Había pasado un mes desde ese horrible incidente que había manchado la celebración del 4 de julio y el mundo no se había acabado. La sociedad finalmente se había resignado a manejar del lado derecho del automóvil en las distintas glorietas que tanto les gustan en el Reino Unido y a tomar la hora del té al mismo tiempo que los británicos. Con la reforma educativa por parte de la corona británica, los niños de todo el país comenzaban a poner la U en las palabras que la habían perdido en el pasado y a decir biscuits en lugar de cookies para referirse a las galletas
Sin embargo, aún había algunas asperezas en cuanto a las nuevas reglas pero parecía que las revueltas y las manifestaciones comenzaban a dispersarse poco a poco. Algunas de las prohibiciones crearon un mercado clandestino del que Alfred tenía conocimiento más nunca hizo nada para impedirlo, era su último acto de rebeldía contra la corona.
El principal de estos mercados ilegales era el de los deportes. Por todo el país comenzaron a hacerse juegos de Futbol Americano de forma clandestina al igual que de beisbol. La gente se juntaba en los grandes y deshabitados terrenos a las afueras de las ciudades así como en los bosques abandonados para poder probar, aunque fuera por un momento, de los antiguos pasatiempos norteamericanos.
Alfred había asistido a escondidas a alguno que otro partido de Futbol Americano y la alegría de volver a ponerse el casco de su equipo favorito había sido tan dulce que se olvidó del mundo por completo. También había convencido a Matt de asistir a un partido clandestino de beisbol y, aunque el canadiense se opuso rotundamente al principio, terminaron asistiendo a uno de los partidos más emocionantes de la historia.
La joven nación no podía evitar sentirse orgulloso de su pueblo pues seguían luchando por debajo del agua, después de todo, nadie podía someter por completo el espíritu estadounidense. De igual manera, el otro de los mercados clandestinos que floreció rápidamente fue el de las armas. Cientos de armas se vendían de contrabando en todo el país pues era una necesidad americana, el mismo rubio de ojos azules tenía un revolver escondido debajo de su mesita de noche.
Pero por más que Alfred quisiera negarlo, muchas cosas habían mejorado desde que se encontraban bajo el dominio del Reino Unido. La taza de crímenes en toda la nación había disminuido de manera impresionante, asimismo el dinero destinado a la milicia había sido recortado para repartirlo a la educación y la salud. El parlamento y el Primer Ministro habían mejorado un poco la imagen del país y el turismo había aumentado enormemente. Sin embargo, todo esto tenía un precio y ese era el pago de la deuda que la nación americana tenía con Inglaterra desde 1776.
El más joven realmente había pensado que estaban bromeando cuando le habían dicho que tenía una deuda pendiente pero el cobrador real de la reina se había presentado en la Casa Blanca y le había dado un enorme contrato que resultó ser un pagaré.
-Por favor firme en la línea punteada, Neo Inglaterra- le dijo el hombre. Era de estatura promedio con una abundante barriga y el cabello perfectamente acomodado. Alfred sintió repulsión por él desde que lo vio.
-¡No pienso firmar nada!-exclamó el rubio de ojos azules antes de mirar al inglés buscando apoyo pero el europeo no lo miraba- ¡Deberían de tomar en cuenta todo el dinero que me deben por lo que pasó en las guerras mundiales! ¡Yo no tenía que meterme en esas guerras y lo hice solo porque me lo pidieron!
-¡Vamos, no digas eso, Al!-saltó Arthur mirando fijamente al más alto que respiraba entrecortadamente por la molestia- Sabes que te beneficiaste de una u otra manera con las guerras, además hasta donde sé, ya se restaron toda la deuda que tengo contigo sobre ese tema…-los ojos verdes del mayor recorrieron el contrato sólo para asegurarse.
-No entiendo por qué quieren retomar eso, los impuestos fueron la primera causa de la independencia y no hacen más que restregármelo en la cara-gruñó el americano cruzándose de brazos mientras el británico ponía los ojos en blanco ante el berrinche ajeno- ¡Sabes que tengo razón, Arthur!
-Sé que la tienes, fueron los impuestos los que causaron el conflicto, pero yo no puedo hacer nada- comentó el isleño con un suspiro mientras se sentaba en una de las sillas de la oficina- vamos Al, prometiste qué harías hasta lo imposible por ayudar a la transición, esto nos ayuda a los dos y ya lo has visto, ha pasado un mes y los resultados de esta decisión son claros.
-Pero… esto es un abuso… -murmuró la joven nación haciendo aún más marcado su puchero y le lanzó una mirada de desprecio al cobrador que sonreía victorioso pues sabía que el rubio de ojos azules se había quedado sin argumentos- ¿no puedo hacer una solicitud para hablar de esto?
-No, no se puede, necesito que firme, Neo Inglaterra- gruñó el cobrador. Alfred le lanzó la última mirada suplicante al europeo y ésta vez los ojos azules chocaron contra los ojos verdes del mayor y éste último no pudo evitar ceder.
