se iluminaba con los anuncios espectaculares medio descompuestos, sus ojos azules sonreían con maldad.

-- ¿Estás segura que solo fue un sueño, hija mía? --su voz fría heló cada centímetro de los pocos seguidores que se mantenían entre las sombras. Su risa entró en el ser de los que pudieron escuchar, era cruel y sin vida, en el interior pudo hacer estragos extraños, estragos que en otro tiempo, cuando aún conservaba su cuerpo, cuando le habían devuelto su cuerpo, no habría podido hacer jamás. Podía sentir abrirse de nuevo el vínculo que compartía con Harry, sentía que volvían a compartir la alegría, la satisfacción que a él lo invadía en este momento al saber que su hija volvería a serlo, que el estúpido error de unos mortífagos no mermarían su ascenso. Por lo pronto todo como debía ir, todo lento pero seguro, primero perturbar, hacer que poco a poco vaya fluyendo su verdadero ser, que recuerde la auténtica razón por la que se deshizo de su madre, que recuerde quien es… que la hija de Lord Voldemort destruya a Kou Potter, que solo quede Kobra…


A que estuvo lindo XD, un capi escrito en 4 horas (lo que se hace ante las amenazas .) jajajajaja

SION

P.D.Espero señales de vida...