-Bueno, creo que podemos establecer una petición ante el parlamento antes de que firmes ¿te parece?-dijo Arthur con un suspiro. El más alto no pudo evitar sonreír aliviado y agradecido antes de abrazar al mayor ante la mirada atónita del cobrador. Un suave sonrojo inundó las mejillas del europeo ante el repentino abrazo- Está bien…
-Pero, Mr. Inglaterra…-el cobrador de la reina miraba con cierta incomodidad y molestia a su nación- la reina dijo que se debían firmar esos papeles el día de hoy sin ningún retraso…
-Dije que se va a hacer una petición al parlamento- la voz de Arthur sonó firme y el americano lo abrazó con más fuerza, completamente encantado por el apoyo que estaba recibiendo. El inglés reconocía el esfuerzo que estaba haciendo el menor por adaptarse a los cambios y él quería ayudarlo en todo lo que pudiera- yo hablaré con la Reina si es necesario.
-Pues claro que será necesario, Inglaterra-dijo el hombre molesto antes de tomar su portafolio para salir de la Sala Oval dando un portazo. El británico no pudo evitar poner los ojos en blanco ante la rabieta del hombre pero temía que esto fuera a tener repercusiones más profundas.
-Gracias por apoyarme, Artie-dijo la joven nación con una deslumbrante sonrisa que hizo sonrojar al europeo, se veía tan adorable cuando sonreía de esa manera- creí que me dejarías solo pero no lo hiciste y me siento muy feliz por esto- el abrazo se volvió aún más estrecho entre ambos.
-Te dije que te apoyaría en todo ¿no es así?-comentó el mayor sonriendo, contagiado por la felicidad ajena. Sus dedos recorrieron los dorados cabellos del americano por un momento antes de sentir que él lo abrazaba con más fuerza- Bueno, vamos a comer antes de que termines rompiéndome todos los huesos- el rubio de ojos azules sonrió avergonzado y lo soltó para que salieran rumbo al comedor presidencial.
-No quiero ir- comento Alfred mientras el inglés arreglaba su elegante ropa. El más joven suspiró al verse al espejo vestido con un traje nuevo-No necesito ir tan elegante a la reunión, todos se van a burlar de mi.
-Pues todos esos mocosos deberían de ir más presentables a las reuniones como vamos nosotros a las reuniones de la Unión Europea- comentó Arthur poniendo los ojos en blanco- el hecho de que sean tan jóvenes no los exime de cumplir con el protocolo.
-Pero eso es lo divertido de las reuniones en América, no hay tanto protocolo-comentó el menor sintiéndose muy incómodo con esa ropa tan elegante- Todos van a ir con pantalón de mezclilla y solo yo voy a ir de traje.
Ambos angloparlantes se miraron a los ojos por un momento. Ahí estaba de nuevo la súplica marcada en los ojos azules del más alto y por más que el británico trataba de resistirse, terminó cediendo una vez más, cosa que nunca hubiera hecho en el pasado, hace 300 años atrás.
-Está bien, si quieres ser como el resto de los mocosos americanos, ve y cámbiate, no quiero que arrugues el traje-comentó el rubio de ojos verdes algo irritado por la situación y molesto consigo mismo por haber cedido una vez más.
-¡Muchas gracias, Artie!-el menor lo abrazó con fuerza por un momento antes de correr a su cuarto para quitarse esa ropa infernal. El europeo lo vio irse con una débil sonrisa en los labios, ese mocoso iba a acabar con él y lo peor que no podía hacer nada al respecto- ¡Por fin! –gritó el americano cuando se desvistió y la sonrisa inglesa se amplió.
-¡Anda, muévete o perderás el vuelo a Chile!-le dijo Arthur al mirar su inseparable reloj de bolsillo antes de escuchar un tumulto en el interior del cuarto- ¿Estás bien?- la preocupación escaló por su ser al no escuchar una respuesta y rápidamente trató de abrir la puerta- ¡¿Al?! ¡¿Qué pasó?! ¡¿Estás bien?!
En cuanto Inglaterra abrió la puerta se quedó helado en el umbral. No es que nunca hubiera visto desnudo al norteamericano, de hecho cuando lo tenía a su cuidado lo había visto correr sin ropa por la casa y había tenido que perseguirlo para ponerle ropa.
Pero eso había pasado varios siglos atrás y desde la independencia no lo había visto completamente desnudo, lo máximo de piel americana que había podido observar eran las veces que iban a la playa, las cuales eran contadas porque el británico se quemaba horriblemente si no se cuidaba.
Ambos rubios se miraron a los ojos y un escandaloso sonrojo apareció en las mejillas de ambos. El menor se levantó lentamente del suelo pues se había caído al tratar de ponerse los bóxers rápidamente. El silencio era tan aplastante que Arthur casi podía escuchar el acelerado latido de su corazón.
La mirada esmeralda lo recorrió de pies a cabeza y Alfred no pudo evitar cubrirse la entrepierna, completamente avergonzado. El mayor entró a la habitación, acercándose al norteamericano que trató de retroceder pero chocó contra la pared antes de que el inglés le ayudara a vestirse. Una vez que terminó, ambos acordaron silenciosamente no mencionar nada de ese encuentro…
FELIZ 4 DE JULIO!
Hace un año exactamente empece este fic... wow... que rapido pasa el tiempo
Gracias por seguir este fic y por sus comentarios
Miss: Jejeje claro que se va a descontrolar, el mundo se puso de cabeza jaja
verssed: gracias por leer mi fic
Flannya: jeje en el siguiente capitulo veras lo que pasa con los latinos
Espero que les haya gustado y si, comienzan a sentirse las emociones intensas
Gracias por leer y no olviden comentar
